AP1771-2016(47651)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP1771-2016  

Radicación N° 47651  

(Aprobado Acta Nº 93)  

Bogotá,   D.   C.,   treinta   (30)   de   marzo   de  dos  mil  dieciséis  (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Corte examina si se cumplen las exigencias  de  orden  lógico  y  argumentativo  requeridas  para  admitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Lila Enis  Caicedo  Llanos  contra la sentencia proferida el 17 de  junio  de  2015,  en  virtud  de  la cual la Sala Penal del Tribunal Superior de  Ibagué  confirmó  la  dictada  el  2 de abril de 2014 por el Juzgado Penal del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Guamo  (Tolima)  y condenó a la  acusada   como   autora   del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.   

LOS HECHOS  

Así  se  narraron  en  el  fallo  que  se  discute:   

Ocurrieron  en horas de la noche del 1° de  Septiembre  de  2013  en  el  barrio  IFA, sector la Carrillera del Municipio de  Guamo,  cuando  agentes  de  la  Policía  Nacional realizaban patrullaje por el  lugar  y al practicarle a Lila Enis Caicedo Llanos y Gabriel Guzmán Galindo una  requisa  personal,  les encontraron, a la primera, dentro de un bolso de mano 43  papeletas  y,  al  segundo, 30 envolturas de papel, respectivamente, contentivas  de  una  sustancia  vegetal,  que  al someterlas (sic)  a  la prueba de campo arrojó resultado positivo para  cannabis   y  derivados,  con  un  peso  neto  de  74.8  y  gramos  (sic),  por  lo  que  se  procedió a su  captura.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El 2 de septiembre de 2013, en el Juzgado  2°   Promiscuo   Municipal   con   funciones   de   control  de  garantías  de  Guamo, se realizó audiencia  preliminar  de  legalización  de  captura de Lila Enis  Caicedo   Llanos  y  Gabriel  Guzmán  Galindo  y  de  incautación  de  elementos encontrados en su poder. La Fiscalía les imputó la  coautoría  en  el punible de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes,  en   la   modalidad   de  llevar  consigo,  y,  tras  la solicitud de dicho ente, la Juez les impuso medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  en  el  lugar  de  domicilio para la  primera  y  en  centro  carcelario  para  el segundo1.   

2. La Fiscalía 47 Seccional de la localidad  radicó   escrito   de   acusación   el  22  de  octubre  siguiente2 y la audiencia  de  sustentación  se surtió el 27 de noviembre posterior ante el Juzgado Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  del mismo municipio3.   

3. La audiencia preparatoria se llevó a cabo  en      sesiones     del     20     de     enero4   y   25   de   febrero   de  20145,  última  en  la  que  Lila Enis Caicedo  Llanos  admitió  los cargos endilgados, por lo que se  rompió la unidad procesal.   

4.   En   consecuencia,   el   Juzgado  de  conocimiento  profirió  sentencia  el  2 de abril de esa anualidad y condenó a  Caicedo  Llanos a 58 meses y  20  días  de  prisión,  multa  de  1.84  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  término  igual a la pena privativa de libertad6.   Le  negó  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria7.   

5. La defensa, inconforme con la negativa en  la  concesión  del  mecanismo sustitutivo de prisión, apeló la decisión y el  Tribunal   Superior   de  Ibagué,  en  fallo  del  17  de  junio  de  2015,  la  confirmó8.   

LA DEMANDA  

El  abogado inicia con la identificación de  los  sujetos  intervinientes  y  la  providencia  impugnada, sintetiza luego los  hechos  y  la  actuación  procesal  y solicita a la Corte casar la sentencia de  segunda   instancia  para,  en  su  lugar,  modifique  la  de  primer  grado,  efectuando  las  declaraciones  descritas   en  el  cargo  y  así  cumplir  con  la  finalidades  del  recurso,  consistentes  en  reparar  los  agravios  inferidos a su prohijada, modificando  la  pena  impuesta por estar  indebidamente   tasada  y  trasgredir  la garantía de ser condenada «de acuerdo  con   la   pena   existente  al  momento  de  la  realización  de  la  conducta  punible»9.   

Seguidamente,  conforme  a la causal primera  del  artículo  181 de la Ley 906 de 2004, denuncia al Tribunal por «indebida  interpretación  errónea»10  al  momento    de    individualizar    la    pena,    por    lo   que   «existe    errónea    aplicación    de   normas   de   carácter  sustantivo»11.   

Manifiesta  que  esa incorrección condujo a  que  a  su representada se le negara la prisión domiciliaria. Recuerda que ella  fue  capturada en flagrancia, por lo que la rebaja a reconocer, por razón de la  aceptación    de    cargos   en   audiencia   preparatoria,   es   «de   ¼   de  la  pena  a  imponer»12.   

En  ese  orden,  asegura que el «artículo   351   numeral   5°   de   la  Ley  906»13,    citado    por    el   a  quo para establecer la pena,  no  es  aplicable  porque  «la  rebaja  que como beneficio debe recibir por haberse acogido a  sentencia  anticipada  ya había operado en los términos del artículo 57 de la  Ley   1453»14.     Por  consiguiente,  como  la  sanción  para  el  delito  endilgado es de 64 meses de  prisión,  conforme  a  lo  dispuesto  en este último precepto, la disminución  sería de 16, y la pena final de 48 meses.   

A  su  juicio,  el juez singular interpretó  «in malam partem» el canon  351  de  la Ley 906 de 2004 y cita un aparte de una decisión que dice ser de la  Corte  Suprema  de  Justicia, sin radicado, en la que se alude al fallo C-645 de  la Corte Constitucional.   

Sostiene  que  aunque  la  Ley  1709 de 2014  contiene  una  lista  de delitos respecto de los cuales se excluyen beneficios y  subrogados  y allí se incluye el de tráfico de estupefacientes, para la época  de  ocurrencia  de los hechos esa prohibición no existía, pues debía acudirse  a   lo  dispuesto  en  la  Ley  1453  –no  suministra  más  datos-,  sin que ello implique crear una nueva  ley.   

Pide  se  case la sentencia de segundo grado  –no    concreta    la  pretensión-.   

CONSIDERACIONES  

1.  Ha  sido reiterativa la Sala en sostener  que,  si  bien el recurso de  casación  es  un  mecanismo  de control constitucional y legal que se orienta a  hacer  efectivo  el derecho material, a restablecer las garantías violentadas y  a  reparar los agravios inferidos a los intervinientes dentro del proceso penal,  es  imperioso  que  se  sujete a las causales de procedencia establecidas por el  legislador  y  a  la  presentación  de una demanda que cumpla con un mínimo de  exigencias  de orden argumentativo y lógico a efectos de que la Corte comprenda  con  facilidad  el  motivo por el cual es necesaria su intervención,  para alcanzar los fines establecidos en  el  artículo  180  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  y  se  entere de las fallas en las que  incurrió  el juzgador, cómo se afectaron derechos o garantías fundamentales y  cómo, de no haber incurrido  en   ellas,  la  decisión  reprochada  habría  sido  totalmente  diversa y en favor de los intereses de la  parte que reclama.   

Así  las  cosas,  al libelista le asiste la  carga   de   enseñar,  con  aptitud,  la  finalidad  que  procura  alcanzar  con el medio extraordinario, indicando el derecho vulnerado a  su  cliente,  cómo tuvo lugar la trasgresión, cuál fue el agravio inferido y,  si  lo  pretendido  es la unificación de jurisprudencia, ilustrar sobre el tema  respecto   del   cual  se  requiere  pronunciamiento,  así  como  las  posturas  disímiles  o contradictorias que deben ser precisadas o, de ser uno no abordado  con  anterioridad,  hacer tal salvedad revelando con claridad su importancia, no  solo  para  resolver  el  caso  concreto  sino  para  la  comunidad  en general.   

