40773(18-03-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 085  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de marzo de dos  mil trece (2013).   

V    I   S   T   O  S   

Procede la Sala a verificar los requisitos de  lógica  y  debida  argumentación  de la demanda de casación presentada por el  defensor   de   NELSON   GÓMEZ   OSTOS  y  JUVENAL  SOTELO  GONZÁLEZ.   

H E C H O S  

Fueron   expuestos   por  el  ad quem en estos términos:   

“Los  hechos  que  dieron  origen  a  la  presente  actuación  tuvieron  ocurrencia  en los años 1997 y 1998, cuando los  procesados    NELSON   GÓMEZ   OSTOS   en  calidad  de  Director  de  la  oficina  de  La  Calera-Regional  Cundinamarca  de la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero y JUVENAL   SOTELO  GONZÁLEZ,  Subdirector, aprobaron y desembolsaron  créditos,  autorizaron  sobregiros  y  reestructuraron  obligaciones a favor de  terceros,  con  incumplimiento  de la normatividad interna y en detrimento de la  entidad”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Culminada  la  investigación  la Fiscalía General de la Nación, a  través  de  su  Unidad  Especializada  en  Delitos  contra  la  Administración  Pública,  formuló  resolución  de  acusación,  el  26 de febrero de 2003, en  contra    de   NELSON   GÓMEZ   OSTOS   y  JUVENAL  SOTELO  GONZÁLEZ como  presuntos  autores  responsables  del  delito  de peculado por  apropiación  (artículo  397 del Código Penal) cometido en concurso homogéneo  y   sucesivo1,  providencia  que cobró ejecutoria el 10  de          abril          de          20032.   

2.  Asignadas  las  diligencias  al  Juzgado  Cuarenta  y  Tres  Penal  del  Circuito  de  Bogotá y realizadas las audiencias  preparatoria  y  pública,  se  emitió  sentencia  el  1  de diciembre de 2009,  mediante  la  cual se impuso a los procesados las penas principales de ochenta y  cuatro     (84)     meses     de     prisión,    multa    por    $1’744.647.780  e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de  la pena  privativa  de la libertad, al hallárseles responsables de diversas infracciones  constitutivas  del  concurso  homogéneo endilgado en la acusación. En la misma  decisión  se dictó absolución respecto de algunos cargos, se condenó al pago  solidario  de perjuicios materiales y se concedió la sustitución de la pena de  prisión      por      prisión     domiciliaria3.   

3. Apelada esta determinación por la defensa  y  por  NESTOR  GÓMEZ OSTOS,  fue  modificada  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá -Sala  Penal-  el  1  de  agosto de 2012, en el sentido de declarar la prescripción de  varias  ilicitudes  materia  de  condena, fijar la pena de prisión en ochenta y  dos  (82) meses de prisión, la multa para GÓMEZ OSTOS  en  $873.791.000, para SOTELO  GONZÁLEZ  en $573.179.000 y los perjuicios materiales  en   $1’155.236.217   y  $1’314.176.971,  respectivamente, confirmándola en lo demás.   

En  el  mismo  proveído,  el  ad  quem declaró la nulidad parcial de lo  actuado  a  partir  del cierre de investigación y ordenó la compulsa de copias  con  el  fin  de verificar e incluir otras operaciones crediticias cuyo eventual  detrimento  al  erario no fue contemplado por la Fiscalía en la resolución que  calificó  el  mérito  del  sumario,  igualmente, dispuso la compulsa de copias  ante  la  primera  instancia  para  que se pronunciara respecto de varios cargos  contenidos  en  aquella  decisión, también referidos a plurales delitos contra  la  administración  pública  y  que,  indicó,  no  fueron  considerados en la  providencia                impugnada.4   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Con   amparo   en   la causal  prevista en el artículo 207, numeral 3, de la Ley   

600  de  2000, el defensor de los procesados  interpuso  el  recurso  extraordinario  para  invocar  la  nulidad  del fallo de  segunda  instancia al estimar que vulneró el debido proceso por desconocimiento  del  artículo 31 de la Carta Política, que consagra la prohibición de reforma  en peor.    

Considera que el ad  quem  al  compulsar copias para ante la fiscalía y el  juzgador  de  primer  grado,  conculcó la garantía concebida en favor de quien  funge  como apelante único, toda vez que tal aspecto no fue materia del recurso  y  acarrea  someter  a  los  implicados a una nueva investigación penal y a una  sentencia  adicional por hechos que ya fueron objeto de juicio, lo cual, afirma,  comportaría  forzosamente  el  incremento  de  la pena que les fue irrogada, de  ahí, la trascendencia de la irregularidad.   

Sostiene que la violación del debido proceso  es  evidente, los acusados en ningún momento dieron lugar al vicio en comento y  tampoco   lo   convalidaron,   por   ende,  reclama  la  invalidación  de  este  pronunciamiento   e  insiste  en  que  el  Tribunal  no  estaba  facultado  para  desmejorar  la  situación  de  sus  acudidos,  citando  jurisprudencia sobre el  tema.   

LOS NO RECURRENTES  

El  apoderado  de  la parte civil durante el  término  de  traslado  de la demanda deprecó su inadmisión, al estimar que no  reúne  los  requisitos  legales  para su estudio. Puso de relieve que el libelo  hizo  caso omiso de los preceptos que rigen la declaratoria de nulidad y no tuvo  en  cuenta que el principio de limitación de los recursos no aplica tratándose  de  este instituto, ya que la Ley 600 de 2000, confiere a los jueces la facultad  de  retrotraer  la  actuación  procesal  de  forma  oficiosa  para salvaguardar  garantías  fundamentales,  como  ocurrió  en  este  asunto, aunado a que no se  advierte  la  trascendencia  del supuesto vicio ni la necesidad de retrotraer el  trámite.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  Ante  todo  es imperioso recordar que la  casación  es  un  recurso  de naturaleza extraordinaria y rogada, motivo por el  cual  el  legislador  fijó  de manera taxativa las causales por las que resulta  procedente  atacar  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  que  cobija a la  sentencia  de  segunda instancia. En ese orden, la demanda correspondiente no es  un  escrito  de  libre  formulación  en  el que tiene cabida cualquier clase de  cuestionamiento,  sino  que ha de ser un texto lógico y sistemático, en el que  únicamente  es  viable denunciar errores trascendentes del fallo al tenor de la  metodología que ha decantado la jurisprudencia.   

Por lo tanto, el éxito de la censura depende  de  una argumentación dialéctica que conlleve, de forma precisa y coherente, a  demostrar  que  el  fallo impugnado es ilegal por haber incurrido el juzgador en  vicios de juicio o de procedimiento.   

Bajo  esa  perspectiva, es claro que en este  evento  el  casacionista  pasó  por  alto  tales  premisas  conceptuales y ello  conducirá    a    la    inadmisión    del   recurso,   al   ser  patentes  las  imprecisiones  formales  y  sustanciales   de   su  reclamo,  según  lo  señaló  el  sujeto  procesal  no  recurrente. Veamos:   

2.   En   primer   lugar,   en  reiterados  pronunciamientos,  se ha expuesto cómo en sede extraordinaria la denuncia de la  violación  del principio de la no reformatio in pejus  debe   postularse,  no  por  la  causal  tercera  del  artículo  207  de  la  Ley 600 de 2000, sino por la primera, al tratarse de una  hipótesis  de  violación  directa de la ley sustancial derivada de la falta de  aplicación  del  canon  constitucional que contempla dicha garantía (artículo  31),  error  in iudicando con  incidencia    prevalente   en   la   legalidad   de   la   sentencia5.   

Así  mismo,  la  prohibición  de  reforma  peyorativa  supone que al juzgador de segundo grado al resolver los recursos que  habilitan  su  competencia, le está vedado agravar la pena del apelante único.  Y  no se advierte en este caso la materialización de tal infracción, ya que el  ad  quem  en ningún momento  hizo  más gravosa la sanción impuesta a NELSON GÓMEZ  OSTOS   y   JUVENAL  SOTELO  GONZÁLEZ,   por   el   contrario,   al   desatar  la  impugnación  les  disminuyó  la  pena  de  prisión de ochenta y cuatro (84) a  ochenta     y     dos     (82)     meses,     la    multa    de    1’744.647.780    a    $873.791.000   y  $573.179.000,  respectivamente,  haciendo  extensiva  la  rebaja a la condena en  perjuicios  materiales.  Incluso,  se  abstuvo de revocarles la concesión de la  prisión  domiciliaria  que  por  el  quantum  punitivo  a todas luces resultaba  improcedente,  en  respeto  a  la  garantía  en  comento y a la cual aludió de  manera      expresa      en     su     decisión6.      

