42598(20-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado acta Nº 386  

Bogotá,  D. C., veinte (20) de noviembre de  dos mil trece (2013).   

VISTOS  

La Corte resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Juan   Guillermo   González   López   y  Nafer Vargas Arias, contra la  sentencia  dictada  el  22  de  agosto  de  2013  por  el  Tribunal  Superior de  Antioquia,  mediante  la  cual  confirmó la proferida el 8 de noviembre de 2012  por  el  Juzgado Segundo Adjunto de Descongestión del Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Antioquia,  que  condenó  a  los  mencionados como  coautores  del  delito  de  tráfico  de  sustancias  para  el  procesamiento de  narcóticos.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                    

1.  Los  primeros  fueron    sintetizados    por    el    ad  quem  de la  siguiente manera:   

“El  día 02 de  febrero  de  2012,  cuando  miembros  de  la  primera  sección de la Compañía  Conquistadores   adscritos  al  batallón  aerotransportado  No.  31,  cumplían  misión  táctica,  advirtieron  la  presencia  de una persona que se encontraba  amarrando  unas  bolsas  plásticas y también alcanzaron a ver a otra persona a  diez  metros que subía elementos a una chalupa o motor Jonson (sic), una vez la  tropa  se identifica y da la señal de alerta son recibidos por disparos que son  repelidos  por  miembros  del Ejército Nacional, el antisocial perseguido logra  evadir  la  acción  de  los  militares.  Cuando  se pudo asegurar el área y se  realizó  el  registro,  donde  (sic)  se  encontró  los siguientes elementos e  insumos:  6  canecas  de  50  galones cada una vacías, 25 canecas de 15 galones  vacías,  01  horno  industrial,  01  gramera,  costales  de cabuya, costales de  fique,  dos rollos de plástico, bolsas plásticas, papel chicle, 10 canecas con  líquido  transparente  que  por su apariencia daba la impresión de ser ácido,  07  bultos  de  amoniaco,  07 pacas de papel para prensar, 02 cajas de bolsas de  caucho,  trozos  de tela para colar de color blanco, dos bultos de una sustancia  granulada  color violeta, 12 costales con el nombre de soda cáustica, 07 bultos  de  sulfato de amonio, 06 bultos de sustancia pulverulenta color negro, 07 tubos  de  ensayo,  un  sello con el nombre “FISH 1” y el logotipo de un pescado. A  través  de  las  pruebas preliminares se pudo clasificar la incautación, así:  204.57405  litros  de  ácido  clorhídrico, 350 gramos de HIDRÓXIDO DE AMONIO,  117.695  KILOGRAMOS DE SUSTANCIA NO DETERMINADA, 462,190 KILOS DE CARBONATO, 275  KILOS  DE  CARBONATO,  50.285  KILOS DE PERMANGANATO DE POTASIO Y 300 [KILOS] NO  DETERMINADOS.   Además  se  incautó:  SELLOS  ADHESIVOS  CON  LETRAS  WWM,  01  MOTOCILCETA  MARCA  YAMAHA  XTZ 250, PLACAS EHL 09C, MOTOR 6382E-002081 Y CHASIS  9CGK60314A0002045, COLOR  ROJO.”                   

Conviene  agregar,  que  en  el lugar de los  hechos,  ubicado  a  orillas  del río Cauca, vereda El Pescado del municipio de  Valdivia  (Antioquia),  se  produjo  la  captura  de  los  acusados Juan   Guillermo   González   López   y  Nafer Vargas Arias, cuando se  encontraban  junto  a una embarcación acarreando algunos elementos, al interior  de la cual fueron halladas las sustancias prohibidas.   

2.  Conforme    a    la    anterior   relación   fáctica,   el  3  de  febrero  de 2012, ante el Juez 1º Promiscuo Municipal  de   Yarumal   (Antioquia),   la  Fiscalía  formuló  imputación  en  contra  de  los   implicados   como  coautores  del delito  de  tráfico  de  sustancias para el procesamiento de  narcóticos         (art.         382    del  C.P.);   a   la  cual  no  se  allanaron.         Seguidamente,    fueron  afectados  con  medida de aseguramiento privativa de la libertad    en   establecimiento   de           reclusión.   

3.       El       12  de  marzo  de   2012   se  realizó la  audiencia  de  formulación  de  acusación  ante  el  Juzgado  Segundo Adjunto de Descongestión del Juzgado  Primero    Penal    del    Circuito   Especializado   de   Antioquia,    conforme   al   escrito   presentado   por   el   delegado   del  Fiscal  General  de  la  Nación,  en la que reiteró los cargos atribuidos en  la    formulación   de  imputación.     

4. Cumplidas las  audiencias  preparatoria  y  de  juicio  oral,  el  8  de  noviembre de   2012  se  dictó  sentencia  de  primera  instancia  en  la  que  se  condenó a Juan   Guillermo   González   López  y  Nafer    Vargas   Arias  a  la pena principal de 117  meses   y   1   día   de   prisión   y      multa      de     14.751    salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes a cargo  de    cada    uno   de   los   citados,  así  como  a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio  de    derechos    y   funciones   públicas   por   un   término   igual  al de  la   pena   principal,   como   coautores    del    delito    imputado.   

        De    igual   forma,   se   negó   a  los  condenados  la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  el    sustituto    de   la   prisión  domiciliaria.   

5.  Apelado el  fallo  por  el defensor de los procesados,       mediante      sentencia  adiada  el 22 de agosto de 2013 el Tribunal Superior de  Antioquia lo confirmó en su integridad.   

6.  Contra  la  anterior  decisión,  el  profesional  del  derecho  que  vela por los intereses  de    los             incriminados       interpuso recurso de casación.   

LA      DEMANDA     

Indica el libelista que acude a la casación  a  fin  de  que  se  restablezca  la  garantía fundamental de la presunción de  inocencia  de  sus  representados, y aun cuando anuncia que lo hace al amparo de  las  causales  segunda  y tercera del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, luego  dice  formular  un  solo  reproche  contra  el fallo de segunda instancia, cuyos  argumentos se resumen de la siguiente manera:   

Cargo único  

Acusa   al   Tribunal  de  desconocer  las  garantías  de  la  presunción  de  inocencia y el in  dubio  pro  reo que le asisten a sus defendidos, con lo  cual     “se     registró     una    violación  directa”  de  los  artículos 29 de la Constitución  Política y 7º del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Seguidamente  el  recurrente señala que los  juzgadores   de   instancia  también  incurrieron  en  yerros  de  apreciación  probatoria,  por  cuanto les mereció mayor crédito la prueba presentada por la  Fiscalía  en  el  juicio  oral,  que  los  medios  de  convicción que trajo la  defensa,  ya  que  “las dudas y lo presentado por la  defensa  fue  desechado  sin  una  valoración  justa  y  equitativa”,  lo  que,  asegura,  determinó la condena proferida contra los  procesados.   

En  ese  orden,  alude el casacionista a los  testimonios  de cargo, entre ellos los vertidos por los militares que realizaron  la  incautación de las sustancias químicas y capturaron a los implicados, cuya  capacidad  demostrativa  critica  habida  cuenta  de  las inconsistencias en que  estima  incurrieron,  y  en  igual  sentido  se  refiere  a  la declaración del  funcionario   de   la  policía  judicial  Sijin,  de  quien  dice,  afirmó  la  pertenencia  de  sus  representados  a  organizaciones  criminales  dedicadas al  tráfico       de      estupefacientes,      sin      tener      soporte      de  ello.                  

De  igual  forma, denuncia el censor que los  sentenciadores     de     primer     y     segundo     grado     “desecharon  sin  mayor  profundidad” las  declaraciones  de  los  testigos  de  la  defensa, quienes aseveran la presencia  circunstancial  de  los  incriminados en el sitio donde se produjo la retención  de  las sustancias químicas, pues éstos son personas trabajadoras de la zona y  ese  día, por coincidencia, pasaban de una ribera del río a la otra en el bote  donde  al  parecer  se  transportaban  los  elementos incautados por las Fuerzas  Militares.          

Luego  de  citar  profusamente  doctrina  y  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional  y  de  esta Corporación sobre el  principio  in dubio pro reo y  su  estrecha relación con la garantía de la presunción de inocencia, concluye  el  demandante que la Fiscalía sólo demostró la materialidad del delito, pero  no  probó  que  las  sustancias  halladas  en la embarcación estuvieran siendo  transportadas    por    los    acusados    González  López     y     Vargas  Arias, luego no desvirtuó la presunción de inocencia  que los cobija.    

En consecuencia, peticiona casar la sentencia  del  ad  quem, y en su lugar absolver a los procesados del cargo contenido en la  acusación.     

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  Conforme  a la  normativa  regulada  en  el Código de Procedimiento Penal de 2004, la casación  se  establece  con  una doble connotación, tanto de control constitucional como  legal  de las sentencias proferidas en segunda instancia, en orden a realizar la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  éstos  y  la  unificación de la jurisprudencia.      

Ahora bien, sin perjuicio de la facultad que  la  ley otorgó a la Sala de Casación Penal de la Corte de superar los defectos  de  la  demanda para decidir de fondo en aquellos eventos en que los fines de la  casación,  su  fundamentación,  posición  del impugnante dentro del proceso e  índole   de   la   controversia   planteada   así   lo  ameriten,  el  recurso  extraordinario  no  es  un  mecanismo  carente de rigor.       

La  casación penal no puede entenderse como  una  instancia  adicional  para  debatir  aspectos  que  ya  fueron  materia  de  controversia,  o  como facultad ilimitada para revisar el proceso, ni la demanda  puede   elaborarse   utilizando  un  discurso  de  libre  composición,  por  el  contrario,  dado el carácter extraordinario y rogado del recurso, en el cual se  examina  la  legalidad  de  la  sentencia, está ligado a causales taxativas que  tienen  contenidos  propios,  referidas  a  vicios  sustanciales  o  procesales,  además,  en el desarrollo de cada uno de los reparos formulados se debe cumplir  unos   requisitos   mínimos   de   lógica  y  adecuada  fundamentación,  cuyo  desconocimiento  conlleva  a su inadmisión, como lo establece el inciso 2º del  artículo 184 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Es  así  que  según  el  citado  precepto,  mediante  decisión  motivada  la  Corte  está  facultada  para  no seleccionar  aquellas  demandas  que se encuentren en cualquiera de los siguientes supuestos:  “Si  el demandante carece de interés, prescinde de  señalar  la  causal,  no  desarrolla los cargos de sustentación o cuando de su  contexto  se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir  algunas  de las finalidades del recurso.”     

Significa   lo   anterior,   que  dada  la  preponderancia  de los fines del recurso extraordinario en la sistemática de la  Ley  906  de  2004,  aun cuando la demanda de casación no reúna las exigencias  formales  y sustanciales, la Corte puede superar sus defectos y decidir de fondo  el  asunto  si lo advierte necesario en orden a garantizarlos; y de igual forma,  no   obstante  cumplir  el  libelo  con  los  requisitos  de  lógica  y  debida  fundamentación,  procede  su  inadmisión  si  de  acuerdo a dichos fines no se  precisa de un fallo de mérito.    

2.  En  el  caso  concreto  se  advierte  que  la  demanda  adolece  de protuberantes falencias de  lógica  y adecuada fundamentación que impiden a la Sala pronunciarse de fondo,  defectos  que  no puede dar por superados en razón del principio de limitación  que  rige  la  casación, máxime cuando el libelista no demuestra a la Corte la  necesidad  de  proferir  fallo  en  orden  a  garantizar alguno de los fines del  recurso extraordinario.        

En efecto, si bien el demandante señala las  causales  a  las  que  acude para develar la ilegalidad de la sentencia atacada,  esto  es,  la  segunda:  “Desconocimiento del debido  proceso  por  afectación sustancial de su estructura o de la garantía debida a  cualquiera   de   las   partes”,   y   la  tercera:  “El  manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de  producción  y  apreciación  de  la  prueba  sobre  la  cual  se  ha fundado la  sentencia”; de nada más se ocupa en el libelo, pues  no  indica el sentido del cargo o censura que formula contra el fallo recurrido,  ni mucho menos lo desarrolla.       

2.1 Si lo pretendido  por  el  impugnante  era  acreditar  la  nulidad de conformidad con el artículo  181-2  de la Ley 906 de 2004, pese a que esta Corporación ha dicho que es menos  exigente   en  su  demostración  que  las  demás  causales  de  casación,  le  correspondía  proceder  con  precisión,  claridad  y  nitidez a identificar la  clase  de  irregularidad sustancial que determina la invalidación, plantear sus  fundamentos  fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y  expresar  la  razón  de  su  quebranto,  así como especificar el límite de la  actuación a partir de la cual se produjo el vicio.   

De  igual  forma,  al  recurrente  competía  informar  la  cobertura  de la invalidez, evidenciar que procesalmente no existe  manera  diversa  de  restablecer  el  derecho  afectado  y,  lo más importante,  comprobar  que la anomalía denunciada tuvo injerencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado -principio de  trascendencia-,  dado  que  el  recurso  extraordinario  no  puede  fundarse  en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto.   

En el asunto de la especie a nada de ello se  aboca  el  censor,  limitándose  a  señalar  que  el  ad  quem desconoció las  garantías   de   la  presunción  de  inocencia  y  el  principio  in  dubio  pro  reo  que le asisten a sus  defendidos,   y   por   tanto   “se  registró  una  violación  directa”  de  los  artículos  29  de la  Constitución  Política y 7º de la Ley 906 de 2004, con lo cual el cargo queda  sin  demostración,  más  cuando  la infracción al postulado en mención se da  por vías diferentes a la escogida por el recurrente.   

2.2 Es así, que  sobre  las  formas  de  trasgresión  del  postulado  in  dubio pro reo la Sala  ha              dicho:      

“3.  En  el  segundo  cargo,  la defensa  postula  la  violación  directa  de  la  ley  que recoge el principio y derecho  fundamental de la presunción de inocencia.   

(I)  La infracción de ese postulado puede  hacerse  por  una  de  dos  vías:  la  violación directa, caso en el cual debe  acreditarse  que  dentro  de  las argumentaciones de los jueces se reconoció el  instituto, pero no se aplicó la consecuencia en el derecho.   

Si bien el impugnante escogió este motivo  de  casación,  lo  cierto  es que no lo desarrolló ni, menos, lo demostró, en  tanto  no  verificó  con  las  citas  textuales  respectivas, que dentro de los  argumentos  de  los  fallos  de  instancia  los  jueces  dieron por sentado que,  finalizado  el  debate  público,  aquel  postulado  no  fue  desvirtuado por la  Fiscalía,  lo  cual,  además,  la  defensa  no  podía hacer, como que, por el  contrario,  las  razones  probatorias  y  jurídicas  de  los  fallos censurados  apuntan  a  lo  contrario,  esto es, a que aquella presunción fue desvirtuada y  con  certeza  se  acreditaron  la  tipicidad  del delito y la responsabilidad el  acusado.   

(II)  La  segunda  vía,  que  no  fue  la  escogida  por  el  recurrente,  es  la  de  la  violación  indirecta, pero ello  comporta  la  carga  de demostrar a la Corte que los jueces de instancia dejaron  de  aplicar  el  principio señalado a través de una apreciación errada de los  medios de prueba.   

Ello  exige,  además, indicar la prueba o  pruebas  valoradas erróneamente y, para cada una  de ellas, precisar si el  yerro  cometido fue de hecho o de derecho y la especie de falso juicio en que se  incurrió:  si  de  existencia,  identidad o raciocinio (en el caso del error de  hecho),  o de legalidad o convicción (para el yerro de derecho)”.1   

En  el  caso  concreto,     si     bien     el     casacionista   denuncia  la  violación  directa  de las normas constitucionales y legales que  consagran   la  garantía  de  la  presunción  de  inocencia  y  del  postulado  in       dubio       pro       reo,  no desarrolla ni demuestra el yerro  en  que  dice incurrió el Tribunal por vía de la causal primera, que, además,  no  se  estructura,  pues  de  la  apreciación  objetiva  de  las sentencias de  instancia   surge   patente  que  los  juzgadores  encontraron  demostradas  las  exigencias  para  concluir  más  allá  de  toda  duda  tanto la existencia del  delito,   como   la   responsabilidad   penal   de   los  acusados  González   López   y   Vargas        Arias.          

De   otra   parte,   no  obstante  haber  alegado  el recurrente la  violación  directa  de la ley como el medio a través del cual se trasgredieron  las  mencionadas  garantías,  del  contenido  de  la  demanda  se  advierte que  cuestiona    la    valoración    probatoria    del    Tribunal,    esto  es,  conforme a los lineamientos  propios   de   la  violación  indirecta,  desconociendo  así  el principio de autonomía que gobierna la  casación,  conforme  al  cual,  cada  causal  y  motivo  que  le  da  sustento tiene una forma precisa de  postulación      y      de      comprobación2.   

Sin         embargo, en ese  cometido      el      libelista     resigna     indicar    si  el  error fue de hecho o de derecho  y  la  especie  de  falso juicio en que supuestamente   incurrió   el   juez  colegiado,   amén   de  que   cae  en    la   equivocación   de   hacer  apreciaciones  personales sobre la capacidad suasoria de la prueba testimonial y  lo  que  los  juzgadores  han  debido concluir de ella, lo cual resulta inane en  orden   a   demostrar   un  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,   que   debió   ser   la    censura    a    escoger    por   el   recurrente,  pero  no  lo   hizo,   en   tanto  el  juzgador  tiene  libertad  en  la  apreciación  de la prueba, limitado solo  por las reglas de la sana  crítica,    que    en   el   asunto   de la especie no se aprecian conculcadas.   

Así las cosas, se impone la inadmisión del  libelo.   

Resta  señalar  que  no  se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaran derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los defectos del libelo, en orden a decidir de fondo, según lo dispone  el inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  cuyo  trámite  fue señalado en auto del 12 de diciembre de 2005,  adoptado en el radicado 24322.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la   demanda   de   casación   presentada   por   el   defensor  de     Juan     Guillermo     González  López   y   Nafer  Vargas  Arias.   

De   conformidad   con  lo  dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  es  viable  la  interposición  del  mecanismo  de  insistencia en los términos  precisados por la Sala.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO                                               FERNANDO    ALBERTO  CASTRO CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ                                   EYDER PATIÑO CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Auto del 3 de julio de 2013. Rad. 41602   

2  Auto Rdo. 42311 del 2 de octubre de 2013.     

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