40304(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta N° 60.  

Bogotá,  D.C., veintisiete de febrero de dos  mil trece.   

V I S T O S  

La  Corte resuelve el recurso de reposición  interpuesto  por  el  defensor  del  requerido  en  extradición  RAFAEL  RANGEL  JIMÉNEZ,  contra  el proveído del 30 de enero del año en curso, por medio del  cual se negaron las pruebas por él solicitadas.   

EL AUTO RECURRIDO  

En  la providencia impugnada, la Corte negó  las  solicitudes  probatorias de la defensa, pues, determinó que ninguno de los  elementos  de  juicio  deprecados,  aludía  los  fundamentos  del concepto a su  cargo,   esto  es,  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración  de  la  plena  identidad  del requerido, el principio de la doble  incriminación   o   la   equivalencia   de   la  providencia  proferida  en  el  extranjero.   

En  efecto,  estableció que dicha petición  apuntaba  a  discutir  el  soporte probatorio de las investigaciones adelantadas  por  las autoridades americanas y colombianas, con el objeto de verificar si las  interceptaciones  telefónicas  cumplían o no con los parámetros de legalidad,  es  decir,  clara resultaba su pretensión de desvirtuar los supuestos fácticos  y demostrativos de la acusación foránea.   

En relación con este aspecto, ha de decirse  que   frente  a  la  corroboración  del  fundamento  verificador  de  la  pieza  enjuiciatoria  extranjera,  dicho ejercicio es ajeno a la competencia de la Sala  y  corresponde  desplegarlo  al  interesado ante la justicia americana, en donde  puede  aducir  los  medios  de  convicción  que estime necesarios para sostener  tesis defensivas o exculpativas.   

LA IMPUGNACIÓN  

Sostiene el recurrente que le “sorprende”  la  decisión  de  la  Corte  frente   a   su  pedimento  probatorio,  ya  que  no  pretendía  desestimar  la  responsabilidad  penal del requerido, sino “evitar un  error  judicial  que  pueda generar un daño que jurídicamente no deba soportar  mi   representado   y   su   familia”,   asi   como  “humanizar        e        impregnar        de  constitucionalismo”  el  trámite  de  extradición,  buscando    proteger    derechos    fundamentales,    como    el    del   debido  proceso.   

En  esa  medida,  precisa, con los medios de  convicción  solicitados  aspiraba  a  demostrar  si  en  la  investigación  el  gobierno  americano  respetó  o  no  derechos  constitucionales, apoyado en dos  precedentes  de  la  Corte  que  trae  a  colación,  en los cuales se emitieron  conceptos  desfavorables,  justamente  porque  se optó por proteger ese tipo de  garantías.   

Aboga el impugnante, en consecuencia, porque  se  apliquen los derechos a la igualdad, debido proceso y libertad, y se revoque  la  providencia  recurrida,  decretando  las  pruebas  deprecadas,  lo  cual  es  pertinente  para determinar al momento de emitir el concepto, si hubo violación  de   derechos   por   parte   del  Estado  reclamante,  lo  cual,  reconoce,  es  desconocido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  recurso  interpuesto por el defensor del  requerido  RAFAEL  RANGEL  JIMÉNEZ  no  está llamado a prosperar, toda vez que  nada  novedoso  ofrece  en orden a lograr que la Corte modifique el criterio que  expuso  en  la  decisión  recurrida,  pues, lejos de confrontar lo que allí se  consigna,  su  mayor  inconformidad  radica en el papel desempeñado por la Sala  durante  el  trámite  de  extradición,  ya que, insiste, debería verificar la  legalidad  en  la recolección probatoria por parte de la autoridad reclamante y  el respeto de garantías fundamentales.   

Es  por lo anterior que el libelista, aunque  asegura   que  no  es  su  intención  controvertir  la  responsabilidad  de  su  prohijado,   nuevamente   depreca   que   se   determine  la  legalidad  de  las  interceptaciones  telefónicas,  si bien admite que desconoce si hubo violación  de  derechos  por  parte  de  la  justicia americana, lo cual de entrada permite  advertir  que  parte  de  meras  especulaciones  que  le  restan  seriedad  a su  discurso.   

Por ello, para la Corte es claro que si bien  el  defensor  enmascara  su  argumentación  en  una  pretendida  protección de  garantías  constitucionales,  lo  buscado  por  él  es valerse del trámite de  extradición  para  desvirtuar  la  legalidad  de  los  fundamentos  fácticos y  probatorios de la acusación foránea.   

Sobre  el  tema,  la  Sala  ha  puntualizado  –y  lo reitera ahora- que  no  es  el  trámite  de  extradición  un proceso judicial que abra la puerta a  controversias   probatorias  relacionadas  con  aquellos  elementos  en  que  se  sustenta   la   responsabilidad  del  requerido  en  extradición,  vr.gr.,  las  interceptaciones   telefónicas   realizadas   en  el  curso  de  la  respectiva  investigación.   

Es  por ello que la doctrina en esta materia  tiende  a  denegar  sistemáticamente la posibilidad de ordenar cualquier aporte  de  instrumentos  de  convicción  que  se  orienten precisamente a enfrentar la  realidad  de  los  hechos  que  se  imputan, la forma como ellos habrían tenido  ocurrencia,   la   investigación  adelantada  para  su  establecimiento,  y  la  participación  o  no del solicitado y el grado de la misma, dado que, son todas  estas  circunstancias  ajenas  por  completo  al debate dentro de este trámite,  como  que  se  trata  de  aspectos  que  corresponde  confrontar al interior del  proceso  penal  que se sigue en contra del reclamado en extradición en el país  cuya  presencia  en sus estrados judiciales es requerida, siendo en dicha medida  el   ámbito  procesalmente  idóneo  para  hacerlo1.   

Se  insiste,  entonces,  a  la  Corte  no le  incumbe   examinar  si  la  resolución  acusatoria  extranjera  cuenta  con  el  suficiente  respaldo  probatorio,  como  tampoco  le corresponde demeritarla con  medios  cognoscitivos  que  la  puedan  enervar,  puesto  que  tal  ejercicio le  corresponde   desplegarlo  a  quien  es  solicitado  para  que  acuda  ante  las  autoridades  foráneas, donde puede controvertir las pruebas que se aducen en su  contra.   

Tampoco  puede  controlar la forma en que el  país   requirente   obtuvo   los  elementos  probatorios  con  los  cuales  sus  autoridades   jurisdiccionales   formularon   la  acusación  fundamento  de  la  solicitud  de extradición. De ahí que la legalidad o ilegalidad de los mismos,  ha  de ser planteada al interior del proceso que se adelanta contra el requerido  en Estados Unidos.   

En conclusión, no se repondrá la decisión  impugnada.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

NO   REPONER  la  providencia  de fecha 30 de enero del año en curso, por las razones aducidas en  las precedentes consideraciones.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Autos  del  25  de abril de 2006 y 23 de junio de 2010, Radicados Nos. 24.092 y 33.957,  respectivamente.     

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