41358(05-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Luís Guillermo Salazar Otero  

Aprobado  Acta No.  174   

Bogotá,  D.C.,  cinco (5)    de junio de dos mil trece (2013)  

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Sala sobre el impedimento  expresado   por   el   doctor   Jorge   Eliécer  Cabrera  Jiménez,  Magistrado  de   la   Sala   Penal   del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  para conocer  del  recurso de apelación interpuesto por el apoderado de la parte civil contra  la  sentencia  emitida el 28 de septiembre de 2012 por el Juzgado Séptimo Penal  del  Circuito  del  mismo Distrito Judicial, mediante la cual absolvió a NESTOR  AGUSTÍN ZORRO por el delito de Homicidio Culposo.   

ANTECEDENTES  

Aproximadamente a las 10:00 de la noche del 7  de  julio  de  2007,  Cesar  Guzmán  Sierra  se  desplazaba por la calle 45 con  carrera  3  de  la  ciudad  de  Barranquilla,  cuando  fue  atropellado  por  la  motocicleta  conducida por NESTOR AGUSTÍN ZORRO, impacto que le produjo severas  lesiones   que   determinaron   su   posterior   fallecimiento  en  la  clínica  Cambell.   

Una  vez  agotada la etapa de instrucción y  ejecutoriada   la  providencia  calificatoria  mediante  la  cual  se  acusó  a  NESTOR  AGUSTÍN  ZORRO como presunto responsable del  punible  de  Homicidio  Culposo,  el Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito  Adjunto  de  Barranquilla  llevó  a  efecto  la audiencia  preparatoria  y  el  juicio  oral  público,  luego de lo cual emitió sentencia  por   medio   de  la  que  absolvió  al  procesado del punible que le fuera atribuido, decisión impugnada  por el apoderado de la parte civil.   

Avocado  el  conocimiento  del asunto por la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Barranquilla, el  doctor   Jorge   Eliécer   Cabrera  Jiménez  manifestó  su  impedimento  para  pronunciarse  en  torno  al asunto “…conforme a la  causal   1ª   del   artículo   56   de   la   Ley   906   de  2004…” (Sic).   

Para  el  efecto,  adujo  que  su esposa, la  doctora  Myriam Acosta Hormechea en su condición de Procuradora 352 Judicial II  Penal,  solicitó  la  preclusión  de la investigación en favor del sindicado,  situación  que, en su opinión, permite evidenciar que existe un interés de su  parte por lo decidido en el asunto.   

En   razón  de  lo  anterior,  consideró  procedente       apartarse      del      conocimiento      del      caso,  en  procura  de  salvaguardar los  principios  de  transparencia e imparcialidad y con el fin de “…brindar  al  público  la  certeza  de  la probidad de los jueces y  tribunales…”.   

El  Tribunal  Superior,  en  Sala  Dual,  no  aceptó  la  manifestación  de impedimento del Magistrado Cabrera Jiménez, por  considerar  que  la  doctora  Acosta  Hormechea  en su condición de Procuradora  Judicial  no  participó  en  las  etapas  cruciales del juicio, toda vez que no  intervino  en  la  audiencia  pública  “…momento  propicio   para  dejar  sentada  una  opinión  jurídica,  que  significase  un  compromiso   moral   o   conceptual   con   el   tema  bajo  estudio…”.   

Agrega la Sala del Tribunal que la sentencia  de  primera  instancia fue notificada a un agente del Ministerio Público   diferente,   concretamente   al  Procurador  353, de manera que la mencionada doctora no actuó en el período de  finalización del proceso.   

Aclaran  los  magistrados  que  si  bien  la  doctora  Acosta Hormechea elevó solicitud de preclusión de la investigación a  favor  del  sindicado, dicha actuación se limitó a la narración de los hechos  y  a  indicar que “…tratándose de un accidente de  tránsito  donde resultó una persona fallecida, no se logra determinar quien de  ellos,  esto  es,  el  procesado o la víctima fue el que infringió la norma de  tránsito  y  amén  de  ello  se  generó  el  in  suceso,  por  lo que ante la  existencia  de  duda,  y  como  quiera  que  ésta debe ser resuelta a favor del  encausado,    pidió    la    preclusión   de   la   investigación…”   

Agregan  que  la  causal  prevista  en  el  artículo  99,  numeral  primero,  de  la  Ley 600 de 2000, no hace referencia a  cualquier  clase  de  interés,  sino  que  este  debe  ser  claro,  manifiesto,  tangible,  identificable  y  verificable,  sin  que resulte factible suponerse o  deducirse  por  la  simple  existencia del parentesco.   

