AP181-2015(44742)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado Ponente  

AP181-2015  

Radicado N° 44.742  

(Aprobado Acta No. 011)  

Bogotá, D. C., veintiuno (21) de enero de dos  mil quince (2015).   

ASUNTO:  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión presentada por el apoderado de  Segundo  Bernardo  Yela Calderón contra la  sentencia  del 16 de abril de 2013 a cargo del Tribunal Superior de San Juán de  Pasto  (Nariño),  que  confirmó el fallo condenatorio proferido por el Juzgado  1º  Penal  del Circuito Especializado de esa ciudad el 28 de noviembre de 2012.   

HECHOS:  

Se presentaron el (…) de (…) de (…) en  la  Vereda “(…)” del municipio de (…) (Nariño), cuando HÁT y su nieta,  la  menor  KDÁ, fueron plagiadas, exigiéndose por su liberación la entrega de  unos semovientes y de $500.000.000.   

A  mediados  del  mismo  mes fue liberada la  menor,  quien  informó  al  “Gaula”  la  ubicación de la víctima y de sus  victimarios,  lo cual permitió adelantar el 21 siguiente operativo en el sector  de  “(…)”,  del municipio de (…) (Nariño), que condujo a la liberación  de  la  plagiada, a la captura de Segundo Bernardo Yela  Calderón  y  de  Segundo  Rosalino Díaz Toro, y a la  incautación de unos teléfonos celulares.   

ANTECEDENTES  PROCESALES  RELEVANTES:   

    

1. EL  Juzgado 1º Penal del Circuito  Especializado  con funciones de conocimiento de San Juán de Pasto (Nariño), el  28  de junio de 2012 profirió sentencia contra Segundo  Bernardo  Yela  Calderón,  condenándolo  a  la  pena  principal  37  años  y  4  meses  de  prisión  y  al pago de multa de 6.666,66  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,   y   a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por 20  años, como coautor del delito de secuestro extorsivo agravado.     

Negó  el  subrogado penal de la suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

    

1. En virtud del recurso de apelación  interpuesto  por  la  defensa,  la Sala Penal del Tribunal Superior de esa misma  ciudad  confirmó la sentencia de primer grado el 16 de abril de 2013, decisión  que quedó en firme el 23 siguiente.     

    

1. El  apoderado  de  Yela   Calderón   interpuso  demanda  de  revisión  contra  el  fallo  anterior el 18 de noviembre de 2013, apoyado en la  causal  3 del artículo 192 de la Ley 906 de 2004. Esta Sala la inadmitió el 18  de diciembre de 2013.     

LA  DEMANDA   

    

1. Se pretende la revisión del fallo  proferido  por  la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de San  Juán  de  Pasto,  apoyado  en la causal 3 del    artículo   192   de   la   Ley   906   de   2004.     

    

1. Se  abogó  por la revocatoria del  fallo   proferido   contra   Segundo   Bernardo  Yela  Calderón,  por  obrar  prueba  nueva que demuestra la  ausencia  de  responsabilidad  en  la  comisión  del  delito  por  el  cual fue  condenado, concretadas en las declaraciones extra proceso de:     

     

1. Manuel  Jesús  Bacca G.: Aseguró  que,  i)  vio  a  Yeison  Steven  Yela,  hijo  de  Yela  Calderón,  a Orlando Castro y a otras personas, en el  lugar  de  retención  de la víctima, y no al sentenciado; y, ii) para la fecha  de  los  hechos  laboró con Yela Calderón  en  la  finca  de  José  Bernardo  Yela Yela, progenitor de éste  último, ubicada en la Vereda Las Minas, del Municipio de Yascual.     

     

1. Segundo Bernardo Yela Yela: Afirmó  que  para  la  fecha  del  insuceso,  su  hijo  Segundo  Bernardo  Yela  Calderón laboró 15 días en su finca  de  la  Vereda Las Minas del municipio de Yascual, y por comentarios de terceras  personas    supo   que   su   nieto   Yeison   Steven  Yeila  fue  el autor del secuestro de Hermila Álvarez  Torres.     

     

1. Jair  Danilo  Chazatar  Getial,  residente   a   unos   50  ms  de  la  finca  de  Yela  Calderón,  aseguró que en la fecha de autos observó  en  la  región a Yeison Steven Yela Yela, a Orlando Castro y a otros extraños,  jamás  a  Yela Calderón, de  quien  aseguró,  para  la  época laboraba en la finca de su progenitor Segundo  Bernardo Yela Yela.     

     

1. Presentó  también,  como  prueba  nueva,  manuscrito  del  3  de enero de 2014, signado por Segundo Rosalino Díaz  Toro,  condenado  por  estos mismos hechos, en el que afirmó su conocimiento de  los  miembros  del  grupo  delictivo  y  su participación en el reato; de quien  refirió,    además,    no    señaló    a    Yela  Calderón como integrante del mismo.     

En  su  entender, la prueba allegada avizora  que  los  autores  del  plagio  fueron  Yeison  Steven  Yeila     y     Orlando  Castro    y    no    el   sentenciado   Yela Calderón.   

    

1. Adujo  igualmente  que  i)  HÁ no  podía   reconocer   a   Yela   Calderón  como  el  proveedor  de  sus alimentos durante el cautiverio, pues  éste  permanecía  encapuchado; y ii) La Fiscalía no demostró que del celular  de  Yela Calderón se hubieran  realizado  las  llamadas  extorsivas,  hecho  que  soporta la sentencia y que se  desvirtúa con la prueba allegada en esta oportunidad.     

    

1. Reiteró  los  cuestionamientos  presentados    al    sustentar    la    apelación    interpuesta    contra   la  sentencia:     

     

1. El  reconocimiento que ÁT hizo de  Yela  Calderón  como uno de  sus  victimarios  —a pesar  de   no   haber   visto   su   rostro—,  y  su  referencia  a  la  falta  del  dedo  meñique  de  su mano  izquierda,  al  que  solo  aluden  los  policiales  por información de la menor  KD.     

     

1. No  se escuchó a ésta última en  declaración,  lo que imposibilitó establecer la participación del sentenciado  en  la  comisión  del  delito; recriminando la inactividad de la Fiscalía para  lograr su comparecencia a la audiencia de juicio.     

     

1. El  A  quo  dedujo  la  ausencia del dedo meñique de la mano  izquierda  de  Yela Calderón,  como  circunstancia que permitió a la víctima su reconocimiento, cuando fue un  aspecto que refirió la nieta de esta última.     

     

1. La sentencia no podía fundarse en  prueba  de  referencia  porque, en su criterio, la versión de los policiales se  basó en la de la menor KDÁ.     

     

1. El  A  quo  no  dio  crédito  al  testimonio  de  Altamirano  Cerón,  no  obstante demostrarse que la presencia Yela  Calderón  en el lugar del hecho obedeció a que es el  propietario  del  predio  donde  se  halló  a la plagiada, inadvirtiendo que se  trataba  de  una  zona boscosa y de difícil acceso, que le impedía advertir lo  ocurrido.     

CONSIDERACIONES   

     

I. Procedimiento aplicable    

El caso que ocupa la atención de la Sala se  tramitó   y  decidió  con  fundamento  en  la  Ley  906  de  2004;  luego,  el  procedimiento  aplicable  en  materia  de  revisión  es  el  establecido en ese  estatuto.   

     

I. Competencia    

La  Corte es competente para conocer de esta  acción,   de   acuerdo   con   el   artículo  32,  numeral  2º,  ibídem,  por  estar  dirigida  contra una  sentencia  dictada  en  segunda  instancia por un Tribunal de Distrito Superior,  que hizo tránsito a cosa juzgada.   

     

I. Causal    de    revisión  planteada     

La  3ª  del  artículo 192 de la Ley 906 de  2004,  que  refiere  la procedencia de la acción de revisión contra sentencias  ejecutoriadas  entre otros casos, «[c]cuando después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan pruebas no  conocidas  al tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado,  o        su        inimputabilidad».   

     

I. Caso concreto    

La  Sala anuncia que la demanda de revisión  será inadmitida, conforme se sustenta a continuación.   

    

1. Dado  el  carácter de instrumento  extraordinario  que esta acción ostenta y la finalidad que con ella se busca de  remover  los  efectos  de la cosa juzgada, la ley ha sido en extremo exigente en  la  configuración de las causales y en la precisión de las exigencias mínimas  requeridas para su admisión.     

    

1. Como  lo  ha señalado la Sala con  insistencia,  la  acción  de revisión no está consagrada para revivir debates  concluidos   en   las  instancias  respecto  de  un  determinado  tema,  con  la  expectativa  de  que sean acogidos en esta sede, sino para reparar la injusticia  material    cometida   en   la   sentencia   amparada   en   la   cosa   juzgada  material.     

    

1. Tempranamente  se  advierte que la  intención  del  demandante  parece  ser  la reapertura del debate probatorio en  esta  sede,  dado  que en gran parte, los planteamientos expuestos en el líbelo  no  guardan  ninguna  relación  con  la  naturaleza de la causal invocada; y el  alegado  surgimiento de pruebas no conocidas al tiempo de los debates carecen de  la   trascendencia   dirigida   a   establecer   la   inocencia  del  condenado.     

    

1. Al  amparo  del  sistema  penal  acusatorio,    esta   Corporación   ha   dilucidado   aquello   que   comprende  “prueba  o  hecho  nuevo”  (CSJ AP, 15 oct 2008, rad. 29626):     

«Frente  al nuevo modelo de enjuiciamiento  penal,  estos  conceptos,  en  sus sustancialidad básica, se mantienen, pero en  atención   a   la  facultad  que  tienen  las  partes  que  intervienen  en  el  adelantamiento  del  proceso  instancial  de descubrir selectivamente los medios  probatorios  que pretenden hacer valer en el juicio oral, surge el requerimiento  adicional  de  que  la  prueba  no  haya  sido  debatida  en  el  juicio: que el  accionante  no  haya tenido conocimiento de su existencia, o que teniéndola, no  haya estado en condiciones de aportarla.   

Si la parte ha conocido la prueba, pero por  razones  estratégicas o de cualquier otro tipo decide voluntariamente renunciar  a  su  descubrimiento  y  debate  en la audiencia del juicio oral, no tendrá la  connotación  de  nueva,  porque  lo  nuevo para la estructuración de la causal  tercera  de  revisión  será  únicamente  aquello  de  lo cual no se ha tenido  conocimiento  que  existe,  o  que  se  sabe  que existe pero que no fue posible  aducir al proceso.   

Esta  exigencia,  además  de  consultar la  dinámica   del   nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  penal,  que  otorga  a  los  protagonistas  del  proceso  autonomía  en  el manejo de la prueba, reafirma el  carácter  de  acción  de  la revisión, cuya caracterización impide tener los  juicios  rescindente (sic) y  rescisorio   como   una   prolongación   del  proceso  instancial  (sic),   donde   sea   válido  reabrir  espacios     de     discusión     probatoria     ya     superados».   

Congruente,  el precedente ha señalado como  presupuesto  de  admisibilidad  del  líbelo,  que  la prueba que se reputa como  nueva  cumpla con los requisitos de novedad y trascendencia, de manera que lleve  a la modificación del fallo (CSJ AP, 02 jul 2013, rad. 37242):   

«[C]omo  presupuesto  de admisibilidad del  líbelo  demandatorio  de  la  revisión,  cuando de la causal tercera se trata,  resulta  indispensable  que  las  pruebas  aportadas  tengan  la  virtualidad  de modificar el sentido del fallo, es decir cumplir los  requisitos  de  novedad  y  trascendencia.  De  no  cumplirse  esta carga por el  accionante,  debe entenderse que lo pretendido no es nada distinto que continuar  con  un  debate  estéril  e  impertinente sobre hechos, pruebas y argumentos ya  considerados  y  definidos procesalmente, imponiéndose el rechazo in límine de  la           demanda»          —subraya      original—.   

    

1. En el caso que concita la atención  de  la  Sala,  el  demandante  reiteró  por  un  lado,  su inconformidad con la  valoración   probatoria,   con  argumentos  que  expuso  ante  el  Ad   quem  al  sustentar  el  recurso  de  apelación interpuesto contra el fallo de primera  instancia.     

Sin   embargo,   se   insiste,  estos  son  cuestionamientos  que  solo  deben  plantearse  en el curso del proceso y en las  oportunidades   previstas   por   el   estatuto   procedimental.   Frente  a  la  inconformidad    con    lo   resuelto   por   el   Ad  quem  y  de  considerar  que  sus planteamientos no se  ajustaban  a  la  realidad  procesal,  eventualmente  debió  acudir  al recurso  extraordinario  de  casación,  lo  cual no hizo, no pudiendo pretender subsanar  esa  omisión  a  través  de  esta vía especial, menos aún pretender bajo esa  fórmula,  el  quebrantamiento  del  principio  de  cosa  juzgada  que ampara la  sentencia.   

    

1. En cuanto al manuscrito signado por  Segundo  Rosalino  Díaz  Toro, condenado por estos mismos hechos, no se observa  que  lo expuesto encuentre respaldo probatorio que verifique lo afirmado, a modo  de  ejemplo, la versión que dijo haber rendido en ese sentido ante la Fiscalía  General   de   la   Nación,  tampoco  decisión  de  fondo  que  establezca  la  responsabilidad  penal  de  Yeison Steven Yeila o de cualquier otro sujeto en la  comisión del ilícito.     

