41761(28-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE        SUPREMA        DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 279  

Bogotá  D.C.,  agosto veintiocho (28) de dos  mil trece (2013)   

VISTOS  

          Conforme  a  la  preceptiva del artículo 213 de la Ley 600 de 2000,  procede  la  Sala  a  calificar  el  libelo  casacional allegado por quien aduce  ejercer  “la  defensa  de  EXPRESO  COLOMBIA CARIBE  S.A.S.    representada    legalmente    por    el    señor    JAIRO    VÁSQUEZ  GUTIÉRREZ”,  en  punto de constatar el cumplimiento  de  las  exigencias  de  lógica  y  suficiente  acreditación dispuestas por el  legislador,  al  impugnar  el  fallo  de  segundo  grado dictado por el Tribunal  Superior  de  Barranquilla  el 14 de marzo de 2013, el cual confirmó la condena  dispuesta  el  28  de  septiembre  de  2012  por  el  Juzgado Séptimo Penal del  Circuito  Adjunto  de  la  misma  ciudad  contra  LUIS  EDUARDO  CHARRIA  JIMÉNEZ,  como  autor del delito de  homicidio   culposo   en   Adolfo   Mario   Jiménez  Arteta.   

HECHOS  

Aproximadamente a las 10:30 de la mañana del  14  de  julio  de  2006,  cuando  LUIS EDUARDO CHARRIS  JIMÉNEZ conducía el bus de placas UVT 895 afiliado a  la  Empresa  Transportes  Expreso  Puerto  Colombia  en  la  vía que conduce de  Barranquilla  a  San Juan de Acosta, al esquivar un semoviente que se encontraba  en  la  carretera  perdió  el  control del automotor, el cual se volcó, y como  consecuencia  se  produjo  la  muerte  de Adolfo Mario  Jiménez  Arteta,  quien se desempeñaba como cobrador  de pasajes en el vehículo.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          La   Fiscalía   Seccional   de   Sabanalarga  declaró  abierta  la  instrucción,   en   cuyo   desarrollo   fue   vinculado   mediante  indagatoria  CHARRIS              JIMÉNEZ.   

Clausurado  el ciclo instructivo, el sumario  fue  calificado  el  21 de julio de 2008 con resolución de acusación en contra  de  LUIS EDUARDO CHARRIS como  presunto  autor del delito de homicidio culposo. Impugnado este proveído por la  defensora  del  procesado,  la  Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal de  Barranquilla  declaró  desierto el recurso por falta de sustentación, mediante  providencia del 13 de junio de 2009.   

Surtida  la  fase  del  juicio,  el  Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  Adjunto de Barranquilla profirió fallo el 28 de  septiembre  de 2012, por cuyo medio condenó al procesado a la pena principal de  veinticuatro  (24)  meses  de  prisión y multa de veinte (20) salarios mínimos  legales  mensuales,  y  las  accesorias  de  privación  del  derecho a conducir  vehículos  por  doce (12) meses e inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  sanción privativa de la  libertad, como autor del delito objeto de acusación.   

En  la misma determinación le fue concedido  el  subrogado  penal  de la condena de ejecución condicional y fue condenado en  forma  solidaria  con  la  empresa  transportadora  a la cual estaba afiliado el  automotor,  al  pago  de la correspondiente indemnización de perjuicios a favor  del padre del occiso.   

Al   conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  apoderado de la parte civil y la defensora del acusado, el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  confirmó la sentencia de condena mediante  proveído del 14 de marzo de 2013.   

Contra   el   fallo   del   ad  quem  la  defensora  de  LUIS  EDUARDO CHARRIS interpuso recurso de  casación.  En  el  traslado  para  allegar  el  libelo,  la  citada profesional  sustituyó  el  poder  a  otro  abogado,  quien  allegó la demanda de casación  “en  ejercicio  de  la  defensa de EXPRESO COLOMBIA  CARIBE  S.A.S”,  cuya  admisión  se examina en este  auto.   

