42096(22-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Bogotá D.C., veintidós (22) de agosto de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede la suscrita Magistrada a resolver  la   impugnación   interpuesta   contra   la   providencia   del  pasado  9  de  agosto1  proferida  por  un  Magistrado del Tribunal Superior de Antioquia,  por  medio  de  la  cual  negó  por  improcedente  la  acción  de habeas  corpus  promovida por Carlos  Enrique  Lopera Bedoya en favor de  PASTOR   MARÍA   HERNÁNDEZ   PRECIADO,  condenado por  el  delito  de  acceso carnal abusivo con menor de 14 años agravado en concurso  homogéneo,   respecto  de  quien  se  asegura  tiene derecho a la libertado por vencimiento de términos en  la etapa de juzgamiento.   

ANTECEDENTES  

1. Mediante fallo del 21 de agosto de 2012 el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Yarumal,  Antioquia  condenó  a HERNÁNDEZ  PRECIADO  a la pena principal  de  doscientos  (200) meses de prisión en calidad de autor del delito de acceso  carnal  abusivo con menor de 14 años agravado en concurso homogéneo, a través  de  proveído  en  el  cual  además le fue negada la suspensión condicional de  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

2. La sentencia fue apelada por la defensa y  luego  de  impartir  el  trámite señalado en el artículo 179 de la Ley 906 de  2004,  el  5  de  septiembre  de  2012  se  envió  el  expediente  al  superior  jerárquico para el pronunciamiento pertinente.   

FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

          Afirma   el   memorialista   que   luego  de  múltiples  dilaciones  procesales,  por  las  cuales PASTOR MARÍA HERNÁNDEZ  PRECIADO obtuvo incluso la libertad por vencimiento de  términos  con  posterioridad  a  la  formulación  de  la imputación, el 21 de  agosto  de  2012  fue  condenado  por el punible contra la libertad e integridad  sexual  a  la  pena  principal de 200 meses de prisión. No obstante, a pesar de  haber  promovido  recurso  de  apelación  contra  la decisión del a  quo,  el Tribunal superior de Antioquia  no ha resuelto el mecanismo de impugnación.   

          Igualmente,  refiere que los términos legales correspondientes a la  etapa  de  juicio  fueron  superados,  pues  la  formulación  de  acusación se  efectuó  el  11  de  febrero de 2010, la audiencia preparatoria inició el 6 de  septiembre  siguiente y culminó el 30 de noviembre, en tanto la correspondiente  al  juicio  oral principió el 25 de octubre de 2011, continuó el 7 de junio de  2012   y  finalizó  el  21  de  agosto  de  2012  con  sentencia  condenatoria.   

          Con  base  en  lo  expuesto,  previa  cita  del  artículo  30 de la  Constitución      Política,      solicita     mediante     el     “recurso”   de  habeas corpus se  revoque   la   pena   de   prisión   y   las   demás  accesorias  “incluido  el  incidente  de  reparación integral”   y,   en   consecuencia,   se   otorgue   la  libertad  inmediata,  incondicional y de carácter definitivo.   

Así   mismo,   como  segunda  pretensión  planteada,  expresa que “la resolución incorporará  en  su  mandato el debido traslado del condenado del Centro Penitenciario por el  INPEC  y  hasta su domicilio en el municipio de Donmatías, Ant, Cra 32 No. 31 a  –   30”.   

   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia  decidió negar por improcedente la referida solicitud de habeas  corpus, al considerar que el actor  se  encuentra  privado  de  su  libertad desde el 1° de agosto de 2012 (sic) en  virtud  de  una determinación judicial que no configura vía de hecho, esto es,  la  sentencia  proferida por el Juzgado Penal del Circuito de Yarumal, Antioquia  el  21  de  agosto  de 2012, mediante la cual lo condenó a la pena principal de  doscientos  (200)  meses  de  prisión  en calidad de autor del delito de acceso  carnal    abusivo    con    menor    de    14   años   agravado   en   concurso  homogéneo.   

Seguidamente,   invocó   un   precedente  jurisprudencial  de  esta  Corporación, para colegir, a partir de su contenido,  que  el  trámite  del  recurso  de apelación del fallo de primera instancia no  suspende el cumplimiento de lo ordenado en la decisión atacada.   

Con  todo,  advirtió  que  si  el mecanismo  activado  no ha sido resuelto es por causa atribuible a la congestión judicial,  sin  que  ello devenga en motivo para conceder la libertad, pues la legislación  no consagra causales de liberación por tal razón.   

LA IMPUGNACIÓN  

El  opugnador  indicó  que  el  “hecho  punible  imputado no cumple los presupuestos de tiempo,  modo     y    lugar”,  así mismo, reiteró que los términos se dilataron en  detrimento  del  condenado  y  que  el  habeas corpus  promovido no busca sustituir las instancias judiciales  ordinarias.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

Corresponde a la Magistrada que aquí provee  desatar  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia del 1° de marzo  último,  conforme lo dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo  es  un  juez plural el recurso lo  debe  sustanciar  y  decidir  uno  de los magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

En  primer  lugar,  cabe  advertir  que  el  ejercicio    del    habeas    corpus   por  quien no ostenta la calidad de abogado e interpone la acción a  nombre  de  otro  no  constituye  obstáculo  para resolver la alzada planteada,  porque  se  trata  del  ejercicio  de  una  garantía  y  acción constitucional  orientada  a  la  protección  del  derecho fundamental a la libertad, para cuyo  trámite la ley no estableció mayores formalidades.   

En ese sentido, el artículo 3°, numeral 2°  de la Ley 1095 de 2006, regulador de las    garantías  para el ejercicio de la acción constitucional de  habeas  corpus prevé que la  acción   puede   ser   invocada   por   terceros   en  nombre  de  “quien      estuviera      ilegalmente      privado     de     su  libertad”,     sin     necesidad    de    mandato  alguno.   

Ahora bien, el habeas corpus procede, según  lo  establecido  en  el artículo 1º de la precitada disposición legal, en dos  situaciones;  en  primer  lugar,  cuando la privación de la libertad se produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales y, en segundo  término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Precisado  lo  anterior, se constata que los  argumentos  medulares  de  la  acción se orientan a señalar que el actor tiene  derecho  a  su  libertad  por  vencimiento  de  términos  durante  la  etapa de  juzgamiento,  los  cuales  no  sólo  resultaron  soslayados  con antelación al  proferimiento  de  la  sentencia  condenatoria, sino también en el trámite del  recurso de apelación promovido contra la misma providencia.   

Sobre el particular es necesario señalar, en  primer  término,  que  este  procedimiento especial no corresponde a un recurso  como  parece  entenderlo el censor, sino a una acción, y como tal, su ejercicio  acontece por fuera del diligenciamiento penal.   

En  segundo  lugar,  que las irregularidades  sobre  la  comprensión  de  las  normas  y  lo  que  a partir de ello se decida  judicialmente,   deben   ser   planteadas  al  interior  del  trámite  judicial  adelantado,   dada   la   naturaleza   esencialmente   extrasistémica  de  esta  acción.   

En  efecto, de tiempo atrás se ha precisado  que  este  mecanismo  es  de  índole  extrasistémico,  es decir, sólo procede  cuando   intentados   los  mecanismos  ordinarios  de  protección  de  derechos  fundamentales  reglados por el legislador al interior de los trámites, no se ha  conseguido  su condigno amparo, pues de lo contrario se convertiría en un medio  para  violentar  el  debido proceso propio de las actuaciones judiciales, con lo  cual  se  quebrantaría  el  principio  de  independencia  y  autonomía  de los  funcionarios,  al  pretender,  en  este  caso,  dilucidar  un tema del exclusivo  resorte de quienes de manera expresa conocen de él.   

Acerca de tal temática la Sala de Casación  Penal  ha  efectuado  las siguientes consideraciones2.   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata,  corresponde  a un mecanismo extrasistémico, cuya prosperidad  tiene  lugar  cuando  la  afrenta a las garantías protegidas tiene su origen en  causas  externas  al  trámite,  pues de lo contrario, esto es, si la violación  del   derecho   a   la   libertad   personal   tiene   su  génesis  dentro  del  diligenciamiento, debe demandarse su amparo al interior de éste.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos,  la  recusación  y la solicitud de  nulidad,  por  cuyo  medio  pueden  abogar  por  la protección de sus derechos,  pues:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su   propia  negación”3    (subrayas    fuera    de  texto).   

         

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  trámites  judiciales deben ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas   propias   de   cada   juicio”,  de  manera   

que  la  referida  acción constitucional no  puede  de  ningún  modo  sustituir o desplazar los mecanismos dispuestos por el  legislador al interior de cada trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  las  peticiones  y  recursos  con  el  ejercicio de la acción de  habeas    corpus,   pues  precisamente  dentro  de  la  comprensión  del  derecho  fundamental  al debido  proceso,  argumentos jurídicos y de razón práctica permiten colegir que antes  de  acudir  a  los  mecanismos  constitucionales o legales de protección de los  derechos,  su  reclamación  debe  efectuarse,  siempre que ello sea posible, al  interior  de  las  actuaciones ordinarias, todo lo cual dota al diligenciamiento  penal  de  unos  mínimos  de  coherencia, reconoce su progresividad y a la vez,  proscribe   la  posibilidad  de  eventuales  decisiones  contradictorias  de  la  jurisdicción sobre una misma temática.   

Así  las  cosas,  resulta  manifiestamente  improcedente  la  pretensión  del  actor de acudir a la acción de habeas  corpus en procura de conseguir su  libertad,  pues  la  alegada violación del derecho a la libertad personal tiene  su  génesis  dentro  del diligenciamiento, de tal suerte que es al interior del  mismo  donde debe elevar la solicitud orientada a superar su confinamiento y, en  caso  de  que  lo  decidido no se encuentre conforme a sus intereses, tendrá la  posibilidad de ejercer los recursos pertinentes.   

Es  palmario que una decisión diversa sobre  el  particular  en  el  curso  de  este  trámite, comportaría una intromisión  indebida  en  la  actuación  del  juez  natural,  en  manifiesto  quebranto del  principio  de  independencia  judicial,  pues en este evento, basta saber que la  privación  de  la  libertad  del  condenado  se  fundamenta  en  una  sentencia  condenatoria  emitida  por funcionario competente, con las formalidades legales,  para advertir su legitimidad.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de  la  cual  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia  negó  por  improcedente  el  amparo  de habeas corpus  presentado  por  Carlos  Enrique Lopera  Bedoya  en  favor  de PASTOR  MARÍA  HERNÁNDEZ  PRECIADO,  de  conformidad con las  razones expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fecha  que  se obtiene de la constancia secretarial visible a folio 104 del expediente,  por  cuanto  la providencia fue suscrita por el Magistrado del Tribunal Superior  de Antioquia sin plasmar data alguna.   

2 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

3  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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