42434(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado acta Nº 336  

Bogotá, D.C., nueve (9) de octubre de dos mil  trece (2013).   

V   I   S   T   O   S   

Resuelve  la  Sala  sobre  la  definición de  competencia  postulada  por  el Juez Primero Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de  Bogotá,  al  considerar  que  no  es  el funcionario judicial  competente    para   tramitar   el   juicio   adelantado   contra   Nicolás    Fabricio    Cuberos   Obando,  Carlos Enrique Parra Vargas y  Fredy    Oliverio    González   Huertas,  por  el  concurso  de  delitos  de  contaminación  ambiental por  explotación  de  yacimiento  minero  o  hidrocarburo  y  daños en los recursos  naturales.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1.  De acuerdo con  los  datos  que obran en la actuación, se tiene que el 4 de septiembre de 2012,  siendo  las 8:00 horas, servidores de la policía judicial adscritos a la Unidad  Investigativa  de  delitos  contra  el  Ambiente  y  los  Recursos Naturales, en  cumplimiento  de  la  orden  de registro y allanamiento emitida por la Fiscalía  3ª  Especializada  de  la  Unidad  Nacional  de  Delitos  contra  los  Recursos  Naturales  y  el Medio Ambiente, arribaron a la mina “El Recodo”, localizada  en   la   vereda  La  Chacua  del  municipio  de  Soacha  (Cundinamarca),  donde  advirtieron  que  se  realizaba  actividad  minera  a  cielo  abierto,  hallando  infraestructura  apta  para  labores  de  explotación  y excavación, así como  maquinaria  pesada  para  esa finalidad, y ante la información previa de la CAR  de  Soacha sobre la existencia de resolución sancionatoria de suspensión de la  actividad  de  explotación  minera  en  dicho  lugar, procedieron a capturar en  flagrancia     a     los     acusados.          

2.   El   5  de  septiembre  de  la  misma  anualidad,  se  llevaron  a  cabo  las  audiencias de  legalización  de captura, imputación e imposición de medida de aseguramiento,  acto  en el cual los señores Nicolás Fabricio Cuberos  Obando,  Carlos Enrique Parra  Vargas   y  Fredy  Oliverio  González Huertas no aceptaron cargos.   

3.  Presentado  el  escrito  de  acusación  ante el Centro de Servicios Judiciales de Soacha, allí  se  dispuso  su  remisión al funcionario homólogo de esta capital atendiendo a  que no se contaba con la actuación.    

4.  Repartido  el  escrito  de  acusación  al  Juzgado Primero Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de Bogotá, después de varios intentos fallidos, el 7 de junio de  2013   se   cumplió  la  audiencia  de  formulación  de  acusación.  En  esta  oportunidad,  de  acuerdo con lo consagrado en el artículo 339 de la Ley 906 de  2004,   las   partes   manifestaron   no  advertir  causales  de  incompetencia,  impedimentos,  recusaciones  o nulidades, ni la titular del despacho expresó su  incompetencia  para  adelantar  la  fase  del juzgamiento, de conformidad con lo  normado  en  el  artículo  54  ibídem.  Seguidamente, la Fiscalía procedió a  formular   la  acusación  y  se  cumplió  con  el  descubrimiento  probatorio.   

5.   El   6  de  septiembre  siguiente,  fecha  señalada  para  la  realización de la audiencia  preparatoria,  el  nuevo  titular  del  juzgado  expresó  su incompetencia para  continuar  el juzgamiento por razón del factor territorial, en tanto los hechos  ocurrieron  en  la  mina  “El Recodo”, localizada en la vereda La Chacua del  municipio  de  Soacha  (Cundinamarca), por lo cual dispuso remitir la actuación  al  Centro  de  Servicios  de  la citada localidad para que fuera repartido a un  juez de la misma categoría.   

6.  Recibido  el  diligenciamiento  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Soacha, y  evidenciado  que  a  la  manifestación  de  incompetencia no se le imprimió el  trámite  establecido  en  el  artículo 54 de la Ley 906 de 2004, se dispuso la  remisión  de  la  actuación  a  esta  Sala  de  la Corte para que se defina la  competencia.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. En el asunto de  la  especie,  de  conformidad  con  los  artículos  32-4  y  54  del Código de  Procedimiento  Penal  de  2004,  corresponde  a la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia  definir la competencia, en atención a que el Juez  Primero  Penal  del  Circuito  con Funciones de Conocimiento de esta capital, al  manifestar  su  incompetencia  para adelantar la fase de juzgamiento, de contera  expresó  que  la  misma  correspondía a los jueces homólogos del municipio de  Soacha, a donde remitió la actuación.      

2.  Frente  a  ese  punto,  como  lo tiene  precisado  la  Sala, en  el marco de  la  Ley  906  de 2004 la competencia puede ser cuestionada tanto por el director  del proceso, como por alguna de las partes o intervinientes, pues:   

“1)  El  nuevo sistema procesal previó un  mecanismo  que,  a  diferencia  de  la  colisión  de  competencias  -positiva o  negativa-  regulada  en  la  Ley  600  de  2000,  pretende  que  esta  clase  de  situaciones  se  diluciden  con  mayor  celeridad  y  agilidad, y sobretodo, con  carácter  definitivo,  pues  el  Juez  ante quien debe surtirse el trámite del  juzgamiento  sólo  debe  expresar  las  razones  por  las  que  considera no es  competente,  e  indicar  cuál  sería  el  funcionario  que,  a su juicio, debe  conocer  del  asunto.  2)  El  momento  ideal  para que las partes cuestionen la  competencia  es  en la audiencia de formulación de la acusación, que es cuando  formalmente  se  da  inicio al juicio oral y las partes tienen la oportunidad de  expresar  si  se  presentan causales de incompetencia. Esa manifestación, lo ha  dicho  ya la Sala, también procede en la audiencia para el estudio de solicitud  de                   preclusión”1.   

En  ambas eventualidades, según lo previsto  en  los  artículos  54  y  341  de  la  Ley 906 de 2004, corresponde definir la  competencia,  en  este  caso  a  la  Corte  de  acuerdo con lo establecido en el  numeral  4º  del  artículo  32  ibídem,  puesto  que se trata de funcionarios  pertenecientes   a   distintos   distritos   judiciales,   esto  es,  Bogotá  y  Cundinamarca.   

         

No  sobra reseñar el errático trámite que  el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de Conocimiento de esta  capital,  imprimió  a su manifestación de incompetencia, pues en vez de enviar  la  actuación  a  esta  Sala  con  el  objeto de que se definiera el asunto, la  remitió  al  funcionario  homólogo del municipio de Soacha, desconociendo así  la   celeridad   y   agilidad   con   que   deben   resolverse   esta  clase  de  situaciones.       

          3.   En   orden   a  establecer  el  juez  competente  para  conocer del juzgamiento, el artículo 43 de la Ley 906 de 2004  señala los siguientes factores:   

(i)  El  juez  del  lugar  donde ocurrió el  delito, y   

(ii)  Cuando  la conducta punible se hubiere  realizado  en varios lugares, en uno incierto o en el extranjero, la competencia  del  juez  de conocimiento se fijará en el lugar donde se formule la acusación  por  parte de la Fiscalía General de la Nación, “lo  cual   hará   donde   se   encuentren   los   elementos   fundamentales  de  la  acusación”.   

Luego,  dada  la  claridad  de  la norma, es  evidente  que  el factor primordial y determinante de la competencia del juez de  conocimiento  es  el  lugar  donde  ocurrió el delito, y de manera subsidiaria,  cuando  no sea posible establecerlo, porque se realizó en varios sitios, lo fue  en  uno incierto o fuera del territorio nacional, para definirla se atenderá la  regla  relativa  a  que  será competente para conocer del juicio el funcionario  del lugar donde el Fiscal haya presentado la acusación.   

4.  Conforme  a la  relación  de  los  hechos  jurídicamente  relevantes  hecha en precedencia, no  llama  a  equívocos  que  el  acontecer  fáctico  ocurrió  en  la  mina “El  Recodo”,   localizada   en  la  vereda  La  Chacua  del  municipio  de  Soacha  (Cundinamarca),  de  donde  en  principio  podría  afirmarse  que  en  el  caso  examinado  el  funcionario  competente  para  tramitar  el juzgamiento sería el  Juez   Penal  del  Circuito con Funciones de Conocimiento de esa localidad,  de  conformidad con el inciso primero del artículo 43 de la Ley 906 de 2004, en  tanto  el  concurso  de  delitos  se  cometió en comprensión territorial de su  jurisdicción.   

No obstante, conviene señalar al asunto que  ocupa  la  atención  de  la  Sala,  que  el Juez Primero Penal del Circuito con  Funciones  de  Conocimiento  de  Bogotá,  no  manifestó su incompetencia en la  oportunidad  señalada  en el artículo 54 del Código de Procedimiento Penal de  2004,  esto  es,  en  la  audiencia  de  formulación  de acusación, sino en la  audiencia   preparatoria,   razón   por  la  cual,  no  obstante  referirse  la  controversia  al  factor  territorial,  se entiende prorrogada la competencia en  los  términos del canon 55 de la misma codificación, pues tampoco se encuentra  dentro  de  la  hipótesis  contenida  en  el inciso segundo de la última norma  citada.   