EL LIBELO  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  segundo,  reglada  en  el  artículo  207  de  la  Ley  600  de 2000, el  recurrente  formula  un  cargo  por  violación  indirecta  de la ley sustancial  derivada  de  “un falso juicio en torno a la prueba  (in  iudicando)  en  la aplicación del numeral 1º del artículo 32 del Código  Penal   en   concordancia   con   el    artículo  1º  de  la  Ley  95  de  1890”.   

En  la sustentación del reproche advera que  LUIS    EDUARDO   CHARIS  “es       totalmente      inocente”,  pese  a  lo cual, los falladores descartaron su indagatoria en  cuanto  se  refiere  a  que  la  vía  estaba  húmeda,  no había visibilidad y  apareció   de   manera  “intempestuosa”  un  semoviente,  que  obligó al conductor a efectuar maniobras  determinantes del volcamiento del bus.   

          También  dice  que  no  se  logró  establecer  por  qué se volcó  lateralmente  el  automotor,  y  tampoco se estableció si la víctima iba en el  estribo o en un asiento dentro del vehículo.   

          Luego  de  citar  jurisprudencia  del  Consejo  de Estado, así como  doctrina  nacional  sobre  el  caso fortuito y la fuerza mayor, considera que el  resultado  imputado  al  acusado fue irresistible para él, máxime si no estaba  en  condición  de  acomodar  a  cada  uno  de  los  pasajeros  y al cobrador de  pasajes.   

          Argumenta  que  la  situación  fue  irresistible para el procesado,  pues  no  podía  prever  que  “el animal tomara la  intempestuosa         (sic)        decisión  de  cruzar  la  vía  cuando  el vehículo estuviera tan  cerca”.   

          De  otra  parte  señala  que  debe  eximirse  de  responsabilidad a  LUIS  EDUARDO  CHARIS, toda  vez  que  la muerte de la víctima fue producto de su propia culpa al ponerse de  pie  para  avisar  la  presencia  del  semoviente, hecho concatenado con un caso  fortuito.   

          En   un  acápite  que  titula  “DE  LA  CASACIÓN  DISCRECIONAL”, el demandante afirma que es  necesaria  la  intervención  de  la  Corte “para el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   o   la   garantía   de   los   derechos  fundamentales”    del   acusado,   “en   especial   los   (sic)  del  debido  proceso,  en  cuanto  a  la  legalidad  de las pruebas  allegadas  y  que  sirvieron como soporte único de la sentencia; situación que  esta  defensa  ha  insistido  y  demostrado con la prueba sumaria que obra en el  plenario”.   

          Advierte  que  se  comprobó la manipulación de los testigos por la  parte   civil  y  su  apoderada,  según  lo  dijo  la  declarante  Patricia Rodríguez.   

          Con  base  en lo expuesto, quien aduce la condición de apoderado de  EXPRESO    COLOMBIA    CARIBE    S.A.S.  solicita  la  casación del fallo atacado, para que en su lugar se  absuelva  a  LUIS EDUARDO CHARRIS JIMÉNEZ.   

ALEGATOS DE LOS NO RECURRENTES  

          En  el  traslado dispuesto para que los no recurrentes se pronuncien  sobre  la  demanda  casacional,  intervino el apoderado de la parte civil, quien  refiere  que  el  impugnante carece de legitimidad, dado que en el fallo atacado  no  “se  ha  aludido  a  dicha  empresa      (EXPRESO     COLOMBIA     CARIBE  S.A.S.,  se  aclara)  para  pronunciar  condenas o restricciones”, de modo que no  ha sufrido perjuicio o menoscabo de sus derechos.   

          De  otra parte advera que esta Colegiatura ha dicho que está vedado  al    tercero   civilmente   responsable   abogar   por   la   absolución   del  procesado.   

Finalmente indica que las pruebas obrantes en  la   actuación   señalan   el   compromiso   de   responsabilidad   penal  del  acusado.   

