41597(14-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 263  

Bogotá   D.C.,   agosto  catorce  (14)  de  dos mil trece (2013)   

  VISTOS  

Procede  la  Corporación  a  verificar  las  exigencias  de  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada por la  Procuradora  Cuarta  Judicial  Penal  II,  contra  el  fallo  de  segundo  grado  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de Sincelejo el 23 de noviembre de 2005,  confirmatorio  del  dictado  el  29  de  agosto de 2003 por el Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad,  a través del cual absolvió al  procesado   SALVATORE   MANCUSO   GÓMEZ  y  otros,  por  los  delitos de concierto para delinquir, concurso  homogéneo    de    homicidios    agravados,   incendio   y   hurto   calificado  agravado.   

HECHOS  

En  los  antecedentes  relacionados  en  la  sentencia    proferida    por    el    Tribunal   Superior   de   Sincelejo   se  consignó:   

“Un   grupo  fuertemente  armado, algunos de sus miembros usando camuflados, otros de civil y  otros  luciendo  uniformes  al parecer de la Policía Nacional, portando además  radios  de  comunicación,  que  dijeron pertenecer a las Autodefensas Unidas de  Córdoba  y  Urabá,  irrumpió  el  4  de diciembre de 1996 entre las dos y las  cinco  de  la tarde, en inmediaciones de los municipios de Morroa, Corregimiento  de   Pichilín,   Varsovia,   Colosó,   San   Antonio   de   Palmito   y  Tolú  (Sucre).   

“Luego de montar  un   retén   frente   a   la  finca  ‘La   Llave’  donde  inmovilizaron  vehículos  particulares  y  de  servicio  público de esa  región,  escogieron  algunos para transportarse a los sitios mencionados, donde  con  lista  en mano y previamente señalados por uno de ellos que les servía de  guía,  acribillaron  a  12  campesinos, quienes fueron violentamente sacados de  sus  viviendas,  lugares  de  trabajo  y automotores en que se desplazaban y los  masacraron   a   bala,   por   aparecer  señalados  como  colaboradores  de  la  guerrilla.   

“Las  víctimas  respondían  en  vida  a  los nombres de Manuel Vicente Vergara Villalba, Israel  Remberto  Vergara Puche, Luis Eduardo Salgado Rivera, Emiro Rafael Tovar Rivera,  Eberto  Segundo  Tovar  Zequea,  Jorge  Luis  Torres  Cuello,  Federmán  Rivera  Salgado,  Ovidio  Castillo,  José  Daniel  Rivera  Cárdenas,  Manuel de Jesús  Pérez  Gómez, Germán Ulises Ramos Mercado y Jesús Alberto Pérez Rodríguez,  quienes   fueron   amarrados,   tirados   al  piso  boca  arriba,  torturados  y  posteriormente asesinados.   

“Igualmente, los  victimarios  prendieron  fuego  a  tres billares de los lugares donde llegaron y  hurtaron  prendas  y  dinero  de algunos de sus habitantes argumentando que eran  los lugares donde la guerrilla llegaba a divertirse.   

“Según  los  testimonios  recepcionados  en  la  investigación, los transgresores aseveraban  que   estaban  realizando  una  limpieza,  dejando  letreros  como  ‘muerte  a  sapos colaboradores de las  Farc,    Atentamente    Paramilitares’”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Una   vez  dispuesta  la  apertura  de  la  instrucción,   se   vinculó   mediante   declaración  de  persona  ausente  a  SALVATORE  MANCUSO  GÓMEZ.  Clausurada   la   fase  instructiva  la  Fiscalía  lo  acusó  como  coautor  y  determinador  de  los  delitos  de  homicidio múltiple agravado, concierto para  delinquir, incendio y hurto calificado agravado.   

          Surtida  la  fase  del juicio, el Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  Sincelejo  profirió  fallo el 29 de agosto de 2003, por cuyo  medio absolvió al mencionado ciudadano por los citados punibles.   

Impugnada  la  sentencia  del  a  quo  por  el  Ministerio  Público, el  Tribunal  Superior  de  Sincelejo  la  confirmó  mediante  proveído  del 23 de  noviembre   de   2005,   la   cual   cobró   ejecutoria   el  16  de  enero  de  2006.   

LA  DEMANDA   

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  revisión  establecida  en el artículo 220 de la Ley 600 de 2000, la demandante  afirma  que con posterioridad a los debates se recepcionó en el marco de la Ley  975    de   2005   la   versión   libre   del   ex   paramilitar   SALVATORE  MANCUSO  en noviembre de 2008,  en  la  cual  reconoció  haber  coordinado  y  dirigido la llamada Masacre  de  Pichilín, realizada por 50 o  60  hombres  bajo  sus  órdenes, prueba con aptitud suficiente para derruir los  fundamentos del fallo absolutorio dictado en su favor.   

En  apoyo de su pretensión allega la citada  versión   rendida   por   el   paramilitar   MANCUSO  GÓMEZ   ante   la   Jurisdicción   de   Justicia  y  Paz.   

También  aporta  copia de las sentencias de  primera  y  segunda  instancia, con su respectiva constancia de ejecutoria, así  como  “copia de la designación a esta Procuraduría  como      Agente      Especial      del      Ministerio     Público”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Si teleológicamente la acción de revisión  se  orienta  a  remover  la  intangibilidad  inherente  a  la  cosa  juzgada, el  legislador  ha  dispuesto como condición de admisibilidad del libelo dirigido a  tal   propósito,   el  cumplimiento  de  exigentes  y  específicos  requisitos  contenidos en el artículo 220 de la Ley 600 de 2000.   

