AHP476-2015(45297)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  

AHP476-2015  

Radicación No. 45297  

Bogotá, D.C., cuatro (4) de febrero de dos  mil quince (2015).   

ASUNTO:  

Resuelve   el  Despacho  la  impugnación  presentada  por  el  apoderado  Jhonny  Miguel  Domínguez  Retamozo  contra  la  decisión  del 20 de enero del presente año, por medio de la cual un Magistrado  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Valledupar declaró improcedente la  solicitud  de hábeas corpus  invocada  por  el  citado,  quien  se  encuentra  privado  de  la libertad en el  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de Alta y Mediana Seguridad de la  misma  ciudad,  en  razón  del  proceso  que  se  le  adelanta por el delito de  homicidio  agravado  en  el  Juzgado Primero Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento    de    la    dicha    capital    dentro    del    radicado    No.  2010-00474.   

LA   PETICIÓN:  

En  síntesis,  el abogado de Jhonny Miguel  Domínguez   Retamozo   fundó   su   solicitud  de  amparo  en  los  siguientes  argumentos:   

1.  El 3 de  diciembre  de  2010 se dio inicio al juicio oral en el Juzgado Primero Penal del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Valledupar, fecha en la cual las  partes  presentaron  su  teoría  del  caso,  suspendiéndose  tal  audiencia  a  petición   de   la   Fiscalía,  en  razón  de  la  no  comparecencia  de  sus  testigos.   

2.  A pesar  de  que  se programó la continuación de la audiencia del juicio oral en varias  oportunidades,  ello  no ocurrió por cuanto la Fiscalía, el 7 de marzo de 2011  y  12  de  julio  de  2011,  tuvo  que  atender  otros asuntos, mientras que las  sesiones  fijadas  para  el 12 de agosto de 2011, 8 de marzo de 2012, 6 de junio  de  2012,  8 de octubre de 2012, 19 de noviembre de 2012, 5 de junio de 2013, 28  de  agosto  de  2013,  2  de  diciembre  de  2013,  24  de  junio de 2014 y 9 de  septiembre  de 2014, no pudieron llevarse a cabo debido a la no comparecencia de  los declarantes de cargo.   

Así  mismo,  las  sesiones del juicio oral  dispuestas  para el 3 de noviembre de 2011, 1 de febrero de 2012, 24 de abril de  2012  y  26  de  febrero  de  2014,  no  se cumplieron, bien por solicitud de la  defensa  o  por su inasistencia, mientras que las del 24 de mayo de 2011 y 12 de  diciembre  2011 no se agotaron por cuanto no se produjo el traslado del acusado,  en  tanto  que  la  del  4  de  abril  de 2013 se frustró por falta de una sala  adecuada.   

3.  Expresa  el  impugnante  que  a pesar de haber transcurrido más de cuatro años desde el  inició   del   juicio   oral,   el  mismo  no  ha  culminado  por  “culpa”    de    la    Fiscalía,  superándose  ampliamente el término de 30 días previsto en el artículo 17 de  la  Ley  906  de  2004 e, igualmente, se ha desconocido el plazo razonable, así  que   se   está  ante  una  prolongación  ilícita  de  la  privación  de  la  libertad.   

4.  Finalmente,  tras  aludir que: no es posible mantener una privación de la libertad de manera  indefinida;  el  caso de la especie no justifica la dilación que presenta y; el  vacío  legislativo  acerca del término de la privación de la libertad una vez  se  ha  iniciado  el  juicio  no justifica su demora, solicita que se conceda el  amparo constitucional invocado.   

