42859(11-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado acta Nº 419  

Bogotá,  D.C., once  (11) de diciembre de dos mil trece (2013).   

V   I   S   T   O   S   

          Resuelve  la  Sala  sobre la definición de competencia invocada por  el  Magistrado  con  Funciones de Control de Garantías de la Sala de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  para  conocer  de  la  solicitud  de  “suspensión  de  la  ejecución  de  la pena y/o la  libertad  por  indulto”, formulada por el defensor de  Víctor  Julio  Ramírez, en  razón  a  que  fue  certificado  como  desmovilizado  individual por el Comité  Operativo   para  la  Dejación  de  las  Armas  (CODA).       

ANTECEDENTES  

          1. De acuerdo con la información que obra  en  la  actuación,  se  tiene  que  el  9  de  septiembre de 2011, Víctor  Julio  Ramírez se desmovilizó de  manera  individual  ante la DIV4-BR7 BIVAR del Ejército Nacional con sede en el  departamento  del  Meta,  manifestando  pertenecer a una organización armada al  margen  de  la ley –Columna  Móvil       “Gabriel       Galvis”       de       las      FARC–,  y  así  lo  refrendó  el  Comité  Operativo  para  la  Dejación  de  las  Armas (CODA), según certificación No.  1128-2011 de 13 de octubre de 2011.      

          2.  El  12  de enero de 2012, Víctor  Julio  Ramírez fue condenado por  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito Especializado de Buga (Valle) a 33 años  de  prisión,  como  penalmente responsable del concurso de delitos de homicidio  agravado,  actos  de  barbarie y hurto calificado agravado, por hechos ocurridos  entre  el  3  y  el  7  de  julio de 2006, perpetrados por la columna “Gabriel  Galvis” de las FARC, a la cual pertenecía para esa época.   

          3.  El abogado de la Defensoría del Pueblo  –Regional   Valle   del  Cauca–   asignado   al  mencionado,  elevó  petición  a  la  Coordinación  del  Programa de Atención  Humanitaria  al  Desmovilizado  del  Ministerio de Defensa Nacional aportando la  certificación  del  CODA, a fin de que a éste se le concediera “el  beneficio  de  la suspensión de la ejecución de la pena y/o la  libertad    por    indulto”,   en   razón   a   su  desmovilización individual.   

4.  Remitida  la  petición    por    el    Ministerio    de    Defensa    Nacional   –Grupo  de  Atención  Humanitaria  al  Desmovilizado– al Juzgado  Cuarto  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali (Valle), encargado  de  la  vigilancia  de la pena impuesta a Víctor Julio  Ramírez,  según  radicado  No. 180-2006-01162-00 (NI  3454),  mediante  proveído  adiado  3  de  octubre de la presente anualidad, su  titular  consideró que la solicitud debía ser resuelta por la Sala de Justicia  y  Paz  del  Tribunal Superior de Bogotá, en consideración a que lo pretendido  era  obtener  los  beneficios  establecidos en la Ley 975 de 2005, por lo que se  ordenó remitirla allí.   

          5.  En  audiencia  preliminar realizada el  pasado  4  de  diciembre  hogaño  para  decidir la petición, el Magistrado con  Funciones  de  Control  de  Garantías de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  se  declaró  incompetente  para  resolver  de  fondo la  solicitud  de  “suspensión  de  la ejecución de la  pena  y/o  la libertad por indulto” presentada por el  defensor    del    desmovilizado    Víctor    Julio  Ramírez,  por cuanto el mencionado no es postulado en  la  jurisdicción  especial de Justicia y Paz, como tampoco la Fiscalía General  de  la  Nación  le  ha  formulado  imputación,  ni se ha impuesto en su contra  medida  de  aseguramiento, así que ordenó la remisión de la actuación a esta  Corporación,  a  efectos  de  que  defina  cuál  es  la  autoridad  llamada  a  pronunciarse sobre dicho asunto.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. El artículo 32  numeral   4º   de  la  Ley  906  de  2004,  dispone  que  la  Corte  conoce  de  “la  definición  de  competencia cuando se trate de  aforados  constitucionales  y  legales,  o  de  tribunales,  o  de  juzgados  de  diferentes distritos”.   

De  conformidad con la norma en comento, los  eventos  en  que  a  esta  Corporación  le  corresponde definir la competencia,  son:   

“1.-   Cuando   la   declaratoria   de  incompetencia  se produzca dentro de actuación en la que el acusado tenga fuero  constitucional o fuero legal.   

