42084(21-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

Magistrado ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Bogotá,  D. C., veintiuno (21) de agosto de  dos mil trece (2013). 5:00 p.m.   

ASUNTO:  

Resuelve   el  Despacho  la  impugnación  presentada  por  la ciudadana Ruth Angélica Jaime Jaramillo contra la decisión  del  13  de  agosto  del  presente  año, por la cual un Magistrado del Tribunal  Superior   de   Bogotá  declaró  improcedente  la  solicitud  de  hábeas  corpus formulada por la citada a  favor  de  Antonio  Ramón  Angulo  Hernández, quien se encuentra privado de la  libertad  en  el Establecimiento Penitenciario y Carcelario La Picota por razón  del   proceso   que   se   le   adelanta   por   los   delitos  de  “concierto    para   delinquir,   enriquecimiento   ilícito   de  particulares,   lavado   de  activos,  falsedad  en  documento  privado,  fraude  procesal,   peculado   por   apropiación,   cohecho  propio  y  exportación  o  importación               ficticia”1.   

LA   PETICIÓN:  

En  síntesis,  la ciudadana Ruth Angélica  Jaime   Jaramillo   funda   su   solicitud   de   amparo   en   los   siguientes  argumentos:   

Antonio    Ramón   Angulo   Hernández  inicialmente  estuvo  privado  de  la  libertad del 14 de julio de 2011 al 19 de  enero  de 2013, en razón de la medida de aseguramiento de detención preventiva  en  establecimiento  carcelario  que se le impuso, quien recobró la libertad al  considerar  el  Juez  36  Penal Municipal de Bogotá con Funciones de Control de  Garantías,  el  17  de  enero de 2013, que se habían cumplido los presupuestos  previstos  en  el  numeral  5º  del  artículo  3172  de  la  Ley  906 de 2004, es  decir,  haber  transcurrido  más  de  240  días después de la formulación de  acusación  sin  haberse  iniciado  el  juicio,  pues el citado había estado en  detención   por  370  días,  de  los  cuales  se  descontaban  98  por  causas  razonables, quedando 272 días.   

No obstante, impugnada esa decisión por la  Fiscalía  y el Ministerio Público, el Juzgado 32 Penal del Circuito de Bogotá  con  Funciones  de Conocimiento, el 19 de marzo de 2013, la revocó y ordenó la  captura  de  Antonio  Ramón  Angulo  Hernández,  al  estimar que por maniobras  dilatorias  de  la  bancada  de la defensa y por eventos de fuerza mayor, había  que descontar 143 días, quedando un término de 227 días.   

Ahora,  el  24  de  julio  de 2013, Antonio  Ramón  Angulo Hernández se entregó voluntariamente y se legalizó su captura,  por  ende,  afirma  la  accionante,  entre  el 14 de julio de 2011 y la fecha de  radicación   de   la  presente  acción  de  hábeas  corpus,  esto  es,  el  13  de  agosto  pasado,  han  transcurrido  más  de  240  días  y  por  tanto  es procedente su libertad por  vencimiento de términos.   

DECISIÓN      DE    PRIMERA   INSTANCIA:   

El Magistrado a quien correspondió conocer  del  asunto,  después  de agotar el procedimiento dispuesto en el artículo 5°  de  la  Ley  1095  de  2006,  en resumen señaló que la acción de habeas  corpus no resulta procedente, por  cuanto   Antonio   Ramón  Angulo  Hernández  en  la  actualidad  se  encuentra  legalmente  privado  de  la  libertad en establecimiento carcelario en razón de  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  por lo que lo atinado es  acudir  ante  un  juez  de  control de garantías para solicitar su libertad con  fundamento  en  algunas  de las casuales previstas en la ley, pues al intentarse  la  acción  constitucional  en  cita  se  pretende  sustituir  el proceso penal  ordinario,  amén  de  que  se  programó una audiencia preliminar para el 15 de  agosto de 2013 con el propósito anotado.   

LA   IMPUGNACIÓN:  

El  15 de agosto de 2013, la ciudadana Ruth  Angélica  Jaime  Jaramillo,  al  notificarse  personalmente de la decisión que  niega   la   acción   de   hábeas   corpus,   manifestó   que   impugnaba  el  mismo.   

Posteriormente,  el  20  de agosto de 2013,  ante  la  Secretaría  de  esta  Sala de Casación Penal, radicó escrito con el  propósito  de dar sustento a la referida impugnación, situación sobre lo cual  se tratará en la parte motiva de la presente determinación.   

