AP1063-2017(47677)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  ponente   

AP1063-2017  

Radicación n.° 47677  

Acta N° 50  

Bogotá, D. C., veintidós (22) de febrero de  dos mil diecisiete (2017)   

ASUNTO  

Se pronuncia la Corte sobre el desistimiento  del   recurso  extraordinario  de  casación  presentado  por  el  defensor  del  procesado YEIS MANUEL JEREZ LEIVA.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.   El  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de Galeras (Sucre), mediante sentencia del 13 de agosto de  2015  condenó a YEIS MANUEL JEREZ LEIVA, a la pena de 64,32 meses de prisión y  multa  de  22,33  salarios  mínimos legales mensuales, como autor del delito de  lesiones  personales  con  incapacidad  para  trabajar  superior a 30 días, con  deformidad  física que afecta el rostro y pérdida anatómica de órgano.   Pena  que  corresponde  a  la  prevista  en  el artículo 116 del Código Penal,  disminuida  en  el  33%  reconocido  por la aceptación de cargos que hiciera el  procesado en la audiencia de imputación.   

2.  El  fallo  fue  recurrido  en  apelación  por el apoderado del procesado y el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Sincelejo lo modificó el 24 de noviembre del mismo  año,  en  el  sentido de reconocer el máximo porcentaje de rebaja por concepto  de  allanamiento  (50%),  quedando  así  la pena privativa de la libertad en 48  meses de prisión.   

3. Contra el fallo  de  segundo  grado, el apoderado de YEIS MANUEL JEREZ LEIVA interpuso el recurso  extraordinario de casación.   

4. Encontrándose el  proceso  pendiente  de  la  decisión  acerca  de la admisión de la demanda, se  recibe  en  la secretaría memorial poder mediante el cual el procesado confiere  mandato  al  doctor  Rodrigo  José Romero Álvarez, para que asuma su defensa y  especialmente para que desista del recurso de casación.   

5.   El   nuevo  apoderado  remite  vía correo, memorial mediante el cual desiste del recurso de  casación.   

CONSIDERACIONES  

1. Como quiera que  el  poder  especial  se  presentó  conforme  a  las exigencias previstas por el  artículo  74 del Código General del Proceso, se tendrá como nuevo defensor de  YEIS  MANUEL  JEREZ  LEIVA, al doctor Rodrigo José Romero Álvarez, con tarjeta  profesional de abogado n.º 260261.   

2.  Frente  a  la  manifestación  de  desistimiento  del  recurso  de  casación presentada por el  defensor  de  Yeis  Manuel  Jerez  Leiva,  por  reunirse  los  presupuestos  del  artículo  199  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004), se  admitirá,   dado   que   el   mismo   fue   avalado  por  el  procesado  en  el  memorial-poder.   

3. De otro lado, la  Sala  aprovecha  la  oportunidad  para  volver  sobre  la  tesis planteada en la  SP4447-2014,  rad.43255  del 9 de abril de 2014, en la que a pesar de mediar una  manifestación   de  desistimiento  del  recurso  de  casación  por  parte  del  demandante,  previo  a  su  aceptación se casó oficiosamente la sentencia, por  encontrar  estructurada  la  vulneración  de  una  garantía fundamental.    

En este caso, se advierte que el tribunal, al  revisar  la  sentencia  en sede del recurso de apelación, reconoció la máxima  rebaja  admitida  para  la  aceptación de cargos en la audiencia de imputación  (50%),  efectuando  el  ajuste en la pena privativa de la libertad, pero omitió  hacer  lo propio con la pena de multa; no obstante, por falta de competencia, la  Corte  ha  perdido  la  facultad  para  realizar  pronunciamiento  alguno.    

El debido proceso como derecho fundamental de  rango  constitucional,  se encuentra conformado por principios y garantías cuya  vulneración genera la nulidad de la actuación.    

De  acuerdo  con  el  artículo  29  de  la  Constitución                Política1,  una  de  las  garantías que  encarna  el  debido  proceso es la del ‘juez  natural’  cuya   noción   hace   relación  a  (i)  la existencia de un juez independiente e  imparcial  (ii) al cual el  ordenamiento     jurídico     le     haya     atribuido     la     competencia   para   decidir  sobre  la  conducta   de   la   persona   acusada   de   un   hecho  punible,  (iii)   juez  o  tribunal  que deberá  observar la  plenitud  de las “formas propias de cada juicio”, (iv)  establecidas  igualmente  por  el  legislador.   

Interesa   entonces   recordar   que   la  competencia  es  la  aptitud  legal  de  ejercer  la  función jurisdiccional en  relación  con  un  asunto  determinado,  atendiendo  los  factores territorial,  personal            y           funcional.2   

         Por  tanto,  la competencia es el componente esencial del principio  de  juez natural3:   

Por  lo  demás, hace ver esta Corte que la  noción  constitucional  de “Juez o Tribunal competente” consignada en el inciso  segundo  del  artículo  29 de la Carta de 1991, se refiere a la prohibición de  crear  Jueces,  Juzgados  y  Tribunales de excepción, lo cual se reitera en los  artículos 213 y 214 de la misma normatividad superior.   

