AP1584-2014(39272)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP1584-2014  

Radicación n° 39272  

(Aprobado  Acta No.  093)   

Bogotá D.C., dos de abril de dos mil catorce  (2014).   

Se     pronuncia    la    Sala  sobre la  admisión  de la demanda de  casación  presentada  por el defensor de OSCAR  BOLAÑOS PEÑA contra la sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de Buga el 20 de  abril  de  2012,   mediante   la  cual  confirmó  la  proferida  por  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito  de  Palmira el 18    de  octubre   de   2011,  que  condenó       al  procesado  por el delito de  extorsión agravada.   

Hechos  

Fueron   denunciados   por   JOSÉ        JULIÁN        PALMA       ABDUL       RAHIM  el  22  de  enero  de  2010,  quien  manifestó  que  desde  el  mes de diciembre del año  anterior,   con   su  hermano  AICARDO  PALMA  ABDUL  RAHIM,   venían  siendo  objeto  de  extorsiones  por parte de un sujeto que se  hacía   llamar   JAIRO  y  que  decía  pertenecer  a  las  FARC,  a  quien  debieron  entregarle  el 15 de  diciembre    110    millones    de   pesos   y   un  radioteléfono,  y  el  31  de  diciembre  15  pollos  kokoriko,  pero que las exigencias habían continuado,  y  ahora  les  exigía  un  computador  portátil  y una camioneta de propiedad de su hermano, o 25 millones  de pesos.    

Las  autoridades  dispusieron  un operativo  para  dar  con  los  responsables, y el 26 de enero de 2010, después de haberse  acordado   una   cita   para   la  entrega  de  las  nuevas  exigencias,  en  el  establecimiento  Remolques y  Mantenimiento  El  Trailero  de  Palmira,  unidades  del  Gaula  del  Ejército,  adscritos   al   C.T.I.   de   Cali,   capturaron   a  OSCAR BOLAÑOS PEÑA, luego  de  haber  recibido  de  manos  de  JOSÉ  JULIAN  PALMA  ABDUL  RAHIM un paquete  que   simulaba  contener  25  millones  de  pesos  y  un  computador  portátil.   

          Actuación procesal relevante   

1.  El  27  de enero de 2010, ante el Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  con  funciones de Control de Garantías de Palmira, a  instancias  de la fiscalía, se realizaron las audiencias de legalización de la  captura,   formulación   de   la   imputación   e  imposición  de  medida  de  aseguramiento   de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario  del  capturado     OSCAR    BOLAÑOS    PEÑA,    a    quien    se   le   imputó   el   delito   de   extorsión  agravada.   

                      2. El 26 de  febrero  del  mismo  año,  la  fiscalía  presentó escrito de acusación en su  contra,  por  el  referido  delito,  tipificado  en el artículo 244 del Código  Penal,   con  las  circunstancias  de  agravación  punitiva  previstas  en  los  artículos 245.3 y 267.1 ejusdem.   

          3.  Rituado  el  juicio,  el  juez  anunció  que  el  fallo  sería  condenatorio,  y  así  lo  dejó  consignado  en  la sentencia dictada el 18 de  octubre  de  2011,  en la que condenó a OSCAR BOLAÑOS  PEÑA  a  la pena principal de 256 meses de prisión y  multa  de  4.000  s.m.l.m.v.,  y  la  pena  accesoria  de  inhabilitación en el  ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas  por  20  años,  como  autor  responsable del delito imputado en la acusación.    

4.  Apelado  este fallo por la defensa, para  pedir  la  absolución  del  procesado por vicios de procedimiento y ausencia de  certeza  sobre  la  existencia  de  los hechos y su responsabilidad, el Tribunal  Superior  de  Buga, mediante el suyo de 20 de abril del 2012, que ahora el mismo  sujeto  procesal  recurre  en casación, lo confirmó en todas sus partes.    

          La demanda   

          Con  fundamento  en  la  causal  prevista  en el numeral segundo del  artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004, presenta un cargo de nulidad contra la  sentencia  impugnada,  por violación al debido proceso, derivada de la falta de  consonancia fáctica entre la acusación y la sentencia.   

Sostiene, después de referirse al papel que  cumple  la   acusación en el proceso penal, que en la que fue dictada  en  este  asunto  se  realizó  apenas  una  imputación fáctica, no jurídica,  dejando  por  fuera  una de las conductas constitutivas del delito de extorsión  en el grado de tentativa, por el que fue aprehendido el procesado.   

          Argumenta  que  este  vicio es trascendente por ser manifiesto, dado  que  no  hay  manera de establecer la congruencia entre la acusación y el fallo  en  lo  que respecta a este extremo, y porque la anomalía impidió al procesado  conocer  los  actos  constitutivos  de  las hipótesis delictivas atribuidas, lo  cual   concita   la   declaración   de   nulidad   de   lo   actuado  desde  la  acusación.      

          Asegura  que el dislate consistió en que los falladores sustentaron  la   “acusación”   en   el   hecho   punible  que  consideraron  consumado,  específicamente  en  las exigencias  que se concretaron el 15 de diciembre  de  2009  por  la  suma  de  110  millones  de  pesos  y  un radio, y las que se  concretaron  el  31  de  diciembre  de  15  pollos,  cargos  por  los cuales fue  convocado  a  juicio,  descartando  que  se  tratara  de  un  concurso de hechos  punibles, bajo el concepto de “unidad de acción”.   

          Afirma  que  “el  aspecto  fáctico  del escrito de acusación fue  vago  y etéreo”, y que esta incorrección nunca fue corregida, por cuanto las  supuestas  víctimas  desde el mismo momento que pusieron en conocimiento de las  autoridades  las exigencias dinerarias, afirmaron que la suma de 110 millones de  pesos  que  entregaron,  la  habían  adquirido  a  través de un préstamo a la  Cooperativa del Ingenio Azucarero “Manuelita S.A.”   

          Pero   el  documento  que  la  fiscalía  aportó  en  la  audiencia  preparatoria,  expedido  por  la Cooperativa “MANUELITACOOP”, para demostrar  la  preexistencia  de  esta  suma,  fue  excluida  por  el  juez  por haber sido  extendida   a  nombre  de  una persona diferente de las víctimas, quedando  solamente sus dichos como prueba.   

          La  Cooperativa  “MANUELITACOOP”,  por su parte, al responder un  derecho  de  petición  presentado  por  la  defensa,  el  29  de  mayo de 2012,  certificó  que  los  señores LUIS AICARDO y JOSÉ JULIÁN PALMA, en condición  de  proveedores  del  ingenio,  son  asociados de la cooperativa desde el 1° de  septiembre  de 2009 y el 28 de abril de 2010, respectivamente, y que éstos, los  días  14  y  15  de  diciembre  de  2009,  no  solicitaron  ni recibieron de la  cooperativa créditos por valor de 110 millones de pesos.   

          Resulta  inexplicable,  por  tanto,  que  la presunta víctima JOSÉ  JULIÁN  PALMA  haya acudido a la cooperativa “MANUELITACOOP” a solicitar un  préstamo  por  una  suma  millonaria,  cuando  en  dicha entidad ni siquiera lo  conocían,  si  se  tiene  en cuenta que solo se asoció el 28 de abril de 2010.  Sin  embargo,  en  forma  inverosímil,  la fiscalía y los juzgadores le dieron  plena  credibilidad,  cuando  se  sabe  que  dicha  suma  jamás existió, y que  tampoco, por tanto, pudo ser entregada.   

          La   entrega   de   15   pollos   el  31  de  diciembre,  frente  al  establecimiento  denominado  KAREN  PIZZA,  se  desvirtúa,  por su parte, si se  tiene  en  cuenta que según el relato realizado por JOSE JULIÁN PALMA, se hizo  a  una  persona  “mona  y  obesa”,  y  que  estos  rasgos  físicos difieren  sustancialmente  del  procesado,  quien es una persona alta, trigueña, delgada,  con  pelo  negro,  lo  que  significa  que  el  encargo  se  lo  dio a un sujeto  desconocido.   

          Lo  hasta  aquí  consignado,  “da  al  traste  con  la pretendida  acusación   endilgada  por  el  representante  del  ente  fiscal,  el  juez  de  conocimiento  y  el  cuerpo  colegiado”,  de  que  el  autor  del delito es el  procesado,  pues  la  realidad  indica  que  la Cooperativa no les prestó ni un  peso,  lo  cual se erige en flagrante violación del debido proceso y el derecho  de  defensa, y determina la nulidad de lo actuado, “toda vez que las versiones  de  los  hermanos  PALMA,  no  son  uniformes  ni consistentes, contrario sensu,  mendaces  y  embusteras, constitutivas de una falsa denuncia, falso testimonio y  un   fraude   procesal,   no   quedando  alternativa  diferente  que  emitir  el  correspondiente      pronunciamiento      absolutorio      a      favor      del  procesado”.   

          Ni  siquiera  se  tipifica  el  delito  de extorsión agravada en el  grado  de tentativa por los hechos del 26 de enero de 2010, cuando se produjo la  captura  del  procesado, a donde acudió a realizar un trámite totalmente ajeno  al   de   situaciones   extorsivas,   puesto   que   desconocía  las  presuntas  víctimas,   pero  esta  realidad  fue  descartada  por  la fiscalía y los  juzgadores  de  instancia,  por inexistente, al igual que el planteamiento de la  defensa de tratarse de un delito provocado.   

          Dice  adjuntar,  para  demostrar la falsa acusación de los hermanos  JOSÉ  JULIÁN  y  LUIS AICARDO, dos C´DS que dan cuenta de las diligencias que  actualmente  adelanta  la  fiscalía  en su contra, por el delito de extorsión,  donde  aparecen como víctimas sus propios consanguíneos, y de la existencia de  otro  proceso  penal  contra  LUIS  AICARDO,  por  el delito de uso de documento  público  falso, lo que muestra su pasado judicial, contrario al pasado judicial  de BOLAÑOS PEÑA.   

          Asegura,  finalmente,  que  el  juez  desconoció  los principios de  inmediación  y  concentración,  que  exigen  que  las  pruebas  y el debate se  cumplan  de  manera continua e ininterrumpida, preferiblemente en el mismo día,  o  en  días  consecutivos,  porque en la realización de la sola audiencia oral  transcurrieron  6  meses,  toda  vez que fue suspendida varias veces a petición  del  ente  fiscal,  razón  por la cual, de llegarse a declarar la nulidad de la  actuación, debe ser asignada a un nuevo juez.   

          Sustentado   en   estas  consideraciones  solicita  a  la  Corte  la  anulación  de  lo  actuado, “por insuficiencia de motivación de la sentencia  de  segunda instancia, como unidad inescindible con la de primer grado, que como  lo  acredité, no presenta ningún fundamento racional y lógico para condenar a  mi  defendido  OSCAR  BOLAÑOS  PEÑA,  o  en  su defecto, case oficiosamente la  sentencia”.   

            

          SE   CONSIDERA                                         

          La  Sala  inadmitirá  la  demanda  de  casación que se estudia por  falta  de  demostración  del  cargo  propuesto  y porque su desarrollo incumple  además   las   condiciones   mínimas   de   claridad,   concreción  y  debida  fundamentación requeridos por la lógica del recurso.   

          El  demandante plantea una nulidad por falta de consonancia fáctica  entre  la  acusación  y  la  sentencia,  ataque  que presupone demostrar que el  juzgador,  al dictar el fallo, condenó por hechos distintos de los imputados en  la acusación.   

         

Esto  exigía  confrontar el contenido de las  sentencias  con  la  acusación,  para  evidenciar  que  los  hechos  en  que se  fundamentaba  la condena no correspondían a los que servían de fundamento a la  imputación  fáctica  de la acusación, y que esta disconformidad condujo a una  condena ilegal.    

          El  casacionista,  sin  embargo,  al  desarrollar el cargo,  lo  único  que  atina a precisar es que el procesado fue acusado por las exigencias  que   se   concretaron   el   15   y  31  de  diciembre  de  2009  (110  millones  de  pesos, un radioteléfono y 15 pollos),  y  no  por  los  hechos  del  26  de  enero  de 2010, cuando fue  capturado.     

          A   continuación,  se  dedica  a  controvertir  la  prueba  que  la  fiscalía  y  los  juzgadores  de  instancia  tuvieron en cuenta para afirmar la  existencia  de los hechos, por considerar, con argumentos propios de instancia y  con  fundamentos   probatorios  que  ni  siquiera  fueron incorporados a la  actuación    procesal,    que    los    denunciantes    le   mintieron   a   la  justicia.   

          Esta  forma  de asumir la demostración de la censura desatiende las  más  elementales  reglas  de fundamentación del recurso, pues aparte de que no  la  acredita,  entremezcla  indebidamente  en  su  desarrollo  ataques por otros  motivos,   con  total  desapego  de  los  principios de razón suficiente y  autonomía,    convirtiendo    la    pretensión    en    un    postulado    sin  sentido.          

          Confrontados  los fundamentos fácticos de los fallos de instancia y  los  que  sustentan  la  acusación,  se  establece,  además,  que  el vicio de  incongruencia  que  se denuncia nunca existió, y que la censura por este motivo  carece igualmente de fundamento.   

          Lo  anterior,  porque  la  imputación  fáctica  de  la  acusación  incluyó  los  episodios  extorsivos  del  15 de diciembre de 2009 (110   millones   de   pesos   y   un   radio  teléfono),   el  31  de  diciembre  de  2009  (15  pollos),  y  el  26  de  enero  de  2010 (25   millones   de  pesos  y  un  computador  portátil),  y porque la sentencia se fundamentó en los mismos hechos,    

         

         «Los  hechos  indican  cómo  el  procesado  constriñó  para  la  entrega  de  110 millones de pesos, un radio, 15 pollos, y finalmente la suma de  25  millones  y  un  computador  portátil,  conductas  constitutivas del delito  imputado» (Sentencia de primera instancia).   

          Tampoco  se  advierte  inconsonancia  jurídica, porque el procesado  fue  acusado  por  un  solo delito de extorsión agravado, de conformidad con lo  previsto  en  los  artículos  244,  245.3  y 267.1 del Código, y en los mismos  términos fue condenado.   

          El  casacionista  pareciera  peticionar  finalmente  una nulidad por  violación  de  los  principios  de  inmediación  y  concentración,  porque la  audiencia  tardó  seis  (6) meses en terminar, pero deja el ataque en el simple  enunciado,  pues no informa sobre los motivos que determinación esta dilación,  ni  demuestra  que  este hecho hubiese afectado la memoria de los sucedido en la  audiencia, o los resultados de las pruebas practicadas.    

          Plurales  han  sido  las  decisiones de la Corte en las que  ha  dicho  que  la obligación de realizar la audiencia en un mismo día, o en días  consecutivos,  no  es  inamovible,  puesto que su cumplimiento dependerá de las  condiciones  en  las que se realiza la diligencia, la complejidad del asunto, la  cantidad  de  pruebas admitidas a práctica, la inasistencia de los testigos, la  presencia  de  los  sujetos  procesales, además de las obligaciones funcionales  propios del titular del despacho.       

Visto, entonces, que la demanda no cumple las  condiciones  mínimas de orden formal y sustancial exigidas para su selección a  estudio,  se  la  inadmitirá  a  trámite, en aplicación de lo dispuesto en el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, y se ordenará devolver el proceso a la  oficina  de  origen,  no  advirtiendo violaciones a las garantías fundamentales  que la Corte esté en el deber de proteger de manera oficiosa.   

Insistencia  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por  parte de la casacionista, de conformidad con lo establecido en  el  artículo  184  inciso segundo ejusdem, en la oportunidad, forma y términos  precisados  por  la  Corte en reiterada jurisprudencia (CSJ, SP, 12 de diciembre  de  2005,  radicado  24322; CSJ, SP, 28 de septiembre 2011, radicado 33181; CSJ,  SP, 17 de octubre 2012, radicado 34946).   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

                     

          RESUELVE   

Inadmitir la demanda de casación presentada  por  el  defensor  de  OSCAR BOLAÑOS PEÑA.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

          NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE   

                FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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