AP1529-2016(44679)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP1529-2016  

Radicación N° 44.679  

(Aprobado  acta  N°  80)   

Bogotá,  D. C., dieciséis (16) de marzo de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

          Decide  la Sala,  la posibilidad de extinguir la acción penal  adelantada   en  contra  de  Luis  Alberto  Tibaquirá  Bahena,    en  cuyo  favor  se decretó preclusión de la indagación, el 3 de  septiembre  de 2014, por el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Manizales,  dado  que  se  aportó  a  la  actuación,  registro  civil  de  defunción  del  indiciado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.- Los hechos fueron resumidos así, en la  decisión objeto de apelación:   

“A  cargo  del Juzgado Séptimo Penal del  Circuito    de    esta                  capital  y  bajo  el  número 2006-00169-00 fue  radicada             acción   de               tutela  promovida  por  el señor Fabio Alfonso  Arias     Ocampo,                      pensionado   de   la   Rama   Judicial  contra                     la   Subdirección  de              Prestaciones Económicas de              CAJANAL  E.I.C.E.,   advirtiendo  la              vulneración   de  derechos  en  cuanto  a  la  liquidación   de   su                  respectiva mesada pensional, al no ajustarse en  su   criterio,   a   las                disposiciones  legales aplicables como servidor  del Estado.   

Agotado  el  trámite previsto y dentro del  término  de ley –el 14 de                     diciembre  de  2006-  fue  emitido fallo                  resguardando   de                     manera                    definitiva los derechos fundamentales al debido  proceso,             seguridad  social,           igualdad     y     mínimo     vital     del  accionante1”   

          2.-  El 16 de marzo de 2012, el apoderado de la accionada dentro de  la   tutela,   formuló  denuncia  penal  contra  el  funcionario  judicial,  al  considerar  que incurrió en la comisión de conducta punible de prevaricato por  acción,  al  proferir  la  decisión  de  amparo  en  la  forma en que lo hizo.   

El Fiscal Delegado ante el Tribunal Superior  de  Manizales, solicitó la preclusión, al estimar la inexistencia de tipicidad  objetiva  y  subjetiva, conforme a la causal 4ª del artículo 332 de la Ley 906  de 2004.   

El  3 de septiembre de 2014, fue surtida la  audiencia  de preclusión en la que el Ente Acusador sustentó su petición y el  Tribunal  Superior  de  Manizales  accedió a precluir la indagación, decisión  que fuera impugnada por la representación de la víctima.   

INFORMACIÓN ADICIONAL  

El Fiscal Tercero Delegado ante el Tribunal  Superior  de  Manizales,  doctor  Jaime  Valderrama Valderrama, hizo llegar a la  Secretaría  de  la  Corporación,  oficio  mediante  el que aportó, para fines  procesales   a   que   haya   lugar,   copia   auténtica   del  Certificado  de  Defunción2,    de    Luis    Alberto   Tibaquirá  Bahena, expedido por la Notaría Cuarta de Manizales.   

CONSIDERACIONES   

1.-  De  acuerdo  con  lo  normado  en  el  artículo  32.3  de  la  Ley 906 de 2004, la Corte es competente para desatar la  apelación  interpuesta  por  el  apoderado  de  la  Entidad afectada, contra la  providencia  por  medio  del cual el Tribunal Superior de Manizales precluyó la  indagación  seguida  contra  Luis  Alberto Tibaquirá  Bahena.   

2.- Problema Jurídico.  

Acorde con la última comunicación remitida  por  el  Fiscal  Delegado,  se  debe determinar si es procedente extinguir de la  acción  penal,  por muerte del procesado, o si, a pesar de ello, debe decidirse  el recurso conforme el pedimento de las partes e intervinientes.   

Para   desatar   el   problema  jurídico  planteado,  esta decisión se pronunciara sobre la extinción de la sanción, la  preclusión  y  la  facultad  para  declarar la existencia de la causal primera,  luego, se resolverá el caso concreto.   

3.-   Extinción   de   la  Acción  Penal   

La  extinción  de  la acción penal es una  forma  de  dar  por terminada la actuación cuando se presenta una circunstancia  que  impide  al  Estado  continuar  con  la  pretensión punitiva, y de contera,  exonera  al  sujeto  pasivo  de  la  acción,  de  sufrir  la imposición de una  sanción, al tener efectos de cosa juzgada.   

Tomando   en   consideración   que   el  ius puniendi surge de forma  concreta,  cuando  se  ha  cometido  una  infracción  al  ordenamiento punitivo  expedido  por  el  legislador,  las  causas  por  las  que  cesa ese interés de  investigar,  juzgar  y  sancionar las conductas transgresoras, están igualmente  previstas en disposiciones del ordenamiento positivo.   

En  Colombia, de conformidad con las normas  contenidas      en     los     artículos     823   del   Código   Penal   y  774   

de la Ley 906 de 2004, una de las causales  para  extinguir  la acción penal, es la muerte del procesado, circunstancia que  debe  estar  debidamente  probada  en la actuación, es decir, debe aportarse el  certificado de Registro Civil de defunción.   

Además  de  lo  anterior,  el Ordenamiento  Procedimental  también regula la forma en que ha de declararse la ocurrencia de  una  de  las causales de extinción, para ello, el Artículo 78 de la Ley 906 de  2004,  establece  que el Fiscal debe solicitar, ante el juez de conocimiento, la  preclusión  de  la  actuación, debiendo acreditar la ocurrencia del motivo que  genera la petición.   

De     otra     parte,    la    Corte  Constitucional5,  al  abordar el tema de la competencia que se le había conferido  al  Ente  Acusador para archivar la actuación -sin control judicial – cuando se  presentara  una  causal de extinción de la acción penal durante la indagación  preliminar,   consideró  que  dada  la  trascendencia  de  la  declaración  de  preclusión;  la  necesidad de realizar un ejercicio valorativo de la ocurrencia  de  la  causal y para no afectar los derechos de las víctimas, debe ser siempre  el  juez  de conocimiento el que tome la decisión de fondo sobre el particular,  por  lo  cual  la  Corte  Constitucional  expreso:  (CC.  C-591 de 9 de junio de  2005)   

         

         Sin  lugar  a  dudas,  la  decisión  de archivar unas           actuaciones  con  efectos  de  cosa  juzgada  no puede ser considerada un mero trámite   sino  que  se trata de un asunto de carácter sustancial. De allí que no sea de  recibo  la  distinción que estableció el legislador en el sentido de que si el  hecho  generador  de  la  extinción  de  la  acción  tiene  lugar  antes de la  imputación  de cargos el fiscal pueda motuo proprio decretarla; en tanto que si  la  misma se produce con posterioridad a la mencionada audiencia, únicamente lo  pueda  hacer  el  juez de conocimiento, previo requerimiento de la Fiscalía. De  tal  suerte  que  la  decisión  sobre  la  extinción  de la acción penal, con  efectos  de  cosa juzgada, es de competencia exclusiva del juez de conocimiento,  para lo cual el correspondiente fiscal solicitará la preclusión.   

Lo  anterior, no permite dubitación alguna  sobre  la  competencia  y  trámite  para declarar la extinción de la sanción,  puesto  que, al tratarse de una decisión de constitucionalidad, sus efectos son  erga omnes.   

4.- De la preclusión:  

En desarrollo de la actividad investigativa  adelantada  por  la  Fiscalía,  es posible que se presenten eventos que generen  ausencia  de  mérito  para  continuar adelante con la actuación, por lo que el  legislador  ha  previsto  que  se disponga el cese de la misma; el Ente Acusador  deberá  solicitar al juez de conocimiento la preclusión, demostrando la causal  en que se ha incurrido.   

Y el legislador ha regulado, en el artículo  332  de  la  Ley 906 de 2004, las causales de preclusión, siendo la primera, la  “Imposibilidad   de   iniciar   o   continuar   el  ejercicio  de  la  acción  penal”.   

Evidentemente,  el  numeral  primero  del  artículo  332  de  la  Ley  906  de  2004,  es una norma en blanco que debe ser  llenada  con  las  causales  previstas  para  la extinción de la acción penal,  reguladas  en  los  artículos  82  de  la Ley 599 de 2000 y 77 de la Ley 906 de  2004,  dentro  de  las  que  se  encuentra la “muerte del procesado”, que de  forma  objetiva  e inexorable, genera la imposibilidad de continuar adelante con  la  acción  penal,  puesto que se carece en forma absoluta del sujeto pasivo de  la misma.   

         Esta   Corporación   ha   sostenido:   (CSJ   AP  26  – Oct. 2007. Rad. 28492).   

Dado  que  la  responsabilidad  penal  es  personal  e          indelegable,  cuando  se  produce  la muerte de una persona a quien                     se  atribuye  la  realización de uno o varios delitos, bien sea en  forma  individual  o  en  coparticipación  criminal,  surge  una  circunstancia  insuperable   que  impide  al  Estado  ejercer  la  potestad  jurisdiccional  de  perseguir  al presunto delincuente, sin           que  para  estos efectos importe que se  trate   de   asuntos   que   corresponden   a  la  justicia  ordinaria  o  a  la  transicional.   

         Siendo  ello así, por razones de economía procesal y ejercicio de  la  razonabilidad,  es  imperioso  dar por extinguida la acción penal cuando el  implicado  ha  fallecido,  pues  el  Ente  Acusador  carece  de  contradictor  y  resultaría  dilatorio  de  la  situación,  argüir  falta  de  petición de la  Fiscalía  frente  a  la  concreta  causal  analizada,  cuando  lo cierto es que  demostrada  la misma, la acción penal no puede proseguirse, lo que exonera a la  Sala de pronunciarse sobre la decisión recurrida.     

         Finalmente,  la  Corte  Constitucional6  cuando  declaró  exequible  condicionadamente  la “muerte del procesado” como causal de extinción de la  acción  penal,  en  punto  de  la garantía de los derechos que le asisten a la  víctima   o  al  perjudicado  con  la  conducta  punible,  estableció  que  al  declararse  la extinción de la acción penal, deberá ordenarse la entrega a la  víctima  o su representante, de los elementos materiales probatorios recaudados  hasta la muerte del implicado.     

          4. Del Caso Concreto   

Establecido  como  está  que la muerte del  procesado  genera  una causal objetiva de impreseguibilidad de la acción penal,  corresponde  determinar  en  este  acápite,  si está debidamente demostrada la  misma.   

Sobre  el  particular, el Señor Fiscal 3°  Delegado  ante  el  Tribunal Superior de Manizales, remitió a la Secretaría de  la  Sala,  para  los  fines  procesales  a  que haya lugar, copia auténtica del  Registro   Civil   de   defunción   de  Luis  Alberto  Tibaquirá   Bahena,   portador  de  la  cédula  de  ciudadanía       número       10’234.731, fallecido el pasado 20 de febrero.   

Una  vez  confrontado el documento anterior  con  los  demás  elementos suasorios aportados por la Fiscalía en la audiencia  de  preclusión,  se  halla  probado:  Que  existe  una  denuncia  penal  contra  Luis   Alberto   Tibaquirá   Bahena,   que  generó  una indagación por parte de la Fiscalía; El ex juez  indiciado,  se identificaba con la Cédula de ciudadanía número 10’234.731; y por último, el implicado,  falleció  el día 20 de febrero pasado, según lo acredita el Registro Civil de  defunción  aportado  en copia auténtica, el cual corresponde al serial número  06663779 expedido por la Notaría 4ª de Manizales.    

En   consecuencia,   la   Sala  encuentra  improcedente  continuar  adelante  con  la  actuación  penal,  en  razón de lo  dispuesto  por  los  artículos  82-1  del  Código  Penal  y  77  del  Estatuto  Procedimental  (Ley  906  de  2004),  por  lo que se debe abstener de desatar el  recurso   y  en  su  lugar,  declarar  extinguida  la  acción  y  precluida  la  investigación   conforme   la   causal   primera  del  Artículo  332  Ibídem.   

No obstante lo anterior, en acatamiento a lo  dispuesto   por   la   Sentencia   C  –  828  de  2010;  se ordena al Señor Fiscal 3° Delegado ante  el  Tribunal  Superior  de  Manizales,  poner a disposición de la víctima o su  representante,  la  totalidad  de  elementos materiales de prueba recaudados con  antelación  al  fallecimiento  del  implicado.  El  cumplimiento  de  la  orden  impartida, lo vigilará la Sala Penal del mencionado Tribunal.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

         

RESUELVE:  

Primero.  Declarar   extinguida   la  acción  penal, por muerte del procesado  y consecuencialmente PRECLUIDA la investigación adelantada en  contra  de  Luis Alberto Tibaquirá Baena, con  base  en  la  causal  1ª  del Artículo 332 del Estatuto  Procedimental  Penal,  en  concordancia  con  los  artículos 82-1° del Código  Penal y 77 de la Ley 906 de 2004.   

Segundo.   Abstenerse      de  pronunciamiento  en  relación  con la decisión recurrida, con fundamento en lo  expuesto en precedencia.   

Tercero.  Ordenar  a  la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Manizales,  entregue  a la víctima, si lo requiere, la totalidad  de  elementos  materiales  de prueba recaudados, conforme se expuso en el cuerpo  de esta determinación.   

Cuarto:  Informar    que   esta  determinación  queda  notificada  en  estrados y contra ella procede recurso de  reposición.   

Quinto:  Disponer la devolución de  las diligencias al Tribunal de origen para lo de su cargo.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase,  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr. Folio 260 ss del Cuaderno Principal   

2  Corresponde al Número 06663779.   

3 Ley  599   de  2000.  Artículo  823   Son   causales  de  extinción de la acción penal: La muerte del procesado; (…)   

4  “Extinción. Art. 77.- La acción penal se extingue  por    muerte    del                   imputado  o acusado, prescripción, aplicación  del    principio    de                  oportunidad, amnistía, oblación, caducidad de  la  querella,  desistimiento,  y  en los demás casos contemplados en la ley.”   

5 CC.  C-591 de 2005   

6  CC  C-828 de 2010     

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