Adicionalmente, le corresponde identificar el  desacierto  judicial,  el  cual  debe  encajar  en  alguno  de  los  motivos  de  procedencia      previstos      en     el     artículo     181     ejusdem;  y  luego  sí,  a través de un  discurso  dialéctico,  jurídico,  claro,  estructurado y lógico, formular los  cargos  que  va  a proponer. Es en esta oportunidad en la que, con severidad, ha  de  describir el yerro, la afectación que por razón del mismo sufrió la parte  que  representa,  atendiendo los principios que rigen el recurso, tales como los  de                    taxatividad15,    prioridad16,  autonomía17      y      no      contradicción18,     y    demostrar    su  trascendencia.   

De      no     verificarse     tales  presupuestos, el libelo será  inadmitido,  salvo  que  la Corporación considere forzoso, por la posición del  impugnante  dentro  del  proceso  o por la índole de la controversia planteada,  superar  los  defectos  para  cumplir  alguno  de  los  fines  de  la casación.   

2. En esta ocasión, el escrito presentado es  ajeno  a  los  lineamientos  expuestos  y  la  Corte no advierte la necesidad de  actuar  oficiosamente  para  lograr alguno de los propósitos del recurso. Estos  son los motivos:   

2.1.  En lo que toca con las finalidades, el  letrado  únicamente refirió que era necesario reparar los agravios inferidos a  su  protegida, ante la falencia que atribuyó al a quo  en  la tasación de la pena, pero ningún argumento de  sustento  exhibió  para demostrar que en efecto ocurrió un perjuicio contrario  al  ordenamiento  legal o constitucional y menos que la disposición aplicada no  debía regir el caso.   

Pareciera que dejó tal demostración para el  momento  de fundamentar el cargo, lo que resulta equívoco, dado que es allí el  instante  propicio para convencer a la Sala sobre su necesidad de intervenir; y,  en todo caso, de ser esa su intención, tampoco lo logró.   

2.2.  El  libelo  carece  de  la  claridad  necesaria  en  punto  de  la  pretensión,  pues en el acápite introductorio se  solicita  a  la  Corte  casar  la  sentencia y efectuar las declaraciones que se  expondrán  con  la  censura; no obstante, al exteriorizar los argumentos en que  ésta descansa, no se hizo petición alguna.   

Adicionalmente,  leído  el  texto  en  su  integridad,  tampoco  es  fácil extraer lo ambicionado por el actor. Un vistazo  inicial,  pareciera  indicar  que  busca  se  disminuya  el  monto de la pena de  prisión  impuesta,  pero, con posterioridad, tal vez para salirle al paso a una  eventual  crítica  por falta de interés, deja entrever su intención de que se  reexamine  el  tema  de la prisión domiciliaria, atándolo a la redosificación  de  la  sanción  privativa  de  libertad  y  a  la  creación de una norma a su  acomodo.   

2.3.  En  efecto, un presupuesto fundamental  para  acudir  en  casación  es  que el demandante tenga interés jurídico para  recurrir,  el  cual  parte  de  la  base  esencial  del comprobado ejercicio del  derecho  de  defensa, en sus componentes de contradicción y doble instancia, lo  que    se    traduce   en   que   (i)   haya  interpuesto  apelación  contra el fallo de primera instancia;  (ii)  exista  unidad  temática  entre  los motivos que  dieron  origen a la alzada y los que se exponen a la Corte como fundamento de la  impugnación  y, (iii) cuando  el  acusado  se acoge a sentencia anticipada o se allane a cargos, la disparidad  se  circunscriba  a  asuntos  relacionados  con  la  dosificación punitiva, los  mecanismos  sustitutivos  de la pena privativa de la libertad, la extinción del  derecho      de     dominio     sobre     bienes19    y    la    lesión   de  garantías.   

