40583(04-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         Magistrado  Ponente   

                                         JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

      Aprobado  Acta  N°  27   

Bogotá,  D.C., cuatro (04) de febrero de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

La  Sala  se pronuncia acerca del impedimento  manifestado   por   el   doctor   Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez,  en su condición de Magistrado  de  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla,  quien  invoca  la  causal  5ª  del artículo 99 de la Ley 600 de  2000,  para  que  se le separe del conocimiento del proceso que por el delito de  concierto  para  delinquir,  se  adelanta  contra Felipe Córdoba Baldrich, Omar  Alfonso  Manjarrés Castillo, Lia Margarita Lobo Sánchez, Roger Augusto Padilla  Paternina,  Víctor  Manuel  Ruíz  Moreno,Elkin  Alfonso  Molina   Blanco,  Carlos  Alberto  Martínez  Pacheco,  Óscar  Gustavo Baldovino Morales, Hernán  Enrique  Ramos  Acosta,  Adolfo  Antonio  Arcón  Álvarez,  Víctor Manuel Cruz  Martín,  Pedro  Vélez  Barraza,  Robinson  Antonio Barona Pérez, Manuel Parra  Moreno,  Mario  Peñuela Salcedo, William de Jesús Guerra Calderón, Yair José  Tenorio  Martínez  y  Nohemí  Galeano  David,  el cual no fue aceptado por los  demás integrantes de la Sala.   

ANTECEDENTES  

1.  La  investigación  se  inició  luego de  haberse    obtenido   una   información    según   la    cual,   algunos   agentes  del  Estado, tenían vínculos  con  las   llamadas    Autodefensas    Unidas    de    Colombia  -AUC-.  Posteriormente  con  fundamento  en  un informe presentado por el Capitán de la  Policía   Wolfrando   Arbeláez,  se  produjo  una  serie  de  interceptaciones  telefónicas   que   según   el  ente  investigador,  ponían  de  presente  la  vinculación  de  los  procesados  con  una  banda  emergente creada luego de la  desmovilización  de  algunos  miembros  de las AUC, pues las grabaciones de las  mismas  traen  consigo  algunas pruebas que comprometen la responsabilidad penal  de los encausados.   

2. Las diligencias correspondieron en reparto  a  la  Fiscalía  Quinta Especializada adscrita a la Unidad Nacional de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional Humanitario, despacho que el 30 de septiembre  de  2005, resolvió acusar a Felipe Córdoba, Nohemí Galeano David y William de  Jesús  Guerra Calderón, por el delito de concierto para delinquir agravado, en  dicha  providencia  se  dictó resolución de preclusión de la investigación a  favor  de  Omar  Alfonso Manjarrés Castillo, Lia Margarita Lobo Sánchez, Roger  Augusto   Padilla   Paternina,   Víctor   Manuel   Ruíz  Moreno,Elkin  Alfonso  Molina   Blanco, Carlos Alberto Martínez Pacheco, Óscar Gustavo Baldovino  Morales,  Hernán  Enrique Ramos Acosta, Adolfo Antonio Arcón Álvarez, Víctor  Manuel  Cruz  Martín,  Pedro  Vélez  Baraza,  Robinson  Antonio Barona Pérez,  Manuel   Parra   Moreno,   Mario  Peñuela  Salcedo,   Yair  José  Tenorio  Martínez.   

3.  Posteriormente,  mediante  providencia de  enero  13  de  2009,  la  Fiscal  Delegada ante el Tribunal Superior de Distrito  Judicial  de  Bogotá  D.C.,  al  resolver  el recurso de apelación interpuesto  contra  la providencia anterior, confirmó la acusación contra Felipe Córdoba,  Nohemí  Galeano  David y William de Jesús Guerra Calderón y además profirió  resolución  de  acusación  en  contra de Omar Alfonso Manjarrés Castillo, Lia  Margarita  Lobo  Sánchez, Roger Augusto Padilla Paternina, Víctor Manuel Ruíz  Moreno,Elkin  Alfonso  Molina   Blanco,  Carlos  Alberto Martínez Pacheco,  Oscar  Gustavo  Baldovino  Morales, Hernán Enrique Ramos Acosta, Adolfo Antonio  Arcón  Álvarez,  Víctor  Manuel  Cruz  Martín, Pedro Vélez Baraza, Robinson  Antonio  Barona  Pérez,  Manuel  Parra  Moreno,  Mario  Peñuela Salcedo,   Jhonny  Antonio  Sepúlveda Aguirre, Yair José Tenorio Martínez y Víctor Hugo  Acosta Mercado por el delito de concierto para delinquir agravado.   

4.  El  31 de agosto de 2010 el Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla   condenó  a  Elkin Alfonso  Molina  Blan, Mario Alejandro Peñuela Salcedo, Oscar Gustavo Baldovino Morales,  Víctor  Manuel  Ruíz  Moreno,  William de Jesús Guerra Calderón y Yair José  Tenorio  Martínez a la pena principal de 72 meses de prisión como coautores de  la conducta punible de concierto para delinquir agravado.   

Además condenó a Felipe Córdoba Baldrich, a  la  pena  principal  de  84  meses de prisión como coautor de la misma conducta  punible  señalada  con  anterioridad y concedió la libertad provisional de los  señores  Adolfo  Antonio  Arcón  Álvarez,  Carlos  Alberto Martínez Pacheco,  Hernán  Enrique  Ramos Acosta, Jhonny Antonio Sepúlveda Aguirre, Lia Margarita  Lobo  Sánchez,  Nohemí  Galeano  David,  Manuel  Guillermo  Parra Moreno, Omar  Alfonso  Manjarrés  Cantillo,  Pedro  María  Vélez  Barraza, Robinson Antonio  Varona  Pérez,  Roger Agustín Padilla Paternina, Víctor Hugo Acosta Mercado y  Víctor   Manuel   Cruz  Martín,  providencia  contra  la  cual  la  Fiscal  30  Especializada  UNDH  –  DIH  y  por  los  defensores  de Oscar Gustavo Baldovino  Morales,  Mario  Alejandro Peñuela, Yair Tenorio Martínez, Víctor Manuel Ruiz  Moreno  y  Elkin  Alfonso Molina Blanco, interpusieron recurso de apelación, el  que  se  encuentra pendiente de resolver por parte de la Sala Penal del Tribunal  Superior de Barranquilla.   

MOTIVO DEL IMPEDIMENTO  

1. El Magistrado  Jorge Eliécer Cabrera  Jiménez  funda  su  impedimento en la causal 5ª del artículo 99 de la Ley 600  de  2000,  “por  haber  entre  él  y el abogado Dr.  Ricardo  Ignacio  López  Vergara amistad íntima, togado éste que representa a  los  señores  Adolfo  Antonio  Arcón  Álvarez y Hernán Enrique Ramos Acosta,  quienes   se  encuentran  como  procesados  en  la  causa  de  radicado  número  08001-31-07-507-2010-02100-04,  debiéndose  así  decidir  por  el  resto de la  colegiatura  si  acepta o rechaza el mismo conforme a las reglas directrices del  artículo  103  del  Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.”   

Lo   anterior,   por   cuanto   el   ahora  Magistrado,   actuó  como  Fiscal  48 Seccional de la Unidad de Patrimonio  Económico,  y  en  su  despacho  adscribió  como  técnico  judicial al doctor  Ricardo  Ignacio  López Vergara con quien, comenta, laboró aproximadamente por  cinco  años,  que  tuvieron contacto funcional y personal, lo que contribuyó a  que  se generara una amistad entre los dos que trascendió, para introducirse en  el  campo  afectivo  y cíclico entre las familias que ambos representan, lo que  conllevó  inclusive  a  que el doctor Cabrera fuese nombrado padrino de la boda  católica de aquél.   

2.   El  17  de  enero  pasado,   la   Sala  Dual no aceptó la manifestación de impedimento presentada  por   el   magistrado  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez,  al  considerar  que,  “pese  a  que es factible que la causal invocada se  ajuste  en  el  caso  de  la  referencia, no es menos cierto que el motivo de la  misma  se  generó  porque  el  Dr.  Ricardo Ignacio López Vergara es apoderado  judicial   al   interior   de  ese  proceso,  repetimos,  de  dos  (02)  de  los  enjuiciados.”   

Sin  embargo,  refieren los magistrados, que  también  lo  es,  que mediante sentencia del 19 de diciembre de 2012, proferida  por   ese   Tribunal,  bajo  el  radicado  08-001-22-004-000-2009-00123-00,  con  ponencia  del Magistrado Julio Ojito Palma, el doctor Ricardo Ignacio López fue  condenado  a  la  pena principal de 78 meses de prisión, multa de 57 S.M.M.V. y  65  meses como pena de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas, al hallarlo responsable del delito de concusión.   

Por  lo anterior, precisan, que con ocasión  de  la  condena  impuesta  al  doctor  Ricardo Ignacio López, mal podría éste  fungir  como apoderado de los mencionados procesados, máxime cuando la Ley 1123  de 2007, en su artículo 29 dispone que:   

“Artículo  29.  Incompatibilidades.  No  pueden ejercer la abogacía, aunque se hallen inscritos:   

(…)  

3.  Las personas  privadas  de  su libertad como consecuencia de la imposición de una       medida       de       aseguramiento      o      sentencia.          Excepto  cuando  la  actuación  sea  en  causa  propia,  sin perjuicio de los reglamentos penitenciarios y carcelarios”  (subrayas   fuera   del   texto  original”.   

Concluyen entonces, que el condenado no puede  ejercer  su  profesión, puesto que la sentencia resuelta en su contra le genera  incompatibilidad  para  el  desempeño  de  su oficio, para lo cual se apoyan en  jurisprudencia  de  la  Corte Constitucional relacionada con el tema, razón por  la     que   dispusieron  remitir  la  actuación   a   esta  Corporación para los fines pertinentes.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                     

1.  De conformidad con el artículo 103 de la  Ley   600  de  2000,  la  Corte  es competente para resolver el impedimento  planteado,  por  tratarse  de  una  manifestación  hecha  por un Magistrado que  integra  una  Sala  de  Decisión  Penal  de  un  Tribunal  Superior de Distrito  Judicial.   

2.  La  consagración  de  las  causales  de  impedimento  y  recusación se fundamentan en una misma razón jurídica, que no  es  otra  distinta a la de garantizar, dentro de un Estado Social y Democrático  de  Derecho,  que  el  funcionario  judicial  llamado  a  resolver  un conflicto  jurídico,  sea  indiferente a cualquier interés distinto al de administrar una  recta  justicia  y  que  por  lo  tanto,  su imparcialidad y ponderación, no se  encuentran perturbadas por circunstancias ajenas al proceso.   

Para tal propósito, es menester recordar, en  primer  lugar,  que la jurisprudencia de esta Corporación ha señalado en forma  pacífica  y  reiterada  que  el  ejercicio  de  la declaración de impedimento,  constituye  un  mecanismo  dirigido  a  proteger  la  imparcialidad  de  quienes  administran  justicia;  de  ahí,  que  no pueda estar sujeto al capricho de los  funcionarios  judiciales, quienes se encuentran atados de manera inevitable a la  taxatividad de sus causales,  lo  que  significa  que  nadie puede acudir a la analogía ni a la extensión de  los  motivos  expresamente  señalados  por  la  ley,  en  aras  de sustentar su  procedencia1.    

La  jurisprudencia  de  la Corte2, en relación  con el tema que ocupa la atención de la Sala, ha señalado:    

“En  desarrollo  del  principio de imparcialidad que debe presidir las actuaciones judiciales, la  legislación  procesal  ha  previsto  una  serie de causales de orden objetivo y  subjetivo  en  las  cuales  el  juez  debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando  a  las partes, terceros y demás intervinientes las formas propias  de cada juicio.   

         

“Empero,  como  a los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras,  las circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la decisión, compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por     un    tribunal    imparcial3”.   

El  numeral  5º  del artículo  99   de  la  Ley  600  de  2000,  invocado, consagra como causal   de  impedimento:   

“5. Que exista  amistad  íntima  o  enemistad  grave  entre  alguno  de los sujetos procesales,  denunciante o perjudicado y el funcionario judicial.”.   

De  igual manera, ha sostenido que cuando se  alegue  la  causal 5ª contenida en el artículo 99 de la Ley 600 de 2000, ésta  comprende  un  matiz  subjetivo  dado  que  comporta la vinculación afectiva de  amistad  o enemistad entre el funcionario y alguno de los sujetos procesales, el  cual,  en  el  primer  evento, consiste en algo más que un simple trato, que se  extiende   a   un  compromiso  de  confianza  o,  al  compartir  sentimientos  y  pensamientos que hacen parte del fuero interno de los relacionados.   

3.    En  el  presente  asunto, el  doctor  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez,  Magistrado  de  la  Sala  Penal del  Tribunal    Superior    de   Barranquilla,   manifestó   su   impedimento   con  fundamento   en  la  causal  5ª  del artículo 99 de la Ley  600  de  2000,  aduciendo que cuando  actuó como  Fiscal  48  Seccional  de la Unidad de Patrimonio Económico, adscribió  a  su  despacho como técnico judicial al señor Ricardo Ignacio López Vergara con  quien,  comenta,  laboró aproximadamente por cinco años, que tuvieron contacto  funcional  y  personal,  lo  que contribuyó a que se generara una amistad entre  los  dos  que  trascendió,  para  introducirse  en el campo afectivo y cíclico  entre  las  familias  que ambos representan, lo que conllevó inclusive a que el  doctor    Cabrera   fuese   nombrado   padrino   de   la   boda   católica   de  aquél.   

4.   La Corte  ha  considerado con cierta  amplitud  la  admisión  de  esta  clase  de expresiones impeditivas, pues es el  sujeto  inmiscuido  en  tal  relación  quien  mejor  puede manifestar  los  motivos,   que  en  su  sentir  pueden  eventualmente  repercutir  en  la  decisión a tomar y en procura de que los sujetos procesales  no  duden  de  su  imparcialidad, deberá declararse impedido para resolver  el caso dentro del marco de su competencia.   

Es  por  ello,  por lo cual,  entre los  motivos  en  que  se  fundan  tales  excepciones  están  contemplados de manera  expresa   dentro   del  ordenamiento  legal,  como  causales  de  impedimento  y  recusación  que pueden ser  tanto de  orden  objetivo como   subjetivo,   de   cara  a  las  cuales  el  juez  -en  cualquiera  de  las  instancias-  tiene  el  deber  de  declararse  incurso  en una de ellas cuando los supuestos contemplados ocurran y  así  garantizar  a  las  partes, intervinientes y terceros la recta e imparcial  administración de justicia.   

De  allí entonces, que las razones para que  los  funcionarios  se  aparten  del  conocimiento  del proceso no obedezcan a un  capricho  personal  sino  que,  con  fundamento en reglas con carácter de orden  público,  fundadas  en  el convencimiento del legislador de que son éstas y no  otras  las circunstancias fácticas que impiden que un funcionario judicial siga  conociendo  de  un  asunto,  así lo prevén, porque de continuar vinculado a la  decisión,  compromete  la  independencia  de  la  administración de justicia y  quebranta  el  derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo proferido  por        un        tribunal       imparcial.4   

Aspectos que en concurren el presente evento,  por  cuanto el Magistrado Jorge Eliécer Cabrera Martínez, manifestó tener una  relación  de  amistad  que  lleva cerca de un lustro, con el defensor de dos de  los  procesados en las mencionadas diligencias (Adolfo  Antonio   Arcón   Álvarez   y   Hernán   Enrique   Ramos   Acosta),  relación  en  la  cual  ha  tenido  la oportunidad de compartir  momentos  especiales  junto con  su familia, tanto así, que el funcionario  judicial  resultó apadrinando en matrimonio católico al doctor Ricardo Ignacio  López Vergara.   

Por  lo  anterior,  y  de  acuerdo  con  este  planteamiento,   cuando  se  acude  a esta causal como fundamento jurídico  que   dé  vía  a  la  separación  del  conocimiento  de  un  proceso,  no  es  indispensable  que el funcionario aporte prueba testimonial o documentación que  apoye  su  solicitud,  basta  que  en  la  declaración  respectiva  se haga una  exposición  concreta del asunto que ilustre de manera suficiente al funcionario  que deba resolver acerca del impedimento.   

5.  De otra parte, si bien es cierto, dentro  del  proceso hay constancia de que en el abogado Ricardo Ignacio López Vergara,  concurriría   una   incompatibilidad   para   el  ejercicio  de  la  profesión  contemplado  en  el artículo 29 de la Ley 1123 de 2007, por cuanto con ponencia  del  Magistrado  de  ese mismo Tribunal Julio Ojito Palma, el 19 de diciembre de  2012,  éste fue condenado a la pena principal de 78 meses de prisión, multa de  57  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes y 65 meses de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas, al hallarlo responsable  del  delito  de  concusión,  ordenando  su captura inmediata, sin concederle la  suspensión  de  la  ejecución  de  la  pena,  tal  situación  no  tiene   incidencia   frente  a  la  manifestación  de impedimento planteada por el  Magistrado,  por  cuanto  aún  no  obra  constancia  de  que dicha decisión se  encuentre ejecutoriada.   

Con  este razonamiento, y aunque además el  doctor  López Vergara, mediante memorial de fecha 19 de enero pasado dirigido a  los   Magistrados  del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  manifestó:   “RENUNCIO   IRREVOCABLEMENTE   AL   PODER”   que  depositaron  en mi los señores ADOLFO ANTONIO ARCÓN ÁLVAREZ y HERNÁN ENRIQUE  RAMOS  ACOSTA,..  toda  vez  que  me encuentro imposibilitado para ejercer dicha  defensa   que   me   fue   confiada”  (del    cual   aún   no   hay   pronunciamiento   por   parte   del  Tribunal), frente a estos dos aspectos, el mencionado  abogado,  aún  sigue  como parte dentro del proceso, lo cual, en criterio de la  Sala  resulta  apto  para  configurar  la causal alegada, dado que el Magistrado  plantea  una  condición subjetiva de cercanía, que le impide actuar conforme a  los  parámetros legales.   

g  

En  consecuencia,  las razones planteadas son  suficientes  para  que  el  Magistrado  Jorge  Eliécer Cabrera Jiménez se  separe del conocimiento del presente asunto.   

En mérito de lo expuesto, la Sala Penal de la  Corte Suprema de Justicia,   

  RESUELVE   

DECLARAR fundado el  impedimento  manifestado  por  el doctor Jorge Eliécer  Cabrera  Jiménez,  separándolo del conocimiento del  mencionado asunto.   

Contra  el presente auto no procede ningún  recurso.   

CÚMPLASE  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                               FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                  GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Auto  de 29 de febrero de 2008, radicación 29189, entre otros.   

2 Auto  de 16 de marzo de 2005, radicación 23374.   

3 Auto  de 19 de octubre de 2006, radicación N° 26.246.   

4 Auto  de 19 de octubre de 2006, Rad.26.246 y 29281 de 3 de junio de 2008.     

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