AP183-2015(44877)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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República   de  Colombia      

          Corte  Suprema  de Justicia            

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MAGISTRADO PONENTE  

AP183-2015  

Radicado nº 44877  

(Aprobado mediante acta nº 11)  

Bogotá. D.C, veintiuno (21) de enero de dos  mil quince (2015).   

         Decide  la  Corte  lo  pertinente  en  relación  con la demanda de  casación   presentada   por   el   apoderado   de  la  parte  civil  contra la sentencia del 19 de junio de  2014  proferida  por  la  Sala  de  Decisión del Tribunal Superior de Popayán,  mediante  la cual confirmó la emitida por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito,  que    absolvió    a   ÓLVER   BOLÍVAR   QUIIJANO  VALENCIA   como   autor   del  delito  de  homicidio  culposo.   

HECHOS  

         Así fueron narrados en las instancias:   

         “De  conformidad con la recreación fáctica, que se extrae de lo  demostrado,  en  un sector del kilómetro 18+800 metros, sobre la vía que de la  ciudad  de  Popayán,  conduce  a  la  localidad  de Coconuco – Cauca, el señor  ÓLVER  BOLÍVAR  QUIJANO¸  se  desplazaba  conduciendo  el  vehículo  de  su  propiedad  automóvil, marca  Chevrolet  de  placa  QEQ  596  y  acompañado  por la señorita Isabel Cristina  Martínez,  la  vía pavimentada, se encontraba mojada, como quiera que llovía,  el  vehículo iba en sentido occidente –  oriente  por el carril derecho y salió de la curva, atravesó el  carril  izquierdo  y  se  fue rodando por el precipicio, aproximadamente unos 87  metros,  hasta  que se detuvo entre algunos árboles, en la cañada. Un ciclista  que  transitaba  por el lugar y los acompañantes de dos sacerdotes que también  circulaban  por  el  lugar,  pero  en  sentido  contrario,  auxiliaron a los dos  ocupantes   del   carro,   logrando   sacar  con  vida  al  señor  QUIJANO   VALENCIA,   y  a  la  señora  Martínez,  quien  a pesar de las lesiones aún tenía signos vitales. Al llegar  al  Hospital San José de Popayán, la joven mujer llegó sin vida. El conductor  del vehículo presentó una fractura en el hombro derecho.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

         1.-  Los hechos ocurrieron el día 29 de  mayo  de  2006,  y por razón de ellos, el 31 del mismo mes y año, la Fiscalía  de    la   Unidad   de   Vida   de   Popayán,   abrió   investigación   penal  contra  ÓLVER BOLÍVAR QUIJANO VALENCIA (fs. 13 cdo. 1).   

         2.-  El  27 de junio de 2006 se escuchó  en  diligencia  de indagatoria al procesado, y en consideración a que el delito  por  el  cual  se  procede  no  requería  definir  la  situación jurídica, la  Fiscalía  cerró  la  investigación,  la  cual  calificó  el  23  de abril de  2007,  precluyendo  la  investigación  en  favor  del procesado (fs. 259 cdo.  1).   

         3.-  Apelada  la  decisión por la parte  civil,  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior, mediante  decisión  del  29  de  octubre de 2007, anuló lo actuado a partir del auto por  medio  del  cual se cerró la investigación (fs. 307,  cdo, 1).   

         4.-  El 19 de mayo de 2009, la Fiscalía  procedió  nuevamente  a  cerrar  la  investigación y el 24 de agosto del mismo  año,  acusó  al  procesado  como probable autor del delito de homicidio simple  culposo  descrito en el artículo 109 del Código Penal, conducta sancionada con  pena  de dos (2) a seis (6) años de prisión (fs. 109  cdo. 2).   

         5.-  El  8 de  septiembre  de  2009,  la  Fiscalía  Delegada  de la  Unidad  de  Vida,  declaró desierto el recurso de apelación interpuesto por el  apoderado  del  tercero  llamado  en  garantía, quedando en firme la acusación  (fs.        155       cdo.       2).   

         6.-   El  asunto  le  correspondió  al  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Popayán,  autoridad  que culminó la  instancia  mediante  sentencia  proferida  el 5 de marzo de 2014, absolviendo al  procesado  de los cargos formulados en la resolución de acusación (fs. 662 cdo. 2).   