De  manera  que  si,  como  ocurre  en  esta  ocasión,  el  actor  reprueba  la  labor de dosificación punitiva hecha por el  juez  singular, que no sufrió  modificación  en  segunda instancia, es evidente su falta de interés porque en  el  recurso de apelación interpuesto contra la sentencia, no hizo amonestación  alguna   en   lo   atinente   al  quantum   de   la   pena,  concretamente,  por  la  rebaja  en  razón  del  allanamiento  a  cargos.  Por manera que si no planteó el asunto al Tribunal y,  por  contera, esa colegiatura  no  se  pronunció  expresamente  al  respecto,  resulta  abiertamente  inviable  hacerlo  ahora  en  esta sede. Su silencio frente a tal aspecto denota avenencia  con  lo  resuelto  por  el  inferior,  e  impide,  por  virtud  del principio de  preclusión,  la  posibilidad  de  habilitar  otro  escenario para reexaminar el  asunto.   

2.4.  Ahora,  descendiendo  a  su  crítica,  bastante  desordenada  por  cierto,  se  observa  que  denuncia  una infracción  directa  de  la  ley  sustancial, sin embargo, falló al momento de enseñar sus  fundamentos.   

El  letrado no explicó si aquélla ocurrió  por  interpretación  indebida  o  por aplicación errónea de un precepto, como  tampoco  precisó  la  disposición  sobre  la  cual recayó, en cuanto menciona  varias  sin  concretar  alguna  en  especial.  Es  más,  alude al numeral 5 del  artículo     351    de    la    Ley    906    de    2004,    empero,  fácil  es  constatar  que  el mismo es  inexistente,   pues   el   precepto   no  tiene  numerales  ni  ordinales,  solo  incisos,  y  el  quinto  no  corresponde   al   tema   que   trae   a   colación   el  libelista.   

2.5.  A  pesar de lo ambiguo de su discurso,  emerge  notoria su equivocación conceptual en punto de la forma en que opera la  rebaja de pena por allanamiento cuando hay captura en flagrancia.   

Se  impone  recordarle  al  jurista  que  el  último  inciso  del  artículo  301 del estatuto procesal penal de 2004, con la  modificación  introducida  por  el  57  de  la  Ley  1543  de  2011,  no  prevé una rebaja de pena autónoma  de  ¼  parte  sobre  la  sanción a imponer, sino de ¼ del beneficio que, a su  vez,  se  contempla  en  el  artículo 351 del Código de Procedimiento Penal de  2004,  esto  es,  ¼  parte  de  la  mitad  (½) de la pena. Así mismo, que esa  disposición  debe  entenderse aplicable a todas las oportunidades en las que se  sea viable allanarse a cargo o celebrar acuerdos con la Fiscalía.   

Por  ese  motivo,  como  en  este  caso  el  allanamiento  a  cargos  no tuvo lugar en el momento procesal previsto en el 351  –formulación    de  imputación-   sino   en   una   instancia  posterior  –la     audiencia  preparatoria-  hay  que  acudir,  como bien lo hizo el  a  quo, a lo dispuesto en el  numeral   5   del   precepto  356  ibidem  –rebaja de  hasta  1/3-, lo que imponía  hacer    la    rebaja    de   ¼   parte   de   la   tercera   parte.   

Al  respecto, importa traer a colación, una  vez  más,  lo  que  esta  Corporación  sostuvo  en  CSJ SP, 11 jul. 2012, rad.  38285:   

En efecto, dígase de manera imperativa que  el  artículo 57 de la Ley 1453 de 2011 lejos de alterar la sistemática reglada  en  el  Código de Procedimiento Penal de 2004, lo que hizo fue modular el monto  de  la  rebaja  de  pena  a  que  tenían  derecho  las  personas  capturadas en  flagrancia   y  que  se  hubiesen  allanado  a  cargos  en  la audiencia de  imputación.   

Es     decir,    esa    reforma    no  desconoció los institutos de allanamiento a cargos y  preacuerdos  y  negociaciones,  los  cuales  se  edifican sobre la base de que a  mayor  colaboración y mayor economía procesal, más significativa ha de ser la  respuesta premial.   

Así, se puede concluir que el legislador en  el  estudio y redacción de la norma, acató los presupuestos de razonabilidad y  proporcionalidad  del  sistema  acusatorio  diseñado  en la Ley 906 de 2004, en  tanto  no  estableció  procedimientos  especiales  ni  modificó  las bases del  proceso penal.   

