41293(04-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 172  

Bogotá  D.C.,  junio  cuatro (4) de dos mil  trece (2013)   

VISTOS  

Procede  la  Colegiatura  a  verificar  las  exigencias   de   crítica  lógica  y  adecuada  sustentación  en  la  demanda  casacional    presentada    por   el   defensor   del   procesado   LUIS  EDUARDO  GUERRERO SALAZAR, contra la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Cúcuta el  27  de  febrero  de  2013,  por  cuyo  medio  lo  condenó como autor penalmente  responsable  del  concurso  homogéneo  de  delitos de homicidio en Yudy    Torcoroma   Pinzón   Lozano   y  Leidy  Johana León Garavis,  decisión  a  través  de la cual fue revocado el fallo absolutorio proferido el  21  de  junio de 2012 por el Juzgado Primero Penal del Circuito con funciones de  conocimiento de Ocaña.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  averiguatorio   fueron   sintentizados   por   el  ad  quem en los siguientes términos:   

“El  día 13 de  abril  de  2011,  a  las  9:30 de la mañana, la central de radio de la Policía  Nacional  informó  haber  encontrado  los  cuerpos  sin  vida  de  dos  mujeres  identificadas  como  YUDY  TORCOROMA PINZÓN SOLANO y LEIDY JOHANA LEÓN GARAVIS  dentro  de  la  residencia  ubicada  en  la  calle  13  A  No.  10  –  55 del Barrio La Palmita de Ocaña,  así,  luego  de  las  labores  investigativas  adelantadas desde ese momento se  logró  establecer  que  LUIS  EDUARDO  GUERRERO SALAZAR desde la noche anterior  hasta  horas  de  la  madrugada departió con la víctima YUDY TORCOROMA PINZÓN  SOLANO  en  el establecimiento Churros Café Bar, con quien tiempo atrás había  mantenido  una  relación  amorosa,  seguidamente se dirigió a la residencia de  YUDY,  la  cual  compartía  con  LEIDY JOHANA LEÓN GARAVIS, lugar donde fueron  encontrados  los  cadáveres  de  estas  dos  mujeres,  que  según el análisis  médico  legal  fueron  atacadas  con arma cortopunzante, reflejando dos heridas  YUDY   TORCOROMA   PINZÓN   LOZANO  y  nueve  heridas  en  LEIDY  JOHANA  LEÓN  GARAVIS”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 9 de julio de 2011  ante  el  Juzgado Segundo Penal Municipal con control de garantías de Ocaña se  impartió  legalidad  a  la  captura  de  LUIS EDUARDO  GUERRERO  SALAZAR, oportunidad en la cual la Fiscalía  le  imputó  la  comisión del concurso de delitos de homicidio, a la cual no se  allanó.   

En  la  misma  diligencia, a instancia de la  Fiscalía  le  fue  impuesta  medida  de  aseguramiento de detención preventiva  intramural.   

          Una  vez  presentado  el  escrito  de acusación, ulteriormente tuvo  lugar  la  correspondiente  audiencia,  en  la cual la Fiscalía insistió en la  imputación    de   los   referidos   delitos,   sin   que   el   procesado   se  allanara.   

Surtido  el  debate oral, el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento de Ocaña profirió fallo el  21  de  junio  de  2012,  por  cuyo  medio absolvió a  GUERRERO  SALAZAR.  Impugnada  esta  decisión  por la  Fiscalía,  el  Ministerio  Público  y el apoderado de la víctima, el Tribunal  Superior  de  Cúcuta  la  revocó mediante sentencia del 27 de febrero de 2013,  para  en su lugar condenarlo a la pena principal de cuatrocientos (400) meses de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  veinte  (20) años, como autor penalmente responsable  del concurso de delitos objeto de acusación.   

          En  la misma providencia le fue negada la suspensión condicional de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva  de  la  intramural, y se ordenó su captura.   

Contra   el   proveído  del  ad  quem el defensor del acusado interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  y  allegó  el  respectivo libelo, cuya  admisibilidad se estudia en este auto.   

EL LIBELO  

          El  recurrente  formula  seis (6) cargos por violación indirecta de  la   ley   sustancial,  los  cuales  propone  y  desarrolla  en  los  siguientes  términos:   

1.                 Primer       cargo:      Falso  raciocinio   

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  casación  reglada  en  el  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004, el defensor  manifiesta  que  el  Tribunal  erró al analizar los elementos estructurales del  indicio   en   cuanto   colige   que   LUIS  EDUARDO  GUERRERO   pudo  ingresar  a  la  residencia  de  las  víctimas  sin  violentar  las  cerraduras,  sin  tener  en cuenta que bien pudo  ocurrir  que  quien  cometió  los  homicidios tuviere cercanía con las occisas  para  acceder  al inmueble, o que fuera posible el ingreso por otro lugar, o que  no  fuera  lo  suficientemente  seguro,  o  que un experto en cerraduras hubiera  violado    la    seguridad,    o    que    un   tercero   tuviera   llaves   del  apartamento.   

          Destaca  que  en  la  actuación  se probó que se podía acceder al  inmueble  corriendo  un  vidrio  que permitía maniobrar la cerradura, de manera  que el ingreso al inmueble no era seguro.   

Advera    que   si   bien   Eliécer  Vega declaró que un día luego  de  departir  unas  cervezas  con  el  procesado  lo  llevó  al  apartamento de  Yudy  Torcoroma, e ingresó  con  su  propia llave, olvidó el Tribunal que la residencia de la víctima para  cuando  ocurrió  el  suceso relatado por el declarante no era la misma de donde  ocurrieron los hechos motivo de ese diligenciamiento.   

          Concluye  que  “realizando la inferencia  lógica  que  conecta el hecho indicante con el hecho indicado frente al indicio  que  la  cerradura  de entrada principal del inmueble donde se dieron los hechos  de  marras  no  fuera forzada y que por tanto quien cometió el ilícito era una  persona  de la confianza de las víctimas siendo el señor LUIS EDUARDO GUERRERO  SALAZAR  especialmente  por  lo que declara el señor ELIÉCER VEGA MARTÍNEZ se  puede  determinar que la relación de causalidad que debe existir entre la causa  y  el  efecto,  no  tanto  el  hecho del cual sea parte (hecho indicador, que de  todos  modos  debe estar demostrado) sino la operación mental anexa a ese hecho  y  mediante  el  cual  se  concluye de esa existencia tácita de lo que se busca  demostrar,  no  arroja  un  resultado  con  el  que  el Tribunal concluye siendo  errático  en  su  raciocinio no arrojando para el ad quem el resultado esperado  conforme  a la operación mental edificada sobre el hecho indiciario”.   

          Más  adelante  refiere que “la ausencia  de  premisa  en  la  formación de la prueba indirecta enseña que la deducción  contraría principios de lógica”.   

          Con  base  en  lo  anterior, el defensor solicita a la Sala casar la  sentencia   de   condena,  para  en  su  lugar  proferir  fallo  absolutorio  de  reemplazo.   

          2.        Segundo cargo: Falso raciocinio   

          Afirma  el demandante que el Tribunal tuvo como hecho indicante para  deducir   responsabilidad   penal   a   LUIS  EDUARDO  GUERRERO,  que  éste y Yudy  Torcoroma  Pinzón  tenían  una relación no continua  desde  hace  14  años,  caracterizada  por ser conflictiva, con antecedentes de  reacciones  violentas  de  aquél para con ella. Sobre el particular expresa que  cuando  dicha  relación  comenzó  la víctima tenía 16 años, mientras que su  asistido  tenía  13  años  y  fueron  amigos del colegio; sobre los conflictos  entre  ellos  sólo  se  tiene  la  información  suministrada  por Willian  Celis,  quien  dio  cuenta de un  episodio.   

          Considera   que  el  ad  quem  incurrió  en falso raciocinio, pues no hay declaraciones sobre la  referida   situación   de   violencia   entre   el   procesado  y  Yudy  Torcoroma, máxime si no es creíble  que    durante    14    años    hayan   mantenido   dicha   relación   en   la  clandestinidad.   

          A  partir  de lo anterior, el censor solicita la casación del fallo  atacado,  para  que  en  su  lugar  se dicte sentencia absolutoria a favor de su  procurado.   

3.                 Tercer       cargo:      Falso  raciocinio   

          Afirma   el   impugnante   que   el   ad  quem  tuvo  en  cuenta  para  imputar a su asistido la  comisión  de  los delitos investigados, que en las horas de la mañana del día  de  los  hechos  viajó  intempestivamente de Ocaña a Bucaramanga, amén de que  negó  a  los  familiares  de  la  víctima  que  hubiera departido con ella esa  noche.   

          Considera   “una  lógica  absurda  la  deducción  del  Tribunal” referida a que al recibir  las   llamadas   de   los   familiares  de  una  de  las  occisas,  LUIS  EDUARDO GUERRERO viajó de inmediato  a   Bucaramanga.  Puntualiza  que  “la  conclusión  señalada  es  ilógica,  porque los hechos indicadores son circunstanciales, de  manera  que  no  es posible predicar certeza de dolo, porque en la creación del  indicio  el  juicio  es  equivocado”, se modo que se  incurrió  “en el sofisma de petición de principio,  así  como  en  el del tercio excluso, porque de los probados hechos indicadores  partió  para  llegar  al indicio de huellas o rastros del delito, pero llevando  la     inferencia     más     allá     de    lo    que    encierra”.   

          Entonces,  depreca  la  casación del fallo, para que en su lugar se  absuelva al acusado.   

4.                 Cuarto       cargo:      Falso  raciocinio   

          Considera  que el Tribunal erró en la inferencia lógica al deducir  que  los  familiares  y  amigos  de  la  víctima  sabían  del  encuentro entre  LUIS  EDUARDO  GUERRERO  y  Yudy    Torcoroma,   sin  establecer  de quienes se trataba, amén de que debieron ser citados a declarar.  De  otra  parte  indica  que  las  llamadas que se dice fueron efectuadas por el  acusado  a Amparo Pinzón o a  Germán Coronel, no aparecen  claramente       establecidas       en       el       estudio       link   efectuado   sobre   los  abonados  celulares.   

          A  partir  de  lo  dicho, el defensor solicita casar la sentencia de  condena,  para absolver a su asistido.   

5.                 Quinto       cargo:      Falso  raciocinio   

          Indica  que  el  Tribunal sustentó el proveído condenatorio en que  el    acusado    y   Yudy   Torcoroma   estuvieron   hasta  la  madrugada  en  un  bar  consumiendo  bebidas  alcohólicas,  de  donde  luego se fueron al lugar de residencia de aquella; que  sostenían  una  relación  afectiva conflictiva; que el procesado tenía llaves  de   la   casa  de  la  víctima;  que  LUIS  EDUARDO  GUERRERO  viajó esa madrugada en forma intempestiva a  Bucaramanga,  e  inicialmente  negó a amigos y familiares de ésta que hubieran  departido,  pero  luego lo aceptó, precisando que no tenía nada que ver son el  homicidio.   

          Luego  de  transcribir  apartes  de la actuación se pregunta si las  premisas  del  tribunal  son  suficientes como hechos indicantes para deducir la  responsabilidad   penal   de   su   procurado.   Refiere   que   “como  la  experiencia  enseña que ninguna persona conciente de sus  actos  los  lleva a cabo sin motivo, cualquiera que sea, positivo o negativo, el  Tribunal  tenía que establecer las razones para imputarle responsabilidad penal  al enjuiciado”.   

De  otra  parte  asevera que el ad    quem   tergiversó   los   hechos  indicadores y violó los principios de la lógica y la experiencia.   

          Añade  que  no  se  constató  la  razón  por la cual Yudy     Torcoroma    y    Leidy  Johana fueron brutalmente atacadas,  y  tampoco se estableció por qué motivo LUIS EDUARDO  GUERRERO   tendría  razones  para  proceder  de  tal  forma.   

          Con  base  en  lo  expuesto,  el  defensor solicita la casación del  fallo  impugnado,  para  que  se  dicte  en  beneficio de su procurado decisión  absolutoria.   

6.           Sexto cargo: Falso raciocinio   

          Luego  de volver a recabar sobre los pilares fundamento del fallo de  condena,  el  defensor  manifiesta que “la totalidad  de  los indicios por lo que a través del presente escrito en su totalidad se ha  afirmado  y sustentado no convergen ni concurren entre sí, ya que la cadena que  los  sostendría  se  bifurcó  y desligó las inferencias sacadas de los hechos  indicadores.  El  fallo  está  montado sobre conjeturas, ideas y opiniones, que  también  divergen  en  sus contextos narrativos. Los indicios graves elaborados  por  el  Tribunal  divergen  entre sí, ya que los hechos indicadores que fueron  base  del  juicio inferencial, fueron distorsionados porque se les hizo decir lo  que  no  confirman.  La  gravedad  que  se  dedujo  de  ellos es el resultado de  inferencias subjetivas”.   

          Con  fundamento  en  lo  anotado, el censor depreca la casación del  fallo   objeto   de   impugnación,   a   fin  de  conseguir  para  LUIS  EDUARDO  GUERRERO  una sentencia de  absolución.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ha  puntualizado  la Corte que si bien en el  estatuto  procesal  de 2004 no media distinción entre el recurso extraordinario  por  la  vía común y por la discrecional en cuanto se marginó la exigencia de  la  cantidad  de  pena  máxima del delito para acceder a dicha impugnación, es  claro  que  corresponde  al  recurrente  demostrar  el  quebranto  de derechos o  garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación del recurso y  demostrar  la  necesidad del fallo de casación para cumplir alguno de los fines  establecidos  por el legislador en su artículo 180, esto es, la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y  la  unificación de la  jurisprudencia,  so  pena de resultar inadmitida la demanda, según lo establece  el artículo 184 de la citada legislación adjetiva.   

         En  el  examen  de  los  requisitos  de  admisibilidad  de  los libelos casacionales, es deber de la Sala constatar en la  formulación  y  desarrollo  de las censuras el acatamiento de las exigencias de  lógica   y    pertinente  demostración  definidas  por  el  legislador  y  desarrolladas  por la jurisprudencia, con el fin de evitar la transformación de  este   recurso   extraordinario   en   una  instancia  adicional  a  las  ordinarias.  Tales  requisitos  se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Corte  en  su función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

          Además,  de conformidad con el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  “si  el demandante carece de interés, prescinde de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de  sustentación”  (subrayas fuera de texto), el libelo  se inadmitirá.   

Como  el  casacionista en los seis reproches  propuestos  alude  a  la  violación  indirecta de la ley sustancial derivada de  errores  de  hecho  por  falso  raciocinio,  la  Corte echa de menos un criterio  específico  de  selección,  y  advierte  su  evidente  falta de articulación,  circunstancia  por  la cual cada uno de los reparos carece de aptitud suficiente  para  de manera insular derruir la presunción de acierto y legalidad del fallo,  dado  que,  en  caso  de prosperar, subsistirían otros soportes de la decisión  atacada  que  la  mantendrían  incólume,  situación  que  denota la autónoma  intrascendencia  de  los  cargos,  como  que  debieron  ser propuestos de manera  conjunta  y  sin  dejar  apartes  capaces  de  cimentar  las  conclusiones de la  providencia.   

En  tal caso, correspondía al recurrente no  proponer  varios  cargos  independientes,  seis (6) en este caso, sino un único  reproche  con fundamento en la causal primera de casación, cuerpo segundo, esto  es,  por violación indirecta de la ley sustancial derivada de errores por falso  raciocinio,  es  decir,  por  yerros de hecho en punto de la apreciación de las  pruebas,  los  cuales  confluyen,  en  su  criterio,  en  el quebranto de la ley  sustancial.   

          Es  frecuente que se confundan los cargos,  reparos,    reproches   o  censuras  con  los  errores  o    yerros      y,      por     ejemplo,     se     propongan     –   como  en  este  caso  –   varios   reparos   por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, cada uno fundado en un yerro propio de dicha  causal  y  todos  en  procura  del mismo cometido, sin tener en cuenta que de no  formularlos   en  forma  articulada  y  conjunta,  individualmente  considerados  carecen  de  aptitud  suficiente  para  de manera insular derruir el fallo, dado  que,  en caso de prosperar, subsistirían otros soportes de la decisión atacada  que  la  mantendrían  indemne,  circunstancia que denota intrascendencia de los  cargos1     y     falta     de     técnica2.   

Advierte la Sala que en el rito casacional es  posible  plantear  varios  errores  de  igual o diversa naturaleza dentro de una  censura  o  cargo, siempre que entre ellos no haya contradicción. Así pues, no  podría  invocarse  simultáneamente  dentro  de un reproche, un falso juicio de  existencia  por  omisión  de determinado medio probatorio, y a la par, respecto  de  esa  misma  prueba  postular un falso juicio de identidad por cercenamiento,  pues  o  el  medio  de convicción fue marginado, o fue mutilado, circunstancias  sustancialmente diversas y excluyentes.   

También  resulta contrario a la técnica de  este  recurso  extraordinario  que  dentro  del  mismo  cargo se invoquen varias  causales            de           casación3,  como cuando sincrónicamente  se  denuncia la violación directa e indirecta de la ley sustancial, pues en tal  caso   se   quebranta   el  principio  de  autonomía  de  las  causales,   

según  el  cual,  a  cada  una  de  ellas  corresponde  un  objeto  y  un  discurso  que les son propios, máxime cuando la  primera   tiene   por   objeto   una   problemática   exclusivamente  jurídico  – conceptual, mientras que  la    segunda    se    perfila   hacia   la   indebida   ponderación   de   las  pruebas.   

Es  oportuno  señalar  que  con base en una  misma   causal   pueden   edificarse   varios  cargos,  como  cuando  ellos  son  excluyentes,  cada  uno  sustentado  en  uno  o más errores no contradictorios.  Piénsese  en  quien invoca dos reproches, ambos bajo la égida de la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial;  el primero, sustentado en errores por falso  juicio  de  identidad  y  falso  raciocinio  respecto  de  la  misma prueba para  deprecar  la  declaración  de inocencia del procesado, y el segundo, apoyado en  sendos  falsos juicios de existencia sobre dos medios probatorios, en procura de  conseguir  el  reconocimiento  de  un  estado  de  ira e intenso dolor. En estas  hipótesis,  aunque las pretensiones son sustancialmente excluyentes (una en pro  de  la  declaración  de  inocencia,  la  otra en busca de la disminución de la  pena),  procede  de  manera adecuada el actor al proponerlas de manera separada,  en   diversos   cargos   y   colocando  a  la  segunda  como  sucedánea  de  la  primera.   

Efectuadas  las  anteriores  precisiones, es  claro  que  el  demandante  se  sustrae  de  las  exigencias  para acudir a este  mecanismo  de impugnación extraordinaria, pues en primer término, propuso seis  cargos  por  el mismo motivo casacional, en segundo lugar no dijo de qué manera  se  produjo  el  quebranto  mediato de la ley sustancial (falta de aplicación o  aplicación  indebida),  y en tercer lugar no asumió las exigencias inherente a  la censura de la prueba indiciaria.   

En   efecto,  si  bien  el  defensor  hace  explícito  su  interés  en atacar la prueba indiciaria, no se percata que para  emprender  tal  cometido  debía identificar con claridad si la equivocación se  cometió  respecto  de  los  medios  demostrativos de los hechos indicadores, la  inferencia  lógica,  o  en  el  proceso  de valoración conjunta al apreciar la  articulación,  convergencia  y concordancia de los varios indicios entre sí, o  entre  éstos  y  las  restantes pruebas, para llegar a una conclusión fáctica  desacertada.   

Tampoco  tiene  en  cuenta  que  si el error  recayó   en   la   apreciación   del   hecho   indicador,   en   cuanto   debe  acreditarse   necesariamente  con  otro  medio de prueba, imprescindible le  resultaba  establecer  si  se  trató  de un yerro de hecho o de derecho, a qué  especie corresponde y cómo se acredita su ocurrencia en el asunto.   

Ahora, olvida que si el error se ubica en el  proceso  de  inferencia  lógica,  ello  supone partir de aceptar la validez del  medio  con el cual se acredita el hecho indicador y demostrar que el juzgador en  su  apreciación  se  apartó  de  las leyes de la ciencia, los principios de la  lógica  o  las  reglas  de  la  experiencia, para acto seguido señalar en qué  consiste  y  cuál  es su aplicación correcta, así como su trascendencia en la  decisión impugnada.   

Igualmente,  no atiende que si lo pretendido  es  denunciar  un  error de hecho por falso juicio de existencia de un indicio o  un  conjunto  de  ellos, lo primero que debe acreditar es la existencia material  en  el proceso del medio con el cual se evidencia el hecho indicador, la validez  de  su aducción, qué se establece de él, cuál mérito le corresponde y luego  de  realizar  el  proceso  de inferencia lógica a partir de tener acreditado el  hecho  base,  exponer el indicio que se estructura de conformidad con las reglas  de  la  experiencia,  para  ahí  sí,  poner  de  presente  su  articulación y  convergencia con los otros indicios o medios de prueba.   

En suma, palmario resulta en punto del ataque  a  la  prueba  indiciaria,  que  el  censor no se sujeta a las reglas lógicas y  argumentativas  para configurar de manera adecuada su censura, circunstancia que  permite  advertir  serias  incorrecciones  lógicas  y  de  acreditación  en el  libelo.   

Ahora, si el reclamo se encontraba dirigido a  denunciar   falsos   raciocinios,   era  su  obligación  establecer  qué  dice  concretamente  el  medio  probatorio,  qué  se  infirió de él en la sentencia  atacada,  cuál  fue  el  mérito  persuasivo  otorgado, determinar el postulado  lógico,  la  ley  científica  o  la  máxima de experiencia cuyo contenido fue  desconocido  en  el fallo, debiendo a la par indicar su consideración correcta,  identificar   la   norma   de   derecho  sustancial  indirectamente  excluida  o  indebidamente  aplicada y luego, demostrar la trascendencia del error expresando  con  claridad  cuál debe ser la adecuada apreciación de aquella prueba, con la  indeclinable  obligación  de acreditar que la enmienda del yerro daría lugar a  un  fallo  esencialmente diverso y favorable a los intereses de su representado,  proceder no asumido por el censor.   

Las  citadas imprecisiones del recurrente   contrarían   la  exigencia reglada en el artículo 184  DE  LA  Ley  906 de 2004, según el cual, la  demanda  debe  expresar  “de manera  precisa   y  concisa  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos” (subrayas  fuera de texto).   

De  acuerdo  a  lo anterior, es claro que en  evidente  olvido  de  la  dual  presunción  de acierto y legalidad de la que se  encuentra  revestido  el fallo, el casacionista únicamente orientó su esfuerzo  a  exponer  en  forma  imprecisa y desorganizada que no estaba de acuerdo con el  sentido  de  la  sentencia,  pero sin detenerse a observar las reglas propias de  este  medio  de  impugnación,  proceder  inaceptable en este recurso de índole  extraordinaria,   no  instituido  para  alargar,  sin  más,  el  curso  de  las  instancias,  sino  para denunciar errores de los falladores en la aplicación de  la  ley,  la  apreciación  de  las  pruebas  o  la  legitimidad  y  validez del  diligenciamiento.   

Los   mencionados  equívocos   en   el   discurrir  de  la recurrente  imposibilitan  a  la Sala acometer el estudio de la demanda, pues si no se trata  de  un  alegato  de  libre  confección,  su presentación con base en análisis  probatorios  fragmentarios  e imprecisos, y sin atenerse a las reglas lógicas y  argumentativas  que  la gobiernan, obliga a la Sala a inadmitirla de acuerdo con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de la Ley 906 de 2004, pues en virtud del  principio  de  limitación  propio  del  trámite  casacional,  la  Corte  no se  encuentra facultada para enmendar tales incorrecciones.   

Además,  no  se  observa  con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del curso de la  actuación  procesal, violación de derechos o garantías del acusado, como para  adoptar  la  decisión de superar los defectos de la demanda y decidir de fondo,  según   lo   dispone   el   inciso   3º   del   artículo  184  de  la  citada  legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda    de    casación    presentada         por         el defensor de  LUIS    EDUARDO    GUERRERO    SALAZAR,   por  las  razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley  906 de 2004, es facultad de la parte demandante elevar petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO              JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto del 9 de noviembre de 2009. Rad. 32244.   

2 Cfr.  Sentencia del 26 de enero de 2011. Rad. 31021.   

3 Cfr.  Auto del 3 de diciembre de 2009. Rad. 32984.     

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