         7.- El Tribunal Superior de Popayán, en  providencia    del    19    de   junio   de   2014,   confirmó   la   decisión  absolutoria.   

8.- El 11 de septiembre de 2014,  el  apoderado  de la parte civil radicó la demanda de casación  contra    la   sentencia   absolutoria   de   segunda   instancia   (fs. 39 cdo. 2).   

Surtido el traslado a los no recurrentes, el  defensor  del  procesado  y  el  Ministerio  Público  presentaron  sus escritos  correspondientes,  y  en consecuencia, el 8 de octubre  de  2014,  la  Secretaría  del  Tribunal Superior de  Popayán,  remitió  el  expediente  a  la  Sala  de Casación Penal de la Corte  (fs.       1       cdo.       Corte).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Para lo que es de interés, el artículo 83  del Código Penal, Ley 599 de 2000, establece que:   

“La  acción  penal  prescribirá  en  un  tiempo  igual  al  máximo de la pena fijada en la ley, si fuere privativa de la  libertad,  pero  en  ningún caso será inferior a cinco (5) años, ni excederá  de veinte (20)…”   

Por  su  parte,  el  artículo 86 del mismo  estatuto  señala  que,  la  prescripción  se  interrumpe con la resolución de  acusación,  o  su  equivalente,  debidamente  ejecutoriada,  y  establece,  que  “producida    la   interrupción   del   término  prescriptivo,  éste comenzará a correr de nuevo por un tiempo igual a la mitad  del  señalado  en  el  artículo  83.  En este evento el término no podrá ser  inferior a cinco (5) años, ni superior a diez (10).”   

De  acuerdo  con las anteriores precisiones  normativas  se  tiene  que  a   Ólver  Bolívar  Quijano  Valencia,  se  lo acusó como autor del  delito  de  homicidio  simple culposo, para la época de los hechos sancionados,  según  el  artículo 109 de la Ley 599 de 2000, con pena de prisión de dos (2)  a  seis  (6) años y multa de veinte (20) a cien (100) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes, y, para el caso, con la prohibición de conducir vehículos  automotores de tres (3) a cinco (5) años.   

De  otra  parte,  no  resulta  procedente  aplicarle  incrementos  de pena establecidos en el artículo 14 de la Ley 890 de  2004,  pues  por  la  época de la ejecución de los hechos no había entrado en  vigencia   la   Ley   906   del   mismo   año   en   el  Distrito  Judicial  de  Popayán (numeral 2º   del artículo 530 de la Ley 906 de 2004).   

La resolución de acusación cobró firmeza  el   ocho   (8)  de  septiembre  de  dos  mil  nueve  (2009),  con  la  ejecutoria  de  la  resolución que  declaró  desierto  el  recurso  de  apelación  interpuesto por la parte civil,  fecha  en  la  cual  se  interrumpió  la prescripción de la acción penal y se  reanudó  el  cómputo  de los términos en la forma prevista en el artículo 86  de la Ley 599 de 2000.   

Como  el lapso de prescripción en la etapa  del  juicio  para  la  conducta  por  la cual se procede no puede ser inferior a  cinco  años,  contados  desde  el momento de la ejecutoria de la resolución de  acusación,   la   causal  de  extinción  de  la  acción  penal  se  verificó  el  ocho  (8)  de  septiembre  de  dos  mil  catorce  (2014).   

En  ese  orden  de  ideas, como el término  máximo  con  que  contaba el Estado para ejercer la facultad sancionadora de la  cual  es  titular  feneció  en  la  fecha  aludida  se  verificó  después  de  proferirse  la  sentencia  de segunda instancia, pero antes de que el expediente  llegara  a  la  Corte, emerge como única decisión posible el reconocimiento de  la  prescripción  de  la  acción  penal  y  por  consiguiente  la cesación de  procedimiento  en beneficio de ÓLVER BOLÍVAR QUIJANO  VALENCIA.   

Asimismo,  en  el  trámite  se  ejerció  también  la  acción  civil,  según  la  demanda  que  al  efecto presentó el  apoderado   de   Rosa  Elvira  Martínez  Narváez,  Andrea  Fernanda  Imbacuán  Martínez  y  Enith  Lorena Martínez, a quien se le reconoció como parte civil  mediante  resolución del 28 de julio de 2006. De acuerdo con el artículo 98 de  la        Ley        599        de        20001, con respecto a ella también  se  declarará la prescripción, máxime si el mencionado precepto fue declarado  exequible  por  la  Corte  Constitucional, al juzgar su conformidad con la Carta  Política mediante sentencia C-570 de 2003.   

