41294(22-05-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta N° 157.  

          Bogotá,   D.C.,   veintidós   (22)   de  mayo  de  dos  mil  trece  (2013).   

V I S T O S  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de la demanda de revisión presentada directamente por el condenado LUIS  ANTONIO  CASTELLANOS  QUINTERO,  en contra de quien se siguió proceso penal por  el  delito  de  estímulo a la prostitución de menores, que culminó en primera  instancia  con  fallo condenatorio proferido el 17 de septiembre de 2012, por el  Juzgado  35  Penal  del Circuito de Bogotá, en el cual se le condenó a la pena  de  10  años  de prisión. La sentencia fue confirmada por el Tribunal Superior  de Bogotá, en decisión del 26 de abril de 2012.   

LA   DEMANDA   

El condenado, quien actúa en nombre propio y  no  aporta  copia  de ninguno de los fallos ni detalla los hechos por los cuales  se  le  acusó,  directamente,  sin referirse a ninguna causal, advierte que los  sentenciadores  desconocieron la obligación de valorar en conjunto las pruebas,  así  como  el  principio  in dubio pro reo, y por ello lo condenaron. Luego, se  ocupa  de  relacionar  las  que  entiende  pruebas y su contenido, para de ellas  extractar  conclusiones  diferentes  a  las que, asevera, llegó la falladora de  primera instancia.   

Concluye  reclamando  de  la justicia que se  advierta   su   inocencia   y,   por   ello,   sea   revocada  la  sentencia  de  condena.   

El  alegato se presentó sin ningún tipo de  anexos.   

C O N S I D E R A C I O N  E S   

Dado  que  la  acción  de  revisión,  como  mecanismo  excepcional y extraordinario, busca derrumbar la intangibilidad de la  cosa   juzgada,   para  su  postulación  es  necesario  cumplir  con  estrictos  requisitos,  en ausencia de los cuales surge indefectible omitir pronunciamiento  o inadmitir la demanda.   

Esas  exigencias  se  encaminan  a  cubrir  postulados  de  legitimación,  información  y  adecuada fundamentación, pues,  sobra  anotar que la acción especialísima no representa un escenario ordinario  para  discutir  las  razones  que llevaron a emitir la decisión cubierta con la  pátina  de  la cosa juzgada, sino el medio efectivo que faculta derrumbarla una  vez determinado que los postulados de justicia fueron desatendidos.   

A esos efectos, entonces, el artículo 193 de  la  Ley  906  de  2004,  advierte  legitimados  para  presentar  la  acción  de  revisión,  al  Fiscal,  el  Ministerio  Público  y  el defensor, cuando tengan  interés   jurídico   y   hayan   sido  reconocidos  dentro  de  la  actuación  penal.   

También  la norma permite que la demanda se  instaure  por los “demás intervinientes”,   dígase  el  condenado,  pero  en  este  caso  reclama,  para  interponerla  directamente,  que “fueren abogados en  ejercicio”.   

Sobre la exigencia en comento, ya la Corte de  manera  pacífica y reiterada ha señalado, en jurisprudencia vigente tanto para  la  Ley  600  de 2000, como para el enjuiciamiento acusatorio, dado que en ambas  normatividades   se  consagra  expresamente  la  limitante  en  cita1:   

“La Sala se ha  pronunciado al respecto, así:   

“Ha  dejado  sentado la jurisprudencia de  esta  Corte  que  el  sentenciado  tiene legitimidad para promover la acción de  revisión  contra  un  fallo  adverso  a  sus intereses, pues el hecho de que no  aparezca  señalado en el artículo 233 del Código de procedimiento penal entre  sus  titulares,  en  modo alguno significa que carezca de ella para el ejercicio  de tan excepcional instrumento.   

“No  obstante esto, también ha dejado en  claro  que  la  única limitante prevista por el ordenamiento consiste en que la  demanda  se  presente  por  un  abogado  titulado  que tenga poder especial para  hacerlo,  así  sea el mismo profesional que intervino en el trámite ordinario,  o  de  un  defensor  distinto,  pues  se  trata  de una actividad posterior a la  culminación  del  proceso,  que  comprende  la  elaboración  del libelo según  precisos  requisitos  formales, la invocación de concretas causales legales, el  correcto  señalamiento  de los fundamentos jurídicos y fácticos, la relación  de  las  pruebas  que  se  aportan  para  demostrar  los  hechos  básicos de la  petición,  y  una  adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la  causal  que  se  invoca,  todo  lo cual es, evidentemente, materia de especiales  conocimientos jurídicos.   

“Por  manera  que  si  en  el sentenciado  concurre  la  calidad  de  profesional  del  derecho,  bien  puede  actuar  como  demandante  en  revisión  bajo  la  condición  de que se identifique como tal,  legitimidad  que  no  resulta  acreditada  en  el  evento contrario, dado que la  presentación  de  la  demanda  está reservada por la ley procesal a un abogado  titulado  como acto de postulación, precisamente por el carácter eminentemente  técnico  y  rogado  que  el  instrumento  ostenta”.  2   

En  efecto,  en  criterio  que  se mantiene  vigente,  sobre  la  representación  judicial  calificada  ha  expuesto la Sala  que:   

“Obedece esta limitante, a que la acción  de  revisión  corresponde  a  una  actividad  posterior  a  la culminación del  proceso,  que comprende a una actividad posterior a la culminación del proceso,  que  comprende la elaboración de libelo según precisos requisitos formales, la  invocación  de  concretas  causales  legales,  el correcto señalamiento de los  fundamentos  jurídicos   y  fácticos,  la relación de las pruebas que se  aportan  para  demostrar  los  hechos  básicos  de  la petición y una adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la causal que se invoca, todo lo  cual  es,  evidentemente,  materia  de especiales conocimientos jurídicos, como  igual  se  exige en casación (art.209 del Código de Procedimiento Penal), pues  el  hecho  de no haberse contemplado expresamente para la revisión, como sí lo  estaba  en  el  Decreto  2700  de  1991 (art.233), no puede entenderse que dicha  exigencia  hubiere dejado de regir, ya que a estos efectos el inciso último del  artículo    127    del    estatuto    procesal   establece   que   ‘En  todo  caso  si el sindicado fuere  abogado  titulado  y estuviere autorizado legalmente para ejercer la profesión,  podrá  de  manera  expresa  aceptar  y  ejercer la profesión, podrá de manera  expresa    aceptar    y   ejercer   su   propia   defensa   sin   necesidad   de  apoderado’, significando,  entonces,  contrario  sensu, que en caso de no contar con dicha calidad, siempre  deberá estar asistido por quien sí la tenga.”2   

Como  es  claro que la acción examinada fue  presentada  directamente  por  el  condenado,  de  quien  no  se  conoce que sea  profesional   del   derecho,   ello   por  sí  mismo  advierte  que  carece  de  legitimación  para  el  efecto,  razón  por  la  cual  la  Corte rechazará la  respectiva demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R     E  S     U  E     L  V     E   

RECHAZAR   la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  condenado  LUIS ANTONIO CASTELLANOS  QUINTERO, por falta de legitimidad.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                        JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTÍZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Auto  del 5 de julio de 2007, radicado 27642.   

2  Radicación  18270,  auto  del  1° de noviembre de 2001. Ver, entre otros, auto  del  20 de agosto de 2002. Radicados 20443, 20801 y 20714, autos del 11 de marzo  y 27 de mayo de 2003.   

2 Auto del 20 de  agosto de 2002 rad. 18807     

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