2.- Cuando la declaratoria de incompetencia  proviene  de  un  tribunal superior o la autoridad que así lo hace, es decir un  juzgado cualquiera, señala que el competente es un Tribunal.   

3.- Cuando la declaratoria de incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o  penal  municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a  otro          distrito          judicial”1.   

          2.  En el asunto de la especie se concreta  la  hipótesis señala en el numeral segundo de la decisión en cita, puesto que  el  Magistrado  con  Funciones de Control de Garantías de la Sala de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  considera  que  la  competencia para  resolver  la  petición formulada por el defensor del desmovilizado Víctor   Julio  Ramírez  corresponde  al  Juzgado  Cuarto  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali (Valle),  encargado  de  la  vigilancia  de  la  pena de 33 años de prisión que le fuera  impuesta  al  citado  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de  Buga.   

          3.  El  artículo 54 de la Ley 906 de 2004  estableció  la definición de competencia como un procedimiento sumario y ágil  para  determinar  de manera perentoria el funcionario competente para conocer de  la  audiencia  de formulación de acusación en la fase del juzgamiento y, en la  etapa     investigativa,     de     la     audiencia    de    formulación    de  imputación.   

          No  obstante  que  la  norma  guarda  silencio  en  relación con la  posibilidad   de  acudir  al  referido  mecanismo  en  oportunidades  procesales  diferentes   a   las  atrás  enunciadas,  esta  Corporación  ha  extendido  su  aplicación  a  otras  audiencias preliminares, bajo la consideración de que la  controversia  que  surja  con  motivo  del  funcionario que debe adelantarlas no  puede  quedar  en la indefinición, so pena de afectar el principio de celeridad  que  rige  dichos  trámites  y los derechos de los intervinientes en el proceso  penal2.    

          Además,  conviene  precisar  que la Sala ha aceptado la procedencia  de  la institución de la definición de competencia en trámites regidos por la  Ley  975  de 2005, toda vez que ésta no pierde la calidad de superior funcional  de  las  Salas  de  Justicia  y  Paz  a las cuales compete la resolución de los  litigios    sometidos    a    su    consideración3.   

          4.  En  el  caso  concreto,  se  trata  de  determinar  si  la  solicitud  de  “suspensión de la  ejecución  de  la  pena y/o la libertad por indulto”  presentada  por  el  defensor del desmovilizado Víctor  Julio  Ramírez,  debe ser resuelta por el Juez Cuarto  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Cali (Valle), encargado de la  vigilancia  de  la pena impuesta al prenombrado por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de Buga por delitos cometidos cuando hacía parte de la  columna  “Gabriel  Galvis” de las FARC, o por el Magistrado con Funciones de  Control  de  Garantías  de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Bogotá,  a  donde  el  primero  remitió  la  referida petición por cuanto los  beneficios deprecados están previstos en la Ley 975 de 2005.   

          Pues  bien, atendiendo a la manifestación del Magistrado de la Sala  de  Justicia  y  Paz  en  la  audiencia  convocada  para resolver la pluricitada  solicitud,   en  cuanto  a  que  se  estableció  que  contra  el  desmovilizado  Víctor  Julio Ramírez no se  adelanta  proceso  rituado  por  la  Ley  975 de 2005, que por tanto no se le ha  formulado  imputación,  ni  impuesto  medida  de  aseguramiento  conforme a tal  procedimiento,  resulta  claro que no se halla a disposición de las autoridades  judiciales  de  Justicia  y  Paz,  luego no le corresponde al citado funcionario  resolver   de   fondo  lo  atinente  al  reconocimiento  del  subrogado,  ni  la  “libertad   por   indulto,   o,   cualquier   otro  beneficio”,    reclamado    en    razón   de   la  desmovilización  individual del supranombrado, sino al juez que está vigilando  la ejecución de la pena que actualmente purga.     

          Así  lo  consideró  la  Sala  en  un  asunto  de  similar sustrato  fáctico,  donde se definió la competencia entre un Magistrado con Funciones de  Control  de  Garantías  de  Justicia  y  Paz y un Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad,  para resolver sobre una solicitud de libertad formulada  por  un postulado al beneficio de la pena alternativa contenida en la Ley 975 de  2005,  que  incluso  había  sido  escuchado  en  versión  libre  por la Unidad  Nacional  de Justicia y Paz, pero al cual no se le había formulado imputación,  ni impuesto medida de aseguramiento.    