         Al  margen  de  lo  anterior, la Sala considera necesario compulsar  copias  contra  el  titular  del Juzgado de primera instancia, en orden a que se  investigue  la  posible falta disciplinaria en que pudo incurrir con ocasión de  la tardía decisión del asunto.   

         Por  lo  expuesto,  la  Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.  Declarar     prescrita     la     acción     penal    respecto   del   delito   de  homicidio  culposo,  imputado  en  la  resolución   de   acusación   al  procesado  ÓLVER  BOLÍVAR QUIJANO VALENCIA.   

2.  Ordenar,  por lo tanto, la cesación del  procedimiento  adelantado  en  contra  del  citado ciudadano, con ocasión de la  conducta punible referida.   

3.- De conformidad  con  el  artículo  98 de la Ley 599 de 2000, declarar  prescrita  la acción civil respecto de los penalmente  responsables.   

         4.-  Por  secretaría se compulsará las  copias   ordenadas   en   esta   decisión   con   destino  a  la  jurisdicción  disciplinaria.   

5.- Devolver  la  actuación  al Tribunal de  origen,  el  cual  procederá  a  cancelar  las medidas cautelares eventualmente  dispuestas  en  el  curso de la actuación. De ser el caso, comunicará lo aquí  resuelto  a  las  mismas  autoridades  a  las  que  se  les  informó  de  tales  medidas.   

         

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS                MARTÍNEZ   

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER   

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR    CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia   Yolanda  Nova  García   

Secretaria  

SALVAMENTO       PARCIAL DE VOTO   

Con    el   debido   respeto   que   la  decisión   de   mayoría  merece,  procedo  a  consignar  las  razones  de mi disentimiento respecto de la  declaración  de  cesación  de  procedimiento  por  prescripción de las acciones  civil  y penal por el delito de homicidio culposo   por   el  cual  se  acusó  al  procesado  ÓLVER  BOLÍVAR  QUIJANO VALENCIA.   

He  de  comenzar  por  advertir  que  mi  discrepancia  es frente a la  oportunidad  en  que  se  hace  la  declaración  de  prescripción  de  la  acción civil y por quien la  realiza,  y no en cuanto  se    relaciona    con   la   cesación   de   procedimiento  penal  por  la  referida    conducta,    ya    que    el   supuesto  en  que  se  funda  tal  determinación  no  amerita  reparo  alguno  de  mi  parte.   

       

Tal  y como lo  expuse  en  el  curso  de  los  debates  orales  en  el  seno  de  la  Sala,  no  puedo   prohijar  la  providencia  en  comento  sin  referirme  a  la  decisión de declarar prescrita la  acción  civil,  pues si bien ella corresponde a una  interpretación literal de la norma que la establece  (Art.  98 del C. Penal), su aplicación inmotivada no  se  compadece con el deber  de  establecer  primero  la  razón  de  ser  de  la  disposición,   su   conformidad   con   la   Carta  Política,  o  al  menos  con el principio rector de  aplicación  prevalente relativo al restablecimiento  del   derecho,   según  el  cual  los  funcionarios  judiciales                deberán    adoptar    las   medidas  necesarias  para  que  cesen  los  efectos  creados  por la comisión  de la conducta punible, las cosas vuelvan al estado anterior, y  se  indemnicen  los  perjuicios,  pues  es  claro  que el delito -como fuente de  obligaciones-,     ni,    por    supuesto,      sus      efectos      materiales,     económicos    y    sociales,   desaparecen   por   haber   operado   el  fenómeno    de    la    prescripción de la acción penal.   

No   se   tuvo   en   cuenta,   que   la  disposición    aplicada   al   caso   se   ofrece  excesivamente       gravosa       para      los      intereses      patrimoniales  de  la  persona natural  que     resultó     perjudicada     con     la     conducta,  ve  frustrada  sus  expectativas  de  reparación  y  resulta  sancionada a consecuencia  de     la     inactividad    del    órgano jurisdicente.   

Esto,  si se da  en  considerar  que  en  el evento presente la parte  civil   ejerció   la  acción   en   oportunidad   y  acudió   a   uno   de  los  mecanismos  previstos  por  el  ordenamiento  jurídico  para  lograr  el  restablecimiento  de su  derecho.   

