AP1377-2016(46478)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

Magistrado Ponente  

AP1377-2016  

Radicación 46478  

(Aprobado Acta No. 071).  

Bogotá  D.C.,  marzo  nueve  (9) de dos mil  dieciséis (2016).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a  constatar  el  cumplimiento  de los requisitos de lógica y acreditación suficiente dispuestos  en  la  ley  y  desarrollados  por  la  jurisprudencia,  respecto de los libelos  casacionales  presentados por los defensores de RAFAEL  ARANGO   HENAO   y  NELLY  JIMÉNEZ  GONZÁLEZ  contra  el fallo de segundo grado  dictado  por  el  Tribunal  Superior  de  Manizales  el  13  de febrero de 2015,  confirmatorio  en  lo  sustancial  del proferido por el Juzgado Cuarto Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad  el 21 de septiembre de 2012, por medio del cual  condenó  a los mencionados ciudadanos como coautores del concurso homogéneo de  delitos  de fraude procesal, y al primero lo sancionó también como coautor del  punible de falsedad en documento privado.   

HECHOS  

          El  14 de abril de 2001 fue asesinado en Cali el señor Jorge  Alberto  Parra  Ramírez. El 11 de  noviembre  de  la misma anualidad la abogada Constanza  Osorio  Tabares promovió proceso ejecutivo singular de  mayor  cuantía,  con  base en ocho letras de cambio por valor de $50.000.000.oo  cada  una  y otra por $36.000.000.oo, supuestamente firmadas por aquél en favor  de  Excelino  Salazar  Meza,  que  correspondió  adelantar  al Juzgado Sexto Civil del Circuito de Manizales,  donde   se   ordenaron   medidas   cautelares   sobre   bienes  de  Parra   Ramírez   en   la   ciudad   de  Armenia.   

          Con    ocasión    del   homicidio   de   su   esposo   Jorge  Alberto  Parra  y  temiendo por su  vida  y  la  de  sus  dos  hijos  menores, Luz Adriana  Lozada  Vallejo  se  radicó  en  Estados Unidos, y al  intentar  disponer  de  los  bienes  de  quien fuera su cónyuge se percató del  registro  de  las  medidas cautelares en los folios de matrícula, procediendo a  denunciar tales hechos.   

          Como   posteriormente   Excelino  Salazar  también   fue   asesinado,  su  esposa  María  Eugenia  López  Orozco en nombre  suyo  y  representación  de  su  hijo  menor  Esteban  Salazar  Gómez,  como  sucesores procesales, cedieron  los  derechos  a  NELLY JIMÉNEZ GONZÁLEZ,   esposa   de  Carlos  Ariel  González  Montoya  (también  fallecido en forma violenta) quien  junto  con  el abogado RAFAEL ARANGO HENAO,  continuaron  con el referido proceso hasta conseguir el remate de  los  bienes  inmuebles  embargados (Casa 114 de 436.62 mt2 ubicada en la carrera  25  No.  2  sur  –  95 el  Poblado  de  Medellín;  apartamento  802 con 2 garajes ubicado en la carrera 42  No.  1  sur de Medellín y la casa 107 ubicada en la urbanización Alquería del  Poblado  Medellín)  para  pagar  parte  de  las  acreencias  dispuestas  en  el  mandamiento ejecutivo.   

          A     su     vez,     NELLY    JIMÉNEZ  GONZÁLEZ  cedió a Cristian  Rodolfo   Ortiz   Arango,   sobrino  de  RAFAEL   ARANGO,  un  derecho  crediticio  remanente  del  proceso  ejecutivo  singular,  y  entonces,  el  último  de los  nombrados   promovió   el   proceso   de   sucesión  intestada  de  Jorge  Alberto Parra Ramírez, tramitado  en  el  Juzgado  Tercero  de  Familia de Manizales, en cuyo marco se utilizó un  falso  poder  supuestamente  otorgado  por Luz Adriana  Lozada  Vallejo  el  20 de junio de 2005 para levantar  mediante  escritura  pública en la Notaría Primera de Manizales la afectación  a  vivienda  familiar del apartamento 801, torre B, edificio Torres de Altamira,  ubicado  en  la  avenida  Bolívar,  18  N-  19  de  Armenia,  de  propiedad  de  Parra    Ramírez,    y  efectivamente  se  consiguió levantar la correspondiente anotación en el folio  de  matrícula,  ingresando  el  bien  a la masa sucesoral, hasta que surtido el  trámite  se aprobó el trabajo de partición y adjudicación de la herencia del  causante    y    de   la   sociedad   conyugal   conformada   por   Jorge   Alberto   Parra  y  Luz  Adriana Lozada, y lograron el embargo  de los derechos herenciales.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Con  base  en  la  denuncia  presentada,  la  Fiscalía Seccional de  Manizales  dispuso  la  correspondiente  investigación  previa,  para  luego de  practicar  algunas  diligencias  disponer  la  apertura  de  la  investigación,  vinculando   mediante  indagatoria  a  RAFAEL  ARANGO  HENAO,   NELLY   JIMÉNEZ   GONZÁLEZ   y    María    Eugenia   López   Orozco,  absteniéndose  de  imponerles  medida de aseguramiento al momento de definir su  situación jurídica.   

Clausurada  la  instrucción,  la  Fiscalía  calificó  el  mérito  del  sumario  el  30 de marzo de 2010 con resolución de  acusación  en contra RAFAEL ARANGO HENAO y  NELLY  JIMÉNEZ  GONZÁLEZ,  como  presuntos  coautores  del concurso homogéneo de delitos de  fraude  procesal “desplegados dentro de las demandas  ejecutiva  y  de  sucesión,  instauradas  ante  los  juzgados  Sexto  Civil del  Circuito  y  Tercero de Familia, respectivamente”, en  concurso  heterogéneo con el punible de falsedad en documento privado, respecto  del  “poder  que  fue  utilizado  para  obtener  la  escritura  pública  No. 1995, por medio de la cual se canceló la afectación a  vivienda familiar del bien inmueble”.   

          En  la  misma decisión se declaró que la acción penal derivada de  la  falsedad de las nueve letras de cambio se encontraba prescrita. A su vez, se  dispuso  la preclusión de la investigación adelantada en contra de    María    Eugenia   López   Orozco.   

Impugnada  la  acusación por la defensa, la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Manizales  la confirmó  mediante  proveído  del  24 de junio de 2010, oportunidad en la cual ordenó la  preclusión  de la investigación respecto de la falsedad de las nueve letras de  cambio.   

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de Manizales, despacho que una vez surtido el  rito  dispuesto  por  el legislador profirió fallo el 21 de septiembre de 2012,  por  cuyo  medio condenó a RAFAEL ARANGO a  la  pena principal de ocho (8) años, dos (2) meses y quince (15)  días  de  prisión,  multa  de  210  salarios  mínimos  legales  mensuales,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por 5  años,  como coautor del concurso homogéneo y heterogéneo de delitos objeto de  acusación.   

Condenó  a  NELLY  JIMÉNEZ  a  la pena principal de seis (6) años, seis  (6)  meses  y  quince  (15)  días,  multa  de  200  salarios mínimos mensuales  vigentes,  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  5  años,  como  coautora penalmente responsable del concurso homogéneo de  delitos de fraude procesal por el cual fue acusada.   

A  su  vez,  el  a  quo  negó  a  los procesados la condena de ejecución  condicional  y  la prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural, y ordenó  el  restablecimiento  de  los  derechos  de  las víctimas, sin perjuicio de las  acciones civiles de los adquirentes de buena fe.   

Impugnado  el  fallo por los defensores, fue  confirmado  por  el  Tribunal Superior de Manizales mediante proveído del 13 de  febrero  de 2015, pero decidió otorgar a los acusados la prisión domiciliaria,  sentencia  contra  la  cual  los mismos sujetos procesales interpusieron recurso  extraordinario   de   casación  y  allegaron  las  respectivas  demandas,  cuya  admisibilidad se dilucida en este auto.   

LOS LIBELOS  

1.             Demanda   en  nombre  de  RAFAEL ARANGO HENAO   

Después  de  identificar  a  los  sujetos  procesales,  así  como la sentencia impugnada y los hechos, efectuar un extenso  resumen  de  la  actuación  procesal  y  señalar el interés para recurrir, el  defensor propone dos reparos.   

1.1.          Primer  cargo:  Violación  directa  por  interpretación errónea del artículo 453 del Código Penal   

Aduce  el  censor  que  si  los  falladores  consideran  como medios fraudulentos que indujeron en error al servidor público  las  nueve  letras  de cambio que sirvieron para dar curso al proceso ejecutivo,  sin  que  dicha  falsedad  hubiera  sido  declarada  judicialmente,  pues por el  contrario,  tanto la Fiscalía de primera como de segunda instancia consideraron  que  tal  conducta se encontraba prescrita, se ha dado un alcance laxo al delito  de fraude procesal.   

Precisa que si no se declaró la falsedad de  dichos  instrumentos,  no  se  configuró  el  referido  delito  contra la recta  impartición  de  justicia,  el  cual  requiere  de  un  medio  fraudulento,  no  acreditado en este diligenciamiento.   

Advera que una vez declarada la prescripción  del  delito  de falsedad respecto de las letras de cambio no podía sentenciarse  a  su  asistido por un delito relacionado con ellas, pues era menester preservar  la  seguridad  jurídica,  con  la  cual  no  se cuenta en este caso pues no hay  certeza  sobre  la  falsedad  de  dichos  instrumentos,  máxime  si  la demanda  ejecutiva  presentada  con  base  en  tales  títulos fue incoada por la abogada  Constanza  Osorio  Tabares,  persona  diferente  de RAFAEL ARANGO HENAO.   

Concluye  que  no  se ha demostrado el medio  fraudulento  exigido  para  la  configuración del delito de fraude procesal, lo  cual  viola  el artículo 12 del estatuto punitivo, que consagra el principio de  culpabilidad, pues se ha condenado a su patrocinado objetivamente.   

          Indica   que  sin  el  error  denunciado,  los  falladores  debieron  absolver  a  su  asistido,  circunstancia  que impone casar el fallo, para en su  lugar proceder a dictar sentencia absolutoria.   

1.2.          Segundo cargo: Nulidad por violación del  debido proceso y el derecho de defensa   

          Respecto  del  delito de falsedad en documento privado manifiesta el  defensor  que  en la actuación se reconoce que el poder tiene fecha de junio 20  de  2005  y la escritura pública de levantamiento de la afectación de vivienda  familiar  es  del  22 de diciembre de la misma anualidad, en consecuencia, si en  Manizales  el sistema penal acusatorio empezó a regir con la Ley 906 de 2004 el  1º   de   enero   de   2005,   es   claro  que  impropiamente  se  gobernó  el  diligenciamiento   por  la  Ley  600  de  2000,  sin  tener  en  cuenta  que  la  legislación  del  2004  es  más  favorable  a los intereses de su prohijado al  exigir   principios   tales   como   el   de   inmediación  del  juez  con  las  pruebas.   

          Considera  que  se violaron los principios de ley penal preexistente  y  favorabilidad, reglados en la Carta Política, el estatuto penal y la Ley 906  de  2004,  así  como  la  prevalencia  de  las normas rectoras sobre las demás  disposiciones de la citada legislación adjetiva.   

          A  partir  de  lo  expuesto,  solicita  a la Sala casar el fallo por  violación  del  derecho  de  defensa,  para  que  se proceda a dictar sentencia  absolutoria    en    favor    de    RAFAEL   ARANGO  HENAO.   

2.             Demanda   en  nombre  de  NELLY JIMÉNEZ GONZÁLEZ   

Con  base en la causal primera de casación,  cuerpo  segundo,  establecida  en  el  artículo  207  de la Ley 600 de 2000, el  demandante  denuncia  que  los  sentenciadores  violaron  indirectamente  la ley  sustancial  al  incurrir  en  error  de hecho por falso juicio de existencia por  omisión  de la indagatoria rendida por su asistida, así como de la injurada de  RAFAEL  ARANGO, con lo cual  quebrantaron   su   presunción   de   inocencia  y  el  principio  in dubio pro reo.   

          En  el  desarrollo  del  reparo  trae a colación lo expuesto en los  fallos  de  primer  y  segundo grado respecto de NELLY  JIMÉNEZ  y  transcribe  in  extenso apartes de su injurada, para entonces concluir  de  tal  pieza procesal que su asistida se convirtió en cesionaria del crédito  cobrado    ejecutivamente    a    instancia    de    su    esposo   Carlos  Ariel  González Montoya, quien le  solicitó    ir    donde   María   Eugenia   López  Orozco,  esposa  de Excelino  Salazar  Meza,  porque  había comprado un crédito, y  así  procedió,  sin  saber  el  detalle  de  la  operación, máxime si fue su  cónyuge  el  encargado  de  la  ulterior  presentación  ante  las  autoridades  judiciales y demás trámites.   

          Luego  de  transcribir  fragmentos de la indagatoria de RAFAEL  ARANGO  concluye  que  el abogado  Carlos    Ariel    González    Montoya  ideó  y  orquestó la millonaria defraudación y constriñó a la  viuda  de  Excelino  Salazar  para  que  cediera  el  crédito  a  su  esposa  NELLY  JIMÉNEZ,   la   cual   no  estaba  enterada  de  tal  situación.   

          Afirma  el  recurrente que erradamente el Tribunal consideró que su  procurada  tenía  plena  conciencia  de  lo  que  hacía  y  participó  en  la  defraudación,  sin tener en cuenta lo expuesto en las indagatorias, con base en  las  cuales se acredita que actuó sin dolo, pues su esposo la convenció de que  dados   sus   problemas   judiciales   no   podía  tener  bienes  a  nombre  de  él.   

Relaciona   como  preceptos  violados  los  artículos  29  de  la  Constitución  y  7º  del Código Penal, relativos a la  presunción  de  inocencia,  así como el 7º del estatuto procesal penal que se  ocupa  del  principio  in  dubio  pro reo,  lo cual condujo a la aplicación indebida de los artículos 453 y  31 de la Ley 599 de 2000.   

          A  partir de lo anterior, el impugnante solicita a la Corte casar el  fallo  atacado,  para  en  su  lugar  dictar  sentencia  de absolución en favor  de     NELLY     JIMÉNEZ    GONZÁLEZ.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Cuestión inicial  

Antes  de adoptar alguna decisión en punto  de     la     admisibilidad     de    los  libelos  casacionales,  advierte la  Sala  que  es  necesario  pronunciarse  acerca de la prescripción de la acción  penal  derivada  del  delito  de falsedad en documento  privado  por  el  cual  fue acusado y condenado RAFAEL  ARANGO  HENAO,  referido a que el 20 de junio de 2005  fue  falsificada  la  firma  de  Luz  Adriana  Lozada  Vallejo  en  un poder otorgado para levantar mediante  escritura   pública   en   la   Notaría   Primera   de   Manizales, la afectación a vivienda familiar del  apartamento  801,  torre  B,  edificio Torres de Altamira, ubicado en la avenida  Bolívar,   18   N-119  de  Armenia,  de  propiedad  de Jorge Alberto Parra Ramírez.   

Para  tal  cometido  impera señalar que de  acuerdo  con lo establecido en el artículo 83 de la Ley 599 de 2000, durante la  etapa  instructiva la acción penal prescribe en un término igual al máximo de  la  pena  establecida  en la ley, pero en ningún caso en un término inferior a  cinco  (5) años. En la etapa de la causa tal lapso comienza a contarse de nuevo  a  partir de la ejecutoria de la resolución de acusación por un tiempo igual a  la  mitad  del  establecido  para la fase de instrucción, sin que pueda tampoco  ser inferior a cinco (5) años.   

En cuanto atañe al referido delito contra la  fe   pública,   el  artículo  289  de  la  Ley  599  de  2000  sanciona  dicho  comportamiento  con una pena de uno (1) a seis (6) años de prisión, la cual no  debe   incrementarse   conforme   al   artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004  “en la tercera parte en el mínimo y en la mitad en  el  máximo”,  pues esta Colegiatura ha señalado en  forma  profusa  que  dicho  aumento general sólo es aplicable a comportamientos  cuya  investigación  y  juzgamiento  se  adelante bajo el rito de la Ley 906 de  20041;  la  situación  es diversa a la de los otros delitos concursantes  de  fraude  procesal,  pues específicamente en el artículo 11 de la Ley 890 se  dijo    que   tendría   una   pena   de  “prisión  de  seis  (6)  a doce (12)  años,  multa  de  doscientos  (200)  a  mil  (1.000)  salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas      de     cinco     (5)     a     ocho     (8)     años”.   

En consecuencia, si como ya se dijo, durante  la  fase  del  juicio el término de prescripción de la acción tiene su inicio  desde  la  ejecutoria  de  la resolución de acusación por un tiempo igual a la  mitad  del  establecido para la fase de instrucción, sin que pueda ser inferior  a  cinco  (5)  años,  es  evidente  que  si el punible de falsedad en documento  privado  tiene una pena máxima de seis (6) años de prisión, en la etapa de la  causa prescribe en cinco (5) años.   

Ahora, dado que la resolución de acusación  cobró  ejecutoria el 24 de junio de 2010, es claro que el término de cinco (5)  años  se  cumplió  el 24 de junio de 2015, esto es, luego del fallo de segundo  grado  (13  de  febrero de 2015) y antes que el asunto arribara a la Secretaría  de   la   Corte   para  dar  curso  al  trámite  casacional  (22  de  julio  de  2015).   

La  referida  circunstancia impone declarar  prescrita  la  acción penal  derivada   del   delito   de  falsedad  en  documento  privado    por    el    cual    se    acusó    al  procesado  RAFAEL  ARANGO  HENAO y, por tanto, cesar el procedimiento adelantado  en  su  contra por dicha conducta.   

         Como   consecuencia   de  la  anterior  determinación  corresponde  marginar  de  la dosificación punitiva establecida en el fallo la pena impuesta  al    acusado    ARANGO  HENAO por el citado punible  contra la fe pública.   

En  la sentencia de primer grado, confirmada  en  lo  sustancial  por  el  Tribunal,  se  dosificó  la  pena principal por el  concurso  homogéneo  de delitos de fraude procesal en siete (7) años, seis (6)  meses  y  quince  (15) días de prisión, multa de 210 salarios mínimos legales  mensuales  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  cinco  (5)  años,  rubros que entonces determinan la redosificación de la  pena   al   marginar   la   sanción   derivada   del   punible   contra  la  fe  pública.   

          Admisibilidad de los libelos   

De tiempo atrás ha señalado la Corte que en  la   constatación  de  las  exigencias  para  concurrir  a  este  mecanismo  de  impugnación   extraordinaria  le  corresponde  verificar  que  los  recurrentes  formulen  sus  reproches  con  sujeción  a los requisitos de lógica y adecuada  argumentación   definidos   por   el   legislador   y   desarrollados   por  la  jurisprudencia,  a  fin de evitar que este recurso se convierta en una instancia  adicional  a  las  ya  surtidas.  Tales  requerimientos  se orientan a conseguir  libelos  enmarcados  dentro  de  unos  mínimos  lógicos  y de coherencia en la  postulación  y  desarrollo  de  los  cargos  propuestos, de suerte que resulten  inteligibles  en  cuanto precisos y claros, pues no corresponde a la Colegiatura  en  su  función  constitucional  y  legal  develar o desentrañar el sentido de  confusas,  ambivalentes o contradictorias alegaciones de los impugnantes en esta  sede.   

Además, de conformidad con el artículo 213  de  la  Ley 600 de 2000, “si el demandante carece de  interés  o  la  demanda  no reúne los requisitos se  inadmitirá” (subrayas fuera de texto).   

          Una   vez   advertido   lo   anterior,  procede  la  Corporación  a  pronunciarse  sobre  la  admisibilidad  de  los  reproches  planteados  por  los  recurrentes, así:   

1.             Demanda   en  nombre  de  RAFAEL ARANGO HENAO   

En   cuanto   atañe   al   primer  cargo,  en  el  cual  denuncia  la  violación  directa  por  interpretación errónea del artículo 453 del Código  Penal,  es  pertinente recordar que tal quebranto tiene lugar cuando a partir de  la  apreciación  de  los  hechos  legal  y oportunamente acreditados dentro del  diligenciamiento,  los  sentenciadores  omiten  aplicar  la  disposición que se  ocupa  de  la  situación  en concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia  (falta   de   aplicación   o   exclusión  evidente),  realizan  una  equívoca  adecuación  de  los  hechos  probados a los supuestos que contempla el precepto  (aplicación  indebida),  o le atribuyen a la norma un sentido que no tiene o le  asignan   efectos   diversos   o  contrarios  a  su  contenido  (interpretación  errónea).   

En  tal caso, sin que interese la especie de  vulneración  directa  de  la  preceptiva sustancial, el yerro de los juzgadores  recae   sobre   la  normatividad,  circunstancia  que  ubica  el  debate  en  un  ámbito     estrictamente     jurídico,  sea  porque  se  dejó  de  lado  el  precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho  se  adecua  a  una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo cual exige del censor la aceptación de la realidad fáctica  declarada en las instancias.   

En  el  asunto de la especie se tiene que el  discurrir  del  impugnante  no  apunta  a  plantear  un debate de estricto cuño  jurídico,  pues  solo  procede  a  señalar,  de  una  parte, que al declararse  prescrito  el  delito  de  falsedad  de las letras de cambio que dieron lugar al  proceso  ejecutivo  singular  de  mayor  cuantía,  no consiguió demostrarse el  medio  fraudulento exigido por el legislador para configurar el delito de fraude  procesal.   

Y   de  otra,  que  la  demanda  ejecutiva  presentada  con  base  en tales títulos fue incoada por la abogada Constanza    Osorio   Tabares,   persona  diferente      de     RAFAEL     HENAO.   

Como viene de verse, palmario resulta que las  quejas  del  actor  no  son  desarrolladas  en el marco de la postulación de la  violación  directa  de  la ley, pues manifiesta su inconformismo en punto de la  apreciación   probatoria   que   corresponde   al   quebranto   mediato  de  la  legislación,  con  mayor razón si no atina a explicar por qué razón el medio  fraudulento  requerido en la comisión del delito de fraude procesal requiere de  una decisión judicial independiente en la cual así se le declare.   

No tiene en cuenta el demandante el dictamen  rendido    por    el    Grafólogo   Luis   Fernando  Rivera,   en   el   cual  concluyó:  “Las  firmas  que se encuentran en las ocho (8) letras de cambio por  valor  de  cincuenta  millones  ($50.000.000)  y  la firma obrante en el título  valor  por treinta y seis millones de pesos ($36.000.000) del 2 de mayo de 2001,  no  corresponden  al  gesto gráfico del señor JORGE  ALBERTO   PARRA   RAMÍREZ”   (subrayas   fuera  de  texto).   

          No  explica  el  actor  por  qué  razón  si  en  el  curso  de las  instancias  se  declaró  prescrita  la  acción  penal  derivada  del delito de  falsedad  de los referidos títulos valores, los funcionarios no pueden aludir a  ellos  y  tanto  menos dar por configurado el delito de fraude procesal, una vez  demostrado  su  carácter  espurio, con el cual fueron efectivamente inducidos a  error  los funcionarios judiciales que conocieron de las acciones promovidas por  los acusados.   

          En  suma,  encuentra  la  Corte  que  sin  fundamentación jurídica  alguna  el  recurrente  pretende  exigir  para  la  configuración del delito de  fraude  procesal  un  requisito  no  dispuesto  por  el  legislador, esto es, un  pronunciamiento  judicial  que declare fraudulento el medio utilizado, olvidando  el  principio  de  libertad  probatoria  que  rige  el  sistema  procesal  penal  colombiano.   

          Adicionalmente,  no  se  ocupa  de cuestionar los fundamentos de los  falladores  para  imputar,  acusar y condenar a ARANGO  HENAO por continuar con el curso del proceso ejecutivo  de  mayor  cuantía,  a  pesar de no haber sido quien inicialmente promovió tal  acción,  de  modo  que  aún  en  punto  de  la  apreciación  de  las  pruebas  (violación      indirecta)     el     reproche     resulta     huérfano     de  acreditación.   

Las  razones  expuestas son suficientes para  inadmitir el reparo con tales falencias presentado.   

En    punto    de    la    segunda   censura,  en  la  cual  reclama  respecto  del  delito  de  falsedad  en  documento privado que si el poder tiene  fecha  de  junio  20  de  2005  y  la  escritura pública de levantamiento de la  afectación  de  vivienda familiar es del 22 de diciembre de la misma anualidad,  como  en Manizales el sistema penal acusatorio empezó a regir con la Ley 906 de  2004  el  1º  de  enero  de  2005,  es  claro  que impropiamente se gobernó el  diligenciamiento   por  la  Ley  600  de  2000,  sin  tener  en  cuenta  que  la  legislación  del  2004  es  más  favorable  a los intereses de su prohijado al  exigir  principios tales como el de inmediación del juez con las pruebas, basta  aducir  que  al  declararse  prescrita  en  esta  providencia  la  acción penal  derivada  de  dicho  delito  contra  la fe pública, por sustracción de materia  resulta  inane  constatar  la admisión de un cargo como el propuesto, pues aún  en caso de prosperar no tendría efecto diverso alguno.   

          El reparo debe ser inadmitido.   

2.             Demanda   en  nombre  de  NELLY JIMÉNEZ GONZÁLEZ   

Como  en  la  censura  formulada el defensor  plantea  la violación indirecta de la ley sustancial producto de error de hecho  por  falso  juicio  de  existencia por omisión de la indagatoria rendida por su  asistida,   así   como  de  la  injurada  de  RAFAEL  ARANGO,  es  pertinente  rememorar que tal yerro tiene  lugar  cuando  pese  a  estar  la prueba en el diligenciamiento, no es objeto de  apreciación  judicial,  caso  en el cual debe el demandante indicar el elemento  probatorio  omitido,  cuál  es  la  información objetivamente suministrada, el  mérito  demostrativo  al  que  se hace acreedor y cómo su estimación conjunta  con  el  resto  de pruebas conduce a trastrocar las conclusiones de la sentencia  impugnada, deberes cuyo cumplimiento tampoco asumió el actor.   

          En  efecto,  si  bien  indica  cuales  son los medios de convicción  pretermitidos,  esto  es,  las  injuradas de los acusados, y procede a copiar en  forma  amplia cuanto expusieron, no se detiene a cotejar tales aseveraciones con  lo   relatado   por   otros   declarantes,   como   por   ejemplo,  María  Eugenia  López Orozco, esposa del  fallecido     violentamente     Excelino    Salazar  Meza,  y  tanto  menos refuta con suficiencia lo dicho  por  los  falladores,  especialmente por el Tribunal sobre el particular, acerca  del    conocimiento    que    asistía    a    NELLY  JIMÉNEZ sobre los irregulares procederes de su esposo  Carlos   Ariel   González  –   quien   luego   fue  asesinado  –, de modo que  el  censor pretende sólo se otorgue total valía a lo expuesto por los acusados  en sus indagatorias.   

En cuanto atañe a la reclamación que cifra  en  la falta de aplicación del principio in dubio pro  reo,  era  imprescindible  que señalara la vía de su  impugnación,  esto  es,  si  se  trataba  de violación directa o indirecta. Si  postulaba   la   primera,   le   correspondía   demostrar  que  los  falladores  reconocieron  en  las consideraciones de la providencia atacada la existencia de  dudas  trascendentes  de  imposible  eliminación  sobre  la  materialidad de la  conducta  o  la  responsabilidad  del  procesado  y,  pese  a  ello, profirieron  sentencia  de  condena  con exclusión evidente de la disposición normativa que  contiene  el  principio,  cuando  debían  en  consonancia  con  su  exposición  absolver,  circunstancia  que  no  tuvo lugar en el fallo impugnado, pues por el  contrario  fueron  enfáticos  en  señalar  en  sus  consideraciones que estaba  suficientemente   acreditada   la  materialidad  de  los  punibles  en  concurso  homogéneo    y    la   responsabilidad   de   NELLY  JIMÉNEZ.   

Pero si el vicio denunciado se fundaba en la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, debía señalar si se trató de un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de existencia, falso juicio de identidad o  falso  raciocinio,  o  de  un error de derecho por falso juicio de convicción o  falso  juicio de legalidad, acreditar su trascendencia y señalar su corrección  e injerencia en la sentencia impugnada, labor que tampoco realizó.   

          No  hay  duda  que  la indagatoria corresponde sincrónicamente a un  medio  de  defensa  y  a  un  mecanismo  de  prueba,  pero no tiene en cuenta el  recurrente,  que  como  todo  medio de convicción debe ser ponderado conforme a  las  reglas  de  la  sana  crítica  y  en  conjunto  con  el  resto  del acervo  probatorio,  sin  que tenga en sí misma la virtud de prevalecer sobre los otros  instrumentos demostrativos, como en este caso lo pretende.   

Encuentra  la Sala que el demandante orienta  su  labor  a  exponer sin formalidad y rigor alguno su particular percepción de  las  pruebas, en especial lo expuesto por los acusados, temáticas abordadas con  detenimiento  por el ad quem,  sobre las cuales no es concreto en su crítica.   

De   acuerdo   con   las   consideraciones  precedentes,  habida  cuenta  que  el  libelo  de  casación no corresponde a un  alegato  de  libre  e  informal  elaboración,  su  presentación  con  base  en  apreciaciones  indemostradas  e imprecisas y sin atenerse a alguna de las reglas  lógicas   y   argumentativas   que   gobiernan  este  medio  extraordinario  de  impugnación,  impone  la  inadmisión de la demanda de acuerdo con lo dispuesto  en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

          Finalmente  es oportuno destacar que la Corporación no observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,  violación  de  derechos  o  garantías de  los            acusados,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  que sobre el particular le  confiere   el  legislador  en  punto  de  asegurar  su  protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.                DECLARAR       prescrita  la  acción  penal  derivada  del delito de falsedad  en  documento  privado  por el  cual  se  acusó  a  RAFAEL ARANGO HENAO.  Ordenar,  en consecuencia, la cesación  del procedimiento adelantado en razón de tal conducta punible.   

2.            SEÑALAR que la  pena  correspondiente  al  mencionado ciudadano, en su condición de coautor del  concurso  homogéneo  de  delitos de fraude procesal es de siete (7) años, seis  (6)  meses  y  quince  (15)  días  de  prisión, multa de 210 salarios mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas por cinco (5) años.   

          3.        DECLARAR   que  la  sanción  impuesta  a  NELLY  JIMÉNEZ  GONZÁLEZ  permanece inmodificable.   

          4.        INADMITIR   las   demandas  de  casación  presentadas  por los defensores de RAFAEL ARANGO HENAO  y    NELLY    JIMÉNEZ  GONZÁLEZ,  conforme  a  las  razones expuesta en esta  decisión.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Casaciones  del  20 de junio de 2007. Rad. 25667 y del 21 de marzo de 2007. Rad.  25133,  y autos del 23 de febrero de 2006. Rad. 24890, 16 de marzo de 2006. Rad.  25133,  25  de abril de 2007. Rad. 24986, 12 de agosto de 2009. Rad. 31439 y 1º  de junio de 2011. Rad. 36227, entre otros.     

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