42130(21-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 389.   

          Bogotá,  D.C.,  veintiuno  (21)  de  noviembre  de  dos  mil  trece  (2013).   

V I S T O S  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la demanda de revisión instaurada a  nombre  del  condenado  HERMÓGENES  CASTRO PEREA, contra la sentencia proferida  por  el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito Especializado de Ibagué, el 18 de  mayo  de  2009,  confirmada por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior  de  Ibagué  el  26  de  noviembre  de 2009, por cuyo medio el demandante quedó  condenado  a  las  penas  principales  de  32 años de prisión y multa de 1.000  s.m.l.m.v.,  así como a la accesoria de inhabilitación de derechos y funciones  públicas  por el término de 20 años, como coautor de los delitos de secuestro  extorsivo agravado, extorsión y hurto calificado y agravado.   

  ANTECEDENTES   DEL  CASO   

         Los      hechos     fueron     sintetizados     en     anterior   oportunidad   por  esta  Corporación,  en  los      siguientes      términos1:   

“Tuvieron   ocurrencia  el  día  6  de  septiembre  de  2001,  cuando el señor MARIO FAJARDO DURÁN quien se movilizaba  en  su  camioneta  de  color  azul,  marca Marca Mazda B-2200 de placas IBT-380,  modelo  1998,  fue  secuestrado  aproximadamente  por  seis sujetos que vestían  uniformes  camuflados  y portaban armas de diferentes calibres, en jurisdicción  territorial del municipio de Prado (Tolima).   

“Para  la  liberación  del plagiado, sus  secuestradores  exigieron  la  suma  de  ochocientos  millones ($800.000.000) de  pesos,  los cuales fueron rebajados a cincuenta millones ($50.000.000), cantidad  que  finalmente  fue  cancelada,  por lo que se procedió a su liberación en el  municipio de Dolores el día 25 de diciembre de 2001.   

“Pese  a  la  entrega  de  la cantidad de  dinero  antes  descrita,  los  captores  le  exigieron  al ciudadano que una vez  liberado  debía  entregarles  la  suma  de  $10.000.000  de  pesos anuales para  permitirle  poder  ingresar a su finca, alcanzando a realizar pagos parciales de  esas  cantidades,  como el efectuado por 8 millones de pesos en el año 2003, en  dos  cuotas  de  6  y  2  millones,  en  los  meses  de mayo y septiembre de esa  anualidad, respectivamente.   

“En  el  atentado  contra  la  libertad  individual,  el  ofendido  fue  despojado  por  sus captores del automotor antes  mencionado,  de  la  suma de setecientos cincuenta mil ($750.000) pesos y de una  pistola que portaba en un carriel.   

“De   la  suma  antes  referida  fueron  entregados  al  capataz de su predio, por parte de los captores, seiscientos mil  (600.000)  pesos  para  el pago de los jornales de los trabajadores, sustrayendo  de la casa una escopeta.   

“Apenas  con información de inteligencia  se  presumía  quiénes  habían  incurrido  en  el  secuestro  por  lo  que las  pesquisas  transcurrían  lentamente,  sin embargo, el 27 de enero de 2004 en el  periódico  El  Tiempo,  se  publicó  una  noticia  en donde se informaba de la  captura      de     HERMÓGENES     CASTRO     PEREA,     alias     ‘Gonzalo’,  en  la  Capital  de la República,  mostrando  una  foto  del  aprehendido,  siendo  reconocido  por el señor MARIO  FAJARDO  DURÁN  como  una  de  las  personas  que  participó  en  su secuestro  efectuando  las  negociaciones  para  su  liberación  y que además recibía el  producto de las extorsiones subsiguientes al mismo”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

         Por  tales  hechos,  el  28 de  septiembre  de  2006 la Fiscalía 7ª Especializada con sede en  Ibagué,     Tolima,     profirió    resolución  de  acusación  en contra de  HERMÓGENES  CASTRO PEREA y  otros,  como presunto coautor responsable del concurso  de    delitos    de    secuestro   extorsivo   agravado,   extorsión     y     hurto     calificado    y  agravado.   

         La  etapa  de  juicio  fue asumida por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito   Especializado  de  Ibagué,  Despacho  que  después   de   evacuar  la vista pública, el 18 de mayo de 2009 dictó  sentencia  de  primera  instancia  condenando  al  procesado  HERMÓGENES  CASTRO  PEREA a las penas principales de  treinta  y  dos  (32)  años  de  prisión y multa en cuantía de 1.000 salarios  mínimos  legales mensuales, así como a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por término de 20 años, como  consecuencia  de  encontrarlo  autor  penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  a  él imputados en  la resolución de acusación.   

         Recurrida       la      decisión  por  la  defensa,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Ibagué,  por medio del fallo proferido el 26 de noviembre de 2009  decidió  impartirle  íntegra confirmación, al conocer en segunda instancia de  la apelación interpuesta.   

         Contra   el   fallo   del  Tribunal,  el  defensor   de   CASTRO   PEREA   interpuso   recurso  extraordinario      de      casación,     cuya     demanda    inadmitió   la   Corte   en   auto  del  18   de   abril de 2012.   

LA      DEMANDA     DE   REVISIÓN   

         Invocando  las  causales  de  revisión  de los numerales 3 y 5 del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), el defensor  del  condenado  HERMÓGENES  CASTRO PEREA, señala que  un  periódico  de  Ibagué  se  reseñó  el 14 de julio de 2011, la captura de  Nelson    Antonio    Jiménez   Gantiva,   alias   “Gonzalo”,   con  quien fue confundido su representado y quien a la postre es el  verdadero  autor  de  los  delitos  de  secuestro y extorsión por los cuales se  condenó injustamente a su representado.   

         Agrega  que recientemente se entrevistó en la Cárcel de Picaleña  con  alias  Gonzalo,  quien  le  manifestó  su  disposición  para  aclarar  la  situación de HERMÓGENES CASTRO PEREA.   

         Por  lo  tanto,  su  declaración  es la “prueba reina directa”  para  sustentar  las causales 3 y 5 invocadas, pues está dispuesto a comparecer  ante la justicia cuando sea requerido.   

         Su  representado,  dice, está sufriendo un perjuicio irremediable,  pues  dado  su  parecido físico con alias Gonzalo, la víctima lo confundió en  la fotografía que de él fue publicada en el Tiempo.   

         Y   aunque   en   el   trámite   del   proceso  se  solicitó  un  reconocimiento  en  fila  de  personas,  éste  no  se  pudo  llevar  a cabo por  circunstancias ajenas a su representado.   

        Además,   en  el  proceso  siempre  se  alegó  que  CASTRO  PEREA  había sido confundido con el verdadero autor de la  conducta,  pero  los  juzgadores  no valoraron sus manifestaciones y la de otros  testigos bajo los parámetros de la sana crítica,   

        Pide que se practiquen las siguientes pruebas:   

        Inspección  judicial  al  expediente  donde  fue condenado CASTRO  PEREA   en   orden   a   verificar   los  hechos  aquí  alegados;  se  reciba  declaración  a Nelson Antonio Jiménez Gantiva, alias  “Gonzalo”; se oficie al periódico Q’hubo de Ibagué para que se pida la  edición  del  14  de  julio  de 2011; se oficie a la Fiscalía 246 Seccional de  Bogotá,  para  que  se remita copia de la actuación surtida dentro del sumario  No.  732934,  que  cursa  por  el  delito  de  rebelión  y  donde consta que su  defendido  fue  capturado y luego dejado en libertad porque se le confundió con  alias Gonzalo, dado su parecido.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

        De  manera  reiterada  ha venido sosteniendo esta Sala de la Corte  que  por  constituir  la  acción de revisión un ataque contra la solidez de la  cosa  juzgada,  no  sólo  debe  someterse  a las taxativas causales que para su  prosperidad  indica el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de  2000,  sino  que  además  requiere  del  aporte de medios de prueba serios,  procedentes,  idóneos  y  con  suficiente grado de credibilidad y trascendencia  para    conducir    a    la   rectifi­ca­ción  del  error  que  se  le  adjudica a la providencia atacada, superando en ella la  injusticia  que el actor le adjudica.   

        En  el  caso presente, el actor acude a  las  causales  3ª  y 5ª del artículo 220 de la Ley  600  de  2000,  la  primera alusiva al surgimiento de hechos nuevos o pruebas no  conocidas  al tiempo de los debates que establezcan la inocencia del condenado o  su  inimputabilidad,  y, la segunda, relativa a la demostración de que el fallo  objeto  del  pedimento de revisión se fundamentó en  prueba falsa.   

        No  obstante,  al  cotejar la demanda y el contenido de los fallos  de  instancia,  desde  un  principio  se  observa que el planteamiento propuesto  ahora  por  el  accionante  ya  había  sido  objeto de amplia discusión en las  instancias,  lo  que de bulto entra a contradecir su formulación al interior de  la  causal  tercera,  pues nada tiene de novedad lo ahora expuesto, en relación  con  lo que fue objeto y centro del superado debate probatorio; y en cuanto a la  causal   5ª,   la  demanda   no  se  acompaña  de  aquella  necesaria  decisión  que  declare  la  existencia  de  la prueba falsa en que se fundamentó  la condena.   

          En  efecto,  frente  a  la causal tercera, ha sido dicho por la Sala  que  corresponde al actor demostrar no sólo el surgimiento de los hechos nuevos  o  pruebas  de  similar  naturaleza,  que  apunten  a acreditar la inocencia del  condenado  o  su  inimputabilidad,  sino, lo más importante, que el fallador no  tuvo  oportunidad  de  pronunciarse  sobre ellos y que de haber sido conocidos o  haber  ingresado  oportunamente  al  expediente, la solución del asunto hubiera  sido sustancialmente distinta y opuesta a la adoptada.   

        En  este  caso,  observa  la  Sala  que  ninguna  novedad  tiene  la  alegación   de  la  defensa,  según  la  cual  HERMÓGENES  CASTRO  PEREA  fue  confundido  por  la  víctima  cuando vio su fotografía en el diario El Tiempo.  Ese  fue  el  principal  argumento  defensivo  propuesto por la defensa ante los  jueces  de  instancia,  que  lo  desecharon  ante  la  seguridad  y contundencia  observada  en  el  reconocimiento  que hizo la víctima del secuestro del sujeto  que  como  conoció  en  su cautiverio como alias “Gonzalo”, “Julián” o  “Julio”,   cuando  vio  su  fotografía  publicada  en  un  diario  de  alta  circulación  nacional,  personaje  que fue identificado como HERMÓGENES CASTRO  PEREA.   

          Así discurrió el fallador de segunda instancia:   

“El  testimonio  de la víctima valorado  bajo  los  criterios  señalados  en  el  artículo 277 del estatuto procesal de  2000,  arroja  que  en  situaciones como el secuestro, donde la víctima tuvo un  contacto  directo  con  sus  captores, enseña la sana crítica, hacen que pueda  ser  reconocido  con  mucha  facilidad,  como  en  efecto  lo fue el objeto acá  percibido,  teniendo  en cuenta que se entablaron conversaciones cara a cara con  los  mismos  secuestradores  en muchas oportunidades aún después de haber sido  dejado en libertad.   

“Ahora  en  ese  relato se presentan dos  particularidades:   

“La  primera.  Que  a  la víctima no la  llamaron  a  ampliar  testimonio sino que se presentó de manera voluntaria a la  justicia a denunciar a su secuestrador.   

