AP1211-2016(45500)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP1211-2016  

Radicación No.: 45.500  

Acta No. 63  

Bogotá  D.C.,  tres  (3)  marzo  de  dos mil  dieciséis (2016).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el recurso de reposición  interpuesto  contra el auto del 28 de octubre de 2015 mediante el cual, la Sala,  inadmitió   la   demanda   de  revisión  presentada  a  nombre  del  condenado  FJSG,     contra    la  sentencia   de  fecha  28 de enero de 2014, proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Ibagué,  que confirmó la condenatoria emitida el 18 de  julio   de   2012,   por   el   Juzgado   Penal   del   Circuito   de  Chaparral  (Tolima).   

HECHOS  

Fueron narrados en sede de segunda instancia,  por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué,  de  la manera como a continuación se  señala:   

Los   hechos   jurídicamente  relevantes  ocurrieron  el  23  de  marzo  de 2011, aproximadamente a las 11:00 p.m., en una  residencia  de  la  vereda  (…)  del  municipio  de (…), Tolima, cuando a la  habitación  ocupada  por la menor M.J.B.M., a la sazón con doce años de edad,  entró  su  padrastro  FJSG,  luego de abrir con la llave respectiva el candado con  el  que  aseguraba  en  la  parte exterior la puerta de ingreso a la misma, y de  inmediato,  aprovechando  que  yacía  en  su  lecho dormida, se abalanzó sobre  aquella  quien se despertó y en vano trató de rechazarlo debido a que doblegó  su  voluntad mediante la fuerza, pues para contrarrestar su reacción defensiva,  le  tapó  la  boca  con  el  fin de evitar que gritara y la golpeó a la altura  tanto  del  abdomen  como  de las piernas, después de lo cual la despojó de su  pijama  y ropa interior, al paso que él se quitó las pantalonetas que portaba,  y,  por  último,  procedió  a besarle todo el cuerpo y a accederla carnalmente  por  vía  vaginal. Terminada la agresión sexual, su victimario la amenazó con  atentar  contra ella o su progenitor, quien residía en Bogotá D.C., en caso de  que    llegara    a    informar    lo    sucedido.1   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          Agotada  la  fase  de  juzgamiento,  el  18 julio de 2012 el Juzgado  Penal  del  Circuito de Chaparral (Tolima), profirió sentencia mediante la cual  condenó   a   FJSG  a  la  pena  principal  de  18  años  prisión  y  a  la  accesoria  de inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas,  por  un  lapso  igual  a  la  sanción intramural, como  autor  responsable  del delito de acceso carnal violento agravado, al tiempo que  le    negó   tanto   la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena,  como    la    prisión    domiciliaria.2   

Inconforme  con  tal  pronunciamiento,  el  abogado  defensor  del  condenado se alzó contra el mentado fallo condenatorio,  no  empece, el Tribunal Superior de Ibagué, en providencia de fecha 28 de enero  de   2014,   decidió   confirmarlo  íntegramente.3   

Ahora  bien, en firme tal determinación, la  abogada  del  condenado  SG,  presentó  demanda  de  revisión, al amparo de la  causal  3ª  del  artículo  192  de  la  Ley  906 de 2004, solicitando un nuevo  estudio  de   las  sentencias  condenatorias  de  primer  y  segundo grados  dictadas  contra  su  asistido,  ya que, en su criterio, existe una “prueba   nueva”  que  demuestra  la  inocencia de éste.   

          En  ese  sentido,  alegó  la  actora  que  aun  cuando SG  fue declarado culpable del delito de  acceso  carnal  violento  agravado, tal declaración de responsabilidad se basó  “únicamente”  en  las  manifestaciones  que  respecto  de  tales sucesos realizó la víctima M.J.B.M.,  mismas  que  ahora  son  desvirtuadas por la adolescente supuestamente ofendida,  ésta    “de    forma   voluntaria”    permitió   la   realización   de  “una  grabación  magnetofónica  donde relata otra  versión  de los hechos a su hermana MPMM el  día  14  de  junio  de 2013, y en la cual confiesa que mintió  durante  toda  la  actuación  procesal  objeto  de  revisión  y  que el señor  FJSno  atento  (sic)  en  contra  de  su  libertad,  integridad  y  formación sexual(…)”. 4   

          En  esos  términos,  solicitó  la apoderada judicial del condenado  que  se  declarara  fundada la causal de revisión invocada, y, en consecuencia,  se  absolviera a su defendido del delito por el cual fue sentenciado, decretando  además, su libertad de manera inmediata.   

