42248(11-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado Acta Nº 419.  

          Bogotá,   D.   C.,   once  (11)  de  diciembre  de  dos  mil  trece  (2013).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la   acción  de  revisión  interpuesta  por  el  defensor  del  ciudadano  PABLO   ANDRÉS   SÁNCHEZ   SABOGAL,   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  de fecha 7 de mayo de  2013,  proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, decisión a  través  de  la  cual  confirmó el fallo emitido el 31 de agosto de 2012 por el  Juzgado  Veinticinco  Penal  del  Circuito  de  la  misma  sede, que condenó al  prenombrado  a  la  pena  principal  de  ciento   sesenta   y  dos  (162)   meses  y   once  (11)  días  de  prisión  y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones    públicas    por   igual   término,      como     autor   del   delito   de  homicidio   en   la  modalidad  tentada.   

  HECHOS  

          Los  resumió  el  Tribunal  en la sentencia objeto de la acción de  revisión, de la siguiente manera:   

          “De  acuerdo con la Fiscalía, hacia las  once  de  la  noche  del  8 de agosto de 2008, en la carrera 101 con calle 70 de  esta  ciudad,  ÁLVARO  ALEJANDRO  ANDRADE  FACHOLAS  estaba  reunido con varios  amigos,  dos de ellos de raza negra. En ese momento pasó por el lugar un sujeto  con  la  cabeza  rapada  y  pantalón  camuflado,  el  que  se movilizaba en una  motocicleta.  Momentos  más  tarde regresó en compañía de un grupo integrado  por  más  de  diez  personas,  armadas  con  bates  y  cuchillos  y entre todos  insultaron  y  agredieron  físicamente  a  ANDRADE  FACHOLAS  y a varios de sus  acompañantes.  A  éste  le  propinaron  varias  heridas  con arma blanca en la  espalda,  el  abdomen,  el  cuello  y  el  muslo  derecho;  las  que, pese a ser  mortales,  no  le causaron la muerte gracias a la oportuna atención médica que  recibió.   

          Entre   los  agresores  se  identificó  a  PABLO  ANDRÉS  SÁNCHEZ  SABOGAL,  el  que  fue  judicializado  por  la  posible  comisión del delito de  tentativa de homicidio”.   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

En  su  momento,  la Fiscalía General de la  Nación  presentó  escrito  de acusación contra PABLO  ANDRÉS  SÁNCHEZ  SABOGAL. Posteriormente, el juzgado  de   conocimiento  llevó  a  cabo  la  respectiva  audiencia  de  formulación.   

          Celebrado  el juicio oral, el Juzgado Veinticinco Penal del Circuito  de  Bogotá  puso  término  a la instancia con la sentencia del 31 de agosto de  2012,  confirmada  por el Tribunal Superior de la misma ciudad mediante el fallo  del 7 de mayo de 2013.   

LA  DEMANDA   

El  libelista  invoca  la  causal  tercera  prevista  en  el  artículo  192  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2004,  aduciendo  el  surgimiento  de  pruebas  nuevas  no  conocidas  al tiempo de los  debates.   

Tras cuestionar a los funcionarios judiciales  que  conocieron del proceso objeto de la acción, de una parte, por sustentar la  condena  con  base en testimonios incongruentes y, de la otra, por no actuar con  imparcialidad  durante  la  investigación,  el  demandante refiere como pruebas  nuevas:   

En   primer   lugar,   las   declaraciones  extrajuicio   rendidas  por  Laura  Daniela  Echeverry  Marín  y  Juan Pablo Rivera  Laverde,  así  como  la  versión  libre  rendida por  José    Luis   Rodríguez   Alarcón   dentro  de  una  querella  tramitada  en  la  Décima  Estación  de  Policía.  Según  el  actor,  esas  pruebas  demuestran de manera cierta que el  condenado  se  encontraba  en  sitio  distinto  cuando  sucedieron  los  hechos,  desvirtuando  así  los  testimonios  incriminatorios  conforme a los cuales él  estaba en el lugar de los acontecimientos.   

En   segundo   lugar,   las  declaraciones  extrajuicio  de  Karen  Barrera, Carlos Penagos, Paula  Andrea   Herrera  y  William  Ernesto   Chacón,   así  como  las  certificaciones  suscritas  por  el ingeniero Jéfferson Murillo Capera,  por  el mismo William Ernesto  Chacón  y por la empresa Consultoría Colombiana S.A.  En  su  criterio,  estas  pruebas  indican que SÁNCHEZ  SABOGAL  es  un  joven  profesional,  con  propósitos  claros  hacia  el  futuro,  con  comportamientos  normales  y  respetuosos,  sin  inclinaciones  o  ideales  Hitlerianos,  anarquistas,  de  segregación racial y  mucho  menos  fascista,  elementos  de  juicio  entonces  que contrastan con los  falsos  y  malintencionados  señalamientos  que  le  hicieron  los  testigos de  cargo.   