   

Tal concepto no significa en modo alguno que  el  legislador -ordinario o extraordinario- no pueda -sobre la base de criterios  de   política   criminal   y  de  racionalización  del  servicio  público  de  administración   de   justicia-,   crear  nuevos  factores  de  radicación  de  competencias  en  cabeza  de  los funcionarios que pertenecen a la jurisdicción  ordinaria  -en  este  caso,  a  la penal- o modificar los existentes, respetando  -desde luego- los principios y valores constitucionales.   

   

La   competencia   ha   sido   definida  tradicionalmente  como la facultad que tiene el juez para ejercer, por autoridad  de  la  ley,  una  determinada función, quedando tal atribución circunscrita a  aquellos  aspectos  designados  por  la ley. Normalmente la determinación de la  competencia  de  un  juez  atiende  a criterios de lugar, naturaleza del hecho y  calidad de los sujetos procesales.   

   

Este  principio  de  carácter  normativo  definido  por  la  Constitución, comprende una doble garantía en el sentido de  que  asegura  en primer término al sindicado el derecho a no ser juzgado por un  juez  distinto  a  los que integran la Jurisdicción, evitándose la posibilidad  de  crear nuevas competencias distintas de las que comprende la organización de  los  jueces.  Además,  en  segundo  lugar, significa una garantía para la Rama  Judicial  en  cuanto impide la violación de principios de independencia, unidad  y   “monopolio”  de  la  jurisdicción  ante  las  modificaciones  que  podrían  intentarse   para   alterar   el   funcionamiento   ordinario.      (Subrayas    fuera    del    texto  original).   

   

De manera que la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema de Justicia, como máximo órgano de  la  jurisdicción  ordinaria  penal, no es ajena a la asignación de competencia  que  el legislador ha establecido en las dos normas procesales penales que rigen  concurrentemente  en  el territorio nacional (Ley 600 de 2000, art. 75 y Ley 906  de  2004,  art.  32),  que  en  esencia  son  las  mismas,  con excepción de la  señalada  por  el  numeral  10  de  la primera en mención, por tratarse de una  figura      propia     de     ese     procedimiento     con     características  inquisitivas.   

Una de las competencias asignadas a la Sala,  se  halla  determinada  por  el  recurso  de  casación  que  procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia,  medio  de  impugnación  que  habiendo sido  interpuesto               oportunamente4 y presentado la demanda dentro  del             término            legal5, habilita la competencia de la  Corte para revisar la sentencia.   

De  no  cumplirse  con  la  interposición y  presentación   de   la   demanda,  se  declarará  desierto  mediante  auto  de  sustentación contra el cual procede el recurso de reposición.   

Quiere lo anterior decir, que la sentencia de  segunda  instancia  cobra  ejecutoria  (i)  si  transcurridos los términos previstos en los artículos 183 de  la  Ley  906  de  2004 y 210 de la Ley 600 de 2000, ambos con las modificaciones  introducidas  por  la Ley 1395 de 2010, no se interpuso el recurso de casación,  o  si  (ii)  habiendo  sido  presentado  en  tiempo,  no  se  cumplió  con  la  presentación de la demanda,  correspondiendo la declaratoria de desierto.   

Y  el  mismo efecto -ejecutoria- surge de la  manifestación  voluntaria  y  facultativa de la parte procesal que por sentirse  afectada  con  la  decisión  interpone  el  recurso,  presenta la demanda, pero  finalmente  opta,  igualmente  de  manera  discrecional,  por  desistir  de  esa  opción,  declinando  así  la competencia de la Corte para entrar a revisar una  sentencia  frente  a  la  cual  desaparece, con el desistimiento del recurso, la  expresión  de  inconformidad  que  habilitaba  la  competencia  por  el  factor  funcional.   

Tal  consecuencia se explica en el principio  dispositivo  de los recursos, por cuanto es la parte que decidió ejercerlo a su  libre  y  prudente  juicio,  la  que resuelve abandonar la posibilidad de que la  Sala  dentro  de  la  competencia  funcional  atribuida  por  la ley, intervenga  extraordinariamente, por fuera de las instancias.   

Por  ello, el desistimiento de los recursos,  concretamente  el  de  casación,  es una facultad admitida por el legislador en  tanto  el  artículo  199  de  la  Ley  906  de  2004 establece que podrá  desistirse de él antes de que la  Sala  decida,  obviamente bajo el entendido de que solo quien lo interpone está  legitimado  para  renunciar,  abandonar  o  declinar6 ese derecho.   

Precisamente   porque  los  procedimientos  penales  vigentes  no  establecen  recursos cuyo agotamiento sea obligatorio, su  impulso  y  desistimiento  recae  exclusivamente en el interés que puedan tener  las  partes  e  intervinientes,  como  bien  lo  establece la ley, es decir, son  determinaciones  frente  a las cuales al juez no le queda opción diferente a la  de reconocer esa voluntad.   

