40257(14-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                              Magistrado  Ponente:   

                              JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

Bogotá D. C., catorce (14)  de noviembre de dos mil doce (2012).   

VISTOS  

         

          Dentro  del término señalado en el artículo 7° de la Ley 1095 de  2006,  resuelve  el  Despacho  la  impugnación  interpuesta contra el proveído  dictado  el 31 de octubre de 2012, por medio del cual un Magistrado del Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  denegó el amparo de Hábeas  Corpus  formulado  por  las  señoras  Carmenza  Niño  Forero      y     Clara     Inés     Estupiñán1     a    favor    de    sus  cónyuges,    DICTER   ALEXIS   LÓPEZ   ARIAS   y   JORGE   ARIAS  LÓPEZ,  respectivamente.   

ANTECEDENTES  

          1.   Los  hechos que motivaron la presente actuación penal, se  originaron  a  comienzos  del año 2006, cuando un grupo de personas, algunas de  ellas  desmovilizadas  de  las  Autodefensas Unidas de Colombia y que se hacían  llamar  “Águilas  Negras”,  bajo  la  fachada  de celadores, llegaron a los  barrios  San  Expedito,  Santafé,  Belencito,  Los  Olivos, Palmeras, Villaluz,  Zapamanga,  La  Trinidad  y otros sectores aledaños de la parte nororiental del  municipio  de  Floridablanca (Santander), con el fin inicial de prestar servicio  de  vigilancia, el cual se desdibujó cuando comenzaron a desatarse una serie de  actos violentos contra habitantes del sector.   

          Dichos  actos  específicamente iban dirigidos  contra jóvenes  consumidores   de  estupefacientes,  ocasionando  la  muerte   a  Jefferson  Cáceres  Pinto  el 7 de marzo de 2006,  Edison Gómez Neira el 29 de   mayo  de 2008 y Manuel de Jesús Beleño Segovia el 12 de junio siguiente, todos  con arma de fuego.   

          Iniciada  la  investigación  se  pudo  establecer  que  los occisos  habían  sido  objeto  de  amenazas  por parte de dichos celadores en diferentes  ocasiones,  así  como  otros jóvenes que vivían en la zona a quienes también  amedrentaban  mediante golpes, gestos y palabras de advertencia, prohibiéndoles  circular  libremente  por  las calles, especialmente en horas de la noche.    

          Debido  al  temor  generado  en  la  población  por  estas acciones  delictivas,  algunas  víctimas  y  testigos  acudieron  ante  las autoridades a  aportar  información  suficiente,  que permitió lograr la vinculación a dicha  investigación  de  DICTER  ALEXIS LÓPEZ ARIAS, JORGE  ARIAS   LÓPEZ,  BELISARIO  CALDERON  PÉREZ,  CARLOS  AUGUSTO  ACEVEDO, NAYITH PEDROZA MARTÍNEZ, JESÚS ANTONIO PINZÓN REYES, FABIAN  MANUEL  JOYA  CALDERÓN,  VLADIMIR  VANEGAS ORTEGA, ÁNGEL MIGUEL ORTEGA y YIMER  GUILLERMO ARCILA ESPINOSA.   

    

1. Los  citados  DICTER ALEXIS LÓPEZ  ARIAS  y  JORGE  ARIAS LÓPEZ permanecieron en libertad durante el desarrollo de  las  audiencias  del juicio oral, pero una vez materializadas las diligencias de  individualización  de  pena  y  emisión  del  sentido  del  fallo de carácter  condenatorio  el  25  de agosto de 2011, por el juez de conocimiento, se ordenó  la  expedición  de las órdenes de captura en su contra, las cuales se hicieron  efectivas el 14 de septiembre siguiente.     

    

1. Mediante  sentencia  de  17  de  noviembre  de  2011,  el  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito Especializado de  Bucaramanga  con  funciones  de  conocimiento,  declaró  responsables  a DICTER  ALEXIS  LÓPEZ  ARIAS  y  JORGE  ARIAS  LÓPEZ  en  calidad  de coautores de las  conductas   punibles   de   concierto   para   delinquir  agravado,  amenazas  y  fabricación,  tráfico,  porte de armas de fuego o municiones, condenándolos a  la  pena principal de quince (15) años y seis (6) meses de prisión, y multa de  9.548.7  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  negándoles  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena y la  prisión domiciliaria .     

