AHP5668-2014(44690)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada ponente  

AHP5668-2014  

Radicación n° 44690  

Bogotá D.C., veintidós (22) de septiembre de  dos mil catorce (2014).   

VISTOS  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede la suscrita Magistrada a resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  pasado 4         de         septiembre  proferida  por un Magistrado  del   Tribunal   Superior   de   Ibagué,  por  medio  de  la  cual  negó  por  improcedente la acción de  habeas  corpus  promovida  por     JOSÉ  ADALBER  UPEGUI CRUZ, condenado  por  los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de  armas   de   fuego,  quien  asegura   tener   derecho   a   la   libertad   por   cumplimiento  de  la  pena  impuesta.   

ANTECEDENTES  

1. Mediante fallo del 30 de marzo de 2003, el  Juzgado   Sexto   Penal   del   Circuito  de  Ibagué  condenó  a  JOSÉ  ADALBER  UPEGUI CRUZ a 29 años y 9  meses  de  prisión  en calidad de autor de los delitos de homicidio agravado en  concurso  con  porte  ilegal  de armas de fuego; sentencia cuyo quantum punitivo  fue  modificado  en  sede  de  segunda  instancia el 1° de enero de 2004 por el  Tribunal  Superior  de  la  misma ciudad, para imponer en definitiva 26 años de  prisión.   

          2.  Por  medio  de  auto  del  3  de junio de 2009 el Juzgado 1° de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué acumuló la pena referida  con  la  impuesta  por  el  Juzgado  10  Penal  Municipal  de  la  misma ciudad,  correspondiente  a  78  meses  de  prisión  por el delito de hurto calificado y  agravado.  En  ese  orden,  fijó la sanción en 31 años y 2 meses de prisión.   

3.  Como  consecuencia  de  otra  sentencia  proferida  el  29  de  julio  de  2011  por  el  Juzgado  1° Penal del Circuito  Especializado  de  Ibagué,  el  11 de junio de 2012 el estrado judicial en cita  realizó  nueva  acumulación  jurídica  de penas, por lo cual estableció como  nueva pena privativa de la libertad 34 años, 5 meses y 18 días.   

FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

          Considera  el  actor  que ostenta la calidad de desmovilizado de las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  razón  por  la  cual se acogió al proceso  regulado  por la Ley 975 de 2005. Dentro de tal contexto, señala, fue condenado  por  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal Superior de Bogotá a una pena  alternativa  de 8 años de prisión; sanción que a su juicio debe ser acumulada  con  las  proferidas  por la justicia ordinaria, a pesar de que en la actualidad  se encuentra pendiente de resolver impugnación.   

          Seguidamente,  sostiene  que  el momento a partir del cual se inicia  el  descuento  de  la  pena  que  debe  cumplir,  es  aquel  en el que el bloque  paramilitar  al  que pertenecía se desmovilizó, es decir, en el año 2005, por  lo que considera que ya cumplió la pena que le fuera impuesta.   

          Con   base   en   lo   expuesto,   pide   se   ordene   su  libertad  inmediata.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Ibagué  decidió,  mediante  providencia  del  pasado 4 de septiembre negar por  improcedente   la   referida   solicitud   de  habeas  corpus,  al  considerar  que  como  la  sentencia  de  justicia  y paz no está acreditada en el plenario, en la actualidad la pena que  debe  cumplir  el  actor  es  la  equivalente  a  34 años 5 meses y 18 días de  prisión,  en  virtud  de la acumulación jurídica que realizara el Juzgado 1°  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad de Ibagué, en auto de 11 de  junio de 2012.   

Así las cosas, como advierte que el actor se  encuentra  privado  de la libertad desde el 19 de febrero de 2002, ha descontado  a  la  actualidad un total de 12 años, 6 meses y 16 días de prisión, los que,  aunados  a  tiempo  redimido,  ascienden  a  14  años,  9  meses  y 29 días de  prisión.   

Conforme  a  lo  expuesto,  concluyó que el  accionante no ha purgado la totalidad de la pena impuesta.   

LA IMPUGNACIÓN  

            El  accionante  reiteró  que la sanción impuesta por la justicia  transicional  debe ser acumulada a la pena determinada por las autoridades de la  justicia     ordinaria,     al     tiempo     que,     mencionó    “estoi (sic)  ilegalmente  detenido  por  echo superado a la ley de  justicia y paz (sic)”.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

Corresponde a la Magistrada que aquí provee  desatar  la  impugnación  interpuesta contra la providencia del 4 de septiembre  último,  conforme lo dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo  es  un  juez plural el recurso lo  debe  sustanciar  y  decidir  uno  de los magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

En primer lugar, cabe advertir que el habeas  corpus  procede,  según  lo  establecido  en  el  artículo 1º de la precitada  legislación,  en  dos  situaciones; en primer lugar, cuando la privación de la  libertad  se produce con violación de las garantías constitucionales o legales  y, en segundo término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Precisado  lo  anterior, se constata que los  argumentos  medulares  de  la  acción se orientan a señalar que el actor tiene  derecho  a  su  libertad por haber cumplido la totalidad de la sanción impuesta  en  el  marco  de la Ley de Justicia y Paz, la cual en sentir del opugnador debe  ser  acumulada  a  la  sanción  definitiva  impuesta  por  el  Juzgado  1°  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué.   

