42138(04-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 404  

Bogotá, D.C., cuatro (4) de diciembre de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  HUGO  ENRIQUE  SANES  SAAVEDRA  presentada  por    el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos1.   

ANTECEDENTES  

Con Nota Verbal No. 1684 del 15 de agosto de  2013,  la Embajada de los Estados Unidos formalizó la solicitud de extradición  de    HUGO   ENRIQUE   SANES   SAAVEDRA,  contra  quien  la Corte del Distrito Este de Virginia dictó el 9  de  agosto  de 2012 la acusación No. 1:12cr358 para que comparezca a juicio por  delitos federales de narcóticos.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  formalizar  la petición de entrega de  HUGO    ENRIQUE    SANES   SAAVEDRA   se  incorporaron  al presente trámite, por intermedio del Ministerio  de  Relaciones Exteriores y provenientes de la Embajada de los Estados Unidos de  América, los siguientes documentos, debidamente traducidos:   

(i)  Nota Verbal No. 1050 del 12 de junio de  2013,  por  cuyo  medio  la  Embajada  de los Estados Unidos solicitó la detención provisional con fines de  extradición     de     HUGO     ENRIQUE     SANES  SAAVEDRA.   

ii) Nota Verbal No. 1684 del 15 de agosto de  2013 mediante la cual se protocoliza la petición de extradición.   

(iii)  Copia  de la acusación No. 1:12cr358  dictada   el   9   de  agosto  de  2012  por  la  Corte  del  Distrito  Este  de  Virginia.   

(iv)   Traducción  de  las  disposiciones  aplicables  al  caso,  esto  es,  Título  18,  Secciones  2 y 3282; Título 21,  Secciones  812,  959, 960 y  963 del Código de los Estados Unidos.   

(v) Orden de arresto emitida por la Corte del  Distrito  Este  de  Virginia en contra de HUGO ENRIQUE  SANES SAAVEDRA.   

(vi)  Declaración  jurada  de  Mary  K.  Daly,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados Unidos en el Distrito Este de Virginia, en la  cual  se refiere al procedimiento cumplido por el Gran  Jurado   para   dictar  la  acusación,  descarta  la  configuración  de  la  prescripción,  concreta los cargos formulados contra de  HUGO    ENRIQUE    SANES    SAAVEDRA   e indica los elementos integrantes del delito.   

(vii)  Declaración  jurada  de    Adam    W.    Lambert,   agente   de   la   Administración  para  el  Control  de  Drogas  (DEA),   por  cuyo  medio  informa  los pormenores de la investigación en virtud de la cual se solicita la  extradición  y  aporta  los  datos  allegados  a  la  investigación  sobre  la  identidad del requerido.   

(viii)  Copia  del informe de consulta de la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  correspondiente  a  la  cédula de  ciudadanía  No.  13.257.728  a nombre de HUGO ENRIQUE  SANES SAAVEDRA.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  la  Fiscalía  General  de la  Nación  la  Nota  Diplomática  No.  1050  del  12 de junio de 2013, ordenó la  captura  de  HUGO ENRIQUE SANES SAAVEDRA mediante  Resolución  del  14  de  junio siguiente, la cual se hizo  efectiva  el  21  de  junio  último  en  la  ciudad  de Cúcuta por la Policía  Nacional.   

Protocolizada   la  solicitud  de  entrega  mediante  Nota  Verbal  No.  1684  del  15  de  agosto de 2013, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida  a  su  homólogo de  Justicia  y  del  Derecho  con oficio DIAJI/GCE No. 1772 del 16 de agosto, en el  cual conceptuó:   

“Sobre el particular, es preciso señalar  que,  se  encuentra vigente entre la República de Colombia y los Estados Unidos  de  América,  la  “Convención de Naciones Unidas contra el tráfico ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  sicotrópicas”, suscrita en Viena el 20 de  diciembre de 1988. (…)   

De conformidad con lo expuesto, en atención  a  que  el  tratado  aplicable  entre  las  partes  no  regula  el  trámite  de  extradición,  y  a  la  luz de lo preceptuado en los artículos 491 y 496 de la  Ley  906  de  2004,  la  extradición  estará  gobernada  por lo previsto en el  ordenamientos      jurídico      colombiano”2.   

