41498(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Aprobado Acta No. 336  

Bogotá  D.C.,  Octubre nueve (9) de dos mil  trece (2013)   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de la procesada LUISA FERNANDA PEMBERTI  ARIAS,  en  contra  de  la  sentencia  de segundo grado de 11 de febrero de 2013  mediante  la cual el Tribunal Superior de Antioquia confirmó la que emitiera el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado del mismo Distrito Judicial,  por  cuyo  medio  la  condenó, conjuntamente con José Isaías Ortiz Valle como  responsables  del  concurso  de  delictual  de  homicidio y secuestro extorsivo,  ambos  agravados.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El supuesto fáctico generador de la presente  actuación fue declarado por el Tribunal así:   

“El 19  de  octubre de 2006, aproximadamente a las 8:00 a.m., el señor  HERIBERTO  DE  JESÚS GIRALDO OROZCO, salió, junto con su sobrino JAIR VALENCIA  y    otro    amigo    a    dar    una    vuelta    por    los   potreros  de  su  finca  Villa  Laura,  jurisdicción  del  municipio de  Puerto  Valdivia-Antioquia,  cuando  en  el  transcurso  del  día,  dos  personas jóvenes se les             acercaron   con   armas  diciéndoles  que  pertenecían   a   la   compañía   ‘Compañero          Tomás’,  de  la  guerrilla   del   ELN   y   les  exigieron  que  los  acompañaran  para   finalmente  quedar  retenido  el  señor HERIBERTO.   

“Los  captores se comunicaron con  la     hija     de     la    víctima,    el    hablante    se    identificó  como  GUSTAVO  VILLEGAS  y le  exigieron  la suma de $250.000.000 de los cuales sólo  entregaron   $8.000.000   sin   que   haya   sido  devuelto  a  la  libertad  su  consanguíneo.  Por  el  contrario, le dieron muerte y lo enterraron en una fosa  en    el    municipio    de    Campamento-Antioquia,  vereda   San  Antonio,  siendo  exhumado  el  18  de  diciembre de 2007.   

“En  el mes de  noviembre   de   2006,  la  pareja  conformada    por    alias   ‘ROMAN’,  de nombre JOSÉ ISAÍAS ORTIZ VALLE y  ‘MANUELA’  de  nombre    LUISA    FERNANDA    PEMBERTI  ARIAS,  los  aquí   procesados,   se  desmovilizaron  de  la  guerrilla  del ELN y se entregaron a las autoridades. El  primero  dio  informaciones  sobre  el  secuestro del señor HERIBERTO y endilgó responsabilidad a los alias  ‘DIEGO’,             ‘ROBERTO’,             ‘WILMER’         y        ‘ALEJANDRO’.   

“El  12  de diciembre de 2006, YICENIA la  hija   del   secuestrado  recibió     una    llamada    de    un    hombre    que    se    identificó  como  raspachín  de hojas de  coca,  quien  le  dijo  que  a  su  padre  lo  había  matado alias ROMÁN, cuya  compañera  era  alias  MANUELA,  después  de  haber  recibido  el  dinero  del  rescate”.   

La  Fiscalía  General  de la Nación abrió  formal  investigación  penal  el  18  de  abril de 2008 y ordenó la captura de  José        Isaías        Ortiz       Valle,       alias       “ROMÁN”   y  LUISA  FERNANDA  PEMBERTI  ARIAS,       apodada       “MANUELA”,  quienes  fueron  vinculados a través de indagatoria. Mediante  proveído  de  27  de  mayo de 2008 se les resolvió la situación jurídica con  medida     de    aseguramiento    de    detención    preventiva    (suspendida  para  la  mujer  por  ser  madre  de  un menor de seis  meses),  como  presuntos  autores  de  los  delitos de  homicidio y secuestro extorsivo, ambos agravados.   

Clausurada  la  instrucción,  el  mérito  probatorio  del  sumario fue calificado el 6 de abril de 2009 con resolución de  acusación   por   los  mismos  comportamientos  punibles  contemplados  en  los  artículos  103;  104,  numerales  2° y 7°; 169; 170 numerales 2°, 6° y 7°,  proveído   que   adquirió   ejecutoria   el  23  de  abril  siguiente  en  esa  instancia.   

