41435(24-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 232  

          Bogotá   D.C.,  veinticuatro  (24)  de  julio  de  dos  mil  trece  (2013).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corporación  sobre  los  recursos    de    apelación    interpuestos    por   el   doctor   ADINEL  CHAVERRA  DURÁN  y  su defensor  contra  la  sentencia  proferida  el  18 de abril de 2013 por la Sala Única del  Tribunal  Superior  de  Quibdó,  por  cuyo  medio  lo condenó como coautor del  delito  de concusión a ciento treinta y ocho meses de prisión, multa de ciento  ocho  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por un período de ciento doce  meses  y  a  la  pena  accesoria  de pérdida del empleo o cargo público.    

HECHOS  

El  25  de julio de 2009 en el municipio de  Tadó  (Chocó)  fue retenido por la Policía de Carreteras el camión de placas  QYA-488  conducido  por  el  señor José Uriel López  Patiño  cuando  transportaba  300  bultos de cemento  desde  la  ciudad  de  Pereira  hacia  Condoto.  La inmovilización se concretó  porque,  según  los  policiales, la carga no estaba amparada con el certificado  de  carencia  expedido  por  la  Dirección Nacional de Estupefacientes. Por tal  motivo,  dejaron  el  rodante  y  la mercancía a disposición de la Fiscalía 4  Local de dicha localidad que estaba de turno.    

El  27  de julio siguiente el conductor del  camión  se  presentó en ese despacho judicial, a cargo del doctor ADINEL    CHAVERRA   DURÁN,   con   la  documentación  correspondiente,  pero  el fiscal le informó que el vehículo y  la   carga   se   dejarían   a   disposición  de  la  Dirección  Nacional  de  Estupefacientes.    Por    ello,    López   Patiño  comunicó  telefónicamente  al  funcionario  con  el  propietario   del   cemento,   señor  José  Efraín  Restrepo  Londoño,  quien le explicó al funcionario  que  los  documentos estaban en regla y que la Resolución 09 del 24 de junio de  2009  de  la D.N.E. lo autorizaba para transportar cemento con la radicación de  la  solicitud.  Sin embargo, el servidor público insistió en la retención del  rodante.   

Cuando José Uriel  López  Patiño  salía  de  las  instalaciones de la  Fiscalía,   el   secretario   Blas   Elides   Perea  Perea  le  manifestó  que  al  fiscal  le gustaba la  “platica”,  razón por  la  cual  reingresó a las dependencias oficiales y allí el doctor CHAVERRA  DURÁN, Blas Elides Perea Perea  y    el    integrante    de    la    Sijin    Elkin  Valencia   le   solicitaron   una   “colaboración”  a cambio de ordenar la  entrega  de  los bienes, la cual, finalmente, se estableció por el conductor en  trescientos mil pesos.   

José  Uriel  López  Patiño  informó  de  tal  situación  a  José  Efraín  Restrepo  Londoño, quien denunció el hecho  ante  la  Dirección Seccional de Fiscalías, entidad que organizó un operativo  con   miembros   del   CTI  en  virtud  del  cual  se  capturó  a  Blas  Perea  momentos después de recibir  la citada suma de dinero.      

ACTUACIÓN PROCESAL  

El  6  de  mayo  de 2011 la Fiscalía Trece  Delegada  ante  el Tribunal de Bogotá formuló imputación en contra del doctor  ADINEL  CHAVERRA DURÁN por  el  delito  de  concusión,  diligencia  que  se  llevó  a  cabo  en el Juzgado  Promiscuo   Municipal   de  Tadó,  donde,  además,  se  le  impuso  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva en establecimiento carcelario, decisión  revocada  el  16  de  mayo  siguiente  por  el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Itsmina.      

El  23  de mayo del mismo año la Fiscalía  radicó  ante  el  Tribunal  Superior de Quibdó escrito de acusación en contra  del   doctor   ADINEL   CHAVERRA  DURÁN por el citado punible.   

La audiencia de acusación se llevó a cabo  el  14  de  julio  de  2011;  la  diligencia  preparatoria  se  surtió el 13 de  diciembre  siguiente;  el  9 de febrero de 2012 se negó la preclusión invocada  por  la  defensa y el juicio público se realizó entre el 26 y el 28 de febrero  de 2013, siendo proferida la sentencia el 18 de abril último.   

SENTENCIA IMPUGNADA  

El Tribunal empieza su análisis destacando  que   la  identidad  y  condición  de  servidor  público  del  acusado  fueron  estipuladas por las partes.   

Así  mismo,  que  la  materialidad  de los  sucesos  se  demostró  con  la  declaración de José  Uriel  López  Patiño,  conductor del camión, quien  relató  la  forma  como  fue  retenido  el  vehículo y la manera en que le fue  exigida      una      “colaboración”    por    el    fiscal    CHAVERRA  DURÁN,  el  asistente Blas  Perea  y  policía de la Sijin, testimonio ratificado  con  los  restantes  medios de prueba recaudados en el juicio, en particular por  el    de   Efraín   Restrepo   Londoño,    propietario   del   cemento,   quien   adujo   haber   hablado  telefónicamente  con  el  funcionario  sobre  la  retención y, posteriormente,  haber  asistido  a  entregar  el  dinero en las instalaciones de la Fiscalía al  secretario   Blas  Perea.   

Considera      que     José  Uriel López Patiño es un testigo  espontáneo  y  sincero, cuya declaración fue clara, coherente y creíble, pues  se  trata de una persona de escasa educación que narra desprevenidamente lo que  percibió  e, incluso, reconoce haber sido procesado con antelación por ofrecer  dinero  a  integrantes  de  la  policía  para  poder  transitar, con lo cual se  evidencia  “la triste realidad de la corrupción de  que   son   víctimas  los  transportadores”.    

A  continuación  reseña  el testimonio de  José   Efraín   Restrepo   Londoño,  acorde  con  el  cual contrató a la empresa Transportes Chocoanita  para  movilizar  el  material,  pero  la  policía  de carreteras inmovilizó el  vehículo  con el pretexto de que no tenía permiso de la Dirección Nacional de  Estupefacientes  y  como  él  no  accedió  a  entregarles dinero, lo dejaron a  disposición  de  la  Fiscalía.  Por  ese  motivo, agrega el testigo, conversó  telefónicamente   con   el  fiscal  CHAVERRA  DURÁN  informándole  que  era  un  comerciante y abogado de  Quibdó  y  que  no  se  configuraba  ningún  delito  en tanto tenía todos los  papeles  en  regla.  No  obstante,  el  funcionario le dijo que la situación se  salía  de  sus  manos  y  dejaría  el  vehículo  a disposición de la D.N.E..  Después  de  esa  conversación,  el  conductor  lo llamó y le dijo que lo que  querían    era    plata,   razón   por   la   cual   instauró   la   denuncia  correspondiente.    