“La   segunda.   La  seguridad  en  el  señalamiento  cuando se menciona que lo reconoció por una foto publicada en el  periódico,  y  porque  es  capaz  de volverlo a hacer “…como sea y en donde  sea…”  (fl. 108, C. 1), añadiendo que quien le solicitaba el dinero para su  liberación  “…es el mismo asesino que veo aquí en el periódico…” (fl.  108, C. 1).   

“No  está  por demás poner de presente  que  la  inicial  descripción  del  procesado se produjo en febrero de 2002, es  decir,  dos  años antes de la captura inicial del procesado (enero de 2004), de  donde  se  puede inferir que no hay un ánimo retaliativo porque de lo contrario  su  presentación  a  los estrados judiciales e insistencia en el reconocimiento  de sus secuestradores se hubiera efectuado con anterioridad.   

“Queda   así   demostrado  de  manera  impecable,  la  intervención  criminal del encausado, la cual se ve robustecida  con  el  testimonio  del  yerno de la víctima, quien también tuvo contacto con  CASTRO  PEREA cuando negociaban el secuestro y que no fue tenida en cuenta en el  fallo  de  primer  grado, de donde de igual manera se puede deducir que se trata  de la misma persona.”   

Ello indica que por haber sido ya analizada  y   desestimada   tal   hipótesis   –la   confusión  que  pudo  tener  la  víctima  al  reconocer  al  procesado-,  lejos está  de  constituirse  en  hecho  nuevo,  tratándose  a  lo  sumo  de la invocación  extemporánea  de  medios  encaminados  a  fortificar  un supuesto oportunamente  desvirtuado,   con   lo  que  el  actor  pretende  impropia  e  infructuosamente  desatender  que la oportunidad de ese debate precluyó con la superación de las  instancias.   

Ahora, las alegaciones que el demandante trae  acerca  del  desconocimiento  de los dictados de la sana critica en el análisis  de  lo  alegado  por el procesado y la prueba de descargo, resultan inapropiadas  en  esta  acción  especial,  pues  no  es  a  expensas de cuestionar el soporte  probatorio  sobre el cual se afinca la sentencia demandada como se puede quebrar  su  intangibilidad,  máxime  cuando no se evidencia de la nueva prueba argüida  la seriedad suficiente para deducir la inocencia pretextada.   

          La  razón  de  ser de la acción de revisión es la de subsanar los  defectos  materiales  de  aquellas  providencias  que ponen fin al proceso penal  tanto  en  la  instrucción  como  en el juicio, proferidas en contravía de una  recta  administración  de justicia, atendiendo al interés general de la verdad  y  de  la justicia como forma de garantizar una convivencia pacífica y un orden  justo  para  el  conglomerado  social.  Pero  no es un mecanismo para revisar la  legalidad  de  la  sentencia  como  sucede  con el recurso de casación, sino la  justicia  en  su  dimensión  positiva,  para  evitar  que  se  condene  a  inocentes  o  se  absuelva  a  los  responsables.   

En  realidad,  lo que el demandante busca en  este  caso  es  que se vuelva a debatir acerca de lo ya decidido definitivamente  en  las  instancias, vana aspiración porque como ya se expuso, el hecho alegado  como coartada por el entonces procesado no fue ajeno al proceso.   

En  tales condiciones, como nada se acredita  sobre las causales invocadas, se impone el rechazo de la demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Rechazar   la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del  condenado HERMÓGENES CASTRO  PEREA, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

LUIS  BERNADO  ALZATE  GÓMEZ                                        GUILLERMO ANGULO GONZÁLEZ   

                  Conjuez                                                                                      Conjuez   

DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRAN                             EUGENIO    FERNÁNDEZ  CARLIER   

Conjuez                                                                                                                     Magistrado   

RAMIRO  ALONSO MARÍN VÁSQUEZ                               EYDER      PATIÑO  CABRERA   

Conjuez                                                              Magistrado   

RICARDO POSADA MAYA  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Auto  del 18 de abril de 2012, radicado No. 34.011.     

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