CONSIDERACIONES    DEL    DESPACHO:   

I.  Competencia:  

El  suscrito  Magistrado  es competente para  conocer   en   segunda  instancia  de  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  13  de  agosto  de  2013,  mediante  la cual un Magistrado del  Tribunal    Superior   de   Bogotá   negó   la   solicitud   de   hábeas     corpus    presentada    por  Ruth    Angélica    Jaime    Jaramillo   a   favor  de  Antonio  Ramón  Angulo  Hernández,  según  lo  preceptúa el numeral 2º del  artículo 7º de la Ley 1095 de 2006.   

II.      Cuestión    preliminar:   

Conforme  se dejó reseñado en el capítulo  de  “la impugnación”, el  20  de  agosto de 2013 la accionante allegó ante la Secretaría de esta Sala de  Casación  Penal  memorial con el que pretende darle sustentación a su disenso,  no  obstante,  se  observa  que  el  mismo  resulta extemporáneo, por cuanto de  acuerdo  con  lo  previsto  en el inciso 1º del artículo 7º de la Ley 1095 de  2006,  “La providencia que niegue el Hábeas Corpus  podrá   ser   impugnada   dentro   de   los   tres   (3)   días   calendario     siguientes     a    la  notificación”,  la  cual  se  verificó  el  15  de  agosto.   

En  esa medida, es claro que el término que  tenía  la  accionante  para  presentar  el escrito ofreciendo las razones de su  inconformidad  le  precluyó  el 18 de agosto de 2013, por lo cual no se tendrá  en  cuenta,  sin  perjuicio  de  que  se  realice  una  revisión integral de la  decisión impugnada.   

III.   Naturaleza,   alcance   y    procedencia   de   la   acción  de   hábeas  corpus:   

1.   Como  ha  tenido  oportunidad  de  precisarse  en  esta  Corte,  el  artículo  30  de  la  Constitución   Política   consagra  el  derecho  fundamental  de  hábeas  corpus,  acción que a su vez es  reconocida  en  varios  instrumentos internacionales, tales como la Declaración  Universal  de  los  Derechos  Humanos,  el  Pacto  Internacional  sobre Derechos  Civiles  y  Políticos,  la  Convención  Americana  sobre Derechos Humanos y la  Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.   

2.  Así mismo,  resulta    oportuno   mencionar   que   el   hábeas  corpus,  de  conformidad  con  lo  preceptuado  en los  artículos  27-2  de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el 4º de  la  Ley  137  de  1994 (Estatutaria de los Estados de Excepción), es un derecho  intangible  de  aplicación  inmediata,  el  cual  está reconocido en esa misma  dimensión  tanto  en  la  Constitución  Política  como  en  los  instrumentos  internacionales     que     hacen     parte    del    denominado    bloque    de  constitucionalidad.   

3.    En  síntesis,  la  acción  de hábeas corpus  se erige como la garantía más importante para la protección del  derecho  a  la  libertad,  el cual se encuentra reglado en el artículo 28 de la  Carta,  norma  que de forma expresa reconoce que todo sujeto es libre, que nadie  puede  ser  molestado en su persona o familia, ni reducido a prisión o arresto,  ni  detenido,  ni su domicilio registrado, sino en virtud de mandamiento escrito  de  autoridad  judicial  competente,  con  las formalidades legales y por motivo  previamente definido en la ley.   

4.  Por tanto,  es  desde  el  referido  precepto  constitucional  que  se le asigna a la ley la  función  de  regular  la  garantía  fundamental  de  la libertad, es decir, la  potestad   de   fijar   las   condiciones   bajo   las  cuales  ella  puede  ser  restringida.   

5.   En  esa  medida,  conviene  indicar  que  a  pesar  de que el derecho a la libertad tiene  consagración  constitucional, el mismo no es absoluto, conforme se desprende de  lo  preceptuado  en  el artículo 28 de la Norma Fundamental, pues aun cuando es  cierto  que el hábeas corpus  es  el  medio  que por excelencia sirve para la protección de aquella, también  lo es que su aplicación debe estar supeditada al debido proceso.   

6.   En tales  condiciones,    se    hace    necesario    recordar    que    el    hábeas  corpus,  como  lo  establece  la  Carta  y  lo  desarrolla  la  Ley  1095  de  2006,  es un derecho constitucional  fundamental  que  tutela la libertad personal, el cual procede en los siguientes  casos:   

6.1.  Cuando la  aprehensión   de  una  persona  se  lleva  a  cabo  por  fuera  de  las  formas  constitucional  y  legalmente previstas para ello, esto es, cuando no se hace al  amparo  de  una  orden  judicial previa (artículos 28 de la Norma Fundamental y  2°  y  297  de la Ley 906 de 2004), en flagrancia (artículos 345 de la Ley 600  de  2000  y  301  de  la  Ley  906 de 2004), por captura públicamente requerida  (artículo  348 de la Ley 600 de 2000), por captura excepcional (artículo 21 de  la  Ley  1142  de  2007)  y por captura administrativa (sentencia C-24 del 27 de  enero  de  1994),  esta última, con fundamento directo en el artículo 28 de la  Carta.   

6.2.   Cuando  obtenida  legalmente  la  captura, la privación de la libertad se prolonga más  allá  de  los  términos  previstos  en  la  Constitución  o en la ley, en tal  supuesto,  la  acción  de  hábeas corpus  tiene  por  objeto  que  el servidor público correspondiente: (i)  lleve  a  cabo  la  actividad  a  que  está  obligado  (por  ejemplo:  dejar  a  disposición  judicial al capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.);  o   bien,   (ii)  adopte  la  decisión  o  actuación  del  caso  (verbi   gratia,   ordenar   la  libertad  condicional, entre otras hipótesis posibles).   

7.   De  otra  parte,  es preciso señalar que como la acción constitucional está orientada a  proteger  a  la  persona de la privación ilegal de la libertad o de su indebida  prolongación,  al  juez  constitucional, en el caso puesto a su consideración,  le  está  vedado  incursionar en terrenos extraños a este específico tema, so  pena  de  invadir órbitas que son propias de la competencia del juez natural al  que  la  ley  le  ha  asignado su conocimiento, pues de lo contrario desborda la  naturaleza  de  su  función  constitucional,  destinada  por  excelencia  a  la  protección del derecho fundamental de la libertad.   

8.   En otros  términos,  conforme  se  ha  indicado  en  esta  Corte  de  forma constante, la  procedencia    de    la    acción    de    hábeas  corpus  se  encuentra supeditada a que el afectado con  la  privación  ilegal  de  la  libertad,  o con su ilícita prolongación, haya  acudido  primero  a  los  medios  previstos  en el ordenamiento legal dentro del  proceso  que  se  le  adelanta,  pues,  reitérese,  lo  contrario conduce a una  injerencia  indebida en las facultades que son propias del juez que conoce de la  actuación respectiva.   

9.  Ahora, si  bien   la   acción   de  hábeas  corpus  no  es  necesariamente  residual y subsidiaria, también lo es que  cuando  existe un proceso o actuación judicial en trámite, no puede utilizarse  con  ninguna  de  las  siguientes  finalidades: (i) sustituir los procedimientos  judiciales  comunes  dentro  de  los  cuales  deben formularse las peticiones de  libertad;  (ii)  reemplazar  los recursos ordinarios de reposición y apelación  establecidos  como  mecanismos legales idóneos para impugnar las decisiones que  interfieran  el  derecho  a la libertad personal; (iii) desplazar al funcionario  judicial   competente;   y   (iv)  obtener  una  opinión  diversa  —a      manera     de     instancia  adicional— de la autoridad  llamada  a  resolver  lo  atinente  a  la  libertad  de  la  persona3.   

10.  Por tanto,  a  partir  del  momento  en  que se impone la medida de aseguramiento, todas las  peticiones  que tengan relación con la libertad del procesado deben elevarse al  interior  del  proceso  penal,  no  a  través  del  mecanismo constitucional de  hábeas  corpus,  pues esta  acción   no   está   llamada   a  sustituir  el  trámite  del  proceso  penal  ordinario.   

Lo anterior, salvo que la decisión judicial  por  medio  de  la cual se interfiere en el derecho a la libertad personal pueda  catalogarse  como  una  vía de hecho o se vislumbre la prosperidad de alguna de  las  otras causales genéricas que hacen viable la acción de tutela; hipótesis  en  las  cuales,  “aún cuando se encuentre en curso  un  proceso  [o  actuación]  judicial, el hábeas corpus podrá interponerse en  garantía  inmediata del derecho fundamental a la libertad, cuando sea razonable  advertir  el  advenimiento  de  un  mal mayor o de un perjuicio irremediable, en  caso  de  esperar  la respuesta a la solicitud de libertad elevada ante el mismo  funcionario  judicial,  o  si  tal  menoscabo puede sobrevenir de supeditarse la  garantía   de   la   libertad   a   que   antes   se   resuelvan  los  recursos  ordinarios”4.   

11.  En esa  medida,  para denegar   la   acción   de  hábeas corpus  no    es    suficiente  con    expresar    que  la  persona  se  encuentra privada de la libertad por  cuenta  de  una  actuación procesal o que dentro del  trámite existan  recursos  para  debatir  la situación  tildada  de  lesiva  del  derecho  a  la  libertad  personal, pues en tal evento  resulta     necesario  examinar   el  caso  concreto  en orden a establecer  si  se presenta una vía de  hecho,  como  eventualmente  puede  presentarse, verbi  gratia,      cuando  cumpliéndose   las  circunstancias  fácticas  y  legales  que  hacen  procedente la libertad se niega sin  fundamento legal o razonable.   

Cabe mencionar que frente a la consolidación  de  las  denominadas  vías  de hecho, la Corte Constitucional ha construido las  siguientes               posibilidades5:   

“a.  Defecto  orgánico,  que  se  presenta  cuando  el  funcionario judicial que profirió la  providencia    impugnada,    carece,    absolutamente,   de   competencia   para  ello.   

b.  Defecto  procedimental absoluto, que se  origina  cuando  el  juez  actuó  completamente  al  margen  del  procedimiento  establecido.   

c.  Defecto  fáctico,  que surge cuando el  juez  carece  del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal  en el que se sustenta la decisión.   

d.  Defecto material o sustantivo, como son  los  casos en que se decide con base en normas inexistentes o inconstitucionales  o  que  presentan  una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y  la decisión.   

f. Error inducido, que se presenta cuando el  juez  o  tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y ese engaño  lo    condujo    a    la   toma   de   una   decisión   que   afecta   derechos  fundamentales.   

g. Decisión sin motivación, que implica el  incumplimiento  de  los  servidores  judiciales de dar cuenta de los fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  sus decisiones en el entendido que precisamente en  esa motivación reposa la legitimidad de su órbita funcional.   

h.   Desconocimiento   del   precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado.   

i. Violación directa de la Constitución en  detrimento   de  los  derechos  fundamentales  de  las  partes  en  el  proceso,  situación  que  concurre  cuando  el  juez  interpreta  una norma en contra del  Estatuto    Superior    o    se   abstiene   de   aplicar   la   excepción   de  inconstitucionalidad  en  aquellos  eventos  en que ha mediado solicitud expresa  dentro        del        proceso”.   

IV.        El    caso   bajo   examen:   

De acuerdo con las precisiones que anteceden,  se  observa  que  el  amparo  solicitado  resulta  improcedente,  por  lo que se  confirmará   la   decisión   impugnada,  de  conformidad  con  las  siguientes  razones:   

1.  La acción  de  hábeas  corpus no puede  ni  sustituir  los  procedimientos  ordinarios  a través de los cuales se deben  formular  las peticiones de libertad, como tampoco es un instrumento creado para  reemplazar  los  mecanismos  establecidos  en  la  ley  idóneos para atacar las  decisiones   que   interfieran   el   derecho   a  la  libertad  personal,  como  acertadamente lo evidenció el Magistrado de primera instancia.   

2.  De acuerdo  con   la   información   que  obra  en  el  diligenciamiento,  se  observa  que  Antonio   Ramón   Angulo   Hernández  se  encuentra  privado  de  la  libertad  por razón de la medida de  aseguramiento  que  se  le  impusiera  por el Juzgado Catorce Penal Municipal de  Bogotá  con  Funciones  de  Control  de  Garantías,  dentro  de  la  audiencia  preliminar que se llevó a cabo entre el 15 y 22 de julio de 2011.   

3.   A su  vez,  si  bien  el  17 de enero de 2013 el Juzgado 36 Penal Municipal de Bogotá  con  Funciones  de  Control de Garantías le concedió la libertad a  Antonio  Ramón  Angulo  Hernández tras  considerar  que  se  daban los presupuestos del numeral 5º del artículo 317 de  la        Ley        906        de        20046,  el  19  de  marzo de 2013 se  revocó  tal  determinación por el Juzgado 32 Penal del Circuito de Bogotá con  Funciones  de  Conocimiento  y  en  razón  de  ello volvió a privársele de la  libertad  desde  el  24 de julio siguiente, de donde se sigue que actualmente se  encuentra  en  esa  condición  en  razón  de  la  medida  de  aseguramiento de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario  que  inicialmente se le  impuso.   

4. Ahora, conforme  lo  precisó  el  Tribunal,  con  el  propósito  de obtener su libertad bajo el  argumento  de  que  están  dadas  los  condicionamientos  del  numeral  5º del  artículo  317  de  la  Ley  906 de 2004, a expensas del defensor de  Antonio  Ramón  Angulo  Hernández  se  presentó   petición   ante  los  jueces  penales  municipales  de  control  de  garantías  de  Bogotá,  a  efectos  de llevar audiencia preliminar, la cual se  programó para el 15 de agosto de 2013.   

5.   En  esa  medida,  es  evidente  que  conforme  lo entendió el  Magistrado   del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  se  echó  mano  del  amparo  constitucional  para reemplazar los procedimientos legales ordinarios dispuestos  para obtener la libertad.   

6.  De otra  parte,   se  ofrece  necesario  señalar  que  mayor  impertinencia  reviste  el  argumento  de última hora esgrimido por la accionante en el escrito que allegó  extemporáneamente  con  el fin de sustentar la impugnación contra la negación  del    hábeas   corpus,  relativo  a  que  en  este caso resultan ineficaces los medios ordinarios porque  finalmente  la  audiencia programada para el 15 de agosto de 2013 no se llevó a  cabo,  pues,  de  un  lado, conforme ha tenido oportunidad de expresarse en esta  Sala7,  no  es posible introducir razones adicionales a las plasmadas en  el   escrito  que  sustenta  la  acción  de  hábeas  corpus,  en  tanto ello viola la estructura propia de  la  impugnación,  pues  sobre ellas no tuvo ocasión de pronunciarse la primera  instancia  y,  de otro lado, porque las mismas se deben plantear al interior del  respectivo           proceso          penal8,  conforme se dejó precisado  inicialmente9,  sin  olvidar, que la propia defensa ha promovido tal situación,  pues  a  la  audiencia  preliminar  fijada  para 9 de agosto con aquel idéntico  objetivo            no            asistió10,  por lo que incluso resulta  impertinente          la          decisión11 que menciona en apoyo de su  postura.   

7.  Por  tanto,  es  evidente  que, conforme lo entendió el Magistrado  del   Tribunal   Superior   de   Bogotá,   la   accionante  utiliza  el  amparo  constitucional   para  reemplazar  los  procedimientos  legales,  a  los  cuales  efectivamente  puede  acceder,  amén  de  que  por  igual  podrá  acudir a los  recursos  ordinarios  en  caso  de  que  la  decisión  sea  desfavorable  a los  intereses  de  Antonio  Ramón Angulo Hernández en punto de su privación de la  libertad.   

8. En conclusión,  el    Despacho    encuentra   que   no   es   procedente   el  amparo  constitucional  invocado,  puesto  que  Angulo  Hernández permanece  legalmente  privado  de  la  libertad  en  razón  de medida de aseguramiento de  detención  preventiva en establecimiento carcelario proferida en su contra, por  juez competente y con observancia de las formalidades legales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  el  Suscrito  Magistrado   de   la   Sala   de   Casación   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE:  

1.      CONFIRMAR  la providencia impugnada, por medio de  la  cual  un  Magistrado  de la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,   declaró  improcedente  la  acción  constitucional  de  hábeas   corpus   incoada   por   Ruth  Angélica    Jaime    Jaramillo    a    favor    de    Antonio   Ramón   Angulo  Hernández.   

2.  DISPONER  la devolución del expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase,  

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO   

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1 Folio  31 del cuaderno del Tribunal.   

2  Modificado  por  los  artículos  30  de la Ley 1142 de 2007 y 38 y 61 de la Ley  1474 de 2011.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, decisión del 26 de junio de  2008, radicación No. 30066.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, decisión del 26 de junio de  2008, radicación No. 30066.   

5  Sentencia T-066 de 2006.   

6  Modificado  por  los  artículos  30  de la Ley 1142 de 2007 y 38 y 61 de la Ley  1474 de 2011.   

7 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, decisión del 22 de febrero de  2011, radicación 35897.   

8  Idem.   

9 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, providencia del 19 de diciembre  de 2007, radicación No. 28993.   

10  Folio 37 del cuaderno del Tribunal.   

11  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  decisión  del 14 de  septiembre de 2010, radicación No. 37412.     

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