AP2019-2015(45758)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                         

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP2019-2015  

Radicación 45758  

(Aprobado acta número 139)  

Bogotá,  D.  C., veintidós (22) de abril de  dos mil quince (2015).   

Sería  del  caso  que  la  Sala   declarara   desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  presentado  por  el  apoderado  de  LUIS  CARLOS QUINTERO HERNÁNDEZ,  si  no fuera porque advierte que, después de proferido el fallo  de    segundo   grado,   se   configuró  el  fenómeno de la prescripción de la  acción  penal  por  la  conducta  punible de lesiones  personales, en razón de la  cual  la  referida  persona  fue  condenada por ambas  instancias,      y      así     procederá     a  reconocerlo.   

          I. ANTECEDENTES   

1.   El  12  de  diciembre  de  2004,  en la carrera 68 con calle 39 sur de Bogotá, se presentó  una  riña  entre  Norman  Loaiza  Cifuentes  y LUIS CARLOS QUINTERO HERNÁNDEZ.  Después  de  que  el primero golpeara al otro con la hebilla de una correa y en  la  huida  cayera  al  suelo,  el  segundo  se  aprovechó  de tal circunstancia  para  agredirlo  con un tubo y propinarle varios puntapiés.   

Lo  anterior  le  ocasionó  a  Norman  Loaiza Cifuentes una incapacidad medicolegal de treinta y  cinco   (35)   días   y,   como   secuela,   una  perturbación  funcional  del  ojo  izquierdo,  esta  de  carácter permanente.   

2.  Denunciado el  comportamiento  anterior,  la   Unidad   Delegada   ante   los  Jueces  Penales  Municipales  de  la  Fiscalía  General de     la    Nación    ordenó   abrir   el  proceso  el  25  de  enero  de  2005,  practicó  pruebas,    vinculó   a   LUIS   CARLOS   QUINTERO  HERNÁNDEZ  por  medio  de  declaración  de  persona  ausente  y,  clausurada la  investigación  el  20  de  marzo  de 2007, calificó el mérito del sumario el 10  de  marzo  de  2008,  en  el  sentido  de  acusarlo como autor responsable de la  conducta  punible  de  lesiones personales,  según  lo  previsto en los artículos 111, 112 inciso 2º y 114  inciso 2º de la Ley 599 de 2000, actual Código Penal.   

Apelada  dicha providencia por el  defensor  del  acusado, la Fiscalía Delegada ante el Tribunal,  en   decisión   de   4   de   enero   de  2010,  la  confirmó en los temas debatidos.   

3.  Correspondió   la  etapa  siguiente  al  Juzgado Quinto Penal Municipal de Bogotá,   despacho  que  asumió  el   asunto  el  22  de  julio  de  2010  y,  una  vez  agotada  la  audiencia  pública,  condenó  el 20 de noviembre de  2012  al  procesado, por el delito materia de atribución, a treinta y seis (36)  meses  de  prisión,  así  como  de  inhabilitación  para  ejercer  derechos y  funciones  públicas,  y  veintiséis  (26)  salarios mínimos legales mensuales  vigentes  de  multa.  Igualmente,  lo responsabilizó  por  concepto  de daños y, por último, le concedió  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la  pena privativa de la libertad.   

4.  El  fallo  fue  recurrido por la defensa.  Inicialmente,  le  correspondió  el  caso al Juzgado  Veintidós    Penal    del    Circuito    de   esta  ciudad,  pero  debido  a una medida de descongestión  adoptada  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior de la Judicatura  (acuerdo  9781  de 18 de diciembre de 2012), el asunto  fue  remitido  al Juzgado Veintiuno Penal del Circuito Adjunto de Bogotá creado  para  tal  efecto,  despacho  que  el 25 de junio de 2013 confirmó la sentencia  impugnada.   

5.  El  Juzgado  Adjunto  inició  los  trámites  de  notificación  de  la sentencia de segundo  grado.  Sin  embargo,  en  razón  del  acuerdo  9940 de 25 de junio de 2013 del  Consejo  Superior, se dio por terminada la medida de descongestión a partir del  1º  de  julio  de  ese  año.  Por lo tanto, el 27 de junio de 2013, se dispuso  remitir  la actuación a la Oficina de Apoyo Judicial de la Dirección Ejecutiva  Seccional de Administración Judicial para lo pertinente.   

6. Dado el acuerdo  9962  de 31 de julio de 2013, el asunto fue enviado al Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Descongestión de Bogotá, despacho que el 25 de noviembre de 2013  asumió   y  dispuso  continuar  con  la  notificación  del  fallo  de  segunda  instancia.   

7. El 16 de enero  de  2014,  fue  fijado  por  secretaría el edicto. El 24 de enero siguiente, el  defensor  de  LUIS  CARLOS QUINTERO HERNÁNDEZ presentó un escrito manifestando  que      interponía  casación.   

Esa  misma fecha, pero en escrito separado,  el  abogado allegó otro memorial, en el que solicitó  la  aclaración del fallo. Así mismo, precisó que en otro documento acudía al  recurso extraordinario.   

El  11  de febrero de 2014, la secretaría  dejó  constancia  acerca  del  término  de  treinta  (30)  días  hábiles que  empezaban  a correr para presentar la demanda de casación. Igualmente, señaló  que  dicho  lapso  se  agotaba  el  25  de  marzo de 2014, a las cinco (5) de la  tarde.   

El   recurrente   no  presentó  escrito  alguno.   

A continuación, figura otra constancia de  secretaría,  con  fecha 26 de marzo de 2014, en el cual se indicaba que corría  el  término  para  los  no  recurrentes  y que este vencería el 22 de abril de  2014.   

El  28  de  abril de ese año,  subió  al  despacho  el  asunto  luego  de  informar que estaba  «pendiente  de resolver solicitud de aclaración de  sentencia presentada».   

8.  Debido  al  acuerdo  10156  de  30  de  mayo  de 2014, las diligencias fueron reasignadas al  Juzgado  Cincuenta  y Uno Penal del Circuito de Bogotá, autoridad que el 1º de  agosto  de  2014  asumió  el  conocimiento  del  asunto  y dispuso ingresar las  diligencias  al despacho «para proferir la decisión  que  en  derecho  corresponda  respecto  a la petición presentada por el señor  defensor».   

En  auto  de  12  de  marzo  de  2015,  la  funcionaria   dispuso   abstenerse  de  resolver  la  solicitud  de  aclaración  presentada  por  la  defensa,  por  cuanto  no  se  ajustaba  a  alguna  de  las  circunstancias previstas en el artículo 412 de la Ley 600 de 2000.   

9.  De acuerdo  con  un informe secretarial, las diligencias entraron  de  nuevo al despacho pues  «en  su  oportunidad el  defensor     del     sentenciado     […] presentó y sustentó la demanda  de         casación         [sic]»,   sin   que   fuere  cierto.  Por  ello,  el  13  de  marzo  de  2015,  la juez dispuso  conceder  el  recurso  extraordinario  y  remitir la  actuación     a     la    Corte    Suprema    de  Justicia.   

El  proceso  llegó a esta Corporación el  pasado 8 de abril.   

II.          CONSIDERACIONES   

1.  Según  el  artículo  83  de  la  Ley  599 de 2000, Código Penal vigente, la acción penal  prescribe  «en un tiempo igual al máximo de la pena  fijada    en    la    ley,    […]   pero  en  ningún  caso  será  inferior  a  cinco  (5)  años  ni  excederá de veinte (20)».   

Así  mismo,  el artículo 86 del estatuto  sustantivo   señala   que   dicho   término   «se  interrumpe   con   la   resolución  acusatoria  o  su  equivalente  debidamente  ejecutoriada», caso en el cual éste «comenzará  a  correr  de nuevo por un tiempo igual a la mitad del  señalado  en  el artículo 83». Sin embargo, añade  el  precepto,  tal  lapso  «no podrá ser inferior a  cinco      (5)     años     ni     superior     a     diez     (10)»1.   

Por otra parte, ha dicho la Sala que desde  la  perspectiva  de la casación, cuando el término prescriptivo se agota luego  de  proferirse  el  fallo  objeto  del  recurso  extraordinario,  «es  deber  del  funcionario judicial de segunda instancia, o de la  Corte  si  el  fenómeno  se  produce  en  el trámite del recurso de casación,  declarar  extinguida  la acción en el momento en el cual se cumpla […],  ya sea de oficio o a petición  de   parte»   (CSJ   SP,   30   jun.   2014,  rad.  18368):   

Cuando  la prescripción opera después de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  se  debe  decretar  directamente y cesar  procedimiento  con  independencia del contenido de la  demanda  (se prescinde del juicio de admisibilidad) por haberse dictado el fallo  en  forma  válida,  en  cuanto se hallaba vigente la facultad sancionatoria del  Estado    [CSJ   SP,  21   ag.   2013,  rad.  40587].   

2.    En  el   presente   asunto,   LUIS   CARLOS   QUINTERO  HERNÁNDEZ  fue condenado  por  las  instancias  en  razón del tipo de lesiones  personales  previsto  en el inciso 2º del artículo  114  de  la  Ley  599 de 2000, sin la modificación introducida por el artículo  14    de    la   Ley   890   de   2004. La pena máxima por esta  conducta  punible asciende a ocho (8)  años de prisión.   

Lo  anterior  implicaba  que,  para  la  etapa  de instrucción, el  lapso        prescriptivo       por       este  comportamiento  ascendía  a ocho (8) años. Y, para  la  fase  del juicio, éste no podía ser superior a  los       cinco      (5)      años.   

Los  hechos de  este  caso  ocurrieron el 12 de diciembre de 2004. El  pliego  de  cargos  quedó  en  firme  menos de ocho  (8)  años después, el 4  de  enero  de  2010, día en el cual fue suscrita la  resolución de acusación de segunda instancia.   

