42957(05-03-14)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP1036-2014  

Radicación nº 42957  

(Aprobado mediante Acta nº61)  

Bogotá  D.C., cinco (05) de marzo de dos mil  catorce (2014)   

Procede  la  Corte  a  resolver  acerca de la  petición  de  pruebas formulada por la defensa del ciudadano colombiano JULIÁN  MANUEL  MORENO  MARTÍNEZ, quien es reclamado en extradición por el Gobierno de  los Estados Unidos.   

El  Ministerio  Público consideró que no es  necesario solicitar práctica de pruebas en este trámite.   

ANTECEDENTES  

    

1. Mediante Nota Verbal N°2364 de 12  de  noviembre  de 2013, el Gobierno de los Estados Unidos de América, a través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó la detención provisional con fines de  extradición  del ciudadano colombiano JULIÁN MANUEL MORENO MARTÍNEZ, para ser  juzgado  por  delitos  federales de narcóticos y delitos relacionados con armas  de fuego, a quien se le acusa por los siguientes cargos:     

«Cargo  Uno:  Concierto  para  (i) importar cinco kilogramos o  más  de  cocaína  a  los  Estados  Unidos  desde un lugar fuera de los Estados  Unidos,  en  violación  de  Título 21, Secciones 952, 960(a)(1) y 960(b)(1)(B)  del  Código  de los Estados Unidos; (ii) fabricar y distribuir cinco kilogramos  o  más  de  cocaína,  con  la  intención  y  el  conocimiento  y de que dicha  sustancia  sería  importada  ilegalmente  a  los  Estados  Unidos,  y  ayuda  y  facilitación  de  dichos  delitos,  en  violación  del  Título  21, Secciones  959(a),  960(a)(3)  y  960(b)(1)(B)  del  Código de los Estados Unidos; todo en  violación  del  Título  21,  Secciones 963 y 959(c) del Código de los Estados  Unidos   y   del   Título   18,   Sección   2   de   Código  de  los  Estados  Unidos.   

«Cargo  Dos:  Concierto para (i) blandir, disparar, utilizar y  portar  una   o  más  armas de fuego durante y en relación con delitos de  tráfico  de narcóticos, por los cuales cada uno puede ser juzgado en una corte  de  los  Estados  Unidos,  incluyendo  el  concierto como aparece descrito en el  Cargo  Uno  de la acusación sustitutiva, en violación del Título 18, Sección  924(c)  (1) del Código de los Estados Unidos; y (ii) poseer una o más armas de  fuego  para promover delitos de tráfico de narcóticos, por los cuales cada uno  puede  ser  juzgado  en una corte de los Estados Unidos, incluyendo el concierto  como  aparece  descrito  en  el  Cargo  Uno  de  la  acusación  sustitutiva, en  violación  del  Título  18,  Sección  924(c)  (1)  del Código de los Estados  Unidos;  y  ayuda  y  facilitación  de  dichos  delitos,  todo en violación de  Título  18,  Secciones  924  (o),  3228  y 2 del Código de los Estados Unidos;  y   

«Cargo   Tres:  Concierto  para  fabricar  y distribuir cinco kilogramos o más de cocaína, con  el  conocimiento  y  la  intención  de  suministrar,  directa o indirectamente,  cualquier  cosa  de valor monetario a cualquier persona y organización que haya  participado  en  actividad  terrorista  y terrorismo, específicamente las FARC,  teniendo  conocimiento  de  que  la  persona  u  organización  ha participado y  participa  en  actividad  terrorista  y  terrorismo,  y ayuda y facilitación de  dicho  delito,  todo  en  violación  del Título 21, Secciones 960ª, 960ª(b),  841(A)(1)(a),  841(B)(1)(A)  del  Código  de  los  Estados   Unidos, y del  Título 18, Sección 2 del Código de los Estados Unidos.»   

2.   El  15  de  noviembre  de  2013, el Fiscal General de la Nación dispuso su captura, la cual  se  hizo  efectiva  en  la  misma  fecha,  por  miembros  de  la  Dirección  de  Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional.   