Dado  que  la  acción  procede  únicamente  contra  providencias  que  hayan  cobrado  ejecutoria  (fallos,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  anexar  a  la  demanda  copia  de las decisiones de primero y  segundo  grado cuya revisión pretende, junto con la respectiva constancia de su  ejecutoria.   

En el asunto objeto de estudio la demandante  allega  copia de las sentencias, así como la referida constancia de ejecutoria,  amén  de  la  prueba nueva a través de la cual pretende acreditar que el fallo  absolutorio ha sido desvirtuado.   

No  obstante,  no  aporta el correspondiente  acto  de   designación  especial proferido por el Procurador General de la  Nación  para  accionar en revisión, pues únicamente anexa copia de la agencia  especial  dispuesta  por el Procurador Delegado para el Ministerio Público el 5  de  noviembre  de 1998, mediante la cual designa “al  Funcionario  identificado  con  el  código  ZWRM como Agente Especial, para que  intervenga  y  actúe  dentro  del  proceso No. 150 que se adelanta en la Unidad  Nacional   de   Derechos   Humanos   contra   el   Mayor  LUIS  GUILLERMO  PARRA  NIÑO”, asunto que la demandante no dice, ni la Sala  advierte  la  relación  que  guarda  con los fallos absolutorios cuya revisión  depreca,  máxime  si  se  trata de un acto anterior a tales decisiones, de modo  que  carece  de  legitimidad  para instaurar la acción examinada en punto de su  admisión.   

En  efecto, tiene sentado la Colegiatura que  la    legitimación    en   el   proceso   constituye   uno   de  los  presupuestos  de  procedencia  de  la  impugnación  de  las  providencias  judiciales,  así  como  para  demandar  su  revisión,  en  cuanto  es  preciso  que  el  recurrente  o  el actor ostente la  condición  de sujeto procesal habilitado para actuar, carácter que también es  requerido  para  formular  peticiones  dentro  de la actuación en ejercicio del  ius postulandi.   

En punto de la legitimidad de la demandante,  observa  la  Colegiatura que la Procuradora Judicial no intervino en el curso de  la  actuación  en la cual se profirieron las sentencias absolutorias de primera  y  segunda  instancia  cuya  revisión  depreca,  motivo  por  el  cual  no  fue  legalmente   reconocida  durante  tal  actuación  procesal,  circunstancia  que  podría  conducir a pensar que el Ministerio Público carece de legitimidad para  accionar  en  revisión, dado que los artículos 221 de la Ley 600 de 2000 y 193  de  la  Ley 906 de 2004, establecen que la titularidad para el ejercicio de esta  acción  radica  en  los  sujetos  procesales  con interés jurídico, siempre y  cuando hayan sido reconocidos en el proceso penal.   

Sobre   el   particular  ha  señalado  la  Sala1:   

“La legitimidad  del  demandante  deviene,  no  en  razón  a las funciones específicas que como  sujeto  procesal  le  asignan  las  Leyes  600  de 2000 y 906 de 2004, sino como  consecuencia  de las  facultades generales previstas en el artículo 277 de  la Constitución Política, en cuanto señala:   

‘El Procurador  General  de  la  Nación,  por sí mismo o por medio de sus delegados y agentes,  tendrá las siguientes funciones:   

(…)  

‘2ª) Proteger  los  derechos humanos y asegurar su efectividad, con el auxilio del Defensor del  Pueblo…’.   

“En este orden de  ideas,  la  Procuraduría  General de la Nación, como defensora de los derechos  humanos   (…)  en  lo  cual  tiene  significativo  interés  la  sociedad  que  representa     (…)     está     autorizada    constitucionalmente”  para  demandar la revisión de las providencias susceptibles de  ello.   

Y  precisó  la  Colegiatura  en  la  misma  decisión,    posteriormente    reiterada    en   otros   proveídos2:   

“Desde  luego,  entiende    la    Corte    que    esas    facultades    generales   reclaman  de  asignación  puntual de competencia para actuar en el  caso  específico, dentro de los lineamientos que para  el   efecto   consagra,   en   el   asunto  examinado,  la  codificación  penal  adjetiva”,  es decir, es inexcusable “la    comisión    expresa  del  Procurador General de la Nación”  (subrayas fuera de texto).   

Conforme  a  lo  anterior, es claro que para  tener  legitimidad,  la  Procuradora Judicial accionante debió contar con   asignación  puntual  de  competencia  realizada  dentro de los lineamientos que  para  el  efecto  establece el estatuto procesal penal, la cual no allegó, dado  que  no  aportó  el  respectivo  acto  de designación especial otorgada por el  Procurador  General  de  la Nación, como en efecto han procedido los diferentes  agentes del Ministerio Público dentro de actuaciones similares.   

          Es  pertinente  señalar que no hay óbice para instaurar nuevamente  esta  acción,  siempre que se cumpla con la exigencia echada de menos, amén de  los  demás  requisitos  dispuestos por el legislador para demandar la revisión  de una providencia que ha hecho tránsito a cosa juzgada.   

          Las  razones  expuestas  son  suficientes  para inadmitir el libelo,  toda  vez  que  la  demandante carece de legitimidad para promover la acción de  revisión que dio lugar a este diligenciamiento.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   revisión  presentada  por  la  Procuradora  Cuarta  Judicial  Penal  II  contra  el  fallo  absolutorio     proferido     a     favor     del    paramilitar    SALVATORE  MANCUSO  GÓMEZ, de conformidad  con las razones consignadas en la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                           GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO              JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fallo  de revisión del 1º de noviembre de 2007. Rad. 26077.   

2  Fallos  de  revisión  del  11 de marzo de 2009. Rad. 30510, 22 de septiembre de  2009. Rad. 30380 y 14 de agosto de 2012. Rad. 33925, entre otros.     

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