40450(27-05-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 164  

Bogotá D.C., veintisiete (27) de mayo de dos  mil trece (2013)   

ASUNTO:  

De conformidad con el artículo 104 de la Ley  600  de  2000  se pronuncia la Sala sobre el impedimento conjuntamente expresado  por  los  Magistrados  José  Leonidas  Bustos  Martínez,  María  del  Rosario  González  Muñoz,  Julio  Enrique  Socha  Salamanca  y Javier Zapata Ortiz para  conocer  de  la  demanda  de  revisión instaurada por la parte civil, así como  sobre la admisibilidad de la misma.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. Según resumió en anterior oportunidad la  Corte,    con    sustento    en    los    fallos    de    instancia:“Cuentan   los  señores  Idalides  Cuello  de  Bastidas,  Rolando  Anselmo  Bastidas  Cuello,  Graciela  Otilia  Bastidas Cuello y Delvis del Pilar  Bastidas  Cuello,  a  través  de  apoderado, que el doctor JESÚS EDUARDO ORTIZ  PACHECO  prestó  sus  servicios profesionales como abogado a su señor esposo y  padre  Alberto Bastidas Valdeblánquez (q.e.p.d.), en un proceso laboral seguido  contra  la Sociedad Hielos Santa Marta Ltda., cuyo veredicto le fue favorable en  la  segunda  instancia surtida ante el Tribunal Superior de Santa Marta. A raíz  de  este proceso, el señor Bastidas Valdeblánquez celebró el 31 de octubre de  1988  un  contrato  de  cesión  o  venta  de  derechos litigiosos a favor de su  apoderado   concerniente   en   el   pago   del  25%  de  los  derechos  que  le  corresponderían  a él dentro del posterior proceso concordatario de la vendida  sociedad  y que fuera dirimido en el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Santa  Marta.   

“Sostienen  los  denunciantes que el señor  Bastidas  Valdeblánquez  falleció  el 12 de mayo de 2002, es decir, doce años  después  de  celebrado el contrato de cesión. Tiempo en el que el doctor ORTIZ  PACHECO  no  tuvo  contacto  con  su  poderdante y tampoco ejerció las acciones  pertinentes   para   cobrar   los   honorarios.  Acción  que  por  el  término  transcurrido  ya estaba prescrita. Pero el aludido doctor ORTIZ PACHECO al notar  que  este  evento jurídico se había presentado optó por falsificar un título  valor  –letra  de cambio-,  aduciendo  que  era  la que respaldaba el contrato de cesión, en el que aparece  como  deudor  el  señor  Alberto  Bastidas  Valdeblánquez,  monto  de la deuda  $80’000.000.oo,  fecha  de  creación  del  título el 15 de marzo de 2000, fecha de pago el 15 de diciembre  del  mismo  año.  Documento en el que, según los denunciantes, falsificaron la  firma  del  creador  o  deudor.  Y  luego lo utilizó para promover a través de  endosatario,  doctor  PEDRO  JUAN NAVARRO PACHECO, un proceso ejecutivo singular  de  mayor  cuantía  contra  ellos; es decir, contra Idalides Cuello de Bastidas  –cónyuge sobreviviente- y  los  herederos  determinados  Rolando  Anselmo  Bastidas Cuello, Yajaira Marisol  Bastidas  Cuello,  Alberto  Rafael  Bastidas  Cuello,  Graciela  Otilia Bastidas  Cuello,  Delvis  del  Pilar  Bastidas  Cuello  y  Miguel Ángel Bastidas Cuello,  correspondiéndole  su  trámite  al  Juzgado Tercero Civil del Circuito de esta  ciudad”.   

2.  Por  los sucesos que anteceden, previo el  trámite  consagrado en la Ley 600 de 2000, el Juzgado 4º Penal del Circuito de  Santa  Marta,  en  sentencia del 29 de octubre de 2008, absolvió a los acusados  Jesús  Eduardo  Ortiz  Pacheco y Pedro Juan Navarro Pacheco, quienes lo habían  sido  por  los  punibles  de  estafa,  fraude  procesal  y falsedad en documento  privado.   

3.  El anterior fallo fue confirmado el 16 de  diciembre de 2009 por el Tribunal Superior de esa ciudad.   

4.  Contra  la  sentencia  del  ad  quem  se  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación, mas la demanda sustento del  mismo  fue inadmitida por la Corte en auto de agosto 4 de 2010 en el que además  de  fundarse  tal  decisión  en la ineptitud formal y sustancial del libelo, se  determinó  que  “revisada  la  actuación  en  lo pertinente, no se observó la presencia de ninguna de las  hipótesis  que  permitirían  a  la Corte obrar de oficio de conformidad con el  artículo 216 del Código de Procedimiento Penal de 2000”.   

5.  Ahora,  quien se anuncia como parte civil  reconocida  en  el  reseñado proceso acude en acción de revisión que apoya en  las  causales  4ª  y  5ª del artículo 220 de la Ley 600, esto es “cuando  con  posterioridad  a la sentencia se demuestre, mediante  decisión  en  firme,  que el fallo fue determinado por una conducta típica del  juez    o    de   un   tercero”   y   “cuando  se  demuestre  en sentencia en firme, que el fallo objeto  de   pedimento  de  revisión  se  fundamentó  en  prueba  falsa”, respectivamente.   

Para   el   efecto   allegó,  entre  otros  documentos,  copia  autenticada de las dos sentencias citadas, con la respectiva  constancia  de  su  ejecutoria,  así como del auto inadmisorio de la demanda de  casación proferido por la Corte.   

Empero, no obstante los motivos invocados, el  libelista  se  restringe  simplemente  a  identificar  a los sujetos procesales,  relacionar  los  “hechos  procesales  y  materia  de  juzgamiento”,  determinar  la  sentencia  objeto  de  la  acción  y  señalar  las  causales que sirven de  sustento  a  su pretensión, mas omite exponer cualquier argumento que frente al  proceso cuestionado las desarrolle.   

6.  De  otra  parte,  dado  el  proveído  de  inadmisión  que  de  la demanda de casación dictó en su momento la Corte, los  Magistrados  José  Leonidas  Bustos  Martínez,  María  del  Rosario González  Muñoz,  Julio  Enrique  Socha Salamanca y Javier Zapata Ortiz se declaran ahora  impedidos  para  conocer de la acción de revisión por haber participado dentro  del  proceso  en  el  que  se  dictó  la  sentencia  cuyo  examen  se solicita.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Sea  lo  primero  precisar  que  ningún  pronunciamiento  se  hará en torno a la manifestación impeditiva expresada por  el  entonces Magistrado Dr. Julio Enrique Socha Salamanca, habida consideración  que  en  la  actualidad  ya  no  es  miembro de esta Corporación, luego ningún  sentido  tendría  proferir  una  decisión  en  su  respecto cuando sus efectos  jurídicos serían inanes.   

2.  En  segundo  lugar,  la Sala admitirá el  impedimento   manifestado   por  los  H.H.  Magistrados  José  Leonidas  Bustos  Martínez,  María  del  Rosario  González  Muñoz,  y  Javier de Jesús Zapata  Ortiz,  toda  vez  que del examen del auto proferido por la Corte el 4 de agosto  de  2010  se  colige  la  intervención  de  los  funcionarios  antes nombrados,  configurando  así  la  causal  de  inhibición  prevista  en el numeral 6º del  artículo 99 de la Ley 600 de 2000.   

Es  que  de  conformidad  con  la  precitada  disposición,  hay  lugar  a  separar  del  conocimiento al funcionario judicial  cuando  ha  hecho  parte  de la decisión de cuya revisión se trata o cuando ha  participado  dentro del proceso, toda vez que al calificarse la admisibilidad de  la  demanda  de casación ciertamente comprometieron los Magistrados mencionados  su   imparcialidad  frente  al  mecanismo  judicial  que  ahora  se  incoa,  por  considerar  entonces que el asunto carecía de situaciones generantes de nulidad  o vulneradoras de garantías fundamentales.   

“(L)o que obliga a aceptar la circunstancia  de  inhibición  es  que  el  funcionario  haya  incurrido,  con ocasión de sus  funciones,  en  pronunciamientos anticipados acerca de aspectos sustanciales que  … constituyen auténticos  actos  de  prejuzgamiento, que implican compromiso indiscutible de su criterio y  pretermiten   su   imparcialidad  para  resolver  el  asunto  futuro”1   

Para  la Sala, la manifestación efectuada en  el  auto  inadmisorio  de la demanda, en el sentido de no advertirse causales de  nulidad,  ni  vulneración  de  garantías  fundamentales, constituye un aspecto  trascendental,  pues  de esa forma, a partir del conocimiento y estudio integral  de  la  actuación,  se  refrendó  la  legalidad  del  trámite  surtido en las  instancias,  así  como  del  mismo  fallo  absolutorio  que  es ahora objeto de  acción  de  revisión,  motivo  por el cual se trata de una opinión anticipada  con   suficiente   capacidad   para   perturbar   el   ánimo   de   quienes  la  emitieron.   

Como  en dichas circunstancias el criterio de  los  Magistrados  que participaron en la aprobación de la decisión inadmisoria  quedó  comprometido y su imparcialidad afectada para pronunciarse en torno a la  acción  de  revisión  ahora  promovida  contra  la  sentencia proferida por el  Tribunal  Superior  de  Santa Marta, se declarará fundado el impedimento objeto  de examen.   

3. En esas condiciones, corresponde entonces a  esta  Sala,  pronunciarse  sobre  la  admisibilidad  de  la  referida demanda de  revisión,   decisión  que  habrá  de  ser  adversa  a  las  pretensiones  del  accionante  en  tanto  su libelo no reúne los mínimos requerimientos previstos  en el artículo 222 del ordenamiento procesal penal de 2000.   

En   efecto,  más  allá  de  que  hubiere  determinado   la   actuación  procesal  cuya  revisión  demanda,  que  hubiere  identificado  el  despacho  que  produjo el fallo, así como la conducta punible  que  motivó  la  actuación  procesal  y  la decisión cuestionada, que hubiere  precisado  las  causales  invocadas  y  relacionado  las  pruebas  con  que dice  sustentar  su  pretensión,  lo  cierto  es  que  no  expuso en parte alguna los  fundamentos  de  hecho y de derecho en que apoya su solicitud y a través de los  cuales  evidencie  la  configuración  de  los  motivos  de  revisión aducidos.   

En  esa  medida  nada  se  le dice a la Corte  acerca  de  cómo  fue  que  la  decisión  absolutoria  fue determinada por una  conducta  típica  del  juez o de un tercero y mucho menos se le allega copia de  la  sentencia  en firme que así lo haya declarado; tampoco nada se le expone en  relación  con  que el fallo objeto del pedimento de revisión se fundamentó en  prueba  falsa,  ni  se  le  adjunta  la sentencia ejecutoriada que patentice tal  hecho,  lo  cual es imperioso, pues no basta simplemente hacer una alegación en  tal  sentido  si no se agregan los fallos definitivos y por ende en firme de los  cuales  emerja  que la decisión de absolución fue motivada por uno de esos dos  eventos o por ambos si es del caso.   

* * * * * *  

Por   lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1. Abstenerse de emitir pronunciamiento sobre  el    impedimento    expresado    por    el    doctor    Julio   Enrique   Socha  Salamanca.   

2. Declarar fundado el impedimento manifestado  por  los  Magistrados  doctores  María  del  Rosario  González  Muñoz,  José  Leonidas  Bustos  Martínez  y  Javier  de  Jesús  Zapata  Ortiz,  a quienes en  consecuencia  se  separa  del  conocimiento de la acción de revisión promovida  por la parte civil.   

3.   Inadmitir   la  demanda  de  revisión  presentada   por   la   parte  civil  reconocida  en  el  asunto  objeto  de  la  acción.   

Contra esta determinación procede el recurso  de reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase,  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO            FERNANDO     A.     CASTRO  CABALLERO                      

                       Magistrado                                                   Magistrado   

GUSTAVO         E.        MALO  FERNÁNDEZ                              MAURICIO LUNA BISBAL   

                      Magistrado                                                                     Conjuez   

RICARDO           POSADA  MAYA             CARLOS        ROBERTO       SOLÓRZANO  GARAVITO   

                   Conjuez                                                          Conjuez   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  auto   del   7   de   marzo   de   2007,   Rad.  No.  26853.     

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