40589(11-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado  Acta N°  34.   

Bogotá,  D.C.,  once de febrero de dos mil trece.   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la    admisibilidad    de    la    demanda    de   revisión  presentada  por  el  apoderado  de la señora MARIA CRISTINA  MURILLO  FORERO,  contra la  sentencia    proferida   el   21   de   mayo  de 2008 por el Tribunal Superior de  Bogotá,    Sala    de  Descongestión, mediante la  cual  confirmó  la  emitida  por  el  Juzgado  Quinto  Penal del Circuito Especializado de Descongestión de  Extinción  del  Derecho  de  Dominio  del  mismo  Distrito Judicial, por cuyo medio declaró la pérdida, a  favor  del  Estado,  del  derecho  de  dominio  de  algunos  bienes inmuebles      de      la     citada  demandante.   

ANTECEDENTES  

Adelantado  el  proceso  de  extinción  de  dominio  sobre  bienes de propiedad de quienes fueron  señalados   como   integrantes  de  una  empresa  criminal  que  ejecutó  tres  secuestros  extorsivos  de  los que fueron víctimas Andrea Gil Guío (en 1997),  Ricardo  Enrique  Boulton  (en  el  2000)  y  Héctor Javier Vivas (en el 2001),  se  emitieron  las  sentencias  de  primera y segunda  instancia  acorde  con  la  glosa  reseñada,  en que se dispuso la pérdida del  dominio  del  inmueble  ubicado  en la carrera 35 No.  48-61/69   ,apartamento   509  y  garaje,  de  la  ciudad  de  Villavicencio, Meta, cuya propiedad, alega el  demandante,  figura  a  nombre  de  Alberto  Navarro.   

         En  la  demanda de revisión,  aduce  el apoderado de MARIA CRISTINA MURILLO FORERO  que  el proceso de extinción de dominio cursado en su contra fue  violatorio    del    debido    proceso,    el    derecho    de    defensa,    la  investigación  integral y especialmente desconocedor  del patrimonio económico del verdadero propietario.   

         Como   sustento  de  su  pretensión,  invoca  la  causal  3ª  del  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, solicitando la práctica de una serie de  pruebas  que  demuestran,  entre  otros  aspectos,  que  su  poderdante  no  era  propietaria  ni  poseedora  de los bienes objeto de la extinción y que la misma  fue  absuelta  de  los cargos por secuestro extorsivo y concierto para delinquir  imputado por la Fiscalía.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La jurisprudencia de esta Corte1  ya  tiene  decantado  que la  acción de revisión en completamente  improcedente     para  desvirtuar    la    res  iudicata  de sentencias en las que se ha declarado la  extinción  del dominio sobre bienes, acorde con la legislación contenida en la  Ley    793    de   2002  (derogatoria  de la Ley 333 de 1.996) y que contempla las normas reguladoras del  instrumento legal de extinción de dominio.   

         Ello,  dijo  la  Sala  en  el    auto   del   21   de   marzo   de  20072,  porque  si  se  atiende la naturaleza,  sentido   y   alcance  que  le  es  propio  a  la  acción  revisora,   la   misma   procede  por  causales  taxativamente  señaladas en la ley contra sentencias condenatorias y,  excepcionalmente, contra sentencias  absolutorias, preclusiones de  investigación  y  cesación  de  procedimiento,  pero en todos los casos contra  actuaciones  judiciales  adelantadas por conductas punibles, es decir,  sólo respecto de sentencias y demás  decisiones  enunciadas, en  materia delictiva.   

    

El  trámite  que   conduce   a   la  extinción  de dominio se caracteriza por tratarse de  una    acción   jurisdiccional  autónoma,   real,   objetiva   y  de  contenido  patrimonial,  siendo  en  dicha medida independiente y distinta de la  acción  penal,  tanto  por  su  finalidad  como por su objeto -como que no hace  materia  de juzgamiento conductas punibles-, todo lo cual permite concluir en la  manifiesta  improcedencia  de  la  revisión para atacar fallos de extinción de  dominio.   

Precisamente,   sobre  la  autonomía    predicable   de   la   acción   de   extinción   de  dominio      se     pronunció   la   Corte Constitucional en la  Sentencia  C-740 de 2.003,  en los siguientes términos:   

“Es una acción autónoma e independiente  tanto  del  ius  puniendi  del  Estado como del derecho civil.  Lo primero,  porque  no  es  una  pena que se impone por la comisión de una conducta punible  sino  que  procede  independientemente  del  juicio  de  culpabilidad de que sea  susceptible  el afectado.  Y lo segundo, porque es una acción que no está  motivada   por   intereses  patrimoniales  sino  por  intereses  superiores  del  Estado.   Es decir, la extinción del dominio ilícitamente adquirido no es  un  instituto  que  se  circunscribe  a  la  órbita  patrimonial del particular  afectado  con  su  ejercicio,  pues, lejos de ello, se trata de una institución  asistida por un legítimo interés público”.   

…  

“El  tema de la autonomía de la acción  de  extinción  de dominio toca directamente con la naturaleza jurídica de esta  institución  y  a  partir  de  tal  índole se resuelve.  No obstante, sin  atenerse  a  esa  naturaleza constitucional y a su efecto vinculante, se plantea  la  controversia de si se trata de una pena que se ha de imponer con ocasión de  la  comisión de un delito o si se trata de una institución independiente de la  comisión de delito alguno y desprovista de carácter punitivo”.   

…  

“En tal debate, si se afirma que se trata  de  una  pena,  las consecuencias son claras: Su ejercicio queda supeditado a la  demostración  de  la  responsabilidad  penal  de  una persona y sin esta previa  declaración  de  responsabilidad,  no  puede  haber  lugar a su ejercicio en el  proceso  penal  promovido,  ni  por fuera de él.  Además, la institución  queda  supeditada  al  reconocimiento  de  las  garantías penales.  Por el  contrario,  si  se  afirma que la acción de extinción de dominio no constituye  una  pena,  su  ejercicio  no  está  condicionado  a  la  demostración  de  la  responsabilidad  penal, puede ejercerse independientemente de él y no hay lugar  al reconocimiento de esas garantías”.   

…  

“De  acuerdo  con  esto,  la  acción de  extinción  de  dominio  no  fue asumida por el constituyente como una pena sino  como  una  acción constitucional pública, jurisdiccional, autónoma, directa y  expresamente  regulada  por  el constituyente y su ubicación en el artículo 34  superior  se  explica  en razón de la estrecha relación existente entre ella y  el  derecho  de propiedad.  En tal virtud, la naturaleza y el alcance de la  acción  de  extinción de dominio no debe determinarse en el contexto del poder  punitivo del Estado”.   

Ahora  bien, la  Ley  793  de 2002 establece la competencia para decidir la extinción de dominio  en  primer  grado  a los Jueces Penales del Circuito Especializados del lugar en  donde  se  encuentren ubicados los bienes, sentencia contra la cual sólo    procede   el   recurso   de  apelación,  interpuesto por las partes o por el Ministerio Público;           pero  si  el fallo niega la extinción  de  dominio no es apelado, se ha de someter en todo caso al grado jurisdiccional  de consulta.   

Y  aunque  el  estatuto  que  regula  la  acción  en comento remite  expresamente  a  los  Códigos de Procedimiento Penal y Civil, en su orden, para  llenar         eventuales        vacíos,  ello  en manera alguna apareja la aplicación analógica  del  instituto  de  la revisión, porque, se reitera,  la  misma  sólo está instituida para los trámites  judiciales  ordinarios y no para ese tipo de acciones  públicas.   

En consecuencia,  se  rechazará,  por  improcedente  la  acción   de revisión impetrada.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Rechazar  por  improcedente  la  acción  de revisión impetrada por  el  apoderado  de  MARIA  CRISTINA MURILLO FORERO, de  conformidad con las razones consignadas en la anterior motivación.   

         

        Contra     esta     decisión     procede     el     recurso    de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                        FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Autos  del  21  de  marzo  y  18  de  abril  de 2007,  radicados Nos. 26.683 y 27.015   

2  Radicado No. 26.683     

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