AP6642-2015(46865)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP6642-2015  

Radicación n°. 46865  

(Aprobado    acta    n°398.)   

Bogotá, D.C., once (11) de noviembre de dos  mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Con el fin de resolver sobre su admisión, la  Corte  examina  las bases jurídicas, lógicas y argumentativas de la demanda de  casación   presentada   por   el   defensor   de   confianza   de  Kevin  Andrés  Aragón  Rojas  contra  la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Cali el 22 de junio de 2015, en  virtud  de  la cual confirmó la proferida por el Juzgado 4° Penal del Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de esa ciudad y condenó al acusado como autor  penalmente  responsable  del  delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia  de armas de fuego.   

LOS HECHOS  

Aproximadamente  a las 19:05 horas del 15 de  junio  de  2014, cuando agentes de la Policía Nacional realizaban patrullaje en  el    sector    de    Alto    Jordán    del   municipio   de   Cali,   se   percataron   que   Kevin  Andrés  Aragón  Rojas, al verlos,  empez  a  caminar  apresuradamente  hacia  una residencia, motivo por el cual lo  interceptaron  antes  de  que  llegara al lugar y le solicitaron una requisa. En  ese  procedimiento,  le encontraron en la pretina del pantalón un arma de fuego  de  fabricación  artesanal  con  cachas de madera y un cartucho calibre 38, sin  que tuviera el permiso para portarla. El ciudadano fue capturado.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar llevada a cabo al  día  siguiente  ante  el Juzgado 31 Penal Municipal con funciones de control de  garantías  de  esa  localidad,  se  legalizó  la  aprehensión de Kevin  Andrés Aragón Rojas y la Fiscalía  le  imputó  la autoría en la conducta punible de fabricación, tráfico, porte  o  tenencia de armas de fuego, en la modalidad de portar, cargo que fue aceptado  por  aquél.  El Juez le impuso medida de aseguramiento de detención preventiva  en       el       lugar       de      domicilio1.   

2. El 16 de marzo de 2015, bajo la dirección  del  Juzgado  4°  Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento del mismo  municipio,   se   surtió   la  audiencia  de  verificación  del  allanamiento,  individualización de pena y sentencia.   

3.  En  fallo  de  esa  fecha  se condenó a  Aragón  Rojas a  la  pena  principal  de  94  meses y 15 días de prisión y a las  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  de privación del derecho a la tenencia y porte de arma, ambas por  tiempo  igual a la privativa de libertad. Se le negó la suspensión condicional  de   la   ejecución   de   la   pena  y  la  prisión  domiciliaria2.   

4. El Tribunal Superior de Cali, al resolver  la  alzada  propuesta  por  el  procesado, confirmó la decisión el 22 de junio  siguiente3.   

LA DEMANDA  

El nuevo defensor4  solicita  a la Corte que case  la  providencia impugnada y dicte «fallo de reemplazo  de   contenido   REVOCAR   O   NULITAR   a  favor»5   de   su   representado;  en  subsidio,  pide  que  «se  declare  la nulidad de la  actuación                 procesal»6.    En   seguida,  hace  una  relación  de  los  sujetos  intervinientes,   la   determinación   objeto   de   recurso  y  la  situación  fáctica,  y  afirma  que su  pretensión  es  que  se  respeten  las  garantías  y  se  reparen los agravios  inferidos  a  su  cliente  porque  las  instancias  no tuvieron en cuenta que su  consentimiento  fue  viciado,  e  incurrieron  en  falsos juicios de identidad y  raciocinio.   

El  letrado anuncia dos cargos. Uno,  con  apoyo en la causal tercera del  artículo  181  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2004, consistente en un  falso  juicio  de  identidad «por no haberse valorado  el  debido  proceso  al  verificar  el  constimiento  (sic)  de  mi  mandante al  allanarse  y  verificar  la  rebaja a obtener que sería de hasta la mitad de la  pena»7.     El    Tribunal    –dice-   resolvió   examinar   solamente   las   pruebas   de  cargo  «respecto   a   la   conducta  y  darles  un  valor  demostrativos  que  no  correspondía de acuerdo al consentimiento y voluntad de  [su]                  representado»8.   

Dos, al amparo del  mismo  motivo,  un  falso  raciocinio «por no haberse  valorado  la  voluntad  y consentimiento por falta de comprensión respecto a la  rebaja             a            obtener»9.   

Asevera que la trascendencia reside en que su  representado   fue   condenado   a   una   pena  mayor  a  la  que  «creyo  (sic)  aceptar  en  la  audiencia preliminar»10.   

En acápite posterior, titulado «DESARROLLO  DE  LOS  CARGOS», sustenta  así el yerro de identidad (nada dice en torno al de raciocinio):   

Se  dejó  de  aplicar el artículo 29 de la  Constitución,  toda  vez  que  no se valoró ni verificó que el consentimiento  del  acusado  estaba  viciado,  con  lo  cual  se  infringió  el  principio  de  legalidad.   Revisado  el  audio  de  la  audiencia  preliminar  se  observa  el  desconcierto de su mandante. La defensa fue pasiva.   

Lo   adecuado   es   atender  en  un  todo  «la  versión  dada y verificada en los audios en lo  que   favorece  a  los  intereses  del  procesado»11.  Siguiendo  las  reglas  de  la  lógica,  la  experiencia,  el buen sentido y el  entendimiento  humano,  considera  que  el  fallo del cual disiente «se  ciñó  a  unos parámetros apartados de los normativos, pues  de  un  lado,  respecto  del  consentimiento  y comrensión (sic) de la rebaja a  obtener»12.   Su   protegido  no  se  encontraba  con  plena  conciencia  para  comprender la rebaja de pena.   

CONSIDERACIONES  

1.  La demanda de casación, por dirigirse a  cuestionar  una sentencia de segunda instancia, que goza de la doble presunción  de  acierto  y  legalidad,  debe  cumplir  con  unos  requisitos mínimos que le  permitan    a    la    Corte    (i)    entender     la     falla    judicial    denunciada;    (ii) la afectación que por causa de ella  sufrió    el    sujeto   en   favor   de   quien   se   impugna;   (iii)   cómo,   de   no   haber  tenido  ocurrencia,  el  sentido  de  la  decisión objetada sería totalmente diverso y  favorable   a   sus  intereses  y  (iv)  por  qué se requiere de su intervención para cumplir con alguno de  los      propósitos      del      recurso      extraordinario      –la  efectividad del derecho material,  el  respeto  de las garantías, la reparación de los agravios y la unificación  de            la            jurisprudencia13-.   

Adicional  a  ello, es imprescindible que el  demandante   se   encuentre   legitimado  para  recurrir,  esto  es,  que  posea  interés14.   

2.  En  esta  ocasión,  lo  primero  que se  advierte  es  que  el  recurrente  carece  de interés para proponer sus ataques  porque,  tal  como se consignó en los antecedentes de esta providencia, durante  la  audiencia  de imputación Aragón Rojas  no  solo  admitió  el  cargo formulado por la fiscalía, sino que  ello,  a  diferencia  de  lo  sugerido  en  el  libelo,  fue libre, consciente y  voluntario.   

Así  las  cosas,  aducir  en  este  estadio  procesal  que  no se escucharon con atención las expresiones del procesado o no  se  entendió  correctamente  su  mensaje  porque  en  realidad  quiso  decir lo  contrario   a   lo   allí   afirmado,  o  aseverar  escuetamente,  sin  soporte  argumentativo   alguno,   que   el   consentimiento   estuvo   viciado,  implica  desconocimiento   del   principio   de  no  retractación,  consecuente  con  el  allanamiento hecho.   

La Sala ha sostenido que cuando una persona a  quien   se   le  imputa  la  comisión  de  una  conducta  punible  reconoce  su  responsabilidad  de  manera  libre, consciente, voluntaria e informada sobre las  consecuencias  que  ello  entraña, ese acto impide toda impugnación que busque  deshacer  los  efectos  de  la  aceptación  (CSJ SP, 20 oct. 2005, rad. 24026),  postura  que  se  apoya  en  el  artículo 293 de la Ley 906 de 2004.   

3. Adicionalmente, el libelo que suscribe el  jurista  no  reúne las mínimas exigencias de una demanda de casación. No solo  denota      desconocimiento     de     la     técnica     requerida,  sino  una  absoluta falta de coherencia  argumentativa.   

Contrario  a  lo  que  se  evidencia en esta  ocasión,   la  demanda  extraordinaria  no  puede  consistir  tan  solo  en  un  memorial  simplista  o  en una intervención más dentro del proceso, por virtud  del  cual, de manera desorganizada, ambigua y sin rigorismo, se formulen reparos  sin  sentido  y  con el único propósito de retractarse del allanamiento que de  manera  libre,  consciente  y voluntaria se hizo en la audiencia de imputación.   

El  abogado  no  tiene  claridad ni siquiera  sobre  lo  que  pretende de la Corte, pues inicialmente pide, al tiempo, revocar  el  fallo  y  anularlo,  y,  más adelante, en forma subsidiaria, que declare su  nulidad.  Esas solicitudes no guardan conexidad con los cargos que formula, pues  de  advertirse que el ad quem  incurrió  en  falso  juicio  de  identidad o de raciocinio, lo procedente no es  anular, sino dictar fallo de reemplazo.   

Es  tan  desordenado  el escrito,  que  el  letrado  anuncia dos reproches  -los  mencionados  en  precedencia-,  pero  al  exhibir sus fundamentos, solo se  ocupa  vagamente  sobre  el  de identidad, sin que éste mínimamente cumpla con  los   lineamientos   que   para   una   adecuada   censura   por   esa  vía  se  requieren.   

Vale  la  pena  recordarle  que  los  falsos  juicios  de  identidad y de raciocinio tienen ocurrencia al momento de valorar y  apreciar    las    pruebas,    no    obstante,   se   diferencian   «por  ser  [el último] de valoración crítica, porque dentro del  proceso  lógico  de apreciación probatoria surge en un momento posterior al de  su  contemplación material, porque supone el respeto por su contenido fáctico,  y  porque su demostración impone acreditar no que los juzgadores distorsionaron  su   contenido,   sino   que   se   apartaron   de   las   reglas   de  la  sana  crítica.»  (CSJ,  SP  18  ene.   2001).   

Una  apropiada  postulación  del  yerro  de  identidad,  requiere  identificar  el elemento de prueba sobre el que recayó el  error  y  explicar  cómo  el fallador tergiversó, distorsionó o desfiguró el  hecho  que él revela. Y, si la falencia es de raciocinio, es preciso indicar el  medio  de  prueba  sobre el que recayó el error; precisar en qué consistió el  equívoco  del  fallador  al  hacer  la  valoración  crítica,  para lo cual es  imperioso  señalar  qué  fue  lo  que  infirió o dedujo, cuál fue el mérito  persuasivo  otorgado  y  cuál la regla de la lógica, la ley de la ciencia o la  máxima  de  experiencia  o  sentido  común  que  se  desconoció,  y luego sí  acreditar  cuál  es  el postulado lógico, el aporte científico correctos o la  regla  de  la  experiencia  que  debió  tenerse  en  cuenta  para  la  adecuada  apreciación  de  la  prueba; y demostrar la trascendencia del error.   

4.  El  impugnante asegura que hubo vicio de  consentimiento,  pero  tal  aserto quedó huérfano de explicación y, como bien  lo  consignó  el  Tribunal  en su sentencia, el mismo no se avizora.   

En  efecto,  con el registro de la audiencia  concentrada  surtida  el  16 de junio de 2014, se comprueba que el Juez 31 Penal  Municipal  con  funciones de control de garantías, de manera clara, detallada y  extensa  le  hizo  saber  a  Aragón Rojas  que podía aceptar cargos, caso en el cual recibiría «una    rebaja    de    un   12.5%»15,  la  que correspondía a un  descuento  de  «un  año  y tres meses»,   y  le  recalcó  que  el  allanamiento  era  solo  una  opción,  empero,  de  hacerlo  no  se  podría                   retractar16.   

Más  adelante17,  le  puso  de  presente las  consecuencias  de su acto y le reiteró que la mengua sería tan solo del 12.5%,  momento  en  el  que la defensora pidió un receso para hablar con el procesado.  Finalizado   el   mismo,   Aragón  Rojas   respondió  «sí  señor,  sí  deseo  aceptar            los            cargos»18,   el  Juez,  entonces,  lo  indagó  sobre:  si ello era libre, consciente y voluntario, a lo que respondió  «sí»19,  y  le preguntó si alguien  lo   había   obligado,   a  lo  que  contestó  «no  señor»20.   

Posteriormente,  en  la  audiencia del 16 de  marzo  de  2015,  el  Juez  4° Penal del Circuito con funciones de conocimiento  verificó  que  la aceptación fue libre, consciente y voluntaria y no advirtió  violación de garantías.   

Lo  anterior demuestra que el acusado estuvo  debidamente   asesorado   por   su   defensora   y  que  los  jueces  fueron  lo  suficientemente   claros   y  específicos  al  momento  de  hacerle  saber  las  consecuencias  de  su  acto  de  aceptación.  Por  manera,  que el libelista no  pretende   cosa  distinta  que  una  retractación,  lo  que  hace  inviable  su  propuesta.   

Las   precedentes   consideraciones   son  suficientes  para  inadmitir  el  libelo  y la Sala ha revisado íntegramente la  actuación  y,  salvo  lo que más adelante se exhibe, no ha encontrado causales  de  nulidad  ni  flagrantes violaciones de derechos fundamentales, razón por la  cual no puede penetrar al fondo del asunto oficiosamente.   

5. Al amparo del artículo 184 de la Ley 906  de   2004,   es   procedente  la  insistencia,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han  sido definidas por la Sala desde el año 2005, en CSJ  AP,   12  dic.  2005,  rad.  24322,  y  precisadas  en  AP-3481-201421.   

6.    La    admisión    oficiosa    del  recurso.   

Atendiendo  los  fines  de  la  casación,  instituida  como  un  mecanismo  de control constitucional y legal, que propende  por  la  efectividad  del  derecho material, el respeto de las garantías de los  intervinientes,   la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos  y  la  unificación   de   la  jurisprudencia,  a  iniciativa  de  la  Sala  y  con  el específico fin de garantizar  los  derechos  fundamentales  del  procesado,  se habilitará el recurso, con el  propósito  de  analizar la posible afectación del principio de legalidad de la  pena,  en  concreto,  al  imponer  la  accesoria  de privación del derecho a la  tenencia y porte de armas.   

No se convocará a audiencia de sustentación  porque,  tal  como lo ha afirmado la jurisprudencia, ella es improcedente cuando  el  censor  no advierte la presunta irregularidad evidenciada por la Corte y que  constituye la razón para entrar en el fondo del asunto.   

Así,   en   CSJ  SP,  25  jul. 2007, rad. 27383, dijo:   

Del  texto  legal  se  desprende  que  la  audiencia  de sustentación dentro del trámite del recurso casación tiene como  finalidad  axial  que  el demandante presente sus argumentos oralmente y que los  no   recurrentes   tengan   la   oportunidad  de  controvertir  los  motivos  de  impugnación,  de  donde  se  tiene que el debate que se plantea en este momento  procesal  gira  en  torno  a  las  razones aducidas por la parte o interviniente  interesado en derrumbar las decisiones tomadas en las instancias.   

Sin  embargo,  y  atendiendo  que  con  el  recurso  de  casación  se  “pretende  la efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos  a  éstos  y  la  unificación de la jurisprudencia” (artículo 180  ibídem),  a pesar de la inadmisión de una demanda, la Sala oficiosamente puede  disponer  que  se  tramite  el extraordinario recurso, supuesto en el que serán  objeto  de  la  decisión  los  temas propuestos directamente por la judicatura,  esto  es,  que  la  propia Corte determina y limita los problemas jurídicos que  con carácter imperativo ameritan su pronunciamiento.   

En tales circunstancias no hay necesidad de  un  debate  entre  las  partes  e  intervinientes,  pues  ellas  no  observaron,  omitieron  o  inadvirtieron  lo  que para la Corporación resulta determinante y  que  exige  su intervención en el caso concreto. Ni siquiera resulta pertinente  ordenar  un  traslado al Ministerio Público pues este especial sujeto si tenía  razones para debatir o demeritar la sentencia debió impugnarla.   

De lo expuesto se sigue que la audiencia de  sustentación  del  recurso de casación no tiene lugar cuando la Corte hace uso  de sus poderes oficiosos (…).   

Por consiguiente, una vez cumplido el plazo  para  la presentación del recurso de insistencia, el asunto pasará al despacho  para la elaboración del proyecto de sentencia   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. INADMITIR  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Kevin  Andrés  Aragón  Rojas  contra  la  sentencia    proferida    por   el   Tribunal   Superior   de   Cali.   

Segundo.  Conforme  al  inciso  2º  del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  procede la insistencia.   

Vencido  dicho término, el expediente debe  regresar  al  despacho  para  proferir   sentencia,   según  el  punto  6  de  las  consideraciones  de  esta  providencia.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Acta  obrante a folios 7 y 8 del cuaderno principal.   

2  Folios19 a 21 Id.   

3  Folios 38 a 50 Id.   

4  Designado  por  el  acusado  en  la  audiencia  de  lectura del fallo de segunda  instancia.   

5 Folio  24 vuelto del cuaderno principal.   

6  Id.   

7 Folio  60 Id.   

8  Id.   

9 Folio  60 vuelto Id.   

10  Folio 59 Id.   

11  Folio 59 vuelto Id.   

12  Id.   

13  Artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

14  Artículo 182 Id.   

15  Minuto 31:51.   

16  Minuto 36:43.   

17  Minuto 38:20.   

18  Minuto 48:56.   

19  Minuto 49:02.   

20  Minuto 49:06.   

21  Radicado 42597.     

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