Frente  a  este testigo, aduce el Tribunal,  debe  considerarse  que  no  concurrió  voluntariamente  al  juicio,  pues  fue  necesario  ordenar  su  conducción;  además,  su  actitud  fue  de renuencia a  contestar  las  preguntas  formuladas  por  las  partes,  de forma que no estaba  interesado  en  perjudicar  al  procesado.  A  pesar  de ello, encuentra que las  respuestas  dadas  son sinceras, claras y concordantes con las del conductor del  camión  y,  adicionalmente,  narra  hechos  que  no  podían  ser conocidos por  aquél,  como  que  una  vez  le  dio el dinero a Blas  Perea,  éste  se  comunicó  telefónicamente con el  fiscal,  le  informó de la entrega de los recursos y le preguntó dónde estaba  la  carpeta  del  procedimiento,  de  lo  cual deduce el conocimiento del fiscal  acerca de la ilícita solicitud.   

Con   la   declaración  de  Francisco     Maldonado    Rodríguez,  conductor     de     José     Efraín    Restrepo  Londoño, el Tribunal considera corroborada la ilegal  exigencia  en  tanto  acompañó  a José Uriel López  Patiño  a  las  instalaciones  de  la  Fiscalía  a  efectuar la entrega monetaria.   

Los  testimonios  de los investigadores del  CTI    Carlos   Oiden   Pino   Cuesta   y      Héctor     Manuel     Vélez  Correa,  le  permiten  al a  quo  establecer  que  el  operativo  se planeó en la  ciudad  de  Quibdó para determinar la veracidad de la información suministrada  por  José  Efraín  Restrepo  Londoño, por  manera  que  no  iba  dirigido  contra  ningún funcionario en  particular,  circunstancia  que  descarta  la  tesis  de  la  retaliación de la  directora  seccional  en  contra  del  fiscal CHAVERRA  DURÁN.   

De  igual  forma,  advera  la  Colegiatura,  dichos  declarantes  mencionaron  el  estado  de  exaltación del denunciante e,  incluso,   Vélez  Correa  refirió    cómo    Restrepo   Londoño  señalaba  al  fiscal como uno de los involucrados en la conducta  delictiva.   Así,   razonó   el  a  quo,  esas  primeras manifestaciones, hechas en estado de alteración,  a  la  luz  de  la  sana  crítica  gozan  de  mayor  credibilidad  frente a las  realizadas cuando se tiene la oportunidad de reflexionar.   

De  otra  parte, considera que la reacción  del  doctor  CHAVERRA DURÁN  no  se  compadece  con  la  de  un  funcionario  ajeno  al  acto  de corrupción  descubierto  en  su  despacho,  pues  en  lugar de brindar colaboración, trató  infructuosamente   de  detener  la  captura  de  Blas  Perea.   

Así  mismo,  añade,  las declaraciones de  Blas  Perea y CHAVERRA  DURÁN le permiten establecer:  i)  que  el vehículo y la carga fueron puestos a disposición de la Fiscalía 4  de    Tadó    a    cargo    de    ADINEL   CHAVERRA  DURÁN;   ii)   que   el  fiscal  conversó  con  el  propietario  del  cemento manifestándole que lo dejaría en manos de la D.N.E.;  iii)  que  jurídicamente  no  había  razones  para  retener  el vehículo y lo  procedente  era  ordenar  la  entrega  inmediata  del mismo, lo cual no sucedió  porque     se     solicitó    a    los    interesados    una    “colaboración”  establecida en la suma  de  trescientos  mil pesos; iv) José Efraín Restrepo  Londoño le reclamó a Blas  Perea por el cambio de la suma exigida de trescientos  a  quinientos  mil  pesos, a lo cual Perea  contestó  que  la  primera  palabra es la que vale y recibió el  dinero;  v)  los  billetes  entregados  son  los  mismos  incautados; y, vi) una  vez  Blas  Perea recibe el  dinero    llama    a   CHAVERRA   DURÁN  para  preguntarle  por  las  diligencias y éste le dice que vaya  montando el acta de entrega.   

Por  lo  anterior encuentra demostrado más  allá  de  toda  duda  razonable,  que ADINEL CHAVERRA  DURÁN,   en  calidad  de  fiscal  local  de  Tadó,  constriñó,  en  compañía  de  otras  personas,  a  los señores José    Uriel    López    Patiño   y  José    Efraín    Restrepo   Londoño  para que entregaran una suma de dinero a cambio de la devolución  del  vehículo  automotor  cargado con trescientos bultos de cemento, situación  demostrada,  no  con  prueba  de referencia, sino testimonial de personas que en  forma directa observaron los hechos.   

De  otro  lado, se pregunta el a  quo por qué, si el fiscal se percató  de   que  procedía  la  devolución  de  los  bienes,  no   llamó  a  los  interesados  para  hacer  la  entrega?; así mismo, cuestiona por qué continuó  custodiando  la  carpeta  si el trámite de elaborar el acta le correspondía al  secretario?.  La  única  respuesta  razonable,  aduce,  es  que  el  fiscal, en  compañía   de   las  personas  referidas,  creó  una  empresa  criminal  para  constreñir  a  las  víctimas,  situación  ratificada con la manifestación de  Blas   Perea,  quien  al  momento  de  su captura exclamó, “a mi me dieron la  orden  que  recibiera”1  y  es sabido que su jefe era  CHAVERRA   DURÁN.    

Desestima  la  tesis  de  un  montaje  de  José  Uriel López Patiño  como    retaliación    por    los    cargos    formulados    por   CHAVERRA  DURÁN por el delito de cohecho  por  dar  u  ofrecer, pues dicho funcionario sólo adelantó la fase inicial del  proceso   sin  ser  cierto  que  le  haya  informado  sobre  la  existencia  del  antecedente      penal.      Además,      López  Patiño  es  una  persona  de  escasa formación, sin  capacidad  de  idear una treta contra el fiscal, menos si se considera que quien  denunció  la  ilícita  exigencia  fue  José Efraín  Restrepo Londoño.   