    

1. Frente  a  la  notificación  en  estrados  de  la  sentencia  condenatoria  proferida el 17 de noviembre de 2011,  contra  los  señores DICTER ALEXIS LÓPEZ ARIAS y JORGE ARIAS LÓPEZ la defensa  no  interpuso el recurso de apelación; no obstante, contra dicha decisión, los  demás  sujetos  procesales presentaron el respectivo recurso de alzada, el cual  fue  desatado  en  contra  de  sus  pretensiones  por parte de la Sala Penal del  Tribunal   Superior  de  Bucaramanga  mediante  decisión  de  17  de  julio  de  2012.     

          5.  La  vigilancia  de  la  pena correspondió al Juzgado Segundo de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Bucaramanga, despacho que en  respuesta  al juez de primera instancia hizo saber que dentro de este asunto, no  existe    solicitud   alguna   de   libertad   condicional   o   redención   de  pena.   

          6.  Ahora,  ante la Sala Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga,  las  señoras  Carmenza  Niño Forero y Clara Estupiñán acudieron a la acción  pública  de  hábeas  corpus  solicitado  a  favor  de  sus cónyuges DICTER ALEXIS LÓPEZ ARIAS y JORGE ARIAS  LÓPEZ  respectivamente,  no  sólo  invocando  la  libertad  de aquéllos, sino  además:   

“(…) custodia permanente para mi esposo  DICTER  ALEXIS  LÓPEZ  ARIAS y JORGE ARIAS LÓPEZ y CARMEN NIÑO FORERO  y  CLARA  INÉS ESTUPIÑÁN PEÑA y mis (sic) hijos menores de edad C.D.L.N  y  K.L.L.N,  esto por estar amenazados por la alianza criminal señalada a fondo en  el proceso.   

“(…)si algún incidente llegare a pasar  en  nuestras vidas responsabilizamos a la representación legal del estado (sic)  en  la  suma  de  150 mil S.M.L.M.V. daremos poder amplio y suficiente a nuestro  (sic)  colegas  para  entrar  a  demandar  al  estado (sic) por la reparación a  la  vida y demás daños integrales.   

“(…)solicitamos  a la mayor brevedad la  libertad  a  nuestros  esposos  DICTER  ALEXIS LÓPEZ ARIAS y JORGE ARIAS LÓPEZ  porque están privados de la libertad sin justa causa.”   

   Como  fundamentos de su pretensión,  señalan:  “…señor juez  usted  es  competente  para  condenar  y sancionar y separar de los cargos a los  servidores  públicos  que  han  quedado incoherentes (sic) en nuestros derechos  fundamentales  constitucionales  y  solicitar la sentencia condenatoria para que  los  implicados  a fondo nos reparen los daños integrales que por el solo daño  moral  en  la  vida  de  mi  esposo,  esposa e hijos la cobro en la suma de 1000  S.M.L.M.V.,     sin     contar     los    daños    materiales    emergente    y  psicológicos…”.   

ACTUACIÓN DEL TRIBUNAL  

Mediante  auto  de 31 de octubre de 2012, un  Magistrado  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga, denegó el  amparo   de   la  acción  constitucional  de  hábeas  corpus     con     base     en    los    siguientes  argumentos:   

La privación de la libertad tuvo como causa  la  orden  proferida  por  el  Juez  Tercera Penal del Circuito Especializado al  momento  de  proferir el sentido del fallo condenatorio, facultad contemplada en  el  inciso  2º  de artículo 450 del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de  2004),  materializándose  con las respectivas órdenes de captura que libró el  juez  Coordinador  del Centro de Servicios Judiciales, luego el procedimiento de  aprehensión se ajustó a los preceptos constitucionales y legales.   

          Señala  además  que  tampoco existe una prolongación ilegal de la  libertad,  toda  vez  que  desde  la  fecha  en que se produjo la captura -14 de  septiembre  de  2011-  a hoy (fecha de la decisión de  primera  instancia) sólo han transcurrido 1 año y 17  días  de  prisión, tiempo muy distante del dispuesto en la condena -15 años y  6  meses  de prisión- como para estimar acreditado el cumplimiento de la misma,  resultado  de  una  sentencia  legalmente  proferida,  por lo que ello justifica  sustancial  y  procesalmente  la privación de la libertad, hasta tanto no medie  decisión  que  la  revoque  o  por  el  cumplimiento  de  la  pena, entre otros  factores.   