Concluyen  que la intervención de la agente  del  Ministerio  Público  no  conlleva  ningún  compromiso ni siquiera de tipo  subjetivo  o  moral  con el asunto, motivo por el cual estiman que no cuenta con  idoneidad  para  comprometer  la objetividad, la imparcialidad y la trasparencia  del  magistrado  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez  en la decisión que se debe  adoptar,    motivo    por    el   cual   remitieron   el   expediente   a   esta  Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         

1.            De  conformidad  con  lo  previsto  en  el   inciso  segundo  del  artículo   103   del   Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000),  la  Corte  es competente para resolver el impedimento  propuesto,  pues  se  trata  de un proceso dentro del cual tal manifestación la  hace  un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Barranquilla,  no aceptada por los magistrados que  integran la Sala.   

2.            Es   suficientemente  sabido  que  se  constituye  en deber de todo funcionario judicial manifestar su impedimento para  conocer  de  determinado  asunto en cuanto tenga conocimiento de la presencia de  cualquiera  de  las  eventualidades  establecidas en la ley, conforme lo prevén  los  artículos 228 y 230 de la Constitución Política y 56 al 65 de la Ley 906  de 2004.   

Lo   anterior  con  la  finalidad  que  la  impartición  de una recta administración de justicia se soporte en la absoluta  vigencia  de  los  principios  de  independencia,  imparcialidad,  objetividad y  lealtad  procesal, en aras de garantizar el derecho intangible al debido proceso  y  la  protección  de los  derechos  de  los sujetos procesales e intervinientes.   

Dichas causales de impedimento y recusación  están sometidas al postulado de la buena fe, el cual  ha  de  guiar  los actos de los sujetos procesales y del funcionario judicial, a  fin  de  evitar  que  el  instituto  en  mención  sea utilizado para entrabar o  dilatar  el  curso normal del proceso penal, ya por los que intervienen en él o  por  quien  está  obligado  a  decidir  la  controversia jurídica.   

De  igual  manera,  es claro que se trata de  causales  taxativas,  lo  cual  implica que no es factible acudir a la analogía  para su configuración.   

Específicamente   en   relación     con     el     motivo        invocado  por  el  Magistrado  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez,  esto  es  el previsto  en  el  numeral primero, artículo 99, de la Ley 600 de 2000 por  estimar  afectada  su  imparcialidad  para  desatar  el  recurso  de  apelación  formulado  por  el  apoderado  de la parte civil contra la sentencia absolutoria  por  cuanto  su esposa intervino como agente del Ministerio Público, es posible  determinar  que no opera por la simple verificación del nexo parental, sino que  es  necesario  que  se  acredite con suficiencia el interés directo o indirecto  que  concurre, capaz de perturbar la imparcialidad u objetividad del funcionario  judicial  al  resolver  el  asunto  sometido  a  su  consideración.   

La  Sala de manera constante ha manifestado  que    el    interés    a    que    se    refiere   la   norma   debe   entenderse   como   “…aquella  expectativa  manifiesta  por  la posible utilidad o  menoscabo,  no  sólo  de índole patrimonial sino también intelectual o moral,  que  la solución del asunto en una forma determinada acarrearía al funcionario  judicial  o  a  sus parientes cercanos, y que, por aparecer respaldada en serios  elementos  de  juicio,  compromete la ponderación e imparcialidad del juzgador,  tornando      imperiosa      su      separación     del     proceso…”1.   

En el caso específico, la causal propuesta  en  manera  alguna  se  estructura en esta oportunidad, toda vez que  si bien se da un vínculo matrimonial entre la Procuradora 352 y  el  Magistrado  del  Tribunal,  la  intervención  de  la primera se concretó a  presentar  un  escrito  en el término de traslado previo a la calificación del  mérito   probatorio   del  sumario  por  medio  del  que  solicitó  la preclusión de la investigación,  luego  de  lo  cual  no  volvió  a  participar  en  el proceso, al punto que no  impugnó  la  acusación  no  obstante  ser  contraria  a su planteamiento, como  tampoco intervino en la audiencia preparatoria ni el juicio oral.   

Además, el fallo impugnado fue notificado a  un  representante del Ministerio Público diferente, quien tampoco se pronunció  en  torno  al  mismo  mediante  los  mecanismos  de impugnación pertinentes, ni  durante  el  término  de  traslado  a  los  no  recurrentes  con ocasión de la  apelación   propuesta   por   el   apoderado  de  la  parte  civil.   

No  se  observa  entonces,  algún acto que  fehacientemente  demuestre  el  interés  que pudiera asistirle a la Procuradora  Judicial     Acosta     Hormechea    que  tenga  la  capacidad de comprometer el criterio de su esposo,  el  magistrado  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez,  en  la  emisión  de  la  decisión  que resuelva la  impugnación   propuesta   por  el  apoderado  de  al  parte  civil.   

Para  que  la manifestación de impedimento  por  parte  del  juzgador  alcance  su cometido, es imprescindible que la causal  invocada  esté  fundamentada  en  aspectos  que demuestren en el funcionario un  interés  particular  que  lo  afecte  directa o indirectamente y, por lo mismo,  pueda   socavar   la  imparcialidad  y  la  ponderación en el juicio que debe realizar, es decir, que  la  misma  se  orienta a  salvaguardar  la  absoluta  independencia  con que los jueces deben resolver los  casos sometidos a su conocimiento.   

Al haberse separado la esposa del Magistrado  de  la  participación  en  el  proceso como sujeto procesal con anterioridad al  inicio  de  la  etapa  del  juicio,  mal podría sustentarse la existencia de un  impedimento.   

A  idéntica  conclusión llegó la Sala al  pronunciarse  sobre  un asunto similar, en los siguientes términos:   

“…En este  orden,   es  claro  que  la  esposa  del  Magistrado  Labrador  Buitrago,  en  ejercicio  de  su  condición  de  fiscal delegada tuvo  momentáneamente   la  dirección  de  la  fase  instructiva  por  cuanto  otros  instructores  la  precedieron  y  su  actuación se limitó a ordenar recibir la  diligencia  de  indagatoria,  escuchar  efectivamente al procesado y resolver su  situación   jurídica   con  la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como  probable  responsable  de los delitos de homicidio  agravado  y  porte  ilegal de armas de fuego, luego de lo cual, otro funcionario  continuó   con   el   diligenciamiento   hasta  su  clausura  y  calificación.   

Estima  la  Sala  que del lapso en que tuvo  conocimiento  de  la  actuación  la  citada funcionaria, no se advierte que tal  actuación  afecte  su  entorno  personal o familiar que apareje la asunción de  una  posición judicial determinada que comprometa el criterio de su consorte en  sede  del recurso de apelación que se elevó contra  el   fallo   de   primer   grado…”.2   

Así  las  cosas,  en  manera  alguna puede  aducirse  que  el funcionario judicial encuentra comprometido su criterio frente  al  asunto,  motivo  por el cual resulta improcedente  el impedimento manifestado.   

* * * * * *  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Declarar   infundado   el   impedimento  manifestado    por   el   Magistrado   Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez para  conocer   de   este  asunto,  motivo  por  el  cual  debe  continuar  frente  al  mismo.   

Contra  esta  determinación  no  procede  recurso alguno.   

Remítase  el  expediente  a  la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de Barranquilla.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                 FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                   GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                           JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1Radicados  14104  de  17 de junio de 1998, 15100 de 21 de enero de  2003,  23542  de  20  de  abril  de  2005  y 26667 de 24 de enero de 2007, entre  otros.   

2  Radicado  26475.  30  de  noviembre de 2006.     

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