En  cuanto a la hipótesis defensiva acorde  con  la  cual  no existió solicitud de dinero porque la suma de trescientos mil  pesos  fue  determinada por López Patiño,  la Colegiatura considera que lo realmente trascendente es que se  constriñó      al      ciudadano      para     dar     una     “colaboración”  a  cambio de autorizar  la salida del vehículo y la mercancía.   

El tribunal niega la solicitud de exclusión  de  las  respuestas  dadas  por José Efraín Restrepo  Londoño  a  preguntas complementarias formuladas por  el  magistrado  sustanciador,  por cuanto se trataba de un testigo hostil que se  negaba   a   responder   y   cuando   lo   hacía   contestaba   “si  y  no”,  situación que obligó la  intervención  de  la  magistratura  en  ejercicio  de  las prerrogativas de los  artículos  392  y  397  de  la Ley 906 de 2004, sin que exista irregularidad en  ello.   

Finalmente,  encuentra  configurados  los  elementos  estructurales  del  delito  de  concusión,  en tanto se demostró la  calidad  de  servidor público del procesado, así como el abuso de la función,  pues  aunque procedía la devolución inmediata del vehículo y estaba dentro de  sus   funciones   ordenarla,  ésta  no  se  produjo  oportunamente  porque  los  servidores   involucrados   estaban   a   la   espera   de   la  “colaboración”   solicitada.  En  tal  sentido,  agrega,  el  constreñimiento consistió en manifestar que se dejaría  el   automotor  a  disposición  de  la  D.N.E.,  lo  cual  generaba  múltiples  inconvenientes  a  los  interesados,  pues  la  inmovilización de sus bienes se  prolongaba.   

     

LAS IMPUGNACIONES  

         

1.     El     doctor     ADINEL  CHAVERRA  DURÁN solicita revocar  el  fallo  condenatorio  y, en su lugar, absolverlo de los cargos propuestos por  el  ente  acusador  por  cuanto no incurrió en el delito imputado, pues una vez  estudió  la  Resolución  No.  09  del  24  de  junio  de 2009 de la Dirección  Nacional  de  Estupefacientes  aportada  por el señor  José  Efraín  Restrepo  Londoño,  a eso de las  10  de  la  mañana  del  día  27  de  julio  de 2009, ordenó la entrega de lo  incautado.   

Así  mismo,  porque  ese  mismo  día  le  informó    al    señor    José    Uriel   López  Patiño  sobre  la  existencia  de una condena por el  delito  de  cohecho  en  su contra, situación conocida por él porque estaba en  turno  de  disponibilidad  el  29  de  enero de 2009, cuando dicho ciudadano fue  capturado.   

               A continuación suministra  su  versión  de  los  hechos,  según  la  cual  Blas  Perea  le  dijo  a  López  Patiño  que  al  fiscal  le  gustaba “la  platica”  y con fundamento en ello  le    solicitó   una   “colaboración”,  la cual fue fijada por el conductor  en  trescientos  mil  pesos.  Ante  tal exigencia, el  propietario  del  cemento  denunció  el  hecho  ante la Dirección Seccional de  Fiscalías,  dependencia  que  preparó  el  operativo  de  captura. Como en ese  momento  no  se  encontraba en el despacho, el secretario vía celular le pidió  instrucciones  sobre  la  entrega.  Cuando  regresó  a  su  oficina  se  estaba  ejecutando  el  procedimiento,  limitándose  a pedir explicaciones sobre lo que  estaba ocurriendo sin entorpecer la diligencia.   

       

Destaca      que      Efraín  Restrepo  Londoño  declaró no  haber  recibido exigencia de parte de CHAVERRA DURÁN,  aunque supone que provino de él. Por ello, cuestiona  al  Tribunal  por darle credibilidad a la sospecha del testigo, cuando lo cierto  es   que   en   la   conversación   telefónica   sostenida   con  Blas  Perea  nunca habló de dinero. Por  ende,  aduce,  no  estaba enterado de que a nombre suyo se había solicitado una  “colaboración”   a  cambio de la devolución de los bienes.   

Colige  que José  Uriel  López Patiño, furioso por la notificación de  la  condena  en  su  contra,  no se presentó a reclamar el cemento y urdió una  venganza   mal   informando   a   Efraín   Restrepo  Londoño  sobre  la  supuesta solicitud dineraria del  fiscal.   Lo  anterior,  con  mayor  razón,  cuando  el  conductor  acepta  que  CHAVERRA DURÁN tramitó en  su contra un proceso producto del cual resultó condenado.    

De  igual forma cuestiona la afirmación de  López  Patiño sobre la no  exigencia  de  dinero  por  parte  de  la  policía  de  carreteras  por  cuanto  Restrepo  Londoño declaró  que   sí   se   presentó   tal   solicitud,   en  lo  cual  observa  falta  de  coherencia.   

Propone a la Corporación dilucidar la forma  en  que  el  juez o magistrado puede intervenir en el desarrollo de la audiencia  de  juicio  oral,  porque  si  el  testigo deja incertidumbre en su respuesta es  responsabilidad  de la Fiscalía superar dicha duda, pues si inmediatamente, sin  agotar  el  ciclo  de  preguntas, el director del juicio intervine, se pierde el  efecto  sugestivo  del contrainterrogatorio. Observa en ello injerencia indebida  en  la  actividad  de  las  partes,  lo  cual  genera  desequilibrio procesal en  detrimento  del  derecho  de  defensa  en  tanto  el funcionario sustituye a los  intervinientes  con  el  pretexto  de  encontrar  la  verdad  de  lo acontecido.   

Por  último,  opina  que no se concreta el  metus  publicae  potestatis  por  cuanto  la  víctima  tomó  otra  alternativa  para  no  ceder a la ilegal  exacción  en  tanto acudió a la Fiscalía para obtener la captura in fraganti del secretario.   

   

2.  El  defensor  inicia  destacando  que  el procesado es un ciudadano  honorable  sin  antecedentes  penales  ni  investigaciones  por hechos similares  mientras  que  el  testigo  que  lo acusa, José Uriel  López  Patiño,  es un conductor cansado de entregar  dinero  a  la  policía  para  transitar por las carreteras del departamento del  Chocó,  quien,  además, cuenta con una sentencia condenatoria en su contra por  el delito de cohecho por dar u ofrecer.   

De  esta manera, afirma, los magistrados de  la  Sala  Única  del Tribunal de Quibdó, de manera injusta, le dispensan mayor  credibilidad  a  la  declaración de una persona condenada que a la declaración  del   doctor   ADINEL   CHAVERRA  DURÁN  quien  no  tiene antecedentes penales y ha ejercido cargos por 16  años  en  la  Fiscalía  General  de la Nación sin verse involucrado en hechos  similares.   