Con la decisión  mayoritariamente  adoptada,  no sólo se exonera, sin  más,   de  toda  responsabilidad  civil   por   la   referida   conducta  al  acusado,  sino que deja a  los  afectados  sin   instrumentos   para   perseguirlo,  tan  sólo  por  haber  optado  por  pretender   la  indemnización  dentro  del  proceso  penal,   y   no   por   la   vía  civil  donde  la  prescripción     de     la    acción    opera    en    términos    mucho   más   amplios,   se  interrumpe  con  la  notificación del auto admisorio  de  la  demanda  y  no  hay  lugar a declararla como consecuencia de la simple y  llana  inactividad  del  órgano judicial,  sino  que,  además,  no  puede ser  declarada       de       oficio       sino       que       su      configuración     debe     alegarla  oportunamente    la   parte  interesada  en  su  reconocimiento.             

Y  si  bien  no desconozco que el Tribunal  Constitucional   mediante   Sentencia   C-570   de   2003   declaró  exequible  el  Artículo 98 de la Ley  599  de 2000, bajo el supuesto de que “la  medida  de  ligar  el  término de  prescripción     de     la    acción    civil    al    de   la   acción  penal, cuando la primera se ejerce en el marco de la  segunda,  es proporcional y ajustada a la exigencias propias del proceso penal y  a  las  características que identifican al papel de  la     parte     civil     en     las     últimas  diligencias”,  tampoco  puedo  pasar  por alto que  el  pronunciamiento de la Corte Constitucional, pese  a   haberlo   anunciado,   desconoció  su  propia consideración en el sentido  que   “en  cuanto  hace a la acción civil, el  objetivo  de la prescripción es extinguir el derecho  de   reclamar   judicialmente   el   crédito  como  consecuencia  de  la  inactividad  del  acreedor  en  demandar       el       cumplimiento      de      la      obligación”.   

De ahí que, con  todo  y  el  pronunciamiento  en  relación  con  la  exequibilidad  del  precepto,  considero  que cuando el legislador precisa en el  artículo  98 del Código  Penal         que          “la        acción  civil  proveniente  de  la conducta punible, cuando se ejercita  dentro  del  proceso  penal,  prescribe, en relación  con    los    penalmente    responsables,    en    tiempo   igual   al   de   la  prescripción  de  la  respectiva acción  penal”,  debe  ser  entendida  en  el sentido de que el juez penal no puede proferir el  fallo   civil   correspondiente   a   la   demanda  de  constitución  de parte civil, y el afectado queda en libertad de reclamar los  perjuicios  ante  la jurisdicción civil mientras que  la   acción  se  encuentre  vigente,  pues,  en  palabras de la propia Corte  Constitucional      en     la     sentencia     en     comento,     “no         sería  razonable que el juez penal dictara la condena en perjuicios si  la  acción penal ya ha sido prescrita”.   

Lo   contrario   implicaría,      con      carácter      general,      victimizar  nuevamente     al    sujeto    pasivo    de    la  infracción  por haber incurrido en el desacierto de  acudir  a  la jurisdicción penal con la esperanza de  que  allí  se  produjera  en  un  tiempo  menor  la  reparación  por  el  agravio  padecido, frente a la  opción  de  ir  ante  los  jueces  civiles, ya que a pesar de haber ejercido  en  tiempo  el  derecho  de reclamar el pago por los perjuicios recibidos con la  conducta  delictiva,  la  lentitud  del  aparato judicial en el trámite    de    su    pretensión,   le  implicó perder el derecho frente al responsable del  ilícito,    para    obligarlo    iniciar   un   proceso   contencioso  administrativo  en  contra  del  órgano judicial que  frustró  sus  expectativas, nada de lo cual hubiera  ocurrido    de    haber    presentado    la    demanda    ante    la    justicia  civil.               

      

Son estos razonamientos los que me llevan a  discrepar respetuosamente de la decisión mayoritaria.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Ley  599  de  2000. Art. 98.- “Prescripción.  La  acción  civil  proveniente de la conducta punible, cuando se  ejercita  dentro  del  proceso penal, prescribe, en relación con los penalmente  responsables,  en  tiempo  igual al de la prescripción de la respectiva acción  penal.  En  los  demás  casos,  se  aplicarán  las  normas  pertinentes  de la  legislación civil”.     

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