En   tercer  lugar,  fotografías  de  los  verdaderos  miembros  de  las  pandillas  cabezas  rapadas, dentro de las cuales  están  Andrés Barbosa Caro y  Miguel Ángel Mera. También,  fotografías  del  propio sentenciado sobre su manera de vestir antes y después  de  los  hechos.  Considera  el  actor  que  esos  medios  de  prueba  marcan la  diferencia  entre  una  persona  normal  como  SÁNCHEZ  SABOGAL   y   aquellos  que  sí  pertenecen  a  esas  pandillas.   

En cuarto lugar, fotografías sobre la forma  como  después  de  los  hechos  el  pandillero Andrés  Barbosa  Caro  y otros compañeros suyos rompieron los  vidrios  del apartamento del condenado, lo cual, dice, es una muestra fehaciente  del grado de agresividad de estos sujetos.   

En  quinto  lugar, certificaciones expedidas  por  la  Universidad  Escuela  Colombiana  de  Ingeniería,  por el Decano de la  Facultad  de  Ingeniería  de  esa  universidad y por la tutora del mismo centro  educativo.  Según  expresa,  estas  pruebas  señalan  las  características de  personalidad  del sentenciado, estudiante aventajado y con un comportamiento que  dista mucho del asumido por los pandilleros.   

Finalmente, en sexto lugar, fórmula emitida  por  la  optómetra  Claudia  Olmos Soler acerca  del  grado  de  dificultad  visual que tiene el sentenciado,  así  como  declaración  extrajuicio  de  Ximena Paola  Gómez,  su  actual  novia,  pruebas  de las cuales se  puede  concluir  que  aquél  padece  un  grave  problema de visión al punto de  obligarlo  a  usar  gafas,  dificultad  que  no  le  permite ver de noche. En su  opinión,  esos  medios  de  convicción  desdibujan los testimonios de cargo en  cuanto  señalaron  al  condenado  de  tener cubierto el rostro con una bufanda,  pues  cómo  “entender  que una persona que no ve de  noche  termine  incrementando  esta  dificultad  tapándose  la cara, lo cual es  inverosímil  e  imposible;  por  tanto  de  por sí con estas pruebas nuevas se  derrumban estos falso testimonios”.   

A manera de conclusión, el actor insiste en  cuestionar  a  la  Fiscalía  por  no realizar una investigación integral, así  como  al  sentenciador  por  no  advertir que los testimonios de cargo contienen  marcadas  inconsistencias  y,  adicionalmente,  por incurrir en errores de hecho  por  falsos  juicios  de  existencia.  Reitera, de igual manera, que las pruebas  nuevas  disuelven  el  poder  de  incriminación de los mencionados testimonios,  evidenciando    en    forma    inobjetable    la   inocencia   de   SÁNCHEZ  SABOGAL, por cuya razón solicita  la    reapertura    del    juicio    y    conceder    a    éste   la   libertad  provisional.   

          El  actor  aportó  el  poder  para  actuar,  así como copia de las  sentencias  de  primera y segunda instancia motivo de la revisión, lo mismo que  los elementos de prueba que enuncia en la demanda.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  propósito  de la acción de revisión, conforme lo ha señalado  insistentemente  la Sala, es remover la intangibilidad de la cosa juzgada cuando  se  establece  que  una  decisión con esa connotación comporta un contenido de  injusticia  material,  por  cuanto la verdad procesal allí declarada se opone a  la verdad histórica de lo acontecido.   

          Tal  demostración  sólo  resulta  dable  dentro  del  marco de las  causales  establecidas  de  manera taxativa en la ley, para el presente caso las  previstas  en  el  artículo  192 del Código de Procedimiento Penal de 2004, de  cuya  presencia  debe  dar cuenta el actor en la respectiva demanda, mediante el  cumplimiento  de  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  194 ibídem,  incluyendo  la  exposición  de  un  discurso  coherente  y lógico, en donde se  expresen  con  toda  claridad y precisión los fundamentos de hecho y de derecho  que  sirven  de sustento a la pretensión y del cual se infiera que la decisión  es  injusta,  de  suerte  que  su  intangibilidad se torna inconveniente para la  seguridad jurídica allí contenida.   

          En  este  caso, el libelista invoca la causal 3ª de revisión, para  lo  cual  aduce  la  existencia  de pruebas nuevas no conocidas al tiempo de los  debates.   

En  relación  con  el  referido  motivo  de  rescisión  de  la  sentencia,  la Corte tiene dicho que resulta insuficiente la  sola  relación  de  hechos  o  pruebas  nuevas para disponer la admisión de la  demanda  y el trámite de la acción, en cuanto para el efecto se hace necesario  establecer  los  siguientes  presupuestos: i) que el hecho o la prueba nueva sea  conocida  con  posterioridad  a  la culminación del debate probatorio, esto es,  después  de  la  sentencia  que  le  pone  fin al proceso, y ii) que los mismos  tengan  idoneidad  probatoria,  es  decir,  fuerza persuasiva para establecer la  inocencia    o   inimputabilidad   del   condenado1.   

Como hecho nuevo la Sala tiene por entendido  todo  acaecimiento  o  supuesto  fáctico  vinculado al hecho punible materia de  investigación,  del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las etapas de la  actuación  judicial,  de  manera  que  no  pudo ser controvertido; mientras por  prueba  nueva, todo mecanismo probatorio (documental, pericial o testimonial) no  incorporado  al  proceso,  que  da cuenta de un evento desconocido (se demuestra  por  ejemplo  que  fue otro el autor del hecho), o de una variante sustancial de  un  hecho  conocido en las instancias, cuyo aporte novedoso tiene la virtualidad  de  derruir  el  juicio  positivo  de  responsabilidad o de imputabilidad que se  concretó        en        la        decisión2.   

En el presente evento, el actor no cumple los  presupuestos  de  fundamentación  arriba  aludidos, pues se limita a relacionar  como  pruebas  nuevas  declaraciones,  en  su  gran  mayoría de carácter extra  procesal,  certificaciones y fotografías, sin esforzarse por acreditar que esos  elementos  probatorios  contienen  un  evento  desconocido  en  el proceso o una  variante sustancial de los hechos conocidos por las instancias.   

Contrariamente,  apenas  refiere  que  esas  probanzas  demuestran  la no presencia del sentenciado en el lugar de los hechos  el  día  de  su  ocurrencia,  amén  de  tratarse  de  un joven profesional con  comportamientos  normales y respetuosos y sin inclinaciones o ideales propios de  las  pandillas  de  los  cabezas  rapada y, en fin, que padece un grave problema  visual  al  punto  de  obligarlo  usar  gafas,  las  cuales, en todo caso, no le  permiten ver de noche.   

Tales   situaciones,   en   manera  alguna  constituyen  eventos  de  carácter ex novo,  sino  corresponden  a exculpaciones similares a las planteadas en  el  curso  del proceso y con las cuales se pretendió demostrar que SÁNCHEZ  SABOGAL  no  formaba  parte  del  grupo  de  individuos  que  luciendo  la  cabeza  rapada  y  vistiendo pantalón  camuflado  y  botas  militares  agredieron  a  Álvaro  Alejandro  Andrade  Facholas  la  noche  del día 8 de  agosto   de  2008,  planteamiento  defensivo  expresamente  desestimado  por  el  Tribunal,  tras justipreciar las pruebas arrimadas a la actuación. Es así como  el juzgador concluyó:   

“Como  puede  apreciarse,  entonces, está  demostrado  que  PABLO ANDRÉS SÁNCHEZ SABOGAL, al tiempo de los hechos, hacía  parte  de  un  grupo que se caracterizaba por tener la cabeza rapada; por vestir  botas  y  camuflado  militar  y  por  su  intolerancia  racial. Y también está  demostrado  que  en la noche del 8 de agosto de 2008 tuvo un rol protagónico en  el   grupo   que  insultó  a  ÁLVARO  ALEJANDRO  ANDRADE  FACHOLAS  por  estar  compartiendo  con dos personas de raza negra y que luego agredió a este último  y  a  sus  acompañantes,  con  las  consecuencias  ya  conocidas”3.   

En  ese  sentido,  resulta  claro  que  lo  pretendido  por  el  demandante  es  utilizar  el  mecanismo  excepcional  de la  revisión  para  cuestionar el valor persuasivo que los sentenciadores asignaron  al  caudal  probatorio  incorporado al proceso, a partir del cual arribaron a la  conclusión    acerca    de    la    responsabilidad   penal   de   SÁNCHEZ   SABOGAL,   propósito  que  se  confirma  cuando  censura  a los juzgadores por sustentar la condena con base en  testimonios  que  considera  incongruentes y, en fin, según aduce, por incurrir  en  error  de  hecho por falso juicio de existencia, controversia con la cual se  desvirtúa la esencia y fundamento de esta acción.   

Como  lo  tiene dicho de manera pacífica la  Sala,  la  revisión  no se instituyó para revivir el debate probatorio surtido  al  interior del proceso penal, pues la discusión al respecto fenece una vez se  agotan  los  recursos  ordinarios  y  extraordinarios de los cuales disponen los  sujetos  procesales  en  el  curso  de  la  actuación procesal, y la respectiva  sentencia hace tránsito a cosa juzgada.   

          En  consecuencia,  por  no  satisfacer  los presupuestos de adecuada  sustentación  exigidos  por  el  artículo  194  de la Ley 906 de 2004, la Sala  inadmitirá la demanda de revisión objeto de examen.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada,   a  través  de  apoderado,       por      el      ciudadano  PABLO    ANDRÉS    SÁNCHEZ    SABOGAL.   

         Contra  esta  decisión  no procede      recurso     alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                        MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                

               

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                        EYDER PATIÑO CABRERA   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  del 26 de marzo de 2012, radicación 37444.   

2 Auto  del 27 de agosto de 2012, radicación 38839.   

3 Folio  40.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *