40891(12-03-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado:  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Bogotá  D.C.,  doce (12) de marzo de dos mil  trece (2013).   

VISTOS  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede el suscrito Magistrado a resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  pasado 1° de marzo  proferida  por  un  Magistrado  del  Tribunal Superior de Medellín, mediante la  cual  negó  por  improcedente  la  acción  de habeas  corpus  promovida  por  Jhon  Jairo  Preciado  Mesa  en representación del ciudadano  HÉCTOR    DARÍO    ROLDÁN    ZABALA   condenado   por   el   delito   de   concierto   para   delinquir  agravado,  quien  interpuso  recurso  de  reposición  contra  el  auto  mediante  el  cual el Juzgado 1° de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Descongestión de Medellín se  abstuvo  de  emitir pronunciamiento de fondo respecto de la libertad condicional  solicitada.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  fallo  del  10 de noviembre de  2011,  el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Antioquia condenó  a     ROLDÁN    ZABALA  a treinta y dos (32) meses y veinticinco (25) días de  prisión,  en  calidad  de  cómplice  del  delito  de  concierto para delinquir  agravado,  mediante  proveído  en  el cual además le fue negada la suspensión  condicional   de  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.    

          2.  Por medio de auto del 26 de noviembre de 2012, el Juzgado 1° de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Descongestión de Medellín se  pronunció   sobre   la  solicitud  de  libertad  condicional  incoada  mediante  apoderado    por    ROLDÁN   ZABALA,   en  el  sentido  de  negarla  por  incumplimiento  de  la  exigencia  subjetiva  para acceder a dicho subrogado contenida en el artículo 64 de la Ley  599 de 2000, modificado por la Ley 890 de 2004.   

          3.  La  decisión  fue  impugnada  por  el  mandatario  judicial del  condenado,  pero  el  11  de  febrero  siguiente  se  aceptó  el  desistimiento  exteriorizado por el último citado.   

4. En pronunciamiento emitido el pasado 12 de  febrero   el  mencionado  estrado  judicial  se  abstuvo  de  decidir  posterior  solicitud  de libertad condicional elevada por ROLDÁN  ZABALA  por considerar que en pretérita oportunidad ya  la   había   decidido  de  fondo;  decisión  que  fue  impugnada  mediante  la  interposición  de  los  recursos  de reposición y apelación, en la actualidad  pendientes de resolver.      

FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

          Aduce  el  actor  que  el  Juzgado no podía abstenerse de emitir un  pronunciamiento  de  fondo  respecto  de  la  solicitud  de libertad condicional  elevada  en  el  mes de enero de 2013, no sólo por cuanto la petición también  se  refería  a redención de pena por trabajo y estudio y ello no fue objeto de  la  anterior  decisión  reseñada, sino porque además satisface los requisitos  establecidos   en  la  legislación  penal  para  la  concesión  del  subrogado  mencionado.   

          En  el  mismo  sentido,  destaca  que  la  negativa  de  conceder la  libertad  no  podía  fundarse  en el contenido de una ley posterior restrictiva  como  lo  es  la  Ley  1453  de 2011 como lo reflejan las precedentes decisiones  emitidas  por  el  Juzgado en respuesta a pretéritas pretensiones efectuadas en  dicho sentido.   

          Así  las  cosas,  considera  viable  la  acción promovida para que  ROLDÁN  ZABALA  obtenga su  libertad,  pues  las  decisiones  proferidas por el Juzgado 1° de Ejecución de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Descongestión de Medellín se erigen en vías  de  hecho  susceptibles  de  corrección por esta vía, conforme afirma lo tiene  discernido  la jurisprudencia de esta Corporación, máxime por cuanto aduce que  los  autos  proferidos en la etapa de ejecución de la pena no hacen tránsito a  cosa juzgada formal ni material.    

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  decidió,  mediante  providencia  del  pasado 1° de marzo, negar por  improcedente   la   referida   solicitud   de  habeas  corpus,  al  considerar  que  el  actor  se  encuentra  privado  de  su  libertad  en  virtud  de  una  determinación  judicial  que no  configura  vía  de  hecho,  esto  es, la sentencia proferida por el Juzgado 1°  Penal  del Circuito Especializado de Antioquia el 10 de noviembre de 2011 que lo  condenó  a la pena principal de treinta y dos (32) meses de prisión en calidad  de cómplice del ilícito de concierto para delinquir agravado.   

          Precisó  el  Magistrado  que tuvo conocimiento que el auto mediante  el  cual el Juzgado ejecutor se abstuvo de pronunciarse respecto de la solicitud  de   libertad   condicional   deprecada   en   representación  de  ROLDÁN  ZABALA  por echar de menos hechos  nuevos  a  los  considerados  en  la  decisión  del 26 de noviembre de 2012 que  permitieran  variar  el razonamiento en torno a la gravedad de su conducta y que  por   tanto  incidieran  en  un  juicio  favorable  para  conceder  la  libertad  condicional,  constituye  un  proveído  de  naturaleza interlocutoria contra el  cual  proceden  recursos,  lo  cual  no  fue  desconocido para el actor quien en  efecto  los  ejerció, tanto así que en la actualidad se encuentran en término  pendientes de resolver.   

          Así  las cosas, concluye que el ejercicio de la presente acción no  puede   desconocer  o  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición  y  apelación  establecidos  como mecanismos legales para cuestionar las decisiones  relativas a la libertad, que en este asunto no han sido resueltos.   

LA IMPUGNACIÓN  

          El  recurrente aclara que no ha censurado la privación ilegal de la  libertad  de  ROLDÁN ZABALA  ni  pretende  desconocer los recursos ordinarios interpuestos, pues promovió la  acción     de     habeas    corpus    para  cuestionar la decisión del Juzgado de conceder el recurso de  apelación  respecto de un auto que por naturaleza es  de  sustanciación, por ser de carácter inhibitorio, máxime por cuanto corrió  un  traslado  para  no  recurrentes  inexistente en la etapa de ejecución de la  pena,  con  el  propósito  de  dilatar  la  definición de fondo de la libertad  condicional solicitada.   

         Dicha  conclusión  la  afianza  al  considerar  que  el Juzgado se  abstuvo  irregularmente de decidir de fondo la petición referida aludiendo a un  pronunciamiento   previo  que  no  podía  servir  de  precedente   en  la  medida  en  que los autos proferidos por los jueces de  ejecución     de     penas     no    hacen      tránsito      a      cosa  juzgada.   

         En  síntesis,  aduce que la petición debía ser resuelta de fondo  y   de   manera   favorable,   pues   ROLDÁN  ZABALA  cumple  con  los  requisitos para obtener la libertad  condicional,  sin  que  sea  válido  invocar,  en  sustento  de su negativa, el  contenido  de  la  Ley  1453  de  2011,  puesto que se trata de una normatividad  posterior que no puede aplicarse en perjuicio del condenado.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

Corresponde  al  Magistrado que aquí provee  desatar  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia del 1° de marzo  último,  conforme lo dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo  es  un  juez plural el recurso lo  debe  sustanciar  y  decidir  uno  de los magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

En  primer  lugar,  cabe  advertir  que  el  ejercicio    del    habeas    corpus   por  quien no ostenta la calidad de abogado e interpone la acción a  nombre  de  otro  no  constituye  obstáculo  para resolver la alzada planteada,  porque  se  trata  del  ejercicio  de  una  garantía  y  acción constitucional  orientada  a  la  protección  del  derecho fundamental a la libertad, para cuyo  trámite la ley no estableció mayores formalidades.   

En ese sentido, el artículo 3°, numeral 2°  de la Ley 1095 de 2006, regulador de las    garantías  para el ejercicio de la acción constitucional de  habeas  corpus prevé que la  acción   puede   ser   invocada   por   terceros   en  nombre  de  “quien      estuviera      ilegalmente      privado     de     su  libertad”,     sin     necesidad    de    mandato  alguno.   

Ahora bien, el habeas corpus procede, según  lo  establecido  en  el artículo 1º de la precitada disposición legal, en dos  situaciones;  en  primer  lugar,  cuando la privación de la libertad se produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales y, en segundo  término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Precisado  lo  anterior, se constata que los  argumentos  medulares  de  la  acción se orientan a señalar que el actor tiene  derecho  a  su  libertad  condicional  por  satisfacer a plenitud las exigencias  objetiva  y  subjetiva referidas en la legislación penal, circunstancia que fue  desconocida  por  el  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de  Seguridad  de  Descongestión  de Medellín mediante proveído del 12 de febrero  del  año  en  curso, pues de un lado se abstuvo de emitir el pronunciamiento de  fondo  debido  en  respuesta a la solicitud elevada en dicho sentido y, de otro,  ha  dilatado  la definición del recurso de reposición interpuesto contra dicho  pronunciamiento.   

Sobre el particular es necesario señalar, en  primer  término,  que  este procedimiento especial no corresponde a un recurso,  sino   a  una  acción,  y  como  tal,  su  ejercicio  acontece  por  fuera  del  diligenciamiento penal.   

En  segundo  lugar,  que las irregularidades  sobre  la  comprensión  de  las  normas  y  lo  que  a partir de ello se decida  judicialmente,   deben   ser   planteadas  al  interior  del  trámite  judicial  adelantado,   dada   la   naturaleza   esencialmente   extrasistémica  de  esta  acción.   

En  efecto, de tiempo atrás se ha precisado  que  este  mecanismo  es  de  índole  extrasistémico,  es decir, sólo procede  cuando   intentados   los  mecanismos  ordinarios  de  protección  de  derechos  fundamentales  reglados por el legislador al interior de los trámites, no se ha  conseguido  su condigno amparo, pues de lo contrario se convertiría en un medio  para  violentar  el  debido proceso propio de las actuaciones judiciales, con lo  cual  se  quebrantaría  el  principio  de  independencia  y  autonomía  de los  funcionarios,  al  pretender,  en  este  caso,  dilucidar  un tema del exclusivo  resorte de quienes de manera expresa conocen de él.   

Acerca de tal temática la Sala de Casación  Penal  ha  efectuado  las siguientes consideraciones1.   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata,  corresponde  a un mecanismo extrasistémico, cuya prosperidad  tiene  lugar  cuando  la  afrenta a las garantías protegidas tiene su origen en  causas  externas  al  trámite,  pues de lo contrario, esto es, si la violación  del   derecho   a   la   libertad   personal   tiene   su  génesis  dentro  del  diligenciamiento, debe demandarse su amparo al interior de éste.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos,  la  recusación  y la solicitud de  nulidad,  por  cuyo  medio  pueden  abogar  por  la protección de sus derechos,  pues:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su   propia  negación”2    (subrayas    fuera    de  texto).   

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  trámites  judiciales deben ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  las  peticiones  y  recursos  con  el  ejercicio de la acción de  habeas    corpus,   pues  precisamente  dentro  de  la  comprensión  del  derecho  fundamental  al debido  proceso,  argumentos jurídicos y de razón práctica permiten colegir que antes  de  acudir  a  los  mecanismos  constitucionales o legales de protección de los  derechos,  su  reclamación  debe  efectuarse,  siempre que ello sea posible, al  interior  de  las  actuaciones ordinarias, todo lo cual dota al diligenciamiento  penal  de  unos  mínimos  de  coherencia, reconoce su progresividad y a la vez,  proscribe   la  posibilidad  de  eventuales  decisiones  contradictorias  de  la  jurisdicción sobre una misma temática.   

Así  las  cosas,  resulta  manifiestamente  improcedente  la  pretensión  del  actor de acudir a la acción de habeas  corpus en procura de conseguir su  libertad  condicional,  cuando  lo  cierto  es  que, de una parte, el recurso de  reposición  interpuesto  contra la decisión censurada se encuentra en término  pendiente  de  resolver  y  por  tanto deberá aguardar al pronunciamiento a que  haya  lugar  y,  de  otra, el recurso de apelación cuya interposición también  censura  fue  interpuesto por el condenado y por lo mismo mal puede ahora aludir  a  una  dilación  procesal  por darle trámite a los mecanismos de impugnación  interpuestos por el interesado.   

Con  todo, ROLDÁN  ZABALA  cuenta  con  la  posibilidad de elevar futuras  peticiones  en  procura  de  obtener  su  libertad,  si considera que reúne los  requisitos  para  tal  efecto,  oportunidades  en  las cuales podrá ejercer los  recursos  pertinentes  en caso de que lo decidido no se encuentre conforme a sus  intereses.   

Es  palmario que una decisión diversa sobre  el  particular  en  el  curso  de  este  trámite, comportaría una intromisión  indebida  en  la  actuación  del  juez  natural,  en  manifiesto  quebranto del  principio de independencia judicial.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de  la  cual  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  negó  por  improcedente  el  amparo  de habeas corpus  presentado  por Jhon Jairo Preciado Mesa  en   representación   del   ciudadano   HÉCTOR   DARÍO   ROLDÁN   ZABALA,  de  conformidad con las razones expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

2  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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