40456(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA  DE  CASACIÓN PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 060  

Bogotá  D.C.,  febrero veintisiete (27) de  dos mil trece (2013)   

VISTOS  

Procede  la Corte a examinar el cumplimiento  de  las  exigencias  de  crítica  lógica y adecuada sustentación en el libelo  casacional    allegado    por    el    defensor   del   procesado   JOSÉ  LEONIT  OTAVO  GONZÁLEZ, contra la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Neiva el 8  de  agosto  de  2012,  por  cuyo medio confirmó el fallo dictado por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad el 22 de noviembre de 2011,  mediante  el  cual  lo  condenó como autor penalmente responsable del delito de  corrupción      de     alimentos,     productos     médicos     o     material  profiláctico.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  averiguatorio   fueron   sintetizados   por   el   a  quo en los siguientes términos:   

“El 26 de agosto  de  2011,  en  diligencia  de  registro y allanamiento practicada en el inmueble  ubicado   en  la  calle  18  No.  53  –  40  del  barrio  Siglo  XXI de la ciudad de Neiva, un grupo de la  SIJIN  encontró  varios  productos  farmacéuticos  en una de las habitaciones.  Algunos  de ellos no cumplían con las condiciones de conservación que exige la  ley  y  otros  habían  sido  ingresados  al  país  en  forma ilegal, según se  estableció  en  revisión  efectuada  por  un  funcionario de la Secretaría de  Salud  Departamental  que asistió al operativo. De igual manera, en otro de los  aposentos,  fueron  halladas  1632 máquinas de afeitar que no cumplían con las  condiciones  de  aseo,  según lo dijo el mismo funcionario. Por lo anterior, se  procedió  a  la incautación de los referidos elementos almacenados en estantes  metálicos  y  se  dio  captura  a José Leonit Otavo González, propietario del  inmueble”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencia  realizada  el 27 de agosto de  2011  ante  el  Juzgado  Segundo Promiscuo Municipal con funciones de control de  garantías   de   Algeciras   se   impartió  la  legalización  al  registro  y  allanamiento,   así  como  a  la  captura  de  OTAVO  GONZÁLEZ,  diligencia  en que la Fiscalía le imputó  la  comisión  del  delito  de  corrupción  de  alimentos, productos médicos o  material  profiláctico,  la cual aceptó. En la misma ocasión el ente acusador  retiró la solicitud de imposición de medida de aseguramiento.   

          El  25  de  octubre de 2011 el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Neiva  realizó la audiencia de individualización de la pena, oportunidad en la  cual   condenó   a  JOSÉ  LEONIT  OTAVO  a la pena principal de cincuenta y cuatro (54) meses de prisión y  multa  de  289,28  salarios  mínimos  legales  mensuales,  y  a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso, como autor penalmente responsable del delito objeto de acusación.  En  la misma providencia le negó la suspensión condicional de la ejecución de  la   pena,   pero   le  otorgó  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva  de  la  intramural.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa,  fue  confirmada  por el  Tribunal  de Neiva mediante proveído del 8 de agosto de 2012, contra el cual el  mismo  sujeto  procesal  interpuso recurso extraordinario de casación y allegó  la   correspondiente   demanda,   cuya   admisibilidad   se   examina   en  este  auto.   

EL LIBELO  

El  censor  propone  un cargo por violación  directa   de   la  ley  sustancial  (artículo  61  de  la  Ley  599  de  2000),  “en correlación con los artículos 372, 54, 55, 60  y 61” del mismo ordenamiento.   

          Luego      de      transcribir      in  extenso   jurisprudencia   de   esta  Sala  sobre  la  dosificación  de la pena, el recurrente advera que su asistido se allanó a los  cargos  desde  la  primera  audiencia  realizada,  de  modo que colaboró con la  administración   de  justicia,  circunstancia  no  tenida  en  cuenta  por  los  falladores,    pues    de    haber    sido    ponderada    se    “hubiese  aplicado la reducción de pena, por reducción contemplada  en   el  artículo  351  de  la  Ley  1453  de  2011  que  dispuso  ‘La   persona   que  incurra  en  las  causales   anteriores  –  flagrancia   –   sólo  tendrá  ¼  del  beneficio  de  que  trata  el  artículo  351 de la Ley 906 de  2004’,  y  dosificado la  pena  principal en forma justa y correcta. De igual manera se hizo caso omiso de  la  personalidad  del procesado JOSÉ LEONIT OTAVO GONZÁLEZ, de la naturaleza y  modalidades  del  hecho punible, que en equitativo análisis de fondo conducen a  la  conclusión  equitativa  de  que  dicho  señor  por  su  ingenuidad, escasa  instrucción  y  carencia  de toda clase de antecedentes penales o policivos, no  requiere tratamiento penitenciario”.   

          Considera  que  para dosificar la pena debe partirse de sesenta (60)  meses  de prisión, disminuida en una cuarta parte, para arrojar un resultado de  cuarenta  y  cinco  (45)  meses,  amén  de  disminuir  la  multa  en  la  misma  proporción para obtener un rubro de 150 salarios mínimos legales.   

          Finalmente  manifiesta  que dada la personalidad de su representado,  no requiere tratamiento penitenciario.   

          Con  base  en  lo  anterior  el  defensor  solicita  a la Sala casar  parcialmente  el  fallo  “por exclusión evidente de  la  norma  relativa  de  la  disminuyente  de  pena”,  teniendo  “en  cuenta  la verdadera personalidad de  JOSÉ  LEONIT  OTAVO  GONZÁLEZ,  la  equidad,  la ausencia de antecedentes y de  circunstancias  de  atenuación  punitiva”, a fin de  condenarlo  a  cuarenta  y cinco (45) meses de prisión y multa por 150 salarios  mínimos.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Es claro que si bien en el estatuto adjetivo  de  2004 no media distinción entre el recurso extraordinario por la vía común  y  por la discrecional en cuanto se marginó la exigencia de la cantidad de pena  máxima  del delito para acceder a dicha impugnación, corresponde al recurrente  demostrar  el  quebranto  de  derechos o garantías fundamentales, lo cual exige  contar  con  interés  para impugnar, señalar la causal, desarrollar los cargos  de  sustentación  del  recurso  y demostrar la necesidad del fallo de casación  para  cumplir alguno de los fines establecidos por el legislador en su artículo  180,  esto es, la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  procesal.   

         Desde   luego,   en  el  examen  de  los  requisitos  de  admisibilidad  de  los libelos casacionales, es deber de la Sala  constatar  en la formulación y desarrollo de las censuras el acatamiento de las  exigencias   de  lógica  y   pertinente  demostración  definidas  por  el  legislador  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  el fin de evitar la  transformación  de este recurso extraordinario en una instancia adicional a las  ordinarias.  Tales  requisitos  se  orientan  a  conseguir  el desarrollo de los  libelos  dentro  de  unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y  demostración  de  los  cargos propuestos, en cuanto resulten inteligibles, esto  es,  precisos  y claros, pues no corresponde a la Sala en su función reglada de  orden  constitucional  y  legal,  develar o desentrañar el sentido de confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

          Además,  de conformidad con el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  “si  el demandante carece de interés, prescinde de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de  sustentación”  (subrayas fuera de texto), el libelo  se inadmitirá.   

Como en el asunto que concita la atención de  la  Sala  el  demandante  postula  inicialmente  la violación directa de la ley  sustancial,  impera  señalar  que  tal  situación acaece cuando a partir de la  apreciación  de  los  hechos  legal  y  oportunamente  acreditados  dentro  del  diligenciamiento,  los  sentenciadores  omiten  aplicar  la  disposición que se  ocupa  de  la  situación  en concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia  (falta   de   aplicación   o   exclusión  evidente),  realizan  una  equívoca  adecuación  de  los  hechos  probados a los supuestos que contempla el precepto  (aplicación  indebida),  o le atribuyen a la norma un sentido que no tiene o le  asignan   efectos   diversos   o  contrarios  a  su  contenido  (interpretación  errónea).   

En  tal caso, sin que interese la especie de  vulneración  directa  de  la  preceptiva sustancial, el yerro de los juzgadores  recae   sobre   la  normatividad,  circunstancia  que  ubica  el  debate  en  un  ámbito     estrictamente     jurídico,  sea  porque  se  dejó  de  lado  el  precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho  se  adecua  a  una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo cual exige del censor la aceptación de la realidad fáctica  declarada en las instancias.   

Obviamente,  no se debate allí la actividad  probatoria   ni   su   ulterior  ponderación  por  parte  de  los  funcionarios  judiciales,  pues para emprender la censura de la validez de las pruebas o de su  apreciación,  el  legislador ha establecido como causal la violación indirecta  de  la ley sustancial, en cuanto su infracción se produce de manera mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

En  el  cargo  examinado  en  punto  de  su  admisión  se  observa,  que  el  recurrente  no  explica  por qué razón en la  dosificación  de  la pena debe partirse de sesenta (60) meses de prisión, pese  a  que  en  el  fallo  de  primer  grado  se  dijo  que  no  era  procedente  el  “quantum menor, pues se evidencia mayor gravedad de  la   conducta   respecto  de  otras  de  su  misma  especie  en  razón  de  las  circunstancias  en que se desarrolló, el daño real y potencial creado poniendo  en  peligro  la  salubridad  de  la  comunidad  al  comercializar frecuentemente  productos  farmacéuticos  deteriorados, caducados o incumpliendo las exigencias  técnicas  relativas  a  su  composición, estabilidad y eficacia, la intensidad  del  dolo,  verificado en la mayor cantidad de medicamentos almacenados y listos  para  su  distribución, la necesidad de la pena y la función que ha de cumplir  en  el  caso  concreto  respecto  del  mensaje  hacia la comunidad que indica la  operancia  de  la ley, por lo que se concluye que a JOSÉ LEONIT OTAVO GONZÁLEZ  se  le  debe  imponer  provisionalmente  pena  de  SETENTA  Y  DOS (72) MESES DE  PRISIÓN, MULTA de 385.71 S.M.L.M.V.”.   

Tampoco  el censor atina a explicar por qué  afirma  que  no  se tuvo en cuenta el allanamiento a cargos, cuando en verdad el  a   quo  señaló  en  la  sentencia:  “Como  el  señor  JOSÉ  LEONIT  OTAVO  GONZÁLEZ  se  allanó al cargo imputado, atendida la  etapa  en  que  ello  ocurrió,  se  hace  merecedor  a  una rebaja ‘de  una  cuarta  parte  de  la  pena  imponible’  por  haberse  dado  la  aceptación  de  cargos  en  caso de flagrancia, razón por la cual el  despacho  procede  a  señalar  en  definitiva  como  consecuencias penológicas  PRISIÓN    de    CINCUENTA    Y    CUATRO   (54)   MESES,   MULTA   de   289.28  S.M.N.M.V.” (subrayas fuera de texto).   

          Ahora,  si el actor deplora que no se tuvo en cuenta la personalidad  del  acusado,  su  ingenuidad,  escasa  instrucción y carencia de toda clase de  antecedentes  penales  o  policivos,  amén de la naturaleza y modalidades de la  conducta,  palmario  encuentra  la  Sala que abandona el discurrir rigurosamente  jurídico  de  la  violación directa de la ley, para ingresar en planteamientos  propios  del  quebranto  indirecto  derivado  de la omisión de ciertas pruebas,  esto  es,  falsos  juicios  de  existencia  por  omisión, desarrollo argumental  sustancialmente  diverso  del  postulado,  que  se  sustrae  por  completo de la  claridad  exigida  por  el legislador en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  al    señalar    que   corresponde   al   recurrente   acudir   “mediante  demanda que de manera precisa y  concisa   señale   las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos” (subrayas fuera de texto).   

          Tampoco  explica  el  defensor,  por  qué  razón  su  asistido  no  requiere   tratamiento   penitenciario,   pues   no   se   pronuncia  sobre  las  consideraciones que sobre el particular ofrecieron los falladores.   

Así   las   cosas,  pronto  se       advierte      que     el    casacionista   únicamente   se  dedicó  a exponer en forma imprecisa y precaria  su   descontento  con  la  determinación  cuestionada,  sin  valorar  los medios de  convicción,   sin   referirse   a   los  argumentos  planteados   en   el   fallo   atacado  y   sin   detenerse   a   observar   la   técnica  propia  de  este  mecanismo extraordinario de  impugnación,     falencia     que    imposibilita  a  la  Sala  emprender  el  estudio   de  fondo  del  libelo,  pues  si  no se trata de un alegato de libre  confección,  su  presentación  con  base  en asertos  indemostrados, y sin atenerse a las reglas lógicas y  argumentativas   gobiernan  este  recurso,  impone  su  inadmisión, de  acuerdo  con  lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,   pues  en  virtud  del  principio  de  limitación  propio  del  trámite  casacional,   la   Corte   no   se   encuentra  facultada  para  enmendar  tales  incorrecciones.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos  o  garantías,  como para adoptar la decisión de superar los defectos  de  la demanda y decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3º del artículo  184 de la citada legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado  por  el defensor del procesado  JOSÉ     LEONIT    OTAVO    GONZÁLEZ,    por    las    razones    expuestas   en   las   consideraciones  precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                   JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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