          Advierte   a  las  accionantes que la naturaleza de la misma no  persigue  un  objetivo  diferente  a  la  libertad  de  aquellas personas que se  encuentren  en  alguno  de  los  supuestos  anteriores,  y  no  en  declarar  la  existencia  de  perjuicios,  mucho  menos en indemnizaciones infundadas, como lo  solicitaron en su escrito.   

IMPUGNACIÓN  

          Notificadas  de  la  anterior decisión, las señoras Carmenza Niño  Forero   y  Clara  Inés  Estupiñán,  la  impugnaron,  ratificándose  en  las  pretensiones  de  su  escrito de fecha 30 de octubre de 2012, señalando además  que   por   haberse  violado  el  debido  proceso  en  este  caso,  “no nos queda otro camino que (…) el  de  hacer  nuestra  defensa  a  través del artículo 30 de la Constitución que  señala      lo     siguiente:     ‘Quien   estuviere   privado  de  su  libertad,  y  creyere  estarlo  ilegalmente,  tiene  derecho  a invocar ante  cualquier autoridad judicial,  en  todo  tiempo,  por sí o por interpuesta persona, el Hábeas Corpus, el cual  debe   resolverse   en   el   término   de  treinta  y  seis  horas’             ”.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

1. El suscrito Magistrado es competente para  conocer   en   segunda  instancia  de  la  impugnación  interpuesta  contra  la  decisión  de  31 de octubre  de 2012, proferida  por   un   Magistrado   del   Tribunal   Superior   del   Distrito  Judicial  de  Bucaramanga,   a   través   de  la  cual  negó  por  improcedente  la  solicitud  de  hábeas  corpus  presentada  a nombre de DICTER  ALEXIS  LÓPEZ ARIAS y JORGE ARIAS LÓPEZ, atendiendo la previsión contenida en  el  numeral  2º  del  artículo  7º  de  la  Ley  1095  de 2006 que a la letra  señala:   

“Cuando  el  superior  jerárquico sea un  juez  plural,  el  recurso  será sustanciado y fallado integralmente por uno de  los  magistrados  integrantes de la Corporación, sin requerir la aprobación de  la  Sala  o  sección respectiva. Cada uno de los integrantes de la Corporación  se  tendrá  como  juez  individual  para resolver las impugnaciones del hábeas  corpus”.   

2.    La  referida  Ley  Estatutaria  establece  en  su  artículo 1º que el hábeas   corpus   tutela  la  libertad  personal  cuando  alguien  es  privado  de  ella   con  violación  de  las  garantías   constitucionales   o   legales    o   ésta  se  prolonga  ilegalmente.  También  procede  la  garantía de la libertad cuando se presenta  alguno     de     los     siguientes     eventos2:   

“(1)  siempre  que  la vulneración de la  libertad  se  produzca  por  orden  arbitraria  de  autoridad  no  judicial; (2)  mientras  la  persona  se  encuentre  ilegalmente  privada  de  la  libertad por  vencimiento  de  los  términos  legales respectivos; (3) cuando, pese a existir  una  providencia  judicial  que  ampara la limitación del derecho a la libertad  personal,  la  solicitud  de  hábeas  corpus se formuló durante el período de  prolongación  ilegal  de la libertad, es decir, antes de proferida la decisión  judicial;  (4) si la providencia que ordena la detención es una auténtica vía  de hecho judicial.”   

          3.    El    hábeas   corpus,  consagrado  como una acción constitucional en el artículo 30 de  la  Carta  Política y reglamentado a través en la Ley 1095 de 20063, es una acción  pública  encaminada  a  la tutela de la libertad en aquellos eventos en que una  persona  es  privada de ella con violación de sus garantías constitucionales y  legales,   o   ésta   se   prolongue   ilegalmente4.  Se  edifica  o se estructura  básicamente en dos eventos, a saber:   

“1.- Cuando la aprehensión de una persona  se  lleva  a cabo por fuera de las formas o especies constitucional y legalmente  previstas  para  ello,  como  son: con orden judicial previa (arts 28 C Pol, 2 y  297  L  906/94),  flagrancia  (arts. 345 L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente  requerida  (art. 348 L 600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última  con  fundamento  directo en el artículo 28 de la Constitución y por ello de no  necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la  Ley 600 de 2000.   