          En esa oportunidad dijo esta Corporación:   

“La   Sala  considera   que  como  al  desmovilizado…  aún  no  se  le  ha  formulado  la  imputación  ni  tampoco  se le ha impuesto medida de aseguramiento en relación  con  el  proceso  rituado  por  la  Ley  975  de  2005, el llamado a resolver la  solicitud  liberatoria  es el juez que vigile la ejecución de la pena que en la  actualidad  se encuentra purgando, ya que aún no se halla a disposición de las  autoridades  judiciales  de Justicia y Paz, siendo por tanto la pena alternativa  una  simple  expectativa  cuyo  reconocimiento depende de una serie de factores,  ninguno de los cuales se pude aún establecer.   

Basten  estos  breves  planteamientos  para  resolver  la definición de competencia propuesta, en el sentido de disponer que  sea  el  Juez  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga el  llamado   a   pronunciarse  sobre  la  solicitud  de  libertad  elevada  por  el  desmovilizado…”4.   

          No  sobra  indicar  que  en  relación  con las normativas en que se  apoya  la solicitud del defensor del desmovilizado, su aplicabilidad, beneficios  y  los  funcionarios  que  están  facultados para reconocerlos, esta Sala tiene  dicho:   

“En el anhelo de  búsqueda  de  una  paz  esquiva  hace  tiempo  para  diversas  generaciones  de  colombianos,  se  han promulgado leyes que propenden por alcanzarla mediante los  diálogos  o  la  desmovilización,  como  la  418 de 1997 y la 975 de 2005, las  cuales  además  de prever instrumentos judiciales específicos relacionados con  esas  situaciones,  incorporan  mecanismos  excepcionales propios de la justicia  transicional5       o       de      transición6,  que  soporta  una  tensión  entre  el  objetivo  social  de  lograr  un tránsito efectivo hacia la paz o la  democracia y los derechos de las víctimas.   

(…)  

Para  los  efectos de la presente decisión  importa  destacar que la Ley 418 de 1997, junto con las disposiciones que la han  modificado    y    prolongado    en    el   tiempo7, establecen, en ese escenario  de  justicia  transicional,  instrumentos  para  la  búsqueda de la convivencia  relacionados  con  la  posibilidad  de  propiciar  diálogos, negociaciones y la  firma   de  acuerdos  con  los  grupos  armados  organizados  al  margen  de  la  ley.8   

Prevé,     además,     beneficios  judiciales9  como  el  indulto  por facultad del Gobierno, para los nacionales  condenados  por  delitos  políticos  y  los  conexos  con  éstos,  cuando a su  criterio,  la  organización armada al margen de la ley a la que se le reconozca  el  carácter  político,  haya mostrado su voluntad de reincorporarse a la vida  civil.  Beneficio  que  cobija  por  igual  a  quienes en forma individual y por  decisión  voluntaria,  abandonen  sus  actividades  como miembros de los grupos  armados  organizados al margen de la ley que así lo soliciten y, además, hayan  demostrado  (también  a criterio del Gobierno) su voluntad de reintegrarse a la  vida   civil10.   

El   legislador   negó  expresamente  la  posibilidad  del  indulto y de los restantes beneficios jurídicos (también los  socioeconómicos)  a quienes hayan incurrido en delitos de genocidio, secuestro,  lesa  humanidad,  crímenes  de guerra, o los cometidos contra personas o bienes  protegidos por el Derecho Internacional Humanitario.   

Los destinatarios de estos beneficios, queda  claro,   son   delincuentes  políticos  pertenecientes  a  los  grupos  armados  organizados  al margen de la ley, calidad que de conformidad con el artículo 53  de       la      Ley      418      de      199711   se   comprueba   por  el  reconocimiento  expreso  de  los  voceros  o  representantes  del mismo, por las  pruebas  que  aporte el solicitante, o mediante la información de que dispongan  las instituciones estatales.   

De  todas  formas,  lo  determinante es que  cuando  la persona abandona en forma voluntaria la organización armada ilegal y  se  presenta  ante  las  autoridades  civiles,  judiciales o militares, en forma  oficiosa  debe  desatarse  el  trámite  previsto  en  el  parágrafo   del  artículo  53  Ib.,  esto  es,  remitir  la documentación pertinente al Comité  Operativo  para la Dejación de Armas (CODA), con el fin de que decida si expide  o  no  la certificación que da cuenta de la pertenencia del desmovilizado a una  organización  armada  y  de  su  voluntad  de abandonarla, documento que según  prevé  el  artículo  2°  del  Decreto  128  de  2003, es el que le permite al  interesado  ingresar al proceso de reincorporación y el otorgamiento a su favor  de los beneficios jurídicos y socioeconómicos.   