          Con  base  en  lo  anterior,  solicita  declarar la ilegitimidad del  recurrente, y en subsidio, negar sus pretensiones.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De  manera  reiterada  tiene  sentado  esta  Colegiatura  que  en  la  calificación  de  las  demandas de casación es de su  resorte  constatar que los recurrentes formulen sus censuras con sujeción a las  exigencias  de lógica y pertinente argumentación definidas por el legislador y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia, a fin de que este recurso extraordinario  no  se  convierta en una instancia adicional a las surtidas. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir demandas enmarcadas dentro de unos mínimos lógicos y de  coherencia  en  la postulación y desarrollo de los cargos propuestos, en cuanto  resulten  inteligibles,  es  decir,  precisos y claros, pues no corresponde a la  Sala  en su función constitucional y legal develar o desentrañar el sentido de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los impugnantes en  casación (Inciso 3º del artículo 212 de la Ley 600 de 2000).   

Además, de conformidad con el artículo 213  de  la  mencionada  legislación  “si el demandante  carece  de  interés  o la  demanda  no  reúne  los  requisitos  se inadmitirá”  (subrayas fuera de texto).   

Ab  initio impera  señalar,  a  propósito  del  planteamiento  del  apoderado  de  la parte civil  referido  a  que  el  tercero  civilmente  responsable  no está legitimado para  abogar  por  la  absolución  del acusado, que si bien esta Corporación sostuvo  que  aquél carecía de legitimidad para cuestionar la responsabilidad penal del  procesado,    así   como   la   validez   del   trámite   adelantado   en   su  contra1,  posteriormente  se  replanteó  dicho  criterio de acuerdo con lo  dispuesto  en el artículo 57 de la Ley 600 de 2000 referido a los efectos de la  cosa  juzgada  penal  absolutoria,  puntualizando  entonces, que “el    tercero    civilmente    responsable    podrá   acudir   en   casación   por   las   causales  penales  contra  la  sentencia  de segunda instancia que le es adversa, si  estima   que   un   error  en  la  fijación  de  la  responsabilidad   penal  del  sujeto  agente  por  no  percibirse  o  no declararse en el fallo alguno de los tópicos señalados en el  citado   artículo   57,   incidió  en  la  condena  en  su  contra”2 (subrayas fuera de texto).   

Dilucidado    lo   anterior,  encuentra  la Sala que en este   asunto,  quien  se  anuncia  como  apoderado  del  tercero  civilmente  responsable  carece  de  dicha  condición,  y  tal  sujeto  procesal  carece  de legitimidad para  acudir    en    casación,    por   las   siguientes  razones:   

         La  demanda  de  constitución  de  parte  civil  presentada por la  apoderada  del  padre  de la víctima el 24 de julio de 2006, se dirigió contra  el    procesado    LUIS   EDUARDO   CHARRIS  JIMÉNEZ   y  TRANSPORTES  EXPRESO  PUERTO  COLOMBIA  LIMITADA, anexando para tal  efecto  el  correspondiente certificado de existencia y representación de dicha  empresa,  expedido  por  la  Cámara  de  Comercio  de Barranquilla.  La  demanda fue admitida mediante auto  del 27 se septiembre de 2006.   

         En   la   audiencia  preparatoria  el  Vicepresidente  Ejecutivo  y  Jurídico  de  la  empresa  EXPRESO  COLOMBIA  CARIBE  S.A.S.  confirió  poder  a  la  doctora Gilma   Josefina   Vásquez,  quien  lo  aceptó,   profesional  que  a  su  vez  representaba  al  acusado  CHARRIS JIMÉNEZ.   

         En  la  primera  sesión  de  la  diligencia  de audiencia pública  realizada   el   15   de   marzo  de  2012,  la  referida  abogada  deprecó  el  aplazamiento   de   su   intervención  por  razones  médicas      y     precisó:     “Esta  solicitud  la  hago  como  apoderada  del señor LUIS EDUARDO  CHARRIS JIMÉNEZ procesado  y  como  apoderada  de  la empresa EXPRESO COLOMBIA CARIBE, antes EXPRESO PUERTO  COLOMBIA”.   

         A  su  vez,  en la continuación de la audiencia, el 12 de abril de  2012  la  mencionada profesional presentó alegaciones en su doble condición de  defensora     del    procesado    y    apoderada    del    tercero    civilmente  responsable.   

         Proferido  el fallo del a quo,  fue  impugnado por el apoderado de la parte civil quien deprecó  la  condena en concreto de  los  perjuicios,  así  como  por  la  defensora  del  acusado  la cual adujo la  presencia  de  una  causal  de  exclusión  de responsabilidad penal,   sin   que   se   refiriera   en   forma  alguna  a  la  empresa  transportadora.   

         Dictada  la  sentencia  de  segundo grado  confirmatoria de la condena  de    primera    instancia,    el    representante    legal    de   EXPRESO  COLOMBIA  CARIBE  S.A.S. otorgó  poder  a  una  abogada  “para  que le sea permitido  observar   y   leer  el  expediente  arriba  referenciado  como  también  sacar  fotocopias  de  todo  el  expediente,  junto  a  sus anexos y demás”.   

         Obra  en  la  actuación escrito   firmado   por   la  doctora  Gilma  Vásquez,  en  el  cual  manifiesta:  “en  mi calidad de defensora en el proceso  de  la  referencia,  encontrando  (sic)  dentro  del  término  legal,  me permito manifestar que interpongo  recurso  de  casación  contra  la  sentencia  de fecha 14 de marzo del presente  año” (subrayas fuera de texto).   

         Mediante  auto  del  26  de  abril  de  2013  dispuso el Magistrado  Ponente  del  Tribunal:  “Por haber sido interpuesto  dentro  del  término legal correspondiente se concede el recurso extraordinario  de  casación propuesto contra la sentencia del 14 de marzo de 2013 por  la  defensora  del  procesado  LUIS  EDUARDO    CHARRIS   JIMÉNEZ”   (subrayas   fuera  de   texto)   y   en   consecuencia,   ordenó   surtir   el   correspondiente  traslado  para  que allegara el libelo casacional, lapso en el cual se presentó  un   escrito  en  el  que  la  citada  profesional  manifiesta:  “en  mi  calidad  de  defensora  reconocida dentro del proceso de la  referencia,  me  permito  manifestar  a  usted,  que  sustituyo el poder que me  fuera  otorgado  con  las  mismas  facultades  al Doctor JOSÉ JOAQUÍN GRANADOS  FAJARDO” (subrayas fuera de texto).   

        Posteriormente,   el   mencionado   abogado  allegó  la  demanda  de  casación, en la cual  anuncia  expresamente  que  actúa “en ejercicio de  la  defensa  de  EXPRESO  COLOMBIA  CARIBE S.A.S. representada legalmente por el  señor JAIRO VÁSQUEZ GUTIÉRREZ”.   

          Del  anterior  recuento de la actuación procesal se advierte que el  demandante  en  casación  carece  de  legitimidad para proceder a ello, por los  argumentos que a continuación se exponen:   

1.            En primer término, es oportuno señalar  que  el  artículo  229  de  la  Carta  Política dispone que toda persona tiene  derecho  a  acceder a la administración de justicia y que la ley señalará los  casos   en   los   que   podrá  hacerlo  sin  la  representación  de  abogado,  estableciendo  así  de  manera  general  que la representación en los procesos  judiciales,  incluido  desde  luego  el  recurso  extraordinario  de  casación,  requiere   el  mencionado  título  profesional,  circunstancia  que  impone  el  otorgamiento  de  poder  a  un  abogado  para  que pueda ejercer el ius      postulandi     dentro     del  trámite.   