(…)  

Para  prever  ese tipo de situaciones en la  aplicación  de  la justicia premial, la Sala en su fallo del 5 de septiembre de  2011,  señaló  que respetando el principio de progresividad de las rebajas por  los  institutos tantas veces mencionados, “los verdaderos sentido y alcance de  la  restricción  de la ¼ parte de la rebaja de pena en los casos de flagrancia  conduce  a  concluir  que  tal  guarismo es único y que tiene aplicabilidad con  independencia   de las etapas del proceso o en cualquiera de los momentos u  oportunidades  en  que  el  imputado  o  acusado  acepte los cargos bien sea por  allanamiento    o    preacuerdo   con   el   fiscal”   (página   42   de   la  sentencia).   

En  ese  propósito, de acuerdo con la Ley  1453  de 2011 el esquema de rebajas por razón de dichos institutos, corresponde  realizarse  teniendo  en cuenta la flagrancia, pero obviamente respetándose las  reducciones  de  pena  inicialmente consagradas para el allanamientos a cargos y  preacuerdos  y  negociaciones entre la fiscalía y el imputado o acusado, de las  cuales  el  sujeto  sólo  tendrá  derecho  a una cuarta parte de las regladas,  interpretación  que  se  ajusta  al  mencionado  principio  de  progresividad y  consulta con el querer del legislador.   

Así,  como  lo  destacó la Procuradora  Delegada,  la disminución del beneficio punitivo en una cuarta parte consagrada  en  el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, debe extenderse a todos los momentos  o  etapas  procesales en que se autoriza allanarse a cargos y suscribir acuerdos  entre  las  partes,  respetando  desde  luego  las  rebajas de pena inicialmente  previstas para cada momento.   

Conforme  con  lo anterior, la persona que  haya  sido  capturada  en flagrancia tendrá derecho a las siguientes rebajas de  penas   progresivas   según   el   momento  en  que  se  allane  a  los  cargos  formulados:   

Rebajas  punitivas  por  aceptación  de  cargos   

Audiencia    de  formulación   

Art. 351            

Rebaja  original   

½ (50%)            

Rebaja  actual   

12.5 % (1/4 de la mitad)  

Audiencia  preparatoria   

Art.356 N.5            

1/3 (33.3%)             

8.33%  (1/4  de  la  tercera parte)  

Audiencia   juicio  oral   

Art. 367            

1/6 (16.6%)             

4.16% (1/4 de la sexta  parte)  

En   lo   atinente   a  los  preacuerdos  posteriores  a  la  presentación de la acusación, dado que el artículo 352 de  la  Ley 906 de 2004 prevé una rebaja de la pena imponible en una tercera parte,  ésta  quedará  únicamente  en  un  8.33  por  ciento,  conforme  a  la  operación  aritmética  hecha  en  precedencia.   

Y  en  lo  que  atañe  a  los preacuerdos  celebrados  antes  de  la  presentación del escrito de acusación, la rebaja de  pena  no  podrá  exceder  del  12.5%,  que  es  la  cuarta  parte  de la mitad.   

Huelga  señalar  que  dichas  rebajas  se  harán efectivas luego de individualizarse la respectiva sanción.   

Esa  disquisición fue avalada luego por la  Corte  Constitucional,  que, al examinar la constitucionalidad del parágrafo 57  de  la Ley 1453 de 2011, por el cual se modificó el artículo 301 de la Ley 906  de 2004, manifestó en CC C-645/12:   

