AP056-2014(42992)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP056-2014  

Radicación N° 42992.  

Aprobado Acta No. 11.  

Bogotá D.C., veintidós (22) de enero de dos  mil catorce (2014).   

ASUNTO  

Conforme  a lo reglado en el numeral 4° del  artículo  32  de la Ley 906 de 2004, define la Corte la competencia para llevar  a  cabo  el  trámite  del  juicio  dentro  del  presente  diligenciamiento  que  se  adelanta respecto de MARYURY ELIZABETH HERNÁNDEZ  ALMANZA,   a   quien   la   Fiscalía   27      Local     de     Ibagué  (Tolima) le atribuye la conducta  punible  de hurto por medios informáticos y semejantes.   

HECHOS  

En  el  escrito  de  acusación,  el  ente  instructor los reseña de la siguiente manera:   

“Según Informe de Policía de vigilancia  en  casos de captura en flagrancia FPJ-5 de fecha 11 de agosto de 2009, suscrito  por  el PT OSPINA APONTE JOHAN, indica que en la fecha se encontraba patrullando  por  el  sector  del Jordán  segunda etapa reportando un  caso  en Multicentro (centro  comercial  ubicado en la ciudad de Ibagué, se aclara)  donde   dos   femeninas  portaban   tarjetas   clonadas,   de  inmediato   se  trasladan  al  lugar        de       los              hechos             comunicándose con el personal de seguridad de  turno   de   la   puerta  principal,      le     indicaron     que     las     mujeres     estaban     en     el     Almacén  la  Riviera  al  llegar allí las  mujeres  se  hallaban  fuera  del establecimiento y se  dirigían  hacia  el  teatro  CINEMARK  procediendo a  interceptar una de ellas de  nombre   MARYURI   portaba  una  bolsa  y  dentro  de  ésta  un  perfume  que lo  había   comprado     en     la     Riviera     que     al     entrevistarse  con  la    señora   del   establecimiento   la   Riviera  manifestó       que       la       señora           había  comprado  esa  loción  con tarjeta  que  no  era  de  ella  y  al  proceder       a  requisar    el    bolso   ésta   señora   portaba  4  tarjetas  bancolombia        pero   la  tarjeta  con  la    que    hizo   la   transacción  de  la  compra  no se le  encontró     en     su    poder,    procediendo   a  realizar  el           respectivo       procedimiento de captura.   

A través de las  investigaciones  que  realizó la Fiscalía  se  tiene que la tarjeta con la que hizo la transacción  la  imputada  es  titular  el  señor  Rodrigo  Murcia,  identificado con cédula de ciudadanía 12’165.430 de Florencia Caquetá,  fue víctima de un ‘Cambiazo’  de  tarjeta  por  una mujer en la  ciudad  de  Pitalito  Huila  el  día  siete (7) de agosto del año 2009, que al  realizar  el señor Murcia en la ciudad de Florencia transacciones se dio cuenta  que  había  sido  víctima  de  cambiazo  de  su  tarjeta  y  allí procedió a  verificar  en  el  banco  Popular  el suceso le indicaron que la tarjeta que él  portaba no era la suya.   

ANTECEDENTES  

1. En audiencia preliminar llevada a cabo el  30  de  agosto  de  2012  ante el Juzgado Quinto Penal Municipal con función de  control  de  garantías  de  Ibagué  (Tolima),  se  declaró contumaz a MARYURY  ELIZABETH  HERNÁNDEZ  ALMANZA  y  se  le  formuló imputación por el delito de  hurto   por   medios  informáticos  y  semejantes,  tipificado   en  el  artículo  269  -I  del  Código  Penal.   

2.  El  19  de  septiembre  posterior,  la  Fiscalía  27  Local  de esa ciudad presentó escrito acusatorio en contra de la  procesada, ratificando el ilícito en comento.   

2.1.  El 5 de octubre de ese año asumió la  etapa  de  la  causa el Juzgado 11 Penal Municipal con funciones de conocimiento  de  Ibagué,  despacho que en la primera sesión de la audiencia de formulación  de  acusación,  celebrada  el  8 de febrero de 2013, denegó la declaratoria de  nulidad  solicitada  por  la  defensa,  en  decisión  que confirmó el superior  funcional el 9 de mayo siguiente.   