En este asunto se tiene que quien allegó la  demanda  de casación dice actuar “de acuerdo con el  poder  adjunto”  otorgado por el representante legal  de   EXPRESO   COLOMBIA   CARIBE  S.A.S.,  pero  lo  que aportó fue un memorial en el cual la defensora del  procesado le sustituye el poder en su condición de defensora.   

Así  las  cosas,  es  evidente  que  dicho  profesional  carece  de  poder  para  representar a la empresa transportadora en  cuyo  nombre  presentó  el libelo, toda vez que si bien la doctora Gilma   Vásquez   ostentaba   la  doble  condición   de  defensora  del  acusado  y  apoderada  del  tercero  civilmente  responsable,  fue en la primera calidad que sustituyó en el doctor Granados  Fajardo  el  poder que le fuera  otorgado.   

2.            En segundo lugar, debe rememorarse que de  tiempo  atrás  ha definido la jurisprudencia que el ejercicio de los mecanismos  de  impugnación  tiene  como  presupuesto  ineludible la existencia de interés  jurídico    (legitimatio   ad   caussam),  el  cual  surge  cuando  la  providencia  es  de  alguna  manera  desfavorable  al  sujeto  procesal  que  la  impugna,  y  se  pierde,  cuando el  interesado demuestra conformidad con lo que en ella se decide.   

Ahora,  en  punto del interés jurídico con  ocasión  del  recurso  extraordinario,  es  menester  que  el  demandante  haya  reprochado  el fallo de primera instancia y que exista identidad temática entre  las   pretensiones  de  la  alzada  y  las  de  la  demanda  de  casación,  con  independencia  de  que  sus  fundamentos  y  motivos  sean  diversos3, excepto si su  situación  procesal  es  desmejorada  con  la decisión de segunda instancia en  virtud  de la impugnación de otro de los sujetos que intervienen en el proceso,  o   se   reclaman  nulidades  o  el  amparo  o  restablecimiento  de  garantías  fundamentales.   

En este caso se puede verificar que el fallo  de  primer grado sólo fue impugnado por la defensa del procesado y el apoderado  de  la  parte  civil,  de  modo  que no resulta viable que el tercero civilmente  responsable  pretenda  ahora  habilitarse  para recurrir en casación, cuando se  mostró   conforme   con   lo   decidido   por  el  a  quo, y por ello carece de interés.   

          Las  consideraciones  expuestas  bastan  para  concluir que si quien  allegó  la  demanda  casacional  carece  de legitimidad por no contar con poder  para  impugnar,  amén  de  que  el  tercero  civilmente  responsable  que  dice  representar  no impugnó el fallo de primer grado, conforme a lo dispuesto en el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000  se  impone  inadmitir  el  libelo de  casación.   

        Finalmente  es oportuno destacar que la Corporación no observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o en la providencia  impugnada,   violación   de   derechos   o  garantías  del  acusado,  como  para  que  tal circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  que sobre el particular le  confiere   el  legislador  en  punto  de  asegurar  su  protección.   

        En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

        INADMITIR  la  demanda de casación   presentada   por  quien  aduce  ejercer  “la   defensa   de   EXPRESO   COLOMBIA   CARIBE  S.A.S.,   de   acuerdo   con   las   razones   expuestas  en  la  anterior  motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                         FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                               GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO            JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Autos  del 23 de julio de 2001, Rad. 17098; del 9 de mayo de 2002, Rad. 19237; y  del 5 de mayo de 2004, Rad. 21312, entre otros.   

2  Providencia del 27 de junio de 2007. Rad. 26730.   

3  Providencias  del  14  de  diciembre  de 1999. Rad. 12.343, 29 de enero de 2001.  Rad.  12.723,  17  de  julio  de  2002.  Rad. 15.175 y 16 de julio de 2002. Rad.  15.488, 25 de junio de 2008. Rad. 29.748, entre muchas  otras.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *