41673(10-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado: Acta No. 213-  

Bogotá, D. C., diez (10) de julio de dos mil  trece (2013)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Se  resuelve el impedimento manifestado por  la  Juez  Única  Penal  del  Circuito Especializado de Santa Marta (Magdalena),  quien,  al  amparo  de  la causal 5ª del artículo 99 de la Ley 600 de 2000, se  declaró  impedida  para  emitir  la  sentencia  de primera instancia dentro del  proceso  adelantado  en  contra  de Joaquín Oliveros Gutiérrez y otros por los  delitos de concierto para delinquir agravado y extorsión agravada.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

1.  Según  la  resolución  de acusación,  mediante  oficios 449 y 831 del 15 de agosto y 10 de octubre de 2007 patrulleros  de  la  SIJIN  reportaron  que  en  el  municipio  de  Ciénaga operaba la banda  denominada  las  “Águilas  Negras”,  conformada  por Sabas Joaquín Redondo  Rodríguez,  José  Manuel  Charrys Bermúdez, Ángel Guillermo Retamozo Castro,  Jorge  Eliécer  Peñate  Ochoa,  Joaquín Oliveros Gutiérrez, Xavier de Jesús  Caro  Bolaños,  José  Luis  Álvarez,  Henry Geovanny Maldonado Mateus, Carlos  Alberto Montalvo Bolaño y Edinson Silva Higirio.   

Informaron que esa agrupación extorsionó a  los  comerciantes  Pedro  Antonio  Hernández  Guardia,  Gonzalo Alipio Guardia,  César  Augusto  Pinilla  Serrano,  Jeovanny Serrano Pata y Norman Ronaldo Díaz  Álvarez.   

2.  El  19 de diciembre de 20081 la Fiscalía  2ª  Especializada  de Santa Marta profirió resolución de acusación en contra  de  los  señores Redondo Rodríguez, Charrys Bermudez, Retamozo Castro, Peñate  Ochoa,  Oliveros  Gutiérrez, Caro Bolaños, Álvarez y Maldonado Mateus por los  delitos de concierto para delinquir agravado y extorsión agravada.   

3.  Las  diligencias  fueron  remitidas  al  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito Especializado de la misma ciudad y el 9 de  agosto  de  20112  culminó la audiencia pública de juzgamiento, razón por la cual  las diligencias se encuentran al despacho para emitir fallo.   

4.  El  18  de  junio  de  20133,  la titular  de  ese  despacho  invocó la causal de impedimento consagrada en el numeral 5º  del  artículo  99  de  la  Ley  600 de 2000, para proferir sentencia de primera  instancia. Sus argumentos fueron los siguientes:   

El  acusado  Joaquín  Oliveros  Gutiérrez  presentó  a  la  Sala Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura del  Magdalena  queja  en  su  contra por la mora en emitir fallo, lo cual le generó  que    la    mencionada    autoridad    compulsara4     copias    ante    Sala  Disciplinaria   de   esa  Corporación,  la  que,  a  su  vez,  dispuso  iniciar  indagación preliminar.   

De otro lado, el señor Oliveros Gutiérrez  le  solicitó  intervención  especial  a la Procuraduría General de la Nación  por  la  tardanza en proferir la sentencia y el supuesto tráfico de influencias  que   se   presenta   en   el   Juzgado.  El  6  de  junio  de  20135     la  Procuraduría  163  Judicial II Penal de Santa Marta realizó visita especial al  expediente.   

En virtud de las afirmaciones realizadas por  el  procesado,  la  referida  Juez  instauró  denuncia  penal  en su contra por  injuria y calumnia.   

La actitud y las acusaciones lanzadas por el  investigado  han  “trastocado”  su  criterio.  En  consecuencia, remitió el  expediente a su homólogo de la ciudad de Barranquilla.   

5.  El  28  de  junio  de  20136,  el  Juez  Único   Penal   del   Circuito  Especializado  de  Barranquilla  manifestó  su  desacuerdo  con  las  razones  expuestas  por  la  doctora Ana Joaquina Cormanes  Goenaga.   

Consideró  que  desde  el  punto  de vista  subjetivo  la  juez  remitente  no  confesó  una enemistad como tal, menos aún  la    calificó  de  grave  como  para  inferir  que  con  su  “trastocamiento  de criterio” tuviese  obscurecido  su  juicio  imparcial  respecto  del  procesado  Joaquín  Oliveros  Gutiérrez.   

Indicó que en el clamor de pronta sentencia  del   procesado,   no   se  evidencia  un  ánimo  vindicatorio,  revanchista  o  damnificador  o  de desquite frente a la funcionaria judicial, al punto que esta  reconoce  que  las  actuaciones desplegadas por aquél fueron presentadas por la  ausencia de fallo en tiempo razonable.   

Por  tal razón, ordenó la remisión de lo  actuado   a   la   Corte   Suprema   de   Justicia   para   que   decidiera   el  incidente.   