DECISIÓN      DE    PRIMERA   INSTANCIA:   

El Magistrado a quien correspondió conocer  del  asunto, después de agotar el procedimiento establecido en el artículo 5°  de la Ley 1095 de 2006, en resumen señaló:   

1.  Si bien  el  8  de  diciembre de 2014 la defensa solicitó la libertad por vencimiento de  términos  ante  un  juzgado  de  control  de  garantías,  resulta improcedente  otorgar  el  amparo  incoado  por  cuanto  no  concurre la causal prevista en el  numeral  1º  del  artículo  317  de  la Ley 906 de 2004, es decir, que se haya  cumplido  la  pena  señalada  para  el  delito  por  el  que  se  procede en la  actuación     que    mantiene    interno    a    Jhonny    Miguel    Domínguez  Retamozo.   

2.   La  sola  remisión  a  lo actuado sin mencionar causal alguna para que legalmente proceda  la  libertad,  no  da  lugar a la protección constitucional, amén de que en el  caso  particular  la  dificultad  para  llevar a cabo el debate probatorio en el  juicio   oral  no  se  le  puede  achacar  a  la  Administración  de  Justicia,  observándose  sí,  que en varios momentos ello es atribuible a la defensa, por  ejemplo,   en   lo   que   toca  con  las  sesiones  fijadas  para  “el  30  de septiembre, 3 de noviembre y 12 de diciembre de 2011;  1  de  febrero, 8 de marzo y 24 de abril de 2012; 2 de diciembre de 2013 y 26 de  febrero de 2014”.   

3.    El  proceso  se sigue por la violación del derecho fundamental a la vida, lo que le  impone  a  la  Administración  de Justicia el deber de acopiar todo el material  probatorio posible en orden a adoptar una decisión adecuada.   

4.    La  nulidad  de  lo  actuado  para  garantizar  el principio de inmediación tras la  muerte  del  titular del juzgado, los esfuerzos del actual juez con funciones de  conocimiento  para  asegurar la comparecencia de los testigos, incluso acudiendo  a  medidas  coercitivas,  así  como  las  múltiples  oportunidades  en  que se  frustró  la  continuación  del  trámite  por  causa  de  la defensa, llevan a  señalar que en este caso se ha observado el plazo razonable.   

5.   Finalmente,  expresa  que  como  la  privación  de la libertad de Jhonny Miguel  Domínguez  Retamozo  obedece  a una medida de aseguramiento vigente y el motivo  de  libertad  invocado  no  está previsto dentro de aquellos contemplados en el  artículo  317  de  la  Ley  906  de  2004,  declara  improcedente la acción de  hábeas corpus.   

LA   IMPUGNACIÓN:  

El  apoderado  de  Jhonny Miguel Domínguez  Retamozo,  al  cuestionar  la  decisión  en  la  que no se le concede el amparo  constitucional a su prohijado, propuso los siguientes argumentos:   

1. Contrario a lo  concluido  por  el a quo, se  desconoció  el plazo razonable, pues a causa de la Fiscalía han pasado más de  cuatro años sin que haya culminado su turno probatorio.   

2.    La  primera  instancia  no  tuvo  en  cuenta  que  en  el escrito donde se invoca la  protección  constitucional  de  la  libertad, se expuso con suficiente claridad  que se había desconocido el plazo razonable.   

3.  Si  bien  al  incoar   la  acción  de  hábeas  corpus  no  se  precisó  la  causal  que  da  lugar a la protección del  derecho  a  la  libertad,  basta  señalar  que el mismo encuentra amparo en los  artículos  28,  29  y 228 de la Carta Política y 4 de la Ley Estatutaria de la  Administración  de  Justicia,  así  que  basta observar el tiempo transcurrido  desde  el  inicio  del  juicio  oral,  para  percatarse  de  que  aquel  ha sido  vulnerado.   

4. A pesar de que  el  funcionario  judicial  de primer grado pone de presente las dificultades que  ha  enfrentado  la Fiscalía para lograr el recaudo de la prueba testimonial, lo  cierto  es  que por el tiempo transcurrido entre la audiencia preparatoria hasta  la fecha, se concluye que se ha desconocido el plazo razonable.   

5. No obstante que  se  proceda  por  una conducta punible atentatoria del derecho fundamental de la  vida  y  que  a la Administración de Justicia le asista el deber de acopiar, en  lo  posible,  la  prueba  que le sirva de sustento para adoptar la solución del  caso,  el término para ello no puede ser indefinido, pues está limitado por el  derecho a la libertad.   

6. Las vicisitudes  tanto  procesales  como  en  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas por la  Fiscalía,    no    justifica    que   hayan   transcurrido   más   de   cuatro  años.   

7. Finalmente, una  vez    aclara    que   no   está   invocando   la   acción   de   hábeas   corpus   por   la  privación  ilícita  de  la  libertad  sino  por  su  prolongación  ilegal  por  el tiempo  transcurrido,    solicita    que    se    conceda   el   amparo   constitucional  incoado.   

CONSIDERACIONES   DEL    DESPACHO:   

I.  Competencia:  

El  suscrito  Magistrado es competente para  conocer   en   segunda  instancia  de  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  20 de enero de 2015, mediante la cual un Magistrado de la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Valledupar negó la solicitud de hábeas  corpus formulada por el abogado  de  Jhonny  Miguel  Domínguez  Retamozo,  según  lo  preceptúa el numeral 2º del artículo 7º de la Ley  1095 de 2006.   

II.       Naturaleza,   alcance   y   procedencia   de   la   acción  de   hábeas             corpus:   

1.    La  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional  ha  señalado  que  en  la  Carta  Política   la   institución   del   hábeas  corpus  es  un  derecho  fundamental (art. 30) de aplicación  inmediata            (art.            85)1,    no    susceptible    de  limitación  durante  los estados de excepción, de manera que al interpretar su  alcance  se  lo  debe  hacer  de  acuerdo con los tratados internacionales sobre  derechos  humanos ratificados por Colombia (art. 93)2,  el cual debe estar regulado  a   través  de  una  ley  estatutaria  (art.  152)3.   

Además,  ha  dicho  que  el  hábeas  corpus es un mecanismo procesal  de  protección de la libertad personal y que por medio de él se trata de hacer  efectivo  el  derecho a la libertad individual, de modo que se constituye en una  garantía                  procesal4.   

2.  A su vez,  el  hábeas  corpus  es una  institución  que  tiene  un doble carácter, es decir, se erige como un derecho  fundamental  y, a su vez, como una acción constitucional, conforme se desprende  de   los  artículos  30  de  la  Norma  Superior  y  1º  de  la  Ley  1095  de  2006.   

3.   Ahora  bien,  el  hábeas  corpus  tutela  la  libertad  personal  cuando  alguien  es  privado  de  ella  (1)  con  violación  de las garantías constitucionales o legales o (2) ésta se prolonga  ilegalmente.   

Cabe  agregar  que  al  respecto  la  Corte  Constitucional ha precisado:   

…la  garantía  de  la  libertad personal  puede  ejercerse  mediante  la  acción  de  hábeas  corpus  en  alguno  de los  siguientes  eventos:  (1) siempre que la vulneración de la libertad se produzca  por  orden  arbitraria  de  autoridad  no  judicial;  (2) mientras la persona se  encuentre  ilegalmente  privada  de la libertad por vencimiento de los términos  legales  respectivos;  (3)  cuando,  pese a existir una providencia judicial que  ampara  la  limitación  del  derecho  a  la  libertad personal, la solicitud de  hábeas  corpus  se  formuló  durante el período de prolongación ilegal de la  libertad,  es  decir,  antes  de  proferida  la  decisión  judicial;  (4) si la  providencia   que   ordena  la  detención  es  una  auténtica  vía  de  hecho  judicial. (SCC T-260 de 1999)   

4. De otra parte,  la  Corte  Constitucional,  en  la  sentencia  C-187  de  2006, mediante la cual  examinó  la  ley  estatutaria  reglamentaria  de  la  acción  de  hábeas   corpus,   indicó  que  éste  mecanismo se instituyó   

…no  solo  en  defensa  del  derecho a la libertad personal, sino que permite controlar además  el  respeto  a  la  vida  e  integridad  de  las  personas, así como impedir su  desaparición  forzada,  su tortura y otros tratos o penas crueles, con lo cual,  ha  de  considerarse  que él cumple una finalidad de protección integral de la  persona privada de la libertad.   

Y sobre el carácter de la referida acción  pública expresó:   

(…)  no  es  un  mecanismo  alternativo,  supletorio  o  sustitutivo para debatir los extremos que son propios al trámite  de  los procesos en que se investigan y juzgan conductas punibles, sino que, por  el  contrario, se trata de una acción excepcional de protección de la libertad  y  de  los  eventuales derechos fundamentales que por conducto de su afectación  puedan  llegar  a  vulnerarse,  como la vida, la integridad personal y el no ser  sometido   a  desaparecimiento,  o  a  tratos  crueles  y  torturas,  según  lo  determinó  la  Corte  Constitucional  en  el  ya citado fallo de control previo  C-187             de             2006…5   

En  otros  términos,  la procedencia de la  acción  de  hábeas corpus  se  encuentra  sujeta a que el afectado con la privación ilegal de la libertad,  o  con su prolongación ilícita, haya acudido primero a los medios previstos en  el  ordenamiento  legal dentro del proceso que se le adelanta, pues lo contrario  conduce  a  una  injerencia  indebida  en  las  facultades  que  son propias del  funcionario judicial que conoce de la actuación respectiva.   

Por  tanto,  cuando  existe  un  proceso  o  actuación  judicial  en  trámite,  no  puede  utilizarse  con  ninguna  de las  siguientes  finalidades:  (i)  sustituir  los  procedimientos judiciales comunes  dentro  de  los  cuales  deben  formularse  las  peticiones  de  libertad;  (ii)  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición y apelación establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos para impugnar las decisiones que interfieran  el  derecho  a  la  libertad  personal;  (iii) desplazar al funcionario judicial  competente;    y    (iv)    obtener    una    opinión    diversa   —a     manera     de     instancia  adicional—   de   la  autoridad  llamada  a resolver lo atinente a la libertad de la persona (CSJ AHP,  26 Jun. 2008, Rad. No. 30066).   

IV.        El    caso   bajo   examen:   

De   acuerdo   con  las  precisiones  que  anteceden,  se observa que el amparo solicitado resulta improcedente, por lo que  se   confirmará   la   decisión  impugnada,  de  acuerdo  con  las  siguientes  razones:   

1.  Si  bien,  según  lo señala el a quo,  el  defensor  de Jhonny Miguel Domínguez Retamozo, en  razón  del  proceso que se le sigue en el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Valledupar  por  el  delito  de  homicidio  agravado,  el 8 de diciembre de 2014  acudió  ante un Juez Penal Municipal con Funciones de Control de Garantías con  el  propósito de solicitar la libertad provisional por vencimiento de términos  de  su prohijado, la cual le fue denegada, de manera que en principio se infiere  que  el  abogado  del  citado agotó el mecanismo que tenía a su alcance con el  fin  de  obtener  la  libertad  de su prohijado, como igualmente lo concluyó el  funcionario  judicial  de  primer  grado,  de  manera que podría decirse que el  citado  está  habilitado  para  invocar  al amparo constitucional; lo cierto es  que,  como  también  lo  asegura  el  Tribunal,  no  hay  lugar  a  conceder la  protección constitucional.   

2.   Al  respecto  cabe  anotar  que  el  artículo  317  de  la Ley 906 de 2004, con las  modificaciones  introducidas por los artículos 30 y 61 de la Leyes 1142 de 2007  y 1453 de 2011, respectivamente, preceptúa:   

Artículo     317.    Causales    de  libertad.  Las  medidas de aseguramiento indicadas en  los   anteriores  artículos  tendrán  vigencia  durante  toda  la  actuación.  La   libertad  del  imputado  o  acusado   se  cumplirá  de  inmediato  y  solo  procederá en los siguientes eventos:   

1.  Cuando se haya cumplido la pena según  la  determinación  anticipada que para este efecto se haga, o se haya decretado  la preclusión, o se haya absuelto al acusado.   

2. Como consecuencia de la aplicación del  Principio de Oportunidad.   

3. Como consecuencia de las cláusulas del  acuerdo cuando haya sido aceptado por el Juez de Conocimiento.   

4. Cuando transcurridos sesenta (60) días  contados  a  partir  de la fecha de la formulación de imputación no se hubiere  presentado  el  escrito de acusación o solicitado la preclusión, conforme a lo  dispuesto  en  el  artículo 294. El término será de noventa (90) días cuando  se   presente   concurso   de   delitos,   o   cuando   sean  tres  o  más  los  imputados.   

5. Cuando transcurridos ciento veinte (120)  días  contados  a partir de la fecha de la formulación de la acusación, no se  haya dado inicio a la audiencia de juzgamiento.   

Parágrafo  1°.  En  los  numerales  4  y  5  se  restablecerán  los  términos  cuando  hubiere  improbación   de  la  aceptación  de  cargos,  de  los  preacuerdos  o  de  la  aplicación  del  principio de oportunidad. No habrá lugar a la libertad cuando  la  audiencia  de juicio oral no se haya podido iniciar por maniobras dilatorias  del  imputado  o acusado, o de su defensor, ni cuando la audiencia no se hubiere  podido  iniciar  por  causa  razonable fundada en hechos externos y objetivos de  fuerza  mayor,  ajenos al juez o a la administración de justicia. En todo caso,  la  audiencia  se  iniciará cuando haya desparecido dicha causa y a más tardar  en  un  plazo  no superior a la mitad del término establecido por el legislador  en el numeral 5 del artículo 317 de la Ley 599 de 2000.   

Los términos previstos en los numerales 4  y 5 se contabilizarán en forma ininterrumpida.   

Parágrafo     2°.     En  los  procesos  que  conocen los jueces penales de los circuitos  especializados,   para  que  proceda  la  libertad  provisional,  los  términos  previstos    en    los    numerales    4    y    5    de   este   artículo   se  duplicarán”  (subrayas fuera de texto).   

3. Del contenido  del  artículo  transcrito  se  concluye, que si bien no hay un término que dé  lugar  a  la  libertad  una vez iniciado el juicio oral, igualmente, conforme lo  señaló  el  Magistrado  del  Tribunal  Superior de Valledupar, el artículo en  mención,  en su numeral 1º, prevé que se tendrá derecho a la libertad, visto  el  escenario  concreto  que  refleja  la  actuación  que concita la atención,  “Cuando   se  haya  cumplido  la  pena  según  la  determinación   anticipada   que   para   este  efecto  se  haga”,  circunstancia que en modo alguno se verifica, pues, en gracia de  discusión,  la  pena  mínima  prevista  en  el Código Penal para el delito de  homicidio  agravado,  que  es  por  el  que  se  procede en la actuación que se  adelanta   en  contra  de  Jhonny  Miguel  Domínguez  Retamozo, asciende a 33 años y 4 meses.   

4. Cabe recordar,  adicionalmente,  que sobre la ausencia de un término para acceder a la libertad  provisional  entre  dos  determinadas actuaciones procesales, esta Corporación,  frente  a  una actuación regulada por la Ley 600 de 2000 sentó su criterio, el  cual  también  opera  en relación con los asuntos gobernados por la Ley 906 de  2004.   

Se  sostuvo  entonces  en  esta  Corte  lo  siguiente:   

…resulta claro y evidente que ninguno de  los  argumentos presentados por el memorialista como sustento de la petición de  hábeas  corpus  son  procedentes,  en  la  medida  en  que  la privación de la  libertad  de…  no es ilegal, toda vez que la misma obedece a una orden emitida  por  un  funcionario judicial competente, es decir, que sobre él pesa medida de  aseguramiento   y   en   la   actualidad   ya   culminó   el  debate  oral  del  juicio…   

Ahora bien, es verdad que entre la última  fecha  en que se celebró la audiencia pública y el día en que se interpuso la  acción,   ha  trascurrido  un  total  de…  después  de  haberse  agotado  la  multicitada  audiencia  de  juzgamiento; empero, por esa particular razón no se  puede  predicar  que  el acusado se encuentra ilegalmente detenido, en la medida  en  que  el  supuesto  fáctico en precedencia enunciado no constituye causal de  libertad   provisional  y  que  la  misma  fue  desconocida  de  facto  por  los  funcionarios judiciales que conocieron del asunto.   

Además, de acuerdo con los datos que obran  en  el  diligenciamiento,  se sabe que el proceso que adelanta el Juez Penal del  Circuito  Especializado  de  Medellín  es  complejo, al punto que no es posible  atribuir  al  mismo la mora judicial para dictar sentencia, tal como se denuncia  en la petición de hábeas corpus.   

Es  decir,  la  situación prevista por el  accionante   no  revela  el  desconocimiento  del  derecho  a  la  libertad  por  ilegalidad  en  la aprehensión o por indebida prolongación de ese derecho, «a  pesar  de que puedan generar algún traumatismo en el desarrollo del proceso, la  acción  constitucional   de  hábeas corpus no es el mecanismo destinado a  que  se  adopte  los  correctivos  correspondientes  y, en consecuencia, resulta  improcedente»6”    (CSJ    AHP,    2   Oct.   2012,   Rad.   40057).   

5. Por tanto, es  claro   que   contrario   a   lo   afirmado   por  el  abogado  de  Jhonny  Miguel Domínguez Retamozo, no se  está  ante  una situación procesal que legalmente dé lugar a la concesión de  la  libertad  provisional y autorice a decidirse por el amparo constitucional de  hábeas  corpus,  pues  se  evidencia  que no hay una prolongación ilícita de la privación de la libertad  en  relación  con el nombrado, pues la ley no prevé como causal de libertad el  transcurso  de  un  determinado  tiempo  entre  el  inicio  del juicio oral y la  sentencia en firme.   

6.  Adicionalmente,   sobre   vacíos   legislativos  como  el  presente,  la  Corte  Constitucional ha expresado:   

“…resulta  pertinente  reconocer  la  procedencia  de  las  causales  de  libertad provisional, mediante las cuales se  restringe  en  el tiempo la duración de la detención preventiva (numerales 4 y  5  del  artículo  415 del decreto 2700 de 1991, y numerales 4 y 5 del artículo  365  de  la  ley  600  de  2000), cuyos parámetros de aplicación se encuentran  estrictamente  delimitados  por  ley…  No  obstante, las citadas disposiciones  encuentran  un  vacío  legislativo  consistente  en  que  no  existe un límite  temporal  para  obtener  la  libertad provisional en dos eventos: el primero, en  cuanto  al  término de detención que existe entre la calificación del mérito  de  la  instrucción  y  la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación, y el  segundo,   consistente   en   el  tiempo  de  detención  que  existe  entre  la  celebración    de    la    audiencia    de    juzgamiento    y   la   sentencia  definitiva.   

Ante  el  vacío legislativo que existe en  cuanto  a  la  procedencia de la libertad provisional en los eventos citados, es  preciso  condicionar la constitucionalidad de las disposiciones que consagran la  figura  del  cómputo  de  la  detención,  en  el  sentido  de  limitar, en las  circunstancias  de  vacío  legal su término de duración a un plazo razonable,  justo  y  proporcional  con  el  fin  de evitar que la medida se convierta en un  anticipado cumplimiento de la pena.   

Ahora   bien,   el  término  razonable,  proporcional  y  justo, debe ser valorado por las autoridades judiciales en cada  caso,  siguiendo  los  siguientes  parámetros:  la  efectividad de la duración  (amoldar  la  detención  a  sus  objetivos), el tiempo actual de detención, su  duración  en  relación  con la ofensa, los efectos de la conducta punible, los  efectos  materiales  y morales para con el sindicado, la conducta del inculpado,  las  dificultades de la instrucción, la forma como se ha tramitado, la conducta  de   las   autoridades   judiciales,   entre  otras7.  Mediante esta consagración  no  taxativa,  la  Corte  pretende  garantizar  la presunción de inocencia y el  derecho a la libertad personal ante el vacío legal”.   

7.  En  el caso  particular  se  observa, a partir de lo señalado por el Magistrado del Tribunal  Superior  de Valledupar con fundamento en lo evidenciado en la actuación que se  sigue   en   contra   de  Jhonny  Miguel  Domínguez  Retamozo  bajo  el  radicado 2010-00474 en el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Valledupar,  así como de lo reseñado por el  apoderado  del  citado;  un  conjunto de circunstancias procesales, valga decir,  las  22  oportunidades en que se ha fijado fecha para  agotar  la  audiencia  del  juicio  oral,  la cual no se ha cumplido debido a la  dificultad  en  la  comparecencia  de  los  testigos  a  pesar del empleo de las  facultades  coercitivas  del  juez  de  conocimiento,  la muerte del titular del  despacho  judicial,  las  8 veces en que por causa de la defensa no se ha podido  evacuar y el no traslado del acusado en un par de ocasiones.   

Así  mismo,  no  puede dejarse de lado la  gravedad  del  caso,  como  acertadamente  lo  refirió  el funcionario judicial  a  quo, pues la actuación  que  mantiene  privado  de  la  libertad al accionante se sigue por el delito de  homicidio agravado.   

8.  Bajo  esas  circunstancias,  en  modo  alguno se puede afirmar, como lo hace el apoderado de  Jhonny   Miguel   Domínguez   Retamozo,  que  en  este  caso se ha incurrido en una dilación del trámite  por  parte de la Administración de Justicia en cabeza del Juzgado Primero Penal  del Circuito de Valledupar.   

9. Al margen de  lo  analizado  en  precedencia  con  el  propósito  de  establecer que no se ha  producido  una  prolongación  ilícita  de  la  privación  de  la  libertad de  Jhonny   Miguel   Domínguez   Retamozo,  igualmente  es pertinente mencionar que la postura argumentativa  asumida  por  el  abogado  del  citado  al  formular  la acción de hábeas  corpus, en realidad evidencia su  pretensión  por  utilizar  ésta  como  una instancia adicional en busca de que  sean escuchadas sus súplicas.   

10.   En   conclusión,   el  Despacho  encuentra  que  no  es procedente el amparo constitucional  invocado  por el apoderado de Jhonny Miguel Domínguez  Retamozo,  puesto  que éste se encuentran privado de  la  libertad  legalmente  en  razón  de  medida  de aseguramiento de detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario proferida en su contra, sin que a la  presente  se  haya  vencido  un  específico  término  legal que dé lugar a su  libertad provisional.   

En  mérito  de  lo  expuesto, el suscrito  Magistrado   de   la   Sala   de   Casación   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE:  

1.      CONFIRMAR  la providencia impugnada, por medio de  la  cual  un  Magistrado  de  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Valledupar  declaró    improcedente    la    acción    constitucional    de   hábeas  corpus incoada por el apoderado  de Jhonny Miguel Domínguez Retamozo.   

2.  DISPONER  la devolución del expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase,  

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO   

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria     

1  SCC   C-620 de 2001.   

2  SCC   C-  496 de 1994.   

3  SCC   C-301  de  1993  y  C-620  de 2001.   

4  SCC   C-557 de 1992.   

5 CSJ  STP, 13 Mar. 2007, Rad. 27069.   

6  “Auto  del 9 de julio de  2007. Radicado 27855.”   

7  “Tribunal   Europeo   de  Derechos  Humanos.  Caso  Neumeister y caso Stogmuller.”     

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