39445(23-01-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               GUSTAVO   ENRIQUE   MALO   FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 11.   

          Bogotá, D.C., veintitrés de enero de dos mil trece.   

V I S T O S  

Decide  la  Corte  el recurso de reposición  interpuesto  por  la  representación  de  la  parte  civil, contra el proveído  mediante  el  cual  se  rechazó  la demanda de revisión que la misma presentó  respecto  de  la  resolución  de  preclusión  de  la  investigación que en el  proceso  seguido  contra RAFAEL ÁNGEL DONADO HURTADO, por el delito de lesiones  personales  culposas,  profirió  la  Fiscalía  Cuarta  Local  de Barranquilla,  Atlántico,  el  8  de  septiembre  de  2007,  en  decisión  confirmada  por la  Fiscalía  Segunda  Delegada  ante el Tribunal Superior de esa ciudad, a través  de providencia del 25 de noviembre de 2009.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

Por   auto   proferido   el  28 de noviembre  de  2012,  la  Sala  rechazó la demanda de revisión  presentada   a  nombre  de  la  parte  civil  por  el  abogado  Ramiro  José Balmaceda Sampayo, en  la  cual  se  alegó la existencia de  las  causales  4  y  5  consagradas  en  el  artículo 220 de la Ley 600 de 200,  referidas   a  que después de la sentencia (o la decisión de preclusión,  para  el caso que se examina) se demuestre que la decisión vino precedida de un  acto  delictivo  del  juez,  el  fiscal o un tercero, o se fundamentó en prueba  falsa.   

Al   rechazar  la  demanda,  la  Sala  verificó  cómo la alegación  contenida  en  la  demanda  de  revisión  nunca  se  dirigió  a  demostrar  la  existencia   de  las  causales  propuestas,  en  tanto,  fue  utilizada  por  el  representante  legal  de  los  supuestos afectados para entronizar su particular  visión de lo que la prueba recogida en la instrucción demuestra.   

La  Corte,  reiterando  añeja, pacífica y  reiterada  jurisprudencia sobre el tema, precisó que en razón a tratarse de un  medio  extraordinario  dirigido  a  derrumbar  la  cosa  juzgada, respecto de la  demanda  de  revisión  ha de exigirse precisión y cabal representación de las  causales  aducidas.  Mucho  más,  si  en  el asunto examinado la posibilidad de  controvertir  por  este  camino una decisión de preclusión, es restringida por  la  ley  a  dos causales específicas, precisamente las que trajo a colación el  representante de la parte civil en su escrito.   

Así mismo advirtió la Sala que la acción  de  revisión  obedece  a  naturaleza, finalidades y causales distintas de otros  mecanismos  judiciales, particularmente, el recurso extraordinario de casación,  sin   que   puedan   confundirse   ellos  o  utilizarse  uno  como  soporte  del  otro.   

Como  de  lo  argumentado por el accionante  ostensible   se   verificaba   su  simple   intención   de  contrastar  la  evaluación  probatoria  de  la  Fiscalía,  con  la suya, y  además  se advirtió que nunca argumentó o presentó  elementos   de   juicio  referidos a la falsedad de  las  pruebas aportadas a la instrucción, ni mucho menos del delito cometido por  la  funcionaria  encargada  de  emitir  la  decisión de preclusión  (se  destacó que para tal efecto era necesario allegar decisión  judicial  en firme que así lo declarara), obligado se  determinó  inadmitir  la  demanda,  pues,  ninguna  virtualidad  de prosperidad  tienen       las  alegaciones      allí     contenidas.     

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

En  primer lugar, dice el recurrente que los  fundamentos  de  hecho  del recurso “se limitarán a  los   relacionados   en   la  demanda”,  con  alguna  ampliación,   la   cual  desarrolla  a  partir  de  reiterar  el  que  entiende  comportamiento  delictuoso  del profesional de la medicina que atendió al menor  Emil Junior Cañaveral Álvarez.   

Señala  después  el  recurrente,  que  la  decisión   de   la   Sala,   inadmitiendo   la   acción,  operó  “amañada”,  y desconoció principios  obligatorios  de  la  Constitución  y  la ley “para  salirse  de  la manera más folclórica e irrespetuosa e irresponsable y de esta  forma   proteger   ilícitamente   a   los   violadores  de  la  ley…”   

Después,  insiste  en  advertir  que de los  varios  dictámenes  allegados  debe  preferirse  el  que advierte causa del mal  padecido  por  el  menor  la  droga  formulada  por  el galeno favorecido con la  preclusión,  para  después  transcribir  normas  de la Constitución Política  colombiana,  del  Código  Penal  y  del  Código  de Procedimiento Penal, hasta  derivar   en   algunas  referencias  atinentes  a  la  responsabilidad  médica.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

La   Sala,   para  decirlo  desde  ya,  no  modificará  su  decisión  de  inadmisión  de  la demanda de revisión, por la  potísima  razón  que  el recurrente nada hizo para controvertir los argumentos  fácticos    y    jurídicos    tomados    en    consideración   en   el   auto  controvertido.   

Todo  lo  contrario, pasando por alto que la  razón  de  ser  del recurso horizontal, no es otra distinta a ofrecer elementos  de  juicio  o  argumentos  encaminados  a  controvertir  los  fundamentos  de la  decisión,  el  profesional  del  derecho  que  ahora asiste los intereses de la  parte  civil,  se  limita  a  reiterar  las críticas consignadas en la demanda,  referidas  a  su  muy  particular  e  interesada  visión  de lo que las pruebas  arrojan.   

Es  claro  que  ello  no constituye adecuada  fundamentación  del  recurso  propuesto, pues, en torno de los motivos aducidos  por  la Sala para inadmitir la demanda, básicamente referidos a la naturaleza y  fines  de  la acción de revisión, así como a las causales aducidas y su forma  de postulación, nada dijo el recurrente.   

Está claro que su discurso de disenso carece  de  mínimos  elementos  fácticos  y jurídicos que permitan verificar cuál en  concreto  es  el  yerro  o  inadvertencia  que  contiene  la  decisión atacada,  suficientes para obligar a modificarla.   

Ahora,  esas  referencias  desobligantes  al  comportamiento  judicial  de  los  diferentes  funcionarios que han conocido del  caso,  incluida  esta  Sala,  lejos  de representar un argumento sólido, cuando  más  constituyen  digresión  ajena  al  objeto  de  debate,  que  por su misma  naturaleza advierte de la impertinencia de lo postulado.   

Desde  luego  que  en  tratándose  de  un  profesional  del  derecho,  el  recurrente habría de conocer cuál es el objeto  del  recurso  horizontal  presentado  e incluso de la acción de revisión, para  que  no  suceda,  como  su  escrito  impugnatorio  lo  resalta,  que en lugar de  soportar  su  tesis  en  hechos  y  argumentos  jurídicos sólidos, persista de  manera   obstinada  en  soportar  una  postura  derrotada  ante  las  instancias  ordinarias,  a  través de un mecanismo que por su consagración legal y efectos  trascendentes  –dejar sin  efectos   la   cosa  juzgada-,  reclama  de  precisas  causales  y  mínimos  de  sustentación, flagrantemente desconocidos por el abogado.   

Respecto  de la naturaleza y objetivos de la  acción   de   revisión,   en   reiteradas  ocasiones  la  Sala  ha  precisado:   

“No  busca pues, la acción de revisión,  subsanar  errores  de juicio o de procedimiento porque esa es la función de los  recursos  de  instancia y de la casación. La revisión, en cambio, pretende la  reparación  de  injusticias  a  partir  de  la  demostración  de  una REALIDAD  HISTORICA  diferente  a  la  del  proceso  y  únicamente  dentro  del  marco de  invocación  precisado  por  las causales establecidas en la ley”. 1   

Y  más  recientemente  anotó2:   

“Estima necesario significar la Sala, que  en  su naturaleza y efectos, la acción de revisión dista mucho de parecerse al  recurso  extraordinario  de  casación, dado que a través de la primera, cuando  lo  alegado  es  precisamente la causal tercera, no es posible realizar un nuevo  examen,  crítica  o  controversia  a  la  actuación  procesal y a los factores  fácticos,  jurídicos  y  probatorios  que sustentaron la decisión que ya hizo  tránsito  a  cosa  juzgada,  en tanto, el juicio que faculta derrumbar, para lo  que  se  examina,  el  fallo  condenatorio, viene consecuencia de allegar nuevos  elementos  de  juicio,  no  conocidos  durante  el debate de las instancias, que  demuestran  la  inocencia del procesado, imponiendo la decisión rescisoria para  que se haga justicia.   

“Esto dijo, sobre el particular, la Corte,  en            reciente           decisión3:   

“1. La acción  de  revisión, a diferencia del recurso extraordinario de casación –a  través del cual, con apoyo en los  motivos  legales que lo hacen procedente, es posible discutir la regularidad del  trámite  procesal,  el cumplimiento de las garantías debidas a las partes, los  supuestos  de  hecho  de la sentencia de segunda instancia no ejecutoriada y sus  consecuencias         jurídicas—,    tiene    como   objeto  una  sentencia,  un  auto  de  cesación  de  procedimiento o una  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  que  hizo tránsito a cosa  juzgada     y     como    finalidad    remediar   errores  judiciales  originados  en  causas  que  no  se  conocieron  durante  el desarrollo de la actuación y que están limitadas a las  previstas en la ley.   

“No  es la acción de revisión por tanto  un  mecanismo  disponible  para  reabrir el debate procesal, resultando indebido  por  lo  mismo  sustentarla  en  fundamentos  propios  del recurso de casación.  Tampoco  es  una  tercera instancia a la que se accede para discutir lo resuelto  por  los  jueces o fiscales con base en los mismos elementos probatorios que les  sirvieron a aquellos para tomar las decisiones.   

“Lo anterior significa que por medio de la  acción  de revisión no se puede abrir de nuevo el debate sobre lo declarado en  la sentencia.”   

“El juicio rescindente, en tratándose de  la  acción  de  revisión,  opera  respecto  del fallo que se considera injusto  gracias  a  la  prueba  o  hecho  nuevos,  y  no  en relación con el trámite o  actuaciones    ya    agotados,   independientemente   de   que   se   evidencien  irregularidades  u  omisiones trascendentes en curso del proceso, las cuales, se  repite,  debieron  tener  como  escenario  natural  de  discusión  los recursos  ordinarios o el extraordinario de casación.   

“De  igual  manera,  Tiene establecido la  Sala,  que  la  invocación  de  la  causal  tercera  de  revisión, esto es, la  aparición  de  hechos nuevos o el surgimiento de pruebas de igual naturaleza no  conocidas  al  tiempo  de  los debates, implica presentar novedosos elementos de  juicio  con  la capacidad e idoneidad suficiente para acreditar la inocencia del  condenado  o  su inimputabilidad, al punto de derrumbar el soporte probatorio de  la sentencia que se determina injusta a pesar de su ejecutoria”.   

          Acorde    con    lo    anotado,    se    negará    la   reposición  invocada.   

Finalmente,  como  la Corte advierte que el  escrito  de  impugnación contiene expresiones francamente irrespetuosas, a más  de  gratuitas,  del  recurrente  en contra de quienes han conocido del asunto y,  más     específicamente,     de     los     magistrados     de    la Sala, al punto de significar amañada  su     actuación,     cuando     inadmitió    la  demanda,   y  referirlos  protegiendo       “ilícitamente”   a   los  violadores  de  la  ley,  se  compulsarán  las  copias  pertinentes  para  la investigación disciplinaria que  sea menester.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Primero:  NO  REPONER  la providencia del 28 de noviembre de 2012, por las razones consignadas  en la anterior motivación.   

Segundo:   Compulsar  copias  de lo pertinente para que se investigue disciplinariamente al  abogado recurrente, doctor Ramiro José Balmaceda Sampayo.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cópiese, notifíquese  y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ    

1  .Acción  de  Revisión,  Radicado  No.  15322, MG Ponente, Carlos Eduardo Mejia  Escobar, 23/08 de 2000   

2  Sentencia del 25 de julio de 2007, radicado 23.690   

3 Auto  del 6 de febrero de 2007, radicado 23839     

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