La  hermenéutica  adecuada del parágrafo  del  artículo 57 de la Ley 1453 de 2011, en lo que respecta a la limitación de  los  beneficios  punitivos  en  caso  de  allanamiento o aceptación de cargos y  preacuerdos  o  negociaciones entre la fiscalía y el imputado o acusado, cuando  exista  flagrancia  resulta  aplicable no sólo cuando esa forma de terminación  anticipada  del  proceso  tenga  lugar en (i) la audiencia de formulación de la  imputación  (hasta  en  1/4 parte del beneficio, que allí es hasta la mitad de  la  pena  individualizada,  es  decir,  entre  un  día  y el 12,5% de la pena a  imponer);  también en posteriores actuaciones como durante (ii) la audiencia de  formulación  de  acusación  (hasta en 1/4 parte del beneficio a otorgar que es  hasta  1/3, esto es, entre un día y el 8.33% de la eventual pena) y (iii) en el  juicio  oral  (1/4  parte  de  la 1/6 que allí se otorga, es decir, 4.16% de la  pena respectiva).   

Audiencia  de imputación Art. 351  (L. 906/04)             

Rebaja  original   

hasta ½ (50%)            

Rebaja  actual   

12.5 % (hasta 1/4 de la mitad)  

Audiencia  preparatoria Art. 356 numeral 5   

(L. 906/04)            

hasta    1/3  (33.3%)             

8.33% (hasta 1/4 de  la tercera parte)  

Audiencia juicio oral Art. 367 (L.  906/04)             

1/6  (16.6%)             

4.16%  (1/4  de  la  sexta parte)  

Ejemplificando,  tomando una eventual pena  individualizada  de  240 meses de prisión, según la adecuada hermenéutica del  parágrafo  del  artículo 301, modificado por el artículo 57 de la Ley 1453 de  2011,   se   tendría   que   en   los   casos   de  una  persona  capturada  en  flagrancia:   

(i)           Si  se  allana  a  los  cargos  en  la  audiencia  de  formulación  de  la imputación solo obtendrá “hasta”   una  cuarta  parte  del beneficio allí reglado, esto es, la disminución podrá  ser  hasta  el  12.5%,  a  saber,  el descuento punitivo hipotéticamente sería  hasta  de  30  meses,  teniendo  como sanción definitiva 210 meses de prisión,  como mínimo.   

(ii)            Si  la aceptación ocurre en la  audiencia    preparatoria,    el   sujeto   tendrá   derecho   a   una   rebaja  “hasta”   de 1/4 parte del beneficio establecido en el artículo 356 de  la  Ley  906  de 2004, es decir, la disminución podrá ser hasta el 8.33% de la  pena  individualizada,  es decir, en el presente ejemplo, la rebaja sería hasta  de    20   meses,   teniendo   como   sanción   definitiva   220   meses   como  mínimo.   

(iii)            Finalmente, si el allanamiento a  los  cargos  tiene lugar durante el inicio del juicio oral, el aceptante tendrá  derecho  a  una  rebaja  equivalente  a  1/4  de  la  1/6  parte que reconoce el  artículo  367   ibídem,  es decir, una rebaja fija del 4.16%, como quiera  que  dicha  norma  no  da  lugar  a la discrecionalidad como acontece en los dos  supuestos  anteriores ya explicados. Así, en la hipótesis planteada, la rebaja  sería   de   10   meses,   correspondiendo   la   condena   definitiva   a  230  meses.   

En      ese      fallo,  el  alto  tribunal  declaró  exequible  dicho   precepto,   en  el  entendido    que    «la  disminución  en  una cuarta parte del beneficio punitivo allí consagrado, debe  extenderse  a  todas  las  oportunidades  procesales  en  las  que es posible al  sorprendido  en  flagrancia  allanarse  a  cargos  y  suscribir  acuerdos con la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  respetando  los  parámetros  inicialmente  establecidos por el legislador en cada uno de esos eventos.»   

Lo anterior pone en evidencia el ostensible  equívoco   del   demandante   y   el   correcto   actuar   de   los  jueces  de  instancia.   

2.6.  También  desatina  el  jurista en su  intención  de  lograr  la  concesión  de la prisión domiciliaria, puesto que,  como  bien  lo  adujo  el  Tribunal,  es  totalmente  desacertado  proponer  una  lex  tertia en los términos  queridos  por  el  abogado,  para  tomar  requisitos de artículo 38 del Código  Penal,  con  la  modificación  de  la Ley 1453 de 2011, y unirlos con otros del  canon  38B,  según  fue adicionado por el 23 de la Ley 1709 de 2014, desechando  los  que no le convienen, y lograr así una disposición propia que se acomoda a  sus intereses.   

