42576(20-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

          Aprobado Acta N°. 386   

          Bogotá   D.C.,   veinte   (20)   de  noviembre  de  dos  mil  trece  (2013).   

VISTOS  

          Se  pronuncia la Sala respecto de los recursos de queja interpuestos  por  el  fiscal  delegado y el representante del Ministerio Público  contra  la  decisión  del pasado 18 de  octubre,  mediante  la  cual  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Medellín  concedió  recurso de apelación respecto de los numerales 1, 14 y 19  del  auto  del  4  de  septiembre  de  2013, por cuyo medio excluyó del proceso  transicional  a  ocho  desmovilizados  del  Bloque  Cacique Nutibara, reconoció  víctimas  y  ordenó  un  acto  de  reparación.  De  igual  forma,  denegó la  apelación  respecto  de  los  numerales en que compulsó copias para investigar  penalmente  al  ex  presidente Álvaro Uribe Vélez, a  la ex fiscal Viviane Morales  Hoyos  y  a  varios  de  sus  delegados,  así  como a  múltiples  miembros de la fuerza pública, servidores públicos y particulares.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

1.  El  4  de  septiembre de 2013 la Sala de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal Superior de Medellín excluyó oficiosamente del  proceso  de  justicia y paz a los postulados Edilberto  de  Jesús  Cañas  Chavarriaga,  Néstor Eduardo Cardona Cardona, Juan Fernando  Chica  Atehortúa, Edgar Alexander Erazo Guzmán, Mauro Alexander Medía Ocampo,  Juan   Mauricio  Ospina  Bolívar  y  Wander  Ley  Viasus  Torres,  desmovilizados    del    Bloque    Cacique   Nutibara   (nuemral1).   

          Así    mismo,    reconoció   múltiples   víctimas   (numeral   14)   y  dispuso,  a  modo  de  reparación,   la   publicación   de   apartes  del  citado  auto  (numeral  19);  solicitó a la Dirección  Seccional  de  Administración  Judicial recursos      para      expedir      las     copias     (#13);  exhortó  al  alcalde municipal a  evitar  que  se  sigan  vertiendo  residuos  en  la  Escombrera  y la Arenera de  Medellín  (#15), exhortó a  la  Alcaldía  de  Medellín,  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  a la  Procuraduría  General  de la Nación y a la Personería Municipal a implementar  mecanismos     de     búsqueda     de     los     desparecidos     (#16);  ordenó reintentar la exhumación  de   Alberto   Miguel   Pérez   Reyes  (#17)  y  dispuso  que los beneficios por  colaboración    de    los   postulados   se   impetraran   ante   la   justicia  ordinaria (#18).     

De igual forma, ordenó compulsar copias para  investigar  penalmente  al  expresidente Álvaro Uribe  Vélez   (#2),    a    la    ex    fiscal    Viviane  Morales   y   a   3  de  sus  delegados  (#3),   a   los   comandantes  militares  mencionados   en   la   decisión   (#4),  “al  Teniente  de  la  Estación  de  Policía  de  San  Antonio  de  Prado”  (#5),  a los empresarios privados citados  en  el  proveído  (#6) y a  nueve     fiscales    delegados    (#7).  Además, expidió copias para que el Fiscal General de la Nación  evalúe  el cumplimiento de las funciones de los demás fiscales nombrados en el  auto   (#8);  copias  con  destino   al   proceso  seguido  contra  Luis  Pérez  Gutiérrez (#9); copias para  investigar  a  Jacinto  Alberto Soto Toro  (#10); copias  con  destino  al  Fiscal  de  la Corte Penal Internacional para la evaluación y  seguimiento  de  las  graves  violaciones  a  los  Derechos Humanos y al Derecho  Internacional    Humanitario   en   Colombia   (#11)  y  copias  con  destino  a  los procesos de los demás  postulados   del  Bloque  Nutibara  (#12).     

2.  Contra  esta  determinación  todos  los  sujetos  procesales  interpusieron  recurso de apelación, salvo el apoderado de  víctimas  Gilberto  Antonio  Díaz Serna,  quien  planteó  como principal la reposición y subsidiariamente  la apelación.   

3. El 18 de octubre siguiente, la Sala repuso  parcialmente  en  el  sentido de aceptar como víctima a la señora Patricia  Elena  Ramírez Ramírez, mas no  así   en   relación   con   Rosa  Margarita  Pérez  Flórez, a quien denegó tal condición.   

4. Enseguida el Tribunal otorgó el uso de la  palabra  al  fiscal  delegado  para que sustentara el recurso, pero cuando éste  desarrollaba   su   argumentación   afirmando  la  inexistencia  de  dilaciones  injustificadas  en  el  trámite procesal, el Magistrado Ponente lo interrumpió  manifestando  que  la  apelación sólo procedía respecto de los puntos 1, 14 y  19  de  la  parte  resolutiva  de la decisión, razón por la cual, a efectos de  precaver  demoras,  las  partes  sólo podían referirse a dichos aspectos, pues  contra  las órdenes de compulsar copias no proceden recursos.      

5. Contra esta determinación, la fiscalía y  el  ministerio  público  interponen recurso de queja, por cuanto consideran que  la apelación procede contra la decisión en su integridad.   

6.  Ante  esta  situación,  el apoderado de  víctimas    Gilberto   Antonio   Díaz  solicitó suspender la sustentación de la apelación hasta que la  Corte    resuelva   el   recurso   de   queja,   petición   denegada   por   la  Colegiatura  a  quo, siendo  fijado  el  8  de  noviembre  para  escuchar  los  argumentos de los recurrentes  respecto  de  los  puntos  1, 14 y 19 de la parte resolutiva del auto impugnado.   

DE LOS RECURSOS DE QUEJA  

1.  La  Fiscalía,  luego  de hacer un recuento de lo acaecido, señala que el recurso de apelación  procede  contra  toda  la decisión del 4 de septiembre de 2013 y no solo contra  los  numerales  1,  14  y  19 indicados por la Sala mayoritaria, toda vez que la  providencia  en  su conjunto afecta y perjudica el proceso de justicia y paz, el  contexto de verdad y las reglas del debido proceso.   

          En   primer   lugar,   señala,   el   a  quo  cimentó su decisión de excluir a los postulados  en  pruebas  de  oficio  tomadas  del proceso que la Procuraduría General de la  Nación   adelantó   contra  el  ex  alcalde  Alonso  Salazar, a partir de las cuales coligió que el Bloque  Cacique  Nutibara  continuó  delinquiendo  después  de su desmovilización, al  punto  que  entorpeció el proceso electoral de los años 2007 y 2011. Pregunta,  entonces,  cómo  sustentar  la  apelación si los presupuestos de la exclusión  están  atados  al  numeral 9 relativo a la compulsa de copias para investigar a  Luis  Pérez  Gutiérrez,  a  quien  ya  le  fue  precluida  la  investigación por tales hechos, con lo cual,  opina,  se  desgasta la administración de justicia y se afecta el principio del  non    bis   in   ídem.   

          De  otra  parte,  afirma,  los argumentos ofrecidos por la Sala para  ordenar   investigar  a  Jacinto  Alberto  se  derivan de un asunto archivado en donde se cesó procedimiento  por  el mismo magistrado que ahora funge como ponente, oportunidad en la cual no  compulsó  copias. Por ello, aduce, se debe permitir la controversia del numeral  décimo  concatenado con el primero, pues ello  brindará herramientas para  controvertir la tesis de la Sala del narcotráfico.   

Los  numerales 15 y 16 guardan relación con  el  punto  primero  de  exclusión  porque  hacen referencia a la obligación de  informar  la  suerte  de  los  desparecidos  como requisito de elegibilidad y el  numeral  12  constituye  el  fundamento  a partir del cual se excluyó a todo el  Bloque   Cacique   Nutibara,   situación   por   la  cual  debe  permitirse  su  impugnación.   

En los numerales 3, 7 y 8 se ordenaron copias  para  investigar  a  los  servidores  de  la  Fiscalía  General  de la Nación,  circunstancia  que  afecta  la  reconstrucción de la verdad en la medida que el  contenido  del  contexto  fue edificado por la Sala a partir de la ineficacia de  la  justicia  atribuida a negligencia o desidia de los funcionarios, con lo cual  pretermitió,    considera,    la    confesión    de    alias   “Don   Berna”,  quien  señaló  que  el  objetivo  de  la  organización era dar muerte a todo el que interfiriera con la  ideología  de  esa  estructura  y  por eso asesinaron a doce investigadores del  CTI.   

Por  ende,  agrega, el debate no está en la  compulsa  de  copias  sino  en  la  composición  de  la verdad a la cual tienen  derecho  las  víctimas,  esto  es,  saber  si  existió  connivencia  entre los  operadores  jurídicos  y  el grupo ilegal o si todo se debió al accionar de la  estructura  delincuencial  y  a la orfandad de la justicia durante la existencia  del paramilitarismo en esa ciudad.   

   

          De  otra  parte, advera, la decisión conforma un todo de manera que  los  numerales de la parte resolutiva son consecuencia del análisis de la parte  motiva.  Por  ello,  considera  violatorio del debido proceso que al culminar la  lectura  del auto no se delimitaran los aspectos  susceptibles de recurso y  sólo  el  18  de  octubre, cuando las partes se aprestaban a sustentar, bajo el  pretexto  de disciplinar a los intervinientes, se restringiera la posibilidad de  recurrir  a  solo  tres  tópicos del proveído, situación que atenta contra el  principio  de  preclusividad de las etapas en tanto la limitación de los puntos  sobre  los  cuales  se  podía  recurrir debió darse al culminar la lectura del  auto    y   no   después.                   

          Además,  restringir los temas del recurso afecta el principio de la  doble  instancia  porque  el  superior  no  puede  examinar  en  su totalidad la  decisión,   siendo   el   competente   para  establecer  si  las  órdenes  son  independientes  de  los  restantes  asuntos  considerados  en el auto impugnado.   

          La  concesión  del recurso de queja en el efecto devolutivo, cuando  debió  hacerse  en  el  suspensivo,  constituye  una vía de hecho, con lo cual  cercenó  la posibilidad de impugnar el contenido del auto en su integridad ante  la  orden  perentoria  de  sustentar  inmediatamente el recurso de apelación so  pena de declararlo desierto.    

          En  suma,  solicita,  i)  conceder  el  recurso  de  apelación  sin  restricción  alguna;  ii) como medida provisional, ordenar la suspensión de la  sustentación  del  recurso  de  apelación  hasta  que  se desate el recurso de  queja;  iii)  conminar a la Sala sobre los alcances, límites y deberes del juez  y,   iv)   compulsar  copias  para  investigar  penal  y  disciplinariamente  al  magistrado   ponente   por   abuso  de  autoridad  y  prevaricato  por  acción.   

          2.     El    agente    del    Ministerio  Público  considera  que la apelación debe concederse  de  manera  integral  porque  el  objeto  de  la  impugnación  lo constituye la  providencia en sí misma y no únicamente el resuelve.   

          En  tal  sentido,  agrega,  la providencia constituye una sola pieza  compuesta  por una parte considerativa y otra resolutiva, las cuales guardan una  relación  inescindible  como  que  la  primera  constituye  el fundamento de la  segunda.   Por  tanto,  colige,  no  puede  afirmarse  que  se  concede  la  apelación  respecto de unos puntos del resuelve porque los demás son órdenes,  pues  el  objeto  de controversia es el fundamento y la legalidad de las mismas.   

          Considera  que  existe  una relación directa entre la exclusión de  los  postulados  del  proceso  y  el  comportamiento  atribuible  a la Fiscalía  General  de  la  Nación,  razón por la cual ésta debe tener la oportunidad de  presentar sus argumentos en el estadio de la apelación.   

          Trae  a  colación  el precedente 34547 del 27 de abril de 2011 para  significar  que  las órdenes a autoridades administrativas, como las dictadas a  la  Alcaldía  de  Medellín,  pueden ser objeto de apelación como lo fueron en  esa determinación.   

          De  igual  forma,  opina,  la  compulsa  de  copias al ex presidente  Álvaro   Uribe   Vélez  constituye  uso  innecesario  del  poder  jurisdiccional  pues  ya existen en su  contra  tres  investigaciones  en la Comisión de Acusaciones del Congreso de la  República  por  similares  hechos a los señalados en el auto impugnado, con lo  cual  también  se  afecta el principio del non bis in  ídem.   

Solicita como medida preventiva suspender la  audiencia   de   sustentación  del  recurso  hasta  tanto  no  se  resuelva  la  queja.     

CONSIDERACIONES  

         Corresponde  a esta Colegiatura pronunciarse en torno a               los          recursos  de  queja  interpuestos  por  la Fiscalía y el representante del  Ministerio  Público contra  la     decisión    adoptada    por    la  Sala  de  Justicia  y Paz del Tribunal  Superior  de  Medellín, el  pasado    18       de       octubre,  por  cuyo  medio  concedió  la apelación  exclusivamente en relación con los numerales 1, 14 y  19     del     auto     del     4     de    septiembre    de    2013.                   

   

Sea  lo  primero  advertir  que  la  Sala es  competente  para  pronunciarse sobre el recurso de queja, al tenor de lo normado  en  el  parágrafo  1  del  artículo 27 de la Ley 1592 de 2012 que modificó el  artículo  26  de  la  Ley  975 de 2005, en concordancia con el artículo 179B y  siguientes de la Ley 906 de 2004.   

De acuerdo con lo establecido en el artículo  179B  del  Código  de  Procedimiento  Penal, el recurso de queja procede cuando  “el  funcionario  de  primera instancia     deniegue     el     recurso    de  apelación”.   

Entonces, la finalidad del recurso de queja,  según  lo  tiene  dicho  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación1,  “es la de obtener que el superior funcional conceda  la  apelación formulada en contra de una providencia, cuando la impugnación ha  sido  despachada  desfavorablemente  por  el  a-quo,  desde  luego,  contra  una  decisión   susceptible   de   ser   atacada   mediante  el  ejercicio  de  este  recurso”2.    

Pues  bien,  lo  primero  que  la  Sala debe  advertir  es  que, contrario a lo sostenido por los recurrentes, el trámite del  recurso  de  queja  no  suspende  la actuación procesal, por manera que resulta  improcedente  la  petición  de  diferir  la sustentación del recurso concedido  hasta que esta Corporación se pronuncie.   

En  efecto,  quien  interpone  el recurso de  queja,  en  los  términos  del  artículo  179C  de  la  Ley  906 de 2004, debe  solicitar  copia  de  la  providencia  impugnada  y  de  las  demás  piezas que  considere  pertinentes  para  que  con  base  en  ellas  el  superior analice la  procedencia   o  no  del  recurso  de  apelación  denegado  por  el  a quo. En tal sentido, los duplicados de  los  folios  se toman precisamente porque el proceso debe continuar su curso. Si  no  fuera  así,   esto es, si la queja suspendiera la actuación procesal,  se remitiría el original del expediente.   

Además,  si  el  efecto del aludido recurso  fuera  el  de diferir el proceso hasta su resolución, la normativa expresamente  indicaría la necesidad de esperar las resultas de la queja.   

En  tal sentido, conviene precisar, el canon  179E  ibídem,  señala que  “si el superior concede la apelación, determinará  el  efecto que le corresponda y comunicará su decisión al inferior”,   por   manera   que   el  ad  quem,  al   resolver  el  recurso  de  queja,  si  considera  procedente   la   apelación   denegada   por   el  a  quo,  indicará  el efecto de la alzada conforme a las  reglas  que  sobre  la  materia  establece el ordenamiento procesal aplicable al  caso.   

Entonces,  como  la  queja  no  suspende  la  actuación,  resulta  extraña  la  petición  de  la fiscalía y del Ministerio  Público  de  diferir  la  audiencia de sustentación del recurso de apelación,  máxime    cuando    se    invoca    una   “medida  provisional”    ajena    y    contraria   a   este  procedimiento.   

Ahora,  en  cuanto a la apelación pregonada  por  los quejosos frente a la totalidad del auto del 4 de septiembre de 2013, la  Sala  encuentra  que  no les asiste razón en cuanto los numerales  2 al 12  se  refieren  exclusivamente  a la compulsa de copias para investigar a diversos  ex  funcionarios,  servidores  públicos  y  particulares,  decisión  que no es  susceptible de recursos.   

En  efecto,  es común que en el trámite de  los  procesos  los  operadores  judiciales  encuentren  hechos  diferentes a los  investigados  o  juzgados  que en su criterio pueden configurar delitos o faltas  disciplinarias  investigables  de oficio, evento en el cual, en cumplimiento del  deber  legal,  deben informar tal situación a la autoridad competente a través  de  la  compulsa  de  copias,  decisión  que  no es recurrible, “no   sólo   por  constituir  un  aspecto  colateral,  sino  porque  cualquier  controversia  sobre  la  viabilidad  de iniciar o no la acción a que  hubiere  lugar,  corresponde dirimirla al funcionario competente y no al que, en  cumplimiento    de    su    deber   legal,   se   limita    simplemente   a  informarlo”3.   

Por tanto, será en la actuación iniciada a  partir  de las copias compulsadas donde se podrá controvertir la configuración  o  no  de  los hechos informados, la participación de las personas mencionadas,  así   como   la   existencia   de   cosa   juzgada,   entre   otros  múltiples  tópicos.   

En  igual sentido, el numeral 13, relativo a  la  solicitud  de  recursos  para expedir las copias ordenadas y el 20, donde se  indica  la  notificación  en  estrados y los recursos que proceden, tampoco son  susceptibles  de  apelación por tratarse de asuntos de trámite no relacionados  con el fondo de lo decidido.   

En el numeral 15 se exhorta a la Alcaldía de  Medellín  a  suspender  el  arrojo  de escombros en un lugar donde, al parecer,  fueron  sepultados  algunos desaparecidos y en los apartados 16 y 17 se solicita  a   la  citada  dependencia,  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  a  la  Procuraduría  General  de  la Nación y a la Personería Municipal, implementar  mecanismos eficaces para la búsqueda de los desaparecidos.   

Pues  bien,  esas  determinaciones persiguen  asegurar  la  prueba  del  delito  de  desaparición forzada atribuida al bloque  Cacique  Nutibara  y,  por  ende,  constituyen decisiones de simple trámite. En  efecto,  configuran indicaciones colaterales dirigidas a las citadas autoridades  para  que  desplieguen  las  acciones  que legalmente les corresponde en orden a  resguardar  los elementos materiales probatorios y evidencia física del aludido  acontecer delictivo.   

Dichas   exhortaciones   constituyen   las  denominadas  órdenes  que,  según  el  artículo  161  de  la ley 906 de 2004,  “se  limitan  a disponer cualquier otro trámite de  los  que  la  ley  establece  para  dar  curso  a  la  actuación  o  evitar  el  entorpecimiento  de  la  misma”  en la medida que no  resuelven   el   objeto   del   proceso  ni  aspectos  sustanciales  del  mismo.   

De  otra  parte,  el  numeral 18 remite a la  justicia                  ordinaria4   

para  el  trámite  de los beneficios por  colaboración  eficaz,  decisión que tampoco decide sobre el fondo del asunto o  en  torno  a  aspectos  esenciales del mismo porque se circunscribe a indicar la  posibilidad  de  acudir  a  otra  normatividad  y jurisdicción para obtener las  referidas prerrogativas.   

En  ese  orden,  la  naturaleza  de esa disposición es la de una orden  de  trámite  por  cuanto  en  el  proceso  transicional  examinado  no se está  decidiendo  si  procede  o  no  el  aludido  mecanismo jurídico; únicamente se  menciona su existencia y la posibilidad de acudir al mismo.   

En  consecuencia,  tal  como  lo  adujo  el  Tribunal  a quo, los aspectos  pasibles   de  impugnación  se  concretan  a  la  exclusión  oficiosa  de  los  postulados  de  la  justicia transicional, al reconocimiento de víctimas y a la  medida  de  reparación  establecida. Por ende, el recurso de queja planteado no  tiene vocación de prosperidad.   

A  pesar  de  lo  anterior,  la  Sala  debe  precisar  cómo  en  la sustentación de la impugnación de la determinación de  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  del 4 de  septiembre  de  2013,  las partes e intervinientes cuentan con la posibilidad de  referirse  a  los  diferentes  tópicos analizados en dicho proveído sin que la  judicatura  pueda  limitar  los  aspectos  que  pueden  abordar  y controvertir,  siempre  que  se  relacionen  con  las determinaciones de fondo, esto es, con la  exclusión  de  los  postulados,  el  reconocimiento de víctimas y la medida de  reparación   ordenada,  incluido  el  contexto  construido  para  sustentarlas.   

Lo  anterior  en  el  entendido  de que los  poderes  de dirección del juez no lo facultan para direccionar los aspectos que  los   recurrentes   pueden   censurar,   salvo   que  se  tornen  repetitivos  o  irrespetuosos.   

Así mismo, la Sala llama la atención de la  Colegiatura  a  quo para que  procure  llevar  el  proceso  a  su  cargo dentro de los cauces de  mesura,  seriedad  y  respecto  entre la judicatura y los sujetos procesales a efectos de  evitar  confrontaciones  innecesarias  que, a la postre, dilatan la actuación y  dificultan la función de administrar justicia.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1º.  NEGAR  por  improcedente el recurso de queja.   

2º.  ORDENAR  la  remisión de las copias del proceso al Tribunal de origen.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO   ALBERTO  CASTRO CABALLERO            

         IMPEDIDO                                                                                        LICENCIA   

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER                        MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ           

GUSTAVO        ENRIQUE    MALO    FERNÁNDEZ                       EYDER PATIÑO CABRERA     

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 30 de mayo de 2006, Rad.  No. 25946.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, auto del 29 de febrero de 2008,  Rad. No. 29244.   

3 Cfr.  Proveído  del  6  de  septiembre  de  2000, Rad. No. 16725. En el mismo sentido  decisiones  del 28 de abril de 1992, Rad. No. 3525, 11 de mayo de 1994, Rad. No.  8989, 17 de agosto de 2000, Rad. No. 15862, entre otras.   

4 En el  numeral   18   de   la   decisión   se   hace   referencia  al  “artículo  369  A  del  Código  de Procedimiento Penal”;  sin  embargo,  esa normativa no existe. Con todo, el contexto  de   la   decisión   permite  colegir  que  se  refiere  a  los  beneficios  de  colaboración  eficaz  previstos en el estatuto procesal del año 2000, tal como  se menciona en el folio 350 de la parte motiva del proveído.     

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