3. De otra parte, aún haciendo abstracción  de  estas  inconsistencias  que  por  sí  solas  son suficientes para conspirar  contra  el  éxito  de  la  censura,  se tiene que, según lo ha puntualizado la  jurisprudencia  de  la  Corte,  la propuesta de nulidad como motivo para atacar,  por   vía   de  casación,  el  fallo  de  segunda  instancia,  “comporta  los  mismos niveles de exigencia que son inherentes a las  demás  causales  dada  su  especial  naturaleza,  lo cual significa que de modo  insoslayable  debe  especificarse  la  causal  o  motivo de nulidad concurrente,  demostrando  el  carácter  sustancial  del  vicio o la irregularidad acusados y  particularmente  la  etapa  o  el  momento  procesal a partir de la cual se hace  imperativa  la  anulación,  explicando  justificativamente  las razones por las  cuales  no  media alternativa diversa que la de invalidar lo actuado”.7   

Igualmente,  se  ha dicho como en virtud del  principio  de  trascendencia  que  gobierna  el  instituto no basta con señalar  irregularidades  o  que  estas   efectivamente se presenten en el trámite,  sino  que  es  indispensable  acreditar  su  incidencia de manera concreta en el  quebranto  de los derechos de los sujetos procesales, es decir, es necesario que  el  actor  evidencie un perjuicio real con el yerro in  procedendo   denunciado.8   

En  consecuencia,  es  manifiesto  que en el  sub  examine  el  censor no  demostró  afectación  a  las garantías fundamentales con la determinación de  compulsar  de  copias  dispuesta  por  el  Tribunal.  Lo  anterior, debido a que  efectivamente  la  acusación  contempló cargos por las operaciones crediticias  autorizadas  en  favor  de Luis Fandiño Manzanares, Oscar Alfonso Forero Díaz,  Marco  Antonio  Parra Sosa, Martín Camargo Cárdenas, William Torres Pérez, en  el  caso  de  JUVENAL  SOTELO  GONZÁLEZ  y  de  Gerardo  Galvis  Melo,  Prosperar Tesorería y José Reynaldo  Salazar   Barón,   tratándose   de   NELSON  GÓMEZ  OSTOS9,    aspectos  respecto  de  los cuales ninguna mención hizo el fallador de primer grado en la  providencia  con la que culminó la instancia aun cuando fueron objeto de debate  en        la        audiencia        pública10   y,   en   ese   orden,  le  corresponde   finiquitar  tales  extremos  de  la  relación  jurídico-procesal  mediante  el  pronunciamiento  de  rigor,  sin  que  ello  signifique inevitablemente que la decisión será de  carácter   condenatorio,   pues   aun   no   se   ha  definido  nada  sobre  el  particular.    

Y  lo  mismo puede decirse de la compulsa de  copias   para  auscultar  la  eventual  procedencia  de  emitir  resolución  de  acusación  por  diversos  hechos  reportados en la investigación atendiendo su  naturaleza    presuntamente   delictiva,   vislumbrada   por   el   ad  quem,  toda vez que es contingente la  posibilidad  de  que  la  fiscalía  y  posteriormente  la  judicatura profieran  decisión  en  disfavor de las pretensiones de los implicados. Ahora bien, si se  dispuso  la  nulidad  parcial  de  las  diligencias  en este sentido, lo es para  garantizar  que  no se les va a sorprender con sucesos de los cuales no tuvieron  la  oportunidad  de defenderse, y su declaratoria oficiosa, es una excepción al  marco  conceptual  restringido por la apelación reseñado por el recurrente con  ocasión  de  la  facultad  de corrección de actos irregulares que le asiste al  superior.11    

4. En suma, el demandante no comprobó algún  menoscabo  real  de  los derechos de sus prohijados, como quiera que la compulsa  de  copias,  al  retrotraer  la actuación a dos etapas definidas, acomete en la  práctica  una  ruptura  de la unidad procesal originada en la omisión a la que  se  hizo referencia sin que se advierta vulneración a garantías fundamentales,  se  reitera,  porque  en  tales  fases  puede ejercerse a plenitud el derecho de  defensa,  nótese,  que  en  ambos  eventos  está  prevista  la  posibilidad de  interponer,  si  es  del  caso,  los recursos de ley, y es viable discutir en el  trámite  pertinente,  a  título  de  ejemplo,  la  existencia  del  hecho,  la  responsabilidad  de  los  implicados,  la  vigencia  de  la  acción  penal o la  conculcación    del    principio    de    non   bis  ibídem,  circunstancias  que  ponen  en entredicho la  inminencia  de  una  hipotética  sentencia  condenatoria  en los términos que,  paradójicamente, auspicia el defensor en la demanda.   

Así,  no  se señalaron parámetros que den  lugar  a  considerar  la  trasgresión  de  las formas propias del proceso o del  derecho  de defensa, no se dilucida la procedencia inexorable de la nulidad como  mecanismo  extremo  para  remediar  un vicio inexistente y, en contrapartida, la  pluralidad  de  hechos  catalogados  delitos  de peculado por apropiación en la  investigación  y  su intrincado tratamiento, explican la coyuntura en la que la  administración  de  justicia se ha visto abocada a la adopción de medidas cuya  legitimidad  se  cuestiona  sin  fundamento  atendible,  según  deviene  de  lo  expuesto.   

Razones  por  las  cuales  se  inadmitirá la demanda.   

5.  Por  último,  estando  el expediente al  despacho  del Magistrado Ponente para el estudio de la admisibilidad del recurso  de  casación,  el  defensor  de  los  procesados  allegó  memorial  en  el que  solicitó  se  devolviera  la  actuación  al  Tribunal  para  llevar  a cabo su  notificación   personal   del   auto   por  medio  del  cual  se  concedió  la  impugnación,  frente  a  lo cual se repite, en las mismas condiciones esbozadas  por  esa  Corporación  el  29  de noviembre de 201212,  que  el auto de concesión  del  recurso  dejó de existir al tenor del artículo 210 de la Ley 600 de 2000,  modificado  por  la  ley  1395  de  2010,  y  que  la providencia que dispone la  remisión  de  las  diligencias  a  la  Corte  es   de  sustanciación y no  requiere  del  trámite peticionado, bastando con remitirse al artículo 176 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  explicitado  en  el  citado  proveído, para  advertir    lo    improcedente    del    pedimento13.  Sea  esta  la  oportunidad  para  llamar  la  atención  al  togado  porque  este  tipo  de  requerimientos,  palmariamente  infundados  y  respecto de los que ya se emitió pronunciamiento,  pueden  dar  lugar  a  configurar  temeridad,  lo  que acarrea la imposición de  medidas                correccionales.14   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de NELSON   

GÓMEZ      OSTOS      y  JUVENAL  SOTELO  GONZÁLEZ en  contra  de  la sentencia del Tribunal  Superior       de       Bogotá      proferida     el     1    de  agosto  de  2012.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

Comuníquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                         GUSTAVO    ENRIQUE    MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                                                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

        Secretaria                     

1  Folio    228   y   siguientes   cuaderno   original  3   

2  Cfr. Fl. 295 c.o 3   

3  Fl. 248 y s.s c.o 6   

4  Fl. 20 y s.s Cuaderno Tribunal 5   

5  Cfr.  Rad.  22433,  auto de 30 de marzo de 2006, Rad.  28822,  auto  de  5  de  diciembre  de  2007,  Rad. 27807, auto de 15 de mayo de  2008   

6  Cfr.  Fl.  47  y  48  sentencia  de segunda instancia  /  Fl. 66 y 67 cuaderno Tribunal 5   

7  Ver,  entre otros, Rad. 20046, auto del 11 de febrero  de 2004   

8  Rad. 25309, auto de 6 de marzo de 2008   

9  Cfr. Fl. 235 c.o 3   

10  Cfr.  entre  otros,  alegatos  de  conclusión  de la  Fiscalía   (Fl.   119   y   s.s   c.o   3)   e  intervención  de  NELSON  GÓMEZ  OSTOS en la sesión de 11  de mayo de 2009 (Fl. 82 y s.s c.o 6).   

11  “La  exigencia  de  sustentación  obligatoria  del  recurso   de   apelación,   conforme  con  el  artículo  215  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991 (art. 194 del actual), tiene como fin delinear el  objeto  de  la  segunda instancia, de tal suerte que ésta no pueda pronunciarse  sobre  asuntos  no propuestos por el apelante salvo la  nulidad  (por  su  naturaleza oficiosa) y los aspectos  inescindiblemente  vinculados  a  la  impugnación”.  Rad.  15262,  sentencia  de  2  de  mayo de 2002, Destacado de la Sala. También  puede  consultarse  sobre  el  mismo tema Rad. 28498, sentencia de 10 de mayo de  2010,   Rad.  32890,  sentencia  de  26  de  septiembre  de  2012,  entre  otros  pronunciamientos.   

12  Fl. 135 cuaderno Tribunal 5   

13  Esta  disposición  tratándose  de  providencias  de  sustanciación  proferidas  en  el  trámite  del  recurso extraordinario, sólo  contempla  la notificación del auto por medio del cual se declara extemporánea  la presentación de la demanda.   

14  Ley  600  de  2000,  artículo  144,  numeral  7,  y  artículo 146, numeral 1.     

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