CONSIDERACIONES  

1. Antes de abordar el estudio de fondo del  asunto,  hay  que  destacar  que  bien   hizo  el  Juez  Penal del Circuito  Especializado  de  Barranquilla (Atlántico), cuando ordenó remitir la presente  actuación  a  la  Corte  luego  de  rechazar  el  impedimento  planteado por su  homóloga,  porque,  como  lo  tiene  dicho  la Sala7,  cuando el asunto es enviado  a  un funcionario para que se pronuncie sobre la manifestación de impedimento y  éste  pertenece  a  otro  distrito  judicial, no corresponde decidir el tema al  superior  funcional  del juez que se declaró impedido, según los términos del  inciso  segundo del artículo 101 de la Ley 600 de 2000, sino al superior común  de  los  dos  jueces  o  tribunales,  pues  sólo  de  esa  manera  la decisión  definitiva    que   se   pronuncie   al   respecto   tiene   la   capacidad   de  vincularlos.   

Habida  cuenta  que  la  manifestación  de  impedimento  y  el  rechazo  han  sido  exteriorizados  por  jueces  Penales del  Circuito   Especializados   pertenecientes  a  distintos  distritos  judiciales,  corresponde a la Corte Suprema decidir el asunto.   

2.  Las instituciones del impedimento y las  recusaciones  fueron  establecidas  constitucional  y  legalmente  con el fin de  salvaguardar el derecho a ser juzgado por un tribunal equitativo.   

El  derecho al juez imparcial estipulado en  el  artículo 209 de la Constitución Política, se ha concebido como componente  esencial  del  debido  proceso,  toda  vez  que  ante la presencia de partes con  intereses  en  controversia  se  exige  un tercero neutral, principio de alcance  general  que  tiene  aplicación  en  todos  los sistemas procesales8.   

Con el propósito de cumplir con el referido  postulado,  se han establecido los impedimentos y las recusaciones, en virtud de  los  cuales el funcionario judicial se debe separar del conocimiento de aquellos  casos  en  donde,  por estar comprometido sus propios intereses o haber conocido  el  fondo  del  asunto,  se  desdibuja  el  fin  de  la recta administración de  justicia.   

En  esa  medida,  la  finalidad  de  tales  mecanismos  es  garantizar, tanto a los asociados en general, como a los sujetos  que  están  legitimados  para actuar en un determinado asunto, que la autoridad  judicial  llamada  a  resolver  el  conflicto  jurídico  sea  ajeno a cualquier  interés   distinto   al  de  administrar  recta  justicia,  de  manera  que  su  ecuanimidad  y  ponderación  no estén alterados por circunstancias externas al  proceso.   

Es  de  anotar  que en esta materia rige el  principio  de taxatividad, según el cual sólo constituye motivo de excusa o de  recusación,  aquel  que  de  manera  expresa  esté señalado en la ley, por lo  tanto,  a  los  jueces  les está vedado separarse por su propia voluntad de sus  funciones  jurisdiccionales,  mientras que a los sujetos procesales no les está  permitido  escoger  a  su  arbitrio  al juzgador, de modo que las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un determinado asunto a un funcionario, no  pueden  deducirse por similitud ni ser objeto de interpretaciones subjetivas, en  tanto  se  trata  de reglas de garantía en punto de la independencia judicial y  de vigencia del principio de imparcialidad del juez.   

3.  La  Juez  Única  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Santa  Marta invocó la causal prevista en el numeral 5º del  artículo  99  de  la  Ley  600  de  2000,  según  la  cual  habrá impedimento  cuando:   

“exista… enemistad grave entre alguno de  los   sujetos   procesales,   denunciante   o   perjudicado   y  el  funcionario  judicial”.   

Respecto  a  este  motivo,  la  Corte  ha  sostenido:   

“La  palabra enemistad, desde el punto de  vista  semántico,  es  la  “aversión  u  odio  entre dos o más personas”,  según la define el Diccionario de la Real Academia Española.   

Como  causal de impedimento se requiere que  sea  recíproca  o,  por  lo  menos, que provenga del  juez hacia el sujeto  procesal y no a la inversa.   

Además,  debe  ser  “grave”,  lo  que  implica  que  no  es  cualquier  antipatía  o  prevención  la que configura el  motivo,  sino  que  debe  tener  una  entidad  tal  que genere en el funcionario  judicial  una  obnubilación  que  lo  lleve a perder la imparcialidad necesaria  para          decidir         correctamente.9   

Y,  posteriormente  dijo,  lo  que aquí se  reitera:   

Ahora  bien,  recuérdese  que  la  palabra  “enemistad”,  desde  el punto de vista semántico, es la “aversión u odio  entre  dos  o  más  personas”,  según  la  define  el Diccionario de la Real  Academia Española.   

En   consecuencia,   la  enemistad  lleva  implícita  la  idea  de la reciprocidad, pues es un sentimiento que plantea una  situación  entre  dos  o  más  personas,  como  es  la  aversión  o  el odio,  implicando   que,   por   regla   general,   no   pueda   haber   enemistad  sin  correspondencia,  es  decir,  de  un sólo individuo hacia otro que ignore tales  desafectos que despierta o produce.   