Si  bien  la  jurisprudencia  de la Corte en  algunos  casos reconoció la improcedencia de prorrogar la competencia cuando la  discusión  se  suscita  en torno al factor territorial, así no se manifieste o  alegue      en      la      oportunidad     legal2, en otros tomó partido por la  postura                   contraria3,  hasta  la decisión adoptada  dentro  del  radicado No. 40164 del 31 de octubre de 2012, donde en ejercicio de  su  función  unificadora  de  la jurisprudencia, definió que los conflictos de  competencia  ocasionados  por  el  factor territorial no pueden alegarse una vez  concluida  la audiencia de formulación de acusación o preclusión, luego de lo  cual  la  competencia del juez que viene conociendo el asunto se prorroga, salvo  las  excepciones  legales.            

         

Dijo la Corte:  

“2. Unificación  jurisprudencial   

Si bien la razón por la cual la Colegiatura  optó   en   las  primeras  decisiones  aludidas  por  adicionar  la  excepción  mencionada,   obedeció   a  la  intención  de  propender  por  la  irrestricta  observancia  de  los  mandatos  legales  que  asignan la competencia conforme al  lugar  de  comisión  del  delito,  una  nueva  ponderación  de dicha temática  conduce  a  recoger  aquí  esa  postura  jurídica sostenida en los precedentes  citados,  para  declarar ahora, conforme al principio general del derecho “ubi  lex  non  distinguit,  nec  nos  distinguere debemus”, que si el legislador no  estableció  ninguna  otra  excepción a la prórroga de la competencia luego de  fenecida  la  oportunidad  de  impugnarla  o  alegarla,  no  debe  la  Sala así  disponerlo.   

De  acuerdo con lo anterior, el razonamiento  finalmente   propuesto   busca  en  mayor  dimensión  ser  consecuente  con  la  interpretación  restrictiva  consagrada  por el mismo órgano representativo en  punto  de las normas de excepción; pues si ello es así, no es posible realizar  una  labor  hermenéutica  que  a  la postre las convierta en la generalidad del  postulado.   

En  el  marco de esta conceptualización, de  cara  al  respeto  por la coherencia y la integridad del derecho, intrínseco de  la  interpretación  judicial,  debe  decirse que resulta más armónico con los  postulados  generales  del  sistema  penal  acusatorio  y, en particular, con el  principio  de  preclusión  de  los  actos  procesales,  que concluida esa etapa  señalada  en  la  norma  para  la  declaración  judicial de incompetencia o su  impugnación     por     alguno     de     los    intervinientes    –   audiencia   de   formulación   de  acusación  –,  fenece la  oportunidad  para  suscitar  posteriormente  debates  en torno de dicho aspecto,  salvo  que subsista alguna de las excepciones previstas de manera expresa por el  legislador,  esto  es,  que  la  incompetencia devenga por el factor subjetivo o  emerja    propia    de   un   funcionario   de   mayor   jerarquía.”   

Así las cosas, la Corporación asignará la  competencia  para  conocer de este asunto al Juez Primero Penal del Circuito con  Funciones  de  Conocimiento  de Bogotá, a fin de que adelante el juzgamiento en  contra  de Nicolás Fabricio Cuberos Obando,  Carlos Enrique Parra Vargas     y    Fredy    Oliverio    González  Huertas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.      DECLARAR      que     el  funcionario   competente   para  conocer  de  la  actuación  que  cursa  contra  Nicolás    Fabricio    Cuberos   Obando,  Carlos Enrique Parra Vargas     y    Fredy    Oliverio    González  Huertas,  es  el  Juez  Primero Penal del Circuito con  Funciones  de  Conocimiento  de  Bogotá,  conforme  a  lo  indicado en la parte  motiva.   

2.  Remítase  el  expediente  a  ese despacho judicial e infórmese de la presente decisión a las  partes e intervinientes en el proceso.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                           FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER                                                                                      MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                                LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JAVIER     DE    JESÚS    ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  26203 del 10 de octubre de 2006.    

2 Autos  26203  del  10  de  octubre  de  2006,  35196  del  21 de octubre de 2010.    

3  Sentencia 30710 del 18 de marzo de 2009.     

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