40940(19-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 189  

Bogotá,  D. C., junio diecinueve (19) de dos  mil trece (2013).   

VISTOS:  

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Pasto,  mediante  auto proferido el 6 de febrero de 2013, resolvió acceder a la  solicitud  de  preclusión  presentada  por  el  Fiscal  Sexto Delegado ante esa  Corporación,  a  favor  de  SOL DEL PILAR MELODELGADO  PABÒN,  Fiscal  19 Seccional de la citada ciudad, por  atipicidad  de  la  conducta, en el curso de la investigación que se adelantaba  por el delito de prevaricato por acción.   

El apoderado de las víctimas inconforme con  esa decisión, presentó recurso de apelación en su contra.   

HECHOS:   

En  el  mes  de  agosto  de  2005, el señor  AMADO    GIRALDO  TRUJILLO  BASANTE, en su interés  por  adquirir  un cupo para un vehículo de servicio público, acudió al señor  JOSÈ    ASDRÙBAL    ROMERO   CALVACHE,    vinculado   al   Ministerio   de   Transporte   como   técnico  administrativo,  quien  le  informó  que  no había nuevas asignaciones para el  registro  de  vehículos,  pero  que éste podría obtenerse en el evento en que  otro    automóvil    de    las   mismas   características   se   sometiera   a  “chatarrización” y dejara vacante la plaza respectiva.   

Seguidamente,   el   señor   ROMERO   CALVACHE,   enterado   de   las  inquietudes  del  señor  GIRALDO TRUJILLO,  ofrece  su  intermediación  para  la  consecución de la vacante  pretendida,  aduciendo  que  por  su  cargo  le  era  posible  enterarse  de  la  información que él requería.   

Días  después,  el funcionario   realiza  una  llamada  telefónica  al  particular  interesado,  informándole  que  había  logrado obtener el cupo del  automotor  de  placas  VSJ 754, y que como “anticipo  del  negocio”  debía  entregarle  la  suma  de ocho  millones  de  pesos  ($8.000.000);  pago  que  en  efecto  se  realizó  el 2 de  septiembre  del citado año, suscribiéndose como garantía el contrato de venta  de    “DOCUMENTOS   DE   VEHÌCULO”1,  en  el que una de las partes se comprometía a cancelar la suma de  once  millones de pesos ($11.000.000), mientras que la otra a conceder los datos  requeridos  para la obtención del “cupo”  de  dicho  automotor,  fijándose  un  plazo  de  60 días para  ello.   

Empero,   vencido  dicho  término  y  las  prórrogas   acordadas   para   que  ROMERO  CALVACHE  cumpliera     sus     obligaciones,    AMADO  GIRALDO decidió presentar denuncia  en su contra.   

Le  correspondió la investigación de tales  hechos  denunciados  a  la Fiscalía 19 Seccional de Pasto, la que definió el 6  de  abril  del  mismo  año  situación  jurídica  al  investigado JOSÈ    ADRUBAL    ROMERO    CALVACHE,  imponiéndole  medida  de  aseguramiento consistente en detención domiciliaria,  al estimarlo como posible responsable del delito de concusión.   

Posteriormente, al asumir la titularidad del  referido  despacho la doctora SOL DEL PILAR MELODELGADO  PABÒN,  se  dispuso  el  cierre de la investigación,  mediante   proveído   del   27  de  mayo  de  20102, bajo la consideración de que  el término de instrucción estaba vencido.   

Notificada  la  defensa  de  esa  decisión,  presentó  una  solicitud  probatoria  ante  la  Fiscal,  quien  para resolverla  adelantó  un  análisis  acucioso de las actuaciones adelantadas por quienes le  habían  antecedido  en  la  titularidad  del  despacho,  percatándose  en  ese  instante  de  la  omisión  de  la  práctica  de  una  prueba solicitada por el  indagado  durante su injurada, por lo que el 4 de junio de 2010 decidió revocar  tal  proveído  de  clausura  de  instrucción,  como  quiera  que  éste  no se  encontraba   ejecutoriado,  expresando  como  motivo  de  la  variación  de  su  criterio,  la  necesidad  de  otorgar  las  garantías  necesarias para el pleno  ejercicio   del  derecho  de  contradicción,  y  por  la  misma  vía,  revocó  oficiosamente  la  medida  de  aseguramiento  referida, argumentando carencia de  elementos  de  juicio  para demostrar la existencia de los elementos objetivos y  subjetivos  del  tipo  penal  de  concusión; concediendo, por ende, la libertad  inmediata del señor ROMERO CALVACHE.   

Contra  la referida providencia el apoderado  de  la  parte  civil  presentó  recurso  de  apelación,  el  que una vez fuera  concedido,  permitió  a  la  segunda  instancia del ente instructor conocer los  motivos  de  su inconformidad, respecto de los cuales decidió el 16 de julio de  2010  revocar  la orden referente a dejar sin efectos la medida de aseguramiento  y  confirmar la revocatoria oficiosa del cierre investigativo, al colegir que no  existía     “prueba    sobreviniente”    que    le    permitiera    al   a  quo  revocar  la medida cautelar; así como, que no se  había agotado el término de la instrucción.   

Tras  practicarse algunas pruebas, la Fiscal  cerró   formalmente   la   investigación  y  calificó  el  sumario,  mediante  resolución   del  30  de  septiembre  de  2010,  considerando  que  los  hechos  investigados  se  adecuaban al tipo penal de estafa, el que por ser querellable,  había   caducado,  por  lo  que  devenía  imperioso  proferir  resolución  de  preclusión de la investigación y el archivo del expediente.   

Apelada la aludida decisión por el apoderado  de  la parte civil, fue revocada en segunda instancia la mencionada providencia,  mediante  decisión  del  11  de  septiembre de 20123,  para  en  su  lugar dictarse  resolución de acusación por el delito de concusión.   

Con  ocasión  de  la denuncia presentada en  contra  de  la  Fiscal  19  Seccional de Pasto, SOL DEL  PILAR  MELODELGADO  PABÓN,  se dio inicio al presente  proceso  penal,  con  el objeto de establecer las posibles conductas punibles en  que   hubiera  podido  incurrir  la  funcionaria  al  momento  de  proferir  las  decisiones   de   revocatoria   de   cierre   de   investigación  y  medida  de  aseguramiento,  calendada  el 4 de junio de 2010; así como la de preclusión de  la  investigación  a  favor  de JOSÈ ASDRUBAL ROMERO  CALVACHE,   el  30  de  de  septiembre  de  la  citada  anualidad.   

ANTECEDENTES:  

    

1. La  queja  fue  repartida  a  la  Fiscalía  Sexta Delegada ante el Tribunal Superior de Pasto, donde se trazó el  respectivo    programa    metodológico,  de conformidad con lo dispuesto en el artículo 207 del Código de  Procedimiento  Penal y se ordenó, a través de investigador del Cuerpo Técnico  de  Investigación:  (i)  Inspeccionar  el  proceso  No.153552,  esto  es,  a la  investigación  adelantada por la Fiscalía 19 Seccional del Pasto en contra del  señor  JOSÉ  ASDRUBAL  ROMERO  CALVACHE;  acopiar  los  elementos  de prueba pertinentes para establecer la  calidad  de  servidora  pública  de la doctora SOL DEL  PILAR  MELODELGADO  PABÒN.  (iii)  Escuchar  en  interrogatorio  a  la indiciada; (vi) entrevistar al señor  ERNESTO   MUÑOZ  y  a  la  señora     YENITH    ISABEL    FAJARDO,     quienes     actuaron,   respectivamente,   en   calidad   de  asistente  del despacho y abogada del sindicado en  la investigación penal  de  los  hechos  concusionarios  denunciados por AMADO  GIRALDO TRUJILLO.     

    

1. Luego de  analizar  las  evidencias  recolectadas,  el  Fiscal  solicitó ante el Tribunal  Superior  de  Pasto  la  preclusión  de  la  indagación  seguida a   SOL   DEL   PILAR  MELODELGADO  PABÒN,  con fundamento en la causal prevista en el numeral 4º  del   artículo  332  de  la  Ley  906  de  2004,  arguyendo  atipicidad  de  la  conducta4 investigada.     

    

1. En auto  proferido  el  28  de  febrero de 2013, la Corporación de instancia decretó la  preclusión  a  favor  de  la  funcionaria  judicial,  al considerar atípica la  conducta  denunciada  por  ausencia  del elemento subjetivo. Decisión contra la  que  el  apoderado de las víctimas presentó recurso de apelación que ahora la  Sala procede a resolver.     

El        AUTO    IMPUGNADO:   

Una  vez  la Sala Penal del Tribunal enuncia  los  planteamientos  esbozados  por  el  Fiscal  Delegado  en  su  solicitud  de  preclusión,  en  la  que  se  afirma  que  la  conducta de la juez MELODELGADO     PABÒN    no  cumple con los elementos objetivos exigidos por el tipo penal de  prevaricato,  en  tanto que si bien son discutibles sus decisiones, estas no son  “descabelladas”   ni  manifiestamente  contrarias  a  la  ley;  resuelve precluir con fundamento en la  ausencia  del  dolo  en el comportamiento,   pues  consideró  que  las  decisiones  proferidas  por  la entonces titular de la Fiscalía 19 Seccional no se allanaba  siquiera  al  segmento  subjetivo  exigido  por  el  legislador  en el delito de  prevaricato   contenido   y   sancionado   en   el  artículo  413  del  Código  Penal.   

Con el propósito de sustentar su decisión,  el  a  quo hace un detallado  recuento   del   desarrollo   de  la  actuación  adelantada  por  la  indiciada  MELODELGADO    PABÒN,  destacando  que  el auto del 4 de junio de 2010, en lo  referente  a  la  revocatoria  de  oficio  del  cierre investigativo,  “es  una  figura  extraña y amorfa en el derecho penal”, y que  la  interpretación  del artículo 15 de la Ley 600 de 2000, en la que basó sus  decisiones  la  indiciada,  “se  antoja excesiva…  forzando  la máxima en cuestión, lo que de suyo significa extralimitarse en el  uso  de  las  funciones.”5, por  lo   que   colige  “se  trata  de  una  resolución  manifiestamente  contraria [a Derecho]”.   

En  cuanto  a la decisión de la revocatoria  directa  de  la  medida  de  aseguramiento,  contenida en el referido proveído,  consideró   que   las   razones   expuestas   por   la  Fiscal  “no  armonizan  con  ninguna  de  las  dos hipótesis incursas en el  artículo  363 del Código de Procedimiento Penal”, y  bajo  la  tesis  de que “los servidores públicos…  exclusivamente  pueden  ejecutar  sus funciones según lo reglado por la ley, so  pena   de   sanciones   de  variada  índole”,   concluye   que   el   proveído  es  “palmariamente  contrari[o] a lo reglado por  la ley”.   

Divergente fue el criterio de la Corporación  de  instancia  en  lo  atinente  a  la  calificación  sumarial emitida el 30 de  septiembre de 2010, pues consideró:   

“Sobre  el  punto,  no  es  necesario  adelantar grandes deliberaciones, pues considera esta  Sala  que  la  valoración que la doctora MELODELGADO PABÒN le imprimió al haz  probatorio  está  blindada  por  la  independencia  y autonomía judicial, pues  fruto  de  esas potestades, la concepción jurídica de la indiciada la llevó a  pensar  que  los  hechos  de su conocimiento se enmarcan en el delito de estafa.  Luego,  si  bien  bastante  discutible  aquella  imputación,  la  misma  no  es  disparatada  y  por ende no se puede predicar que esa  actuación  sea  manifiestamente  contraria a la ley6.(…) habida cuenta que sobre  el  punto  perviven  varias interpretaciones, como por ejemplo, la realizada por  el     Ministerio     Público”     7(Subrayas por  fuera del texto original).   

Empero, agrega la Corporación de instancia,  que  los  elementos de prueba dan cuenta de que existe atipicidad subjetiva, por  cuanto  “El  motivo  que  tuvo  la  indiciada  para  revocar  el  cierre  de  la  investigación fue la de garantizar el derecho a la  defensa  y  la  búsqueda  de  mayores  elementos de juicio en pro de lograr una  investigación  integral”8. Una  decisión   que   evaluó   el   a   quo    como    un    “arma    de   doble  filo”,  en el entendido en que si bien podría haber  beneficiado   al   investigado,   también   podría   haberle   sido   de  sumo  perjudicial.   

Razón por la que aceptó como demostrado que  la  Fiscal  19  Seccional  “actuó convencida de la  juridicidad  de  sus  actos”;  los  que,  a  su vez,  afirma,  no  afectaron el bien jurídico de la administración de justicia,  sino    que   generaron   un   aprestigiamiento   del   mismo,   “por  aparecer  el estamento respetuoso y decidido en la protección  de    las   garantías   de   los   procesados.”9   

Igual predicamento, aplicó el Tribunal, a la  decisión  de  revocatoria directa de la medida de aseguramiento, por considerar  que  como  “en  criterio  de  la  indiciada  no  se  configuraba  el  delito  de  concusión  sino  de  estafa, y sabiendo que sería  imposible  adelantar  una  investigación penal por ese punible, merced a que no  se  cumplía  el requisito de procedibilidad al vencerse el término para incoar  la  querella,  estimó  posible dejar libre al investigado, pues de lo contrario  sería  alargar  injustificadamente  la  privación de la libertad por fácticos  que  a  su  juicio  no  se  enmarcan  en  el  injusto  enrostrado”10.   

Así,    concluyó:    “los  actos revocatorios de la etapa investigativa y de la medida de  aseguramiento,  son  inocuos  e inofensivos, no afrentan el bien jurídico de la  administración   pública,   motivo   de   peso  suficiente  para  decretar  la  preclusión   instada.”11   

LA   IMPUGNACIÓN:  

El  apoderado de las víctimas se opuso a la  preclusión,   manifestando   su   inconformidad  respecto  de  los  fundamentos  esgrimidos  por  el  Tribunal  Superior  de  Pasto  al  momento de desestimar la  existencia   de   conducta   prevaricadora,  afirmando  que  el  “dolo  se  encuentra  inmerso  en  las  providencias  con  contenido  prevaricador”,  por cuanto los fundamentos expuestos  por  la  indiciada a más de ofrecerse carentes de argumentos válidos, permiten  “palpar  el  acomodamiento de las disposiciones del  Código  de  Procedimiento  Penal  al  abrir  caminos  para  adecuar  un  camino  tendiente a beneficiar al procesado”.   

Agrega que otro hecho indiciario del elemento  doloso  en  el  comportamiento  de  la  funcionaria,  es  que  con  diecisiete  años  de  experiencia  en  la  actividad  judicial, no  resulta  creíble que confunda las figuras jurídicas de la nulidad con la de la  revocatoria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.  Competencia:  

A  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   le   corresponde  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto,  de  acuerdo  con  la  competencia que le asigna el numeral 3° del  artículo  32  de  la Ley 906 de 2004, toda vez que la acción penal es ejercida  contra  la  Fiscal  19 Seccional de Pasto, quien es juzgada en primera instancia  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de esa ciudad, por conducta  realizada en ejercicio de sus funciones.   

De  conformidad  con  lo  estipulado  en  el  artículo  31  de la Constitución Política, la labor de la Corte se contraerá  a examinar los aspectos sobre los cuales se expresa inconformidad.   

2. Análisis de los argumentos expuestos por  el impugnante.   

La Sala en esta oportunidad debe resolver el  siguiente  problema  jurídico  propuesto  por  el  recurrente:  si observada la  intervención    de   SOL   DEL   PILAR   MELODELGADO  PABÒN  en el trámite de la  investigación  adelantada  bajo  la radicación No. 153.552, donde fungió como  delegada  del  ente  acusador,  es  factible pregonar tanto la existencia de los  elementos  objetivos, como el subjetivo exigido por el tipo penal de prevaricato  por acción.   

Con el propósito de abordar el análisis del  anterior  cuestionamiento,  resulta  necesario tener en cuenta que el tipo penal  de  prevaricato  por acción, se encuentra definido en el Código Penal, Ley 599  de 2000, así:   

“Artículo 413.  Prevaricato  por  acción.  El  servidor público que  profiera  resolución,  dictamen  o concepto manifiestamente contrario a la ley,  incurrirá  en  prisión de tres (3) a ocho (8) años, multa de cincuenta (50) a  doscientos    (200)    salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,   e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas de cinco  (5) a ocho (8) años.”   

En su aspecto objetivo, se ha considerado un  ilícito  de  resultado,  eminentemente doloso en el que la descripción típica  tiene   la  siguiente  estructura  básica:  a)  Tipo  penal  de  sujeto  activo  calificado,  para  cuya comisión se requiere la calidad de servidor público en  el  autor,  aspecto  que  no  ofreció ningún tipo de controversia y, b) Que se  profiera  una  resolución, dictamen o concepto contrario a la ley, es decir que  exista  una  contradicción  evidente  e  inequívoca  entre  lo resuelto por el  funcionario    y   lo   mandado   por   la   norma12.   

Sobre  el delito de prevaricato por acción,  la Corte ha tenido oportunidad de expresar:   

“1.  De  acuerdo  con  esta  descripción  constituyen  supuestos para la estructuración del tipo objetivo la concurrencia  de  un  sujeto  activo calificado, es decir, tener la calidad servidor público;  como  sujeto  pasivo  el Estado y la sociedad; el bien jurídico que este delito  viola  o  pone  en  peligro  es  la  administración  pública en su específica  versión  de  exigir  el  respeto  de  la  autoridad  a  la ley y el derecho; la  conducta  consiste  en conceptuar, proferir el dictamen o la resolución ilegal;  y,   como   elemento   normativo,  además  de  los  anteriores,  la  expresión  “manifiestamente contrario a la ley”.   

2.   El  delito  de  prevaricato sólo  admite  la  modalidad  dolosa en los términos del artículo 22 de la Ley 599 de  2000  y  se  presenta  cuando el servidor público profiere de manera voluntaria  una  resolución,  dictamen  o  concepto  manifiestamente contrarios a la ley y,  además,  es  consciente  de que con su comportamiento vulnera el bien jurídico  de la administración pública.   

Tiene  dicho la Sala que a la hora de hacer  el  examen  del aspecto subjetivo de la conducta prevaricadora se ha de observar  que  su  concurrencia  puede  inferirse  a partir de la mayor o menor dificultad  interpretativa  de  la  ley  inaplicada  o tergiversada, así como de la mayor o  menor  divergencia de criterios doctrinales y jurisprudenciales sobre su sentido  o  alcance,  elementos  de  juicio  que  no  obstante su importancia, no son los  únicos  que  han  de  auscultarse,  imponiéndose avanzar en cada caso hacia la  reconstrucción  del  derecho verdaderamente conocido y aplicado por el servidor  judicial  en  su  desempeño  como  tal,  así  como  en  el  contexto en que la  decisión    se    produce,   mediante   una   evaluación   ex   ante   de   su  conducta.   

3.  Otro aspecto que se debe tener en  cuenta  es  el  referido  a  las simples diferencias de criterios respecto de un  determinado  punto de derecho, especialmente frente a materias que por su enorme  complejidad  o  por  su  misma  ambigüedad  admiten diversas interpretaciones u  opiniones,  situaciones  en las que no se puede considerar la decisión judicial  como  propia  del  prevaricato,  pues  no  puede  ignorarse  que  en el universo  jurídico  suelen  ser comunes las discrepancias aún en temas que aparentemente  no    ofrecerían    dificultad    alguna   en   su   resolución”13   

De  tal forma que el juicio de tipicidad de  la  conducta  que  se  predica  prevaricadora, involucra una labor compleja, por  cuanto  no  basta efectuar una constatación objetiva entre lo que la ley manda,  permite  o prohíbe y lo que con base en ella se decidió; sino que además debe  adelantarse  un  juicio  de  valor  a partir del cual se establezca si   la   ilegalidad   denunciada   resiste   el   calificativo  de  ostensible14.   

Sobre  este aspecto la jurisprudencia de la  Sala ha dicho:   

“que   la   contradicción   entre  lo  demandado   por la ley y lo resuelto sea notoria, grosera o “de tal grado  ostensible»  que  se  muestre de bulto con la sola comparación de la norma que  debía  aplicarse…  que  para  hablar  de  prevaricato es necesario establecer  cuándo  los  argumentos  del servidor, dentro de un campo determinado, resultan  aceptables,  pues  una interpretación loable frente a las singulares trazas que  ofrece  un  caso  puede  permitir  el  rechazo  del  prevaricato…  que  si  el  comportamiento  del funcionario no está acompañado de razones justificatorias,  es  decir,  acordes con los hechos y con el precepto legal, si obedece a su mero  capricho,  el  acto  es  manifiestamente contrario a la ley (ibídem); y que tal  delito  se  configura  si  el  servidor  público  profiere  concepto, dictamen,  resolución,  auto  o  sentencia  manifiestamente apartado de la norma jurídica  aplicable  al  caso,  haciendo  prevalecer  su  capricho sobre la voluntad de la  disposición  legal, lo que significa comparar el mandato legal contentivo de la  norma   con   lo   hecho   por  el  funcionario.”15   

La  anterior  precisión es importante para  resolver  la  controversia planteada por el recurrente respecto de las decisión  impugnada,  puesto  que  el  representante  de las víctimas deduce el delito de  prevaricato  del  hecho de que es “claro”     e    “inequívoco”  el sentido de las normas del código de procedimiento penal que  predica  como  violadas  con  las  decisiones de revocatoria oficiosa del cierre  investigativo  y  de la medida de aseguramiento, emitidas a través del auto del  4  de  junio  de  2010;  así  como,  la  resolución del 30 de septiembre de la  referida  anualidad,  mediante la cual se precluyó la investigación adelantada  en  contra  JOSÈ ADRUBAL ROMERO CALVACHE,  por  cuanto,  en  sentir del impugnante, toda decisión que no se  ciña  al  tenor  literal  de las preceptivas que rigen los enunciados temas, se  constituye  en  una  prueba  irrefutable  del  actuar  doloso de la funcionaria.   

Tornándose así, imprescindible, verificar  si  el  comportamiento del sujeto agente vulnera lo estipulado en las normas que  rigen  la convivencia de su comunidad, de cara a la legislación que se denuncia  como  violada;  en  tanto,  solo  una  vez,  reconstruido  el Derecho que debió  conocer  y  aplicar  la servidora judicial en su desempeño como tal, es posible  comprender  el contexto en que su decisión se produce, mediante una evaluación  exante de su conducta.   

La   Ley  600  de  2000,  el  Código  de  Procedimiento Penal consagra:   

“ARTICULO 329. TERMINO PARA LA INSTRUCCION. El funcionario  judicial  que  haya  dirigido  o  realizado  la  investigación previa, si fuere  competente,  será  el  mismo  que abra y adelante la instrucción, salvo que se  haya dispuesto su desplazamiento.   

El  término  de  instrucción  no  podrá  exceder  de  dieciocho  (18)  meses,  contados  a  partir  de  la  fecha  de  su  iniciación.   

No  obstante,  si se tratare de tres (3) o  más  sindicados  o  delitos,  el  término  máximo  será de veinticuatro (24)  meses.   

Vencido  el  término  de instrucción, la  única actuación procedente será la calificación.   

ARTICULO  393.  CIERRE  DE  LA INVESTIGACION. Cuando se haya  recaudado   la  prueba  necesaria  para  calificar  o  vencido  el  término  de  instrucción,   mediante   providencia  de  sustanciación  que  se  notificará  personalmente,  la  cual  sólo  admite el recurso de reposición, se declarará  cerrada  la  investigación  y  se  ordenará que el expediente pase al despacho  para su calificación.   

Ejecutoriada  la  providencia de cierre de  investigación,  se  ordenará  traslado  por  ocho  (8)  días  a  los  sujetos  procesales,   para  presentar  las  solicitudes  que  consideren  necesarias  en  relación  con  las  pretensiones  sobre  la  calificación  que deba adoptarse.  Vencido  el  término  anterior,  la  calificación  se  verificará en un plazo  máximo de quince (15) días hábiles.”   

Luego,  entonces,  las  precitadas  normas  disponen  que  el fiscal competente debe proceder a clausurar la investigación,  cuando  se  hayan  cumplido alguno de los siguientes presupuestos: (i) recaudado  de  la  prueba  necesaria para calificar o (ii) se encuentre vencido el término  de instrucción.   

En   el   caso  sub  examine,  la  Fiscal  MELODELGADO  PABÒN  ordenó,  mediante  el  auto  del  26  de  mayo  de  2010,  el cierre de la investigación  adelantada  bajo  el  radicado  No.  153552,  al considerar, equivocadamente, se  encontraba  en  el segundo de los referidos presupuestos, pues expresó en dicho  proveído:   

“Revisado el proceso, se evidencia que el  término  se  encuentra  vencido.  En  tal  virtud  se  ordena  el  cierre de la  investigación  al  tenor  de  los  previsto  en  los  artículos  329 y 393 del  C.P.P.”16   

Aproximadamente una semana después, dentro  del  término  de  ejecutoria,  la  abogada  defensora  del  señor JOSÉ  ASDRUBAL  ROMERO CALVACHE solicitó  a  la  representante del ente acusador “recepcionara  un   testimonio,   por   el  cual  se  verificar[ían]  algunas  circunstancias  en  pro  de su defendido”,  agregando  que  resultaba  procedente  tal  práctica  probatoria  en  la medida en que el “auto del cierre  de      la      investigación      aun      no      se     encontra[ba]      ejecutoriado”17.   

Dicha  petición probatoria provocó que la  Fiscal  19  Seccional adelantara un análisis de fondo a la actuación procesal,  ya   no   meramente  formal,  que  la  condujo  a  observar  desde  “otro   concepto  interpretativo”  al  adoptado   por   su  antecesor  en  la  titularidad  del  despacho,  que  debía  “corregir   los   actos  que  el  nuevo  análisis  da[ba]     lugar”,  revocando aquella orden de clausura, que de mantenerse  vigente   le   impedirían   “realizar  y  allegar  pruebas…  para  conocer  la  realidad  procesal”18,  tal  como  lo  expresó  en  el auto del 4 de junio de  2010,  precisando a reglón  seguido:   “que  incluso  puede  servir  para  la  defensa  o  corroborar en un  determinado   evento   una   acusación”.   

Al respecto, resulta importante recordar que  cuando   la   Fiscal  declaró  cerrada  la  investigación,  dio  inicio  a  un  determinado  procedimiento, a partir del cual emerge el derecho para los sujetos  procesales  para  presentar  alegatos  de  conclusión,  siendo este ejercitable  desde  la  fecha  del cierre o durante el término del traslado, contabilizado a  partir de la ejecutoria del auto que clausura la investigación.   

Ese  plazo,  al  igual  que otros términos  legales,  si  bien  es  cierto se encuentra establecido para que los sujetos del  proceso  ejerciten  derechos  o  cumplan ciertos deberes, so pena de incurrir en  las  consecuencias  jurídicas  previstas  en  la  ley,  entre ellas la nulidad;  también  lo  es, que un derecho penal garantista, permite que en algunos casos,  y  solo  por  excepción,  pueda  incumplirse de manera justificada, siempre que  aparezcan  objetivamente  probadas  circunstancias referentes a la dificultad de  la   investigación,   tales  como  que  por  la  naturaleza  de  las  conductas  investigadas  resulte  imprescindible  el recaudo de otros medios suasorios para  lograr  adelantar una acertada labor de adecuación típica, como ocurrió en el  caso  objeto  de análisis en esta oportunidad, en la que se dudaba si el sujeto  activo  tenía  la calidad exigida por el artículo 404 de la Ley 599 de 2000 o,  si en su defecto, incursionaba en el delito de estafa.   

Entonces,  aun cuando la indiciada observó  como  un  error,  que  debía  corregir,  por  la vía de la revocatoria, el que  hubiera  ordenado  el  cierre  de la investigación sin previamente constatar la  existencia  de  la  prueba  necesaria  para calificar el mérito del sumario, es  claro  que  los  efectos  que  a  la  decisión  le atribuye el apoderado de las  víctimas,  al  denunciarla  como “un acto irregular  de    naturaleza    sustancial”,    un   proveído  “manifiestamente  contrario  a  la  ley”,  no  se  dan  en  el  sub judice, pues no se observa en ella un  contenido  contrario  a  lo  dispuesto por el legislador sino, por el contrario,  conforme  a  lo  prescrito en el artículo 20 de la Ley 600 de 2000, esto es, al  principio    de   investigación   integral   consagrado   en   los   siguientes  términos:   

“El   funcionario  judicial  tiene  la  obligación  de  investigar  tanto  lo  favorable  como  lo  desfavorable  a los  intereses del imputado.”   

Ello es así, en razón a que en el marco de  un  sistema  procesal  penal  mixto  el  cierre de la investigación requiere el  agotamiento  inexorable  de  ciertos  actos  procesales  sin  los  cuales  puede  generarse  la  invalidez  de  lo  actuado, entre ellos se encuentra la  existencia  de  prueba  necesaria para calificar el mérito del  sumario19   

.  

Respecto   a   este   tópico   la  Corte  Constitucional, ha considerado:   

“de   acuerdo   con   el   sistema  de  investigación  que viene desmontándose, acogido por el constituyente de 1991 y  que  todavía  rige  en  los territorios en los que no ha entrado en vigencia el  nuevo  sistema  penal  acusatorio,  la  Fiscalía está obligada a desplegar una  instrucción   integral   respecto   del   hecho   delictivo.   El   método  de  investigación  integral -de estirpe alemana- compromete al ente de instrucción  en  la  investigación  de  los elementos de convicción favorables que pudieran  absolver  de  responsabilidad  al  procesado, así como de los desfavorables que  pudieran   perjudicarlo.  El  artículo  250  constitucional  establecía  dicha  obligación  en  los  siguientes  términos:  “[l]a  Fiscalía  General  de la  Nación  está  obligada a investigar tanto lo favorable como lo desfavorable al  imputado,  y  a  respetar sus derechos fundamentales y las garantías procesales  que le asisten”.   

La   metodología   de  la  instrucción  integral  –que   obliga   a  investigar  tanto  lo  favorable     como    lo    desfavorable-    encaja  convenientemente   en  el  sistema  judicial  de  corte  inquisitivo,  pues,  en  aquél,     la    Fiscalía    ejerce    funciones  jurisdiccionales  en  la  medida  en  que  resuelve  aspectos  vinculados con la  situación  jurídica de los derechos fundamentales del procesado, incluyendo el  de  su libertad personal. En el sistema procesal penal  aplicado  en  Colombia  hasta  la  entrada en vigencia de la Ley 906 de 2004, la  Fiscalía  no  es  un contrincante del debate jurídico, sino un funcionario con  poderes  autónomos  de  decisión  que,  en  ejercicio  de los mismos, tiene la  posibilidad de afectar derechos fundamentales.   

Por  su  parte,  frente  a  la obligación  constitucional  que  recaía  sobre  la  Fiscalía  y  que  la obligaba a actuar  diligentemente  en  la  obtención  de  las pruebas exculpatorias del procesado,  éste  podía  permanecer  inactivo  en  el proceso, al tanto de lo que sobre su  responsabilidad  penal  decidieran  el  fiscal  y el juez de la causa. Por ello,  resultaba    concordante    con    esa    lógica   que   si   la   Fiscalía   podía   resolver   autónomamente,   por  ejemplo,  la  preclusión  de la investigación, y el procesado pudiera permanecer inactivo en  el  proceso,  existiera  una  norma  que  obligara  al  ente  de  instrucción a  investigar   también   lo   que   resulte  favorable  al  procesado.”20(Subrayas fuera del texto original.)   

Ahora  bien, en cuanto a la ilegalidad o no  de  la decisión de la Fiscal MELODELGADO PABÓN en orden a revocar la medida de  aseguramiento  impuesta  el  23 de marzo de 2010 a ROMERO CALVACHE, se evidencia  que  en  el mismo proveído calendado el 4 de junio de 2010 se plasmó el motivo  que tuvo la funcionaria para proferirla, así:   

“Como  se  expresó en un principio y si  bien  no  han  sobrevenido  pruebas  después  de  la  definición de situación  jurídica,  falta  por evacuar mucho material probatorio y la interpretación de  esta  funcionaria  no  compagina  con  el  análisis  de su antecesor; así para  evitar  un  conflicto  que  pudiera presentarse posteriormente de no recabar los  elementos  de  juicio  suficientes,  al  tenor del artículo 363 del C.P.P. para  salvaguardar  uno de los pilares de nuestro estado y de la vida misma cual es la  libertad,  de  oficio  se  REVOCARA  la  medida  de  aseguramiento  impuesta.”  21     

Dichas  razones precedentes a la toma de tal  decisión,  fueron corroboradas por la indiciada durante su interrogatorio, pues  relató  en  forma detallada las circunstancias que determinaron que emitiera el  proveído del 4 de junio de 2010, así:   

“cuando  llegue  a  la  Fiscalía  19 lo  primero  que  hice  fue  preguntar si habían personas detenidas, me contestaron  que   solamente   el   asunto  de  ROMERO  tenía  una  persona  con  detención  domiciliaria,  se  procedió  entonces  a verificar de manera rápida si estaban  los  presupuestos  de la ley 600, para cerrar la actuación porque considero que  la  libertad  de  una  persona  es  lo más importante y no se debe extender sus  términos  de  restricción  más  de  lo necesario. En el transcurso del cierre  como  el  expediente  se  encontraba  ante  la  delegada  al  tribunal  para  la  apelación  por  la  concesión  de la detención domiciliaria, revise de manera  minuciosa  las  copias y pregunte a mis asistentes si estaban toda la actuación  cumplida  por  el despacho, ellos me manifestaron que si y me di cuenta entonces  de  dos  cosas,  entre  otras,  la  primera  que  no  se  habían  evacuado  las  manifestaciones  de la indagatoria y por lo tanto se había violado el derecho a  la  defensa  y la segunda relacionada con el tipo penal que se estaba endilgando  que  consistía  en  concusión, donde el señor ROMERO, contrario a lo que dice  el  escrito  anónimo,  no  tenía  un  cargo de dirección y sus funciones eran  diferentes  y  no tenían nada que ver con los trámites motivo del asunto en su  contra,  tal  vez  se  tipificaba  la  conducta, pero ya dentro de los elementos  normativos  del  tipo  y el aspecto subjetivo no llenaba los requisitos para que  se  aplique  el  punible; por lo anterior se decidió de manera oficiosa revocar  la  medida  de  aseguramiento  y  revocar  el  cierre  de la investigación para  proceder  a  evacuar  las  citas  de la indagatoria y recoger elementos sobre la  situación  laboral  del señor para ver si se reunían los requisitos del tipo,  teniendo  en  cuenta  lo  manifestado  sobre  la  libertad y responsabilidad del  funcionario,   al   respecto   adopte   esas   decisiones  cometiendo  un  error  involuntario  respecto  a  la revocatoria de la medida que debió hacerse por la  figura  de  la  nulidad,  sin  embargo el fin procesal consistía en recoger los  elementos   de   juicio  que  hacían  falta  para  que  en  el  evento  de  que  efectivamente     se     pudiera     endilgar     responsabilidad”22   

Es  evidente,  entonces,  que  la Fiscal 19  Seccional  de  Pasto  simplemente redefinió la situación del procesado, no con  sustento  en  una  prueba  sobreviniente,  sino a partir de la lectura jurídica  distinta  de  los  elementos  fácticos  que examinó su antecesor al momento de  definir  la  situación  jurídica  y  dictar  la  medida  de aseguramiento, sin  desbordar  el  ámbito  de  autonomía  que le estaba permitido, puesto que debe  entenderse  que  como funcionaria judicial está sometida únicamente al imperio  de  la  Ley, por mandato del artículo 230 de la Constitución Política, razón  por  la  que  no  estaba  obligada  a  acoger,  sin  posibilidad  de crítica ni  discernimiento,  el  criterio  plasmado  al  interior  de  la  misma  actuación  investigativa  por  otro  funcionario  de  idéntica  jerarquía funcional; como  tampoco,  quedaba sujeta a lo que hubiera considerado  en  un  estudio  preliminar del caso sub examine, por cuanto nada obsta para que  durante   el  análisis  posterior  del  mismo  asunto  cambiara  la  postura  a  seguir,  al  fundar  su  labor  interpretativa  en las  directrices  emanadas  de  la  jurisprudencia  o,  como  en el sub judice, en la  ponderación de principios constitucionales dignos de tutela.   

De  otro  modo  dicho,  no  se  encuentra  acreditado  que  la decisión cuestionada haya obedecido a la arbitrariedad o el  capricho   de   la   funcionaria,  de  tal  manera  que  hiciera  prevalecer  su  subjetividad  en  detrimento de la integridad del ordenamiento jurídico y de la  administración  pública  a  cuyo nombre actúo, porque, como lo ha considerado  esta Sala:   

“todas aquellas  providencias  respecto  de las cuales quepa discusión sobre su contrariedad con  la  ley quedan excluidas del reproche penal, independientemente de que un juicio  posterior  demuestre  la  equivocación  de sus asertos, pues – como también ha  sido  jurisprudencia  reiterada-  el juicio de prevaricato no es de acierto sino  de  legalidad.  A ello debe agregarse como principio axiológico cuando se trata  de   providencias   judiciales,  que  el  análisis  de  su  presunto  contenido  prevaricador   debe   hacerse   necesariamente   sobre   el  problema  jurídico  identificado  por  el  funcionario  judicial  y  no  sobre  el que identifique a  posteriori   su   acusador   o  su  juzgador,  según  sea  el  caso”   23   

Así  las  cosas,  por  la  forma  como  se  desarrolló   la   actuación,  conforme  viene  de  reseñarse,  es  claro  que  SOL   DEL   PILAR   MELODELGADO   PABÒN  no  emitió una decisión manifiestamente contraria a la ley, pues  el  “error” que cometiera  al  ordenar  el  cierre  de  la  investigación  sin  que  contara con la prueba  necesaria  para  calificar  el  mérito  del  sumario,  por  considerar  que  se  encontraba  vencido el término de instrucción, fue debidamente enmendado en la  decisión  del  4  de  junio de 2010; proveído que, conforme a lo anteriormente  analizado,  fue  emitido  por  la  funcionaria  en cumplimiento del deber que le  imponía       la       legislación       procesal      penal      –  art.  20 de la Ley 600 de 2000-; en  orden  a  brindar  la  garantía  a  las  partes  e intervinientes en la fase de  instrucción de la búsqueda de la verdad.   

Excluyéndose,  de  esa forma, la existencia  del      ingrediente      normativo      del     tipo     penal     “manifiestamente    contraria    a    la    ley”   consagrado  en el artículo 413 de la Ley 599 de 2000, razón por la  cual su conducta deviene en atípica.   

En  lo  tocante a considerar como conducta  prevaricadora  el  que  la  Fiscal MELODELGADO PABÒN  haya  proferido  el  30  de  septiembre  de 2010, al  calificar   el   mérito   del   sumario,   resolución  de  preclusión  de  la  investigación  a  favor  de  JOSÈ  ASDRUBAL ROMERO  CALVACHE, esta Corporación considera que tal tesis,  expuesta  por el apoderado de las víctimas, se desvirtúa con la simple lectura  del  inciso  segundo  del artículo 397 del C.P.P., pues el texto legal contiene  los  siguientes  presupuestos que inequívocamente debe el funcionario verificar  existan para emitir el pliego de cargos:    

“El  Fiscal  General  de la Nación o su  delegado    dictarán    resolución    de    acusación   cuando   esté    demostrada   la   ocurrencia   del   hecho   y  exista  confesión,  testimonio  que  ofrezca  serios motivos de  credibilidad,    indicios    graves,    documento,    peritación   o  cualquier  otro medio probatorio que señale la responsabilidad  del sindicado.”   

Es  decir,  el tenor literal de la norma es  susceptible  de  interpretarse  con  el  efecto  lógico  que  le  atribuyó  la  indiciada,  esto  es,  abstenerse de proferir resolución de acusación y, en su  lugar,  emitir  la preclusión de la investigación, siendo esa la razón por la  cual la legislación procesal penal ordena en el artículo 398:   

“La  resolución  de  acusación  tiene  carácter interlocutorio y debe contener:   

1.  La  narración  sucinta de la conducta  investigada,  con  todas  las  circunstancias  de  modo,  tiempo  y lugar que la  especifiquen.   

2.  La  indicación  y  evaluación de las  pruebas allegadas a la investigación.   

3. La calificación jurídica provisional.   

4.  Las  razones por las cuales comparte o  no, los alegatos de los sujetos procesales.”   

Luego,  entonces,  la resolución acusatoria  que  no  contenga esos mínimos elementos constituye una infracción al deber de  motivación  de  las decisiones judiciales y a la formas propias del juicio, por  cuanto,   la   decisión  estatal,  se  reitera,  en  la  que  se  cuestiona  la  responsabilidad  a  una  persona  debe  ser motivada, en orden a garantizarle al  procesado  conocer  en  forma precisa y clara los cargos que se le imputan, para  que   a   partir   de   esa   comprensión   pueda   ejercer  el  derecho  a  la  defensa.   

Resulta  importante  recordar  que  en  un  auténtico  Estado  de  Derecho  debe  entenderse  que la coacción que el poder  público  ejerce  mediante  el  acto  de  imputación  de cargos contenido en la  resolución  de  acusación,  debe tomarse con cuidado, cautela y consciencia de  que    dicho    acto    procesal    involucra   la   afectación   de   derechos  individuales.   

Del  análisis  de los elementos materiales  probatorios  aducidos  por  la  Fiscalía  Delegada,  esta Sala concluye, que la  aquí  indiciada  dirigió  su  comportamiento  conforme  a  lo  prescrito en la  normatividad  procesal  penal,  puesto  que solo después de valorar las pruebas  practicadas  durante  la  instrucción,  entre ellas la decisión del Ministerio  público  del  2  de  febrero  de  2010, en la que se declaraba la nulidad de la  formulación  de  cargos que por el delito de concusión se adelantara en contra  JOSÈ       ASDRUBAL      ROMERO      CALVACHE24,  arribó  a  la  razonable  tesis  de  que no se configuraban las condiciones que la autorizaban para emitir  el   llamamiento   a  juicio,  atendiendo  los  requisitos  señalados  para  su  procedencia  en  la  norma  precitada  como en el artículo 398 de la Ley 600 de  2000, afirmando:   

“En  este  asunto se tiene que el señor  ROMERO  CALVACHE,  tenía  como  cargo en el Ministerio de Transporte Dirección  Territorial  Nariño,  el  de  Técnico  Administrativo grado 4065 grado 11, con  funciones  varias  (fol.48, 50 y 51 c.o.) entre las cuales no se encuentra la de  tramitar  ordenes  de  chatarrización,  cancelación  de  registros  de  carga,  certificados  de  desintegración  física  total  de  los vehículos; es decir,  ninguna  función  que  tenga  algo  que  ver  con la tramitación de cupos para  vehículos   de   carga;  cabe  mencionar  que  para  la  fecha  de  los  hechos  –agosto      de  2005–  estaba congelado  el  parque  automotor  para  vehículos  de  carga  y  los  trámites se hacían  directamente ante el Ministerio de Transporte a nivel nacional.   

(…)  

Se  concluye  entonces que el sindicado no  tenía  las funciones que perseguía el señor AMADO GIRALDO TRUJILLO que era la  matrícula  por  reposición  de  un  vehículo  automotor  de  carga,  es decir  adquirir  el  cupo  de  alguno  que  salga  del parque… pero no le competía a  ROMERO  CALVACHE,  debiendo  tener en cuenta que para lograr la cancelación del  registro   entre  otras  cosas  debía  tener  el  vehículo  ya  adelantada  la  chatarización (folio 53, numeral 4,c.o).   

Incluso no había costo de chatarrización  para  el  año  2005,  así  según  lo  reporta  Aceres  DIACO  S.A. folio 516,  manifiesta  que  ellos  entregaban  a  los  propietarios  de los vehículos para  desintegrar  un  bono  de dinero como contraprestación a quienes les llevan los  vehículos  (…)  Como  lo  refiere  entonces la procuraduría y se encuentra a  folio  433,  del  cuaderno  original los documentos contentivos del vehículo de  placas  VSJ-754,  demuestran  que  se  canceló  la  matrícula  y  se anotó su  destrucción,  el  dìa  17  de  noviembre  de  2004, es decir no había ningún  proceso  pendiente  sobre  el  vehículo  ni  de los documentos para realizar la  nueva matrícula por vía de reposición.   

La conducta de ROMERO CALVACHE se limita a  dar  información  sobre  los  cupos  que quedan libres y pueden ser motivo para  Reposición,  no  influye  ni  tiene  que  ver  con  diligencia alguna sobre tal  registro,  ni  él  dentro  de  sus  funciones o su cargo, ni tampoco la oficina  Territorial  donde  labora,  de allí que no se pueda pregonar constreñimiento,  inducción  o solicitud para obtener una utilidad indebida como consecuencia del  abuso de su cargo o de sus funciones.   

(…)  

Lo que existió realmente fue planteamiento  de  un  negocio  con  terceros  que ofrecieron el servicio y al final lo hizo el  mismo  sindicado  otorgando para ello un contrato, dejando claro entonces que el  ingrediente  subjetivo  del tipo a que se ha referido en muchas oportunidades la  Jurisprudencia  y  que  se  conoce  como  el  «METU  PUBLICAE  POTESTATIS», no  existió  en  la  voluntad  y  mentalidad  de GIRALDO TRUJILLO, así el acude de  manera  voluntaria  a  conseguir  un  contrato  y  efectivamente lo realizan con  ROMERO,   a   sabiendas  que  no  era  parte  de  sus  funciones”.25   

De esa forma, después de recabar en extenso  en   el  “Manual  de  Funciones  de  Ministerio  de  Transporte”,  desestimó  la Fiscal 19 Seccional que  se  adecuaran fáctica y jurídicamente los hechos objeto de la investigación a  la  figura  típica imputada de concusión, haciendo énfasis que en el caso sub  examine  no  existía  la  presión ineludible que debe sufrir la víctima de la  conducta  concusionaria,  que  le  impide sustraerse de la solicitud de dinero o  dádiva  hecha  por el servidor público, con base en la funcionalidad del cargo  que ostenta el sujeto agente.   

Los  motivos  que antecedieron a la toma de  esa  decisión  fueron ratificados durante el interrogatorio de la indiciada, al  expresar:   

“a   la   hora   de   calificar   el  proceso[,] como se observa  en  mi  decisión,  no  se  encontraron  fundamentos  jurídicos respecto de los  elementos  normativos  del  tipo  y  del  carácter subjetivo de la conducta que  lleven  a  concluir  que este señor cometió la concusión, ello en mi concepto  no  quería  decir  que  no  cometió  delito,  sino  que  se tipificó desde el  principio  mal,  justamente  por  un error en las funciones que tenía el señor  ROMERO…  que  no daban lugar a que pudiera ser el sujeto activo de ese delito,  sin  embargo  en mi concepto si existió una estafa que desafortunadamente ya se  había  prescrito  y  aun  así  al  momento  de  notificar  a la defensora y al  procesado   le   insistí   nuevamente   que   debía   pagar   el   dinero   al  ofendido.”26   

Corolario  de lo anteriormente expresado, para nada resulta  contrario   a  derecho  la  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  proferida  por la Fiscal 19 Seccional de Pasto, cuando decidió no compartir los  argumentos  expuestos  por  su  antecesor  instructor al definirle la situación  jurídica     a     JOSÈ     ASDRUBAL     ROMERO  CALVACHE,  pues,  se  reitera, la reflexión de cada  funcionario  se  desenvolverá  en  el marco de los principios de la lógica, de  los  aportes  científicos y de la reglas de la experiencia; y en ese ámbito de  autonomía,  la  funcionaria  no  resultaba  atada  ni  siquiera  a  lo por ella  expresado  en  un estudio preliminar del caso sub examine, por cuanto nada obsta  para  que  durante  el análisis posterior del mismo asunto, como sucedió en el  presente  caso,  bajo  el  auxilio  de  la jurisprudencia y la doctrina, pudiera  tener  una  mejor comprensión de la adecuación típica de los hechos objeto de  investigación que le aconsejaron replantear su postura inicial.   

Se verifica, entonces, la no existencia del  elemento   objetivo  del  tipo  penal  “resolución  manifiestamente  contraria  a la ley”, exigido por el  artículo  413 de la Ley 599 de 2000, en las decisiones proferidas el 4 de junio  y  el  30  de septiembre de 2010 por la Fiscal 19 Seccional de Pasto,   al  interior  de  la  investigación  adelantada bajo el radicado No.153552.   

Constatada la causal invocada por el Fiscal  Sexto   delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  Pasto  en  la  solicitud  de  preclusión  elevada  ante  esa Corporación (No.4. del art.332 de la Ley 906 de  2004),  se procederá a confirmar la decisión de precluir la investigación que  en    contra    de    SOL   DEL   PILAR   MELODELGADO  PABÓN  se adelantaba por el delito de prevaricato por  acción,  pero con base en las consideraciones aquí  expuestas.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR el auto  impugnado  del  28 de febrero de 2013, por cuyo medio se decretó la preclusión  de   la  investigación  a  favor  de  SOL  DEL  PILAR  MELODELGADO PABÒN.   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folio   8   del   cuaderno   de   evidencia   No.2.  radicación No. 2010-005893   

2  Folio    66    del   cuaderno   titulado    por    la    Fiscalía   delegada:  “Evidencia documental No.  2.”   

3  Folios   575   y   s.s.   del  cuaderno  de  segunda  instancia.   

4  Folio 176.   

5  Folio 167 del cuaderno de la causa   

6  Folio 163.   

7  Folio 162.   

8 Folio  159.   

9 Folio  160   

10  Folio 159.   

11  Folio 158.   

12  Corte  Suprema de Justicia,  Sala  de Casación Penal, sentencia del 27 de julio de  2011, radicación 35656.   

13  Corte     Suprema     de    Justicia,    Sala    de  Casación  Penal,  Sentencia de segunda instancia del  17    de    junio    de    2009,   radicación   No.  30748.   

14  Corte     Suprema     de    Justicia,    Sala    de  Casación  Penal,  sentencia  de 13 de julio de 2006,  radicación No. 25627.   

15  Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala  de  Casación  Penal, sentencia  del  27  de  septiembre  de 2002, radicación 17680.   

16  Folio  67  del  cuaderno  de  evidencias documentales  No.2.    aducido    por    la   Fiscalía delegada.   

17  Ibídem,     folio  68.   

18  Ibídem.   

19  (i)  Una  persona  plenamente  identificada  o  individualizada que se encuentre  vinculada  al  proceso  mediante  indagatoria o declaratoria de persona ausente;  (ii)  situación jurídica resuelta en los casos en que sea obligatorio hacerlo;  (iii)  competencia  en  el  funcionario  que  toma  la decisión de clausurar la  instrucción;  (iv) que exista la prueba necesaria para calificar el mérito del  sumario o se encuentra vencido el término de instrucción.   

20  CORTE  CONSTITUCIONAL,  sentencia  del  22  de  noviembre  de  2005,  magistrado  ponente: MARCO GERARDO MONROY CABRA, radicación: C-1194.   

21  Folio  69  del  cuaderno  de  evidencias  documentales  No.2.  aducidas  por  la  Fiscalía delegada.   

22  Folio 132 de la causa.   

23  CORTE      SUPREMA      DE      JUSTICIA.,   Sala   de   casación  Penal,  Sentencia  de Única Instancia del 24 de noviembre de  2004, radicación No. 16.955.   

24  En  los  siguientes  términos:  “En  el  caso sub  –examine,    debe  advertirse  que  el  señor  AMADO  GIRALDO  estaba  interesado  en  obtener del  Ministerio  de  Transporte  el  registro  cono servicio público de un vehículo  nuevo  para  el  transporte de carga, para lo cual acudió en busca de asesoría  institucional  sobre  los  requisitos  y  trámites,  siendo  recibido por JOSÉ  ASDRUBAL  ROMERO… en la diligencia de ratificación y ampliación de queja, el  señor  AMADO  GIRALDO  TRUJILLO, manifestó que dese el año 2004 se hizo amigo  del  disciplinado,  cuando  le  compró  un cupo para matricular un vehículo de  carga  y  que  en el año 2005 nuevamente acudió donde èl para que le vendiera  otro  cupo…  visto  así, es evidente que la conducta desplegada por el señor  JOSÉ  ASDRUBAL ROMERO, no encuadra dentro de los elementos exigidos por el tipo  penal      de      concusión”     PROCURADURÌA    PRIMERA   DELEGADA   VIGILANCIA   ADMINISTRATIVA,  Resolución  del  2 de febrero de 2010, radicado: 085-12408-2009. Aducida por la  Fiscalía Delegada como “Evidencia documental No.4”.   

25  Folios  75  a  76  del  cuaderno original principal.   

26  Folio  46 del cuaderno de pruebas documentales No.1.  aducido por la Fiscalía Delegada.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *