AP1530-2016(47224)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP1530-2016  

Radicación No. 47224  

(Aprobado  acta No.  80)   

Bogotá,  D.  C., dieciséis (16) de marzo de  dos mil dieciséis (2016).   

MOTIVO    DE    LA  DECISIÓN   

          Procede  la  Sala  a  resolver el recurso de apelación interpuesto  por  el  defensor  del  procesado  Dilio César Donado  Manotas,  contra  la  decisión  proferida  el  19 de  octubre  de  2015  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla, de  denegar la solicitud de nulidad.   

SITUACIÓN  FÁCTICA   

          Los  hechos  fueron  resumidos  en  el escrito de acusación en los  siguientes términos:   

       A  la Fiscalía Séptima Delegada ante el Tribunal Superior de este                     distrito  judicial,  le  correspondió  por asignación la denuncia  penal               instaurada  por la señora Rocío Stella Arteta Padilla, quien para  la  época           fungía  como  Directora  Encargada  de  Caprecom  EPS, Territorial                     Atlántico,  contra  el  titular  del  Juzgado  Segundo  Civil  del  Circuito  de          Barranquilla,  y  los abogados Belford Enrique Martínez González,                     Ramiro  Iván  Urina  Ramos  y  Otros, por los presuntos delitos de                     Prevaricato  por  Acción,  Falsedad  en Documentos, Concierto para                     Delinquir  y  Peculado  por Apropiación en cuantía que supera los  ONCE                MIL  MILLONES  DE  PESOS  ($11.000.000), de los cuales resulta como                     perjudicado  el  Estado Colombiano y la entidad CAPRECOM que es una                     Empresa  Industrial  y Comercial del Estado.  Todo lo anterior  en   la              presentación,   admisión,   trámite  o  desarrollo  del  proceso  ejecutivo            singular  instaurado  por  el Depósito Dental Universitarios   SAS,  contra          CAPARECOM  (Caja  de  Previsión  Social  de Comunicaciones), y las                     demandas   ejecutivas   acumuladas  de  Colombiana  de  Gestión  y                     Procesos     SAS     y     Clínica    Jaller    LTDA.;    Radicado  No.2012-258.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Inicialmente el 20 de junio de 2014, ante el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  con  Función  de Garantías de Barranquilla  (Atlántico),  el  Fiscal  Séptimo  Delegado  ante  esa  Corporación  imputo a  Dilio  Cesar  Donado Manotas  los  delitos de Prevaricato por Acción, Prevaricato por Omisión y Peculado por  Apropiación,  cargos  a  los  cuales  el imputado no se allanó.  El 24 de  junio  siguiente  ante  el  mismo  Juzgado,   el  Fiscal  Delegado  solicitó  la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  la cual fue decretada el 26 de junio  siguiente,  siendo impugnada por la defensa.  El recurso de reposición fue  resuelto  en la misma audiencia por el Juez Tercero Penal Municipal con Función  de  Garantías, confirmando la decisión adoptada, en tanto que el de apelación  fue  concedido para ante el superior jerárquico.  El 29 de agosto de 2014,  el  Juzgado  Octavo  Penal del Circuito de Barraquilla, confirmo la decisión de  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva.   

El escrito de acusación se radicó el 23 de  julio  de  2014, en el Centro  de  Servicios  Judiciales  de  la ciudad de Barranquilla, correspondiéndole por  reparto  adelantar la etapa del juicio a la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior de esa ciudad.   

El  03  de junio de 2015, la Sala Penal del Tribunal decidió aprobar un  preacuerdo  presentado  por  la  Fiscalía  y  defensa,  en  el que se concertó  únicamente  la  pena a imponer respecto de siete (7) delitos de Prevaricato por  Acción  y  Prevaricato  por Omisión imputados.  El 25 de junio posterior,  se  dio  lectura a la sentencia condenatoria proferida en contra de Dilio   César  Donado  Manotas,  por  el  concurso  de  delitos  de  Prevaricatos  por  Acción  y  Omisión;  en la misma  audiencia  se  decidió  la ruptura de la unidad procesal para que se continuara  el  trámite  del proceso por el delito de Peculado por Apropiación en Favor de  Terceros,  instalándose  la  audiencia  de  acusación  el  18 de septiembre de  2.015.   

LA    DECISIÓN  IMPUGNADA   

Una   vez   instalada   la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  el  apoderado  del  acusado, con fundamento en el artículo 457 de la ley 906 de  2004,  invocó  la nulidad del trámite, ya que, en su sentir, se han conculcado  las  garantías  procesales  y  el derecho de defensa, aduciendo que si actuaron  con  el acusado Juez de la República, otras personas particulares, la Fiscalía  debió  vincularlas  en  el  mismo  escrito  de  acusación,  para evitar fallos  contradictorios  y  pruebas  ocultas,  por  lo  que se hace necesario aplicar el  principio  de  unidad  procesal.   Adicionó  que si bien es cierto la Sala  Penal  del Tribunal, es competente para conocer del juzgamiento en la actuación  que  se  sigue  contra  el  juez  Dilio  César Donado  Manotas,  las  normas  de  procedimiento  indican que  cuando  se  investiga  un funcionario de rango especial, la competencia también  arrastra   por   conexidad   a   los   demás   acusados   que   no  tienen  esa  condición.   

El  Tribunal  negó la petición, aludiendo  que  no  ha  existido  ruptura  de  la unidad procesal frente a otros indiciados  porque  no  alcanzó  a  constituirse la actuación formal en conjunto, sino que  escasamente  se  adelantaron  algunas  diligencias,  resolviendo  a motu  propio  la  Fiscalía  imputar  en  forma  separada  al  señor  Donado Manotas  en  su  calidad  de  aforado.   Tal  forma  de  actuar de la  Fiscalía  no  vulnera  el debido proceso ni el derecho de defensa, pues si bien  lo  ideal  era  haber  asumido  todo  el  diligenciamiento  en forma conjunta en  relación  a  todos  los  implicados,  la  subdivisión  o encaramiento en forma  separada   no    constituye   irregularidad  alguna,  dado  que  al  señor  Donado  Manotas se le está  investigando  y  procesando en su función de ex juez de la República, y en tal  calidad  su responsabilidad es individual y personalísima, diferente  a la  de  sus  subalternos  y  demás  personas  que  concurrieron  a  su  despacho  a  demandar.   Así  mismo  argumentó el Tribunal que el juez de conocimiento  no  puede  imponerle a la Fiscalía un deber de acusar en conjunto a un grupo de  personas  presuntamente  involucradas  en  unos  hechos, cuando no tiene porqué  conocerlos, ello es potestativo de la Fiscalía.     

TRÁMITE   DE   LOS  RECURSOS   

          Notificada       la      decisión      en      estrado,   el  defensor  interpuso  recurso  de  apelación,  expresando  su  inconformidad  con  los argumentos expuestos por la  Sala  Penal  del  Tribunal  de  Barranquilla,  en  los  siguientes  términos se  refirió:   

1º.- El Fiscal 7º Delegado ante el Tribunal  Superior  de  Barranquilla, incurrió en una vía de hecho al dejar de imputar a  cinco  o  seis  indiciados  más  y  quedarse  solamente  con  el  ex juez de la  República      vulnerando     además,   las  reglas  de  la  unidad  procesal  y  el  principio  de  conexidad.   

2º.- Que el proceder del Fiscal 7º Delegado  causó  un  caos  que  se  debe  remediar  y  no  existe  otra  mecanismo que la  declaratoria   de  nulidad  del  escrito  de  acusación,  para  que  se  rehaga  nuevamente,  arrastrando en  virtud   del   fuero   del   ex   juez   a   los   otros  indiciados.   

3º.- la Fiscalía por unos mismos hechos no  puede    adelantar    dos    procesos,    uno    con   el   aforado,-  ex  juez  –  ante  la  Sala  Penal del  Tribunal  y  otro  contra las personas que resultaren vinculadas conexamente con  esos  hechos,  competencia  de  otro Fiscal y de otro Juez de conocimiento, pues  alude  se  corre  el  riesgo  de proferirse dos sentencias contradictorias sobre  unos    mismos    hechos,   vulnerándose   el   principio   de   la   seguridad  jurídica.   

4º.-   Que  establecidas  las  reglas  de  conexidad  del  artículo 52 de la ley 906 de 2004, si existen delitos cometidos  por   servidores   públicos  que  no  tienen  fuero  legal,  éstos  deben  ser  investigados  por  la  autoridad  que  investiga  al que tiene fuero, cuando son  cometidos  conexamente,  a  ello  obedece  que  en  el presente caso, a una sola  investigación  deban  vincularse  secretarios, abogados, gerentes de empresas y  demás que resulten involucrados.   

CONSIDERACIONES   

         

          Es  competente  la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia para  desatar  el  recurso  de  apelación interpuesto en contra de la decisión de no  acceder  a la nulidad de la actuación, proferida por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de Barranquilla, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 32-3  de la Ley 906 de 2004.   

PROBLEMAS  JURÍDICOS   

         

          El  asunto  medular  de  la impugnación se contrae a determinar si  procede  en la audiencia de formulación de acusación, una petición de nulidad  por  desconocimiento  a  lo  normado  sobre unidad procesal y conexidad, bajo el  argumento  que la Fiscalía ha debido imputar y acusar en un sólo proceso al ex  juez    Dilio   César   Donado   Manotas  y  a  las  demás personas que presuntamente intervinieron en los  hechos.   

Es  consolidada  la  posición  de  la  Sala  referente  a  que  el  escrito  de  acusación,  como  petición de parte, no es  susceptible  de  ser  anulado,  no podría estar afectado de invalidez; ante una  acusación  mal  planteada  y  sustentada, la sanción como sucede con cualquier  acto  de  parte,  está dada porque al finalizar el juicio la misma no habrá de  prosperar.  (CSJ, auto  del  21  de  marzo de 2012, 38256, auto del 18 de abril de 2012, 38521, auto del  13 de marzo de 2013, 39561, auto del 14 de agosto de 2013, 41375)   

Así  mismo, ha  reiterado  la  Sala  que  la imparcialidad del juez y su independencia frente al  papel  que  deben  asumir  las partes, sin hesitación alguna, hace a un sistema  procesal  inquisitivo,  mixto  o  acusatorio.   Como  la  ley  906 de 2004,  consagra  un  modelo  adscrito  a esta última especie, es claro que tratándose  del   ejercicio   de   la   acción   penal,   en   especial   por  el  trámite  ordinario,    no   hay  posibilidad   de   controlar   por   vía   de  corrección,  cuestionamiento  o  validación,  la acusación formulada por la Fiscalía, al constituir un acto de  parte  que  de  no reunir los requisitos sustanciales pertinentes, o de incurrir  en   inconsonancia   en  cuanto  los  hechos  investigados  y  su  calificación  jurídica,   conlleva   a   su   desestimación   en  la  sentencia,  siendo  la  intervención  de  la  judicatura  previa  a  esa fase procesal restringida a lo  formal,  lo  que incluye el  acto  complejo  de  formulación  de  la  acusación. Entonces, su construcción  adecuada   es  una  responsabilidad  asignada  a  la  Fiscalía  y,  el  control  pertinente,   corresponde  a  los  demás  intervinientes,  no  al  juez.  (CSJ,  sentencia  del  28  de  febrero  de  2007, 26087, auto del 5 de octubre de 2007,  28294,  sentencia  del 13 de diciembre de 2010, 34370, sentencia del 18 de abril  de 2012, 38256)   

          Lo  pretendido por el defensor no sólo implica un control material  sobre  la acusación, sino una intrusión en las funciones que le ha asignado la  Constitución  y  la  ley  a  la  Fiscalía  General de la Nación.  A esta  entidad  en  un  sistema acusatorio le corresponde adelantar la investigación y  postular  la  pretensión  punitiva adecuada con la que se espera restablecer el  equilibrio  quebrantado  con  la comisión del delito, y por su parte la defensa  es   la   llamada   a   oponerse   a   tal   designio   y  por  ello,   ambos   constituyen   los   únicos  legitimados  para  actuar  en el proceso, aclarándose que si bien en el sistema  colombiano  se  admite  la  participación  del  Ministerio  Público  y  de las  víctimas,  lo  hacen  no en condición de partes sino de intervinientes, siendo  su  injerencia  limitada  y,  en el último caso, canalizada prevalentemente por  conducto  del  ente  acusador.  (CSJ,  14  de agosto de 2013, 41375).   

          La  Corte  Constitucional  en  reiteradas oportunidades ha indicado  que  “La  separación  de  la  investigación  y el  juzgamiento  exige,  de  este  modo,  que  la  averiguación  de  los hechos, la  identificación  del  investigado,  la  búsqueda de los elementos probatorios y  evidencias  que  conduzcan  a  averiguar  la  verdad  de  lo  sucedido  y  de la  responsabilidad  en  la conducta delictiva, sean responsabilidad de la Fiscalía  General     de    la    Nación”.     (Corte  Constitucional, Sentencia C-118/08, 13 de febrero de 2008)   

          Es  claro  entonces  que en el modelo acusatorio es responsabilidad  exclusiva  de  la  Fiscalía General de la Nación dirigir, coordinar y culminar  la   investigación,   adelantar   los   actos   propios   para   identificar  e  individualizar  a  los  autores  o  partícipes  y la búsqueda de los elementos  probatorios  y  evidencias  que soporten una acusación o una preclusión.   Esta   función  de  la  Fiscalía  es  indelegable,  no  se  puede  usurpar  ni  influenciar por las demás partes o el juez.   

Ahora         bien,  en  el  presente  caso  concurre  una  situación  adicional,  en los hechos y delitos investigados aparecen implicados  un  juez  de  la República, otro servidor público y particulares; respecto del  juez,  como  los  presuntos  hechos  los  cometió  en ejercicio y con ocasión de sus funciones, conforme al  numeral  2º  del  artículo  34 de la ley 906 de 2004, la actuación en primera  instancia   le  corresponde  a  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito,  esta  circunstancia  conlleva a la ruptura de la unidad procesal conforme al artículo  53,  numeral  1º  de  la  normatividad  citada.   Este mandato legal es de  forzoso   cumplimiento   y  no  se  puede  desconocer  ni  obviar  bajo  ningún  argumento.   

Hechas  estas  salvedades  y  conforme  el  recuento  efectuado en precedencia, surge palmario que la decisión a adoptar ha  de  ser  la  de confirmar la  determinación  objeto  de  alzada.   El  motivo de ello, obedece a que las  reflexiones   y   elucubraciones   del   defensor   tienen   nula  vocación  de  prosperidad.   

De manera confusa plantea el defensor que en  virtud  del  artículo  52  de  la  ley  906  de  2004, conforme a las reglas de  conexidad  sí  existen  delitos  cometidos conexamente por servidores públicos  que  tienen  fuero  legal y otras personas que no tienen tal condición, se debe  adelantar  una  sola  investigación,  a  su  juicio  en  virtud de lo que llama  “arrastre   del   fuero   del  juez  a  los  otros  procesados”,   figura   que   no   tiene  sustento  jurídico, pues el análisis  de  la  conexidad  del artículo 50 de la normatividad en cita, se aborda frente  al  delito  o  delitos  cometidos  para  determinar  si  se  investigan y juzgan  conjuntamente.    

          De  otro  lado,  en  cuanto  a  la  competencia para conocer de esa  conexidad  el  artículo  52  Ibídem,  fija  los  criterios  de  juez  de mayor  jerarquía   y  para  los  casos  en  que  corresponde  a  jueces  de  la  misma  jerarquía.   

          Por  su  parte,  el  artículo  53  Ibídem, en su numeral primero,  contrariamente  señala  que  se  debe  romper  la unidad procesal, cuando en la  comisión  de  delitos interviene una persona para cuyo juzgamiento exista fuero  constitucional o legal.   

          Igualmente   resulta   equívoco  el  argumento  del  defensor,  al  considerar  que  si se investigan en radicados diferentes al juez y a las demás  personas  que  presuntamente  actuaron con él, se corre el riesgo de proferirse  sentencias  contradictorias,  vulnerándose el principio de seguridad jurídica;  nada  indica  que  en un mismo proceso la suerte de los procesados sea la misma,  pues  la  situación  personal  de  cada  uno  frente a los hechos es diferente,  depende  de  muchos factores entre ellos el delito o delitos imputados, el grado  de  participación y las pruebas practicadas en el juicio, a ello obedece que es  posible,  y  frecuentemente  ocurre,   que resulten  unos acusados condenados y otros absueltos.   

En conclusión, al cotejar en el sub   examine   la  manera  en  que  la  Fiscalía, dentro de su rol  constitucional  y legal ha investigado los hechos, resolvió investigar y acusar  al  ex  juez  Dilio  César Donado Manotas  en un radicado diferente al de los demás partícipes conforme al  artículo  53  de  la  ley  906  de  2004,  y  ha  endilgado  los  hechos  jurídicamente  relevantes para el  proceso,  no  se  colige ningún contrasentido en esa labor y, en contrapartida,  la  defensa,  con  críticas  inanes que acusan falencias insalvables de forma y  contenido,  descontextualiza  no  solo  lo  actuado sino también el objetivo de  rectificación   que   supone   la  interposición  de  los  recursos,  falencia  argumentativa  que  conduce inexorablemente, según se anticipó, a confirmar la  determinación impugnada.   

De otro lado, censura la Corte la actitud del  defensor  de  formular  peticiones  inviables  jurídicamente,  que  conducen  a  dilatar   la   actuación  procesal  y  pueden  rayar  con  la  temeridad.    

      En mérito de  lo   expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

         

RESUELVE:  

Primero.     Confirmar    la  decisión  objeto  de  impugnación proferida por la Sala Penal  del   Tribunal   Superior  de  Barranquilla,  en  sesión  de  la  audiencia  de  formulación  de  acusación celebrada el 19 de octubre de 2015.  Remítase  la actuación a esa corporación para los fines indicados.   

Segundo.  Contra   esta   decisión  no  procede  recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase,   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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