3.    A  través  de  la  Nota  Verbal  N°  2705  de  2 de enero de 2014, la Embajada de  Estados   Unidos  de  América  formalizó  la  solicitud  de  extradición  del  mencionado ciudadano.   

4.  En  la  misma  fecha,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores por medio de la Dirección de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales,  con  oficio  DIAJI/GCE No.0015 de la  misma  data,  conceptuó  que a la luz de lo preceptuado en los artículos 491 y  496  de  la  Ley 906 de 2004, en los aspectos no regulados por la Convención de  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias  psicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el 20 de diciembre de 1988, el trámite se  regirá   por   lo   previsto   en   el   ordenamiento  jurídico  colombiano  y  remitió   la  documentación  traducida  y legalizada a esta Corporación,  teniendo  en  cuenta  que  se  encuentran reunidos los requisitos exigidos en la  normatividad procesal penal aplicable.   

5. El 20 de enero de  2014,  esta  Sala  reconoció  personería para actuar al apoderado de confianza  designado  por  el  requerido  para  este  trámite de extradición y corrió el  traslado  común  de  que trata el artículo 500 de la Ley 906 de 2004 para  que  los  intervinientes  solicitaran  las  pruebas que consideraran necesarias.   

6.   Durante  este  término,  la  Delegada  del Ministerio Público, sostuvo que no se hacía  necesaria la práctica de pruebas.   

6.1.             El    apoderado    del    requerido  manifestó:   

«Es  inadmisible que en un estado distinto  al  nuestro  (República  de  Colombia)  y  sin  tener  las pruebas o argumentos  necesarios  y  solo  basándose  en  testimonios  no  creíbles,  califica  a un  ciudadano  colombiano  de  pertenecer  a  una organización delincuencial bacrin  (sic)  de  narcotráficante  y  narcoterrorista.  En  Colombia  mi cliente no es  requerido   por   autoridad   judicial   alguna  ni  mucho  menos,  no  ha  sido  individualizado   como   miembro  de  las  bacrin  (sic)  o  partícipe  de  las  actividades   ilícitas   y   delincuenciales   que   esboza   el   escrito   de  acusación.   

Al  respecto  indica,  si  es así, solicito  dicha prueba.   

Narra que la condición socioeconómica de su  cliente  y  su familia es normal, es la de un ciudadano colombiano estrato 2, la  de  un  ciudadano  de  a  pie,  afirmando  que  él  ha  sido  desplazado por la  violencia,  por  tales  circunstancias  señala  que  aquél  no  es  sujeto  de  extradición,  «ya  que  no  es  responsable  de  los  delitos  por  los  cuales  el  juzgado  del estado de Virginia lo acusa y que su  vinculación     a     éstos     es     una    vil    equivocación».   

Genéricamente    señala   “señor  Magistrado  de  la sala penal,  Colombia  debe  revisar,  analizar  y  discutir  estos  llamados de extradición  porque   no   se   puede   seguir   en   este  tipo  de  situaciones…»   

Por   lo  anterior  indica  «mi  cliente  es mencionado en dos oportunidades, donde supuestamente  recibió  unos  kilogramos  de  cocaína, quiero ver esa prueba o ese testimonio  que  da  fe de esa acusación. Y no lo relacionan más en otro hecho pero sí lo  vinculan   y   relacionan  como  un  integrante  de  la  bacrin  (sic)  como  un  narcotraficante,  como  alzado en armas…»   

De  acuerdo  con  lo  anterior  solicita  al  despacho  que  «antes de tomar una decisión de fondo,  realizar  un  análisis  completo,  profundo  del  escrito de acusación el cual  vincula  y  pide  en  extradición  a  mi  cliente  señor JULIÁN MANUEL MORENO  MARTÍNEZ,  quien  debe  recibir  la protección del Estado por ser víctima del  desplazamiento  y  si  tiene  algún delito que sea juzgado en Colombia no en un  país extranjero».   

CONSIDERACIONES  

1.  Según el  artículo  502  de  la  Ley 906 de 2004, -norma aplicable al asunto sub  examine- ante la ausencia de convenio  de  extradición con los Estados Unidos de América, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  ha  de versar sobre la validez formal de la documentación  presentada,   la   plena   identidad  del  solicitado,  el  principio  de  doble  incriminación   y   la   equivalencia   de   la   decisión   proferida  en  el  extranjero.   

Es así, como a la luz del artículo 35 de la  Constitución  Política,  ha  de  verificarse la ocurrencia de los hechos en el  exterior,  con  posterioridad  al 17 de diciembre de 1997.  También, en el  evento  de  existir  razones  específicas  para  su constatación, es necesario  comprobar  que,  por  el mismo supuesto fáctico en que se sustenta el pedido de  extradición,  se  haya  ejercido  jurisdicción interna con el proferimiento de  providencia    definitiva   ejecutoriada.    

En cuanto a este último aspecto, relacionado  con  la finalidad de prevenir una eventual violación del principio non   bis   in   ídem,   la   Corte   ha  señalado:   

[El]   imperativo   de   verificar   esta  circunstancia  se  presenta  en  situaciones  en  las  que  existe evidencia que  apunten  a  demostrar  la  eventual  lesión  del  derecho fundamental al debido  proceso  por  desconocimiento del principio de cosa juzgada, en la medida que el  afectado   o   su   defensor   informen   que   el   asunto   fue   investigado  y  juzgado  en  Colombia  y  suministren   la   información   relacionada  con  las  autoridades  judiciales  colombianas  que  hubieren  conocido  de la actuación; o que por cualquier otro  medio  fundadamente  se  pueda suponer el ejercicio previo de jurisdicción, por  ejemplo,  porque la orden de captura con fines de extradición se cumple estando  la  persona  privada de libertad y resulte necesario establecer la razón por la  cual  se  dispuso  la  limitación  de  ese  derecho  al requerido (CSJ  SP,  26 agost.2009, rad. 31951. En el mismo sentido, CSJ SP 14  oct. 2009, rad. 32.321 y jun.1º de 2011, rad. 36.284).   

Estos   referentes  delimitan, el marco  conceptual  para  analizar  el  criterio  de  pertinencia de la prueba (art. 375  ídem),  el  cual,  junto  a  los  de  conducencia  y  utilidad,  determinan  la  admisibilidad o inadmisibilidad del medio de conocimiento.   

2. Tratándose del  procedimiento  de  extradición,  las  pruebas  aportadas  y solicitadas por los  intervinientes  deben tener relación con los aspectos que la Corte debe abordar  al  momento  de  emitir  su  concepto,  como  son:  (i)  validez  formal  de  la  documentación   presentada;  (ii)  demostración  de  la  plena  identidad  del  solicitado;  (iii)  principio  de  doble incriminación, conforme con el cual el  hecho  que  motiva  la  petición  también  debe  estar previsto como delito en  Colombia  y  reprimido  con  pena  privativa  de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior  a  cuatro (4) años; (iv) equivalencia de la providencia emitida en el  extranjero  con  la  acusación  emitida  en  el  derecho procesal interno y (v)  cuando  fuere  del  caso,  en  el  cumplimiento  de  lo previsto en los tratados  públicos.   

De  acuerdo  con  lo  manifestado  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  según  quedó consignado inicialmente,  este  asunto  se  rige  por  el  Código de Procedimiento Penal de 2004, y será  necesario  tener  presente que en su artículo 139 señala a los jueces el deber  de    rechazar    de   plano   los   “actos   que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes  o  superfluos”, mientras que  en   el   artículo  359  del  mismo  estatuto  atribuye  a  tales  funcionarios        “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos   notorios   o  que  por  otro  motivo  no  requieran  prueba”.   

Finalmente,   que  en  el  artículo  375  ibídem,  se  indican  las  pautas  para  determinar la pertinencia de las pruebas, al subrayar la necesidad  de   que   las  mismas  se  refieran  “directa  o indirectamente a los hechos o circunstancias relativos a  la    comisión    de   la   conducta”;   alcance  que  trasladado  al  trámite  de  extradición,  debe  aplicarse  a  los  requisitos  contenidos  en  el artículo 502 de la Ley 906 de  2004.   

Es  así, como de conformidad con las normas  anotadas,  en  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición, solamente se  decretarán   las   pruebas   pertinentes,  es  decir,  las  que  demuestren  los  supuestos derivados de las  exigencias  previstas  tanto  en  el referido artículo 502, como los requisitos  puntualizados  en  los  artículos  490,  493 y 495 del Código de Procedimiento  Penal de 2004.   

De  la  misma forma,  se ordenarán las  conducentes,   esto   es,  aquellas  autorizadas  en  la  ley  con  capacidad  para  comprobar los precisos  aspectos sobre los cuales compete a la Corte rendir su concepto.   

Por  último, se evacuarán las útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto    aún    no    corroborado    y   de   verdadero   interés   para   la  actuación.   

3.  Precisados los  parámetros  bajo  los cuales corresponde adelantar la actividad demostrativa en  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición, se procederá a resolver la  solicitud  que  en  este sentido elevó la defensa del requerido en extradición  JULIÁN MANUEL MORENO MARTÍNEZ.   

Encuentra la Sala que en los medios  de  convicción  cuya  práctica,  someramente  depreca  el apoderado del reclamado,  ignora  que  la  fase  judicial  del trámite de extradición no está diseñada  para  intentar  discusiones  en torno de lo que será materia de controversia en  el  país   requirente   ante    sus   autoridades  judiciales   competentes,   que  por  el contrario, está encaminada a  constatar    el    cumplimiento    de    específicos    requisitos    (artículos 502  de la Ley 906, en concordancia con  lo    puntualizado   en   los   artículos   490,   493   y   495   ibídem).   

De no adoptarse un alcance como el que viene  de  señalarse en la etapa judicial del trámite de extradición, se llegaría a  la  contradicción  de realizar juicios de valor que son precisamente los que se  deben    agotar    en   el   Estado   requirente   dentro   de   la   actuación  respectiva.   

Una actividad distinta a la constatación de  los  requisitos  previstos  en los artículos 502 de la Ley 906, en concordancia  con   lo   indicado   en   los   artículos   490,   493   y   495  ibídem,  de suyo envolvería una indebida  intromisión  en  los  asuntos  del Estado solicitante, el cual, en punto de sus  poderes   judiciales   frente   a   los  de  nuestro  país,  goza  de  absoluta  soberanía.   

Acerca de este tema es preciso recordar que  esta Corporación de manera reiterada ha señalado:   

“Debido  precisamente  a  que en Colombia el trámite de extradición no corresponde a la  noción  estricta  de proceso judicial en el que se juzgue la conducta de aquél  a   quien   se   reclama   en   extradición,  en  su  curso  no  tienen  cabida  cuestionamientos  relativos  a  la  validez o mérito de la prueba recaudada por  las  autoridades  extranjeras  sobre  la  ocurrencia  del  hecho, el lugar de su  realización,  la  forma  de  participación  o  el grado de responsabilidad del  encausado…  pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades  del  país  que eleva la solicitud y su postulación o controversia debe hacerse  al  interior  del  respectivo  proceso utilizando al efecto los instrumentos que  prevea   la   legislación   del   Estado   que  formula  el  pedido”  (CSJ  SP  1º de agosto de 2007, rad. 27450).   

Esta  postura  es  acogida  por  la  Corte  Constitucional, que ha hecho las siguientes precisiones:   

«…el  acto  mismo  de  la  extradición  no decide, ni en el concepto  previo,  ni  en su concesión posterior sobre la existencia del delito, ni sobre  la  autoría,  ni  sobre  las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar en que se  cometió   el   hecho,   ni   sobre  la  culpabilidad  del  imputado…  todo lo cual indica que no se está  en  presencia  de  un acto de juzgamiento, como quiera que no se ejerce función  jurisdicente”1.   

               Así las cosas, como es claro que  la  vaga actividad  probatoria solicitada por el defensor de JULIÁN MANUEL  MORENO  MARTÍNEZ, no se relaciona con ninguno de los temas acerca de los cuales  debe  pronunciarse  esta  Corporación  al  momento  de  emitir  su concepto, se  rechazarán por impertinentes.   

Tanto  así  que,  como  de  antaño  lo  ha  precisado  la  Corte,  a  la solicitud extranjera no se  acompañan  las  pruebas  en  las  que  se sustenta la acusación que origina el  pedido  de  extradición,  puesto  que le está vedado  examinar  la  legalidad  de  la  providencia  que  fundamenta  la  solicitud. Al  Respecto esta Corporación ha señalado:   

“Tampoco  le  está  permitido  a la Corte en el trámite de la extradición juzgar la validez  de  la  providencia  que  constituye  el  soporte  de  la  solicitud,  ni  menos  determinar  si  la  misma  se  ajusta  a  las  exigencias  formales y materiales  previstas  por  la  legislación  interna del país requirente, cuestionamientos  jurídicos  que le competen al requerido y a su defensor proponerlos al interior  del proceso adelantado por la autoridad judicial de aquel estado.   

Cualquier  intervención  distinta  a  la  legalmente  atribuida,  constituirían  -sin  duda- actos de injerencia indebida  en   los  procedimientos  y  juicios  que  sólo  son competencia del país  extranjero  y  ajenos  al  instrumento  de  cooperación  internacional,  único  facultado  para  discutir  y resolver las inquietudes del defensor del requerido  sobre    supuestas   violaciones   al   debido   proceso   y   al   derecho   de  defensa.   

De igual manera no  es  requisito  el  acompañamiento a la petición de extradición de las pruebas  en  la  que  se sustenta la acusación que dio origen a la solicitud de modo que  facilitara  su  controversia,  pues  no se trata de una actuación en la que sea  posible   la   discusión  sobre  la  legalidad  y  alcance  de  los  medios  de  convicción,  y  ante  la  diversa  índole  de  los  procedimientos   judiciales  surge  inadmisible  tal  pretensión  (CSJ  SP,  21  abril  2004,  rad. 21672).   

Esto, en la medida en que la extradición es  un  trámite administrativo del todo ajeno a un juicio de responsabilidad penal,  adelantado  bajo la observancia de las leyes colombianas; y, siendo un mecanismo  de   cooperación   internacional   regido   por   los  principios  del  derecho  internacional    público,    la   verificación   del   sustento   material  y  del  mérito sustantivo de la  acusación  foránea por parte de los jueces colombianos implicaría no sólo la  contravención  de  los  principios  de  confianza  legítima y recíproca entre  Estados,  sino  la  usurpación de la soberanía judicial del país solicitante.   

4.   Como  la  Corte  no  observa   necesidad de evacuar pruebas de oficio, de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  inciso  3º del artículo 500 de la Ley 906 de 2004,  ordena  dejar  el  expediente en Secretaría de la Sala por el término de cinco  (5)  días  a  disposición  de  los  intervinientes,  para  que  presenten  sus  alegatos.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.            Negar  las  pruebas  solicitadas  por el  defensor    del    requerido    en    extradición    JULIÁN    MANUEL   MORENO  MARTÍNEZ.   

2.  En   firme  esta  determinación,  córrase  traslado  del  expediente  en  Secretaría  de  la Sala Penal por el término de  cinco  (5)  días  para  las alegaciones finales, según lo prevé el inciso 3º  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

          3.        Contra  el  numeral  1º  de  esta  decisión  procede el recurso de  reposición.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                      

EUGENIO         FERNÁNDEZ  CARLIER        

     MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

         LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO   

EYDER PATIÑO CABRERA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 CC,  C-1106/00.     

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