La  fase  del juicio la adelantó el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito Especializado de Antioquia, despacho en el que una  vez  fueron  evacuadas  las  audiencias  preparatoria  y  pública,  se  emitió  sentencia  el  23  de  septiembre de 2010, a través de la cual condenó a José  Isaías  Ortiz  Valle  y  LUISA  FERNANDA  PEMBERTI  ARIAS como coautores de los  delitos  objeto  de  acusación (apartándose sólo de  la  causal  de agravación para el delito de secuestro extorsivo relacionada con  fines  terroristas),  a  las  penas de treinta y siete  (37)  años de prisión y multa de siente mil (7.000) s.m.l.m.v., así como a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el lapso de veinte (20) años.   

En virtud del recurso de apelación promovido  por  los  apoderados  de  los  procesados,  el  Tribunal  Superior de Antioquia,  mediante  decisión  de 11 de febrero de 2013 confirmó la sentencia, por lo que  insiste   el   defensor   de   LUISA   FERNANDA   PEMBERTI   ARIAS  al  recurrir  extraordinariamente   con   la   respectiva   demanda   de  casación,  de  cuya  admisibilidad se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

El  recurrente  aclara  que ante el transito  legislativo  por  la  coexistencia  de  dos  estatutos  procesales  penales a su  asistida  le  resulta  más  favorable la aplicación de la Ley 906 de 2004, por  ello  al  amparo  de  la  causal  segunda  de casación postula un cargo ante el  “desconocimiento del debido proceso por afectación  sustancial  de  su  estructura  o  de  la  garantía  debida a cualquiera de las  partes”.   

Pone  de  presente  que  debido  al  origen  campesino  y  condición  económica  de  la  procesada  no contó en la fase de  juzgamiento  con un abogado de confianza que la representara, labor que ejerció  un   defensor   público   quien  no  solicitó  la  práctica  de  pruebas,  no  controvirtió  la resolución de acusación, ni contrainterrogó a los testigos,  en   especial   a   la   otra   desmovilizada  Natalia  Hernández  Rondón  que  exteriorizaba animadversión hacia LUISA FERNANDA.   

Que  de  esa manera no se pudo acreditar una  hipotética  insuperable  coacción ajena, al haber sido obligada a custodiar al  secuestrado  por  parte  de  los  alias  “DIEGO”,  “ROBERTO”,      “WILMER”      y   “ALEJANDRO”,  señalados  por  el  apodado  “ROMÁN”  como  los  verdaderos  autores  de  los hechos, desvirtuar la coautoría para al menos  ubicarla  como  cómplice, lo que le acarrearía una pena más benigna, o ubicar  su actuar en un  eventual encubrimiento.   

Destaca  que  como  el juzgador “prescindió   de  agravar  el  homicidio  por  la  circunstancia  descrita  en  el  numeral  6°  del  artículo  170  del  C.Penal”              —sic—   por  móviles  o  actividades  terroristas al no mediar indicios para deducirla,  resulta  un  contrasentido  endilgarle  responsabilidad  a  la enjuiciada por el  “unitario  indicio”  de  ser      la      compañera     sentimental     de     alias     “ROMÁN”,     señalado     también  insularmente  por  la  desmovilizada  Natalia  Hernández  Rondón, quien tenía  intereses en el proceso.   

Consecuentemente,  estima  que  al no mediar  otra  forma  de  subsanar  el yerro, en virtud de lo dispuesto en los artículos  8°,  10°,  27  y  457  de  la  Ley  906  de  2004, 29 y 93 de la Constitución  Política se debe declarar la nulidad de la actuación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Lo  primero  que  se advierte es el  error  de  la impugnante al invocar disposiciones de la Ley 906  de  2004,  cuando  por la época y el territorio en que acaecieron los hechos no  podía   aplicarse   el  sistema  de  procesamiento  acusatorio  propio  de  tal  preceptiva,  sino,  como  en  efecto  lo  fue, los lineamientos de la Ley 600 de  2000.   

Y aunque ese desacierto no sería de entidad,  porque  en últimas la causal elegida de nulidad también está prevista en este  último  ordenamiento,  no  sucede  lo mismo con la precariedad demostrativa que  exhibe   el   reproche,  lo  cual  le  resta  la  idoneidad  necesaria  para  su  admisión.   

De   manera   general,   respecto   de  la  postulación  y  desarrollo  de  la causal de casación basada en la nulidad, ha  sido  criterio reiterado de la Sala que aunque su demostración suele no ser tan  estricta  como  la exigida para las otras causales, de todas formas es necesario  que  el  demandante  observe reglas lógicas, sumadas a la claridad y precisión  sobre el vicio de estructura o de garantía que denuncia.   

Por  ello,  le compete acatar los principios  que  orientan  la  declaración y convalidación de las nulidades, debiendo así  advertir  la entidad del dislate procesal, las normas que estima conculcadas, el  momento  de  la  actuación  en  que se produjo y demarcar su radio invalidante,  así  como también, acreditar la injerencia desfavorable que tuvo tal anomalía  en  el  fallo para demostrar cabalmente que al no existir otra manera diversa de  restaurar el derecho afectado, se impone la anulación.   

En  este  caso,  pese  a  que  el  libelista  solicita  la  invalidez  de  la actuación en razón a la deficitaria actuación  del  defensor  público que lo precedió, además de no indicar específicamente  el  momento a partir del cual se dio el desafuero así como la contaminación de  los  pasos  subsiguientes  en  que  se  soportó el trámite, se queda en simple  declaración  de  propósitos,  porque no dedica espacio a advertir la necesaria  incidencia  que  tuvo  tal  actuación  en  disfavor  de  los  intereses  de  su  defendida.   

Para el vicio de garantía por la inactividad  del  anterior  profesional que asistió a la procesada en la fase del juicio, el  demandante   echa en falta la práctica de pruebas, pero no señala cuáles  elementos  de  convicción  habrían  aportado  hechos  novedosos  que  hubieran  permitido  una  mejor defensa, ni menos precisa su contenido y relación directa  con  lo  decidido.  Tan  sólo  de  manera etérea refiere que se habría podido  plantear  una  insuperable  coacción ajena, desvirtuar la coautoría y degradar  la   participación   de  LUISA  FERNANDA  a  la  de  cómplice,  e  incluso  un  encubrimiento,  sin mayor explicación a esas disímiles categorías, pues sólo  se queda en su simple enunciado.   

Cuando   el   demandante   denuncia   la  pretermisión  probatoria  debe aproximarse al contenido material de las pruebas  omitidas  a  fin  de  ofrecer  la  oportunidad  de  confrontar el aporte de esos  novedosos  elementos de convicción con las motivaciones del fallo y concluir si  en  realidad  se  han  vulnerado  las  garantías  fundamentales  del procesado,  ejercicio  que  no  acometió el libelista, vacío que no puede suplir o suponer  la Sala debido a la naturaleza rogada del recurso.   

Ahora, en relación con la queja de no haber  contrainterrogado  a los testigos, sólo se detiene en la desmovilizada del ELN,  Natalia  Hernández  Rondón  pero sin aclarar de qué forma podrían variar sus  manifestaciones  incriminantes,  cuando  claramente  ésta,  aun  admitiendo  su  participación  en  los  hechos al custodiar al plagiado, relató en detalle que  LUISA    FERNANDA,    alias   “MANUELA”  también  tuvo  compromiso  no sólo en el secuestro sino en la  muerte  de  Heriberto  Giraldo  Orozco,  pues  señala que alias “ROMÁN”  fue quien lo mató y que luego  entre  varios  miembros  de esa agrupación subversiva, en los que se encontraba  la  apodada  “MANUELA”,  cavaron  una  fosa para enterrarlo, dicho que encontró algunas concordancias en  las  manifestaciones de los otros declarantes, Ariel Alberto Arroyabe Arboleda y  Alex de Jesús Olaya.   

Así las cosas, el demandante no acredita la  vulneración  de  la  garantía defensiva de la procesada o cómo necesariamente  se  mudaría  la  decisión adversa a sus intereses, lo que deja el reproche sin  demostración.   

Finalmente,  la  Sala  no  observa  en  el  diligenciamiento  o  en  el  fallo que le dio culminación, violación alguna de  los  derechos  fundamentales  o  garantías de los sujetos procesales, como para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa de  naturaleza    legal    que    le   asiste   a   esta   Corporación   sobre   el  particular.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de casación interpuesta por el defensor de la  procesada  LUISA  FERNANDA  PEMBERTI ARIAS, por las razones dadas en la anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese   y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO         FERNÁNDEZ  CARLIER                          MARÍA          DEL         ROSARIO         GONZÁLEZ         MUÑOZ          

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ            LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

                              

               

                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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