AP1876-2016(47243)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP1876-2016  

Radicación Nº 47243  

(Aprobado mediante Acta Nº 105)  

Bogotá  D.C.,  seis  (6) de abril de dos mil  dieciséis (2016).   

Procede  la  Corte  a  resolver  acerca de la  petición  de  pruebas  formulada por el ciudadano colombiano JUAN CARLOS BURGOS  GARCÍA  y  por  su defensor, quien es reclamado en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota  Diplomática   No.  1153  de  18  de  mayo  de  20121,  la  Embajada  de los Estados  Unidos  de América impetró la detención provisional con fines de extradición  del    ciudadano    colombiano    JUAN    CARLOS    BURGOS   GARCÍA, requerido por la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Sur de Florida, para comparecer a juicio por  delitos   federales   de   narcóticos,   según   la   Acusación   formal  No.  11-20317-CR-MIDDLEBROOKS/GARBER    de    29   de   abril   de   20112.   

2.  La  Fiscalía  General  de  la  Nación  mediante Resolución de 25 de mayo de 20123, aclarada el 25  de       octubre       del       mismo      año4,  dispuso la captura con fines  de  extradición  de JUAN CARLOS BURGOS GARCÍA, la que se materializó el 25 de  septiembre  de  2015  por  miembros de la Policía Nacional en las instalaciones  del  Aeropuerto  Internacional  el  Dorado de Bogotá5.   

3.  Por medio de la  Nota  Verbal  No.  2187  de  19  de noviembre de 20156,  la  Embajada  de los Estados  Unidos  de  América  formalizó  la  solicitud  de  extradición de JUAN CARLOS  BURGOS GARCÍA.   

4.  A  su  vez, el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  DIAJI  No  2628  de  19 de  noviembre             de             20157,  dirigido  a  la  Cartera  de  Justicia   y   del   Derecho,   conceptuó   que   para   el  caso  «…  se  encuentra  vigente para las partes, la “Convención de  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias  psicotrópicas”,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988. En ese  sentido,  el  artículo  6,  numerales  4  y 5 del precitado tratado disponen lo  siguiente: (…)».   

De igual manera señaló que en los aspectos  no  regulados  por  esa Convención, de conformidad con los artículos 491 y 496  de  la  Ley  906  de  2004,  el  trámite  se  regirá  por  lo  previsto  en el  ordenamiento jurídico colombiano.   

5. Por su parte, el  Jefe  de  la Oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio de Justicia y del  Derecho,   con   oficio  No.  OFI15-0030372-OAI-1100  de  1º  de  diciembre  de  20158,  remitió  a esta Corporación la solicitud de extradición con la  documentación reunida.   

6.  La  Sala,  en  decisión  de  fecha  28 de enero de 2016, reconoció personería para actuar al  defensor  público  del requerido, así como dispuso surtir el traslado previsto  en   el   artículo  500  de  la  Ley  906  de  20049,  para  que los intervinientes  solicitaran pruebas.   

PETICIONES  PROBATORIAS   

1.  La  defensa  postuló  el  recaudo  del  siguiente material probatorio:   

1.1.  Testimonios  de los ciudadanos Claudia  Pacheco  Salazar,  Jhon  Jairo Saavedra Clavijo, Rosalba Duque, Rosario Reinoso,  Yolanda  Salazar  de  Pacheco,  Francisco Javier Tinoco, William Martínez, Jhon  Steven  González,  Nancy  García,  para demostrar que su defendido JUAN CARLOS  BURGOS GARCÍA nunca ha viajado a los Estados Unidos de América.   

1.2.  Declaración del Agente Especial David  Jansen,  del  Departamento  de  Seguridad  Nacional  de  los  Estados  Unidos en  Investigaciones  de  Seguridad  Nacional, para que aclare los hechos por los que  es  requerido  en  extradición  BURGOS  GARCÍA,  como  quiera que «da  un  concepto  o versiones que no se ajustan a la realidad, ya  que  según  conversación  con  mi  defendido,  nunca  ha viajado a los Estados  Unidos,  mucho  menos  que  haya  participado  en  la  embarcación  o envío de  narcóticos».   

1.3.  Oficiar  a  la Fiscalía General de la  Nación,  para  que  informe  si  JUAN  CARLOS BURGOS GARCÍA, tiene o ha tenido  procesos penales en su contra.   

1.4. Oficiar a la Registraduría Nacional del  Estado   Civil   con   el   fin   de   determinar   la   plena   identidad   del  requerido.   

          2.  Por  su  parte,  el requerido en extradición JUAN CARLOS BURGOS  GARCÍA  solicitó  como  prueba  y con el fin de demostrar que ya fue condenado  por  los hechos por los que es requerido en extradición, oficiar a la Fiscalía  General   de   la   Nación  para  que  a  través  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  requiera  al Gobierno de Cuba, para que allegue copia autentica  y   apostillada  de  la  sentencia  condenatoria  que  fue  proferida  en  dicha  República  en su contra por el delito de producción, venta, demanda, tráfico,  distribución   y  tenencia  ilícita  de  drogas,  estupefacientes,  sustancias  psicotrópicas y otras de efectos similares.   

          Igualmente   pidió  oficiar  a  la  Cancillería  –  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  –  para   que   alleguen  copia  del  trámite  surtido  como  consecuencia  de  su  deportación  a  la  ciudad de la Habana Cuba, para que purgara la pena a la que  había sido condenado por el delito de delito de narcotráfico.   

3.   Finalmente,  el  Ministerio  Público  manifestó no formular solicitudes probatorias   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1. Tratándose de la  viabilidad  de  una  extradición,  conforme  al  artículo 502 de la Ley 906 de  2004,  la  Corte  debe  concentrarse  en corroborar los siguientes aspectos: (i)  demostración  de  la  plena identidad del solicitado; (ii) validez formal de la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  solicitud; (iii) principio de  doble  incriminación;  (iv)  equivalencia  de  la providencia extranjera con la  resolución  de  acusación  colombiana;  (v)  cumplimiento  de los tratados, si  fuere el caso.   

A  su  vez, como de acuerdo a lo manifestado  por   el   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores,  según  quedó  consignado  inicialmente,   este  asunto,  en  su  trámite,  se  rige  por  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2004, es necesario tener en cuenta que el artículo 139  de  dicho  estatuto  señala  el  deber  de los jueces de  rechazar     de     plano     los     «actos   que   sean   manifiestamente  inconducentes,  impertinentes o superfluos», mientras  que     el     artículo    359    ibídem      dispone      «la  exclusión, rechazo o inadmisibilidad  de  los medios de prueba que, de conformidad con las reglas establecidas    en   este   código,   resulten  inadmisibles,  impertinentes, inútiles, repetitivos o  encaminados  a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no requieran prueba».   

Finalmente,  el  artículo  375  de  la misma codificación  indica  las pautas para determinar la  pertinencia  de  las  pruebas,  al  subrayar  la  necesidad de que las mismas se  refieran   «directa   o  indirectamente    a    los    hechos    o    circunstancias   relativos   a   la  comisión de la conducta»,  que  para  el  caso no son otros que los invocados por  el  Estado  requirente  como  fundamento    de    la  extradición.   

Así,   la  aducción  y  práctica de  pruebas     al    interior    del    trámite    de  extradición  se  rige  por  las pautas generales que  reglamentan    el    recaudo    probatorio    en    el    procedimiento   penal,  imponiéndose     el  análisis  de  la conducencia, pertinencia y utilidad  de  los  medios de convicción solicitados10,  de cara a  los  puntuales aspectos que la Corte debe abordar al emitir su concepto. De esta  forma,  si las pruebas impetradas no guardan relación  con  esos  temas,  versan  sobre  hechos notoriamente  impertinentes o carecen de utilidad, deben ser desestimadas.   

2.  Precisados los  parámetros  bajo los cuales corresponde adelantar la actividad probatoria en el  trámite  de  extradición,  procede la Sala a analizar, si en el caso concreto,  las  pretensiones  de  JUAN  CARLOS  BURGOS  GARCÍA  y  su  defensor pueden ser  admitidas  en  tanto  cumplan  con  los  criterios de conducencia, pertinencia y  utilidad.   

2.1. En cuanto a los  testimonios  de  los  ciudadanos  Claudia  Pacheco  Salazar, Jhon Jairo Saavedra  Clavijo,  Rosalba  Duque, Rosario Reinoso, Yolanda Salazar de Pacheco, Francisco  Javier  Tinoco,  William  Martínez,  Jhon  Steven  González,  Nancy  García y  declaración  del  Agente  Especial  David  Jansen del Departamento de Seguridad  Nacional  de  los  Estados  Unidos  en Investigaciones de Seguridad Nacional, la  Sala  no  aprecia  la utilidad que tendría el particular con los parámetros en  que se desenvuelve el concepto.   

En  efecto,  los  citados testimonios que se  solicitan  no están orientados a dilucidar los aspectos objeto de análisis por  parte  de  la Sala para conceptuar la extradición, sino por el contrario, hacen  parte   de   generalidades   que   la   defensa  considera  relevantes  para  la  demostración  de  ausencia  de responsabilidad penal del requerido en el asunto  penal  por  el  que  es  solicitado  por  el  Gobierno de los Estados Unidos, al  considerar   que   éste   nunca   ha   viajado   a   los   Estados   Unidos  de  América,  siendo  ese  un  aspecto   ajeno  de  pronunciamiento  por  parte  de  esta  Sala,  ya  que  ello  implicaría   una   intromisión   indebida   en  la  autonomía  de  la  justicia  de  otro  país  y  de  la  soberanía estatal del  mismo.   

La participación  de  la Colegiatura en el trámite de extradición no está orientada a comprobar  si  los cargos imputados se materializaron, si el solicitado es responsable o si  los  medios  probatorios  acopiados son suficientes para construir una decisión  desfavorable,  pues  esos  aspectos  son  ajenos  al  objeto  del  concepto, por  tratarse  de  temas  que  deben  ser  reivindicados por la defensa en el proceso  penal base de la solicitud.   

Al  respecto  la  Corte Suprema de Justicia,  Sala de Casación se ha pronunciado reiteradamente así:   

Por razón de ello, en su trámite no tienen  cabida  cuestionamientos relativos a la validez o mérito de la prueba recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre  la  ocurrencia del hecho, la forma de  participación  o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que  prohíbe   y   sanciona   la  conducta  delictiva;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente;  la  validez  del  trámite  en  el  cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar para  el   caso   de   ser  declarado  penalmente  responsable;  pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  debe  hacerse  al  interior del  respectivo  proceso  utilizando  al  efecto los instrumentos de controversia que  prevea   la   legislación   del   Estado   que  formula  el  pedido11.     

En  ese  orden  de  ideas, como la solicitud  probatoria  se  refiere  a  temas  relativos a la ausencia de responsabilidad de  BURGOS  GARCÍA  en  el  asunto  penal  por  el  que es solicitado en los hechos  materia  de  extradición,  aspecto  ajeno  de pronunciamiento por parte de esta  Sala, dichas pretensiones serán denegadas.   

2.2.  Ahora,  en  cuanto   a  constatar  si  JUAN  CARLOS BURGOS GARCÍA  ha sido juzgado en Colombia por los mismos hechos por  los  cuales  es requerido por las autoridades del Gobierno de los Estados Unidos  de  América, si a ello es a  lo  que  se  refiere,  pues  no  dijo  nada  sobre  el  particular, en  orden  a  salvaguardar  el principio  de  cosa  juzgada,  ha sido  criterio  reiterado  de  la Sala de Casación Penal, que además de constatar el  cumplimiento  de  los requisitos previstos en los artículos 493 y 495 de la Ley  906  de 2004, se debe verificar si en Colombia se profirió decisión con fuerza  de   cosa   juzgada  por  los  mismos  hechos  que  sustentan  la  petición  de  extradición,   tanto   más  cuanto,  es  imperativo  salvaguardar  el  derecho  fundamental  al  debido  proceso que a este respecto podría verse lesionado por  desconocimiento del principio de cosa juzgada.   

Sin  embargo,  también  es  una  postura  decantada  de  la  Corte  aquella  según  la cual, cuando se pretenda probar la  supuesta  vulneración  del  principio  del non bis in  ídem, quien alegue la existencia de un proceso penal  en  Colombia  por  hechos  que son los que motivan la petición de extradición,  debe  solicitar  la  práctica  de  los  medios  probatorios  idóneos  con  una  concreción tal, que permita inferir de antemano dicha situación.   

Sobre  el particular, manifestó la Sala en  el auto CSJ AP, 18 nov. 2009, rad. 32494:   

La  Corte  ha  venido  sosteniendo  que las  pruebas  orientadas  a  establecer  si  en  contra  de  la persona solicitada en  extradición  se  adelanta  o se adelantó un proceso en Colombia por los mismos  hechos,  sólo son procedentes en la medida en que el  memorial  de  solicitud  de  pruebas  o  el  expediente  suministren o contengan  información    específica    que    permitan    inferir    de    antemano   su  existencia,  y  por  ende, la eventual violación del  principio del non bis in ídem.   

El   imperativo   de   verificar   esta  circunstancia  se presenta en situaciones en las que existe evidencia que apunte  a  demostrar  la  eventual lesión del derecho fundamental al debido proceso por  desconocimiento  del principio de cosa juzgada, en la medida en que el  afectado o su defensor informen que el asunto fue investigado y  juzgado   en   Colombia  y  suministren  la  información  relacionada  con  las  autoridades    judiciales    colombianas    que    hubieren   conocido   de   la  actuación;   o   que   por   cualquier  otro  medio  fundadamente  se  pueda  suponer  el  ejercicio  previo  de  jurisdicción,  por  ejemplo,  porque la orden de captura con fines de extradición se cumple estando  la  persona  privada de la libertad y resulte necesario establecer la razón por  la  cual  se  dispuso  la  limitación  de  ese derecho al requerido. -Negrita y  subrayas fuera de texto-.   

En  el presente asunto, surge claro que la  petición  probatoria  que a este aspecto se refiere e impetrada por la defensa,  se  sustenta  en  el  simple  interés  de averiguar si existen procesos penales  contra  el  implicado,  sin  que  en  momento  alguno haya aportado información  específica  que  indique  la verdadera existencia de los mismos, ni los delitos  implicados,  o  las autoridades judiciales que adelantaron tales, si concluyeron  con  sentencia  en  firme  o  con  una  decisión  de idéntico valor vinculante  también  en firme,  motivo que conlleva a decidir que las pruebas deberán  ser negadas.   

En otras palabras, tal solicitud probatoria  referida  a  constatar si  contra  el  requerido  se  adelanta  o adelantó alguna investigación penal, no  reúne  ninguno  de  los  requisitos señalados, pues no aporta dato que permita  identificar  las  actuaciones  concretas respecto de las cuales pretende obtener  información   y   dentro   del   expediente  tampoco  existe  alguno  sobre  el  particular.   

Por tanto, como  quiera  que  el  representante judicial de JUAN CARLOS BURGOS GARCÍA,  en  este caso, se limita a realizar una afirmación  hipotética y especulativa respecto  de  la  existencia  de  procesos  penales  en Colombia  contra  su  defendido,  empero,  no  aporta  información  seria  que conduzca a  advertir  esa  circunstancia,  para  la  Sala, su pretensión probatoria resulta  improcedente dada su ambigüedad.   

2.3.   No  está  demás  precisar,  que  aunque la Sala no desconoce que la prohibición de  doble  incriminación  se  encuentra  reglamentada  no  sólo en el ordenamiento  jurídico   interno,   sino   también   en   diferentes  convenios  y  tratados  internacionales  que vinculan a Colombia, también es cierto que la restricción  en  mención  aplica  siempre y cuando se satisfagan las exigencias establecidas  por  la  jurisprudencia  para  la  existencia de la cosa juzgada penal entre los  Estados comprometidos en el trámite de extradición.   

          En  este  caso,  BURGOS GARCÍA, si persiste en su pretensión, debe  reclamar  el  reconocimiento  del  non  bis  in ídem  ante   las  autoridades  de  Estados  Unidos  que  lo  enjuicia,  que  son  las  llamadas  a  resolver  el  punto,  no  las autoridades  judiciales  de  Colombia,  en donde la Corte Suprema de Justicia funge como juez  de extradición y no como juez de la causa criminal.   

          Pero  para  ahondar en razones que justifican la impertinencia de la  prueba  solicitada,  debe precisar la Sala que aunque  ciertamente  se  dice  que  el  solicitado  fue condenado en Cuba por  el  delito de producción,    venta,    demanda,    tráfico.  distribución y tenencia  ilícita  de  drogas,  estupefacientes,  sustancias  psicotrópicas     y     otros     de     efectos  similares,  sin  que  se  hubiese  referido  conducta  alguna  de  concierto  para delinquir, las  circunstancias  fácticas por las  que  es  requerido  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América  por  el  delito  de fabricación,  tráfico   y  porte  de  estupefacientes son diferentes.   

En efecto, basta revisar la copia   de   la   providencia   allegada   por  BURGOS  GARCÍA  para  concluir  por  ejemplo  que  los  hechos por los  cuales  se  dice  fue  condenado  en la República de  Cuba  tuvieron  ocurrencia  a  partir  del mes de diciembre de 2009,  cuando  ingresaban  personas  a dicho  país  que en su interior  llevaban     estupefacientes,     mientras   por  los  que  es  solicitado  en  extradición      según     la     respectiva  acusación    formal   se   materializaron   entre  «aproximadamente  abril  de  2008,  la  fecha  exacta  la  desconoce  el Gran  Jurado,     y     continuando     hasta  el  5  de julio de 2008,  o  alrededor  de  esa  fecha,  en el  condado       de      Miami      –Dade,   en   el  Distrito   Sur   de   Florida,   y   en   otros  lugares,…»  en  tanto  que ocultaba «dentro  de  televisiones de pantalla  plana  trasportadas  por  pasajeros que viajaban por  avión desde Colombia al Aeropuerto Internacional de  Miami        en       la       Florida»           sustancias psicotrópicas   

Así   las  cosas,   resulta   impertinente   averiguar  si  el  requerido  fue condenado en la República de Cuba por  hechos  similares  a  aquellos  por los que es pedido en extradición,  razones por las que se denegaran sus pretensiones probatorias.   

2.4.          Finalmente,  el  requisito  de  la  plena  identidad  está encaminado a determinar si la persona  procesada  o  condenada en el país extranjero, es la misma sometida al trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad, esto es, que  exista  plena  coincidencia  entre el individuo solicitado y aquél cuya entrega  se encuentra en curso de resolver.   

De  acuerdo  a  ello,  la  solicitud de la  defensa   en   punto   de   verificar   la   plena   identidad  de  BURGOS  GARCÍA  resulta  repetitiva y  carece  de utilidad, pues en el expediente ya obran probanzas en tal sentido. En  efecto,  véase  como  a  folios 23 a 24 de  la  carpeta,  milita  cotejo  dactiloscópico realizado por un  técnico  profesional  de la Policía Nacional, experto en la materia, en el que  se  comparan  las  huellas  de la persona aprehendida, con las que reposan en el  informe  sobre  consulta  Web  de  la  Registraduría Nacional del Estado Civil,  respecto     de     la     cédula     de     ciudadanía    No.    94.411.576         a     nombre     de    JUAN  CARLOS BURGOS GARCÍA, pertenecen  a la misma persona.   

En  esa  medida,  es claro que se cuenta con  suficientes  medios de conocimiento en orden a examinar, al momento de emitir el  respectivo  concepto  por  parte  de  la  Corte,  si concurre el requisito de la  demostración  plena  de  la  identidad de la persona solicitada en extradición  con  la  que  ha sido capturada con tal fin, de que trata el artículo 502 de la  Ley 906 de 2004.   

Con  apoyo en las anteriores precisiones, la  Sala negará la totalidad de las pruebas incoadas por la defensa.   

3.  La  Corte  no  observa necesidad de evacuar pruebas de oficio.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  NO ACCEDER a la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  JUAN  CARLOS  BURGOS GARCÍA y su  defensor, por las razones expuestas.   

2.  Contra  esta  providencia procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fls.  7-10 Carpeta anexa.   

2 Fls.  107-109 ibídem   

3 Fls.  30-32 ibídem.   

4 Fls.  27+29 ibídem   

5 Fls.  16-22 ibídem   

6 Fls.  41-46 ibídem.   

7  Fl.  33-34 ibídem.   

8 Fls.  1-2 C.O. Corte   

9 Fl. 13  ibídem   

10  Recuérdese  cómo  la  Corporación tiene decantado que la prueba es conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para forjar certeza en el juzgador, lo cual  presupone  que  el medio de convicción esté autorizado en el procedimiento; es  pertinente  cuando  guarda  relación  con  los  hechos,  objeto  y  fines de la  investigación  o el juzgamiento; es racional cuando es realizable dentro de los  parámetros  de  la  razón  y,  por  último,  es  útil  cuando reporta algún  beneficio, por oposición a lo superfluo o innecesario.   

11 Ver  concepto del 25 de enero de 2012, radicado No. 37820.     

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