AP1376-2015(45555)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP1376-2015  

Radicación n° 45555  

(Aprobado Acta No. 105)  

          Bogotá,   D.C.,   dieciocho   (18)  de  marzo  de  dos  mil  quince  (2015)   

ASUNTO  

La  Corte  define la  competencia  para  vigilar  la  ejecución  de  la  pena impuesta a John  Faber  Restrepo Villada, en virtud de  la  solicitud  que  en  ese  sentido elevara el Juzgado Primero de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad de Manizales.   

ANTECEDENTES  

Mediante  sentencia  del  23  de  abril  de  2010,  el  Juzgado Primero  Penal   del   Circuito   de   Chinchiná   (Caldas)   condenó  a  John  Faber  Restrepo  Villada  a  la pena  principal  de  ciento  cuatro  (104)  meses  de  prisión al hallarlo penalmente  responsable del delito de homicidio simple.   

Negó   el   juzgador  al  sentenciado  la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria,  al tiempo que se abstuvo de condenarlo  al    pago    de   perjuicios   con   ocasión   del  delito.   

Ejecutoriada     la     mencionada    determinación,  el  6  de  julio  de  2011  el  Juzgado  Tercero de Ejecución de  Penas   y   Medidas   de   Seguridad  de  Santiago  de  Cali  avocó el conocimiento del asunto.   

Posteriormente,        mediante  decisión  del  17  de septiembre de 2014, el Juzgado  reconoció    en    favor    del   sentenciado   la  redención  de  pena  por  estudio  y  le  concedió la libertad condicional por  encontrar  satisfechas  las exigencias de la ley 1709 de 2014, artículo 30.   

El  13  de  enero  de  2015, el funcionario  judicial  ordenó remitir la  actuación    al   reparto   de   los   Jueces   de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Manizales     para     que     continúen  con  la  vigilancia  de la pena, por  considerar    que   al   haberse   dispuesto la libertad  del   sentenciado,   ese  Despacho   pierde   competencia   para   el  efecto.   

Manifestó  el  funcionario  que  de  no  aceptarse  su  criterio, propone conflicto negativo de  competencia,  acorde  con  lo previsto en el Acuerdo 054 de 1994 y en el Acuerdo  548 de 1999.   

El  21 de enero de 2015 el Juez Coordinador  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de  Manizales  se  abstuvo  de  someter el asunto a reparto, y lo envió   por  competencia  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Chinchiná   (Caldas),  funcionario    que,   a   su   vez,   devolvió   la  actuación  en orden a que se emitiera pronunciamiento  sobre  el  conflicto de competencia propuesto por el  Juzgado  Segundo  de  Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad de Santiago de Cali.   

Repartida    la   actuación  al  Juzgado  Primero  de  esta última  Especialidad    de   Manizales,   mediante   auto   del   11   de   febrero  de  2015  decidió  remitirla a  esta  Corporación  para  los  fines  previstos en el  artículo  32, numeral 4°,  de la Ley 906 de 2004.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.            De manera reiterada y pacífica, la Sala  ha  indicado  que  la  disparidad  de  criterios  entre despachos judiciales por  virtud  de  la  ejecución  de  la  sentencia  no  corresponde a un incidente de  definición          de          competencia1  en los precisos términos del  artículo  54 de la Ley 906 de 2004.  No obstante, admitiendo la realidad y  la  naturaleza del conflicto, ha venido asumiendo tal colisión cuando en él se  enfrenten,  como  en  este  caso,  Jueces  de  diferente  Distrito  Judicial, de  conformidad  con  lo  establecido en el numeral 4° del artículo 32 del Código  de   Procedimiento  Penal,  Ley  906  de  2004,  motivo  por  el  cual  en  esta  oportunidad, se asume idéntica postura.   

2.             El   desacuerdo  de  los  juzgados  en  conflicto  radica en el alcance que para efectos de la competencia de los Jueces  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  tiene el artículo 1º del  Acuerdo  54  del  24  de  mayo  de  1994,  emanado  del  Consejo  Superior de la  Judicatura,  cuando  a  un  condenado se le concede la libertad condicional como  mecanismo sustitutivo de la pena.   

La referida disposición en orden a fijar los  criterios para establecer la competencia, expresa que:   

“…ARTÍCULO  PRIMERO.-  Los jueces de ejecución de penas y medidas  de  seguridad,  conocen  de  todas las cuestiones relacionadas con la ejecución  punitiva  de  los  condenados  que se encuentren en las cárceles del respectivo  Circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin  consideración  al  lugar donde se  hubiere proferido la respectiva sentencia.   

Asimismo conocerán del cumplimiento de las  sentencias  condenatorias,  donde  no se hubiere dispuesto el descuento efectivo  de  la  pena,  siempre  y  cuando  que el fallo de primera o única instancia se  hubiere  proferido  en el lugar de su sede.   

En los sitios donde no exista aún, Juez de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad, continuará dándose cumplimiento a  lo  dispuesto  en  el  artículo  15  transitorio  del  Código de Procedimiento  Penal…”.   

Del contenido de dicha norma se desprende que  con  independencia  del  sitio dónde se profirió y causó ejecutoria el fallo,  lo  relacionado  con  el  cumplimiento  de  la sanción privativa de la libertad  intramural  y todas las circunstancias que de allí deriven, corresponde al juez  de  ejecución  de penas y medidas de seguridad del lugar en donde tenga su sede  el centro carcelario.   

En  esos términos, un juez de ejecución de  penas  y  medidas  de  seguridad  debe  conocer  del  cumplimiento  de todas las  sentencias  condenatorias  que se hayan proferido en su jurisdicción, salvo que  el  sentenciado  se  encuentre  recluido en un establecimiento penitenciario por  fuera  de  ella. En sentido contrario, no conocen de la ejecución de sentencias  de  primera  o  única  instancia que no se hubieren proferido en el lugar de su  sede  y  cuyos  condenados  no  se  encuentren  recluidos  dentro  de su ámbito  territorial.   

Lo anterior en cuanto, según lo ha expresado  reiteradamente  esta  Sala,  cuando  el  condenado  se  encuentra  privado de su  libertad  la  competencia de los Jueces de Ejecución de Penas está determinada  por    un    factor   personal   relativo   al   lugar   donde   se   surte   la  reclusión.   

La excepción a esta regla general se ofrece  en  aquellos  eventos en los cuales en el territorio de ubicación de la cárcel  no  se  haya  designado Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, pues  en  tales  circunstancias, reasumirá la competencia el juez que dictó el fallo  de  primera  o  única  instancia,  acorde  con lo previsto en el parágrafo del  artículo  1°  del  Acuerdo  No.  54  de  1994,  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  según  el cual “…En los sitios donde  no  exista aún, Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, continuará  dándose  cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 15 transitorio del Código  de  Procedimiento  Penal…”,  en  armonía  con  lo  previsto  por  el  parágrafo  transitorio  del  artículo  79 de la Ley 600 del  20002.   

En  relación  con  este  tema,  al  definir  distintos  conflictos  propuestos  en  situaciones que involucran la competencia  que  fijó  el  Consejo  Superior  de la Judicatura en los Acuerdos 054 de 1994,  519,    5483  y  567 de 1999 para la vigilancia de las sentencias ejecutoriadas,  la    Sala    de    Casación   Penal   determinó4:   

“…3.1.  La  ejecución  de  la  sentencia atañe al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad,  cuya  competencia,  cuando  el  condenado se encuentra privado de la  libertad,  no depende de la naturaleza de la conducta punible, ni del territorio  donde  se  cometió,  ni  del  despacho judicial que dictó el fallo, sino de un  factor personal relativo al lugar donde se encuentre recluido.   

3.2.  En  general,  la  sentencia  debe ser  ejecutada  por  el  Juez  de  esta  especialidad,  y cuando en el lugar donde se  encuentra  el  detenido  no exista Juez de Ejecución de Penas, debe conservar o  reasumir  la  competencia  el  Juez  que  dictó  el fallo en primera instancia,  según  lo  dispone  al  parágrafo  transitorio del artículo 79 del Código de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

3.3. La competencia para continuar vigilando  el  cumplimiento  de la pena cuando al procesado se le concedió libertad, es el  Juez  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad del mismo circuito donde se  hubiese proferido la sentencia de primera instancia.   

3.4. La competencia para continuar vigilando  el  cumplimiento de la pena cuando al procesado se le concedió libertad, radica  en  el  juez que profirió la sentencia de primera instancia, únicamente cuando  en  el  mismo  circuito  no  exista  Juez  de  Ejecución  de Penas y Medidas de  Seguridad5…”.   

De  acuerdo  con  lo anterior y al encontrar  probado  en  este  asunto  que  el  fallo  de  condena  de primera instancia fue  proferido  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito  de      Chinchiná  (Caldas),  que el condenado  se   encuentra  en  libertad  condicional  y  que  de  conformidad   con  lo  preceptuado  en  el  Artículo  Primero,  numeral  15.2, del Acuerdo No. PSAA07-3913 de  2007  expedido  por el Consejo Superior de la Judicatura, que derogó el Acuerdo  548  de  1999, el Circuito Penitenciario y Carcelario de Manizales cuya cabecera  es  la  ciudad  del  mismo  nombre  tiene  competencia,  entre  otros, sobre los  municipios  que  conforman el Circuito Judicial de Chinchiná, necesariamente ha  de  concluirse  que la competencia para continuar la vigilancia de la ejecución  de   la   pena   impuesta   a   John  Faber  Restrepo  Villada,  recae en los Jueces de Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad de Manizales.   

Consecuentemente con lo dicho, se remitirán  las  diligencias  al  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de  Seguridad   de  Manizales  para  lo  de  su  cargo,  en  tanto  que  al  Juzgado  Primero   Penal   del   Circuito   de   Chinchiná (Caldas) y al Juzgado Tercero  de  Ejecución  de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Santiago  de  Cali, se les  informará  por  la  Secretaría de la Sala lo aquí resuelto.      

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

         1.                      DECLARAR  que  la  competencia   para   conocer   de   este  proceso  corresponde  al  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de  Manizales,   a   donde   se   remitirá el expediente.   

        2.                     Infórmese  esta  decisión   al   Juzgado  Primero   Penal   del   Circuito   de  Chinchiná   (Caldas)  y  al  Juzgado  Tercero   de   Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Santiago de Cali.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO     ALBERTO    CASTRO CABALLERO   

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA  DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia  Yolanda  Nova  García   

Secretaria  

           

1  Instituto  propio  de  la  Ley  906  de 2004, bajo cuya égida se adelantó este  proceso.   

2  “PARAGRAFO  transitorio.  En  aquellos  distritos judiciales donde no se hayan creado las plazas de jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad, cumplirán estas funciones,  mientras tanto, los jueces de instancia respectivos.”   

3  El  acuerdo 548 de 1999 fue derogado por el Acuerdo 3913 de 2007.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, Auto de 15 de octubre de 2002,  radicación  19844.  También  véase  los  autos  de  16  de diciembre de 1999,  radicación  16047,  16  de diciembre de 1999, radicación 16298, 23 de julio de  2001,  radicación  18195,  10 de agosto de 2001, radicación 18450, 16 de julio  de  2002,  radicaciones  19574 y 19647, y  26 de marzo de 2008, radicación  29286.   

5  Decisión reiterada en el Auto 35009 del 29 de septiembre de 2010.     

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