En  otras  palabras,  no  es  factible  el  fenómeno  de  la  enemistad  unilateral,  aun  cuando  es  posible  que  exista  diferencia,  resquemor  o  antipatía  frente  a  personas que por razón de las  labores  o  de  las  relaciones  cotidianas  originan tales actitudes, las que a  veces  son  irrespetuosas  y  ajenas  a  un comportamiento decoroso, sin que, de  todos  modos,  por  indignas  que  puedan  ser, merezcan ser calificadas como de  enemistad.   

Igualmente,  no  se  trata  de  cualquier  enemistad  la que constituye la causal de dicho impedimento, es decir, no es una  simple  antipatía o prevención entre el juez y el sujeto procesal, pues la ley  la  califica  de  “grave”,  lo  que  significa  que  debe  existir  el deseo  incontenible  de  que  el ser odiado sufra daño, generándose en el funcionario  judicial  una  obnubilación  que lo lleva a perder la debida imparcialidad para  decidir.10   

4.  Así  las  cosas, es evidente que no le  asiste  razón  a la Juez de Santa Marta ya que, como con acierto lo señaló el  Juez     de     Barranquilla,    la    razón    planteada   no   reúne   los  parámetros  establecidos  por  la jurisprudencia para  ser  tenida  en  cuenta como enemistad de tal magnitud  que  pueda  interferir en su juicio imparcial respecto  del procesado Joaquín Oliveros Gutiérrez.   

La   referida  funcionaria  judicial  reconoce  que  el  acusado  ha  solicitado  a  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  del  Magdalena  y  la Procuraduría General de la  Nación,   intervenir  en  el  proceso  que  se  adelanta  en  su  contra.  Ello  con   el   propósito   de  que  emita  sentencia  que  en  derecho corresponda,  sin  que  tal  situación  pueda        ser  considerada   como   una  manifestación         de         animadversión     por    parte    de  éste.   

Nótese  que  las  quejas  no se interpusieron como retaliación frente a  la   autoridad   que   tiene   a  cargo  el  proceso,  pues  el  señor  Oliveros  Gutiérrez  acudió ante los  entes   de  control  para  reclamar  la  pronta   y   cumplida   administración  de  justicia, máxime si se  observa  que  la  etapa de  juzgamiento   finalizó  el  6  de  junio  de  201111.   

Aunado  a  lo  anterior,  la Juez Penal del  Circuito  Especializado  de  Santa Marta ha respondido los requerimientos hechos  por  los  referidos órganos, reseñando que la mora en emitir sentencia se debe  exclusivamente    a   la   congestión   que   sufre   su   despacho.   

Por  tal  motivo,  el  hecho  de que uno de los sujetos procesales acuda  ante     las     entidades     del    Estado     para    manifestar    su    inconformismo    frente  a  la  supuesta  mora en proferir  fallo,  no  es  motivo  suficiente  para  señalar que entre aquél y el juez de  conocimiento  existe  una  animadversión  recíproca,  ni  dicha situación puede  ser calificada como grave.   

Si           bien    al    interior   del   proceso  pueden   surgir   controversias  entre  las  partes,  ellas  en  manera  alguna  tienen    la   entidad  suficiente   de   generar  enemistad   grave   y,   mucho  menos,  de  perturbar  el  ánimo  del funcionario judicial al punto que se  vea   comprometida   la  imparcialidad,  rectitud  e  independencia    de    la    administración    de  justicia.   

Así   las  cosas,  no  se  aceptará  el  impedimento reseñado.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero. Declarar  infundado  el  impedimento  manifestado  por  la Juez  Penal  del  Circuito  Especializado de Santa Marta (Magdalena). En consecuencia,  enviar  el  proceso  seguido  contra  Joaquín  Oliveros Gutiérrez y otros a su  despacho, a fin de que continúe el trámite correspondiente.   

Segundo.  Remitir  copia   de   esta   decisión  al  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla, para su conocimiento.   

Tercero.  Contra  esta providencia no procede recurso alguno.   

Comuníquese y Cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO             

FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             

   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

            

   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García   

Secretaria  

    

1 Cfr.  folios  1  a 38 – cuaderno  original No. 6.   

2 Cfr.  folios   226   a  230  –  cuaderno original No. 9.   

3 Cfr.  folios     219     a    221    ibídem..   

4 Cfr.  folios  274  y  275 ibídem.   

5 Cfr.  folios 226 a 230 ibídem.   

6 Cfr.  folios  4  a 16 – cuaderno  original No.10.   

7 Autos  del  2  de  junio  de  2004,  9 de mayo de 2006 y 18 de abril de 2012, radicados  22.406, 25.328 y 37.865, respectivamente.   

8 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, decisiones del 23 de marzo y 8 de  noviembre  de  2000,  7  de  mayo de 2002, 18 de febrero de 2004, 16 de marzo de  2005,  30  de  noviembre  de  2006,  radicaciones  números 14536, 14078, 19300,  21921, 23374 y 26453, respectivamente, entre otras.   

9 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, auto  de octubre 12 de 2000, Radicado 17735.   

10  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,   auto   mayo   30   de   2006,  Radicado  25481.   

11  Cfr.  folios  226  a 230 –  cuaderno original No. 9.     

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