Así  lo  afirmó  la  Sala en el proveído  citado     por     el    ad    quem    –CSJ       AP782-201420-:   

Bajo  estas premisas, deviene improcedente  la  propuesta formulada por el togado para que por la via de la favorabilidad se  acceda  a  otorgársele  a su representada la detención preventiva domiciliaria  con  base  en  el  artículo  23  de  la nueva ley 1709 de 2014 que extendió el  beneficio  a  las conductas punibles cuya pena mínima prevista en la ley sea de  ocho  (8)  años de prisión o menos y simultáneamente se aplique el modificado  artículo  38 de la Ley 599 de 2000, que no restringe el subrogado, como lo hace  el   artículo   23   citado   a   delitos  como  el  Concierto  para  Delinquir  agravado.   

Lo anterior, ni mas ni menos, significa que  se  confeccione  una  tercera  norma que prevea unos requisitos para la prisión  domiciliaria  de  una  manera  distinta a como el instituto fue concebido por el  legislador  del  2000  y  a  como  lo  define  la  ley  actual, desarticulando y  desintegrando su formulación legal.   

Y  es que no puede predicarse que cada uno  de  los  requisitos  que  condicionan  el otorgamiento del sustituto, puedan ser  estimados  aisladamente  como  si  constituyeran  una  previsión normativa o un  precepto   con   individualidad  jurídica  del  que  se  pudiera  pretender  su  aplicación  favorable,  sin  lesionar el espíritu que animó al legislador del  año  2000  y del 2014 a excluirlo para delitos como el Concierto para delinquir  agravado.   

Con     posterioridad,     en     CSJ  AP4465-201521, sostuvo sobre igual temática:   

En  plena desatención a estos derroteros,  el  censor  incursiona  en  un análisis subjetivo de las normas que regulan los  institutos  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y de la  prisión  domiciliaria  y,  bajo  el  argumento  del  tránsito  de leyes que se  presentó  entre  la  fecha  de  los  hechos  y  la  emisión  de  los fallos de  instancia,  así  como  la  necesidad  de  dar  aplicación a los artículos que  favorecen  la  situación  jurídica  de  su  defendido,  termina por invocar la  aplicación  de  una  lex  tertia,  o  combinación de preceptos, propuesta que,  razonadamente,   no   tuvo   acogida   en  sede  de  apelación  por  parte  del  Tribunal.   

3.3.  Al respecto, forzoso es recordar que  la  jurisprudencia  de  la  Corte  ha sido consistente en precisar que, ante una  sucesión  de leyes, la atención al principio de favorabilidad comporta para el  juzgador  la  atención integral de la previsión más benéfica a los intereses  del  procesado, sin que pueda fraccionar las disposiciones en tránsito y tomar,  de  cada  una, la parte que solo ofrece ventajas, porque sería tanto como hacer  valer  una  norma  inexistente  en el ordenamiento jurídico e invadir la propia  esfera del legislador.   

En  punto de la reforma introducida por la  Ley  1709  de  2014,  a  los artículos 63 y 68A del Código Penal, se ha dejado  establecido,  de  manera  consistente,  que «tomar factores favorables de una y  otra  normatividades,  para  así  construir  el  beneficio o subrogado, no solo  implica  una  suplantación  ilegal  del  legislador,  sino  que  finalmente  la  combinación  normativa  desnaturaliza  por  completo  la  figura del beneficio,  desdice  de  su  finalidad  y,  no  por  último  menos  importante, termina por  violentar   el   principio   de   igualdad»   (CSJ   SP,  12  mar.  2014,  rad.  42623).   

(…)  

Por consiguiente, la negativa del Tribunal,  de   conceder  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  a  Saffaa    Alí    Hussaín   Velasco   atiende  cabalmente  al  análisis de las respectivas disposiciones  normativas,  al  señalar,  de un lado, que el original artículo 63 del Código  Penal  establecía,  para  el  momento  de  los  hechos, que la pena de prisión  impuesta  no  superara los tres (3) años de prisión, requisito objetivo que no  se  cumple  en  el  sub lite y que relieva de analizar el presupuesto subjetivo,  toda  vez  que  la  condena  del  procesado lo fue por el término de cuatro (4)  años.   

Y,  de  otro,  que  a igual conclusión se  llega  frente  a los condicionamientos de la Ley 1709 de 2014, porque si bien se  cumple  el  requisito  de no superar los cuatro (4) años de prisión, no ocurre  lo  mismo  con  la  exigencia  prevista  en  el  inciso segundo, que prohíbe la  concesión  de  la suspensión condicional de la ejecución de la pena a quienes  hayan   sido   condenados   por   delitos   relacionados   con  el  tráfico  de  estupefacientes.   

Igual ejercicio comparativo realizó frente  al  instituto  de  la  prisión  domiciliaria, pues el original artículo 38 del  Código  Penal, al exigir, como factor objetivo, que la sentencia se imponga por  delitos  cuya pena mínima prevista en la ley sea de cinco (5) años de prisión  o  menos,  es  lo  cierto que el artículo 376, inciso 3º, supera ese monto, al  consagrar  una  pena  mínima  de  noventa y seis (96) meses u ocho (8) años de  prisión.   

A  su turno, la nueva legislación amplía  el  presupuesto objetivo a ocho (8) años de prisión, pero a la vez prohíbe su  concesión  cuando  se  trata  de  conductas  punibles como la desplegada por el  procesado.   

Esa       posición,   reiterada   recientemente   en   CSJ  SP16558-201522,    pone    en   evidencia   el   dislate   del   actor.   

Las   precedentes   consideraciones   son  suficientes  para  inadmitir  el  libelo  y la Sala ha revisado íntegramente la  actuación  y  no ha encontrado causales de nulidad ni flagrantes violaciones de  derechos  fundamentales,  razón  por  la  cual  no  puede penetrar al fondo del  asunto oficiosamente.   

3. Al amparo del artículo 184 de la Ley 906  de   2004,   es   procedente  la  insistencia,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han  sido definidas por la Sala desde el año 2005, en CSJ  AP,   12   dic.  2005,  rad.  24322,  y  precisadas  en  AP3481-201423.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. INADMITIR  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Lila   Enis   Caicedo   Llanos  contra  la  sentencia   proferida   por   la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   de  Ibagué.   

Segundo.  Conforme  al  inciso  2º  del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  procede la insistencia.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios 7 a 12 de la carpeta 1.   

2  Folios 1 a 6 Id.   

3  Folios 31 y 32 Id.   

4  Folios 35 y 36 Id.   

5  Folios 42 a 44 Id.   

6  Le  reconoció  rebaja  de una cuarta parte de la tercera parte de la prevista en el  artículo   356,   numeral   5,   del   Código   de   Procedimiento   Penal  de  2004.   

7  Folios 81 a 87 de la carpeta 1.   

8  Folios 5 a 10 de la carpeta 2.   

9 Folio  63 Id.   

10  Id.   

11  Id.   

12  Folio 61 Id.   

13  Id.   

14  Id.   

15 Los  reclamos  se  circunscribirán  exclusivamente  a  los  motivos previstos por el  legislador.   

16 Las  censuras  deben  guardar  un  orden  lógico,  iniciando  por  aquella  de mayor  cobertura o que reviste más afectación al proceso.   

17 Las  postulaciones  deben  ser  independientes,  de  forma  que  no  se  entremezclen  indebidamente los argumentos de unas y otras.   

18  Resulta impropio presentar cargos excluyentes entre sí.   

19  Artículo 40 de la Ley 600 de 2000.   

20  Radicado 34099.   

21  Radicado 45584.   

22  Radicado 44840.   

23  Radicado 42597.     

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