Con la valoración efectuada por el CODA, el  Ministerio  del  Interior,  elabora  las actas de las personas que, a su juicio,  pueden       solicitar      los      beneficios12,  gestión gubernamental de  la  que  no  son  ajenas  las  autoridades  judiciales,  quienes  deben informar  semestralmente  a  ese Ministerio “de cada uno de los procesos que se sigan en  contra  de  personas  debidamente  identificadas  por  hechos  constitutivos  de  delitos  políticos  y  los  conexos  con  estos.”13   

Además del indulto, la normativa examinada  prevé14   la  posibilidad  de  extinguir  la  acción  penal  mediante  la  cesación   de   procedimiento,   la  preclusión  de  la  investigación  o  la  resolución  inhibitoria,  de  acuerdo  con  el  estado  del  proceso, a quienes  confiesen,  hayan  sido o fueren denunciados o procesados por delitos políticos  y  no  hayan  sido aún condenados mediante sentencia ejecutoriada; para lo cual  se  seguirá  el  mismo  trámite  previsto  para las solicitudes de indulto, es  decir,  obtener  en  forma previa la certificación del CODA, relacionada con la  pertenencia  del  desmovilizado  a una organización armada ilegal y, verificado  el  cumplimiento  de  los  requisitos,  el  Ministerio  del  Interior  remite la  solicitud  a  la  autoridad  judicial  competente  para  que  de  plano emita la  providencia respectiva.   

La  Ley 1421 de 2010, la cual prorrogó por  cuatro  años  la  vigencia  de  la  418  de 1997, siguiendo el esquema procesal  introducido  con  el Acto Legislativo 03 de 2002, desarrollado por el Código de  Procedimiento  Penal  (L. 906 de 2004), que como se sabe, entrega exclusivamente  a  los  jueces, en el marco del principio de reserva judicial, la posibilidad de  decidir  lo  relacionado  con  la disponibilidad de la acción penal15,   o  de  declarar   la  existencia  de  causales  que  impiden  iniciar  o  continuar  su  ejercicio16,     en     su     artículo     1717    establece   sobre   el  particular que,   

“Se  podrán  conceder  también,   según  proceda  de  acuerdo  con  el  estado  del  respectivo proceso penal, la  cesación  de  procedimiento, la resolución de preclusión de la instrucción o  la  resolución  inhibitoria  cuando  la  actuación  se  adelante  conforme  al  procedimiento  establecido  en  la Ley 600 de 2000, o preclusión por el juez de  conocimiento  en  los  términos  de  la  Ley 906 de 2004, a quienes confiesen y  hayan  sido  o  fueren  denunciados  o  procesados  por  hechos constitutivos de  delitos  a  que  se refiere este título, según el estadio procesal (sic), y no  hayan sido aún condenados mediante sentencia ejecutoriada.   

Expedida  la certificación correspondiente  por   el  Comité  Operativo  para  la  Dejación  de  las  Armas,  CODA,  o  la  acreditación  de que trata del Decreto 3360 de 2003, deberá ser enviada por la  autoridad  competente  al  Fiscal  Delegado que adelante el trámite respectivo,  quien  procederá  a  solicitar  al  Juez  de  Conocimiento, que decida sobre la  preclusión  de  la  investigación,  cualquiera  sea el estado del proceso o se  inhibirá  si  el  desmovilizado  es  investigado  solo por delitos políticos y  conexos.   

Si  la  persona  se encuentra privada de la  libertad,  las  citadas  autoridades  deberán  dar  trámite preferencial a las  solicitudes  de  beneficios  jurídicos, y en la decisión en la cual se otorgue  el  beneficio  jurídico,  disponerse  la  libertad  inmediata del beneficiario,  cancelarse  las  órdenes  de  captura  en  su  contra  y  ordenar oficiar a los  organismos competentes.”   

          Así  las  cosas,  sobre la procedencia de los beneficios jurídicos  previstos  en  las  Leyes  418 de 1997, 548 de 1999, 782 de 2002, 1106 de 2006 y  1421  de  2010,  a  que puede acceder el desmovilizado individual en razón a la  dejación  de las armas y una vez ha sido certificado por el CODA, como acontece  en   el   caso   de   la  especie  con  Víctor  Julio  Ramírez,  es  claro que corresponde al Juez Cuarto de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Cali  (Valle)  resolver la  solicitud formulada por el defensor del mencionado.    