         

          La  Sala  mediante  providencia  de  fecha  28  de  octubre de 2015,  resolvió   inadmitir  la  denotada  demanda  de  revisión,  con  base  en  los  siguientes argumentos:   

En primer lugar advirtió que la memorialista  incumplió  las  exigencias formales que para la admisión de la misma establece  el  último  inciso  del  artículo 194 del Código de Procedimiento Penal pues,  aun  cuando  adjuntó  como anexo de su escrito, copias de los fallos proferidos  en  las  instancias por el Juzgado Penal del Circuito de Chaparral (Tolima) y la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Ibagué, omitió allegar la respectiva  constancia de ejecutoria de la sentencia condenatoria.   

No obstante lo anterior, también verificó la  Sala  que  la  causal  de revisión que proponía la accionante era abiertamente  infundada, teniendo en cuenta el siguiente raciocinio:   

En   este asunto, la defensora de FJSG  presenta  como  novedoso  elemento  de  convicción,  un  CD  contentivo  de  la  declaración  de  M.J.B.M.,  rendida  el 14 de junio de 2013, ante su hermana MPMM, en la cual se retracta de  la acusación que hizo en contra del inculpado FJSG.   

(…)  Sin  embargo,  aun  cuando  en  esta  declaración    M.J.B.M.  libera  al  condenado SG, de los cargos que inicialmente le imputó, es evidente  que  de  su  contenido  material  no  emerge nítido el carácter novedoso de la  prueba,  ni la aptitud suficiente para derruir el recaudo probatorio que sirvió  de  fundamento  para la atribución de responsabilidad que se considera injusta.  Veamos:   

En  efecto,  se  tiene  que la fuente de la  prueba       no       es       novedosa,       por      cuanto      M.J.B.M.  rindió  declaración  en  el  diligenciamiento  cuya  revisión  se  demanda, la cual fue apreciada y valorada  por  los  falladores  tanto  en  la sentencia de primera instancia como en la de  segundo  grado  y  por  ello,  no  cumple  el  carácter  de elemento probatorio  novedoso que dispuso el legislador para dar cabida a esta acción.   

Así,          M.J.B.M.  al  interior del proceso penal  adelantado  contra  FJSG,  refirió que éste, la noche del 23 de marzo de 2011,  abrió  el  candado de la puerta de la habitación donde pernoctaba, la despojó  de  sus prendas de vestir, la besó y la golpeó en diferentes partes del cuerpo  para   doblegar   su   voluntad  y  finalmente  la  accedió  carnalmente.   Narración  que –según se  aprecia   de   la   sentencia  condenatoria  de  segunda  instancia-,  la  menor  reiteró  de  manera  constante  y  uniforme tanto en  declaraciones  del  7 de abril y 18 de septiembre de 2011, rendidas ante peritos  de  psicología  forense  y  psicología jurídica, como durante la audiencia de  julio oral.   

Por   tanto,   habiendo  suministrado  la  víctima,  su  versión  en  varias  ocasiones,  respecto  de los hechos por los  cuales  se  acusó  y  condenó  a  SG, mal puede calificarse su testimonio como  prueba nueva.   

Sin  embargo,  la actora llama la atención  acerca   del  contenido  de  esa  nueva  declaración,  para  afirmar  que  «en  realidad»  FJSG no atentó  contra  la  libertad,  integridad  y  formación  sexuales  de  M.J.B.M.,  pues,  como  se  verifica  a través del CD que acompaña la  demanda  de  revisión,  en  el  registro  de  audio  adiado 14 de junio de 2013  -que  no fue conocido ni debatido durante el trámite  de  las  instancias-,  la víctima se retracta de las  acusaciones que realizó en contra de su padrastro.   

En  ese  sentido,  dentro  del  marco de la  causal  alegada,  la  Corte  encuentra  que  el  carácter novedoso de la prueba  resulta  insuficiente  para  dar  lugar  al  trámite  de  la demanda pues, como  pasará  a  explicarse,  el  contenido de lo que se aporta como prueba nueva, no  tiene  la aptitud requerida para propiciar el decaimiento de las conclusiones de  los fallos de instancia.   

(…)  en  este  caso,  lo  primero  que se  advierte  es  que  el  cambio  de  versión  de  la  víctima  no brinda ninguna  garantía  de  verdad pues, al revisar el contenido del CD aportado, se advierte  que  es  a  partir  de  las  insinuaciones y preguntas sugestivas realizadas por  MPMM-hermana  de  la  víctima-,  que  M.J.B.M.  indica que cometió un error al  señalar   que   SG   la   atacó   y   que   por   esa   mentira  se  encuentra  arrepentida.   

Además,  según  la  sentencia  de segunda  instancia,  la  responsabilidad  penal  de  FJSG  se estableció no sólo por la  versión  que  de  los hechos rindió la menor ofendida, sino también, con base  en   las   declaraciones   de   JGVP  –padre  de la menor-, JOSÉ ORLANDO ACUÑA GUERRERO, NATALIA MIMLENA  LEAÑO  UZETA,  MARÍA  JULIANA  MATEUS  RODRÍGUEZ  y  SILVIA  JULIANA VELANDIA  BORRERO  –éstos últimos,  peritos  médicos  y  psicólogos  que  examinaron  a  la  menor-, y respecto de  quienes  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  afirmó  que  «si  bien no fueron  perceptores  directos  de  los  hechos,  sí tuvieron conocimiento acerca de los  mismos  con  base  en  lo  que  les  contó  la  propia  víctima».5   

Y concluyó:  

Por  tanto,  no  se puede inferir de manera  certera  que  la  nueva postura niegue el señalamiento categórico inicial y en  ese  sentido,  la  prueba  que  se aduce para sustentar la acción de revisión,  carece  de  la  aptitud requerida para derruir las conclusiones de los fallos de  instancia.6   

Sin  embargo,  inconforme  con  la  decisión  reseñada,  la  representante  judicial  de  FJSG  impugnó  en  reposición  la  decisión de la Sala, y reclamó su revocatoria.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

          La  impugnante  plantea  sus  motivos  de  disenso  con  base en los  argumentos que pasan a reseñarse:   

En primer lugar, aduce que sí aportó copia  de  las  constancias de ejecutoria de los fallos de primera y segunda instancias  pues,   las   mismas   obran  «al  respaldo  de  las  decisiones»  proferidas  por  el Juzgado Penal del Circuito de Chaparral (Tolima)  y la Sala Penal del Tribunal Superior de Ibagué.   

En  segundo  lugar,  censura  el  trámite  brindado  por  la  Sala  a  la  demanda  de  revisión propuesta dado que, en su  criterio,  el  “auto  admisorio  no es el escenario  jurídico”7  para  debatir  si  el elemento probatorio en el que se sustenta la  causal  invocada,  tiene  la  aptitud requerida para propiciar el decaimiento de  las  conclusiones  de  los  fallos  de  instancia.  Contrario  a  ello, aduce la  recurrente        que        este        análisis        es        “claramente”8  el objeto de la acción y por  ende debe determinarse en la sentencia.   

Por  último,  manifiesta  que  no  está de  acuerdo  con  lo  decidido  por la Corte ya que, “la  evidencia  aportada no tiene el alcance procesal para considerarse una prueba en  el      sentido     material     y     formal”9.  Al  respecto,  afirma que la  declaración  que rinde la menor M.J.B.M., es un hecho  nuevo    pues   se   trata   de   una   “situación  fáctica  que no pudieron conocer de manera oportuna  los  operadores  jurídicos  de  primera y segunda instancia por haberse dado de  manera       posterior      al      proceso”.10   

          En  consecuencia,  la profesional del derecho solicita se revoque la  citada   decisión,   y   en  su  lugar,  se  admita  la  demanda  de  revisión  propuesta.   

CONSIDERACIONES  

1.   De  manera  pacífica  ha  expuesto  la  Sala  que  el  recurso  de  reposición  tiene como  finalidad,  permitir  al  funcionario  corregir los yerros en que hubiere podido  incurrir  en  el  proveído  impugnado, por lo que, a efecto de su postulación,  resulta  indispensable  que  la  parte  inconforme  con la decisión, aduzca los  motivos  de su disenso y plantee las razones de hecho y de derecho que sustentan  su pretensión revocatoria.   

2. En primer lugar,  la  defensa  de  FJSG  expresa  que  sí  cumplió  con  las exigencias formales  previstas  en  el  último inciso del artículo 194 del Código de Procedimiento  Penal  para  la  presentación  de  la demanda de revisión pues, contrario a lo  manifestado  por la Corporación, la copia de la constancia de ejecutoria de los  fallos  de  primera  y  segunda  instancias  obra «al  respaldo» de las respectivas decisiones.   

Ante tal planteamiento, debe señalar la Sala  que  no existe ninguna incorrección en ese punto alegado dado que, revisado una  vez  más  el  expediente, no se advierte que en los documentos aportados por la  actora  se  halle  la  constancia  de  ejecutoria requerida. Tan sólo cuenta el  paginario  con  la  copia  de  diferentes  autos  de  sustanciación  que  hacen  referencia  a traslados y recursos incoados contra las providencias emitidas por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Chaparral  (Tolima)  y  la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de Ibagué, empero en ninguno de ellos se certifica la fecha  en que quedó en firme la sentencia condenatoria.   

Así, fue por tal motivo que la Corte, en el  proveído recurrido anotó:   

Ahora   bien,   asumiendo  en  gracia  de  discusión  que  la  ejecutoria  de  la  sentencia  de  condena  hubiese quedado  acreditada  mediante  la incorporación de la constancia  suscrita el 13 de  febrero  de  2014,  por  la Secretaria de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Ibagué,  según  la  cual, vencido el término de 5 días hábiles para que las  partes  interpusieran  el recurso de casación, éstas “guardaron silencio”,  tampoco  encuentra  la  Corte  que se hayan acreditado los presupuestos mínimos  para admitir la demanda de revisión formulada a favor de FJSG.   

3. En segundo lugar,  censura  la impugnante que los aspectos de fondo del caso hayan sido dilucidados  en  el  auto  inadmisorio  de  la demanda y  no  se  haya  dado  trámite  a  la  misma para resolverlos en la  sentencia, como dice, es lo propio según las normas procesales.   

En tal sentido, pertinente resulta aclararle  a  la  abogada  defensora  que,  como se indicó en la providencia recurrida, de  conformidad    con    el    Código    de   Procedimiento   Penal   (Ley  906 de 2004) la acción de revisión  es    un    instrumento   extraordinario  que  parte  del supuesto de que el juicio de responsabilidad penal  del  acusado  culminó  con  el  fallo  con que se puso fin al proceso, y que su  ejecutoria  determinó que hiciera tránsito a cosa juzgada, lo que quiere decir  que   esa   sentencia  es  de  obligatorio  acatamiento  para  las  partes,  los  particulares y las autoridades.   

De  igual forma, se indicó que la remoción  de  la cosa juzgada  que  recae  sobre  los fallos de condena proferidos, solamente es posible mediante la  demostración  de  alguno  de los precisos  motivos establecidos en la ley, previa presentación de la demanda  por  quien  tenga legitimidad e interés, y que la misma satisfaga rigurosamente  todos    y    cada    uno    de    los    requisitos    establecidos    por   el  ordenamiento.       

Así,  la acción de revisión corresponde a  una  actividad  posterior  a  la  culminación  del  proceso,  que  comprende la  elaboración  del  libelo según precisos requisitos formales, la invocación de  concretas  causales  legales  y  el  correcto  señalamiento  de los fundamentos  jurídicos  y  fácticos,  es  decir,  el  ordenamiento exige que se realice una  adecuada   sustentación  compatible con la naturaleza de la causal que se invoca.   

Con  base  en  las  anteriores  premisas, es  palmario  el  desatino  de  la  accionante  al  aseverar  que  mediante  el auto  censurado  se  decidió  de  fondo  el  caso propuesto pues, el único análisis  realizado  por  la Sala fue el de calificar la idoneidad de la demanda, con base  en  los  requisitos  formales  reglados  en  el  artículo  194 de la Ley 906 de  2004.   

Así, la recurrente no toma en consideración  estas  precisiones  básicas y desconoce que la labor de la Corte estuvo ceñida  a  examinar los fundamentos de hecho y de derecho en que se apoyó la solicitud,  encontrando  que  la  misma  además  de que no cumplía las exigencias formales  previstas    para    su    admisión,    planteaba   una   causal   abiertamente  infundada.   

En consecuencia, se itera, como quiera que la  abogada   defensora   de  FJSG  incumplió  con  la  carga  procesal  de  debida  sustentación  de  la  demanda  de  revisión,  lo  procedente  para la Sala era  inadmitir el libelo formulado.   

4.     Por  último, afirma la impugnante  que  no está de acuerdo con lo decidido por la Corte respecto al alcance que se  le  dio  a  la  declaración  rendida  por  la menor M.J.B.M., pues “la   evidencia  aportada  no  tiene  el  alcance  procesal  para  considerarse   una   prueba  en  el  sentido  material  y  formal”11,  sino  un  hecho  nuevo,  dado  que  se  trata  de  una  “situación  fáctica  que  no  pudieron conocer de  manera  oportuna  los  operadores  jurídicos de primera y segunda instancia por  haberse  dado  de  manera  posterior  al proceso”.12   

          Frente  a  tal  postura,  es  claro  para  la  Sala  que  la abogada  defensora  de  SG  no  logra  diferenciar  entre  los  conceptos de hecho     nuevo     y     prueba  nueva,  ya  que en su discurso se  advierte  una  clara  intención  de  atacar  el  fallo  de condena que ha hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  con  base  en  las  nuevas  versiones dadas por la  ofendida,   aspecto   que   toca   con   el   ámbito  probatorio     y    no  fáctico.   

Así,   valga   recordar,   el   concepto  «hecho  nuevo» a que alude  la  causal  3ª  del  artículo  192  de  la  Ley  906 de 2004 hace referencia a  cualquier    acontecimiento    fáctico  que  estuvo vinculado al delito objeto de investigación, pero que  fue  imposible  conocerlo  en  el  juzgamiento,  de  manera  tal que no pudo ser  controvertido.   

          Contrario    a    ello,   por   «prueba  nueva”  se  entiende  cualquiera  de  los mecanismos  probatorios      establecidos      por      el      legislador      (verbigracia,        testimonio,        documento,       dictamen,  confesión)  que  no pudo ser allegado a la actuación  que  se  pide  revisar,  esto  es,  que  resultó  desconocido por los jueces de  instancia.  Además,  como  así  lo  establece la norma en cita, no se trata de  cualquier  prueba,  sino de aquella que tenga un carácter sustancial, entendido  éste   como  que  ofrezca  la  virtualidad  de  derruir  las  conclusiones  del  fallo.   

          De  esta  manera,  a  partir  de la diferenciación reseñada, surge  inadmisible  la  censura  planteada  por  la  apelante,  en  tanto  la  supuesta  prueba  nueva, que confunde  con  hecho  nuevo,  es  una  declaración  rendida  por  la  menor víctima, cuyo carácter no puede tener el  alcance  de hecho pues, no se  trata  de  un  acontecimiento  fáctico que estuvo vinculado al delito objeto de  investigación,  sino  de  una  versión  en  la cual M.J.B.M. se retracta de la  acusación inicial que hizo en contra de FJSG.   

        Por  tanto,  fue  bajo  esa  adecuada línea de entendimiento que la  Sala   argumentó  que  el  medio  de  convicción  ofrecido  como  prueba  nueva no ostentaba tal carácter y  por ende, no habilitaba la revisión propuesta.   

6. En consecuencia,  no  acreditó  la  impugnante  yerro  alguno  en  el  auto censurado que permita  modificarlo  y  mucho  menos,  derruir  las  presunciones de acierto y legalidad  inherentes a las providencias atacadas por la vía de la revisión.   

Por  tanto,  la Sala mantendrá incólume el  proveído reprochado.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:   

NO   REPONER  la  providencia  de  fecha  28 de octubre de 2015, por las razones consignadas en la  anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,     notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cuaderno Corte. Folios 34 -35.   

2  Ibíd.     Sentencia     Primera     Instancia.     Folios    12    – 30.    

3  Ibíd. Sentencia Segunda Instancia. Folios 34 – 59.   

4  Ibíd.        Folios       3       – 4.   

5  Ibíd.       Folios       118       – 123.   

6  Ibíd. Folio 124.   

7  Ibíd. Folio 137.   

8  Ibíd. Folio 137.   

9  Ibíd. Folio 139.   

10  Ibíd. Folio 140.   

11  Ibíd. Folio 139.   

12  Ibíd. Folio 140.     

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