A partir de esa  fecha    (4    de   enero   de   2010),  empezaba  a  contarse  el término de  cinco  (5)  años  para  que  se venciera el término  prescriptivo. Este se agotó el pasado 4  de  enero  de 2015, es decir, cuando el proceso se hallaba en el  Juzgado  Cincuenta  y  Uno  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  para  resolver  lo  pertinente  al  trámite del recurso extraordinario  interpuesto.   

3.    En  consecuencia,   la   Sala  declarará  prescrita  la  acción   penal  por  la  conducta       punible      de      lesiones    personales   por   la  cual  fue  sentenciado  LUIS  CARLOS  QUINTERO  HERNÁNDEZ, así como dispondrá la  cesación del procedimiento seguido contra esta persona.   

Igualmente, como  en  este  asunto  se  ejerció  la  acción  civil  con  el  fin  de  obtener la  indemnización  de  perjuicios  derivada  de  la  realización  de  la  conducta  punible,  la  Sala la declarará prescrita. Lo anterior, conforme a lo dispuesto  en    el   artículo   98   del   Código   Penal2,    respaldado   por   una  línea    jurisprudencial    de   alta  reiteración proveniente de la Sala3.   

La  primera instancia realizará todas las  cancelaciones  y  anotaciones  que se deriven de las  anteriores          declaraciones         de  prescripción.   

4.    Por  último,  como  la Corte  advierte  posibles  dilaciones  injustificadas  en  el trámite de la actuación  adelantado   por  el  Juzgado  Cincuenta  y  Uno  Penal  del  Circuito  de  esta  ciudad,        dispondrá        remitir  copias a la Sala Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura de Bogotá y Cundinamarca   para   lo  pertinente.   

III.  DECISIÓN   

En mérito de lo  expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Primero.        Declarar      prescritas   las   acciones  penal  y  civil  por  la conducta punible de  lesiones        personales        (dolosas)    por    la    cual   fue  condenado       LUIS       CARLOS      QUINTERO  HERNÁNDEZ.   

Segundo.  Como  consecuencia  de  lo anterior, ordenar la cesación del procedimiento adelantado  contra         esta        persona.   

Tercero.        Disponer  que  por  conducto  del  juez  de  primera  instancia se  profieran  las  comunicaciones  y  cancelaciones a que haya lugar a raíz de las  decisiones adoptadas.   

Cuarto. Ordenar  que  por  secretaría se  remitan  las  copias  anunciadas  en  el numeral 4 de  la   parte   motiva   de   este   auto.   

Contra    esta    providencia,    procede    el    recurso    de   reposición.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Presidente   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Lo  anterior, en la medida en que la  conducta  no  haya  contado  con la realización o participación de un servidor  público  en  ejercicio  de  sus  funciones,  de  su  cargo  o  con ocasión   de   ellos,   pues,   en   esos  eventos,  el  término  prescriptivo  una  vez  producida  la  interrupción  oscilará,  para los asuntos que rigen bajo el sistema de la Ley 600 de 2000, de  seis  (6) años y ocho (8) meses a trece (13) años y cuatro (4) meses, tal como  lo   señaló   la   Corte  en  la  providencia  CSJ  AP,  21  oct.  2013,  rad.  39611.   

2    Artículo   98-.   Prescripción.  La acción civil proveniente de la conducta punible,  cuando  se  ejercita  dentro  del proceso penal, prescribe, en relación con los  penalmente   responsables,  en  tiempo  igual  al  de  la  prescripción  de  la  respectiva  acción  penal.  En  los  demás  casos,  se  aplicarán  las normas  pertinentes de la legislación civil.   

3  Cf.,  al respecto, fallos CSJ SP, 23 ag. 2005, rad. 23718; CSJ SP, 20 mar. 2013,  rad.  40567; CSJ SP,  21 ag. 2013, rad. 40587; y CSJ SP, 21 oct. 2013, rad.  38433.  Así mismo, autos CSJ AP, 29 ag. 2008, rad. 29906; CSJ AP, 10 dic. 2008,  rad.  30108; CSJ AP, 12 dic. 2012, rad. 39591; CSJ AP, 20 feb. 2013, rad. 40656;  CSJ  AP,  6  mar. 2013, rad. 40474; CSJ AP, 13 mar. 2013, rad. 40775; CSJ AP, 24  abr.  2013,  rad. 41010; CSJ AP, 24 abr. 2013, rad. 41090; CSJ AP, 22 may. 2013,  rad.  41302;  CSJ  AP,  4 jun. 2013, rad.  41143; CSJ AP, 3 jul. 2013, rad.  41521;  CSJ AP, 6 ag. 2013, rad. 41660; CSJ AP, 21 ag. 2013, rad. 41447; CSJ AP,  28  ag.  2013,  rad.  41937;  CSJ  AP,  9  oct.  2013,  rad.  42172, entre otras  providencias.     

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