Ahora  bien,  en caso de que la decisión se  adopte  en  el  sentido de que no procede el reconocimiento de tales beneficios,  deberá  evaluar  el funcionario judicial la procedencia de remitir la petición  a  la  Unidad  Nacional para la Justicia y la Paz, Sub Unidad de Subversión, de  la  Fiscalía General de la Nación, competente para determinar la viabilidad de  adelantar  el  trámite previsto en el artículo 10º y siguientes de la Ley 975  de  2005,  modificada  por  la  Ley  1592  de  2012,  en caso de que el Gobierno  Nacional  haya  sometido  el  nombre del desmovilizado a consideración del ente  acusador,  en  orden  a que éste pueda eventualmente acceder al beneficio de la  pena                              alternativa                              allí  prevista.           

          Bajo  esa perspectiva, la Corporación asignará la competencia para  conocer  de  la  petición  en  mención al Juez Cuarto de Ejecución de Penas y  Medidas   de   Seguridad   de   Cali   (Valle),   a   donde   se   remitirá  el  asunto.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE  

          1.   DECLARAR  que  la  competencia  para  conocer    la   petición   presentada   por   el   defensor   de   Víctor  Julio  Ramírez,  corresponde  al  Juez  Cuarto  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Cali (Valle), a  donde se remitirá el asunto.   

2.  INFÓRMESE  de  esta  decisión  al  Magistrado  con  Funciones  de  Control  de  Garantías del  Tribunal  de  Justicia  y  Paz  de  Bogotá y a todos los intervinientes en este  trámite procesal.   

3.  Contra  esta  decisión no procede recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                             FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER                          MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                                   EYDER PATIÑO CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  Rdo. 26201 de octubre 10 de 2006.   

2 Auto  Rdo. 41228 de octubre 14 de 2013.   

3 Auto  Rdo. 31491 de marzo 31 de 2009.   

4 Auto  Rdo. 34006 de mayo 26 de 2010.   

5 Corte  Suprema   de   Justicia   Sala   de  Casación  Penal  Auto  del  09-02-11  Rad.  34959.   

6  La  justicia  de  transición  “abarca  toda  la variedad de procesos y mecanismos  asociados  con los intentos de una sociedad por resolver los problemas derivados  de  un  pasado  de  abusos  a  gran escala, a fin de que los responsables rindan  cuentas  de  sus  actos,  servir  a  la  justicia y lograr la reconciliación…  pueden   ser   judiciales  o  extrajudiciales,  y  tener  distintos  niveles  de  participación  internacional (o carecer por completo de ella) así como abarcar  el  enjuiciamiento  de personas, el resarcimiento, la búsqueda de la verdad, la  reforma  institucional,  la  investigación  de  antecedentes,  la remoción del  cargo   o   combinaciones  de  todos  ellos.”  Cita  realizada  por  la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-370-06, del informe anual para el año 2004  del  Secretario  General  de  la  ONU.  “El Estado de Derecho y la Justicia de  transición     en     las    sociedades    que    sufren    o    han    sufrido  conflictos”.   

7 Leyes  782 de 2002, 1106 de 2006 y 1421 de 2010   

8 Ley  418/97  art.  8°.  Y,  en  el  parágrafo 1° precisa “De conformidad con las  normas  del Derecho Internacional Humanitario, y para los efectos de la presente  ley,  se  entiende  por  grupo  armado organizado al margen de la ley, aquel que  bajo  la  dirección  de  un  mando  responsable,  ejerza  sobre  una  parte del  territorio  un  control  tal  que  le  permita  realizar  operaciones  militares  sostenidas y concertadas.”   

9  Título  III  artículos  50  a  66 Causales de extinción de la acción y de la  pena en casos de delitos políticos.   

10 Art.  50-2  L.  418/97  condicionalmente declarado exequible “en el entendido de que  el  indulto  a  los  nacionales  que  individualmente y por decisión voluntaria  abandonen  sus  actividades  como  miembros de los grupos armados organizados al  margen  de la ley únicamente podrá concederse por los delitos políticos y los  delitos conexos con aquellos”. C-928-05   

11  Corresponde al artículo 12 de la Ley 1421 de 2010   

12  Artículo 54 Ib.   

13  Artículo 55   

14  Artículo 60   

15 los  jueces  de  garantías  ejercen  control  de  legalidad  a  las decisiones de la  Fiscalía    de    aplicar    el    principio    de   oportunidad   – arts. 321 a 330 C.P.P.   

16  Artículos 331 y 332 L. 906/04   

17 Que  modificó a su vez el artículo 60 de la Ley 418 de 1997     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *