40771(25-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

          Bogotá   D.C.,  veinticinco  (25)  de  febrero  de  dos  mil  trece  (2013).   

VISTOS  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede la suscrita Magistrada a resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del pasado 13 de febrero  proferida  por  un  Magistrado  del  Tribunal Superior de Montería, mediante la  cual  negó  por  improcedente  la  acción  de  habeas  corpus  promovida,  a  través  de  apoderado,  por el  ciudadano    GONZALO    RIAÑO    VARGAS,  a  quien  el  Juzgado  Penal  del  Circuito Especializado Adjunto del mismo lugar condenó por  el delito de lavado de activos.   

ANTECEDENTES   

1.-  En  desarrollo del proceso penal que en  contra   de   GONZALO   RIAÑO   VARGAS  se  adelanta por el delito de lavado de activos la Fiscalía General  de  la  Nación  el  21 de diciembre del 2010 resolvió su situación jurídica,  imponiéndole  medida de aseguramiento consistente en detención preventiva y le  negó  el  beneficio  de  la libertad provisional. Posteriormente, sustituyó la  medida ordinaria por detención domiciliaria.   

2.-  El  24  de  abril  de  2012 el Tribunal  Superior  de  Montería revocó la sustitución hecha y dispuso la privación de  la  libertad  de RIAÑO VARGAS  en    establecimiento    carcelario.    Por  orden  de  tutela  emanada  de  la  Sala de Casación Penal, el  aludido  juez  colegiado  de  nuevo  estudió la solicitud de sustitución de la  medida, concediendo la privación en su domicilio.   

3.-  El  pasado 11 de enero el Juzgado Penal  del   Circuito   Especializado   Adjunto   del  mismo  lugar  emitió  sentencia  condenatoria  en  contra  del procesado, y le impuso las penas de seis (6) años  de  prisión  y  multa  de  quinientos (500) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  en  cuya  virtud  se  ofició  al Director del Centro Penitenciario y  Carcelario    Las   Mercedes   para   que   dispusiera   su   traslado   a   ese  lugar.   

4.-  Contra  la  anterior  determinación se  propuso    recurso    de   apelación,   el   cual   se   halla   pendiente   de  resolución.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  ACCIÓN   

            El  apoderado  de  GONZALO RIAÑO VARGAS  señaló   que  su  defendido  se  encuentra  privado  ilegalmente  de  la  libertad  en  la  cárcel  Nacional Las Mercedes ubicada en  Montería,  puesto  que el 11 de enero de 2013 se emitió en su contra sentencia  condenatoria,  y  se  ordenó revocar la medida de detención domiciliaria, cuya  decisión  se  hizo  efectiva  de  inmediato, pese a que el fallo fue objeto del  recurso  de  apelación,  el  cual  se concedió en el efecto suspensivo el 8 de  febrero siguiente.   

          Precisó:    “…debía   el   juzgado  pronunciarse      y      restituirle      el      statu     cuo     (sic),  a  las  condiciones  previas  a la  sentencia,  es  decir  su  estado  de  Detención  Preventiva Domiciliaria, para  materializar  el  efecto  al cual estaba obligada por ley a conferirle, debido a  que  la suspensión deja sin efectos jurídicos la sentencia apelada, incluyendo  lo  referente  a  la  ejecución  de  la  pena  en  la  ergástula de la ciudad,  manteniendo  incólume  el  beneficio  que venía gozando (detención preventiva  domiciliaria) y a la espera del fallo de segunda instancia.   

   

          Por  lo  anterior, solicitó disponer de inmediato el restablecimiento de la libertad  de su representado.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Montería,  tras practicar diligencia de inspección judicial al proceso seguido  en   contra  de  GONZALO  RIAÑO  VARGAS  por  el  delito  de lavado de activos decidió, mediante providencia  del  pasado  13  de  febrero,  negar  por  improcedente la referida solicitud de  habeas  corpus.  Consideró:  (i)  no  se  vulnera el derecho a la libertad cuando su privación se da durante  todo  el  proceso; (ii) en contra del actor se impuso medida de aseguramiento y;  (iii)  la  presente  discusión  se  debe  plantear  en el recurso de apelación  propuesto  contra  la  sentencia  condenatoria,  y no a través de la acción de  habeas corpus.    

LA IMPUGNACIÓN  

          En   sustento   de   su   disenso   el   apoderado  de  RIAÑO  VARGAS  expresó: (i) resulta menos  lesivo  para la libertad del procesado permanecer en detención domiciliaria que  ejecutar  la  sentencia  desde la prisión; (ii) el fallo del Tribunal desconoce  el  ámbito  de  libertad  que  se pretende proteger a través de este mecanismo  legal;  (iii)  al  apelarse  la  sentencia  condenatoria  y haberse concedido la  alzada  en el efecto suspensivo, debe mantenerse la privación de la libertad en  el  domicilio,  hasta tanto exista pronunciamiento de segunda instancia; (iv) la  detención  preventiva  domiciliaria  fue producto de fallo de tutela emanado de  la  Corte  Suprema  de Justicia; (v) los principios pro  homine  y  pro  libertatis se constituyen en garantías  fundamentales  del  Estado Social de Derecho que deben ser respetados y; (vi) la  decisión  del  a quo además  vulnera   el  principio  de  dignidad  humana,  las  normas  sobre  declaración  universal   de   derechos   humanos,  y  aquellas  que  integran  el  bloque  de  constitucionalidad.   

          Por   lo  anterior  solicitó  revocar  la  providencia  de  primera  instancia y, recabó en la libertad inmediata de su defendido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Es competente la Magistrada que aquí provee  para  desatar  la impugnación interpuesta contra la providencia del 21 de abril  de  2010, conforme lo dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo es un juez plural el recurso lo debe  sustanciar   y   decidir   uno  de  los  magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

Constitucionalmente  el  habeas  corpus  se  estatuyó  para  proteger  el derecho a la libertad individual de los ciudadanos  frente  a  las  actuaciones  arbitrarias  de  las  autoridades  del  Estado  que  conduzcan  a  su  vulneración. En desarrollo de la Carta Política el artículo  1º  de  la  Ley  1095  de  2006  establece que dicho mecanismo de defensa de la  libertad  se  torna  viable  en  dos  situaciones;  en  primer  lugar, cuando la  privación   de  la  libertad  se  produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales  y,  en  segundo término, cuando ésta se prolonga  ilegalmente.   

Al respecto, la jurisprudencia de la Sala ha  dicho que el habeas corpus procede:   

          “1.-  Cuando  la  aprehensión  de una persona se lleva a cabo por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente previstas para ello,  como  son:  con  orden  judicial  previa  (arts  28  C  Pol,  2 y 297 L 906/94),  flagrancia  (arts.  345  L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente requerida (art.  348  L  600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última con fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución y por ello de no necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de  2000.   

2.- Cuando ejecutada legalmente la captura la  privación  de  libertad se prolonga más allá de los términos previstos en la  Carta  Política  o  en  la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L  906/04- entre otras)”1.   

Ahora  bien,  el  juez  del habeas corpus no  está  facultado  para  revisar  las  decisiones de los jueces de la República.  Sobre   el   particular,   es   ampliamente   conocido   el   criterio  de  esta  Corporación2,  acorde  con  el  cual  el  mencionado amparo constitucional no se  instituyó   para   examinar  los  motivos  por  cuya  razón  los  funcionarios  judiciales  ordenan  la  privación  de  la  libertad  de  una persona, sino que  corresponde  al  interesado  cuestionarlos  al  interior  del respectivo proceso  penal.   

En  tal  virtud, el control que hace el juez  constitucional  es  de  carácter  extrasistémico,  pues el habeas corpus sólo  procede  cuando  la  violación  de  las  garantías  proviene de una actuación  ilegal  extraprocesal,  sin  que se haya instituido para cuestionar el contenido  de  las  decisiones  judiciales  que fundamentan la privación de la libertad de  una persona.   

Esa línea de pensamiento la viene expresando  la  Corte  desde  antaño.  Es  así como en la sentencia del 11 de diciembre de  20033  sostuvo  que  la competencia del juez de habeas corpus se limita a  verificar  el  cumplimiento  de las formalidades de rango constitucional y legal  para  la  aprehensión y posterior detención de los ciudadanos, por no tratarse  de  una  tercera  instancia  judicial,  sin  que se extienda al análisis de los  motivos  tenidos  en cuenta por la autoridad judicial para ordenar su privación  de la libertad.   

Más recientemente, en providencia del 26 de  marzo  de  20074, se insistió en lo siguiente:   

          “El  núcleo del habeas corpus responde a la necesidad de proteger  el  derecho a la libertad. Pero cuando la misma ha sido afectada por definición  de  quien  tiene  la  facultad  para hacerlo y ante él se dan por el legislador  diferentes  medios  de  reacción  que conjuren el desacierto, nadie duda que el  habeas  corpus está por fuera de éste ámbito y pretender aplicarlo es invadir  órbitas funcionales ajenas”.   

Precisado  lo  anterior, se constata que los  argumentos    medulares   de   la   acción   constitucional   de   habeas   corpus   se   orientan   a   que  GONZALO      RIAÑO      VARGAS      permanezca   en  detención  domiciliaria,  pues  en  virtud  de  la  sentencia  condenatoria  del 11 de enero de 2013 se ordenó revocar de inmediato  dicha  medida  y  se  dispuso  la  privación  de su libertad en establecimiento  carcelario,  pese  a  que el fallo fue objeto del recurso de apelación, al cual  se   le   dio   trámite   en   el   efecto   suspensivo   el   8   de   febrero  siguiente.   

En  esas condiciones, la Sala observa que la  privación  se  encuentra  fundada  en  la  sentencia  condenatoria proferida en  contra    de    GONZALO   RIAÑO   VARGAS  el  pasado  11  de  enero,  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  Adjunto  de Montería, y en la que se le impuso la pena principal  de  seis  (6) años de prisión, como autor penalmente responsable del delito de  lavado de activos.   

La determinación del aludido juzgado deviene  de  la aplicación que el juez ordinario hace del artículo 188 de la Ley 600 de  2000,   según   el   cual:  “Las   providencias   relativas  a  la  libertad  y  detención,   y   las   que   ordenan  medidas  preventivas,  se  cumplirán  de  inmediato…”.    Luego   la  censura  que  al  respecto  hace  el  apoderado del condenado carece de sustento, en la medida que  la   decisión   del   fallador   se  encuentra  debidamente  sustentada  en  el  ordenamiento  jurídico,  y  se  halla amparada en los  principios  de  autonomía e independencia judicial, consagrados en el artículo  228 de la Carta Política.   

Adicionalmente,   contra   la   sentencia  condenatoria  del  en  cuestión,  se  propuso  recurso de apelación y éste se  halla  pendiente de resolución. En consecuencia, una decisión diversa sobre el  particular  en el curso de este trámite, comportaría una intromisión indebida  en  la  actuación  del  juez  natural,  en  manifiesto  quebranto  también del  principio de independencia judicial.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de  la  cual  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Montería  negó  por  improcedente  el  amparo  de  habeas corpus   presentado   por   el   apoderado   del   ciudadano  GONZALO  RIAÑO  VARGAS, de conformidad con  las razones expuestas en la anterior motivación.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  del  27 de noviembre de 2006, rad. 26503.   

2 Ver,  entre  otras,  auto  del  27  de noviembre de 2006, radicación 26503. También,  auto del 11 de octubre de 2007, radicación 28549.   

3  Radicación 15955.   

4  Radicación 27162.     

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