41725(28-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 279  

Bogotá  D.C.,  agosto veintiocho (28) de dos  mil trece (2013)   

VISTOS  

Acomete  la  Sala  la  verificación  de los  requisitos   de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  en  el  libelo  casacional   allegado   por   el   defensor   de   la   procesada   LUZ  STELLA  OSORIO  ESPINOSA,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Pereira el  19  de  marzo  de  2013, confirmatoria de la dictada por el juzgado Quinto Penal  del  Circuito de la misma ciudad el 7 de mayo de 2012, por cuyo medio condenó a  la  mencionada ciudadana como autora penalmente responsable del delito de estafa  agravada.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  averiguatorio    fueron   sintetizados   en   el   fallo   de   segundo   grado,  así:   

“La  señora LUZ  STELLA  OSORIO ESPINOSA en representación de LUCY CUARTAS SÁNCHEZ, propietaria  del  inmueble con matrícula inmobiliaria 290-43735 ubicado en la carrera 18 No.  10  – 53 del Barrio Pinares  de  San  Martín de la ciudad de Pereira, celebró con el señor ALEXANDER DÍAZ  PÉREZ  una  promesa  de compraventa del citado predio el 01-08-03, en la que se  estableció  como  precio  $455.000.000.oo,  y  fue  autenticada ante el Notario  Trece de Cali (Valle).   

“El  12-08-03 se  protocolizó  la  compraventa  mediante  escritura  pública  número 2300 de la  Notaría  Quinta  de  Pereira,  en  la  que se consignó como valor del inmueble  $265.000.000.oo,  transacción  en la cual nuevamente la señora OSORIO ESPINOSA  actuó  como  apoderada especial de la propietaria para transferir el derecho de  dominio  a  ALEXANDER  DÍAZ PÉREZ; documento que posteriormente fue registrado  en la Oficina de Instrumentos Públicos.   

“Cuando el señor  DÍAZ  PÉREZ  fue  a  recibir  el inmueble, parientes de la verdadera dueña le  bloquearon  el  ingreso,  enterándose  que la firma de LUCY CUARTAS en el poder  presentado      por     LUZ     STELLA     OSORIO,     era     falsa”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  base en la denuncia formulada a través  de  apoderado  por  Alexander Díaz Pérez,  la  Fiscalía  Seccional  de  Pereira  dispuso la correspondiente  indagación  preliminar,  para  luego  de  practicar  algunas  pruebas  declarar  abierta  la instrucción, en desarrollo de la cual vinculó mediante indagatoria  a  LUZ STELLA OSORIO ESPINOSA,  resolviendo  su  situación  jurídica  absteniéndose  de  imponerle  medida de  aseguramiento.   

Clausurada  la  fase instructiva, el sumario  fue  calificado  el  23 de marzo de 2011 con resolución de acusación en contra  de  la  procesada,  como probable autora del delito de estafa, oportunidad en la  cual  se  declaró  prescrito  el  punible contra la fe pública. Impugnada esta  decisión  por  la  defensa,  la  Unidad  de Fiscalía Delegada ante el tribunal  Superior  de Pereira y Armenia la confirmó mediante proveído del 8 de junio de  la misma anualidad.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Quinto Penal del Circuito de Pereira. En desarrollo de la audiencia  pública  y  con base en lo dispuesto en el artículo 404 de la Ley 600 de 2000,  el  Juez  solicitó  a  la Fiscalía modificara la calificación para incluir la  circunstancia  de  agravación  derivada  de la cuantía, pero como el Fiscal se  negó,  procedió  el  a quo a  variar   la   calificación   de   manera   oficiosa,   conforme   al   precepto  citado.   

Culminada  la  vista pública, fue proferido  fallo  el  7  de  mayo  de  2012,  por medio del cual se condenó a LUZ  STELLA  OSORIO a la pena principal de  cuarenta  (40)  meses  de  prisión  y  multa  por  cien (100) salarios mínimos  legales  mensuales,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de  libertad  y  al  pago  de  la correspondiente indemnización de perjuicios, como  autora penalmente responsable del delito de estafa agravada.   

En  la misma providencia le fue negada tanto  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena, como la prisión  domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

Impugnada  la  sentencia  por la defensa, el  Tribunal   de   Pereira   la  confirmó  mediante  fallo  del  19  de  marzo  de  2013.   

          Contra   el   proveído   del   ad   quem  el   defensor   de   la   acusada  interpuso  recurso  extraordinario   de  casación  y  allegó  la  correspondiente  demanda,  cuyos  requisitos de admisibilidad se examinan en este auto.   

EL LIBELO  

El  recurrente  formula dos cargos contra el  fallo   del  Tribunal,  los  cuales  postula  y  desarrolla  en  los  siguientes  términos:   

1.            Primer  cargo (principal): Nulidad de lo  actuado por prescripción de la acción penal   

Refiere el censor que el 27 de marzo de 2003  se   autenticó  en  la  Notaría  Sexta  de  Pereira  el  poder  conferido  por  Lucy   Cuartas  Sánchez  a  LUZ  STELLA  OSORIO  ESPINOSA  con  base  en  el  cual  se  realizó la promesa de venta del inmueble el 1º de  agosto  de “2009” (sic), y  luego  la  escritura  de  compraventa  el  día 12 de agosto, documento que a la  postre  resultó  falso,  pues para cuando fue autenticado aquella se encontraba  fuera del país.   

Manifiesta que como el delito de falsedad fue  el  medio  para  cometer  el  punible  de estafa, “la  acción  penal  destinada  a  realizar  una  estafa  se  inicia  entonces con la  confección  del  poder  a  partir del cual se induce en engaño al señor DÍAZ  PÉREZ”,  y concluye que es a partir del 27 de marzo  de  2003  que  debe comenzar a contabilizarse el término de prescripción de la  acción del citado comportamiento contra el patrimonio económico.   

Advera  que  la  acción  penal derivada del  delito  de  estafa  prescribió  el  27  de  marzo  de 2011, fecha en la cual se  cumplieron  ocho años desde que fue presentado el poder para su autenticación,  sin  que aún hubiera cobrado ejecutoria la resolución acusatoria dictada el 23  de  marzo  de  2011  y confirmada en segunda instancia el 8 de junio de la misma  anualidad.   

          A  partir  de  lo expuesto, considera que al continuar la actuación  después  de  cumplirse el lapso prescriptivo de la acción, se incurrió en una  nulidad   que   afecta   el   debido   proceso   e   impone   la  casación  del  fallo.   

2.            Segundo  cargo (subsidiario): Violación  directa de la ley sustancial por variación de la calificación   

          Con  fundamento  en  la causal primera de casación, cuerpo primero,  el  demandante afirma que se violó en forma directa la ley sustancial, toda vez  que  en  la  audiencia  pública  el  a quo   sugirió   a   la   Fiscalía  incluir  en  la  calificación  la  circunstancia  de  agravación  contenida en el numeral 1º del artículo 267 de  la  Ley  599  de  2000,  esto es, en razón de la cuantía del delito superior a  cien   (100)  salarios  mínimos  legales,  motivo  por  el  cual  la  pena  fue  notoriamente incrementada en perjuicio de su asistida.   

          Considera  que  el  juez  perdió  “toda  perspectiva  de  imparcialidad”,  pese  a lo cual el  fallo  fue  confirmado  por  el  Tribunal,  amén de que si bien “en  la  ley  600  de 2000 se tenía que el juez podía incidir en la  calificación  jurídica provisional y sugerir un cambio aún fuera desfavorable  para  la persona”, “con el  advenimiento  de  la  Ley 906 de 2004 que introdujo el sistema penal acusatorio,  quedó  claro  que  la calificación jurídica de los hechos era un asunto de la  fiscalía como parte acusadora”.   

          Señala  que  si  los  dos  ordenamientos  procesales  se encuentran  vigentes,  debe  aplicarse por favorabilidad el estatuto adjetivo de 2004, en el  sentido  de que “no existe la posibilidad que el juez  intervenga  para  sugerir a la fiscalía cambio desfavorable en la calificación  jurídica,     so     pena     de     violar     la    imparcialidad”.   

          Con  base  en  lo  anterior, el defensor solicita a la Sala casar el  fallo  atacado,  en punto de marginar la circunstancia de agravación adicionada  en  el  juicio,  redosificar  la  pena  y  conceder  a su asistida la condena de  ejecución condicional.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ha dilucidado de tiempo atrás la Colegiatura  que  en  el  examen  de admisibilidad de los libelos casacionales le corresponde  constatar  que los recurrentes formulen los reparos conforme a los requisitos de  crítica  lógica  y  sustentación  suficiente  definidos  por  el legislador y  desarrollados  por  la  jurisprudencia, a fin de que este recurso extraordinario  no  se  convierta  en una tercera instancia.  Tales  exigencias  se  orientan  a  conseguir demandas enmarcadas  dentro  de  unos  mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  demostración  de los cargos propuestos, en cuanto resulten inteligibles por ser  precisos  y  claros, pues no corresponde a la Sala en su función constitucional  y   legal  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

          Además,  de  acuerdo  con  el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000,  “si  el  demandante  carece de interés o la demanda  no  reúne los requisitos se  inadmitirá” (subrayas fuera de texto).   

En   cuanto   atañe   al   primer  reproche,  encuentra  la  Sala que  impropia  e  inexplicablemente  el defensor considera que el delito de estafa se  cometió  cuando  el  27  de marzo de 2003 se autenticó en la Notaría Sexta de  Pereira   el   poder   conferido   por   Lucy  Cuartas  Sánchez  a LUZ STELLA OSORIO  ESPINOSA   que  resultó  espurio,  sin  detenerse  a  analizar  que  el  referido punible contra el patrimonio económico precisa para  su   consumación   que   se   “obtenga   provecho  ilícito  para  sí  o para un tercero, con perjuicio  ajeno,  induciendo  o  manteniendo  a  otro  en  error por medio de artificios o  engaños”  (subrayas fuera de texto), de modo que la  falsificación  de  documentos  u  otros  actos  previos tienen la condición de  preparatorios  dentro del iter  criminal.   

