40584(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 302  

Bogotá, D.C., once (11) de septiembre de dos  mil trece (2013)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  ÁLVARO  FONNEGRA  JARAMILLO,  contra el fallo del 8 de agosto de 2012 proferido  por  el  Tribunal Superior de Neiva, mediante el cual confirmó el dictado el 19  de  octubre  de 2011 por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de esa ciudad, que  le  impuso  treinta  y  seis  (36)  meses  de prisión y multa de nueve millones  ciento  dos  mil ($9.102.000) pesos, al hallarlo autor responsable del delito de  omisión del agente retenedor o recaudador.   

HECHOS  

En  la  sentencia  de  segunda instancia, son  resumidos así:   

“La Administración de Impuestos Nacionales  de  Neiva –DIAN- denunció  al  señor  Álvaro  Fonnegra Jaramillo por omitir consignar dentro del término  legal  los  dineros  recaudados por retención en la fuente, correspondientes al  2º  período  del  2004,  por  un  valor  total  de  cuatro millones quinientos  cincuenta  y  un mil pesos ($4.551.000) más intereses moratorios”1.   

ANTECEDENTES  

El  28  de  noviembre  de 2006, la Fiscal 11  Delegada  ante  los  Juzgados Penales del Circuito de Neiva, dispuso la apertura  de  instrucción  y  la  vinculación  mediante  indagatoria de ÁLVARO FONNEGRA  JARAMILLO    y    Ana    Rita    Ramírez   Losada2.   

El 22 de febrero de 2010, FONNEGRA JARAMILLO  debido   a   su   reticencia  a  comparecer  al  proceso  es  declarado  persona  ausente.   

El  5  de  abril  de  2010  la  Fiscalía 11  Delegada  acusó  a  FONNEGRA  JARAMILLO  como  autor del delito de omisión del  agente  retenedor  o recaudador, resolución confirmada el 20 de abril del mismo  año3.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda   se   postula   un   (1)  cargo.   

Con  sustento  en  la  causal  primera  del  artículo  207 de la ley 600 de 2000, denuncia la violación indirecta de la ley  por     errores    de    hecho    por    falsos    juicios    de    “legalidad”   y   falso   juicio  de  existencia.   

Señala  que  el falso juicio de legalidad se  estructura  cuando  se  condena al procesado con prueba documental, a la cual el  Tribunal  le  agrega  contenidos probatorios o expresiones fácticas que ella no  refiere,  además de su aducción irregular y de su poca aptitud probatoria, que  impide estructurar el grado de certeza.   

En el mismo reparo aduce la violación directa  del  artículo  402  del  Código  Penal  por aplicación indebida, porque en su  opinión   los   hechos   objeto   de   juzgamiento   no  se  adecúan  al  tipo  penal.   

Después enuncia los cargos segundo y tercero  por  violación directa del artículo citado; cuarto y quinto por falsos juicios  de existencia, sin desarrollarlos ni demostrar su existencia.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda no cumple con los presupuestos de  técnica  que  permita  disponer  su  admisión,  en razón a que los cargos son  postulados  y desarrollados sin tener en cuenta los requisitos mínimos formales  y  materiales  previstos  en  el  artículo 212, numerales 3, 4 de la ley 600 de  2000.   

Aun   cuando  el  impugnante  justifica  la  casación   discrecional   en  la  protección  de  las  garantías  y  derechos  fundamentales  del  acusado,  entre  las  cuales  menciona el debido proceso, el  libelo  carece  de  lógica  y  una  debida  argumentación en el desarrollo del  cargo,    pues    además    de    confuso    e    ininteligible    resulta  contradictorio.   

En  principio,  enuncia  un cargo primero con  sustento  en la causal primera sin indicar el sentido de la violación de la ley  ni  la clase de error, pues enseguida se ocupa de hablar de la procedencia de la  casación  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  de individualizar las  garantías    conculcadas   al   acusado   y   de   la   demostración   de   su  violación.   

Luego  se refiere a la necesidad de la prueba  para  condenar  y  a  la  imparcialidad  del  funcionario  en la búsqueda de la  prueba,   para   concluir  que  del  respeto  y  protección  de  ésta,  surgen  “los   errores   de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  por suposición”, sin mencionar la prueba  sobre la cual recae el vicio.   

Por  esa  vía,  persiste  en señalar que el  fallo  vulnera  el  principio de necesidad de la prueba y el derecho de defensa,  cuando  “pone a decir a la prueba lo que ella en sí  no  contiene”,  lo cual hace evidente la impropiedad  del cargo y la confusión del recurrente en su proposición.   

A  tales falencias, se añade su aseveración  en  el  sentido que la sentencia de primera instancia es anfibológica, en tanto  que  los  juicios  valorativos  hechos  en ella “son  violatorios   del   principio   de  la  necesidad  de  la  prueba”  porque  carecen  de  fundamento  probatorio y son juicios a priori  acogidos  por  el Tribunal en detrimento de los derechos y de las garantías del  acusado, las cuales considera vulneradas.   

Esa manera de argumentar, deja al descubierto  la  ausencia  en  la demanda de toda técnica casacional que permita identificar  el  error  reprochable  a  la  sentencia  atacada  y  la  falta de lógica en su  proposición,  cuando  al  mismo tiempo aduce yerros probatorios, que no precisa  ni     clarifica,     y    la    violación    de    derechos    y    garantías  fundamentales.   

Y  a  pesar  de  mencionar  la  existencia de  errores  de  hecho  por falsos juicios de legalidad y falso juicio de existencia  por  suposición,  confunde  los  primeros  con  el falso juicio de identidad al  afirmar  que  la  condena  “se  sustentó de manera  exclusiva  en  pruebas  documentales  a las que agregó contenidos probatorios o  expresiones   fácticas   que  ellas  no  refieren”,  mientras  que  no  individualiza  la  prueba objeto de distorsión ni muestra el  error mediante su cotejo literal con la sentencia.   

Los  desaciertos  de la demanda continúan al  proponer  en el mismo reparo la violación directa del artículo 402 del Código  Penal  por  aplicación indebida, reproche que sustenta en que se impuso condena  por  el  delito  de  omisión  del  agente  retenedor o recaudador, “pese  a  que  esa  prueba  fue  aducida  con  desatención de lo  dispuesto  en  los  artículos  232  y 239 del Código de Procedimiento Penal de  2000, sin previa autenticación”.   

Tras insistir en la necesidad de explicar por  qué  la  Corte  debe intervenir en este asunto, expresa que en los cargos   segundo  y  tercero  acusa  a  la sentencia de violar en forma directa el citado  artículo 402, sin hacer comentario adicional a esa proposición.   

Enseguida manifiesta que en los cargos cuatro  y   cinco,  acusa  al  Tribunal  de  incurrir  en  falso  juicio  de  existencia  “al   dar   por   probada  la  configuración  del  delito”,  porque  si  hubiera apreciado “las  declaraciones echadas de menos”,  no indica cuáles, el fallo sería absolutorio.   

Bajo  esas circunstancias, sin duda alguna la  demanda  carece  de  toda  claridad  y precisión en la formulación del cargo o  cargos,  falta  a  toda  argumentación razonada y lógica, siendo recurrente la  confusión   del   impugnante  quien  bajo  un  mismo  reparo  propone  censuras  contradictorias,  las  cuales tampoco desarrolla por el desconocimiento evidente  que tiene de la técnica casacional.   

De  ese  modo,  el  libelo  es  un escrito de  instancia  confuso  en  donde  hace  consideraciones  genéricas  apartadas  del  proceso,  porque  no  menciona  prueba alguna demostrativa de los errores que le  atribuye a las instancias.   

En  esas  condiciones,  la  Sala  inadmite la  demanda  porque no reúne los presupuestos formales y materiales para ordenar su  trámite,  ni  tampoco  dispone  su  intervención  oficiosa  en  este asunto de  acuerdo  con  lo previsto en el artículo 216 de la ley 600 de 2000, en tanto no  vislumbra   la   afectación  de  los  derechos  y  de  las  garantías  de  los  intervinientes.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por el apoderado de ÁLVARO FONNEGRA JARAMILLO.   

Contra  lo  dispuesto  en  esta decisión no  procede recurso alguno.   

Notifíquese  y en su oportunidad devuélvase  el expediente al tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                        FERNANDO               ALBERTO               CASTRO  CABALLERO                

MARIA    DEL    ROSARIO   GONZALEZ   MUÑOZ                          GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                          

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria  

    

1 Folio  5, cdno del Tribunal Superior de Neiva.   

2  Mediante  resolución  del  25  de  junio  de 2007, la Fiscalía le precluyó la  instrucción.   

3  Fiscalía  3  Delegada ante el Tribunal Superior de Neiva; folios 3 a 9 del cdno  de esa unidad.     

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