“2.-  Cuando  ejecutada  legalmente  la  captura  la  privación  de  libertad  se  prolonga  más allá de los términos  previstos  en  la  Carta  Política o en la ley para que el servidor público i)  lleve  a  cabo la actividad a que está obligado (escuchar en indagatoria, dejar  a  disposición  judicial  el  capturado,  hacer  efectiva la libertad ordenada,  etc.),  o  ii)  adopte  la decisión que al caso corresponda (definir situación  jurídica  dentro  del  término,  ordenar  la  libertad frente a captura ilegal  -arts.  353 L 600/00 y 302 L 906/04- entre otras)”5.   

4.  La  jurisprudencia  de  esta  Sala  ha  reiterado  que  cuando  existe  un  proceso  judicial  en trámite la acción de  hábeas   corpus  no  puede  utilizarse   con  ninguna  de  las  siguientes  finalidades:  i)  sustituir  los  procedimientos  judiciales  comunes  dentro  de  los cuales deben formularse las  peticiones  de libertad; ii) reemplazar los recursos ordinarios de reposición y  apelación  establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos  para impugnar las  decisiones  que interfieren el derecho a la libertad personal; iii) desplazar al  funcionario  judicial   competente;  y  iv) obtener una opinión diversa -a  manera  de instancia adicional- de la autoridad llamada a resolver lo atinente a  la libertad de las personas.   

Ello  es  así,  excepto cuando la decisión  judicial  que  interfiere en el derecho a la libertad personal pueda catalogarse  como  una  vía  de  hecho  o se vislumbra la prosperidad de alguna de las otras  causales  genéricas  que  hacen  viable la acción de tutela; hipótesis en las  cuales,   “aún  cuando  se  encuentre  en  curso  un proceso judicial, el hábeas corpus podrá interponerse  en  garantía  inmediata  del  derecho  fundamental  a  la  libertad, cuando sea  razonable   advertir  el  advenimiento  de  un  mal  mayor  o  de  un  perjuicio  irremediable,  en  caso  de  esperar  la  respuesta  a  la solicitud de libertad  elevada  ante el mismo funcionario judicial, o si tal menoscabo puede sobrevenir  de  supeditarse  la  garantía  de  la  libertad  a  que  antes se resuelvan los  recursos    ordinarios”6                     

5. Como quiera que la acción constitucional  restringe  su ámbito de aplicación a los casos expresamente referidos, sin que  esta  situación   encuadre  en  alguno  de  ellos  y  además porque de la  respuesta  dada  por  el  Juez  Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de  Seguridad  de  Bucaramanga,  se  estableció  que  dentro de dicha actuación no  existe  solicitud alguna de de libertad condicional y redención de pena, por lo  que   las   pretensiones   de   las   impugnantes,  no  están  llamadas  a  prosperar.   

5.1.  De una parte, porque la detención  que  actualmente  cumplen DICTER ALEXIS LÓPEZ ARIAS y JORGE ARIAS LÓPEZ, lo es  en  virtud  de la sentencia condenatoria proferida por el Juez Tercero Penal del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga  con funciones de conocimiento, por los  punibles  de  concierto  para  delinquir  agravado,  amenazas,  y  fabricación,  tráfico,   porte   de  armas  de  fuego  o  municiones  impuesta,  la  cual  se  materializó   con   las   respectivas  capturas  y   lejos  está  de  ser  considerada  arbitraria  o caprichosa, pues lo hizo en uso de las facultades que  la  ley  le otorga y en cumplimiento de los requisitos establecidos en la misma,  para ello.   

5.2.  Por  otra,  porque  la  acción  de  hábeas  corpus  no es una  figura  alternativa  o  sucedánea para debatir aspectos que se deben confrontar  en  el  respectivo  proceso, pues por ser un medio excepcional de protección de  la  libertad  no pueden desconocerse los trámites judiciales dispuestos para el  proceso   penal,   ni  el  juez  constitucional  sustituir  a  los  funcionarios  encomendados  del  conocimiento  de  tales asuntos, porque sólo se trata de una  revisión   de   los  aspectos  formales  o  circunstanciales  que  rodearon  la  afectación de la libertad.   

