AHP2798-2016(48074)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

AHP2798-2016  

Radicación N° 48074  

          Bogotá,   D.C.,   once   (11)   de   mayo  de  dos  mil  dieciséis  (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

El   Despacho   resuelve  la  impugnación  formulada  por  la  señora  Fabiola  Patricia  Santos  Rojas  en  contra  de la  providencia  del  30  de  abril  de 2016, por medio de la cual un Magistrado del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  negó  la  acción  de  habeas   corpus  por  ella  interpuesta  a  nombre  de  JUAN  MANUEL  SANTOS ROJAS  y   VILMA  YOLANDA  BARBOSA  CRUZ,     en  cuyo  trámite  se  vinculó al Juzgado Décimo de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad de la misma ciudad.   

A N T E C E D E N T E S  

1. La señora Fabiola Patricia Santos Rojas,  en   representación  de  su  hermano  y  su  cuñada,  impetró  la  acción  pública  al  estimar  que  el  confinamiento  intramural  de  sus  allegados -quienes se encuentran en prisión  domiciliaria  desde el 19 de marzo de 2014, descontando la pena de cuarenta (40)  meses  impuesta  por  el  Juzgado  51  Penal  del  Circuito de Descongestión de  Bogotá  por  el  delito  de  hurto agravado- se ha prolongado de manera ilegal,  pues  el  18  de  marzo  del  año  en  curso  se  radicó petición de libertad  condicional  a  su  favor  por virtud del cumplimiento de las tres quintas (3/5)  partes  de  la  sanción  irrogada,  sin  que  a la fecha de presentación de la  acción se hubiese resuelto el pedimento.   

2.  Avocado  el  conocimiento  del  asunto y  libradas  las  comunicaciones  respectivas  a  la  autoridad  en mención, dicho  estrado  judicial  indicó  que  para  ese instante el proceso contentivo de las  diligencias   se   encontraba   “en  el  centro  de  servicios  administrativos  de  los juzgados de ejecución de penas y medidas de  seguridad    surtiendo    traslados    y   no   al   despacho”,   acotando   que,   en  su  sentir,  no  se  han  conculcado  derechos  fundamentales  al no existir “petición pendiente de  decidir”.   

LA PROVIDENCIA RECURRIDA  

La  primera  instancia, después de recalcar  con  fundamento  en jurisprudencia de esta Sala que la acción constitucional no  puede  constituir  un  mecanismo  subsidiario  o  residual del proceso penal, ni  asimilarse  a  un  escenario paralelo para debatir la procedencia de la libertad  en  tanto  las  peticiones  sobre  el particular han de surtirse al interior del  respectivo  trámite,  puso de presente que la solicitud de libertad condicional  en   cita   fue   allegada  de  manera  “escueta”  al  no  haber sido acompañada de los anexos previstos  para  el  efecto  en  el  artículo  480  de  la Ley 600 de 2000, como lo son la  resolución  favorable  del  consejo  de disciplina o en su defecto del director  del  establecimiento  carcelario,  copia  de  la  cartilla  biográfica y de los  demás  documentos  que prueben el cumplimiento de los requisitos exigidos en el  Código Penal, imprescindibles para darle curso.   

De  otro  lado,  señaló  que pese a que el  artículo  7° A de la Ley 65 de 1993, adicionado por el artículo 5º de la Ley  1709  de  2014,  faculta  al  juez de ejecución de penas y medidas de seguridad  para  proceder  de  oficio  en aras de dar impulso a pedimentos de esta índole,  éste   de  todos  modos  “(sic)  debe  conocer  la  petición  -incompleta-  que  se le formule”, lo cual  no  se  ha  verificado  en  este asunto al no haber ingresado al despacho y, aun  así,  insiste,  la  misma  carece  de  los requisitos legales. En consecuencia,  consideró improcedente el reclamo elevado.   

LA IMPUGNACIÓN  

La  señora  Fabiola  Patricia  Santos Rojas  sustentó  su  inconformidad  en  que  en este evento, de resultar incompleta la  solicitud   de  libertad  condicional,  era  deber  del  funcionario  competente  requerir  de  oficio  el  envío  de  los  documentos  necesarios  para  cumplir  “el  formalismo  que  exige  el  artículo  480 del  C.P.P.”.  De igual forma, rechaza el aserto relativo  a  la  improcedencia  de  la acción pública so pretexto de que dicha petición  aún  no  ha  llegado  al  despacho  del  juzgado llamado a adoptar la decisión  correspondiente,   toda  vez  que  “tal  desidia  y  omisión  de los servidores públicos […] no puede trasladarse y afectar a los  particulares  y  menos  contra  las  personas  que  se encuentran privadas de su  derecho   a   la  libertad”,  trayendo  a  colación  jurisprudencia  constitucional  que refiere cómo en este tipo de escenarios, de  existir  mora injustificada para resolver el asunto, se genera una violación al  debido proceso y al acceso a la administración de justicia.   

CONSIDERACIONES  DEL  DESPACHO    

1.  De  acuerdo  con  el  numeral  2°  del  artículo  7° de la Ley 1095 de 2006, el suscrito Magistrado es competente para  resolver  la impugnación formulada en contra de la determinación emitida el 30  de abril del año en curso.   

2. Hecha esta precisión, se anticipa que el  Despacho   ratificará  la  providencia recurrida por las siguientes razones:   

2.1.    La   acción   de   habeas    corpus    es   un   mecanismo  constitucional  erigido  para  amparar  la libertad personal ante las amenazas o  atentados  que  contra ella puedan producir las autoridades públicas, según se  desprende  del  artículo  1º de la Ley 1095 de 2006, afectación que, conforme  reiterada  jurisprudencia  de esta Corporación, se puede presentar tanto por la  ilegalidad  de  una  captura como por la prolongación ilícita de la privación  de  la  libertad  (CSJ  AHP,  7  Nov  2008,  Rad.  30772;  CSJ AHP, 23 Ago 2012,  39744).   

Sin  embargo,  la acción no está concebida  para  sustituir  los  mecanismos  ordinarios  contemplados  al  interior  de  la  actuación  penal  para  proteger  la  vigencia  del  derecho  fundamental, pues  desconocer   su   existencia   equivaldría   a   pasar  por  alto  “la  observancia  de  la  plenitud  de las formas propias de cada  juicio”,  premisa  basilar  en  la  que  descansa la  garantía  superior  a  un proceso como es debido prevista en el artículo 29 de  la  Constitución  Política.  Ello  explica porqué le está vedado al operador  jurídico  al  resolver  la solicitud de amparo incursionar en temas ajenos a la  naturaleza    del    habeas   corpus,   so  pena  de  invadir  órbitas  propias  a  la competencia del juez  natural  al  que  le  corresponde  el  conocimiento  de las diligencias de donde  proviene la restricción.   

En  otras  palabras, y según lo refirió el  a  quo,  cuando  existe  un  trámite    judicial    en   curso   no   puede   utilizarse   el   habeas   corpus   con   ninguna  de  las  siguientes  finalidades:  i)  sustituir  los  procedimientos  judiciales comunes  dentro   de  los  cuales  deben  formularse  las  peticiones  de  libertad,  ii)  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición y apelación establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos para impugnar las decisiones que interfieren  el  derecho,  iii)  desplazar  al funcionario judicial competente, y iv) obtener  una  opinión  diversa -a modo de instancia adicional- de la autoridad llamada a  resolver el particular.   

2.2. Al cotejarse el contexto que dio lugar a  la  privación  de  la libertad del señor SANTOS ROJAS  y  de  la  señora  BARBOSA  CRUZ, se tiene que ello ocurrió por cuenta de la pena  de  prisión  que  por  el  término  de  cuarenta  (40)  meses les fue impuesta  mediante  sentencia condenatoria, al habérseles hallado responsables del delito  de hurto agravado.   

Ahora   bien,  la  accionante,   conforme   el   recuento  expuesto  en  acápites  precedentes, aduce  que  a  la  fecha  de  presentación del habeas corpus  los  mencionados  ya  habían  cumplido  con  las tres  quintas  (3/5)  partes de esa sanción y, por ende, tienen derecho a la libertad  condicional  prevista  en el artículo 64 del Código Penal, reprochando la mora  en  la  que,  en  su sentir, ha incurrido el Juzgado 10 de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Bogotá para resolver el particular. Entonces, desde  esa  perspectiva y con el fin de corroborar el asidero de este señalamiento, ha  de  acudirse  a  la  información  suministrada  por dicho estrado judicial para  confrontar  si, efectivamente, es viable predicar un retraso injustificado en la  resolución de aquel pedimento:   

La plantilla correspondiente al historial de  actuaciones   en   esa  fase  reporta  cómo,  el  1º  de  marzo  de  2016,  se  dispuso “abrir el trámite secretarial señalado en  el  artículo  486  de  la Ley 600/2000 a fin de que se rindan las explicaciones  del    caso”,    como   quiera   que   “al  parecer  se  reúnen los presupuestos de ley para revocar la  prisión   domiciliaria”,   ordenando  “por  el  CSA  ofíciese al INPEC y al EPC La Picota a fin de que  se  alleguen  las  visitas  de  control  practicadas  al penado”. En    esa    fecha,    también    se    compulsaron    “copias  del  caso  ante  la Fiscalía General de la Nación para  que  se  investigue  la  posible  comisión  del delito de fuga de presos en que  pudieron incurrir los penados”.   

Con posterioridad, el 7 de marzo de 2016, se  dispuso  surtir  dicho  traslado, comunicar el respectivo auto, librar telegrama  al    defensor    y,    adicionalmente,    se   anotó   que   el   “proceso   pasa   al   anaquel   de   términos”.  Después,  se  registra  que  el  10  del  mismo mes, se recepcionó  “memorial  del  togado  recurso  de  reposición  y  apelación”   y   el   18  siguiente,  “memorial   del   togado   libertad   condicional”.1   

De este modo, se vislumbra que el juzgado en  cita,  para  el  momento  en que se elevó la petición de libertad condicional,  según   lo   advirtió   residualmente   el  a  quo,  no  tenía  a su disposición el expediente contentivo  de  la  actuación  para darle el consecuente trámite, al hallarse en su centro  de  servicios  administrativos  corriendo  el traslado de que habla el artículo  486     de     la     Ley     600     de    2000.2   Por   consiguiente,  no  se  avizora  una  tardanza  injustificada  para  proceder  a  resolver  esta última  solicitud  y,  de  contera,  surge  evidente  que  no se ha prolongado de manera  arbitraria   el   confinamiento   domiciliario   por  razón  de  aquel  entorno  jurídico-procesal,  acaecido  previo a la época en que se allegó la petición  de libertad condicional y el cual, para la fecha, sigue su curso.   

3.   Por   último,   no  puede  dejar  de  considerarse   que   el  habeas  corpus  excepcionalmente  tiene  cabida  cuando  la  decisión  judicial que  interfiere  con el derecho a la libertad personal reúne las características de  una  vía  de  hecho  por concurrir las condiciones que configuran alguna de las  causales  genéricas  que  harían  igualmente  viable  la acción de tutela, en  contra  de  este  tipo  de determinaciones (Cfr. CSJ AHP, 26 Jun 2008, Rad 3006,  CSJ  AHP,  08  Oct  2010,  Rad.  35124). Sin embargo, esta hipótesis tampoco se  materializa  en  este  caso,  toda  vez  que  no  obran  elementos de juicio que  permitan  asumir  que  el  trámite  de  revocatoria de la prisión domiciliaria  obedece  al  capricho y, en ese orden, resulta válido predicar que este incluso  podría,  eventualmente,  repercutir  en  la  posible  concesión de la libertad  condicional.   

En  este  aspecto,  debe  insistirse  que el  habeas  corpus no constituye  una   alternativa  procesal  a  la  actuación  judicial  de  donde  deviene  la  privación  de  la  libertad,  ni  es  una especie de consulta de las decisiones  proferidas  en  la  misma, de tal manera que es resorte exclusivo del Juez 10 de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad verificar la procedencia de aquella.  No  obstante,  al  advertirse  que  el  artículo 481 de la normatividad en cita  contempla  que  la solicitud de libertad condicional ha de ser decidida mediante  auto  interlocutorio dentro de los tres (3) días siguientes a ser recibida, sin  hacer   distinciones   o   salvedades   de   ninguna  índole,  las  autoridades  correspondientes  deberán acatar dicha preceptiva y adoptar las gestiones a que  haya lugar con ese cometido.   

Lo  anterior,  en  aras de que se examine la  concurrencia  de los requisitos legales para la posible concesión del subrogado  penal  solicitado,  pues,  contrario  a  lo  percibido  por  la  accionante,  la  documentación  allí  prevista no se encamina a satisfacer formalismos carentes  de  sentido sino que está orientada a la constatación de la confluencia de los  presupuestos   consagrados   en   el   artículo   64  del  Código  Penal  que,  adicionalmente  al  cumplimiento  de  las  tres quintas (3/5) partes de la pena,  demanda,   entre  otros,  examinar  respecto  de  quien  invoca  la  gracia  que  “su adecuado desempeño y comportamiento durante el  tratamiento  penitenciario  […]  permita  suponer  fundadamente  que no existe  necesidad   de   continuar   la   ejecución   de   la   pena”,   estudio  que  no  puede  ser  asumido  por  el  juez de habeas  corpus,  so  pena de invadir otro  tipo   de   competencias,   conforme   lo   anotado.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado  de  la  Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia   

R E S U E L V E  

PRIMERO:      CONFIRMAR     la     providencia  impugnada.   

SEGUNDO: Conminar al  Centro  de  Servicios  Administrativos  de los Juzgados de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de Bogotá y al Juzgado 10 de esa especialidad, para que  acaten  el  artículo  481  de la Ley 600 de 2000 y procedan dentro del término  allí  previsto  a  darle  trámite  a  la  solicitud  de  libertad  condicional  impetrada  por  JUAN  MANUEL SANTOS ROJAS y  VILMA  YOLANDA BARBOSA CRUZ.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno   

Notifíquese,      devuélvase      y  cúmplase.   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Magistrado   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr.    Folio    48    y    siguientes    cuaderno  actuación.   

2  “Art.   486.-   Negación  o  revocatoria  de  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad.  El juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  podrá  revocar  o  negar  los  mecanismos  sustitutivos  de la pena privativa de la libertad con base en prueba  indicativa  de la causa que origina la decisión. De la prueba se dará traslado  por  tres  (3)  días al condenado, quien durante los diez (10) días siguientes  al   vencimiento  de  este  término  podrá  presentar  las  explicaciones  que  considere  pertinentes.  […] La decisión deberá adoptarse dentro de los diez  (10) días siguientes por auto motivado”.     

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