2.2.  Luego  de  un  dilatado  trámite,  la  siguiente  sesión  de la diligencia de acusación tuvo lugar el 23 de diciembre  de  2013,  en  la  cual  el  juez  de  conocimiento  dictó  auto  declarando la  incompetencia territorial para conocer del proceso.   

En  efecto, apoyado en el artículo 43 de la  Ley  906  de  2004, que establece los criterios para fijar la competencia por el  factor  territorial,  asi como en precedente de la Sala en el que se definió la  misma   con  base  en  el  lugar  donde  ocurrió  la  afectación  patrimonial,  consideró  que  si  bien  en  la  ciudad  de Ibagué se llevó a cabo la compra  atribuida  a  la acusada, el dinero se debitó en la de Florencia (Caquetá), en  donde tiene la cuenta de ahorros la víctima.   

Así,  por haberse presentado el desmedro al  patrimonio  económico  en  esa  municipalidad,  el  asunto  lo debe impulsar un  juzgado penal municipal de la misma.   

En  esa medida, como se trata de resolver lo  atinente  a  la  competencia entre juzgados de diferentes distritos, remitió la  actuación a esta Corporación para los fines pertinentes.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De acuerdo con lo preceptuado en el numeral  4°  del  artículo  32  de la Ley 906 de 2004, a la Corte le asiste atribución  para   pronunciarse   respecto   de  la  definición  de  la  competencia  que  con  ocasión del presente  asunto    promueve   el   titular   del  Juzgado  Once  Penal  Municipal  con  funciones     de     conocimiento     de    Ibagué    (Tolima),    buscando      apartarse  del mismo,  al   considerar   que  los  hechos  ocurrieron  en  la  ciudad  de  Florencia  (Caquetá),  por  haberse  presentado allí el desmedro  patrimonial.   

Para  la  Sala, debe anotarse desde ya, la  declaratoria         de         incompetencia  realizada  por  el juez  penal  municipal, se ofrece no solo innecesaria, sino  contraria a claros principios de celeridad y eficacia.   

Es que, si de entrada se advierte clara la  redacción  del artículo 43 del Código de Procedimiento Penal de 2004, resulta  cuando     menos     inoficioso    –y   dilatorio-,   que   cuestione  lo  concerniente  al  lugar de comisión del delito, siendo claro que en este evento  el  fiscal del caso, con sobradas razones, optó por  presentar   el   escrito   de   acusación   en   la   ciudad   de  Ibagué,  pese  a  que  es posible que  parte    del   delito   haya   sido   perpetrada   en   diferente   comprensión  territorial.   

En  efecto,  el  precepto  en  cuestión  dispone:   

“Competencia. Es competente para conocer  del juzgamiento el juez del lugar donde ocurrió el delito.   

Cuando no fuere posible determinar el lugar  de  ocurrencia  del  hecho, éste se hubiere realizado en varios lugares, en uno  incierto  o  en  el  extranjero, la competencia del juez de conocimiento se fija  por  el  lugar  donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General de  la  Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de la  acusación.   

Las   partes   podrán  controvertir  la  competencia   del   juez   únicamente   en   audiencia   de   formulación   de  acusación.   

Para  escoger  el  juez  de  control  de  garantías   en   estos  casos  se  atenderá  lo  señalado  anteriormente.  Su  escogencia no determinará la del juez de conocimiento”.   

Entonces, no es objeto de discusión que el  hecho  se  ejecutó  en por lo menos tres  lugares diferentes, correspondientes  a    los   municipios  de   Pitalito  (Huila),  Ibagué   y   Florencia;   en   la  primera,  donde  se    efectuó    el  cambiazo de la tarjeta de  crédito  adjudicada a Rodrigo Murcia; en la segunda, porque allí fue utilizada  la  misma;  y,  en la tercera, dado que aquél tiene radicada su cuenta bancaria  en la misma.   

En  esa  medida,  ningún reparo merece la  competencia    en    cabeza    del    juez    penal  municipal          de          Ibagué,  ya  que  fue  en esta ciudad  donde  se  empleó la tarjeta de crédito, se obtuvo  el  provecho  ilícito  y  además  se  retuvo  en  flagrancia  a  la  indiciada  HERNÁNDEZ ALMANZA.   

Ahora,  si  se  optara  por estimar que la  conducta  también  se  ejecutó  parcialmente  en las localidades de Pitalito y  Florencia, la norma citada claramente reseña que el  juez  natural  para  los  casos  en  los cuales el delito comprende varias sedes  geográficas,  lo  es  aquel  con  competencia  en alguna de ellas ante quien se  presenta el escrito de acusación, como aquí ocurrió.   

Por ello, entonces, no se entiende por qué  el  juez  de conocimiento  desdice  de lo válidamente actuado por el fiscal y busca modificar tan precisas  reglas,  ignorando,  también,  que  cuando el aludido precepto significa que el  fiscal  acusará  en  el lugar donde “se encuentren  los  elementos  fundamentales  de  la  acusación”,  simplemente  está  facultando  al  funcionario  para  que  decida,  conforme su  particular  teoría  del  caso,  en  qué  lugar puede mejor desplegar esa tarea  demostrativa  que  le  compete  ante  el  funcionario  judicial,  al  margen  de  que     en     otros     lugares     reposen    medios    de   convicción  adicionales  que soportan  la lesión patrimonial.   

Para lo que se examina, el fiscal encargado  del   asunto   estimó   acusar   ante  los  jueces  penales   municipales   de   Ibagué,  y  con  ello,  una  vez  asumido  por  el  juez  competente  el  conocimiento,  fijó  definitivamente  el  sitio  de  juzgamiento,  sin  que sea  posible   variarlo   al   antojo   del   funcionario  judicial,  a  excepción de los tópicos referidos a  impedimentos o incompetencia demostrada.   

En  suma,  si  el  representante  de  la  Fiscalía  presentó  el  escrito  acusatorio  ante  uno de los jueces que tiene  plena  legitimidad para conocer del asunto, mal puede  el  juzgador modificar esa ya definida intervención  precisa    de    la    justicia,    apenas    pretextando    que    carece  de  competencia  por cuanto los  hechos tuvieron ocurrencia en un lugar diferente.   

Ahora,  el  precedente  de  la Corte que  trae  a  colación  el  juez  penal  municipal  (CSJ  AP,  25  de  agosto  de  2010, Rad. 34.564) no tiene  aplicación  al  presente  caso, no solo porque en ese asunto la competencia fue  impugnada  por  el  fiscal,  sino también porque con posterioridad al mismo, la  Corporación  se  ha  pronunciado  en  múltiples ocasiones refrendando la tesis  aquí  sostenida,  acorde  con la cual, cuando la conducta punible se ejecuta en  varios               lugares,   la  competencia  del  juez  de  conocimiento  se  fija por el lugar donde se formule  acusación  por parte de la Fiscalía General de la Nación, lo cual hará donde  se   encuentren   los   elementos  fundamentales  de  la  acusación      (entre     otros:  CSJ  AP,  2   de   marzo  de    2011,    Rad.  35.918;  CSJ     AP,     2    de    noviembre        de     2011,    Rad.    37.762;      y,      CSJ  AP,  5  de  septiembre  de     2013,    Rad.    42.163).   

Acorde   con   lo   anotado,  de  manera  inmediata  se  enviará  la  actuación  al  Juzgado  Once  Penal Municipal    con    funciones    de  conocimiento  de  Ibagué,  para  que  sin  más dilaciones inoficiosas proceda a continuar con la audiencia  de formulación de acusación.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

RATIFICAR  que  el  conocimiento  para conocer este caso corresponde al Juzgado Once Penal Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de  Ibagué,  a  cuyo  despacho  se  ordena la  remisión inmediata del mismo.   

En    consecuencia,    se   DECLARA   infundada  la  declaración  de  incompetencia  realizada  por el titular de ese despacho judicial en curso de la  audiencia de formulación de acusación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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