          De  tal  manera,  y  según  los  datos que obran en el trámite, se  advierte  que en la audiencia realizada el 25 de agosto de 2011, fecha en la que  se  profirió  el  sentido  del  fallo, se ordenó la expedición de órdenes de  captura  en  contra  de  JORGE  ARIAS LÓPEZ y DICTER  ALEXIS LÓPEZ ARIAS,  además,   que   frente   a   la  notificación  en  estrados  de  la  sentencia  condenatoria, éstos no interpusieron el recurso de apelación.   

Ya  esta  Corte,  a  través  de su Sala de  Casación  Penal,  ha  sido  clara  en  determinar que el juez constitucional de  hábeas corpus “no tiene facultad para analizar los  motivos  que  indujeron a la autoridad judicial para ordenar la privación de la  libertad   de   una   persona,   limitándose  su  competencia  a  verificar  el  cumplimiento  de  las  formalidades  de  rango  constitucional  y  legal para su  aprehensión  y  posterior  detención, por no tratarse de una tercera instancia  judicial,  labor  que  debía cumplirse en todo caso de manera muy estricta, por  cuanto  el afianzamiento del derecho de libertad no puede apoyarse ni realizarse  con   el  desconocimiento  del  orden  jurídico”7   

Por lo tanto, si los cuestionamientos que se  formulan  por  parte  de las peticionarias de la acción, se refieren a aspectos  que  demandan  una  valoración de validez de la medida de aseguramiento y de la  sentencia    proferida   contra   los  procesados  DICTER  ALEXIS  LÓPEZ  ARIAS y JORGE ARIAS LÓPEZ, es  apenas  obvio  que  la acción no puede tener prosperidad porque definitivamente  el  estudio de la validez de esas decisiones judiciales debe hacerse al interior  del  proceso  por el juez natural, a través de los mecanismos de defensa que la  ley otorga a los involucrados en una acción penal.   

5.3. En consecuencia, el simple desacuerdo en  relación  con las decisiones adoptadas dentro de la actuación penal que se les  adelanta  por  los  delitos  de  concierto  para delinquir agravado, amenazas, y  fabricación,  tráfico, porte de armas de fuego o municiones, carece de entidad  para  tacharla  como  ilegal o arbitraria, pues el principio de autonomía de la  función  jurisdiccional  impide  al  juez  constitucional  desconocerla,  sólo  porque  el  sujeto  procesal  no  la  comparte o tiene una opinión diversa a la  plasmada allí.   

          5.4  La solicitud  de  amparo, tiene por finalidad que se dejen sin efecto actos u omisiones que de  manera  actual  o  inminente  lesionen, restrinjan o amanecen, en forma ilegal o  arbitraria,  derechos  y  garantías  reconocidos,   y  no  en  declarar la  existencia  de  perjuicios,  ni indemnizaciones infundadas, como lo solicitan en  su escrito las accionantes.   

          5.5. Corolario de  lo   que  viene de verse y atendiendo a que no se cumple con ninguno de los  presupuestos  que  habilitan  la  procedencia  de  la  acción  de  hábeas  corpus,  ésta no está llamada a  prosperar,  como  bien  lo concluyó el Magistrado de la Sala Penal del Tribunal  Superior   de   Bucaramanga,   por   lo   que   se   confirmará   la  decisión  impugnada.   

          En  mérito  de  expuesto, el suscrito Magistrado de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala   de   Casación   Penal,  administrando  justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

          CONFIRMAR  la decisión impugnada, mediante  la    cual    se   negó   el   amparo   de   hábeas  corpus  impetrado  por  las  señoras  Carmenza  Niño  Forero  y  Clara Inés Estupiñán a favor de sus cónyuges,  DICTER ALEXIS  LÓPEZ ARIAS y JORGE ARIAS LÓPEZ, respectivamente.   

          Cópiese,  notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase el expediente al  Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Artículo   30   C.N.,   reglamentado  por  el   artículo  3-2  de la Ley 1095 de 2006 “(…)la acción puede ser invocada por  terceros en su nombre, sin necesidad de mandato alguno”.   

2 Corte  Constitucional, sentencia C-260/99.   

3  Cuyo   examen  previo  de  constitucionalidad  está  contenido en la sentencia C-187 de 2006.   

4  Artículo  1º  de  la  Ley  1095 de 2006.   

5  Auto  del  27  de  noviembre  de  2006,  radicado No.  26.503   

6  Hábeas corpus de 26 de junio de 2008, radicado No. 30.066.   

7  Sentencia de segunda instancia del 11 de diciembre de  2003, radicado No. 15.955.     

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