Así,  quien  decide desistir del recurso de  casación,  solo  debe comunicarlo a la Sala, sin que siquiera le corresponda la  carga  de  expresar  alguna  razón para abandonar el derecho a que se revise la  sentencia  impugnada.  Eso  si,  esa voluntad deja de tener relevancia cuando se  cumple  el  acto  procesal  a partir del cual la ley señala la imposibilidad de  renunciar:  cuando  ha  sido  decidido  el  recurso7.   

Entender el desistimiento del recurso como en  el  pasado  lo  concibió  la  Sala, es admitir que la Corte puede extender a su  juicio  la  competencia determinada por el legislador, afectando el principio de  reserva legal y vulnerando el derecho fundamental del juez natural.   

De  manera que la casación oficiosa solo es  viable   bajo   el  entendido  de  que  la  Sala  detente  la  competencia  para  pronunciarse,  más  no  ante  la  falta total de ese factor que no entraña una  mera  formalidad,  sino  la  protección  del  principio constitucional del juez  natural.   

En  síntesis, la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de Justicia adquiere competencia, en tratándose del recurso  de  casación,  cuando (i) se  interpone  en  término, (ii)  la    demanda    ha    sido    presentada    oportunamente,    y    (iii)  la  actuación  se  recibe  en  la  Corporación  para  estudiar  los presupuestos de admisión de la demanda.   Una   vez   reunidos,   la   Corte   pierde   competencia   cuando  (i)   se   desiste   de   él;  (ii)  se  inadmite8  o  es  (iii)  decidido  de  fondo.  Frente  a  las primeras por el  agotamiento,  en  tanto  que  la  segunda,  por  disponibilidad  de la parte que  ejerció  el  derecho, siendo inviable a partir de ese momento, la revisión del  fallo recurrido para cualquier efecto posible.   

De  acuerdo  con lo expuesto en precedencia,  comoquiera  que  el  impugnante  (defensor  técnico)  ha  manifestado  clara  y  expresamente  su voluntad de desistir del recurso de casación, en los términos  del  artículo 199 del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004), sin que  la  Sala  se  hubiere pronunciado sobre el mismo, se accederá a su pretensión,  decisión  con  la  cual  la  Corporación  pierde  la  competencia para revisar  oficiosamente el fallo recurrido.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de Corte Suprema de Justicia,   

  RESUELVE   

  PRIMERO:   RECONOCER  al  doctor  Rodrigo  José  Romero   Álvarez   como  nuevo  defensor  del  sentenciado  YEIS  MANUEL  JEREZ  LEIVA.   

          SEGUNDO:            ACEPTAR   el  desistimiento  del  recurso  extraordinario   de   casación   presentado  por  el  defensor del procesado.   

         Contra     esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

(salva parcialmente voto)  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  «Artículo 29. El debido proceso se aplicará a toda  clase de actuaciones judiciales y administrativas.   

Nadie  podrá  ser  juzgado sino conforme a  leyes  preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y  con   observancia  de  la  plenitud  de  las  formas  propias  de  cada  juicio.   

En  materia  penal,  la  ley  permisiva  o  favorable,   aun  cuando  sea  posterior,  se  aplicará  de  preferencia  a  la  restrictiva o desfavorable.   

Toda persona se presume inocente mientras no  se  la  haya declarado judicialmente culpable. Quien sea sindicado tiene derecho  a  la  defensa  y  a  la asistencia de un abogado escogido por él, o de oficio,  durante  la  investigación  y  el juzgamiento; a un debido proceso público sin  dilaciones  injustificadas;  a  presentar  pruebas  y  a controvertir las que se  alleguen  en su contra; a impugnar la sentencia condenatoria, y a no ser juzgado  dos veces por el mismo hecho.   

Es  nula,  de  pleno  derecho,  la  prueba  obtenida con violación del debido proceso.»   

2  ROCCO, Ugo (2002): Derecho  Procesal   Civil. Ciudad   de   México:  Editorial  Jurídica Universitaria, p.  246.   

3 CC. 3  jun. 1993. C-208/93.   

4 Ley  906/2004:  ante  el  Tribunal  dentro  de  los  5  días siguientes a la última  notificación  de  la  sentencia.   Ley  600/2000:  dentro  de los 15 días  siguientes  a  la  última  notificación  de la sentencia de segunda instancia.   

5 Ley  906  de 2004: dentro de los 30 días siguientes al vencimiento del término para  interponerlo.  Ley  600  de 2000:30 días siguientes al vencimiento del término  para interponerlo.   

6  Acepciones   reconocidas   por   el   Diccionario   de   la   Lengua  Española.  http://dle.rae.es/?id=D78E0XT   

7  Artículos 199 de la Ley 906 de 2004 y 230 de la Ley 600 de 2000.   

8 En la  Ley   906   de   2004,   siempre   y   cuando   no   prospere   el   recurso  de  insistencia.     

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