Ningún mérito o capacidad probatoria ofrece  esta  versión  para,  por  esta  senda,  destruir las presunciones de acierto y  legalidad  que  amparan  el  fallo  cuya  revisión se pide, pues contrario a lo  esbozado,  el  testimonio  de HÁT se presenta como una de las pruebas de cargo,  quien  aseguró  el  reconocimiento  del sentenciado como uno de sus plagiarios.  Luego,  esta  versión  carece  de trascendencia para demostrar la inocencia del  sentenciado.   

Esta  declaración no puede calificarse como  prueba  nueva,  pues  si su captura se produjo en situación de flagrancia en el  mismo  operativo  en  el  cual  se  aprehendió  a Yela  Calderón,  es  decir, conociéndose la participación  en  la  comisión del reato, la defensa contó con la oportunidad de aducirla en  el  curso  de  la  investigación,  no  pudiendo pretender con este argumento la  reapertura del debate probatorio.   

    

1. Ahí  no quedan las inadvertencias  del  líbelo  relacionadas con la alegada prueba nueva. Como viene de verse, los  elementos  de  juicio  allegados  y  dirigidos a demostrar la causal invocada no  cuentan   con  la  connotación  suficiente  para  demostrar  su  trascendencia,  acreditar la inocencia del sentenciado y derruir la condena.     

En  efecto,  con las versiones de Altamirano  Cerón,  Manuel  Jesús  Bacca G., Segundo Bernardo Yela Yela y Jair Danilo  Chazatar   Getial,  se  pretende,  i)  ubicar  a  Yela  Calderón  fuera  de la región durante el período de  retención  de la víctima y, ii) desvirtuar su presencia en el lugar al momento  de la captura, como un hecho circunstancial.   

A  pesar  de  que  en  los fallos no se hizo  referencia  a  estas  pruebas,  de  ahí su novedad, su contenido no se advierte  trascendente,  pues  además  de  la  pretensión  referida  en  precedencia, se  dirigen  a  endilgar  responsabilidad  a personas distintas al sentenciado en la  causa  sin  prueba  siquiera sumaria que confirme lo aseverado, menos aún está  acreditado  que  a  quienes  se  señala como autores se encuentren vinculados a  investigación  penal  alguna por esos hechos o que se haya impartido condena en  su contra.   

No  se advierte tampoco su connotación para  quebrantar  el  fundamento  probatorio  de  la  sentencia,  pues no logran crear  siquiera  duda  respecto  de la versión incriminadora de la víctima, ni de las  circunstancias  de  captura  en flagrancia expuesta por los miembros de policía  que intervinieron en el operativo de liberación.   

Lo anterior obliga a concluir que no se está  frente  a  planteamiento  novedoso  alguno  que  permita establecer con grado de  certeza  la  inocencia  del sentenciado o su inimputabilidad, o de tornar cuando  menos discutible la verdad declarada en el fallo.     

1. Por otro lado, la simple lectura del  líbelo  pone  de presente que, dejando de lado las exigencias legales y como si  se  tratara  de  una  instancia  mas, el demandante confinó la demanda, en alto  grado,  a  cuestionar  la prueba obrante en la causa y en la que, en su parecer,  se  fundó  la  condena,  exhibiendo  su  inconformidad con las decisiones en su  único  afán  de reabrir el debate probatorio con la inequívoca pretensión de  que la Corte confronte la valoración que motivó la sentencia.     

Reitérese  que,  siendo  ésta  una acción  especial,  en  manera  alguna  constituye  una  prolongación  del juicio ni una  instancia  más  para  debatir  hechos,  pruebas  y argumentos ya considerados y  definidos  procesalmente,  por lo que las falencias descritas conducen a la  inadmisión de la demanda.   

    

1. Finalmente,  la  Sala no encuentra  fundamento  al  cuestionamiento  que el actor presenta respecto de los registros  hallados  en  los  teléfonos  celulares  incautados  a  los capturados, pues al  desatar   el   recurso,   el   Ad  quem  consideró  la  ilicitud de esta prueba y de contera, su exclusión,  por  vulneración  de  sus  garantías. Al no haber sido objeto de valoración y  por  lo  tanto  no ser sustento de la sentencia, se torna inane toda exposición  en relación con la misma.     

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

INADMITIR la demanda  de  revisión  presentada  a  favor de Segundo Bernardo  Yela Calderón.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

Fernando  Alberto Castro  Caballero   

José  Luis  Barceló  Camacho   

José  Leonidas  Bustos  Martínez   

Eugenio   Fernández  Carlier   

María   del  Rosario  González Muñoz   

Gustavo  Enrique  Malo  Fernández   

Eyder    Patiño  Cabrera   

Patricia   Salazar  Cuéllar   

Luis  Guillermo  Salazar  Otero   

Nubia   Yolanda  Nova  García   

Secretaria.    

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