41302(22-05-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta N° 157.  

Bogotá, D.C., veintidós (22) de mayo de dos  mil trece (2013).   

V I S T O S  

Sería  del  caso  que  la  Corte  entrara a  determinar  si  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de DARLINA  ESTHER  HERNÁNDEZ RIVAS reúne los requisitos formales para su admisión, si no  fuera porque advierte que la acción penal se encuentra prescrita.   

El  recurso extraordinario, vale aclarar, se  dirige  en  contra  de  la  sentencia de segunda instancia proferida por la Sala  Penal   del   Tribunal   Superior  de  Bogotá  el  29  de  noviembre  de  2012,  confirmatoria  del  fallo  emitido  por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de  descongestión  de  la  misma ciudad el 17 de mayo de esa anualidad, mediante el  cual  condenó  a la mencionada procesada, junto con EDNA YINEDT CANTER AGUIRRE,  LUIS  ALBERTO PEREIRA RIVERA, JAIME LOZANO DÍAZ, JUAN CARLOS GALLEGO LANCHEROS,  LEONEL  PAREDES NORATO, JAIME ROJAS VILLARREAL, NIDIA ASTRID GONZÁLEZ BONILLA y  JORGE  ENRIQUE  PLATA  CHÁVEZ,  como  responsables  del  delito de estafa agravada.   

H E C H O S  

Para  los  años  2000 y 2001, la Cámara de  Representantes  era  la  titular de la cuenta N° 3095110381 del Banco Ganadero,  en   cuyos  extractos  aparecieron  cheques  cobrados  sin  el  soporte  que  lo  justificara.  Se  estableció  así  que  entre  los  años  1998  y 2000, de la  sección  de  Pagaduría  se sustrajeron varios títulos valores que luego pagó  esa  entidad  financiera,  los  cuales presentaban múltiples irregularidades, a  saber:  carecían  de  soporte,  fueron  anulados pese a existir los originales,  sólo  contaban  con  el  número  del  título físico, aparecían firmados por  quien  ya  no  era  el  pagador,  se  falsificaron  de  diversas formas, tenían  borrador  mecánico,  el  sello seco era ilegible, omitían las restricciones de  pago,  se  cancelaron  a  personas  ajenas  al  organismo,  se  suplantaba a los  beneficiarios   y  pese  al  hurto,  se  utilizaron  los  distintivos  de  dicha  Corporación.   

De acuerdo con las pesquisas realizadas, los  cheques  fueron  sustraídos por los ex contratistas Luis Carlos Herrera Garzón  y  Jaime Franco, en tanto, los encargados de falsificarlos eran Óscar Guillermo  Camargo  Novoa,  Henry  Rafael  Arriaga  Castro  y, especialmente, Jorge Efraín  Castro  Alarcón,  quien como ex empleado del Banco Ganadero dirigió el proceso  de  pago  de  dichos  títulos  valores, aprovechando sus vínculos con antiguos  compañeros  de  trabajo  y  cajeros,  como  LEONEL  PAREDES NORATO, JAIME ROJAS  VILLARREAL,  NIDIA ASTRID GONZÁLEZ BONILLA, JORGE ENRIQUE PLATA CHÁVEZ, Freddy  Achury y Óscar Fernando Ospina.   

En  el  hecho  también  intervinieron otros  particulares  que abrieron cuentas en el Banco Ganadero, en donde se consignaban  los  cheques  sustraídos  y  posteriormente se retiraba el dinero; entre ellos,  DARLINA  ESTHER  HERNÁNDEZ  RIVAS,  EDNA  YINEDT  CANTER  AGUIRRE, JAIME LOZANO  DÍAZ,  JUAN  CARLOS  GALLEGO  LANCHEROS,  LUIS  ALBERTO  PEREIRA RIVERA y el ya  referido Camargo Novoa.   

En últimas, la Contraloría estableció que  para  el primer año la defraudación ascendió a la suma de $110.276.934.oo, en  el   2000   fue   de   $1.036.277.727,   y  para  el  2001  de  $400’090.953.oo.   

ACTUACIÓN       PROCESAL   RELEVANTE   

Por los hechos anteriores, la Fiscalía 16 de  la  Unidad  Nacional  Anticorrupción, con sede en Bogotá, ordenó la práctica  de  investigación  preliminar el 3 de abril de 2002. Posteriormente, ordenó la  apertura  de  la  instrucción,  a  la  que  vinculó  a varias personas, y tras  considerar  que se había allegado la prueba necesaria para calificar el mérito  sumarial, la clausuró.   

En  esa  medida, mediante proveído del 6 de  octubre  de  2005,  la  Fiscalía  16 delegada de la Unidad de delitos contra la  administración  pública  de  esta  ciudad,  acusó a DARLINA ESTHER HERNÁNDEZ  RIVAS,  EDNA  YINEDT  CANTER  AGUIRRE, LUIS ALBERTO PEREIRA RIVERA, JAIME LOZANO  DÍAZ,  JUAN  CARLOS  GALLEGO  LANCHEROS,  NIDIA ASTRID GONZÁLEZ BONILLA, JORGE  ENRIQUE  PLATA  CHÁVEZ,  Jaime  Fernando  Padilla Triana, Carlos Arturo García  Patiño,  Esben  Carreño  Colmenares,  César  Augusto  Castillo Amaya, Gustavo  Adolfo  Parra  Ramírez y Juan Carlos Forero Aguacia, por las conductas punibles  de   estafa   agravada   y  uso    de   documento   público   falso,  tipificados  en  los  artículos  246  y 267-1, y 287 del Código  Penal, respectivamente.   

Asimismo, LEONEL PAREDES NORATO y JAIME ROJAS  VILLARREAL  fueron  acusados  por  el  primer  ilícito  mencionado, y por el de  falsedad  por  destrucción, supresión u ocultamiento  de  documento  público  prevista  en el artículo 293  Ibidem.   

Apelada  la  resolución  calificatoria,  la  Fiscalía  27  delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  la confirmó  íntegramente,  en  decisión  de segunda instancia del 1° de marzo de 2007, la  cual quedó debidamente ejecutoriada.   

Agotados los actos propios del juicio, en el  cual  debieron superarse varias vicisitudes, finalmente el Juzgado Tercero Penal  del  Circuito  de  descongestión  de  Bogotá dictó sentencia el 17 de mayo de  2012,  condenando a DARLINA ESTHER HERNÁNDEZ RIVAS, EDNA YINEDT CANTER AGUIRRE,  LUIS  ALBERTO PEREIRA RIVERA, JAIME LOZANO DÍAZ, JUAN CARLOS GALLEGO LANCHEROS,  LEONEL  PAREDES NORATO, JAIME ROJAS VILLARREAL, NIDIA ASTRID GONZÁLEZ BONILLA y  JORGE  ENRIQUE PLATA CHÁVEZ por los delitos contenidos en el pliego acusatorio;  consecuente  con  ello, les impuso las penas principales de 46 meses de prisión  y  multa por el equivalente a 70 salarios mínimos legales mensuales vigentes, y  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso;  también,  les  negó el beneficio  sustitutivo  de la suspensión condicional de la ejecución de la pena, pero les  concedió el de prisión domiciliaria.   

En  la  misma oportunidad, absolvió a Jaime  Fernando   Padilla   Triana,  Carlos  Arturo  García  Patiño,  Esben  Carreño  Colmenares,  César Augusto Castillo Amaya, Gustavo Adolfo Parra Ramírez y Juan  Carlos Forero Aguacia de los cargos imputados.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor  de la  sindicada  HERNÁNDEZ RIVAS, la segunda instancia fue desatada por la Sala Penal  del  Tribunal Superior de Bogotá, que mediante providencia de segundo grado del  29  de  noviembre  de  2012  confirmó  la  condena  por  la conducta punible de  estafa agravada y declaró la  extinción   de   la   acción   penal   por   prescripción   respecto  de  los  comportamientos  atentatorios  de  la fe pública; por consiguiente, en favor de  los   sentenciados   cesó   el   procedimiento   y  redosificó  las  sanciones  principales,  que  en últimas quedaron el 40 meses de prisión y el equivalente  a   94   smlmv1.   

En  contra  de la citada sentencia, el mismo  sujeto   procesal   interpuso   oportunamente   el   recurso  extraordinario  de  casación.   

Recibido el proceso en la Corte el 8 de mayo  de   2013,   ese   mismo  día  le  fue  asignado  al  despacho  del  Magistrado  Ponente.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Como primera premisa para la decisión que ha  de  tomar  la  Sala,  conviene precisar que a pesar de la cantidad de personas y  delitos  investigados,  para  el  actual  momento  sólo  quedan  vinculados los  acusados  DARLINA  ESTHER  HERNÁNDEZ  RIVAS,  EDNA  YINEDT CANTER AGUIRRE, LUIS  ALBERTO  PEREIRA  RIVERA,  JAIME  LOZANO  DÍAZ,  JUAN CARLOS GALLEGO LANCHEROS,  LEONEL  PAREDES NORATO, JAIME ROJAS VILLARREAL, NIDIA ASTRID GONZÁLEZ BONILLA y  JORGE  ENRIQUE  PLATA  CHÁVEZ,  respecto  de  los  cuales  apenas  subsiste  la  declaratoria  de  responsabilidad  penal por la conducta punible de estafa agravada.   

Dicho  delito  fue  encuadrado  por  el ente  instructor      en     los     artículos     246     y     267     –numeral  1°-  del  Código  Penal  de  2000,  acorde  con  los cuales la pena oscila entre 2 y 8 años de prisión, que  deben  aumentarse  de  una  tercera parte a la mitad, arrojando en definitiva un  marco  punitivo  que  va  de  2  años  y  8  meses a 12 años de prisión, como  sanciones mínima y máxima para esa ilicitud.   

Por otra parte, de conformidad con las reglas  de  prescripción  previstas  en los artículos 83 y 86 de esa codificación, la  acción    penal    por    el    delito   de   estafa  agravada  por  el  cual  se  condenó a los procesados  prescribió  el  27  de marzo de 2013, pues, la resolución de acusación cobró  ejecutoria  el  27  de marzo de 2007, habiendo transcurrido así más de 6 años  sin que el fallo condenatorio cobrara ejecutoria.   

Ello,   porque   si   bien   luego  de  la  interrupción   del   término  prescriptivo,  producto  de  la  resolución  de  acusación  debidamente  ejecutoriada,  el  mismo vuelve a contabilizarse por la  mitad  del  señalado  en  el  artículo  83,  sin que sea inferior a 5 años ni  superior  a  10,  en  este  caso ese mínimo es de 6 años, habida cuenta que la  pena   máxima   para   la   conducta   punible  imputada  es  de  12  años  de  prisión.   

Dicho  término,  vale  aclarar, se cumplió  cuando  el  proceso  se  encontraba  en  el Tribunal Ad  quem,  surtiéndose  los traslados correspondientes al  recurso extraordinario de casación.   

En  estas condiciones, abatido por el tiempo  el  ius  puniendi  de que es  titular  el Estado, no queda a la Sala alternativa diferente a la de declarar la  prescripción,  fenómeno  que  impide  el  ejercicio  de  la  acción  penal en  cualquiera  de  las  fases  o  sedes  del  proceso  penal y, en consecuencia, de  conformidad  con  el artículo 39 del Código de Procedimiento Penal de 2000, se  decretará  la  cesación  del  procedimiento  adelantado  en  contra de DARLINA  ESTHER  HERNÁNDEZ  RIVAS,  EDNA  YINEDT  CANTER  AGUIRRE,  LUIS ALBERTO PEREIRA  RIVERA,  JAIME  LOZANO  DÍAZ,  JUAN  CARLOS  GALLEGO  LANCHEROS, LEONEL PAREDES  NORATO,  JAIME  ROJAS VILLARREAL, NIDIA ASTRID GONZÁLEZ BONILLA y JORGE ENRIQUE  PLATA CHÁVEZ.   

Como  consecuencia  de  la  decisión,  se  cancelarán  las  medidas  restrictivas  personales  o sobre bienes que se hayan  impuesto a los procesados en mención.   

Del  mismo  modo,  debe  señalarse  que  de  conformidad  con  lo  consagrado  en  el  artículo 98 de la Ley 599 de 2000, la  acción  civil  proveniente de la conducta punible ha prescrito en relación con  los penalmente responsables.   

Ahora bien, como el fenómeno jurídico de la  prescripción  se presentó cuando el proceso se encontraba en la Secretaría de  la   Sala   Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  corriéndose  el traslado a los no recurrentes, lo viable era que esta autoridad  hubiese  procedido  ipso facto  a  dar  aplicación  al  artículo  83  de  la Ley 599 de 2000, pues, una vez se  presenta  la  prescripción,  el  único  camino a seguir es su declaración por  parte  del  funcionario  judicial  que  tiene  el  proceso y no continuar con el  trámite  que  se  esté  surtiendo  en  ese momento, para que finalmente sea la  Corte,  en  este  caso,  la  que  proceda a decretar la extinción de la acción  penal.   

Un  tal  proceder  va  en  contravía  del  principio  de  celeridad  consagrado  en  el artículo 4° de la Ley 270 de 1996  -pronta  y  cumplida  administración  de  justicia-,  lo  que  de  suyo  genera  congestión  judicial  y  que  los superiores jerárquicos dediquen tiempo a ese  tipo  de  situaciones,  en lugar de utilizarlo en resolver más rápidamente los  asuntos  sometidos  a su consideración, como ha sido reiterado por la Sala, sin  que  para  este  caso  se  haya  tenido  en  cuenta  por el Tribunal Superior de  Bogotá.   

Debe  aclararse  sí,  que  respecto  de los  acusados  Jaime  Fernando  Padilla  Triana, Carlos Arturo García Patiño, Esben  Carreño  Colmenares,  César  Augusto  Castillo  Amaya,  Gustavo  Adolfo  Parra  Ramírez  y  Juan  Carlos Forero Aguacia, quienes también fueron procesados por  el  delito de estafa agravada,  en   ellos   subsiste  la  decisión  absolutoria  dictada  por  el  juzgado  de  conocimiento,  por  ser  más beneficiosa a sus intereses y no haber sido objeto  de            ataque            casacional2.   

Por lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  DECLARAR  prescritas  las acciones penal y  civil  adelantadas  en  contra  de  DARLINA ESTHER HERNÁNDEZ RIVAS, EDNA YINEDT  CANTER  AGUIRRE,  LUIS  ALBERTO  PEREIRA RIVERA, JAIME LOZANO DÍAZ, JUAN CARLOS  GALLEGO  LANCHEROS,  LEONEL PAREDES NORATO, JAIME ROJAS VILLARREAL, NIDIA ASTRID  GONZÁLEZ  BONILLA  y  JORGE  ENRIQUE  PLATA  CHÁVEZ, acusados por el delito de  estafa agravada.   

2. Como consecuencia  de   lo   anterior,   DISPONER   LA   CESACIÓN   DEL  PROCEDIMIENTO  seguido  en  contra  de los mencionados  procesados.   

3.  ORDENAR  la  cancelación  de  las medidas  restrictivas  personales  y  sobre bienes que se hayan impuesto a los sindicados  por razón de este proceso.   

4.  DEJAR  INCÓLUME la absolución que por el  mismo  delito,  se  dictó  en  favor  de  los procesados Jaime Fernando Padilla  Triana,  Carlos  Arturo  García  Patiño,  Esben  Carreño  Colmenares,  César  Augusto  Castillo  Amaya,  Gustavo  Adolfo  Parra  Ramírez y Juan Carlos Forero  Aguacia.   

Contra  este  auto  procede  el  recurso  de  reposición.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Debe  aclararse  que  el  Ad  quem  cita  en  la  parte  resolutiva  a “María Elena  Escobar”,  lo  cual  parece  obedecer  a un error de digitación o de formato,  puesto  que esta persona nunca fue acusada y ni siquiera es referida en la parte  motiva de la providencia.   

2 Así  lo  ha sostenido reiteradamente la Sala, entre otros, en pronunciamientos del 16  de   mayo  y  26  de  septiembre  de  2007,  Radicados  Nos.  24.374  y  28.264,  respectivamente.     

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