A  continuación se refiere en extenso a la  captura,  imputación  y  posterior  condena de López  Patiño,  a partir de lo cual censura que el Tribunal  no  diera  importancia  a  ese  antecedente  y  pretermitiera considerar que los  hechos  investigados  ocurrieron  dos semanas y media después de la condena del  conductor,  quien  en  su  declaración  aseguró  ser  víctima de una trampa y  atribuyó    la    misma    al    doctor    CHAVERRA  DURÁN.   

En cuanto a los hechos sostiene que el día  27     de     julio     de     2009     el     fiscal    investigado,  a  las  10:25 de la mañana, luego de  analizar  la  documentación  allegada,  elaboró  una  constancia  ordenando la  entrega del automotor y la mercancía.   

Concreta  la  imputación  a  que,  según  José    Uriel    López    Patiño,   el  fiscal  CHAVERRA DURÁN le  dijo  que  ordenaría  la  salida del camión si le daba alguna  “colaboración”.  Sin  embargo,  pregunta  si  tal  situación  es  razonable teniendo en cuenta que el  funcionario  había  legalizado  la captura de dicho ciudadano el 29 de enero de  2009  por el delito de cohecho, en lo cual observa un falso raciocinio. De igual  forma  pregunta  por  qué,  si  el  fiscal  habló  con  el  propietario  de la  mercancía,        no        le        solicitó       una       “colaboración”  como  lo  hizo  con el  conductor,  coligiendo  que López Patiño  decidió incluir en su relato al fiscal sin que éste en realidad  haya participado en los hechos investigados.   

Considera  importante  tener  en cuenta que  Blas Perea y Elkin Valencia  fueron  condenados  con  antelación  en  procesos  separados, por manera que el  objeto   del   proceso   consiste   en  demostrar  que  el  doctor  CHAVERRA           DURÁN  dividió  con  ellos  el trabajo  criminal.  En  ese orden, censura que no se haya llevado como testigo de cargo a  Elkin  Valencia  y destaca  que   Blas   Perea  negó  cualquier participación del fiscal en el ilícito.   

De  otra  parte, resalta cómo Carlos  Oiden  Pino  Cuesta, responsable  del   operativo   de   captura,  no  declara  nada  en  contra  de  CHAVERRA  DURÁN porque no le consta que  haya   intervenido   en   los   hechos   denunciados.   Igual   sucede   con  el  investigador Héctor Manuel Vélez Correa  y  con  Francisco Maldonado Rodríguez,  conductor  de José Efraín  Restrepo  Londoño, quienes tampoco mencionan nada que  pueda      indicar      la      participación     del     procesado.   

De  José Efraín  Restrepo  Londoño subraya cómo nunca afirmó que la  exigencia  proviniera  del  fiscal.      De     José     Uriel    López  Patiño  afirma  que  es  el único testigo de cargo,  pero  su  credibilidad se encuentra comprometida por los antecedentes narrados y  porque  su exposición en el juicio fue desconcertante, de lo cual colige que no  es  veraz  y  tiene razones para perjudicar a CHAVERRA  DURÁN.  Además,  no  recuerda  cuántas  veces  se  reunió  con el fiscal y con el secretario ni cómo eran las instalaciones de la  fiscalía.      

     Respecto   del   testigo  Blas   Perea  recalca  su  afirmación    según    la    cual    el    doctor  CHAVERRA  no  tuvo  nada que ver con los hechos, así  como  que  el  conductor  López  Patiño  estaba  bastante ofuscado y le preguntó por las implicaciones de  tener una sentencia de condena.   

A  continuación  el impugnante refiere los  errores de juicio que en su opinión contiene la sentencia, así:   

1.  No  es  verdad  que  la declaración de  José   Efraín  Restrepo  corrobore   la   de  José  Uriel  López   en   punto   de   la   participación  del  fiscal  CHAVERRA    DURÁN   en   la   conducta  investigada,  sino  en aspectos ajenos al punto nuclear de la acusación. En ese  orden,  destaca  cómo  Restrepo Londoño dijo  que  el conductor le informó sobre la exigencia monetaria de  la  Fiscalía,  mas  no  que  el  fiscal  pedía plata. Lo anterior, unido a que  Restrepo     habló  telefónicamente  con  CHAVERRA  DURÁN  y  éste nunca le solicitó dinero, le permite descartar la demanda  de dinero por parte del funcionario.   

2.  No  es cierto que el doctor   CHAVERRA   DURÁN  haya  intervenido  negativamente  en  el trámite de la captura de su secretario; por el contrario,  se  sorprendió  con  la  misma  y solicitó explicación al respecto. Por ello,  censura  al  Tribunal  por  colegir  la obstrucción al operativo a partir de un  video  carente  de  audio  y,  en  algunos  casos  de imagen, máxime cuando los  integrantes del CTI declararon que nunca trató de impedirlo.   

3.   El   a  quo  incurre en un gravísimo error en la valoración  de  las  pruebas  que  impacta  en  la  debida adecuación típica del delito de  concusión,  por  cuanto  finca  el  cargo  en la negativa inicial del fiscal de  autorizar  la  salida  del  vehículo, pues aunque estuviera equivocado, ello no  constituye el constreñimiento típico de ese delito.    

Con  fundamento  en  lo  anterior, solicita  revocar  la  sentencia  de  condena  y, consecuentemente, absolver al procesado,  pues,  en  su  opinión,  se encuentra plenamente demostrado que no tuvo ninguna  intervención  ilícita  ni  participación  irregular  en los hechos delictivos  investigados.  Subsidiariamente,  pide  relevar  de  los  cargos  a ADINEL  CHAVERRA DURÁN con fundamento en  el   principio   del  in  dubio  pro  reo.    

LOS NO RECURRENTES  

La  Fiscalía 13 Delegada ante el Tribunal  propone  confirmar el fallo recurrido, en primer lugar, porque la visión de los  hechos  suministrada  por  el  procesado  se  aleja  de  la realidad en tanto la  entrega  del  camión  se  supeditó  a  la  cancelación  de la “colaboración”  incoada por el fiscal.  Así    mismo,    porque    Blas   Perea   y   CHAVERRA   DURÁN,  una  vez  entregados  los  recursos,  conversaron telefónicamente,  hecho    aceptado    por    ambos    y,    según    el   testigo   Restrepo   Lodoño,  el  secretario  le  preguntó  al  fiscal  donde  estaba  la carpeta del procedimiento y le informó  sobre  la recepción del dinero, de lo cual sólo se puede colegir que sabía de  la exigencia monetaria.   

Destaca cómo el procesado, ante el fracaso  de  la  tesis  del montaje organizado por la Directora Seccional de Fiscalías y  por    el   conductor   López   Patiño,  de  forma  desleal,  modificó  su  estrategia  afirmando que la  solicitud  dineraria  se  concretó  a  nombre  suyo  pero  sin  que él tuviera  conocimiento  de  la  misma,  hipótesis  que  no fue objeto de debate procesal.   

De  otra  parte, recuerda que José  Uriel  López  Patiño  no  es la  persona  juzgada,  como  parece  entenderlo la defensa, en tanto el objeto de la  investigación    es    el    comportamiento    desplegado    por   ADINEL  CHAVERRA DURÁN el 27 de julio de  2009.  Además,  si  el  fiscal  sabía del proceso penal anterior al conductor,  precisamente  aprovechó  esa  situación  para  coaccionarlo a que le entregara  dinero  a  él.  Así mismo, cuestiona que la defensa en desarrollo del juico no  haya   impugnado   la   credibilidad  del  testigo  si  consideraba  que  estaba  mintiendo.   

Afirma  que  la  decisión de condena se  construyó  a  partir  del  análisis conjunto de los medios de convicción y no  sólo     en     la    declaración    de    López  Patiño   como   lo   señala   la   defensa.    

Por último, advera, la defensa formuló  una  serie  de  críticas  sin  respaldo  probatorio,  las  cuales fundó en una  lectura  sesgada  y  manipulada  del  contenido de las declaraciones, sin lograr  desvirtuar  el  amplio  y  coherente  análisis realizado en el fallo impugnado.   

         

CONSIDERACIONES  

La  Sala  es  competente  para resolver la  alzada  de conformidad con lo dispuesto en el numeral 3º del artículo 32 de la  Ley  906  de  2004,  pues  la  acción penal es ejercida contra un fiscal local,  juzgado  en  primera  instancia  por  el Tribunal Superior de Quibdó, por actos  realizados con ocasión del cargo desempeñado.   

La  labor  de  la  Corte  se  contraerá a  examinar  los aspectos sobre los cuales se expresa inconformidad, incluyendo los  temas inescindiblemente vinculados al objeto de la censura.   

Los  reparos  formulados  por  la defensa,  material  y  técnica,  se  orientan a cuestionar, básicamente, la credibilidad  otorgada   por   el   Tribunal   a   quo   al   testigo   José   Uriel  López  Patiño,  quien en el juicio oral y público señaló  a  ADINEL  CHAVERRA DURÁN,  fiscal  4  local  de  Tadó,  como  una  de  las  personas  que le solicitó una  “colaboración”   a  cambió de entregar el automotor y la carga retenida.   

En  sentido  contrario,  los  impugnantes  manifiestan  que  si  bien  se presentó la solicitud de dinero, ello ocurrió a  espaldas  del  funcionario,  por  manera  que  López  Patiño  inventó  la participación del fiscal en la  concusión    como    retaliación    por   el   hecho   de   que   CHAVERRA   DURÁN   le  había  imputado  cargos  el  29  de  enero  de 2009 por el delito de cohecho por dar u ofrecer, a  consecuencia  de  lo  cual  fue  declarado  responsable  el  7  de  julio de ese  año.    

Entonces,  la  controversia  se  plantea  exclusivamente  en punto de la ponderación probatoria tendiente a corroborar la  intervención  de  ADINEL CHAVERRA DURÁN  en  los hechos ilícitos investigados, no existiendo debate sobre  la exigencia monetaria y la entrega de la misma.   

En  ese contexto, debe precisarse cómo el  hecho  de  que José Uriel López Patiño cuente  con un antecedente penal por el delito de cohecho por dar y  ofrecer  no  lo  inhabilita  como  testigo  ni  hace  menos  o  más creíble su  versión,  pues  ella  debe  cotejarse  con  el  restante  material probatorio a  efectos de colegir su veracidad, seriedad y coherencia.    

Ello   por  cuanto  de  acuerdo  con  la  jurisprudencia  decantada  de  la  Sala, resulta contrario a los criterios de la  sana  crítica, específicamente a las reglas de la experiencia, dar por sentado  que  quien  ha  sido  condenado  por  la  comisión  de  un  delito  no está en  condición  de concurrir a los estrados judiciales como testigo, máxime cuando,  como  en  este  caso, la condena no ha sido proferida por falsa denuncia o falso  testimonio,  punibles  que podrían guardar alguna relación con la credibilidad  del   relato2.   

En   otras  palabras,  el  carácter  de  condenado   del   testigo  no  imposibilita  que  pueda  declarar  sobre  hechos  percibidos  o  conocidos,  pues no existe una regla de la experiencia acorde con  la  cual  resulta  probable  que  los  sancionados  penalmente  mientan ante los  funcionarios  judiciales.  Contrario sensu,  opera  la  máxima general según la cual ha de esperarse de los  declarantes  que  siempre  digan  la verdad, salvo que circunstancias especiales  permitan advertir lo opuesto.   

Tampoco  la  condición  social  de  los  testigos   constituye   argumento  válido  para  pregonar  mayor  peso  de  una  declaración  frente a otra, como lo propone la defensa, pues lo relevante es el  conocimiento  que  de  los  hechos  tenga cada deponente y su respaldo frente al  restante  material probatorio, por manera que la calidad de funcionario público  o  la  de particular no constituye elemento que brinde más o menos credibilidad  a un testimonio.   

Y  si  bien  en  el evento examinado se ha  tratado  de  significar por los impugnantes que existen condiciones específicas  a  partir  de las cuales se puede deducir la parcialidad de la declaración y el  interés  del testigo en perjudicar al doctor CHAVERRA  DURÁN,   lo  cierto  es  que  las  mismas  resultan  artificiosamente   acomodadas   para   mostrar  ánimo  vindicativo,  cuando  la  narración  vertida  por  López  Patiño  en  el  juicio  oral  y público evidencia una postura coherente,  espontánea y sin ánimo de retaliación.   

En  efecto,  es  cierto  que  el  fiscal  CHAVERRA  DURÁN  fue  el  encargado   de   formular   imputación   a   López  Patiño  el  29  de  enero  de  2009 por el delito de  cohecho  con  ocasión  de  la  captura  del  mismo  por parte de la policía de  carreteras  por  ofrecer  dinero  para  que  lo dejaran transitar con un permiso  vencido.  Sin  embargo, no es cierto que adelantara todo el proceso en contra de  ese  ciudadano,  pues  sólo  intervino como fiscal de turno y luego se desligó  del caso.   

Además,  la afirmación según la cual el  doctor  CHAVERRA DURÁN fue  el    encargado    de    comunicarle    a    López  Patiño sobre la sentencia condenatoria no cuenta con  respaldo  probatorio,  siendo  improbable  que lo hiciera exactamente el día de  los  hechos  investigados,  esto  es,  el 27  de julio de 2009, pues de esa  situación  no  se dejó ninguna constancia ni se demostró que en esa época el  fiscal  estuviese  enterado de ese fallo, máxime cuando no era el encargado del  proceso.   

Aún  más,  la  sentencia  de  condena en  contra  de  José  Uriel  López  Patiño  se  emitió  por el Juzgado Penal del Circuito de Itsmina el 7 de  julio  de  2009,  esto es, 20 días antes de los acontecimientos aquí juzgados,  sin  que  se  haya  demostrado  por  la defensa, en apoyo de su tesis, que ya se  había  surtido  la  notificación  personal  a López  Patiño  o que estaba enterado por algún medio de la  misma.  Por el contrario, el citado ciudadano declaró en el juicio que conoció  la  sanción  en el año 2012 cuando pretendió actualizar su pasado judicial en  la ciudad de Manizales.        

Y  aunque  el  testigo  reconoció  que el  fiscal      CHAVERRA      DURÁN     intervino  en  su  caso,  nunca le atribuyó responsabilidad por su  condena  como  lo  aduce  la  defensa,  pues  su  queja estaba dirigida para los  policías de carretas que en esa ocasión lo detuvieron.   

De esta forma, el argumento defensivo se  enmarca  dentro de una estrategia orientada a menguar la fuerza demostrativa del  testimonio    de    López    Patiño¸  quien  en  forma  directa,  espontánea  y sin dubitación narró  cómo    el   doctor   CHAVERRA   DURÁN,  junto con Blas Perea     y    Elkin    Valencia,          le         exigieron         una         “colaboración”  como  requisito  para  disponer la devolución del camión y la carga transportada.    

Aún más, la versión de la retaliación,  aparte  de  no  encontrar  respaldo  en  las  pruebas  recaudadas  en el juicio,  desconoce   el   real   acontecer  de  los  hechos,  pues  no  fue  López   Patiño   quien  presentó  la  denuncia,  como  debería  haber  ocurrido  si su intención fuera perjudicar al  procesado.   

Por   el   contrario,  fue  José  Efraín  Restrepo  Lodoño  quien  instauró  la  queja sin suministrar la identidad de quienes solicitaban dinero,  pues,   conforme   lo   declararon   los   integrantes   del   CTI  Carlos  Oiden  Pino  Cuesta y      Héctor      Manuel      Vélez      Correa,     simplemente  adujo  que  en  la fiscalía de Tadó le pedían plata  por  la  devolución  de  los  bienes  sin  indicar nombres en concreto. De esta  manera,  la  hipótesis  de  la  venganza  se  devela como estrategia defensiva,  carente  de  respaldo  probatorio, orientada a desacreditar al principal testigo  de cargo ante la innegable fortaleza de su dicho     

   

De otra parte, considera la defensa que se  configura  un  falso  raciocinio cuando el Tribunal acoge el planteamiento de la  Fiscalía  según  el  cual el doctor CHAVERRA DURÁN,  quien   había   imputado   cargos   a  José  Uriel  López  Patiño,  solicitó  una   “colaboración”  para permitir la salida de la mercancía y del camión.   

Empero,  la  Sala  encuentra  que  no  se  concreta  el  aludido  error  de  juicio  porque esa deducción está fundada en  prueba  testimonial rendida bajo la gravedad de juramento en el juicio público,  donde  la  defensa  tuvo  la  posibilidad de contrainterrogar al testigo sin que  modificara, titubeara o se contradijera en el señalamiento.    

Si  el conductor sabía, como en efecto lo  adujo  en  su  testimonio,  que  el  fiscal  CHAVERRA  DURÁN le había imputado cargos por ofrecer dinero a  servidores  públicos,  no se arriesgaría a repetir esa conducta justo al mismo  funcionario  que  lo había procesado, pues ello le implicaría un nuevo proceso  penal.  Por ende, la oferta de los  trescientos mil pesos se explica en que  tenía  certeza  de su indemnidad, dado que la solicitud provenía del fiscal, a  quien,   por   demás,  le  resultaba  fácil  hacer  la  exigencia,  dado  su  conocimiento de la tendencia  de   López   Patiño   a  entregar  dádivas,  situación  que  también  explica por qué la petición se  canalizó a través suyo.   

Además,      fue     José  Uriel  López quien se presentó a  las  instalaciones  de la Fiscalía a llevar los documentos correspondientes y a  demandar  la  devolución  de  los  bienes,  por manera que era el indicado para  recibir  la  propuesta. Lo anterior, con mayor razón, si se considera su escasa  formación   académica,   condición   que   no   acompañaba   a  José  Efraín Restrepo Londoño, abogado  de  profesión,  siendo,  por  ende,  más  problemático formularle la indebida  solicitud a este ciudadano.   

En  cuanto a la supuesta inconsistencia de  López  Patiño  al indicar  que  la  policía  de  carreteras  no  le  exigió  dinero mientras Restrepo  Londoño manifestó que sí se  presentó  tal requerimiento, la Sala observa que se trata de una contradicción  aparente  en  tanto el conductor manifestó que a él no le solicitaron, pero no  indicó  que  al  propietario  de  la  carga no le hayan formulado la petición.   

Así,  López  Patiño  relató  que  presentó  los  documentos que  amparaban  la  carga  a los agentes, quienes dijeron que no servían, razón por  la  cual  los comunicó con el dueño de la misma sin conocer el contenido de su  conversación,  resultando  viable  que la exigencia se elevara exclusivamente a  Restrepo  Londoño,  quien  así lo detalla en la exposición vertida en el juicio.   

Sostiene la defensa que la declaración de  José  Uriel López Patiño  no  es ratificada por los restantes medios de prueba recaudados, conclusión que  se  aleja  de  lo  demostrado en el proceso, pues el análisis conjunto de dicho  material permite colegir la veracidad de lo narrado.   

Lo    anterior   porque   José       Efraín       Restrepo       Londoño      corrobora  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  en que  acaecieron  los  hechos  de  los  días  25  y 27 de julio de 2009 descritas por  López  Patiño,  con  la  salvedad  de  que  a  él  no  se  le  formuló en forma directa la exigencia de  “colaboración”,  aspecto  que,  como se reseñó, se demostró con la declaración del conductor,  a  quien  sí  se  le  presentó  la  indebida  solicitud,  ostentando  absoluta  credibilidad  su dicho en tanto se descartó el interés de perjudicar al fiscal  pregonado por los impugnantes.   

La  defensa  considera que, contrario a lo  afirmado   por   el   Tribunal   a   quo,   la   actitud   del  doctor  CHAVERRA  DURÁN  en  el  operativo  de captura de Blas   Perea,  no  buscaba  obstruir  el  procedimiento,  pues  simplemente  trató  de obtener una explicación de lo que  estaba aconteciendo.   

No  obstante,  la  revisión de los audios  correspondientes  permite  colegir  cómo,  aunque  el  procesado no se opuso de  forma  abierta  a la captura, sí expresó la necesidad de detener el operativo,  tal  como  lo  testificó el investigador Carlos Oiden  Pino   Cuesta   quien   indicó   que   ADINEL     CHAVERRA     DURÁN    dijo  “por  qué  no  paramos  esto”  y  “por      qué      le     haces     esto     a     Blas”3, situación ratificada con el  testimonio     de     Héctor     Manuel    Vélez  Correa    quien    también    participó   en   la  captura4,  por manera que la consideración del Tribunal no se aparta de lo  demostrado en el proceso.   

En  un último acápite la defensa predica  la  inexistencia  de  constreñimiento por el hecho de que el fiscal haya negado  inicialmente   la  salida  del  vehículo  por  considerar  ausente  un  permiso  reglamentario,  pues  se  trataba  de un asunto que demandaba estudio detallado.   

Con  todo,  en  el evento de la especie la  imputación  no se centra en la corrección o incorrección de la determinación  adoptada  ni  en  la complejidad de la misma sino en el hecho de que el servidor  público  solicitó  una  “colaboración”  para  permitir  la  salida  del  rodante  y  de la mercancía,  situación  que,  sin  lugar  a  dudas,  actualiza  el verbo rector constreñir,  máxime  cuando  la petición se acompañó de la indicación según la cual, de  no  obtenerse  dicha contribución, los bienes se dejarían a disposición de la  Dirección  Nacional  de  Estupefacientes donde podrían permanecer por un lapso  de  5  a  6  meses,  lo cual comportaba un grave perjuicio para los interesados.   

Recuérdese que el tipo penal de concusión  se  materializa  cuando  concurren los siguientes elementos: i) un sujeto activo  cualificado,  a  saber,  servidor  público;  ii)  el  abuso  del  cargo o de la  función;  iii) la ejecución de cualquiera de los verbos rectores, constreñir,  inducir  o solicitar una prestación o utilidad indebida; y, iv) la relación de  causalidad  entre  el  acto del funcionario y la promesa de dar o la entrega del  dinero  o  utilidad  no  debidos,  requisitos  que  en  el  evento  examinado se  satisfacen, tal como se precisó en el fallo de primera instancia.   

Así  mismo,  debe concurrir el denominado  metus  publicae  potestatis  que  hace  relación  al  miedo  y  angustia  originada por el constreñimiento,  inducción  o  solicitud  indebida efectuada por el servidor público, dadas las  consecuencias  que  produce  la  petición corrupta en el particular5.   

La  solicitud indebida realizada con abuso  del  cargo  o  de  la  función,  entraña un acto arbitrario, que infunde en el  destinatario  de  la  exigencia,  la obligación de dar o prometer dinero u otra  prestación  que  legalmente ni debe, ni tiene por qué prestar. No se requiere,  por  tanto, que la persona que recibe la ilícita solicitud se someta finalmente  a  la  voluntad  del  amedrentador,  pues  la  consumación  de  esta  modalidad  delictual  se  concreta  con el impacto capaz e idóneo para viciar o alterar su  voluntad  por  el  desconcierto,  la  confusión,  molestia  o  repudio  dada la  desventaja  en  que  resulta colocada la persona que desea acceder a la justicia  en condiciones de equidad.   

En  ese  contexto,  la tesis del procesado  según  la  cual  no se configura el delito de concusión por cuanto la víctima  denunció  el  hecho  como  alternativa  para  no acceder a la exacción ilegal,  resulta verdaderamente infundada.   

En  efecto,  nótese cómo la solicitud de  “colaboración”   se  dirigió   en  primer  lugar  a  José  Uriel  López  Patiño quien ante el temor de prorrogar por un largo  periodo  de tiempo la recuperación del automotor ofreció primero cincuenta mil  y  luego  cien  mil  pesos. Pero como esa cifra no satisfizo las expectativas de  quienes  formulaban  la  exigencia,  le  sugirieron  que  se  contactara con los  propietarios  del camión y de la mercancía para que contribuyeran con el pago.  Así,    una    vez    José    Efraín    Restrepo  Londoño   es  enterado  por  el  conductor  de  esa  proposición decide denunciar el hecho.   

El anterior recuento evidencia cómo fueron  dos   las   víctimas   del  constreñimiento.  En  primer  lugar,  José  Uriel  López  Patiño quien, ante  la    exigencia    de   “colaboración”  como  condición  para  acceder  a la entrega del camión y la  carga,  ofreció  una  cifra  de  dinero  que  no llenó las expectativas de los  aludidos   servidores  y,  en  segundo  orden,  José  Efraín   Restrepo   Londoño,  quien,  motu   proprio,  denunció  el  delito.   

Pues  bien, considera la Sala que frente a  cada  una  de  ellas  se  concretó  el metus publicae  potestatis,  pues la coacción fue idónea y producto  de   ella  López  Patiño  ofreció    una    suma   de   dinero   y   Restrepo  Londoño  acudió  a  la  autoridad  para  obtener la  protección  de sus derechos que veía vulnerados ante el ilícito proceder. Por  ello,  la  tesis  defensiva  carece  de  soporte y, además, comporta la absurda  teoría  según la cual, en los eventos de concusión, si se formula denuncia no  se  concreta constreñimiento, inducción o solicitud indebida, dada la falta de  capacidad  de  la  conducta  para generar temor en el ciudadano afectado. Por el  contrario,  el  razonamiento  correcto impone afirmar que es tan fuerte el temor  de  la  víctima  que se ve compelida a solicitar protección de las autoridades  pertinentes.       

De lo anterior se colige que la concusión  se   consumó   en   el   momento   en  que  CHAVERRA  DURÁN,   prevalido   de  su  condición  de  fiscal  encargado  de  decidir  la  entrega del automotor, abusando del cargo, solicitó  una  “colaboración” al  conductor   José  Uriel  López  Patiño  y,  por  intermedio  de  éste, a José  Efraín  Restrepo  Londoño,  a cambio de disponer la  devolución impetrada por los interesados.   

Así mismo, el procesado aduce la indebida  injerencia  del  Tribunal  en  la  formulación de preguntas complementarias sin  agotar  el  ciclo  de  las  partes.  Empero,  no  precisa  en relación con qué  testimonio  en  particular  se concretó esa situación o si ocurrió con todos.   

No  obstante,  la  revisión de los audios  permite  a  la  Sala  colegir que dicha censura no se ajusta al desarrollo de la  audiencia,    en    tanto   el   a   quo   sólo   formuló  cuestionamientos  de  complemento  al  testigo  José   Efraín   Restrepo   Londoño,  pero  ello  acaeció  cuando  las  partes  ya habían finalizado el  interrogatorio,  situación  amparada por la regla contenida en el artículo 397  de  la  Ley  906  de 2004 y en la cual no se observa ninguna irregularidad, pues  los   interrogantes  se  dirigieron  a  obtener  contestación  a  una  pregunta  formulada  por  la  defensa  a  la  que  el  deponente contestó “si  y  no”6,   constituyendo,   además,  labor  primordial del director de la vista pública velar porque “el  interrogatorio  sea  leal  y  que  las respuestas sean claras y  precisas”,   según   lo   dispone  el  canon  392  ibídem.     

Finalmente,   la   defensa  censura  que  José    Uriel    López    Patiño    no  recuerde  cuántas veces se reunió con el fiscal ni cómo eran  las   instalaciones  de  la  Fiscalía.  Sin  embargo,  la  revisión  de  dicha  declaración  permite  colegir que el testigo precisó que se entrevistó con el  servidor  público  en  tres  ocasiones  y,  aunque no describió al detalle las  instalaciones,  sí  enfatizó  en que los encuentros se produjeron dentro de la  oficina   del   doctor  CHAVERRA  DURÁN,  quien estaba ubicado en su escritorio7.  Por ende, la censura carece  de  razón,  máxime  si se considera que desde la época de los acontecimientos  transcurrieron  más de 42 meses, siendo factible que el testigo no recordara la  distribución  interna  de  la  citada dependencia, por tratarse de detalles sin  mayor  trascendencia  frente  a  la angustia vivida en ese momento por quien era  objeto de la indebida proposición.   

Pues  bien,  el  análisis  conjunto de la  prueba  acopiada  en  el debate público impone a la Corte colegir que, tal como  lo   determinó   el   Tribunal   a  quo,  la  Fiscalía  demostró  más  allá  de toda duda razonable la  comisión  del  delito  de concusión y la participación en el mismo, a título  de    coautor,    del    doctor    ADINEL   CHAVERRA  DURÁN,   circunstancia   por  la  cual  no  resulta  procedente  aplicar  el  principio  de  in  dubio pro  reo   subsidiariamente   invocado  por  la  defensa.   

Lo   anterior   con   fundamento  en  la  contundente  declaración  del  ciudadano  José Uriel  López    Patiño   quien,   sin   dubitación   ni  contradicción  alguna,  lo  señala como una de las personas que le solicitaron  dinero  a  cambio  de la devolución de los pluricitados bienes. Adicionalmente,  porque  la  teoría de la confabulación del conductor para perjudicar al fiscal  carece  de  sustento  probatorio y es refutada por el acontecer demostrado en el  proceso,   en   particular   porque   no  fue  López  Patiño  quien presentó la denuncia que desencadenó  el  operativo  origen  de  esta  investigación.  Por  el  contrario,  no tenía  conocimiento   de   la  notitia  criminal,  según  lo  indicó  bajo juramento en el juicio, y lo ratificó  José    Efraín    Restrepo    Lodoño  quien  aseveró que fue él quien, motu  proprio,  decidió  denunciar  el  hecho  sin  que el  conductor tuviese conocimiento de tal situación.   

En  suma, los argumentos esbozados por los  recurrentes   no  logran  persuadir  a  la  Sala  de  la  inocencia  del  doctor  ADINEL  CHAVERRA  DURÁN,  razón  por  la  cual se impone confirmar la sentencia impugnada respecto de los  motivos de inconformidad.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Confirmar   la  condena  impuesta  en la sentencia del 18 de abril de 2013 proferida por la Sala  Penal del Tribunal Superior de Quibdó, conforme con lo expuesto.   

Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y devuélvase al Tribunal de  origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                             FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Según  el  Tribunal  esa expresión que se observa en el video de la captura al  minuto 21:34.   

2 Cfr.  Providencias  del 3 de febrero de 2010, Rad. No. 32863 y del 21 de septiembre de  2011, Rad. No. 36739, entre otras.   

3 Cfr.  Cd No. 1 del juicio, minuto 67:45 .   

4 Cfr.  Cd  No.  2  del  juicio,  minuto 14:00. El testigo adujo sobre la actuación del  fiscal  CHAVERRA  DURÁN en  el   operativo   lo   siguiente:  “Cuando  nosotros  iniciamos  el  procedimiento,  intentó  llamar  a  Luis  Eduardo,  le   decía   venga   hombre   paren   eso,  paren  eso.  Posteriormente  se  le  arrimó  a Carlos Oiden y le dijo Carlos  Oiden  vení  y  hablemos  invitándolos  a que pasaran al despacho de éste que  para  que  hablaran  pero  no tengo conocimiento a que se refería cuando decía  que   vinieran   para  que  hablaran”  (Destaca  la  Sala).   

5  Cfr.  Proveídos  del  7  de  marzo de 2007, Rad. No.  23732;  septiembre  10  de  2003,   Rad. No. 18056; 3 de diciembre de 1999,  Rad. No. 11136, entre otros.   

6 Cfr.  Cd  No. 4 del juicio oral, minuto 1:39:49.   

7 Cfr.  Cd 2 del juicio, minuto 1:05:38 en adelante.     

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