Revisadas  las  diligencias  con  base en la  citada  normatividad,  en  dicha  Cartera  no  se  evidenció  la falta de pieza  sustancial  alguna  y,  en  consecuencia,  la  Jefe  de  la  Oficina  de Asuntos  Internacionales,   con   oficio  OFI13-0021518-OAI-1100 del 23  de  agosto  de  2013,  envió  el  expediente a la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia para lo de su competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

El  28 de agosto de 2013 la Corte inició la  etapa  judicial del trámite,  reconoció     al    defensor    designado    por    el    requerido,  ordenó surtir el traslado previsto en  el  artículo  500 de la Ley 906 de 2004. El 16 de octubre siguiente denegó las  postulaciones  probatorias  de  la  defensa  y  el  13 de noviembre resolvió el  recurso      de      reposición      interpuesto     contra     la     anterior  determinación. Por último,  en  la  oportunidad  pertinente,  la  Sala  corrió traslado a las partes e  intervinientes para que presentaran sus alegatos finales.   

Alegatos de conclusión  

1.   El   Ministerio  Público,   representado   por  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  las  exigencias  previstas  en  el  ordenamiento  jurídico  para  la  emisión  de  concepto por parte de la Corte,  resume  la  actuación  adelantada  y  los  documentos aportados por el Gobierno  requirente,  luego  de  lo  cual  colige  que  no  está presente ninguna de las  limitantes    incluidas    en    el    artículo    35   de   la   Constitución  Política.   

Así  mismo, aborda el estudio de la validez  formal  de  la  documentación  allegada,  señalando  los  requisitos  para  su  expedición  y presentación, de manera especial su traducción y autenticación  por  las  autoridades correspondientes en el país requirente, y el cumplimiento  del  trámite  diplomático  para  su  presentación,  todo  lo  cual le permite  concluir    que    esas   exigencias   se   encuentran   satisfechas.   

   

Igual  criterio expresa acerca de las demás  exigencias  previstas  por  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la demostración plena de la identidad del requerido, el principio de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero.   

En  cuanto a la pena mínima exigida, afirma  estar  acreditada por cuanto el cargo formulado por el país requirente equivale  en  el  ordenamiento  patrio  al delito descrito en el artículo 375 del Código  Penal,  relativo  al  tráfico de estupefacientes, el cual tiene pena superior a  seis años de prisión.   

En  consecuencia,  considera satisfechos los  requisitos  exigidos  en el procedimiento penal para emitir concepto favorable a  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  HUGO  ENRIQUE    SANES    SAAVEDRA,    razón    por    la  cual    pide   a  la  Corte, si acoge su criterio,  exhortar  al  Gobierno  Nacional  para  que  formule  al  país  reclamante  los  condicionamientos  necesarios  para  garantizar  la  protección de los Derechos  Humanos  del  requerido,  en  atención  a  lo  dispuesto  en  los  instrumentos  internacionales   y   en   la   Constitución  Política  colombiana.   

2.     La  defensa   solicita   a   la   Sala   emitir  concepto  desfavorable  a la extradición por cuanto no se satisface la exigencia de doble  incriminación  y  existe  discordancia  frente  a  la  validez  formal  de  los  documentos  presentados. Lo anterior por cuanto el reclamado nunca ha salido del  país  y  ni  siquiera tiene requerimientos por tráfico de estupefacientes dado  que no se dedica a esa actividad.   

Así  mismo,  porque  con  el  indictment  no  se aportaron elementos de  prueba  esenciales,  a  saber:  el  examen  de identificación del alcaloide, el  pesaje  del  mismo,  el  acta  de  decomiso  y  destrucción,  las copias de los  testimonios,  las  grabaciones  y  seguimientos ni mucho menos las audiencias de  legalización de dichos elementos.   

Y  aunque  se  deben  cumplir  los  tratados  internacionales,  opina,  también  resulta obligatorio respetar los derechos de  los  connacionales,  lo  cual  no  se  logra  cuando  se tramitan requerimientos  incompletos,  carentes  de  respaldo  probatorio,  cuyo  origen  se  encuentra  en afirmaciones mendaces que  constituye   falsos   positivos  de  parte  de  agentes  estatales  que  venían  extorsionando  al  requerido,  tal  como actualmente lo investiga la Fiscalía 4  Especializada Antisecuestro.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos 490, 493, 495  y 502 de la Ley 906 de 2004,  regulación  a  la  cual  se acude porque los hechos también ocurrieron bajo su  vigencia.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  495  y 502 de la ley en cita se concretan en i) la validez formal de  la  documentación  allegada por el país requirente, ii) la demostración plena  de  la identidad de la persona solicitada, iii) la presencia del principio de la  doble  incriminación  y  iv)  la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación  de  nuestro  sistema  procesal  penal.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en el caso bajo examen se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Conforme a lo preceptuado en el artículo 495  de  la  Ley  906  de 2004, la solicitud de extradición debe efectuarse por vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional,  por  la  consular  o  de  gobierno a  gobierno,  aportando  copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  país  extranjero, con indicación de los actos que determinan la petición,  así  como  del  lugar  y  fecha  de su ejecución; todo ello acompañado de los  datos  por  cuyo  medio  sea  posible  identificar  plenamente  al  reclamado e,  igualmente,   es   necesario   allegar   la   reproducción  auténtica  de  las  disposiciones penales aplicables al asunto.   

Del  mismo  modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducida al castellano.   

Tales  requisitos  de carácter legal están  encaminados  a  demandar  del  Estado  requirente la ineludible remisión de los  soportes  en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y  frente  a cada una de las específicas obligaciones que amerite el asunto, no de  manera  simple,  sino  con  el  cumplimiento íntegro de las exigencias formales  expresadas.   

En    el   caso   particular, la Corporación observa que el Gobierno  de   los   Estados   Unidos   de  América,  a  través  de  su  representación  diplomática,  solicitó  la  extradición del ciudadano colombiano HUGO   ENRIQUE   SANES   SAAVEDRA  y,  al  efecto,  anexó copia de la  acusación  No.  1:12cr358  dictada  el  9  de  agosto  de 2012 por la Corte del  Distrito  Este  de  Virginia  y de la orden de arresto  expedida    contra   el   reclamado   por   la   referida   autoridad   judicial  extranjera.   

También allegó la  declaración   jurada  de  Mary  K.  Daly,  Fiscal Auxiliar en el Distrito Este de  Virginia,  en  la  que  se refiere al procedimiento cumplido por el Gran  Jurado  para  dictar la acusación,  descarta  la  configuración de la prescripción, concreta los cargos formulados  en  contra  de HUGO ENRIQUE SANES SAAVEDRA,  indica  los  elementos  integrantes del delito y remite a la declaración de apoyo del agente  especial  de  la  Administración  para  el Control de Drogas para  mayores  detalles de los hechos.   

De  igual  manera,  se  observa  que  en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos respecto de la  acusación  se  especifican  los  actos  imputados y los lugares y épocas de su  ocurrencia,  con  lo  cual se satisfacen los requisitos exigidos en el artículo  495 de la Ley 906 de 2004, como se explicará más adelante.   

A su vez, dichos documentos están traducidos  al  castellano,  certificados  y autenticados de conformidad con la legislación  propia  del  Estado  requirente,  al  punto  que  se  encuentran refrendados por  Magdalena   A.   Boynton,  Directora  Asociada  de la Oficina de Asuntos Internacionales de la División de  lo  Penal  del Departamento de Justicia del mismo país, reconocida como tal por  su   Procurador   Eric   H.  Holder,  Jr.   

Igualmente,  se  aportaron  certificaciones  sobre  la  referida  documentación suscritas por John  F.  Kerry, Secretario del Departamento de Estado de los  Estados   Unidos   de   América  y  por  Patrick  O.  Hatchett,   Funcionario  Auxiliar  de  Autenticaciones  de  la misma dependencia, cuya firma, a su turno,  fue   refrendada   por   la   Vice-Cónsul  de  Colombia  en  Washington,  D.C.,  Adriana         Ahmad        Serna,   la  cual  está  legalizada  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia. Por lo tanto, se cumplen a  cabalidad los requisitos para su validez.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada o condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida al trámite de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad; por lo tanto, el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada  la Nota Verbal No. 1684 del 15  de  agosto  de  2013  por  cuyo medio se formaliza la petición de extradición,  advierte   la   Corte   que  el  reclamado  responde  al  nombre  de        HUGO        ENRIQUE        SANES       SAAVEDRA,  nacido el 10  de    marzo    de   1956,   titular   de   la   cédula   de   ciudadanía   No.  13.257.728.   

La  persona  solicitada  se identificó con  aquel  nombre  y  documento de identidad al serle notificada la orden de captura  emitida  por  la  Fiscalía General de la Nación con fines de extradición y se  notificó  de  las  diversas  decisiones adoptadas en el marco de este trámite,  sin efectuar reproche alguno al respecto.   

Además,  el lugar y la fecha de nacimiento  registrados  en  la  tarjeta  de  preparación  de  su  cédula  de  ciudadanía  coinciden  con  los  datos  ofrecidos  por  el  país  requirente  y  el  cotejo  dactiloscópico  efectuado  por  perito  de  la  Policía Nacional a las huellas  dactilares  del  capturado,  concuerdan con las que reposan en la Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  a nombre de HUGO ENRIQUE  SANES      SAAVEDRA.   

De  lo anterior se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,  pues su  información   personal,   relacionada   en  la  solicitud  de  las  autoridades  foráneas,  como  se ha visto, es la misma con la cual se presenta y firma y con  la  que  ha  actuado  en  este  trámite.   

    

1. Principio de la doble incriminación     

Frente  a  este  requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para  abordar  el análisis de este aspecto  debe  partirse del cotejo de los cargos formulados en la acusación aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 502 de la Ley  906 de 2004.   

En  este sentido, la Sala encuentra que los  hechos  imputados  por  la  autoridad  foránea  en  la acusación No. 1:12cr358  dictada  el  9  de  agosto de 2012 por la Corte del Distrito Este de Virginia se  concretan en los siguientes cargos:   

“CARGO  UNO   

EL   GRAN   JURADO  EMITE  LA  SIGUIENTE  ACUSACIÓN:   

Desde  abril  de  2012, o alrededor de esa  fecha,  hasta  la fecha de esta Acusación Formal, dentro de la jurisdicción de  los  Estados  Unidos  y  en  un  delito  que  comenzó y se cometió fuera de la  jurisdicción  de  un  Estado  o  distrito  particular, los acusados,  HUGO  ENRIQUE  SANES  SAAVEDRA, alias  “Geova”,  alias  “Geovanny”,  alias  “Giovanni”,…, quienes primero  serán  traídos al Distrito Este de Virginia, ilícitamente, con conocimiento e  intencionalmente  se combinaron, conspiraron, confederaron y acordaron con otros  conocidos   y   desconocidos   por   el  Gran  Jurado  para  ilícitamente,  con  conocimiento  e  intencionalmente  distribuir  cinco  kilogramos  o  más de una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable de cocaína, una  sustancia  controlada  de  la  Lista  II, con la intención y sabiendo que dicha  sustancia  se  importaría ilícitamente a los Estados Unidos, en contravención  de  las  Secciones  959(a), 960(a)(3) y 960(b)(1)(ii) del Título 21 del Código  de  los  Estados Unidos”3.     

“CARGO DOS  

EL   GRAN   JURADO  EMITE  LA  SIGUIENTE  ACUSACIÓN:   

Que aproximadamente el 6 de junio de 2012,  dentro  de  la  jurisdicción  de  los  Estados Unidos  y en un delito que comenzó y se cometió fuera de la  jurisdicción  de  un  Estado  o distrito particular, los acusados, HUGO ENRIQUE  SANES    SAAVEDRA,    alias    “Geova”,    alias    “Geovanny”,    alias  “Giovanni”,…,   quienes  primero  serán  traídos  al  Distrito  Este  de  Virginia,  ilícitamente,  con  conocimiento e intencionalmente distribuyeron, y  ayudaron  e instigaron la distribución de cinco kilogramos o más de una mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad detectable de cocaína, una sustancia  controlada  de  la Lista II, con la intención y sabiendo que dicha sustancia se  importaría      ilícitamente      a     los     Estados     Unidos”4.     

Los  cargos  imputados  por  la  autoridad  foránea  encuentra equivalencia en el artículo 340, inciso segundo del Código  Penal,  modificado  por  los artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley  1121   de   2006,   del   concierto   para  delinquir  agravado,  que  contempla  sanción  privativa  de  la  libertad  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años de prisión y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

Así  mismo,  se actualizan en el artículo  376  del  Código  Penal, modificado por el canon 11 de la ley 1453 de 2011, que  tipifica  el  delito  de tráfico, fabricación o porte  de  estupefacientes  y lo reprime con pena prisión de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil  trescientos  treinta  y cuatro (1334) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

De  esta manera, confrontados los supuestos  fácticos  referidos en la acusación y en las normas invocadas por la autoridad  extranjera  con  las  disposiciones  internas de Colombia, se advierte cómo las  conductas    de    asociarse    para    traficar   estupefacientes   constituyen  comportamientos  proscritos  y  penalizados en los dos países, de manera que el  cargo  atribuido  por  la  autoridad  foránea  a HUGO  ENRIQUE  SANES  SAAVEDRA  corresponde  a tipos penales  nacionales  que  tienen prevista pena superior a los 4 años de prisión, razón  por   la   cual   se   encuentra   satisfecho   el   principio   de   la   doble  incriminación.   

Ahora,  como  la  acusación  No. 1:12cr358  dictada  el  9  de  agosto  de  2012  por la Corte del Distrito Este de Virginia  incluye  la  extinción  del  derecho  de  dominio,  es preciso señalar que tal  afirmación   no   puede   ser   entendida   en   estricto   sentido   como   un  cargo.   

En efecto, como lo ha venido expresando esta  Corporación  respecto  de  situaciones  semejantes5,   el   señalamiento  de  la  extinción  del derecho de dominio no comporta imputación alguna, pues se trata  del   anuncio   de   la   consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en el delito, de  cuya   comisión   se   acusa  al  requerido,  tema  ajeno  a  la  solicitud  de  extradición,  razón  por  la  cual  no  se encuentra comprendido dentro de los  aspectos por analizar en el concepto a emitir por la Sala.   

4.           Equivalencia entre la providencia dictada  en el extranjero y la acusación del sistema procesal colombiano   

Esta   última  exigencia  se  orienta  a  verificar  si la pieza procesal ofrecida por el país requirente es equivalente,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Conviene  recordar  que  no  se  trata  de  establecer   identidad   entre   ambas  actuaciones6,   pues   lo   relevante   es  determinar  si  la  decisión  entregada  da  paso  al  juicio. Además, se debe  constatar   si  brinda  un  relato  sucinto  del  comportamiento  imputado,  con  especificación  de  las  circunstancias  de  lugar  y  tiempo e, igualmente, si  expresa  con  claridad  la  calificación  jurídica  señalando  los  preceptos  aplicables.   

Así  las cosas, se tiene que la acusación  No.  1:12cr358  dictada el 9 de agosto de 2012 por la Corte del Distrito Este de  Virginia,  al  igual  que  ocurre  con  la  pieza  de  la  misma  índole  en el  ordenamiento  colombiano,  marca  el  comienzo  del  juicio, etapa en la cual el  procesado  tiene  la  oportunidad de controvertir las pruebas y los cargos a él  atribuidos.   

En  estas  condiciones,  es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de 2004.  Naturalmente,  conviene  advertir,  se  trata  de una identidad material y no de  forma.   

Causales de improcedencia  

Conforme  lo  prevé  el artículo 35 de la  Constitución  Nacional,  modificado  por  el  Acto  Legislativo  01 de 1997, la  extradición  de  los  colombianos  por  nacimiento  se  concederá  por delitos  cometidos  en el exterior, que no ostenten carácter político, siempre y cuando  se  refieran  a  hechos  realizados  con  posterioridad  al  17  de diciembre de  1997.   

De  acuerdo  con  lo  anterior, constituyen  causales  de  improcedencia  de la extradición: i) que el delito por el cual se  procede  sea  de  naturaleza política, ii) que se trate de hechos cometidos con  antelación  al  17  de diciembre de 1997, fecha de promulgación de la referida  norma   y,   ii)   que   el   delito   haya   sido   ejecutado   en   territorio  colombiano.   

        En  ese  orden,  revisados  los  cargos  formulados en la acusación  presentada  en  apoyo  del  requerimiento,  la  Sala  encuentra  que  los hechos  imputados  acaecieron  entre  abril y agosto de 2012, esto es, con posterioridad  al  17 de diciembre de 1997, motivo por el cual no se configura impedimento para  conceptuar  favorablemente,  máxime  cuando  el  concierto  para delinquir y el  tráfico  de  estupefacientes  son  delitos  de naturaleza común, no política,  tanto en el país requirente como en Colombia.   

De  otra  parte,  las  conductas delictivas  atribuidas  a  HUGO ENRIQUE SANES SAAVEDRA      fueron      desplegadas,      según      el      indictment,  en  Colombia  con  el fin de  llevar   narcóticos   a   los  Estados  Unidos  de  América,  por  manera  que  involucraron  diversos  territorios  nacionales,  situación  que,  conforme  al  artículo  14-3 del Código Penal, permite colegir que el comportamiento punible  también se concretó fuera del territorio colombiano.   

La   jurisprudencia  y  la  doctrina  han  establecido  como criterios para determinar el lugar de la ocurrencia del hecho,  los  siguientes:  a)  el  lugar de realización de la acción, según el cual el  hecho  se  entiende  cometido  en  el  lugar  donde  se  llevó  a  cabo total o  parcialmente  la  exteriorización  de la voluntad; b) el sitio donde se produjo  el  efecto  de  la conducta; c) la teoría de la ubicuidad o mixta acorde con la  cual  se  considera  cometido  el  hecho  tanto en el lugar donde se efectuó la  acción  de  manera  total o parcial, como en el sitio donde se produjo o debió  producirse el resultado.   

Siguiendo  los  parámetros  anteriores, la  Sala  concluye  que  las  conductas  atribuidas  al  requerido  por la Corte del  Distrito  Este  de  Virginia,  traspasaron  las fronteras colombianas por cuanto  estaban  orientadas  a  llevar  narcóticos a los Estados Unidos, por manera que  resulta  satisfecha la condicionante constitucional referida a que el hecho haya  sido cometido en el exterior.   

        En  efecto,  en  la  declaración de apoyo del agente especial de la  Administración  para  el  Control  de Drogas, Adam W.  Lambert,   se  describe  la  organización  delictiva  dedicada  al  tráfico  de estupefacientes de la cual hacía parte el requerido,  junto  con  otros  cómplices  más,  y  se  afirma que se asociaron para enviar  narcóticos  a  los  Estados  Unidos.  En  este sentido, según la teoría de la  ubicuidad  admitida  por la Corporación, es factible concluir que las conductas  punibles  imputadas  al  reclamado  por  la  autoridad  foránea también pueden  considerarse  cometidas  en  el  sitio  donde debía producirse el resultado, es  decir,  en  los  Estados  Unidos  de  América.            

Respuesta a los alegatos finales  

La  defensa  pregona la no concurrencia del  requisito  de doble incriminación porque el reclamado nunca ha salido del país  y no tiene requerimientos por tráfico de estupefacientes.   

Empero,  en  materia  de  extradición  el  principio  de  la doble incriminación se relaciona con el imperativo de que los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como ilícitos en el país extranjero  tengan   en  Colombia  la  misma  connotación,  es  decir,  que  también  sean  considerados  delitos sancionados una pena mínima no inferior a cuatro años de  privación de la libertad.   

En ese orden, que el requerido esté exento  de  investigaciones  en  Colombia  o  que  no  haya salido del país constituyen  situaciones  ajenas  al  aludido principio, con mayor razón si se considera que  para   la   comisión   de   los   hechos  atribuidos  en el indictment  no  era  necesaria  su  presencia en el extranjero, pues los actos  ejecutivos  del  delito  se  concretaron  en  Colombia  con  la finalidad enviar  alcaloides a los Estados Unidos.      

De  otra  parte,  el  defensor  encuentra  incompleto  el  requerimiento  porque  al mismo no se adosaron algunos elementos  probatorios   ni  las  audiencias  de  legalización  de  los  mismos  ante  las  autoridades nacionales.   

Con todo, la Sala encuentra cómo dentro de  los  requisitos  previstos  en el ordenamiento procesal interno para el trámite  de  la extradición no se encuentra el aporte de las pruebas en que la autoridad  foránea  funda  su  acusación.  Así, acorde con el canon 502 de la Ley 906 de  2004,  la  Corte  debe  establecer la plena identidad del solicitado, la validez  formal  de  la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  solicitud, el  principio  de doble incriminación, la equivalencia de la providencia extranjera  con  la  resolución de acusación colombiana y el cumplimiento de los tratados,  si  fuere  el  caso,  sin que en dichos presupuestos se incluya el examen de las  pruebas acopiadas por la autoridad requirente.   

Siendo ello así, cualquier controversia en  punto  del  recaudo  probatorio y de su legalidad debe proponerse por la defensa  en  el  proceso surtido en el país requirente por ser el escenario natural para  reivindicar temáticas como la propuesta.    

Lo  anterior no comporta afectación de las  garantías  fundamentales  del  reclamado, como lo pregona la defensa, porque el  espacio  idóneo  para  demostrar la ajenidad en los hechos delictivos imputados  así  como  las  falencias  probatorias  aducidas, es el juicio oral, público y  contradictorio  y  no  el  trámite de extradición, donde la Corte, por mandato  constitucional   y   legal,   revisa   los   puntuales  aspectos  referidos  con  antelación,  dentro  de  los  cuales no se encuentra realizar un inventario del  material  probatorio  acopiado  por  la  autoridad  extranjera  ni  verificar su  legalidad.   

Los  anteriores  argumentos  responden  las  alegaciones   defensivas,   sin   que   resulte  necesario  profundizar  en  los  planteamientos   del  Ministerio  Público,  por  coincidir  con  los  criterios  esbozados  por  la  Corporación  al  estudiar  cada  uno  de  los elementos del  concepto.   

El concepto de la Corporación  

En razón de las anteriores consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO   FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  HUGO ENRIQUE  SANES  SAAVEDRA  formulada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  a  través de su Embajada en Bogotá, para que responda por los  cargos  No.  1  y  2  contenidos  en la acusación No. 1:12cr358 dictada el 9 de  agosto   de  2012  por  la  Corte  del  Distrito  Este  de  Virginia.   

Además,   es   preciso   consignar   que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado en  extradición  no  vaya  a  ser condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.  Así mismo, que se le ofrezcan las atenciones médicas que su estado  de   salud  demande,  acorde  con  las  afecciones  médicas  referidas  por  el  requerido.   

También  debe  condicionar  la entrega del  solicitado  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional en las mismas  condiciones,   todas   las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad  de  justiciable,  en  particular a tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  estar asistido por un intérprete,  contar  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle  en  condiciones  dignas  y la pena privativa de la  libertad    tenga    la    finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

Lo anterior, de conformidad con lo dispuesto  en  los  artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos,  5,  7  y  8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y 15 del  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por igual, la Corte estima oportuno señalar  al  Gobierno  Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del  reclamado,  que  proceda  a  imponer  al  Estado  requirente  la  obligación de  facilitar  los medios necesarios para garantizar su repatriación en condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana,  en  caso  de  llegar  a ser  sobreseído,   absuelto,  declarado  no  culpable,  o  su  situación  jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno  Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría   de   la   Sala   esta   determinación  al  requerido   HUGO  ENRIQUE  SANES  SAAVEDRA,  a  su  defensor,  a  la  Procuraduría  Tercera Delegada para la Casación Penal y a la  Fiscalía General de la Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al Ministerio de  Justicia y de Derecho para lo de su competencia.   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                   FERNANDO       ALBERTO       CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO       FERNÁNDEZ   CARLIER                       MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO               FERNÁNDEZ         EYDER    PATIÑO   CABRERA        

                         

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Se  siguen  las  pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan la  petición     de     extradición     acaecieron     en    vigencia    de    esa  normatividad.   

2 Folio  18 de la carpeta anexa.   

3 Cfr.  Folios 116 y ss de la carpeta anexa.   

4 Cfr.  Folio 117 carpeta anexa.   

5 Cfr.  Conceptos  del  8  de  junio  de  2005, Rad. No. 23293; mayo 3 de 2007, Rad. No.  26756;  octubre  4  de  2009,  Rad. No. 31825; septiembre 30 de 2009, Rads. Nos.  32226 y 32228.   

6 Cfr.  Conceptos  del  11 de febrero de 2004, Rad. No. 20292; 23 de enero de 2008, Rad.  27378;  28  de  octubre  de  2009,  Rad. 31932; noviembre 4 de 2009, Rad. 32085;  noviembre 8 de 2009, Rad. 31818.     

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