Sobre el particular es necesario señalar, en  primer  término,  que  este procedimiento especial no corresponde a un recurso,  sino   a  una  acción,  y  como  tal,  su  ejercicio  acontece  por  fuera  del  diligenciamiento penal.   

En  segundo  lugar,  que las irregularidades  sobre  la  comprensión  de  las  normas  y  lo  que  a partir de ello se decida  judicialmente,   deben   ser   planteadas  al  interior  del  trámite  judicial  adelantado,   dada   la   naturaleza   esencialmente   extrasistémica  de  esta  acción.   

En  efecto, de tiempo atrás se ha precisado  que  este  mecanismo  es  de  índole  extrasistémico,  es decir, sólo procede  cuando   intentados   los  mecanismos  ordinarios  de  protección  de  derechos  fundamentales  reglados por el legislador al interior de los trámites, no se ha  conseguido  su condigno amparo, pues de lo contrario se convertiría en un medio  para  violentar  el  debido proceso propio de las actuaciones judiciales, con lo  cual  se  quebrantaría  el  principio  de  independencia  y  autonomía  de los  funcionarios,  al  pretender,  en  este  caso,  dilucidar  un tema del exclusivo  resorte de quienes de manera expresa conocen de él.   

Acerca de tal temática la Sala de Casación  Penal  ha  efectuado  las siguientes consideraciones1.   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata,  corresponde  a un mecanismo extrasistémico, cuya prosperidad  tiene  lugar  cuando  la  afrenta a las garantías protegidas tiene su origen en  causas  externas  al  trámite,  pues de lo contrario, esto es, si la violación  del   derecho   a   la   libertad   personal   tiene   su  génesis  dentro  del  diligenciamiento, debe demandarse su amparo al interior de éste.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos,  la  recusación  y la solicitud de  nulidad,  por  cuyo  medio  pueden  abogar  por  la protección de sus derechos,  pues:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su  propia  negación”2    (subrayas    fuera    de  texto).   

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  trámites  judiciales deben ser  adelantados         con         “observancia   de   la  plenitud  de  las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  las  peticiones  y  recursos  con  el  ejercicio de la acción de  habeas    corpus,   pues  precisamente  dentro  de  la  comprensión  del  derecho  fundamental  al debido  proceso,  argumentos jurídicos y de razón práctica permiten colegir que antes  de  acudir  a  los  mecanismos  constitucionales o legales de protección de los  derechos,  su  reclamación  debe  efectuarse,  siempre que ello sea posible, al  interior  de  las  actuaciones ordinarias, todo lo cual dota al diligenciamiento  penal  de  unos  mínimos  de  coherencia, reconoce su progresividad y a la vez,  proscribe   la  posibilidad  de  eventuales  decisiones  contradictorias  de  la  jurisdicción sobre una misma temática.   

Así  las  cosas,  resulta  manifiestamente  improcedente  la  pretensión  del  actor de acudir a la acción de habeas  corpus en procura de conseguir su  libertad,  pues  la  alegada violación del derecho a la libertad personal tiene  su  génesis  dentro  del diligenciamiento, de tal suerte que es al interior del  mismo  donde debe elevar la solicitud orientada a superar su confinamiento y, en  caso  de  que  lo  decidido no se encuentre conforme a sus intereses, tendrá la  posibilidad de ejercer los recursos pertinentes.   

Es  palmario que una decisión diversa sobre  el  particular  en  el  curso  de  este  trámite, comportaría una intromisión  indebida  en  la  actuación  del  juez  natural,  en  manifiesto  quebranto del  principio  de  independencia  judicial,  pues en este evento, basta saber que la  privación  de  la  libertad  del  condenado  se  fundamenta  en  una  sentencia  condenatoria  emitida  por funcionario competente, con las formalidades legales,  para advertir su legitimidad.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de   la   cual  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Ibagué  negó  por  improcedente  el  amparo  de habeas corpus  presentado  por  JOSÉ  ADALBER  UPEGUI  CRUZ,  de  conformidad con las razones expuestas en la  anterior motivación.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

2  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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