Igualmente  encuentra  la Colegiatura que el  defensor   olvida  que  conforme  al  artículo  84  de  la  Ley  599  de  2000,  “En   las   conductas  punibles  de  ejecución instantánea el término de prescripción de la acción  comenzará   a   correr   desde   el   día   de  su  consumación”  (subrayas fuera de texto), de manera  que      si      el      dinero      fue      entregado     por     Alexander   Díaz   Pérez   cuando   se  suscribió  la  promesa  de  venta,  es  decir,  el  1º     de     agosto    de    2003    –  no  el 1º de agosto de 2009 como en  forma      inexacta      lo      señala      el      libelista     –  palmario  resulta que el término de  prescripción  de  la  acción  derivada  del  delito de estafa de ocho años se  cumplió  el  1º  de  agosto  de  2011,  fecha  para  la  cual ya se encontraba  ejecutoriada  la  acusación proferida el 23 de marzo de dicho año y confirmada  en segunda instancia el 8 de junio siguiente.   

         Las  razones expuestas bastan para advertir que en su cometido para  sacar  avante  la  propuesta  casacional, el recurrente se sustrae de las normas  que  se  ocupan  del  instituto  de  la  prescripción  de  la  acción, lo cual  denota  que  el  recurrente  no cumple los deberes de  claridad  y  precisión  exigidos  en el numeral 3º del artículo 212 de la Ley  600   de   2000,   según  el  cual,  la  demanda  de  casación  debe  contener  “la enunciación de la causal y la formulación del  cargo,   indicando  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas  que el demandante estima  infringidas”  (subrayas  fuera  de texto), falencia  que  impone la inadmisión del reproche, máxime si no atina a explicar por qué  razón   los   actos   preparatorios  en  el  delito  de  estafa  determinan  el  inició      del      cómputo      del     lapso  prescriptivo.   

          Como  en  la  segunda  censura  se  plantea  la  violación  directa  de la ley sustancial, impera  señalar  que  tal  yerro  acontece  cuando  a  partir de la apreciación de los  hechos  legal  y  oportunamente  acreditados  dentro  del  diligenciamiento, los  sentenciadores  omiten  aplicar la disposición que se ocupa de la situación en  concreto,  en  cuanto  yerran  acerca  de  su existencia (falta de aplicación o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los hechos probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan efectos diversos o  contrarios a su contenido (interpretación errónea).   

En  tal caso, sin que interese la especie de  vulneración  directa  de  la  preceptiva sustancial, el yerro de los juzgadores  recae  sobre  la  normatividad,  circunstancia que ubica el debate en un ámbito  estrictamente  jurídico,  sea  porque se dejó de lado el precepto regulador de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho se adecua a una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo cual exige del censor la aceptación de la realidad fáctica  declarada en las instancias.   

En  el caso de la especie es palmario que el  recurrente  pretende  en  forma confusa y sin mayor explicación, que se aplique  la  normativa procesal del sistema acusatorio a un trámite gobernado por la Ley  600  de 2000, en punto de la variación de la calificación jurídica durante la  fase  del  juicio,  sin  percatarse  de la sustancial diferencia existente entre  ambos ordenamientos respecto de tal temática.   

         Causa  curiosidad  que el mismo recurrente reconozca que respecto de  la  variación de la calificación el a quo  procedió  con  base en preceptos de la Ley 600 de 2000, pero acto  seguido  considere  que  debió aplicarse la Ley 906 de 2004, sin identificar la  diferencia  de  roles del juez, los sujetos procesales e intervinientes en una y  otra codificación.   

          Lo  anterior  permite  advertir  que  el  cargo carece de suficiente  desarrollo  y  no  se aviene en forma alguna con la decantada jurisprudencia que  en  forma  profusa  se  ha  ocupado del principio de favorabilidad entre los dos  ordenamientos adjetivos vigentes.   

De conformidad con lo expuesto, encuentra la  Sala  que en evidente olvido de la dual presunción de acierto y legalidad de la  cual  se  encuentra  revestido el fallo, el casacionista únicamente orientó su  esfuerzo  a  exponer  en  forma  indemostrada  su  parecer sobre el cómputo del  término  prescriptivo de la acción penal y sobre el instituto de la variación  de  la  calificación  en  la fase del juicio, pero sin detenerse a observar las  reglas   propias  de  este  medio  de  impugnación,  dispuesto  para  denunciar  incorrecciones  en la aplicación de la ley, la apreciación de las pruebas o en  la    legitimidad    del    trámite    por   parte   de   los   falladores   de  instancia.   

Así las cosas, concluye la Colegiatura que  si  el  impugnante  no ajusta su demanda a las mencionadas exigencias dispuestas  para  postular  y demostrar los reproches contra el fallo de segundo grado y, en  virtud  del principio de limitación que rige el trámite casacional la Corte no  se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano  la inadmisión del libelo.   

         Finalmente  es oportuno destacar que la Corporación no observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,  violación de derechos o garantías de la acusada, como para que tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   LUZ  STELLA  OSORIO  ESPINOSA,  por  las  razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO              JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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