AP1467-2017(49826)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Magistrado Ponente  

AP1467-2017  

Radicación N° 49826  

(Aprobado acta N° 77)  

Bogotá, D. C.,  ocho (8) de marzo de dos  mil diecisiete (2017).   

La  Corte  se  pronuncia  con  respecto  a la  impugnación interpuesta por  el  defensor  de  MAURICIO  PARDO VELASCO en  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia dictada por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bucaramanga, el 14 de octubre de  2016,  mediante  la  cual  revocó  el  fallo absolutorio emitido por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Barrancabermeja el 4 de abril de 2014 y que, en  su  lugar,  declaró  al  mencionado  responsable  del  delito  de acceso carnal  violento,  imponiéndole  la  pena principal de ciento veintiocho (128) meses de  prisión  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por el mismo término.   

ANTECEDENTES   

1.  El  15  de  diciembre  de  2006,  en  el  establecimiento   de  comercio  “La  Cumbia”  ubicado  en  el  municipio  de  Barrancabermeja   (Santander),   se   encontraban   departiendo,   entre  otros,  MAURICIO  PARDO  VELASCO y la  menor  J.C.P.R.,  de  quince  (15)  años  de  edad.  Una  vez  abandonaron  los  contertulios  el  sitio  con  el  fin  de dejar en sus casas a las damas que los  acompañaban,  los  mencionados se dirigieron a un parque, se besaron y aquel le  tocó  a  la  adolescente su zona púbica, pero ante la respuesta negativa de la  joven  éste  la  forzó a tener relaciones sexuales, haciendo caso omiso de sus  reclamos para que respetara su virginidad.   

2. Presentado escrito de acusación por estos  hechos  y  adelantada la etapa del juicio, el Juzgado Segundo Penal del Circuito  de  Barrancabermeja,  el 4 de abril de 2014, anunció el sentido absolutorio del  fallo, al cual dio lectura en esa misma fecha.   

3.  Interpuesto  el recurso de apelación en  contra  de  esta providencia por la Fiscalía, el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Bucaramanga,  el  14  de  octubre de 2016, revocó el proveído de  primer  grado  en  las  condiciones ya reseñadas, indicando que respecto de esa  decisión     procedía     «el     recurso    de  apelación»  de  acuerdo  con  lo  contemplado por la  Corte   Constitucional   en   la  sentencia  C-792  de  2014,  o  «recurso  de  casación  según lo previsto legalmente».   

4. Formulada por el defensor del sentenciado,  de   manera   principal,   impugnación  y,  subsidiariamente,  recurso extraordinario de casación en contra  del   fallo   en   comento;  la  Corporación  en  cita  concedió  «la  nueva  alzada propuesta» y luego de  surtir   el   traslado   a  «los  no  recurrentes»,  dispuso   el   envío   de   la   actuación  a  esta  Colegiatura.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

La Sala rechazará  por       improcedente       la      impugnación  interpuesta con relación a  la  decisión  de  segundo  grado  que  declaró  la  responsabilidad  penal  de  PARDO  VELASCO.  Las  razones  para  ello,  ya  han  sido  expuestas  en  pretérita  ocasión  por la Corte (Cfr. CSJ AP 4069-2016, CSJ AP  4428-2016,   CSJ   AP   4810-2016,   CSJ   4808-2016,  entre  otros)  y  hoy  se  reiteran:   

1. En la sentencia C-792 de 2014, citada por  el  ad  quem  como referente  para  darle  admisibilidad  al  recurso  en  cuestión,  la Corte Constitucional  declaró    la    inexequibilidad    «con   efectos   diferidos»   de  varios  artículos   de   la   Ley   906  de  2004,  relacionados  con  la  posibilidad      de      impugnar      todas     las     sentencias  condenatorias  y exhortó al Congreso de la República  para  que  en  el lapso de un año, contado desde la notificación por edicto de  ese  fallo,  regulara de manera integral el particular. Así mismo, señaló que  vencido   ese   término,   de  no  hacerlo,  debía  entenderse  que  procedía  «la   impugnación   de   todas   las   sentencias  condenatorias  ante  el  superior  jerárquico  o  funcional  de quien impuso la  condena».   

2. El edicto a través del cual se notificó  la  sentencia C-792 de 2014 se fijó entre las 8:00 a.m. del 22 de abril de 2015  y  las  5:00  p.m.  del  24  siguiente, por manera que el término de un año se  cumplió  el  24  de  abril  de 2016, sin que el Congreso efectuara las reformas  necesarias  a la Constitución y a la ley para ajustar la legislación interna a  la  exigencia  de  doble  conformidad  judicial  de  la  sentencia  condenatoria  penal.   

3.  En  el  fallo  de tutela SU-215 de 28 de  abril  de  2016, la Corte Constitucional, con el objeto de determinar el alcance  de  la  sentencia C-792 de 2014, precisó, entre otros, que: (i) surtía efectos  desde  el  25  de  abril  de  2016,  (ii) que operaba respecto de las sentencias  dictadas  a  partir  de  esa  fecha o que para entonces estuviesen en proceso de  ejecutoria,  (iii) que aunque en ella solo se había resuelto el problema de las  condenas  impuestas  por primera vez en segunda instancia, debía entenderse que  su  exhorto  llevaba  incorporado  el llamado al legislador para que regulara en  general  la  impugnación de las condenas irrogadas por primera vez en cualquier  estadio  del  proceso  penal  y (iv) que la Corte Suprema de Justicia, dentro de  sus  competencias,  o  en  su  defecto  el  juez  constitucional, atendiendo las  circunstancias  de cada caso, debía definir la forma de garantizar el derecho a  impugnar  el  fallo  condenatorio  impuesto  por  primera  vez  por  su  Sala de  Casación Penal.   

4.  La  Sala  Plena  de  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  sesión  de 28 de abril de 2016, aprobó el comunicado 08/2016 en  el  que  señaló  que la pretensión de la Corte Constitucional, plasmada en la  sentencia  C-792  de 2014, resultaba irrealizable porque ni esta Colegiatura, ni  autoridad  judicial  alguna,  cuenta  con  facultades para introducir reformas o  definir reglas que permitiesen poner en práctica esa prerrogativa.   

Y  en ese mismo sentido se ha pronunciado la  Sala  de  Casación  Penal,  en  el  entendido  que  un mandato de la naturaleza  prevista  en  las  sentencias  C-792  de  2014 y SU-215 de 2016, requiere de una  reforma  constitucional  y  legal  que  solo  puede  adelantar el Congreso de la  República  por  cuanto  implica  suplir un déficit normativo que incluiría la  redefinición   de   funciones,   la   creación   de   nuevos   órganos  y  la  redistribución   de   competencias,   entre   otros   aspectos   (Cfr.  CSJ  AP  3280-2016).   

5.  Por  consiguiente,  es  palmario  que el  Tribunal   Superior   de   Distrito   Judicial   de   Bucaramanga,  arrogándose  competencias  que  no  tiene, resolvió tramitar la impugnación presentada como  si  fuese  una  apelación y por esa vía le asignó a la Sala Penal de la Corte  una  facultad  que  la  normatividad  vigente  no  le otorga, sin que pueda esta  Corporación,  se  recalca,  entrar a definir pautas con relación a un trámite  cuya  regulación  compete  de  manera exclusiva a la rama legislativa del poder  público.   

6. Por ende, ante la ausencia de un protocolo  normativo  expreso para acometer el mecanismo especial de impugnación que ocupa  a  la Sala y conforme la garantía fundamental al debido proceso, no hay lugar a  constatar  en  ese escenario la consistencia o validez de la decisión proferida  por  el  ad quem, por lo que,  en  aras  de  salvaguardar la legalidad del procedimiento, se ordenará devolver  la  actuación  al  Tribunal  a  fin  que  habilite el término de rigor para la  sustentación  del  recurso extraordinario de casación interpuesto en su debida  oportunidad,  el  cual,  por  ahora,  es el único que la Corte puede conocer de  acuerdo  con lo consagrado en los artículos 32, numeral 1º, y 184 y siguientes  de la Ley 906 de 2004.   

7.  Por  último, ante las inquietudes de la  defensa  con  respecto  a  los  motivos  por los que, en su sentir, tiene cabida  aquel  mecanismo,  ha  de  decirse  que  la «facultad  reglamentaria»  de la Corte a la que hace mención con  ese  propósito,  equipara la modulación de preceptos contemplados expresamente  por  el  legislador (trae a colación el togado la conceptualización que frente  a  la  prueba  de refutación e hipotéticos recursos efectuó la Sala en CSJ AP  4787-2014),  con  la  regulación  de  un canon constitucional contentivo de una  garantía   fundamental   (artículo  29  de  la  Carta  Política),  escenarios  completamente divergentes.   

En ese orden, la Corte Suprema de Justicia no  podría   implementar  a  motu  proprio  un   mecanismo   no  previsto  en  el  ordenamiento  jurídico  para  propiciar  un  control  que en la práctica vendría a ser ilimitado y oficioso,  por  ejemplo,  incluyendo  -o  excluyendo-  hipotéticos  casos  en  los que los  condenados  por primera vez en cualquier instancia no acudieren a la apelación,  de  ser  viable,  o,  en  su  defecto, a la impugnación, a efectos de lograr el  cumplimiento  del  principio  de doble conformidad, según podría entenderse de  ciertos acápites del citado fallo C-792 de 2014.   

Así,  se  insiste,  el llamado a sopesar la  conveniencia  de  esta y otras eventuales alternativas es el legislador y no los  operadores  jurídicos,  ya  que ello acarrearía una intervención judicial que  afectaría  los  elementos  estructurales  del  proceso  penal  y,  de  paso, se  generaría  tensión insalvable con otro principio esencial del Estado Social de  Derecho, cual es, el de división de poderes.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:  RECHAZAR  POR  IMPROCEDENTE el recurso de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  de MAURICIO  PARDO  VELASCO  en  contra  de la sentencia de segunda  instancia   dictada   por   el   Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga,  el  14  de  octubre  de  2016,  conforme  lo  indicado en la parte  considerativa de esta providencia.   

SEGUNDO:   DEVOLVER   la  actuación  al  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bucaramanga, en donde se correrá el término  para  la  sustentación del recurso de casación con sujeción a lo dispuesto en  el  artículo  183 de la Ley 906 de 2004, modificado por el 98 de la Ley 1395 de  2010.   

Contra esta determinación procede el recurso  de reposición   

Comuníquese y cúmplase  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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